XXI

Cuando Sam Hewitt y Lily Evans entraron en el comedor para desayunar aquella mañana, Sam no traía la cara de tristeza que había tenido días anteriores, sino que reía fuertemente y sonreía sin parar.

'Parece que Sam se encuentra más animada.' – Remus sonrió alegrado mientras miraba a las dos chicas.

'Después de que yo interviniera ¿que podíais esperar?' – Dijo Sirius dándose aires de importancia. – 'Si es que tengo una mano para las mujeres.'

'Mano y otra cosa más, diría yo.' – Bromeó James.- 'Por cierto¿que tal con Lea de Slyhterin?'

'La dejé ayer antes de ir a hablar con Sam.' – Sirius se encogió de hombros mientras se llevaba una tostada a la boca. – 'Era muy niña para mí y tampoco quería lastimarla.'– Sirius se metió en la boca el resto de la tostada y después de tragar añadió. – 'Me estoy replanteando darme un descanso con las chicas.'

Peter escupió su zumo de calabaza y Remus, que estaba sentado frente a él, lo esquivó poniendo El Profeta entre ellos justo a tiempo. Las carcajadas de James resonaron en el comedor.

'¿Hablas en serio?' – Preguntó Remus, diciendo lo que el resto de los merodeadores pensaba. – '¿Vas a parar de estar con una distinta cada día?'

'Si.'

'A ver lo que dura tu castidad…' – James puso sobre la mesa un par de monedas. – 'No más de tres días sin que hayas estado con dos distintas.'

'Yo apuesto por un día tan solo.' – Peter puso dos monedas al lado de las de James.

'¿Lunático?' - Lo instaron Peter y James.

'Hum…' – Lupin miró a Sirius con una sonrisa. Parecía que solo él se estaba dando cuenta de lo que le empezaba a ocurrir a Black. – 'No creo que Sirius vaya a ser casto por mucho tiempo, pero apuesto a que está con una muchacha durante algún tiempo.'

'¿Solo con una?' – Preguntó James mientras Remus ponía otras cuantas monedas sobre la mesa. – '¿Estás seguro?'

'Seguro.' – Confirmó el licántropo.

La golpeadora del equipo de Gryffindor pasó por su lado y se dirigió hacai la mesa de los profesores.

'Director Dumbledore.' – Anthea Landry se dirigió a él mientras desayunaba.

'¿Qué ocurre Anthea? – Preguntó el Director limpiándose la barba con la servilleta. – '¿Hay algo que quieras contarme?

'Me gustaría hablar con usted a solas cuando tenga tiempo libre, señor.' – Le respondió seria. – 'Es importante.'

'¿Esta tarde en mi despacho después de la cena?' – Sugirió el director.

'Perfecto.'

La clase de Historia de la Magia se estaba presentando más aburrida que de costumbre. Incluso Lily se permitió resoplar de aburrimiento, todo lo que explicaba Binns lo había leído aquel verano y ya lo sabía.

'Sam…' - Le dio un leve codazo a su amiga, que dormía en clase tapándose la cara con el libro de Historia abierto y colocado en vertical delante de ella. La morena ni siquiera se inmutó y siguió durmiendo. Decidió dejarla dormir, la pobre chica llevaba varias noches sin dormir demasiado bien.

Lily fue mirando a cada compañero de clase uno por uno hasta llegar a James. El capitán de Gryffindor tramaba algo en voz baja con Black. La prefecta sintió sus mejillas arder, cerró los ojos y recordó lo vivido junto a él en la Sala de los Menesteres.

Sus labios, su aroma, sus ojos, sus manos, su cuerpo tan musculado que se notaba aún llevando el uniforme puesto. Con que dulzura la había tratado, con que cuidado la había tocado…Lily había sentido el respeto que James le tenía, pues lo había visto miles de veces meterle mano a saco a las demás chicas, pero con ella no lo hizo. Se contuvo y se contentó con abrazarla y estrecharla contra él.

La pelirroja se mordió los labios…James la había besado con tanta pasión…Aunque no quisiera admitirlo se moría por repetirlo.

Y de golpe, un diminuto avión de papel le dio en la frente y la sacó de aquel recuerdo.

'¿Qué es esto?' – Pensó mientras lo observada con detenimiento. El avión se desplegó sobre sus manos y en el diminuto papel apareció la caligrafía de James.

'Hola Lily!'

El escrito desapareció después de que Lily lo hubiera leído. La muchacha miró a James, que estaba en la otra punta de la clase y este cogió su pluma y le indico que escribiera sobre el papel.

'¿James?' – Escribió Lily.

'Has acertado.'

'Eh, yo también estoy aquí.' – Apareció la caligrafía de Sirius. – 'Por cierto Evans, no me gusta que me llames pichafloja.'

'Las verdades a la cara duelen, Black.'

'Tu querida Evans se esta pasando.' – Le susurró Sirius a su amigo algo enfadado.

'Vamos, no es para tanto.' – La defendió James. – 'Es buena chica.'

'Por cierto Sirius, gracias por hablar con Sam. Parece estar mejor y por fin ha dormido algo esta noche.'

James y Sirius leyeron lo que había aparecido en el papel.

'¿Ves?' – Le dijo James con las cejas alzadas.

'No ha sido nada. La volvería a ayudar si hiciera falta.'

'Gracias Black.'

'Bueno ya es suficiente. Que soy yo el que quiere hablar contigo!'- Era la caligrafía de James.-'Lily me debes una cita.'

'Lo sé¿Qué te parece a la hora de Herbología? Sprout esta enferma y tenemos dos horas libres.'

'Perfecto, te recojo cuanto se acabe esta clase!'

'Vale.'

'Te quiero!'- La prefecta se ruborizó y miró al moreno. James le sonrió des del lugar donde estaba sentado. Lo quisiera o no ya había caído en las redes de James, estaba enamorada de él hasta las trancas. Daba igual si estaban juntos oficialmente o no, si James quería podía romperle el corazón en mil pedazos…Pero por alguna razón sabía que no lo haría.

No tardó en acabar la clase y James tampoco tardó en asaltarla. Lily estaba recogiendo sus cosas y metiéndolas en la mochila cuando James se plantó delante de ella.

'¿Vamos pelirroja?'

'Espera, quiero llevar a Sam a su habitación.' – Lily acarició la cabeza de la morena que seguía durmiendo profundamente. – 'La pobre llevaba tres noches enteras sin dormir.'

'Que la lleve Sirius.' – Sugirió James y sin pensarlo dos veces llamó a Black. – 'SIRIUS! La bella durmiente te reclama!'

Sirius se acercó a ellos y observó a Sam.

'Esto es abusar de mi confianza.' – Le dijo a la prefecta.

'Yo la llevaré, no le hagas caso a James.' – Lily cogió la mochila de Sam.

'Ah, no!' – James le quitó la mochila de Sam y se la colgó a Sirius.- 'Tú y yo tenemos una cita y no quiero perder el tiempo. Además, Sirius no tiene otra cosa mejor que hacer.'

'Serás egoísta!' – Exclamó Lily.

'Déjalo Evans.' – Sirius se colgó la mochila en el hombro y miró a Sam con desconfianza. – 'La llevaré a su habitación, pero por si acaso embrújala para que no se despierte. Paso de que me mate si ve que la llevo en brazos hasta su cama.'

'Sería algo probable.' – James sonrió divertido.- 'Pero no te preocupes, si Lily no me machacó ayer que la besé, Sam no te matará.'

Lily le dio un puñetazo en el hombro a James y después embrujó a Sam. Sirius la cogió suavemente en brazos y la estrechó contra él. Salieron del aula de Historia.

'Espera Black!' – Lily lo llamó antes de que se marchara por el pasillo con Sam cogida.- 'No podrás subirla a la habitación, esta el conjuro de las escaleras.'

James y Sirius se rieron y el chico de ojos grises se dirigió hacia la Sala Común de Gryffindor sin hacer caso de lo que había dicho Lily.

'Ah!' – Lily rodó los ojos, había comprendido tarde. – 'Por un momento se me había olvidado de que ese chico tan amable era Black.'

'Je, es imposible que Sirius no pueda llegar al dormitorio de una chica.'

'Y supongo que tu tampoco.'

'Pues cla…' – James cerró la boca inmediatamente, había caído en la trampa de Lily de cuatro patas. Se maldijo por dentro: - 'Soy imbécil!'

Para sorpresa de James, la prefecta no se enfadó sino que sonrió orgullosa al ver que James se ponía de repente tan nervioso. James Potter se dio cuenta y con tal de chincharla un poquito la cogió de la mano, tiró de ella y empezó a correr por Hogwarts.

'James!' – Gritó la chica corriendo tras él. – 'Sueltame o detente! Esta prohibido correr por los pasillos!'

'Nos vamos a saltar unas cuantas normas, Lily!' – James esquivó un par de alumnos y giró la esquina de aquel pasillo de Hogwarts. – 'Esta es tan solo la menor infracción que vas a cometer hoy!'

'¿QUÉ?'

Subieron corriendo las escaleras, corrieron por los pasillos, giraron miles de esquinas y a los cinco minutos Lily ya no sabía ni en que lugar del castillo de Hogwarts se encontraba. Pero cayó en la cuenta de porqué hacia rato no veía a ningún alumno, ni siquiera a un profesor.

'James!' – Lily se frenó en seco y James se tuvo que detener. – 'Estamos en la zona prohibida del castillo!'- Respiraba con dificultad.

'Sabía que te darías cuenta.'

'¿Estás loco?' – Lily miró a su alrededor angustiada. – 'Si nos encuentran aquí se nos caerá el pelo! Ni tu popularidad te salvará de ser expulsado de Hogwarts!'

James la besó en la frente sin hacer caso de los comentarios de ella y Lily lo separó de un empujón.

'¿Me estas escuchando?'

'Sí, Lily.' – Respondió James fastidiado por aquella separación tan brusca.- 'Pero solo quería llevarte a un lugar bonito y tranquilo.'

'Pues tranquila sí, pero de bonita la sección prohibida del castillo no tiene nada.' – Lily se llevó las manos a la cintura. – '¿No has escuchado las advertencias de Dumbledore cada año? Es peligroso¿Tienes serrín en la cabeza en vez de cerebro?'

'Ya echaba de menos estos sermones.' – James suspiró molesto.

'Eres un irresponsable, James!'

'No seas aguafiestas!' - La cogió de la mano y levantó una antorcha de aquel oscuro pasillo.

Ante ellos la pared se abrió dando lugar a un hermoso pasillo lleno de arcos góticos que llevaban hasta una especie de balcón circular cubierto por un bonito techo de piedra. La luz del sol iluminó la cara de la chica.

'Acabo de abrir la Cámara de los Secretos.' – Ironizó James.

'No te hagas el gracioso!'- Lily se soltó de él enfadada.

'Conozco Hogwarts como si fuera la palma de mi mano.' – James le tendió la mano de nuevo. – 'Confía en mí, jamás te pondría en peligro.'

Sirius Black estaba causando sensación entre los de su casa y los de Hufflepuf. Verlo cargar a una alumna dormida por los pasillos, no se veía cada día. Aunque Hewitt no se inmutara por que estaba sumida en sus más dulces sueños, las alumnas de Hogwarts le decían de todo en voz baja menos bonita. Dormir en los brazos de Sirius Black era el sueño de muchas de ellas!

El guapo de Sirius dijo la contraseña y entró por el retrato de la Señora Gorda. Llegó al pie de las escaleras y empezó a hacer maniobras para sacar la varita de su bolsillo. Lo más lógico y fácil habría sido que hubiera dejado a Sam en la butaca, pero no, Sirius Black quiso hacerlo todo y en un descuido se le cayó Sam Hewitt al suelo.

'Mmm…' – Fue lo único que dijo la chica morena.

Sirius tragó saliva y al ver que Hewitt no despertaba dio mil gracias a Lily por haberla embrujado. Sino ya estaría haciéndole compañía al calamar gigante en el fondo del lago con una piedra atada a los pies. Embrujó las escaleras y recogió a Sam del suelo. Subió las escaleras de lado para evitar golpear a Sam de nuevo y finalmente llegó a la habitación y abrió la puerta de una patada. La rompió.

'Estas hecho un desastre, Canuto.' – Se dijo a si mismo.

Avanzó hasta la cama de Sam, la que reconoció porque su gato dormía sobre ella, el gato no tardó en salirse de la cama. Miró a Sirius y le bufó antes de salir de la habitación. Sirius se acercó a la cama, puso una rodilla sobre ella y después dejó a Sam con sumo cuidado. La rodilla que tenía apoyada resbaló y Sirius cayó sobre la chica.

'Definitavmente hoy no es mi día.'- Sirius tenía la cara a centímetros de la de Sam.

Se detuvo a mirarla en vez de levantarse. Podía escuchar perfectamente su respiración pausada y lenta. Se quedó embobado por lo bonita que era. Aunque no quisiera admitirlo, su enemiga tenía una belleza que pocas podían igualar. El aire cargado del aroma de Sam llegó hasta sus pulmones y la mano de Sirius se deslizó instintivamente sobre sus labios. Los acarició suavemente y se acercó a ellos. Le faltaban milímetros…

'¿Pero que estoy haciendo?' – Se levantó nervioso, enfadado por haber perdido el control de él mismo. – 'Me estoy volviendo idiota perdido.'

'Yo diría más bien que te estas enamorando.' – Dijo una voz femenina des de la puerta.

'Anthea.' – Sirius se apartó de la cama de Sam y se fue hacia la puerta. – 'Yo enamoro, pero nadie me enamora.'- Dijo con superficialidad. – 'Y menos Hewitt.'

'¿Sabes algo Sirius?' – Anthea le sonrió divertida cuando pasó por su lado. – 'No puedes controlar a tu corazón y mucho menos negarte a lo que sientes.'

Lily admiraba el paisaje que se veía desde aquel escondido balcón. El viento hacia bailar su pelo y le traía el olor a las flores del campo que había bajo el jardín. Las mariposas volaban a su alrededor y los rayos del sol la calentaban con un calorcillo agradable.

'¿Qué es este lugar?' – Preguntó aspirando el olor a flores.

'La Cámara de los Secretos, por cierto dentro de dos horas tendremos que marcharnos porque es cuando sale el monstruo.' – Dijo James mientras se apoyaba de espaldas en la barandilla del balcón y la miraba.

'No digas tonterías!' – Lily se puso delante de él. – '¿Cómo descubriste esto?'

'Algún día te contaré los secretos de los Merodeadores y entonces entenderás muchas cosas.' – James pasó sus brazos por la cintura de Lily. – 'Esto es El Balcón de la Primavera.'- Lily escuchó con curiosidad sus palabras. – 'En Hogwarts hay cuatro balcones como este y en cada uno es una estación distinta durante todo el año.' – Acarició sus mejillas. - 'Así que si quieres calor en invierno o te vienes a este balcón o te vas al Balcón de Verano, donde las vistas son a una playa.' – Pegó su frente a la suya. – 'Y si en verano o primavera quieres frío, te vas al Balcón de Invierno, donde nieva o te vas al Balcón de Otoño, donde llueve.'

'Me gusta este con la vista al campo de flores, el riachuelo y el campo.'

'Lo sabía.' – James la estrechó contra él y esta vez no esperó que le fuera concedido ningún permiso. Dejó de banda la posibilidad de recibir un bofetón de Lily y le robó un beso.- 'Lily, te quiero.'

'Lo sé.' – Lily se puso de puntillas y lo besó de nuevo.

'Lily¿tu me quieres?'- Preguntó James. Lily se muró de ganas de besarlo, podía llegar a ser tan mono cuando quería!

La prefecta escondió su cara en el pecho de James. Cerró los ojos y aspiro el aroma de la colonia que siempre llevaba el chico. Lily se armó de valor, levantó la vista y clavó su mirada en la castaña de James. Sin que este lo esperara, lo besó con pasión. James la estrechó contra él con sus brazos y le correspondió el beso con la misma intensidad.

Fueron minutos, largos minutos como los del día anterior. Largos minutos en los que quemó el sentimiento de ambos. Largos minutos de intensidad, de pasión…

Largos minutos de amor.

'Te quiero, James.'

En cuestión de horas el sol se fue poniendo tras las montañas de Hogwarts. El atardecer se cernió sobre el castillo iluminando de rojo todos sus pasillos y aulas.

'Que extraño ver el baño de los prefectos tan anaranjado.' – Susurró Lyn Swan.

El equipo de Gryffindor cumplía su último día de castigo.

'Sí…' – Brandon abrió una ventana y observó el cielo. – 'Esta muy rojo el cielo.'

'No me siento muy tranquila.' – Confesó Anthea. – 'Estoy nerviosa y no se porqué…'

'No hay nada de que preocuparse.' – La animó Axel sonriéndole. – 'Alegrate, hoy acabamos nuestro castigo!'

Anthea le correspondió la sonrisa algo sonrojada.

La noche se dejó caer sobre Hogwarts. Una noche oscura y sin estrellas que traía un mensaje aterrador oculto tras las negras nubes.

'Vamos allá!' – James sacó su capa de invisibilidad y se la echó por encima. – 'Señores Canuto, Lunático y Colagusano, adelante!'

Los otros tres Merodeadores se metieron bajo la capa y Remus abrió el mapa para ir consultándolo.

'Tengo ganas de ver nuestro plan en acción!' – Susurró Sirius bajo la capa algo deseando llegar a su objetivo.- 'Ojalá encontremos a Snape en nuestro camino.'

Sirius no era consciente de que su deseo se iba a cumplir. Pero aquella noche no reiría como en las demás.

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Sam acompañaba a Lily en su ronda de prefecta antes del toque de queda.

'Me duele la cabeza…' – Sam se frotó la parte atrás de la cabeza. – 'Me ha salido un chichón y no se con que me he golpeado…'

'Seguro que has hecho alguna locura y no me lo quieres decir para que no te riña.'

'Claro, como mientras duermes en la habitación se pueden hacer tantas locuras!' – Dijo sarcásticamente Sam. – 'Por cierto¿que día es hoy?'

'12 de Enero' – Le respondió Lily. – '¿Por?'

'Hoy es tu primer día de novios con James.' – Sam la besó en la mejilla. – 'Felicidades!'

Lily no pudo evitar sonreír contenta.

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La hermosa Anthea Landry había decidido contarle a Dumbledore todo lo que la inquietaba. Decidió comenzar por lo que más la asustaba:

'Verá señor…' – Anthea estaba en el despacho del director, sentada frente a él. – 'Estas Navidades conocí a un nuevo invitado de mi familia…'- Se detuvo al recordar la cara de Tom Ryddle y sintió un escalofrío.

'¿Qué ocurrió con ese invitado Anthea?' – Le preguntó tranquilamente Dumbledore.

'Ese joven se ha ganado el respeto de todos los magos de sangre noble.' – Anthea lo miró preocupada. – 'No se bien bien quien es…Pero es alguien muy importante.'

'¿Recuerdas su nombre?'

'Tom Ryddle.' – La carne se le puso de gallina.

Anthea captó como el rostro de Dumbledore oscurecía.

'¿Te hizo algo Tom Ryddle?'

'Me embrujó con la Imperius, pero me dejó marchar sin hacerme nada más, aunque si se lo hubiera propuesto habría podido.' – Anthea miró preocupada a su director. – '¿Lo conoce Señor Director?'

'Verás Anthea…' – Dumbledore meditó sus palabras. – 'Ya te habrás dado cuenta de que últimamente los magos como tus padres están muy "agresivos" contra los hijos de muggles.'

'Lo sé…' – Anthea suspiró. – 'Si le digo la verdad no creo que tarde en pasarme a mí, lo que le ocurrió a Sam.' – Clavó sus ojos en los del Director. – 'Sobre ese tema también quería hablarle, pero por favor dígame quién es ese Tom Ryddle…Des de que hablé con el que tengo el sentimiento de que algo malo va a ocurrir…'- Anthea meneó la cabeza preocupada. – 'Mis padres le hicieron una reverencia a él, que es más joven que ellos…Y ellos jamás se han inclinado ante nadie! Pero ese hombre parece que puede convencer a la gente solo con su presencia. Su simple presencia te aterra y con solo verlo de lejos, puedes saber que es malvado…y muy poderoso.'

Dumbledore volteó la mesa de su despacho y se acercó hasta Anthea, le puso una mano en el hombro para reconfortarla. Sabía Dumbledore de que era hora de contarle lo que iba a ocurrir en un año y quién era ese joven llamado Tom Ryddle.

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'Vosotros dos, avisad a los demás.' – Ordenó una sombra. – 'A mí señal salid todos.'

'Entendido.' – La otra sombra se retiró rápidamente.

'Hoy Los Sangre Pura se darán a conocer por todo lo alto.' – Siseó aquella voz de serpiente. – 'El primer asesinato en nombre de Lord Voldemort.'

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'Tengo un hambre increíble!' – Sam se acarició la barriga sobre la túnica. – 'No he comido nada en todo el día!'

'Pues la hora de cenar ya ha pasado…' – Le dijo Lily. – 'Bueno, tengo un par de galletas y dulces de esos que te gustan.'

'Adoro la comida muggle!'

Sam dio una vuelta sobre si misma y chocó contar Lily. La prefecta se había detenido en mitad del pasillo. La morena supuso que abría pillado a alguien haciendo una de las suyas y se preparó para escuchar sus gritos. Pero no, Lily seguía callada y había sacado su varita. Salió de detrás de ella y comprendió porque su amiga estaba tan seria.

En mitad del pasillo, frente a ellas, una persona cubierta con una capa negra. La cara la llevaba cubierta por una máscara de plata. En la pared habían escrito con sangre algo que no pudo llegar a leer, porque en un momento nueve personas más salieron de la otra punta del pasillo y las rodearon. Sam sacó su varita y ella y Lily se pegaron la una a la otra espalda con espalda. Ambas sabían lo que ocurría.

'No dejaré que te toquen.' – Le susurró Sam a su amiga para hacerle saber que estaba con ella. – 'No tengas miedo Lily.'

'Tranquila Sam.' – Le respondió Lily y esbozó una débil sonrisa a pesar de su semblante serio. – 'Ten mucho cuidado.'

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Peter se chocó con la espalda de Remus, James se chocó contra Peter y Sirisu cayó al suelo al chocar contra James.

'¿Porqué os paráis de golpe?' – Preguntó Sirius levantándose.

Por suerte no había nadie en el pasillo y los demás también salieron de debajo de la capa.

'Lunático!' – Murmuró Peter.

'Lunático, avisa tío!' – Sirius se alisó la túnica.

Remus Lupin no contestó, seguía mirando el mapa con atención. Sus amigos pudieron ver como su cara cambiaba y se volvía seria e incluso captaron el miedo.

'¿Remus?' – Preguntó James empezando a mosquearse.

'Mírad esto!' – Gritó enseñándoles el mapa.

En un pasillo de Hogwarts había un montón de puntitos negros.

'Devoir, Morrison, Malfoy, Snape, Bellatrix…' – Fue murmurando Sirius a medida que su cara ensombrecía. – 'Evans y Hewitt.'- Sirius comprendió. - 'Los Sangre Pura!'

'JODER!' – James salió corriendo a toda velocidad.

'PETER AVÍSA A ALGUN PROFESOR!' – Gritó Remus mientras se marchaba corriendo junto a James y Sirius. – 'RÁPIDO!'

A los Merodeadores nunca se les habían hecho tan largos e interminables los pasillos de Hogwarts. Los tres muchachos llevaban el alma encogida en un puño. Jamás en su vida habían corrido tanto. Jamás en sus años en la escuela, Hogwarts les había parecido tan sombrío.

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'Muerte a la Sangresucia.' – Siseó la primera sombra que había aparecido en el pasillo.

'Dijiste que no moriría nadie.' – Respondió otra sombra.

Lily reconoció la voz de Snape a pesar de que la máscara de plata la distorsionaba.

'No seas cobarde!'- Le gritó la primera sombra. – 'Lord Voldemort debe ver que estamos con él!'- Alzó su varita y señaló a Lily.

'Expelliarmus!' – Gritó Sam antes de que la sombra dijera algún conjuro. Su varita voló hacia atrás.

'Vaya, Sam Hewitt nos acaba de confirmar que es una traidora a la sangre.' – Musitó una voz estridente. – 'Hewitt es mía.'

'Como quieras Bellatrix, pero primero a por la Sangresuacia a la vez.' – Contó en voz alta. Todas las sombras menos una levantaron su varitas y apuntaron a Lily. – 'Uno, dos…TRES!'

Rayos de luz que salieron disparados hasta ellas.

'PROTEGO!'

'PROTEGO!'

Lily se agarró los brazos y el cuerpo. Sam se giró y miró a su amiga con lágrimas en los ojos. Ocho conjuros no se podían parar con solo dos hechizos.

'Lily…' – Susurró Sam asustada.

Lily la miró antes de cerrar los ojos de nuevo, su cara expresó el dolor y milésimas de segundo más tarde grandes cortes aparecieron en su cuerpo. La sangre salió a borbotones de las heridas.

'Lily!' – Las lágrimas de Sam corrieron por sus mejillas. – 'Episkeyo!'

Ninguna herida se cerró y Lily cayó al suelo mientras se desangraba. Sam se agachó a su lado llorando.

'Me las vais a pagar!' – Gritó rabiosa. – 'Avada Ked…!'

'Crucio!' – Gritó Bellatrix.

Sam cayó al suelo en un golpe seco. Se sintió morir del dolor.

'Traidora a la Sangre…' – Siseó Byron Morrison quitándose la máscara y arrodillándose ante Sam. – 'Esto era lo que merecías.'

Sam no lo pudo evitar y sus gritos de dolor resonaron entre las paredes de Hogwarts.

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'¿Qué son esos gritos?' – Preguntó Anthea levantándose.

Dumbledore ya había salido corriendo de su despacho.

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'Bellatrix déjalo ya.' – Ordenó el cabecilla.- 'Retirada, en un momento vendrá todo el mundo.'

'Un momento más…' – Bellatrix disfrutaba torturando a Sam. – 'Solo un minuto más…'

'Cierto, Devoir, tan solo un poco más y enloquecerá.' – Murmuró Byron viendo retorcerse a Sam de dolor y gritando.

'PETRIFICUS TOTALLUS!' – Bellatrix cayó petrificada y Crucio cesó.

Los Sangre Pura echaron a correr en todas direcciones. Los tres Merodeadores habían aparecido y lanzaron todos los hechizos que se les ocurrieron en todas direcciones. Eran muchos los objetivos.

'LOCOMOTOR MORTIS!' – A Byron se le pegaron las piernas y no pudo escapar.

'ZACARAA!' – Snape y Goyle fueron empujados y se golpearon contra la pared quedando inconscientes.

Los Sangre Pura se habían largado.

Dumbledore, Anthea, Slhugorn, McGonagall y los demás profesores vinieron corriendo y se encontraron con una aterradora escena.

Sirius estrechaba a Sam entre sus brazos, la que respiraba con dificultad y tenía los ojos en blanco. Remus y James estaban sobre Lily, intentando para la hemorragia. Lily ya hacía rato que había cerrado los ojos.

'SALID DEL MEDIO!' – Gritó Dumbledore apartando de un empujón a los chicos al ver a Lily desangrarse. Sacó su varita y usó la magia.

Remus agarró a James y lo alejó de allí. El chico luchaba por zafarse de los brazos de Remus y lloraba y gritaba de rabia. Se llevaron a Lily a la enfermería y a su paso fue dejando un rastro de sangre. James los siguió con la mirada mientras se sentía enloquecer. Le quitaron a Sirius de sus brazos a Sam y se la llevaron también.

Anthea se dejó caer en el suelo llorando desolada. James finalmente se liberó de Remus y cayó de rodillas al suelo, con la cabeza pegada a el y picando con los puños cerrados. Remus obró sin darse cuenta y ató con cuerdas a los que habían caído de los Sangre Pura. No pensó…Se sentía inanimado por dentro. Sirius miraba desolado el charco de sangre que había en medio del pasillo.

'TÚ!' – James se levantó de golpe y le quitó la máscara a uno de los encapuchados. La rabia afloró y por primera vez se sintió capaz de matar. El rostro de Severus Snape se escondía bajo la máscara. Lo quiso matar. - 'ERES UN MIERDAS!' – Se olvidó de la varita y perdió el control sobre si mismo. Snape pagó toda la rabia de James.

'Lástima que hayas aparecido…' – Murmuró Byron Morrison al lado de Sirius, el cual seguía mirando el charco de sangre. – 'La pelirroja ya esta muerta y a Sam la puedes dar por muerta también.' – Black despertó y tembló de la rabia. – 'La traidora de Sam si no ha muerto estará loca perdida.'

La cara de Byron jamás volvió a ser la misma después de la paliza de Black.

'¿No deberías detenerlos, prefecto de Gryffindor?' – Preguntó Goyle sonriendo divertido mientras miraba a Remus.

Remus respiró hondo y le dio un puñetazo que le rompió la nariz. Habría hecho lo mismo que estaban haciendo James y Sirius, con Snape y Byron, pero los profesores habían regresado y ya los estaban parando. Además, la duda de si Lily estaba viva o no, lo carcomía por dentro y solo quería ir a la enfermería. La había escuchado respirar cuando intentaba curarla…Estaba seguro…Pero el charco de sangre le daba pocas esperanzas.

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Ya anuncié que las cosas se complicarían...Siento si os he hecho sufrir! Pero prometo arreglarlo todo.

Gracias x los reviews! Me alegro de q os guste a las que habeis empezado a leer hace poco y a las que ya llevias leyendolo des de hace tiempo. Muchas gracias!!!

Y muchos besitos!

Eneida