Hola , siento haberme retrasado tanto pero bueno, aquí tenéis el capitulo 19..Disfruten^^

Deducciones

—No entiendo ¿Acaso sospechan de mi?—Preguntó Sayuri.

—¿Por qué piensa eso?—Replicó Shinichi con otra pregunta.

—Es evidente que ustedes dos han venido aquí con esa idea en la cabeza— Sayuri arqueó una ceja.—¿O me equivoco?

—Solo hemos venido a investigar, tranquila señora—Contestó Heiji con esa sonrisa que tanto lo caracteriza—Tambien necesitamos revisar la cabaña.

—¿Otra vez?

—Bueno, al igual que no le ha importado que le volvamos a interrogar no tiene porque molestarle el hecho de que su cabaña vuelva a ser inspeccionada ¿no le parece?

Sayuri no conestó.

—¿Le parece bien señora Sayuri ?—Insistió en la pregunta Shinichi.

—De acuerdo—Respondió Sayuri cruzando los brazos molesta.

—Se lo agradezco—Agradecio Shinichi—Bien, mientras yo le hago unas cuantas preguntas, mi compañero comenzara a revisar el lugar

Ante la aprobación de la profesora, ambos detectives intercambiaron miradas llenas de complicidad.

—"Esto será divertido"—Pensó el moreno del Oeste quien se había dirigido a una habitación bajo la atenta mirada de Sayuri.

—Comencemos—Shinichi Llamó la atención de la profesora—¿De qué conocía a Matsumoto, la cómplice del secuestrador?

—Era mi compañera de trabajo.

—Ya veo—Shinichi escribía todo lo que le decía Sayuri en una libreta—¿Qué clase de relación tenían ustedes? ¿Eran amigas?

—No, nuestra relación solamente se ha basado en el trabajo y en el bienestar de los niños, nada más—Respondió Sayuri.

Mientras Shinichi interrogaba a la profesora, el detective del Oeste ponía patas arriba la habitación en la que se encontraba. Habían pasado siete minutos exactamente en los que Heiji no había encontrado nada que pudiera relacionar a la profesora Sayuri con los cómplices.

—Maldición...¿Cuánto tiempo podrá Kudo entretenerla?—Murmuró para si mismo sentado en el suelo con las piernas cruzadas.

De repente el móvil del Heiji comenzó a sonar.

—¿Megure?

—No, no soy Megure—Sono bastante molesta aquella voz.

—¿Quién eres? Este es el númeto del inspector...

—Soy Masumi Sera —Informó—¿Cómo se han atrevido a dejarme aquí sin participar? Podría haber ayudado ¿sabes?

—Ah, lo siento Masumi—Rio nervioso el moreno

—Esta bien—Sera suspiró— ¿Qué habéis averiguado?

—Tenemos una leve sospecha sobre quien podría ser el cómplice, creemos que esa persona será quien les ayudara a escapar, si llegamos a estar en lo cierto podría ser peligroso el momento de la verdad

—Ya veo, entonces dime donde estáis ahora

—Eso no va a poder ser Masumi, podría ser peligroso

—Sabía que dirías eso—Dijo Sera—Creo que te olvidas de que yo también fui detective y puedo saber donde os encontráis, es bastante evidente después de haber salido corriendo de aquella manera hace un rato—Dijo Sera.

—¿Eh?

—Están en la cabaña de la profesora Sayuri ¿cierto?

—N-No, ¿Por qué crees eso?

—Si no me equivoco, en estos momento estáis en la cabaña de la profesora Sayuri porque pensáis que ella es la cómplice de los secuestradores, por lo tanto, para poder probar vuestra teoría nesecitais una prueba, algo que probablemente estés buscando tú porque tal vez Kudo esté haciendo algo para evitar que huya el sospechosho

—"Ha dado justo en el clavo"—A Heiji le salió una gotita en la frente

—A juzgar por tu silencio veo que no me he equivocado—Dijo divertida Sera mientras Heiji entrecerraba los ojos molesto—Bien, dejando de lado mi triunfo por la deducción, he encontrado algo, no solo es la pista definitiva para encontrar a los criminales sino que también demuestra quienes realmente el tercer cómplice

—¿Cómo dices?—Heiji abrió exageradamente los ojos—Cuéntamelo

—Verás...

Heiji estaba totalmente sorprendido, no se había esperado recibir semejante información. Se había dado cuenta de que el impulso que su amigo y él tuvieron era el correcto pero no del todo. Una vez teniendo toda la información necesaria, el detective del Oeste colgó para luego levantarse del suelo y dirigirse a la habitación en la que se encontraban el ojiazul y la profesora.

—"Bien, ahora a por el siguiente paso"—Pensó Masumi después de haber colgado.—No pienso dejar esto para vosotros dos

Sera, una vez habiendo guardado su móvil en el bolsillo se encamino en dirección hacia su moto ya que tenía que ir al lugar en el que se encontraban los detectives, tenía un segundo movimiento que había planeado junto a sus compañeros quienes en estos momentos estaban listos para acompañarla y a ayudarla a cumplir su plan con éxito.

—Todo saldrá bien...

Mientras tanto en la cabaña, el ojiazul seguía haciendo preguntas que al paso del tiempo habían perdido toda su lógica. Sayuri estaba cansada y no podía o más bien no quería seguir contestando a como según dice ella "Estupideces"

—¿Por qué no se van de una vez? —Dijo molesta Sayuri.

—Un momento por favor, aún no he terminado—Insistió Shincihi.

—Ya he contestado a las preguntas necesarias, no tengo porque seguir soportando esto, así que por favor march...

El timbre de la cabaña la interrumpió.

—Debe de ser el chófer—Dijo Sayuri mientras se dirigía a la puerta.

—Buenas noches señora—Saludo un hombre que vestía un traje de color gris acompañado de un sombrero del mismo tono.

—Buenas noches señor—Devolvió el saludo Sayuri—En un momento iré con los niños

—De acuerdo, estaré esperando en el autocar...—Informó después de girarse.

—Un momento—Una voz lo detuvo.

—¿Cuál es el problema?—Preguntó el chófer.

—Me parece amigo que el problema lo vas a tener tú —Respondió Hattori apareciendo por la puerta.

—¿Qué quieres decir con eso?—El chófer le miró confuso—¿Tiene algo en contra de mi persona? Si es así, dígamelo por favor

—Eso no va a ser posible—Esta vez intervino Shinichi—No creo que a Hattori le guste hablar con asesinos ¿No es así...Iwao Ushigome?

—¿Que?

— Kudo tú...—Pensó el detective del Oeste abriendo mucho los ojos.

—Es un hecho que el verdadero chófer debe de haber recibido una gran cantidad de dinero para aceptar participar en algo tan cobarde—Shinichi ignoró la cara de sorpresa de Hattori.

— ¿Qué está diciendo? Puede dejar de decir tantas tonterías, por favor—Intervino Sayuri en defensa del chófer.

—Ah, veo que le afecta ver como acusamos a su novio ¿No es así, señorita Matsumoto?—La miró confiado el detective.

—¿Se puede saber de qué está hablando?—Se enfureció la profesora—¿Acaso se ha vuelto loco?

—Por si no se ha dado cuenta un mechón siendo ese más oscuro que los demás le sobresale, clara evidencia de que usted está usando una peluca—Dijo Shinichi con las manos metidas en los bolsillos.—Además, a mi no se me olvidan las caras de los bastardos como tú, Iwao Ushigome

Ante las palabras del detective del Este, ambos individuos tornaron la mirada sombría sonriendo sardonicamente.

—Vaya vaya—Dijo aplaudiendo Sayuri para luego quitarse aquella máscara y mostrar su verdadero rostro—Me has sorprendido

—Será mejor que no os mováis—Amenazó Iwao quitándose el sombrero y la peluca para revelar su verdadero rostro mientras les apuntaba con una pistola acompañada de un silenciador.—La verdad es que esto ha sido un imprevisto, no sé como has podido reconocerme muchacho porque yo a ti no te he visto en mi vida, pero eso ya no importa.

—"Desgraciado"—Pensó Shinichi apretando los puños.

—Lamentareis el haberos metido en donde no os llaman—Dijo Ushigome.

Los detective apretaron los dientes furiosos ante la situación que se les había presentando, miraban con repulsión a Iwao quien en estos momentos sonreía de forma maliciosa, estaban atrapados, ninguno de ellos estaba armado para poder al menos dejarle inmóvil, no podían hacer nada.

—Adiós...—Se despidió Iwao.

Un disparo fue lo que se escucho y un herido fue lo que había en aquella cabaña gritando en el suelo de dolor al recibir aquella bala.

—U-Ushigome—Se agacho Matsumoto al ver a su pareja retorciéndose de dolor, tan grande era la furia que decidió hacer ella el trabajo cogiendo el arma para disparar a los dos presentes, pero antes de que pudiera hacerlo una ágil patada de parte de Shinichi le impidió cometer el acto.

—Todo lo que hagas será utilizado en tu contra—Dijo Shinichi mirándola fijamente consiguiendo provocar en ésta un llanto lleno de rabia.

Ambos detectives miraron la ventana.

—La bala paso por allí—Informó Heiji.

—¿Quién habrá sido?—Se preguntó Shinichi.

Un fuerte golpe echando la puerta a bajo para permitir la entrada a varios oficiales fue respuesta suficiente para el ojiazul.

—¿Están bien?!—Preguntó un agente.

—Si, estamos bien—Respondieron Shinichi —¿Cómo supieron que estabamos aquí?

—Una de nuestras compañeras encontró una prueba que demostraba que estos dos estarían camuflándose disfrazados—Replicó el policía mientras le ponía las esposas a Matsumoto— Atiendan a este hombre antes de llevárselo

—Si..—Obedeció un compañero del cuerpo de policía.

—Kudo, tengo una duda—Le llamó Hattori.

—¿Cuál?—Le miró Shinichi con las manos metidas en los bolsillos.

—Te diste cuenta rápidamente de que Sayuri era Matsumoto y que el chófer era Ushigome ¿Cómo lo supiste?—Preguntó con una ceja arqueada.

—En realidad yo sospechaba de Sayuri, pero hubo un momento en el que me pude dar cuenta gracias a ese mechón de que no era ella, también estaba el tono de su cuello el cual era diferente al de su rostro, por eso me di cuenta—Le contó.—En cuanto a Iwao Ushigoma, lo reconocí por la estatura y por su cuerpo, estaba en muy buena forma, su cuerpo cumplía con las reglas de un luchador profesional y no de un chófer, por eso pude descubrirlo al instante

—Ya veo—Dijo Heiji mirando al ojiazul de reojo.

De repente en el rostro del detective se tornó la preocupación consiguiendo llamar la atención del moreno.

—¿Qué te pasa Kudo?—Hattori miró confundido a Shinichi.

—Matsumoto se ha hecho pasar por Sayuri, por lo tanto no sabemos donde puede estar la verdadera, debemos buscarla

—No te preocupes por eso Kudo, ya la hemos encontado—Dijo Sera apareciendo por la puerta—Sayuri estaba en el autocar atada de los pies a la cabeza, tranquilo, ahora está a salvo

—Bien ¿y el verdadero chófer?

—Está detenido, al parecer Iwao y Matsumoto le dieron una gran cantidad de dinero para contar con su ayuda, solamente tenía que retener a Sayuri y traer el autocar hasta aquí para que pudieran fugarse—Informó Sera.

—Tal como pensé—Ante las palabras del ojiazul, Heiji y Sera le miraron curiosos queriendo saber en que se había basado para deducir que el chófer era el tercer cómplice.

—Veréis, como ya bien le dije a Hattori sospechaba de Sayuri, pero una vez descartada esa sospechaba me quedaba el chófer, pero tenía dos posibilidades con ese individuo.

—¿Cuales?—Preguntaron a la vez

—O bien fue forzado para hacerlo algo muy poco probable, o bien le habían pagado bastante bien, la segunda opción era la más posible ya que podría tratarse de un hombre avaricioso, alguien que haría cualquier cosa por dinero, al juntar esa última pieza fue bastante sencillo pensar que el cómplice sería el chófer —Shinichi se puso las manos en la nuca riendo con los ojos cerrados.

—Tan increíble como siempre, Kudo—Dijo Sera dándole una palmada en la espalda.

—Gracias Masumi

—Solo ha sido esta vez, no te lo creas tanto—Heiji se cruzo de brazos molesto teniendo los ojos entrecerrados.

—¿Cuando aceptarás que el mejor detective de Japón soy yo, Hattori?—Le picó Shinichi ensanchando una sonrisa.

—Retíralo

—No pienso hacerlo, después de todo es la verdad

—Kudo, maldito he dicho que lo reti...

—Ya es hora de irse, estoy agotado—Dijo Shinichi saliendo por la puerta dejando al detective del Oeste con la palabra en la boca.

—"Ese Kudo me las pagará"—Pensó Hattori siendo envuelto por un aura oscura.

En realidad el motivo por el cual el detective había acertado, era bastante simple, pues por el simple hecho de pensar que estaba a punto de perder a la persona que amaba por culpa de dos malnacidos le hizo ser más rápido de lo habitual, quería atraparlos, no podía dejarles huir, necesitaba verles entre rejas para estar más tranquilo y poder pensar que su karateka estaba fuera de peligro.

—Todo al final ha salido bien—Murmuró Shinichi con una sonrisa, pero ésta desapareció al instante al ver a Megure acercándose a él con un rostro lleno de enfado.

Shinichi, estaba al borde de la desesperación, habían sido cinco interminables minutos en los que él pedía disculpas por haber actuado sin informar a su superior. Megure también quería hablar con Hattori a pesar de que éste no trabajaba para él, pero al fin y al cabo él era cómplice del ojiazul, por lo tanto merecía un escarmiento.

—"Hattori, de la que te has librado"—Pensó el ojiazul al ver que Hattori no daba señales de vida.

— Kudo, ahora trabajas para nosotros y nos preocupa que por culpa de tus impulsos acabes mal parado—Megure le seguía regañando.

—Lo siento inspector...

—Solo espero que no vuelva a suceder—Dijo Megure—Bien, por hoy esta bien, nos vemos mañana en la comisaría

—Hasta mañana, inspector Megure

Shinichi suspiró agotado después de haber perdido de vista a su superior.

—Vaya Kudo, menuda charla te ha soltado, eh—Dijo Hattori apareciendo repentinamente consiguiendo que Shinichi se pegara un buen susto.

—Oye, ¿Dónde estabas?—Se molesto el ojiazul—Esto iba para los dos

—Tal parece que si... Es una pena que no haya podido compartir eso contigo—Se burló el detective del Oeste.

—Hattori..eres un..—Dijo el ojiazul.

—Shinichi...—Calló brutalmente al escuchar esa voz tan familiar.

El detective se giró rápidamente al reconocer a la dueña de la voz.

—Ran

Shinichi no se podía sentir más feliz, pues para él no había mayor recompensa que ver a su ángel después de un caso.

—¿Estás bien?—Preguntó con una notable preocupación.

Le encantaba ver su rostro, el hecho de verla tan preocupada por él la hacia tan bonita, tan adorable, tenían tantas ganas de abrazarla y atrapar sus labios en ese mismo instante para demostrarle que estaba bien y a salvo.

Pero bien sabía que no podía...No ahora.

—Tranquila Ran, no me ha pasado nada—Respondió para tranquilizarla conteniendo sus deseos con todas sus fuerzas.

—Menos mal—Dijo Ran respirando aliviada.

La violácea iba seguir hablando con el ojiazul, pero fue interrumpida por su esposo quien la estaba llamando desde lo lejos agitando la mano.

—T-Tengo que irme

—Si

Shinichi observaba como la karateka se alejaba corriendo en dirección a su familia, sus hijos y su marido, presenciar aquello le provoco una punzada en el corazón, después de todo era él quien quería ser el esposo de Ran y ser el padre de esos niños.

—Kudo—La voz de Hattori le sacó de sus pensamientos.

—¿Eh?

—Ha sido un día duro ¿no crees?

—Y tanto que lo ha sido, Hattori

—Pero al menos podemos decir que a pesar de todo el caso ha sido resuelto y que todo ha salido bien

El detective del Oeste estaba en lo cierto, al final todo había salido bien, los criminales fueron atrapados, no han habido muertes y lo mejor de todo era que su amada estaba a salvo, motivos suficientes para ensanchar una sonrisa llena de satisfacción.

—Tienes razón—Le dijo Shinichi a Hattori con aquella sonrisa que tanto lo caracterizaba.

Fin del capitulo, nos vemos en el próximo.

Kiss