Hola lectores, nuevo capitulo de "Sueño" ^^
Los trucos
—Ese Kudo...—Murmuró el detective del Oeste en la habitación de invitados.
—¿Te ha pasado algo con él Heiji?—Preguntó su mujer al visualizar la molestia en la cara de su esposo.
—¿Eh? No, no es nada...
— ¡Ah! pero Kotake, no hagas eso—Dijo Kazuha al ver a su hijo tirándola del pelo.—Cariño suéltame, ¡Heiji ayúdame!.
—Niño travieso, ven aquí—Se levantó su padre para cogerlo entre sus brazos.—¿Te gusta tirar del pelo a mamá?
El niño levantó sus pequeños brazos, como señal positiva de su respuestas, sonriendo de oreja a oreja.
—Es idéntico a ti, Heiji—Dijo Kazuha mirándole de reojo.
— ¡Eso es bueno!—Animado alzó a su hijo riendo entredientes.
—"Yo no podría decir lo mismo"—Pensó Kazuha con los ojos entrecerrados.
—Oye Kazuha, voy a salir—Dijo el moreno acercándose a su esposa para darle al bebe.
—¿A donde vas? —Preguntó su mujer malhumorada— De nuevo me dejas sola Heiji.
—Mujer, solo voy a buscar a Kudo...
—Hmm, parece que estés casado con Kudo y no conmigo—Le dio la espalda molesta.
Heiji ante la acción de su mujer se rió entredientes, se acercó sigilosamente hasta abrazarla por la espalda provocando el sonrojo en su esposa.
—Sabes que eres la mujer que más amo en este mundo, tonta—Le susurró al oído.
—N-No creas que esto funciona conmigo—Dijo simulando estar enfadada.
—Oh vamos Kazuha, mírame—Le pidió Heiji
Ésta al girarse sonrojada por los mimos de su marido, vio en el una expresión de ternura, quería transmitirle todo lo que sentía por ella, así que sin previo aviso la besó en los labios demostrándole lo feliz que era estando casado con ella.
—Idiota—Le insultó de forma cariñosa después de separarse.—Anda vete...
—¿Y ahora me echas?—Pregunto el detective del Oeste con una mueca de disgusto.
—Si...—Respondió tajante su mujer con una de sus características sonrisas.
—Kotake hijo mio, ven aquí—Le habló a su hijo mientras se lo quitaba a Kazuha, para ponerlo encima de la cama—Bien, ahora te vas a enterar.
—¿Eh?—Sin más tiempo para reaccionar, el moreno sujetó a su esposa, la obligó a tumbarse en la cama para luego para matarla a cosquillas—Heiji para, no, por favor, basta, ¡me voy a morir!
Heiji no parecía estar dispuesto a detenerse, su divertida cara lo decía todo, se lo estaba pasando bomba y no pensaba dejar a Kazuha en paz y mucho menos cuando éste le había demostrado su amor incondicional, definitivamente era un castigo.
Mientras todo esto sucedía, en un avión se encontraba el esposo de Ran, que había decidido volver debido a las ordenes de los ·Kudo, pues éste tenía pensado quedarse con Fumie dos semanas y eso no se lo iban a permitir.
Estaba demasiado harto de Yukiko Kudo, pues ésta le llamaba a cada rato ¿Cómo demonios esa mujer había conseguido su número? era un peligro y muy pesada según él. No se hacia una idea sobre quien podría ser el causante de todo esto.
Estaba bastante estresado, no solo le llamaba, sino que le había informado de que su próximo vuelo saldría hoy mismo ¿Que le pasaba ? definitivamente no era normal.
Además de eso, Yukiko había demostrado que la infidelidad de él más que entristecerla la alegró, algo justificable, pues el hijo de Ran es su nieto y el padre de éste es su hijo.
Sonrió finalmente, tarde o temprano esto tenía que suceder. A pesar del apoyo mutuo que se habían dado nunca fueron felices, algo que lo demuestra es su relación con Fumie, nunca pudo contárselo a Ran porque eso significaría la ruptura de su matrimonio y Fumie por el tratamiento que llevaba aún no estaba lista para darse a conocer y mucho menos conocer a su hija, aquella criatura que una vez despreció cuando tan solo era un bebe.
Todo se complicaba cuando pensaba en su pequeña hija, seguramente lo odiaría, pues ni siquiera él habiéndola tenido estuvo con ella. Mas bien fue Ran, alguien que había sido toda una madre para Maru, incluso la consideraba suya propia.
Todo cuando se trataba de los niños se le hacia difícil, también estaba el pequeño Takheru, ese niño tan especial que a pesar de haber estado poco con él, sabía que era demasiado inteligente, también desconocía la manera en la que se lo tomaría él. Todo era un caos cuando los pequeños estaban de por medio.
—"Me duele la cabeza"—Se hizo un masaje en la sien.
—Espero que todo salga bien...
—Disculpe señor, necesita algo—Se acercó una azafata con un carro al ver a Reizo pidiéndole que se acercara con el dedo indice.
—Por favor, un café...
—Si señor...—Cogió el café y se lo entregó amablemente—Aquí tiene.
—Gracias—Agradeció sonriendo.
—A usted—Respondió la azafata mientras se alejaba con el carro.
—"Bien, con este vuelo llegaré a la noche, será una bonita sorpresa"—Pensó mientras se tomaba un sorbo de su café.
Mientras tanto en aquella cabaña seguían atados en aquella habitación, los secuestradores decidieron salir, no sin antes comprobar las ataduras de la karateka ignorando las de los niños, pues no serían capaces según ellos de quitárselas.
Pasaron los minutos y Ran no paraba de ojear la habitación para ver si podría encontrar un maldito objeto que le fuese útil, para su desgracia no había absolutamente nada.
—"Maldita sea"
Mientras tanto Takheru, no se quedaba atrás, tenía pensado aprovecharse de su corta edad y es éste no paraba de reírse mentalmente al ver a esos dos idiotas subestimarlo de tal manera, decidió utilizar un truco que le había enseñado su amigo Minaru Kuroba, era un niño bastante bueno haciendo trucos de magia, cosa que a Takheru no le interesaba, pero hoy era una excepción, agradeció internamente el hecho de que su amigo le haya enseñado como desatarse de una cuerda, pues su padre le había enseñado como hacerlo en uno de sus espectáculos.
—"Bien veamos como era..." Vamos Takheru, recuerda como era...
Takheru, mi papá estaba dentro de un tubo de agua atado de lo pies a la cabeza ¿y sabes que hizo? salir del agua totalmente desatado ¿no es genial? Lo hizo ayer...—Le contó su amigo emocionado.
—¿Así?—Dijo sin quitar la mirada de su libro.—Si, si que..lo es.
—¿Quieres que te enseñe? Mi papá me ha enseñado como se hace—Se puso Minaru de rodillas en frente de su amigo quien estaba sentado bajo un árbol.
—No ahora no—Se negó Takheru siguiendo con su lectura.
—Oh vamos Takheru, yo la otra vez tuve que soportar tus charlas sobre tu detective favorito—Se quejó su amigo fulminándolo con la mirada— ¡Y también...!
—Vale vale, no hace falta que te pongas así Minaru—Levantó las manos al ver a su amigo tan enfadado.
—¿Me escucharás?—Le preguntó con los ojos entrecerrados, Takheru suspiró.
—Esta bien...
—Claro ya lo recuerdo, primero era ver el tipo de atadura, bien me ataron formando un ocho, tenía que hacer que un lado esté más apretado que el otro y el otro un poco más suelto y luego debo deslizar mis manos fuera...Listo, que fácil fue.—Sonrió el pequeño al verse libre. Se quito la mordaza y luego se acercó a su hermana pequeña.
—Tranquila Maru, ahora estarás bien—Le dijo a su hermana mientras la desataba.
—Takheru, tengo miedo...
—"Eres hijo sin duda de tu padre"—Lo observó su madre orgullosa de las hazañas de su pequeño.
—Bien, desatemos a mamá.
—Si.
Éstos al dirigirse hacia su madre le quitaron la mordaza.
—Gracias, muy bien hecho Takheru—Le felicitó su madre.
—N-No es nada—Se puso una mano en la cabeza sonriendo sonrojado.
—Vamos Takheru, desatemos a mama, rápido antes de que regresen—Dijo su hermana abriendo la puerta para ver si había alguien.
Mientras tanto Takheru desataba a su madre, Maru vigilaba desde la puerta, no había nadie así que se giró para ver a su madre totalmente liberada de esas molestas cuerdas.
.— ¡Mamá!—Corrió hacia los brazos de su madre llorando.
—Tranquila cariño—Ran La tranquilizaba mientras le acariciaba el pelo a Maru.
—Bien, tenemos que irnos para llamar a la policía—Le informó el pequeño a su madre.
—Han destrozado mi móvil, tendrá que haber alguna cabina por aquí—Se levantó la karateka—Esta vez no me atacaran por la espalda.
Apretó los puños haciendo los huesos de sus dedos crujir. Sus hijos la miraron aterrados, no era nada bueno hacer enfadar a Ran y eso ellos lo sabían.
Mientras todo esto sucedía, Shinichi decidió volver a su casa, pero antes de ello volvió a llamar a Ran y ésta seguía sin contestar, algo no andaba bien y una molestia se presentó en el pecho del ojiazul.
Lo tenía claro, si Ran no le volvía a contestar, éste sin dudarlo se presentaría en la puerta de su casa.
—"¿Por qué demonios no contestas, Ran?"—Pensó el detective.
— ¡Hermano Shinichi!—Lo llamaron tres voces a sus espaldas.
El detective se giró, conocía perfectamente a los dueños de esas voces.
—Vaya cuanto tiempo chicos—Sonrió el detective al ver a liga juvenil de detectives.—Habéis crecido.
—Pues claro ¿qué te esperabas?—Dijo Genta con los ojos entrecerrados.
—¿Cómo estás hermano Shinichi?—Preguntó Ayumi acercándose al detective—Hacia tiempo que no te veíamos, nos tenías preocupados.
—Estoy muy bien chicos, muchas gracias, siento haberos preocupado—Sonrió el ojiazul—"Todo el mundo se ha preocupado por mi"
—¿Te ibas a tu casa?—Preguntó Mitsuhiko.
—Si, acabo de salir de la casa del profesor Agasa—¿Vosotros ibais a verle ahora ¿verdad?
—Si ¿Cómo lo sabes?—Preguntó Genta.
—El profesor Agasa ha inventado un juego nuevo para niños de vuestra edad, supongo que vosotros sois los primeros en probar las creaciones del profesor, además, el profesor Agasa me lo ha dicho...—Se rió al decir lo último.
A la liga juvenil de detectives se les deslizo una gota en la cabeza.
—Ah entonces, fue el profesor quien te lo dijo—Dijo Ayumi forzando una sonrisa.
—Si, aunque no habría hecho falta hacerlo soy detective. Tiene preparada la merienda para vosotros cuando llegarais.
—¿M-Merienda?—A Genta se le salieron las babas.
—Oh vamos Genta, si acabas de comer—Le regañó Mitsuhiko mirando a su amigo de reojo.
—Pero vuelvo a tener hambre, llevo veinte minutos sin comer—Se defendió tocándose el estomago con los ojos cerrados.
—Genta...—Dijeron Shinichi, Ayumi y Mitsuhiko con una sonrisa forzada.
Mientras tanto en aquella cabaña, Takheru y Maru escuchaban atentamente la idea que trazó su madre.
—Bien, escuchen, he encontrado el paralizador eléctrico para dejarlos inconscientes. El otro hombre sabe luchar así que se me hará más difícil con él, así que vosotros saldréis de aquí para llamar a la policía o pedir ayuda ¿Entendido?
—¿Quieres decir que tendremos que dejarte aquí sola?—Susurró Maru apunto de llorar.
—No pienso hacer eso mamá...—Ahora fue Takheru el que habló
—Vais a hacerlo y punto, no quiero que esa gente escape, no quiero replicas ¿Me habéis entendido?—Ordenó Ran con tono de enfado.
—Sí, mamá—Ambos obedecieron.
—Bien encóndanse y cuando diga "ya" corran todo lo que puedan...
Pasaron los minutos y los secuestradores no aparecían, los niños se escondieron detrás de la puerta para que éstos una vez entraran, los pequeños no podrían ser vistos. Ran se encontraba en el suelo simulando estar atada. Tenía las manos bien escondidas ya que tenía el paralizador eléctrico.
De repente se oyeron unos pasos acercándose al lugar.
—"Ya están aquí"—Pensó la karateka.
Los pasos cada vez estaban más cerca hasta detenerse en frente de la puerta, el pomo empezó a girarse para que después la puerta de abriera.
—Vaya, Vaya ya te has despertado ¿D-Donde están esos mocosos?—Preguntó la profesora mirando a Ran con furia. La karateka se encogió de hombros.—Maldita, dime don...¡Ahhhhh!
— ¡Ya!—Gritó después de haber dejado inconsciente a la profesora.
—Vamos, Maru—Dijo Takheru cogiendo a su hermana de la mano para salir corriendo, pero se detuvieron al ver en frente de ellos a Iwao.
—¿A donde creéis que vais mocosos?—Preguntó riendo mientras apretaba un puño contra su otra mano.
—Vamos a entregarte a la justicia—Respondió el pequeño con su característica sonrisa.
—Tú, deja en paz a mis hijos—Dijo Ran saliendo de la habitación.
La karateka sin previo aviso corrió hacia él propinándole una fuerte patada haciendo que el hombre se cayera de espaldas contra el suelo.
—Ahora, ¡rápido!—Grito Ran mirando a sus hijos.
— ¡S-Si!—Obedecieron saliendo del lugar tan rápido como sus pequeñas piernas les permitían.
—Mamá—Decía una y otra vez entre lágrimas mientras corría junto a su hermano.
En aquel momento en aquella cabaña, Ran se encontraba en posición de defensa para propinarle otro golpe a Iwao.
—No sabes lo que has hecho, me las vas a pagar—Dijo mientras se ponía de pie.—¿Sabes? no me importan los críos. Ahora sé buena si no quieres dar tu último suspiro en esta cabaña.—Le amenazó a la karateka sacando una pistola.
—No me asustas —Le dijo Ran riendo confiada.
—¿Crees que puedes esquivar las balas?—Preguntó con tono burlesco— Muy bien, vamos a comprobarlo.
La apuntó con el arma para luego apretar el gatillo. Ran recordó una conversación que tuvo con el detective, así que utilizo aquella información a su favor. La esquivo rápidamente yendo por la izquierda, corrió hasta llegar a Iwao para luego darle una fuerte patada en la mano..
—No ha estado mal pero aun te falta mucho—Dijo Iwao poniéndose en posición de lucha.
—Ya lo veremos...
Y así comenzó la pelea entre ambos, Iwao detenía los golpes de la karateka con demasiada facilidad, esquivó un puñetazo para luego darle un fuerte golpe en el estomago, la cogió del pelo para darle un puñetazo en la cara dejándola fuera de combate.
—Y ahora vuelve a dormir —Dijo Iwao acercándose a Ran.
— ¡Ahhhhhhh!—Gritó de dolor al recibir la descarga de nuevo.
—"Eso es por mi novia"—Pensó el luchador
Mientras todo esto sucedía los niños no encontraban ni una cabina para poder llamar, decidieron ir a la carretera para pedir ayuda, esto se les hacía bastante complicado al ser dos simples niños.
Esperaron unos minutos hasta ver un coche venir a toda velocidad, el pequeño Takheru no dejaba de agitar las manos para llamar la atención de aquel conductor. Cuando el coche visualizo a los niños, se detuvo de una manera tan brusca que hizo que los chicos se abrazaran del susto.
—Niños ¿Se puede saber que hacen aquí ?—Les preguntó una misteriosa voz femenina.
— ¡Necesitamos su ayuda! ¡tiene que ayúdanos por favor! ¡nuestra madre está en peligro!—Grito el pequeño Takheru sorprendiendo a la conductora.
— ¡Suban!— Abrió ella la puerta del copiloto, Takheru no dudó en subir pero Maru estaba asustada.—Pequeña no tengo todo el día
— ¡Vamos Maru, sube o no podremos ayudar a mamá!
—Si
—Decidme, por donde ir—Dijo la mujer esperando las instrucciones.
—Entre por la carretera de tierra, luego gire a la izquierda y finalmente entre por esa otra carretera para llegar a la cabaña.—Le informó el niño.
—¿Qué le ha pasado a vuestra madre?—Preguntó mientras conducía a toda velocidad.
—Nos habían secuestrado, mi madre no ha dicho que se quedaría para que no los dejara escapar y es por ello que estuvimos en la carretera, para pedir ayuda.—Le contó Takheru a la mujer.
—Ya veo...¿Quién es vuestra madre?—Preguntó La mujer.
—Ran Kaoshiro, yo soy Takheru y ella es Maru...
—Pues encantada chicos, Yo soy Sera Masumi—Se presentó la morena sin perder de vista la carretera.—Bien, ahora tenía que entrar por esa carretera para llegar a la cabaña ¿cierto?
—Si
—Perfecto—Aumentó la velocidad haciendo que Takheru y Maru se preocuparan por sus vidas.—Ya la veo.
Al poner a toda velocidad su coche, llegó a la cabaña para luego sacar un arma.
—¿Qué hace con eso? Es peligroso—Dijo Takheru
—Tranquilo pequeño, soy policía—Le informó la morena riendo divertida.—No salgan del coche, cierren con seguro cuando no esté.—Ambos asintieron.
Sera, salió del coche no sin antes observar la zona desde su vehículo, para saber si hay algún peligro, se acercó a la casa mientras dirigía unas cuantas miradas hacia los alrededores, al llegar a la casa se acercó a una ventana para inspeccionar.
No había peligro de momento, se puso en frente de la puerta para darle un patada y ponerse al lado de la entrada.
— ¡Policía!—Gritó la morena mientras entraba.— ¡Salgan con las manos en alto!
Sera con mucha precaución se dirigió a la habitación del fondo, ya que era el único lugar que le faltaba por inspeccionar.
Sin pensárselo dos veces, le dio otra patada para después apuntar con su pistola, encendió las luces y entró. Estaba todo vacío, signos de que éstos ya no estaban en el lugar.
—"Maldición, se han escapado"—Pensó enfurecida la morena.
Fin del capitulo, siento haber tardado tanto, el ordenador me daba problemas xDD
Espero que les haya gustado^^
