Hola, lamentablemente no he podido publicar tan seguido como creía, pero finalmente aquí traigo el nuevo capitulo de "Sueño" Bueno, en este capitulo habrá un poco de todo. Espero que os guste :D
Disclaimer: No me considero dueña de los personajes de Detective Conan, solamente me considero dueña de la historia.
Emociones
Una vez tomadas las declaraciones necesarias, todos decidieron volver a sus respectivos hogares siendo uno de ellos los detectives, quienes se encontraban en estos momentos en el coche en absoluto silencio.
El detective del Oeste, estaba absorto en sus pensamientos, no solo por lo sucedido, sino también por la extraña escena presenciada hacia unas horas, pues aunque Shinichi no lo supiera, Heiji antes de irse de la cabaña para despejar la zona por el tema de la bomba, había presenciado el beso que se dio con Ran y escuchado las confesiones amorosas de ambos.
Aquello lo confundió, pero en cierto modo le aclaró muchas cosas y entre ellas estaba la actitud del detective.
Pero había algo que le molestaba de sobremanera, ¿Por qué no se lo había contado?.
Hattori, a pesar de haber disimulado en su momento, simplemente ya no podía seguir ocultando su inquietud y las ganas de saber que era lo que estaba sucediendo, su curiosidad era más fuerte y por eso no podía mantenerse sereno, necesitaba saberlo.
Giró su rostro para mirar a Shinichi, el cual no apartaba la vista de la carretera por seguridad al ser él el conductor del vehículo.
—"¿En que te has metido Kudo?"—Pensó el moreno con acento de Kansai mientras fijaba su mirada en el ojiazul.
El detective del Este, notó la penetrante mirada de su compañero.
—¿Se puede saber por qué me miras así, Hattori? Me estás poniendo nervioso—Se quejó Shinichi mirando a Heiji de reojo.
El moreno no dio respuesta alguna y aquello solamente enervó más aún a Shinichi, pues no sabía lo que le estaba pasando a su amigo. Llevaba un buen rato notándolo extraño, pensó que sería por el ajetreado día, pero tal parece ser que había algo más.
—Oye, Hattori, ¿Se puede saber que te pasa?—Preguntó Shinichi con un semblante serio.
—¿Por qué no me lo dices tú, Kudo?—Respondió Heiji con otra pregunta teniendo la misma actitud cruzándose de brazos.—¿Por qué no me dices lo que te está pasando a ti?
—¿Eh? No entiendo a que te refieres—Dijo Shinichi de mala gana.
—¿No lo sabes o no quieres decirlo?—Ironizó.
Shinichi, cansado del misterio de su acompañante, puso las luces de emergencia para luego detener el coche en un lugar seguro.
—Esta bien, ahora vas a decirme que es aquello que según tú "yo no quiero decir"
El moreno cubrió su mirada con la gorra siguiendo en la misma posición.
—Ya que te gusta tanto hacerte el tonto, seré directo contigo.
Shinihi iba a replicar, pero Hattori se le adelantó.
—Hablo de Ran...—Dijo Heiji sorprendiendo a Shinichi consiguiendo provocar un increíble e incómodo silencio el cual él mismo decidió romper.—¿Desde cuando estás con ella, Kudo?—Le preguntó Heiji al ojiazul—Y no te atrevas a mentirme porque te vi besándote con ella en la cabaña
Shinichi conectó su mirada con el detective del Oeste, quien continuaba de brazos cruzados esperando ansiosamente una respuesta.
El ojiazul dio un fuerte resoplido...
—Es difícil de explicar—Respondió Shinichi en un susurro casi inaudible.
—Seguro que no lo será—Respondió Hattori —Vamos empieza
El detective del Este le contó lo sucedido con Ran a su compañero dejándolo totalmente atónito y un tanto molesto, pues jamás se habría esperado que su mejor amigo le ocultara algo tan importante.
—Y bueno, eso es todo—Terminó diciendo Shinichi.—Siento no haberte dicho nada, pero aunque no lo parezca, en ciertas ocasiones me cuesta hasta a mi asimilarlo, porque, sinceramente nunca había esperado que sucediera todo esto.
—Pero sucedió, Kudo
—Lo sé, y aunque me ponga feliz por ello, por otro lado me siento un miserable, estoy destruyendo a una familia ¿Entiendes?—Apretó los puños cerrando los párpados con fuerza—Ya no sé que hacer
Heiji cambió su expresión de enfado a una triste, al fin al cabo no le gustaba ver a Shinichi en ese estado, tan decaído y confundido.
—Kudo...
—Cuando vi a Ran alejándose de mi lado para juntarse con su marido y...sus hijos sentí que el mundo se me venía encima
Hattori puso una mano en el hombro de Shinichi como señal de apoyo mientras pensaba si era lo corrector revelar el secreto de Ran, uno que no solo cambiaría su vida sino que también le ayudaría a ver las cosas de una manera diferente.
—"¿Qué debo hacer?"—Se preguntó mentalmente Hattori.
Mientras todo esto sucedía, en Nueva York Yukiko se encontraba al borde de la histeria.
—Yukiko cálmate, por favor—Dijo el novelista de misterio mientras leía un libro en la cama—¿Por qué no te acuestas ya? Es muy tarde
—Espera, lo intentaré una vez más—Insistió marcando de nuevo en su móvil el número de Reizo, el marido de Ran, para saber si había cumplido con lo acordado, el problema era que desde que habló con él hace un par de horas dejó de contestar, o lo que es peor, tenía el aparato apago y eso a la ex-actriz no le daba buena espina.—Sigue teniéndolo apagado
—Ya te lo dije, es muy tarde cariño...
Yukiko dándose finalmente por vencida, se dirigió a la cama para acostarse al lado de su esposo.
—Yo pienso que seguramente no tendrá pensado decirle nada a Ran—Dijo con los ojos entrecerrados.
—Tal vez...
—Bueno, si él no tendrá la intención de confesarle a Ran lo que descubrimos, creo que ya va siendo hora de que hagamos algo—La ex-actriz juntó las palmas de las manos riendo divertida.
—Tal vez...
Aquello no podía molestarle más a Yukiko, el ver a su esposo mostrar más interés en su lectura que en la conversación le produjo bastante molestia.
—De todas formas mañana tendremos que ir a Japón para acabar con lo que ya hemos empezado, después de todo se lo hemos prometido a Ran ¿no es así?—Dijo de repente Yusaku guiñándole un ojo a su esposa, consiguiendo hacer que su mueca de enfado desapareciera al instante.
—¡Querido!—La ex-actriz se lanzó para abrazar emocionada a su esposo.—Eres fantástico
—Yukiko—Decía mientras reía nervioso entre los brazos de su mujer.
En realidad Yusaku aunque no lo haya aparentado, estuvo escuchando las palabras de su esposa, pues aunque no lo demostrara lo suficiente, también deseaba zanjar el tema para que no solo se acabara esta gran mentira, sino que también para que su hijo supiera que... Era padre.
Mientras tanto Shinichi y Heiji ya habían decidido reanudar la marcha siendo esta vez el conductor, el detective del Oeste.
Heiji, al final decidió no hablar con el ojiazul sobre lo que sabía de Ran, prefirió esperar a que estuvieran en casa ya que era un tema bastante delicado del cual hablar.
Al cabo de un rato, ambos agotados llegaron a la mansión. Shinichi se dispuso a abrir la puerta, una vez dentro de la mansión, el moreno pensó que ya era el momento.
—Kudo—Le llamó Hattori.
El susodicho detuvo su caminata para luego girarse y mirar a su amigo.
—H-Hay algo que debo decirte—Dijo con notable nerviosismo.
—¿Decirme el qué?—Preguntó el ojiazul sin comprender su comportamiento.
El moreno de Osaka, se quedó en silencio pensando en cual sería la mejor forma para decírselo, la decisión estaba tomada, así que debía calcular su siguiente paso a la perfección.
Mientras tanto en la residencia Kaoshiro, Ran se encontraba en el pasillo de pie pensando en el fatídico día que le había tocado vivir. Sonrió aliviada, si no hubiera sido por Shinichi en estos momentos no estaría aquí.
—Ran
La nombrada se giró al reconocer la voz de su esposo. Él se acercó a ella para acortar la distancia.
—¿Los niños se han dormido?—Preguntó
—Si, ha sido un día muy duro para ellos, mis niños—Respondió mirando las puertas de las habitaciones de sus hijos.
—Pero tu los salvaste—Dijo su esposo mientras ella fijaba su mirada en él, sonrió tiernamente al recordar lo que realmente sucedió.
—Te equivocas—Negó sin cambiar su expresión—Todo ha sido gracias a Takheru
—¿Takheru?—Replicó incrédulo.
—Si, él fue quien supo como liberarse de las cuerdas, luego nos ayudo a Maru y a mi—Le contó orgullosa.
— ¿En serio?—La karateka asintió—vaya, este niño no deja de sorprenderme.
—También sé de buena fuente que él ayudó en mi búsqueda porque averiguo la manera de encontrarme
—No puedo creer que un niño de su edad sea tan listo—Dijo expresando su sorpresa.
—Lo mismo digo yo—Replicó mirando la puerta del aludido con una sonrisa reflejada en su rostro.
Ran pensaba que Takheru indudablemente era un digno hijo de su padre, era inteligente demasiado para su gusto, ingenioso, valiente, estaba obsesionado con Sherlock Homes, era orgulloso y en ciertas ocasiones impulsivo, pero había algo más importante que todo aquello...Era la viva imagen de su padre.
Una mueca llena de tristeza se vio reflejada en su rostro ¿Como se lo tomaría Takheru? ¿Y Shinichi? ¿La odiarían?. Eran tantas la cuestiones mentales que se hacía que inconscientemente apretó los puños bajo la atenta mirada de su marido, quien se preguntaba si aquella acción se debía a la experiencia por el día de hoy o a otra cosa.
Ignorando sus interrogaciones mentales la rodeo con el brazo llamando su atención.
—Será mejor que nos vayamos a descansar—Le propuso su marido—Seguramente estarás agotada
—Si, hoy ha sido el día más largo de mi vida—Suspiró Aceptando agotada.
Ambos sin más, se encaminaron a la habitación para dormir. Una vez ya tumbados en la cama, la karateka inevitablemente se imaginó a su pequeño Takheru junto a su padre teniendo ambos una radiante sonrisa en sus rostros.
Aquella imagen, la cual se quedó grabada en la mente de la karateka, fue lo único que consiguió hacer que los brazos de Morfeo se apoderaran de ella para llevarla a un mundo en el que los problemas dejaban de existir.
Fin del capitulo, me reitero en las disculpas lectores, bueno nos vemos en el próximo, cuídense.
