Furia

Cayeron al suelo después de haber sido lanzados por el aire, sus oídos quedaron sordos, casi no podían moverse, se podía sentir el olor a humo, y un calor intenso. Había fuego en los alrededores, las llamas todavía no habían llegado hasta ellos, pero su intensidad se hacía notar. El cielo cubierto con una capa de humo negro hacía que los rayos del sol no pudieran regalar su resplandor.

El detective se arrastraba por el suelo intentando levantarse, cuando lo consiguió se dio cuenta de que sus piernas estaban débiles, apenas podía dar pequeños pasos, pero debía hacerlo por ella y para poder atrapar a esos criminales. Solo la furia como combustible, fue lo único que consiguió hacer que el detective renovara sus fuerzas para luego ayudar a su amada a levantarse.

Tenían que ser rápidos, moverse y pedir auxilio.

—Vamos Ran—Dijo Shinichi.

—Si

—"Esto no va a quedar así"—Pensó el detective del Este—"Lo juro"

Mientras la pareja corría, un ruido repentino retumbaba en el oído del ojiazul. Sonrió aliviado al conseguir descifrar el sonido de las sirenas acercándose apresuradamente, era de esperar que hayan llamado a los bomberos por si la suerte no estaba de su mano.

Uno de los camiones al visualizar a Ran y Shinichi , se detuvo rápidamente para ayudarles , el equipo de bomberos mientras pasaban suspiraron aliviados al ver que ambos habían conseguido salir con vida, realmente no pensaban encontrarlos pues según ellos, estarían hechos cenizas.

—¿Están bien?—Se acercaron dos bomberos.

—Si, estamos bien—Dijeron ambos sonriendo sinceramente por primera vez.

—Vamonos de aquí—Les ayudaban a subir al camión—Nos tenían a todos preocupados.

A pesar de no haber salido el plan como el detective había querido, al menos había conseguido el primer propósito y más importante de su vida, salvar a Ran.

El caminón de bomberos se llevó a la pareja mientras eran atendidas sus heridas, la karateka no estaba en buen estado pero el detective no estaba mejor, pues había protegido a Ran con su propio cuerpo, algo que ella odiaba. Éste noto la mirada llena de preocupación de Ran, le sonrió para tranquilizarla, no podía evitar ser tan sobreprotector con ella, la quería demasiado.

Ran y Shinichi al cabo de un rato, llegaron al lugar en el que estaban los policías, familiares y amigos.

Ambos, bajaron del camión de bomberos siendo vistos por todos los nombrados anteriormente.

—¡Kudo!—Grito Sera abrazando al ojiazul y a la violácea con fuerza mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.—¡Ran!

—Sera—Dijo la karateka sonriendo adolorida por el abrazo.

—Auch Masumi—Se quejó Shinichi adolorido.

—Me alegra tanto que estén bien—Dijo después de separarse.

—Gracias Masumi—Agradeció Shinichi

—Sera, que sorpresa verte—Dijo Ran contagiada por la felicidad de la morena

—Lo mismo digo, Ran

—Sabía que no eras tan fácil de matar—Dijo de repente Hattori acercándose con las manos en los bolsillos y una mirada llena de satisfacción.

—Era de esperar, soy el mejor detective del mundo—El moreno iba a replicar pero fue interrumpido por los empujones de dos niños pasando a toda velocidad a su lado.

—"Por poco me caigo"—Pensó molesto mirando a los niños.

—¡Mamá!—Gritaron ambos niños corriendo hacia su madre para abrazarla y llorar entre sus brazos.

—Mis niños—Les abrazaba mientras les hablaba con ternura—Estoy bien, no pasa nada

—¡Ran!—Le llamó una voz conocida para la karateka

—Reizo—Se sorprendió al ver a su esposo en el lugar siendo abrazada bajo la fija mirada del ojiazul.

—Cómo me alegra ver que estás viva—Se separó para mirarla a los ojos.

—Tranquilo, estoy bien

—Mami, también ha venido papá—Dijo alegre la pequeña Maru

—Si, ya lo veo—Respondió Ran

—"Así que éste es el marido de Ran"—Pensó el ojiazul mirando a Reizo.

De repente la tensión se hizo presente en el lugar, algo que no paso desapercibido para Sera y Hattori.

—¡Kudo!—Se acercó Megure junto a Sato y Takagi—Muchacho como me alegra ver que están bien

—Muchas gracias inspector—Agradeció Shinichi.

—Al final no hubo éxito en el proceso de desactivación de la bomba—Dijo Megure.

—Iba a explotar de todos modos, era una trampa—Informó—Había un cable más, estaba oculto en la espalda de Ran, una vez arrancado era imposible desactivarla

—Ya veo...—Reflexionó Megure.

—" Kudo..."—Pensó Reizo depués de haber escuchado el apellido del ojiazul.

—¿Saben algo de Iwao y su cómplice?—Preguntó Shinichi.

—No, hemos buscado por la zona pero no están por ninguna parte—Informó Megure.

—Es como si se los hubiera tragado la Tierra—Dijo Takagi.

—"Tragado la tierra, eh"—Pensó el detective poniéndose una mano en la barbilla.

—Yo pienso que tienen otro cómplice—Dijo el moreno seriamente bajo la mirada de todos—No puede ser normal que hayan desaparecido de la nada estando las carreteras bien vigiladas por las cámaras de la policía.

—Entonces estarán ocultándose por la zona—Dijo Sato poniéndose la mano en la barbilla.

—Exacto—Dijo el moreno.

—¿No podrían estar igual de escondidos en alguna cabaña como lo estuvo mamá?—Preguntó una voz llamando la atención de todos.

Los presentes dirigieron su mirada en el pequeño niño que estaba detrás de ellos.

—¡Takheru!—Le cogió su madre ente sus brazos—¿Se puede saber que haces?

—Mamá, déjame ayudar—Intentaba liberarse del agarre de su madre.

—Esto es cosa de la policía Takheru ,así que te pido por favor que no hagas de las tuyas—Le regaño su madre después de haberle puesto en el suelo.

—Pues déjame decirte que fue él quien supo como encontrarte —Dijo una voz bajo la mirada sorprendida de la karateka.

—Shinichi

—Este niño fue quien nos dio la pista para poder resolver el enigma que nos dieron los secuestradores para encontrarte, Ran—Le dijo Shinichi a la violácea.

—Ves como puedo ayudar mamá—Dijo Takheru con un brillo en su mirada.

—Si, pero esta vez no puedo dejar que te metas en esto Takheru—Shinichi se puso a la altura para acariciarle la cabeza—Esta vez será peligroso, así que te quedarás con tu madre

—Pero...

—Ya habrá una próxima vez ¿de acuerdo?—Le interrumpió Shinichi.

—Esta bien—Respondió el niño bajando la mirada al suelo mientras que el detective le miraba con comprensión.

—"Espera ¿Shinichi? entonces este debe ser..Shinichi Kudo"—Pensó Reizo después de haber escuchado la conversación.

—Bien, en marcha—Se levantó el detective para fijar su mirada en el inspector—Inspector Megure, inspeccionen todas las cabañas y no deje que nadie salga de aquí ya que suponemos que esos criminales tendrán a otro cómplice para ayudarles en la huida.

—¡Ya lo han oído, inspeccionen las cabañas y también interroguen a las personas que las ocupan!—Ordeno Megure al escuadrón.

—¡Si!—Gritaron el unisonio.

—"No dejaré que escapen"—Pensó Shinichi echando una última mirada en la karateka para luego comenzar a caminar.

La búsqueda de aquellos malnacidos había dado su comienzo.

—Kudo ¿Donde crees que estarán?—Preguntó Hattori caminando a su lado.

—No muy lejos—Respondió—De eso estoy seguro

—Supongo que esta vez nos tocara actuar contigo ¿no es así Kudo?—Dijo una voz femenina a las espaldas de éstos.

—¡Masumi!—Dijeron a la vez.

—¿Qué ocurre? ¿No pensarán que les dejaré hacer esto solos?—Dijo con su caractiristica sonrisa, ambos suspiraron—Será divertido revivir los viejos tiempos

Shinichi se quedó confuso ante las palabras de la morena.

—" Un momento ¿Acaso lo dice porque sabía que era Shinichi Kudo cuando era Conan Edogawa?"—A shinichi le salió una gota en la cabeza mientras entrecerraba los ojos—Imposible

—Creo que deberíamos comenzar por la cabaña de la profesora de la otra clase—Dijo Sera sacando de sus pensamientos al ojiazul.—Creo que se llamaba Sayuri

—¿Sayuri?—Interrogó Shinichi.

—Si, es la encargada de la otra clase, según ella al ver que los niños que le correspondía a su compañera cuidar no estaban en la cabaña, decidió ir a hablar con Matsumoto, la cómplice de Iwao. Fue en ese momento en el que le informé sobre lo sucedido, desde aquel entonces, no he vuelto a verla ya que me había dicho que tenía que llamar al chófer del colegió para que viniera a recoger a los niños para llevárselos a casa—Informó la morena.

Un rayo traspaso la mente de los detectives quienes sin previo aviso comenzaron a correr rápidamente.

—¡Oígan!—Grito Sera

—Kudo ¿Piensas lo mismo que yo?

—Si

—No puede ser nadie más que esa persona—Dijo el moreno.

Ambos sospecharon de quien podría ser el tercer cómplice. Solo esa persona era la única que podría hacer que ellos escapasen con éxito de las garras de la ley.

Y ellos no pensaban permitirlo.

Mientras todo esto sucedía

Reizo Kaoshiro hablaba con una misteriosa persona por teléfono llamando la atención de la karateka, quien llevaba observándole desde hace un buen rato.

Éste finalmente colgó para de nuevo acercarse a su familia.

—¿Era tu paciente?—Preguntó inocentemente la violácea.

—N-No, no era mi paciente—Respondió con tono cansado.

—¿Entonces quien te llamaba?—Siguió preguntando.

—Un amigo de New York—Mintió—Quería preguntarme sobre un tema relacionado con el trabajo, no tiene importancia

—Pues ese amigo tuyo ha conseguido lo imposible—Llamo la atención de Reizo—Jamás te he visto perdiendo los nervios de esa manera, te masajeabas la sien en cada momento—Se rió Ran.

—"Si tú supieras"—Pensó forzando una sonrisa.

En ese momento, si Reizo se le diera la oportunidad de calificar a alguna persona como pesada e insistente, sin duda alguna seria Yukiko Kudo, quien no paraba de llamarle hasta haber sido atendida en el décimo intento, pues no tenía intención de detenerse hasta conseguir hablar con él.

—"Esa mujer me tiene agotado"—Pensó Reizo dando un gran suspiro.

—¿Qué te ocurre?—Pregunto Ran.

—¿Eh? No me pasa nada, tranquila cariño

—¿Seguro?—Insistió

—S-Seguro—Intentó sonar creíble.

No tenía intenciones de hablar con Ran de lo que sucedió en New York aun, pues no le parecía el momento adecuado y mucho menos después de esta tragedia.

Apagó el móvil para no recibir más llamadas de la ex-actriz.

—"Así está mejor"—Pensó después de haberlo guardado en su bolsillo.

Mientras tanto, Shinichi y Heiji llegaron a las cabañas buscando a la profesora Sayuri.

—Bien ¿Donde crees que estará esa tal Sayuri?—Cuestionó el de Osaka.

—No será dificil encontrarla—Respondió el ojiazul contando las cabañas—Oh vaya , hay veinte cañabas

—Bien, tu esas diez de allí y yo las otras diez de allá—Señalo los lugares el detectives del Oeste—Si lo vamos a hacer a nuestra manera es mejor que no metamos a los demás oficiales

—Estoy de acuerdo

Sin más palabras que añadir al asunto, ambos detectives se pusieron manos a la obra.

En la quinta cabaña se encontraba Shinichi al no haber encontrado a Sayuri en las anteriores.

—Bien...—Tocó con los nudillos, alguién abrió—Hola ¿Sayuri?

—Em ¿Si?—Alzó una ceja—¿Quién me busca?

—Soy Shinichi Kudo, trabajo para la policía metropolitana—Dijo Shinichi.—Necesito hablar con usted sobre el caso de hoy

—Disculpe, pero ya vino un compañero suyo a interrogarme —Informó—¿Es necesario que me interrogue usted también?

—Más bien es para otra cosa—Respondió tajante.

—Esta bien—Suspiró—Pase por favor

—Se lo agradezco

El ojiazul, una vez dentro comenzó a visualizar el lugar. Posó su vista en la mesa, estaba llena de papeles.

—¿Interrumpo algo?—Preguntó el ojiazul.

—No, son solo las listas de la clase de Matsumoto y la mía, estaba organizando todo para cuando nos vayamos—Dijo Sayuri

—Entiendo—Dijo Shinichi—¿Y cuándo se marcharán de aquí?

—Dentro de cinco minutos estará aquí el chófer —Respondió Sayuri.—¿Por qué? ¿Sucede algo?

El detective iba a responder pero el sonido de su móvil lo detuvo.

—Hola ¿Hattori?

—Como que ¿Hola Hattori?—Le imitó—¿Donde estás?

—En la cabaña interrogando a Sayuri—Respondió—Espera

Shinichi se dirigió a la puerta para luego buscar a su amigo con la mirada.

—¡Oye Hattori!—Agitó la mano—¡Estoy aquí!

El moreno al haber visto a su amigo, se acercó malhumorado ya que no fue avisado por éste después de haber encontrado a la profesora.

—No seas así Hattori—Rió entredientes Shinichi—Se me olvidó

—Pues deberías controlar tus problemas de amnesia, Kudo—Le miró de reojo el moreno, finalmente dirigió su mirada en la mujer —Buenas, soy Heiji Hattori, necesito hablar con usted

—"Oye, oye"—Shinichi entrecerró los ojos sonriendo de mala gana

El ojiazul se puso al lado del moreno mientras que Sayuri arqueó una ceja

—¿Me pueden decir que sucede?—Preguntó confusa ante la actitud de los detectives

Como respuesta ambos sonrieron con complicidad.

—Hay un tercer criminal en todo esto señora—Informó el detective del Oeste

—Creemos saber quien es el sospechoso número tres—Continuó Shinichi—Es por eso que estamos aquí