XX
Verdaderamente el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras estaba loco, o al menos tenía serrín en su calva cabeza, en vez de cerebro. Eso era lo que pensaba Lily Evans cuando se encontró aquel jueves en su clase. Al ingenioso profesor no se le había ocurrido peor cosa que organizar una clase práctica de Defensa contra las artes oscuras, en la que los alumnos se enfrentarían en duelos. Justo auqella clase en la que coincidían con Slyhterin.
Habían cambiado el aula de Defensa por el gran comedor, donde las mesas se habían retirado y había una inmensa alfombra negra alargada con colchonetas alrededor.
'Que poca pizca de sentido común.' – Murmuraba Lily decepcionada.
'Lily¿no pretenderás que el profesor cambie sus clases por que nos llevamos mal con los de Slyhterin, no?' – Murmuró Lupin riendo. – 'Las peleas entre casas son cosa nuestra, no de los profesores…'
'¿Tu juntarías a Potter y a Snape en una misma habitación con sus varitas?' – Le preguntó la prefecta molesta.
'Sería una locura.'
'Pues esto es lo mismo.'
Remus no tuvo más remedio que callar, pues la pelirroja tenía razón. Además, a su lado Sirius y James ya estaban planeando lo que harían según a quien les tocase enfrentarse. Y esos dos elementos no tenían la intención de hacer un duelo "limpio".
'Rezad por que tenga buena mano a la hora de elegir las parejas que se vayan a enfrentar.' – Murmuró Anthea con sorna.
El profesor Vreeland, que así se llamaba el profesor que enseñaba Defensa contra las Artes Oscuras, se situó en medio de la negra alfombra.
'Alumnos me pareció conveniente realizar esta clase, ya que últimamente tenemos muy descuidada la práctica en Defensa!' – Gritó bien alto para que todos lo oyeran. – 'Sé que no es un buen momento por todos los altercados producidos entre sus casas, y por ello elegiré sumamente con cuidado las parejas a enfrentarse!'
'Profesor no hay rencores entre nosotros!' – James Potter dio un paso al frente. – 'Nos puede enfrentar a alumnos de las dos casas y lo que ocurra en el duelo será después olvidado al acabar la clase.'
'Es cierto profesor Vreeland.' – Sirius Black se puso al lado de su amigo.
'Ya…' – Respondió el profesor desconfiando plenamente de aquellos dos alumnos, a los que tan bien conocía. – 'Bien, para que los demás tomen ejemplo, elegiré a dos alumnos modelos tanto en estudios como en personalidad. Y no Potter, no son ni usted ni Black.' – Dijo cuando vio que James y Sirius ya se preparaban para salir. – 'Abrirán esta tanda de duelos, la prefecta Lily Evans y el alumno Severus Snape.'
'Esto acabará siendo una batalla campal.' – Confirmó Remus.
'Esto solo será una demostración de un duelo limpio y correcto.' – Lily se arremangó las mangas de la túnica y sacó su varita.
Snape y Lily caminaron hasta el profesor. Este les pasó a ambos la mano por encima de los hombros y se dirigió a los demás alumnos.
'Lily Evans es una estudiante ejemplar a la que todos deberían imitar y Snape es un chico bueno con la magia, muy calmado y reservado.' – Anunció el profesor. – 'Estoy seguro de que no me defraudarán.'
Sam Hewitt se permitió el lujo de toser sonoramente.
'Adelante chicos.' – Les dijo el profesor mientras salía del lugar de enfrentamiento. – 'No olviden el protocolo y por supuesto solo quiero que se desarmen.'
Snape y Lily se miraron a los ojos. Sus rostros no mostraron ninguna emoción o sentimiento. Se separaron el uno del otro por una distancia de dos metros y después de ponerse cara a cara, ambos hicieron una reverencia.
Snape no tardó en atacar.
'Expellia…'
'Impedimenta!' – Gritó Lily evitando de Snape la desarmara. – 'Expelliarmus!'
'Protego!'
Snape tragó saliva. Lily le aguantaba la mirada, sus ojos verdes se clavaban en los suyos. Podía leer en ellos la fúria y la rabia. Pero más que nada la decepción y la pena.
'Confundus!' – Gritó la Gryffindor, provocando que Snape saliera de sus pensamientos…pero ya era demasiado tarde.
El haz de luz golpeó a Snape en el pecho y este cayó al suelo, enormemente confundido.
'Accio varita de Snape!'
Su varita salió volando hasta posarse en la blanca mano de la Gryffindor. La prefecta no hizo caso de los aplausos de los de su casa, le dio la varita al profesor y volvió con los suyos.
'Muy bien hecho, señorita Evans. Diez puntos para Gryffindor.' – La felicitó el profesor. – 'Los siguientes: Remus Lupin contra Brian Land.'
Remus se cruzó con Lily cuando él iba hacia la alfombra. La chica le sonrió dulcemente para darle ánimos y después se puso al lado de Sam y Anthea para observar el duelo.
'Pensaba que tendría que ir a rescatarte.' – Le susurró la voz de James en su oído.
'No soy una princesa en apuros, James.' – Le respondió ella orgullosa. – 'Ya dije en su momento que me sé defender yo sola.'
'Bah, si has ganado es por que te has enfrentado a Snape.'
'¿Qué quieres decir con eso?' – Preguntó molesta al tiempo que se ponía cara a él.
'Que si te hubieras enfrentado a mí no habrías ganado.' - James sonrió al ver que Lily enrojecía de ira.
La prefecta le dio un empujón y con voz picada le dijo:
'¿Quieres que averigüemos quien es el mejor de los dos?'
'James, no enfades a Evans.' – Le aconsejó Sirius.
'¿Te atreves a enfrentarte a mí, pelirroja?' – James se pasó la mano por el pelo.
'Te vas a enterar, fantasma.' – Lily le tendió la mano. – 'Esta tarde, a las nueve en el recibidor. No enfrentaremos en la Sala de los Menesteres.'
'Si gano yo, mañana pasas toda una hora entera conmigo en los jardines.'
'Y si gano yo, durante una semana tu y tus amigos no haréis ninguna travesura.'
Sam y Sirius miraron a sus respectivos mejores amigos. No sabían si alegrarse o preocuparse muy seriamente.
'¿Lily, estas segura?' – Le preguntó Sam. – 'Que te estás jugando salir con James.'
'Cornamenta, si tengo que aguantar una semana sin gastar una broma a nadie, tú recibirás las bromas.' – Le advirtió Black.
'Tranquilo Canuto.'
'Tranquila Sam.'
James y Lily cerraron su trato estrechando las manos. Justo en ese momento Lupin regresaba de su duelo habiendo triunfado.
'Los de Gryfindor están que se salen hoy!' – El profesor estaba tremendamente satisfecho. – '¿Qué tal si ahora enfrentamos a dos Gryffindors?' – Miró a los alumnos de su derecha. – 'Sirius Black y Sam Hewitt!'
Anthea abrió los ojos como platos. Remus cerró los suyos, pues sería mejor no mirar. Lily y James dejaron por un momento su pique.
'Sam, relájate y juega limpio!' – Le dijo casi suplicando Anthea.- 'Y tú también Sirius!'
'No quiero quedarme sin cazadora por más tiempo y tampoco quiero perder a mi mejor amigo!' – Gritó James divertido, pero algo preocupado por dentro.
Sam llegó a la alfombra con una sonrisa maléfica en la cara. Sirius se iba frotando las manos. La morena se recogió con un golpe de varita su cabello negro y ondulado, Sirius se quitó la túnica y se quedó con el uniforme.
'Señorita Hewitt está en desventaja por su hombro…' – Observó el profesor. – '¿Cree que puede hacerlo?'
'Profesor Vreeland llevo esperando esta oportunidad mucho tiempo.' – Le dijo Sam sonriendo decididamente. – 'Ahora, Black, me las vas a pagar todas juntas.'
'Reza a Merlín, querida Hewitt.' – Le respondió el Merodeador. – 'No tendré compasión aunque no puedas usar tu brazo izquierdo.'
El profesor de defensa sintió curiosidad y decidió dejarlos pelear. Los dos morenos se separaron, pero ninguno hizo reverencia alguna. Decidieron saltársela e ir al grano. Se apuntaron con las varitas y…
'Expelliarmus!'
'Impedimenta!'
'Furunculus!'
'Protego!'- Sam apuntó a una silla que había en el comedor. - 'Flipendo silla!'- La lanzó contra Black.
'Animo linqui!'- Sirius destruyó la silla en mil pedazos.
El duelo era una locura.
'¿Pero Sam no estaba deprimida estos días?' – Preguntó Lupin extrañado.
'Ya ves…' – Asintió James con una sonrisa divertida. – 'Y eso que ayer la vi llorando contigo, Lily.'
'Te aseguro que esta muy deprimida.' – Le dijo la prefecta. – 'O al menos lo estaba hasta hace diez segundos…'
'Pero es que Black y ella se odian a muerte…' – Murmuró Anthea preocupada.
'Animo linqui!'
'Protego!'
'Flipendo silla!'
'DETÉNGANSE!' – Gritó el profesor alarmado.- 'SE TIENEN QUE DESARMAR! NO MATARSE!'
Ninguno de los dos hizo caso y la lluvia de hechizos continuó. Los alumnos de Slyhterin y de Gryffindor empezaron a recular hasta pegarse a las paredes del comedor. Las sillas y demás cosas que había por ahí se volvieron armas mortíferas. Volaban de un lado al otro, junto a los haces de luz y el profesor les gritaba inútilmente a Sam y a Sirius, que se detuvieran.
'Sam ya vale!' – Lily intentó acercarse a ellos.
Los objetos volaban sobre ella. Lily dio un paso al frente y de repente una silla salió disparada hacia ella. Segundos antes de que la silla la golpeara, alguien a quien no consiguió distinguir se abalanzó sobre ella, empujándola y recibiendo el golpe de la silla en su lugar.
Ambos cayeron al suelo.
La prefecta abrió los ojos y vio a James Potter sobre ella con una sonrisa en la cara y un hilo de sangre bajándole por la frente.
'James…' – Susurró consternada. – '¿Cómo se te ocurre?'
'Me dolería más si tu hubieras recibido le golpe, te lo aseguro.' – Bromeó el chico, tocándose la frente con una expresión de dolor en su cara. – '¿Ves como eres una princesa en apuros?'
Lily suspiró y le secó el hilo de sangre con la mano. James no desaprovechó la ocasión y le agarró la mano para besársela dulcemente.
'¿Algún día vas a dejar de darme estos sustos?' – Lily cogió su varita con la otra mano y le tocó la herida con la punta de la varita. -'Episkeyo.'
La herida se cerró. Sobre sus cabezas las sillas y demás objetos seguían volando de un lado a otro con furia. Además parecía que hubiese fuegos artificiales por tantos hechizos de colores distintos.
'DETÉNGANSE!' – Gritó el profesor con los brazos en alto. – 'HAN GOLPEADO A LILY Y A JAMES! SON UNOS IRRESPOSABLES!'
Sam y Black abajaron sus varitas a la vez. Las sillas y demás cosas cayeron inertes al suelo y los hechizos desaparecieron. Los jóvenes miraron al profesor con la respiración entre cortada por el cansancio. Salieron corriendo hacia sus dos amigos cuando los vieron tendidos en el suelo.
Sirius cogió a James por los hombros y se lo quitó de encima a Lily, que al instante se puso tan roja como un tomate. Sam la ayudó a levantarse.
'Ya que el daño estaba hecho¿al menos me podríais haber dejado sobre Lily un rato más, no?' – Gruñó James.
'Casi me estampáis la silla en la cara!' – Gritó Lily. – 'Sois la irresponsabilidad en persona! Os habéis estado lanzando el Animo linqui! Las sillas!'
'AHORA MISMO SE SIENTAN EN ESQUINAS SEPARADAS!' – El profesor llegó hasta ellos.
Sam se asustó al verlo tan enfadado y Sirius estuvo por reírse al verlo tan rojo de la ira. Se aguantó la risa por temor a ser castigado.
'DIJE DESARMARSE!' – Gritó por todo lo alto. – 'SI SE QUIEREN MATAR, LO HACEN FUERA DEL COLEGIO¿ME HAN OIDO?'
'Sí, señor profesor.' – Respondieron a vez.
Una vez Sam y Sirius estuvieron sentados cada uno en la punta más alejada del comedor, retomaron los duelos sin ningún altercado tan fuerte como el de minutos antes.
El día fue transcurriendo tranquilamente. Por los pasillos todos comentaban el duelo entre Hewitt y Black, descartaron por completo que hubiera un romance entre ellos a pesar de aquel beso del día del partido.
El equipo de Gryffindor estaba entrenando al atardecer, ya casi habían acabado. Desde las gradas y con aquel frío Sam observaba a sus compañeros volar sobre sus escobas, entrenar, reírse y bromear. Estaba deseando volar de nuevo, el quidditch habría sido el mejor remedio contra aquella pena que la invadía.
Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos negros. Le estaba costando asumir que sus padres y su familia renegaban de ella…¿Podría ser que hubiese alguna oportunidad y que su padre no hubiera dicho aquello en serio? La esperanza es lo último que se pierde y Sam no la pensaba perder. Aunque pensaran de maneras distintas, eran sus padres.
'¿Estás llorando Hewitt?'
Sam dio un bote del susto. Sirius Black la miraba preocupado.
'No.' – Con quien menos deseaba hablar o pelear en aquel momento era con él.
'Hewitt, estas llorando. No soy idiota.'
La muchacha le miró con una ceja levantada.
'Vale! Aunque tu pienses lo contrario no soy tan idiota como crees.'
'Lárgate.'
'Quiero hablar contigo.'
'Yo no.' – Respondió la morena mirando al frente. – 'Así que largo.'
Sirius descargó la rabia que le producía la borde de Hewitt dándole una patada al asiento de delante.
'No me gusta verte tan triste.' – Le dijo le moreno sincerándose. – 'No soy de hielo.'
'¿Des de cuando te preocupas por mí?'
'No me gusta ver a ninguna chica llorando.' - No era una respuesta muy apropiada siendo él, el responsable de los llantos de la mayoría de chicas de Hogwarts. Sirius se dio cuenta de aquello y rectificó un poco.- 'Bueno…a mi enemiga.'
'Así que enemiga.' – Sam se cruzó de brazos. – 'Dejame en paz anda, no tengo humor esta tarde.'
'Lo sé todo y se como te sientes!' – Le dijo Black desesperado por la grosería de la chica. – 'Quiero ayudarte.'
'La ayuda de mi enemigo es lo ultimo que quiero.'
'Eres insoportable!' – Gritó harto y dando media vuelta para marcharse.
Bajó un par de gradas y Sam lo siguió con la mirada por el rabillo del ojo. De repente el chico se detuvo y dio media vuelta. Volvió hacia ella con paso firme y con expresión decidida.
'¿Qué parte de "lárgate Black" no entiendes?'
Sirius estuvo a punto de marcharse de nuevo. Una lágrima de la morena rodó por su mejilla y cayó en la bufanda de Gryffindor. Se la veía tan frágil, tan delicada y tan triste y apenada. No podía dejarla así, Sirius Black era todo un caballero de los pies a la cabeza y aunque Sam Hewitt no lo creyera tenía corazón. El moreno de ojos grises se tragó su orgullo y le tendió una mano abierta a la chica.
'Olvidemos el duelo de esta mañana, todas nuestras peleas de estos años, olvidemos por lo que queda de tarde que somos Black y Hewitt.'
'¿Y quien quieres ser entonces?'
'Sirius y Sam a secas.' – Le dijo el Merodeador con una sonrisa alegre.
La muchacha se lo pensó unos momentos, pero finalmente estrechó su mano.
En el recibidor de la escuela, la pelirroja Lily y la rubia Anthea esperaban a James.
'Anthea márchate ya, James estará al llegar.'
'Hasta que no me asegure de que te dejo con James no me voy.'
'Estoy harta de tener un guardaespaldas!' – Gritó indignada Lily. – 'Me se defender! He vencido a Snape y a Devoir esta mañana!'
'Razón de más para que doblemos tu vigilancia y seguridad.' – Le respondió la rubia. – 'Te recuerdo que Snape esta con los Sangre Pura y estoy segura de que Devoir tiene algo que ver.'
'Esto es estúpido.' – La prefecta se cruzó de brazos.
'¿Ya sabes que te vas a poner mañana?'
'Mi uniforme y la túnica de la escuela.' – Respondió Lily extrañada. Era evidente la respuesta.
'Para salir con James.' – Le aclaró Anthea la ver que esta no lo pillaba.
'Ja! Voy a ganarle Anthea!'
'Lily yo solo te digo, que así como tu destacas a lo muy MUY grande en Pociones y Encantamientos, James destaca MUCHÍSIMO en Defensa contra las Artes Oscuras.'
'¿Crees que el payaso de James me va a ganar?'
'Ves, Lily.' – Dijo una voz muy conocida tras ella. – 'Todo el mundo sabe que te voy a ganar en el duelo.'
James volvía de entrenar. Se había duchado ya en el vestuario y traía el cabello mojado y despeinado, más que nunca.
'Bueno chicos yo me voy.' – Se despidió Anthea. – 'He quedado con el imbécil de Malfoy. No os matéis como Sam y Sirius esta mañana.'
'¿Lista para perder Lily?' – Le preguntó James con una sonrisa.
'Eso mismo te iba a preguntar yo.'
Subieron las escaleras donde ocurrió su primer beso y empezaron a caminar por los pasillos de la escuela con la frase "Necesito un lugar donde hacer un duelo sin peligros", en la mente. Finalmente apareció la puerta de madera y los dos jóvenes entraron.
Era una sala gigantesca y con el techo muy alto. Las paredes estaban forradas de cojines, así como el suelo. En le medio, una tarima de madera alargada que se alzaba un poco del suelo.
James sonrió para picar a la pelirroja. Lily lo fulminó con la mirada y después se quitó la bufanda y la túnica de la escuela, quedándose con el uniforme que llevaba debajo. La falda gris, la camisa blanca, el jersey y la corbata de Gryffindor.
A James se le caía la baba. La pelirroja subió a la tarima con su varita y se arremangó las mangas de la camisa.
'¿Piensas quedarte ahí embobado o qué?' – Le dijo la chica algo molesta.
'Disculpa, Lily.' – Dejó de mirarla y se quitó el también su bufanda y su túnica, para quedarse con el uniforme. – 'Es que te sienta muy bien el uniforme.'
'A ti tampoco te queda mal.' – Le respondió ella.
A la prefecta no se le habían pasado por alto los fuertes brazos de James, la ancha espalda y el buen culo, en el que se fijó de refilón cuando el muchacho se quitó la túnica dándole la espalda.
James subió a la tarima.
Los dos sabían que no se tenían que embobar mirando al otro, para no perder. Un descuido sería la perdición. Y Lily se jugaba el orgullo y James una cita con ella, ambos querían y debían ganar.
Se miraron a los ojos. Que mirada tan llena de amor, de lujuria y picardía! Se alejaron el uno del otro elegantemente e hicieron una preciosa reverencia. Después alzaron sus varitas y se prepararon.
En las gradas del campo de quidditch:
'Lily creyó que como yo había pasado por lo mismo mas o menos, te haría bien hablar conmigo.'
'No ha sido lo mismo del todo.' – Le respondió Sam secándose las lágrimas. – 'Tu te fuiste de tu casa por que eres rebelde, a mí mi familia me ha echado por rebelde.'
'Es lo mismo, somos rebeldes.' – Sirius se encogió de hombros. – 'Siempre creí que tú, Anthea y yo no nacimos en el lugar correcto. Los tres lo sabíamos y lo supimos desde siempre. A ninguno nos gustaba la forma de pensar de nuestras familias, que se creyeran unos dioses por tener la sangre pura! Yo me largué porque no quería soportar más aquello. Tan solo fui el primero de los tres.'
'Y yo reventé de rabia el primer día en que se metieron con mi mejor amiga.' – Le explicó Sam. – 'Fue al acabar el curso pasado, des de ahí empezaron las peleas fuertes…pero jamás me amenazaron con la varita. Siempre hice lo que quise aunque ellos no estuvieran de acuerdo…' – Sam se puso a llorar de nuevo. – 'Pero ayer me iban a obligar a cambiarme de escuela solo por separarme de Lily, me apuntaron con la varita! Y si Dumbledore no hubiera intervenido…vete a saber si acabo en San Mungo o muerta…'
Sirius le pasó un brazo sobre los hombros y la estrechó contra él.
'Mis padres han cambiado…Alguien o algo les ha metido esas estúpidas ideas en la cabeza…Alguien los ha vuelto unos radicales de la sangre y yo ni me he dado cuenta!' – Se tapó la cara con las manos y sollozó bien fuerte. – 'No he sido capaz de evitarlo!'
'Si alguien debía haber evitado eso eran tus padres mismos. Ellos son lo suficientemente mayores para decidir lo que esta bien y lo que no, y en lo que quieren creer y en lo que no.' – Sirius apoyó su mejilla en la cabeza de Sam. – 'No es tu culpa…'
'Pero ahora estoy sola.'
'No seas dramática!' – Sirius le levantó la cara por la barbilla suavemente y la obligó a mirarle a la cara. – 'Tienes a tu hermano que es tan rebelde como tú aunque nunca lo haya demostrado por que es más pacifico, se marchó de casa en cuanto cumplió los 17 por algo, sabes? – Sirius le secó las lágrimas. – 'Tienes a Lily, tienes a Atnhea y a Kaienne, a Remus, a James, a Dumbledroe que te protegerá, a McGonagall que no es tan severa como aparenta ser…' – Clavó su mirada gris en la de ella y sonrió. – 'Y tienes a tu eterno y favorito enemigo.'
Sam sonrió.
'Tan solo eras un pájaro rebelde al que lo ataban unas cuerdas flojas, que se encontraba en un buen y acogedor lugar…Pero las cuerdas se tensaron y el lugar donde estaba encerrado se volvió sombrío…' – Le apartó un mechón negro de la cara. – 'Y la rebelde Sam luchó entonces por liberarse y salió volando.'
Sam suspiró y se secó la última lágrima que caía por su mejilla.
'Ahora tu decides, tu piensas, tu crees, tu vives y tu eliges y sigues tu camino.' – Sirius le sonrió. – 'Ahora eres libre.'
Sam se tiró el cuello de Sirius y lo abrazó fuertemente. Este pasó sus brazos por su espalda y la estrechó contra él.
'Gracias Sirius.'
'Ha sido un placer ayudarte, Sam.'
Lily se desplomó con un golpe seco en el suelo y su varita resbaló metros lejos de ella. Alargó la mano para intentar cogerla pero James la apuntó con la varita. Se acabó.
James Potter había ganado a Lily Evans.
La prefecta aceptó su derrota a regañadientes y picó enfadada con el puño en la tarima de madera. James se agachó a su lado y le tendió las dos manos para ayudarla a levantarse.
'¿Te he hecho daño?'
'No!' – Respondió bruscamente la chica, aunque aceptó su ayuda.
Lily se sentó con las piernas cruzadas en el suelo y se apartó el cabello de la cara. Respiraba entrecortadamente, estaba cansada y le dolía el cuerpo de la caída.
'No quise hacerte daño.' – Le dijo James algo preocupado, agachado y arrodillado con una rodilla frente a ella.
'No me has hecho daño.' – Mintió la prefecta.
Al ver que James la miraba sin creérselo dijo la verdad.
'Solo un poco, pero si estoy así es por que estoy enfadada!'
'¿Conmigo?'
'Conmigo misma por haber perdido.' – Lily observó su varita tendida en el suelo. – 'Soy una idiota.'
'Lily, me parece muy bien que te propongas retos cada dos por tres…' – Le dijo James sentándose frente a ella. – 'Pero harías bien en relajarte de vez en cuando y no pensar tanto.'
'Bah, que más da…' – Lily lo miró a los ojos. – 'Sabía que eras bueno en defensa, pero me has sorprendido mucho. Se te da verdaderamente bien.'
'OH! Lily Evans me esta diciendo que algo se me da bien y que no soy un fantasma y un payaso!' – Gritó entusiasmado James, provocando que Lily riera. – 'Me has hecho feliz hoy!'
La besó en la frente.
Ambos habían cerrado los ojos.
Al abrirlos sus miradas se encontraron. Estaban tan cerca…Lily se acercó hasta tocar con la punta de su nariz la de James. El moreno comprendió que Lily le estaba dando permiso.
Acarició con una mano la mejilla de Lily y después…la besó en los labios con pasión.
James pasó una mano por su talle para estrecharla más contra él y Lily posó sus brazos sobre sus hombros, con una mano le acarició el cabello.
El momento que tanto había soñado James, algo que nunca se imaginó Lily que ocurriría. Pero ambos lo deseaban tanto…
No eran capaces de separarse, sus labios se habían fundido y sus lenguas jugueteaban.
No había tiempo para respirar, solo lo había para sentirse.
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Muchas gracias x los reviews!!!
¿Un avance? -- Próximamente, el ataque a Lily.
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Besos, Eneida.
