XXV

Había amanecido en Hogwarts. Del Bosque Prohibido salió un chico moreno, de piel pálida y con la ropa raída acompañado de un espectacular ciervo, un gran sabueso y una pequeña rata.

Uno de ellos, el ciervo, fue envuelto en una luz dorada y adoptó la forma de James Potter. El capitán de Gryffindor se tocó entre la espalda y el culo, sobre los pantalones, e hizo una mueca de dolor. Dirigió una mirada de fastidio al perro negro que había a su lado y después empezó a gritarle:

'Trazo las rutas para algo, Canuto! No preparo el camino antes de cada luna llena para que luego tú me lo vengas cambiando por que ves una luz y tu curiosidad de perro te pueda!' – Sirius movía la cola alegremente. – '¿Qué es eso? Sigamos al luz!' – Lo imitó James. – 'Una puta luz, que era un puto hinkypunk y que por tu puta culpa y por querer seguirla casi nos despeñamos por el precipicio!'

La rata se convirtió en Peter:

'Pero si tu ibas el primero siguiendo la luz, Cornamenta.'

James miró al pequeño con cara de asesino.

'Se pone así Peter por que le he salvado la vida.' – Dijo Sirius, que también había vuelto a su estado humano. – 'Pero como lo he tenido que sujetar por su colita de ciervo para que no cayera y le he hecho daño, se pone así.'

' Ha sido un mordisco a traición!' – Gritó James.

'O eso o te caías por el precipicio.' – Sirius se encogió de hombros.

Peter se fijó en que su amigo Remus Lupin se tambaleaba de un lado a otro. El licántropo estaba lleno de pequeñas heridas que el mismo se había hecho durante la transformación. El prefecto cerró los ojos y hubiera caído al suelo, si no hubiera sido por que él lo cogió justo a tiempo.

'Canuto, Cornamenta!' – Llamó a sus amigos mientras el peso del cuerpo de Lupin recaía sobre su espalda. – 'Chicos…'

'Cálla Peter, los mayores estamos discutiendo.' – Espetó Sirius sin ni siquiera mirarlo.

'Chicos…' – A Peter le flaquearon las rodillas y cayó al suelo, con Remus en su espalda, pues se había dormido.

Los dos morenos, alertados por el golpe dejaron su discusión y vieron a Peter en el suelo, con Remus dormido sobre él, chafándolo contra el suelo.

Sirius y James intercambiaron una sonrisa apenada, levantaron a Remus, lo cogieron pasando sus brazos sobre sus hombros y se dirigieron hacia el castillo. El pobre chico ya podía descansar tranquilo hasta la siguiente luna llena.

Los tres animagos, después de que Remus se transformara en Hombre Lobo, habían salido de la Casa de los Gritos y habían estado merodeando por el Bosque Prohibido. No lo conocían tan bien como Hogwarts y sabían que podía ser peligroso, pero aún así, cada luna llena vagaban por el. Además era el único lugar por el que Remus podía pasear tranquilo sin tener que temer morder a una persona, pues nadie en su sano juicio se adentraba ahí. Y así, el estrés que sufría el licantropo al estar encerrado en la casa desaparecía.

Conocían bien varios caminos que habían ido trazando desde el año pasado y no acostumbraban a salirse de ellos. Pero aquella noche no habían hecho mucho caso de la ruta trazada.

Canuto divisó cuando faltaba poco tiempo para el amanecer, una luz entre la negrura del bosque y curioso como él era, y más aún siendo un perro, se había lanzado en carrera hacia la luz. Cornamenta se había unido a su curiosidad e iban el ciervo y el perro tan ensimismados con la luz, que no cayeron en la cuenta de que era un hinkypunk que los estaba atrayendo hacia un acantilado. Cornamenta que iba el primero, notó sus pezuñas resbalar y se encontró con el vacío ante sus patas delanteras. Canuto, que se dio cuenta de lo que ocurría, agarró al ciervo por la pequeña y peluda cola y tiró de él hacia atrás. A causa de aquel mordisco, James no dejaba de recriminarle a Sirius lo ocurrido.

Al llegar a las puertas de la enfermería, James dejó a Remus a cargo de Peter y Sirius y él echó su capa de invisibilidad por encima.

'Gallina…' – Murmuró Sirius con sorna.

'Soy demasiado joven para morir a escobazos.' – James abrió la puerta y la aguantó hasta que sus amigos entraron.

Lo último que James quería era cruzarse con la enfermera.

'Buenos días enfermera Pomfrey.' – Saludó con una sonrisa Black. – 'Le traemos a Remus.'

'Estirenlo sobre la camilla.' – Ordenó la enfermera al tiempo que cogía una bandeja de frascos con pociones. Al girarse reparó en que solo estaban Peter y Sirius. – '¿No esta el señor Potter con ustedes?'

'Estaba muy cansado.' – Respondió Peter.

La enfermera miró a Sirius, como queriéndole preguntar si era cierto y Black asintió con una seriedad profunda.

'Vaya, cada vez el señor Lupin se hace menos heridas…' – Observó la enfermera. – '¿Será que se ha acostumbrado a estar encerrado y el estrés no le afecta?'

'Que va, pero con nuestra presen…Ay!' – Sirius acababa de darle un pisotón a Peter.

'Bocazas.' – Murmuró Canuto.

'¿Qué decía Señor Petigrew?'

'Nada enfermera, no decía nada.'

Mientras tanto James se dirigía hacia donde dormía Lily. Descorrió las cortinas y la encontró profundamente dormida. No era la primera vez que la veía dormir tan plácidamente, tan hermosa y tranquila, pero es que James no podía evitar que se le cayera la baba cada vez que la observaba dormir. Se acercó a ella, se quitó la capa y la dejó sobre la silla. Se sentó a su lado. La pelirroja aún tenía entre las manos la snitch dorada queél le había prestado cuando fue a recuperar su varita, la que no había podido coger antes a causa de Pomfrey.

'Buenos días pelirroja…' – Le susurró al oído después de besarla en la mejilla.

Lily se revolvió en la cama y abrió los ojos. Se reincorporó y los dos Gryffindors se besaron.

'Buenos días.' – Lily lo abrazó. – 'Pensaba que hoy no me despertarías así.'

'A partir de ahora cada día te despertaré así.' – Susurró James mientras le acariciaba el cabello. – '¿Has dormido bien?'

'Perfectamente.' – Los hermosos ojos de Lily lo miraron con ternura. – '¿Ha ido bien la noche?'

'Podría haber ido mejor...' – Refunfuñó James recordando el mordisco de Sirius. – 'Pero Remus esta bien y eso es lo que importa.'

Lily le acarició la mejilla y se besaron. Unos pasos resonaron en el pasillo.

'¿Señorita Evans?' – Era la voz de al enfermera.

James abrió los ojos.

'Oh, oh…'

'Escóndete!' – Murmuró Lily separándolo de un empujón. – 'Corre!'

El pelinegro se tiró al suelo, agarró su capa de invisibilidad y se escondió bajo la camilla. Pomfrey descorrió las cortinas y entró.

'¿Ya esta despierta?' – Preguntó con voz sorprendida la enfermera.

James se echó su capa por encima. No fuera que a Pomfrey le diera por mirar bajo la cama.

'Sí, si no le importa recojo mis cosas y me marcho.' – Lily sonrió.

'De acuerdo señorita Evans.' – Le dijo con cariño Pomfrey. – 'Pero tenga cuidado, no desearía tener que volver a atenderla en ese estado.'

'No se preocupe, me cuidaré bien.'

'Ah, señorita Evans.' – Le dijo la enfermera antes de marcharse. – 'Permitame que le diga, que hay muchos muchachos mejores que Potter y que la cuidarán bien.'

Lily rió divertida. Bajo la cama, James maldecía a la enfermera una y otra vez.

'Ese chico de Ravenclaw, el capitán, parece muy buen chico.' – Prosiguió la enfermera.

James ya iba a salir de bajo la cama para decirle un par de cosas a la enfermera, cuando Lily dijo algo que lo detuvo.

'Enfermera Pomfrey, debe saber que yo quiero a James y que no lo cambiaría por nada del mundo.'

Sirius y Peter atravesaron el retrato de la Señora Gorda y entraron en su Sala Común. Estaba completamente vacía, algo lógico siendo tan solo las seis de la mañana. Sirius se iba ya a su dormitorio cuando reparó en una muchacha morena que dormía en uno de los sofás.

'¿No vienes, Canuto?' – Le preguntó Peter mientras se frotaba los ojos, soñoliento.

'No, me quedo aquí.' – Respondió Sirius con una sonrisa, sin apartar la mirada de Sam.

Peter se encogió de hombros y se fue a dormir. Sirius se acercó de puntillas al sofá. Sam dormía profundamente tapada con una manta. Lo había estado esperando… Black se agachó a su altura y la besó en los labios dulcemente. La chica ni siquiera se inmutó.

'Engorgio' – Susurró Black.

El sofá se hizo un poco más grande y Sirius se acomodó al lado de Sam. Pasó sus brazos sobre su cintura y se pegó a ella. Poco a poco, envuelto en el perfume de la chica, acomodado a su lado y sintiendo su cálido calor se durmió.

'Oh Merlín…' – Lily se detuvo en seco y se tapó la boca con las manos, asombrada.

'¿Qué pasa pelirroja?' – James entró tras ella por el retrato.

'Shht…' – Lo instó la prefecta.

'¿Qué?' – Preguntó en voz baja James.

'Mira…' – Lily se asomó por encima del sofá y observó a los dos enamorados dormir. James se asomó también y sonrió divertido. – 'Hacen muy buena pareja…'

'Como tú y yo.' – James le besó la mejilla.

'De odiarse a morir…'

'…a amarse a morir…' – Terminó James.

James pasó un brazo por la cintura de Lily y pegó su mejilla a su cabello rojizo. Lily se giró y lo rodeó con sus brazos por la cintura. Se puso de puntillas y lo besó.

'Te quiero.'

James esbozó una sonrisa de felicidad. Lily se sonrió, cada vez que le decía que lo quería, los ojos de James brillaban y la mayor sonrisa de felicidad se dibujaba en su cara.

'Mejor dicho…' – Rectificó la prefecta. – 'Te amo.' - Y lo besó suavemente en los labios.

Esta vez James no reaccionó de la misma manera, sino que se abalanzó sobre ella y la besó apasionadamente. Pasó sus brazos por su cintura, por su espalda y la atrajo con fuerza a él. Lily le mordió el labio con fuerza y James la besó con más ganas. El muchacho apartó el cabello de Lily y desabrochó los primero botones de la camisa de Lily, bajó por su cuello besándola.

El sonido de algo romperse los hizo separarse. James miró a Lily y vio que esta se había puesto colorada y miraba a alguien que había tras él. El chico se giró y vio a un niño de primero en pijama que lo miraba con la boca abierta.

'¿Tengo monos en la cara o qué?' – Espetó James, fastidiado por la interrupción.

'No seas estúpido con el niño.' – Lily pasó por su lado abrochándose la camisa y se arrodilló frente al niño. – '¿Estás bien?'

El niño asintió sin quitar la cara de sorprendido.

'¿Qué haces despierto tan pronto?' – Le preguntó Lily amablemente.

'Es que había algo en mi habitación y me dio miedo.'

Lily sonrió y lo cogió en brazos.

'¿Te acompaño y vemos que es eso que hay en tu habitación?' – Le preguntó.

'Vale.'

'Venga peque…' – Lily lo besó en la mejilla y después lo llevó hasta su habitación.

James observó apoyado en el sofá como la prefecta se marchaba con el niño. Todos los pequeños de Hogwarts la querían por su dulzura y ternura. No solo los pequeños, los mayores también acudían a ella cuando tenían problemas y Lily siempre estaba dispuesta a ayudar.

'Ya esta…' – Lily volvía habiendo acostado al pequeño. – 'Pobrecito…se había asustado por la sombra del armario…'

'Tiene 11 años, Lily…' – Refunfuñó James. – 'No es un niño.'

'¿Me dirás que a ti no te asustaba a su edad Hogwarts?

'No.'

'Ya…' – Lily levantó una ceja.

'¿Por qué siempre ayudas a los demás?'

'Vaya pregunta!' – Murmuró Lily riendo. – 'Pues por que me gusta, por que odio ver a la gente sufrir…' – Fijó sus ojos en los de James. – 'Soy así.'

'Eres demasiado buena con todo el mundo.'

'Mira quien habla.' – Le respondió Lily. – 'Tú eres igual con todo aquel que te importa.'

'Cierto.' – Dijo James meneando la cabeza. – 'Pero con los que no, soy un tremendo capullo y a los que me caen mal…ya has visto lo que les pasa.'

'Cada uno es como es.'

'¿Y aceptarás algún día que Snape es como es?'

'Quedamos en no hablar de eso nunca más.'- El rostro sonriente de Lily ensombreció.

'Snape es malvado, Lily.' – James la miró fijamente. – 'Y te darás cuenta tarde o temprano.'

'Dejame en paz, James.' – Enfadada se marchó a su habitación.

En la Sala Común de Slyhterin, Snape estaba sentado en una butaca frente al fuego apagado de la chimenea. Los rayos de luz lo iluminaban débilmente. Llevaba allí toda la noche, el enfado que sentía, el odio, aún no había desaparecido.

'¿Problemas con Potter, Severus?' – Preguntó una voz de serpiente. – 'Te oí gritar anoche…'

'Si pudiera lo mataría.' – Respondió Snape desde la butaca.

'Los Sangre Pura se pueden encargar…' – Nick Devoir se sentó en la butaca que había frente a él. – 'Y tu te podrías encargar personalmente, si no tuvieras miedo a ser expulsado.'

'¿Escuchaste lo que dijo nuestro Señor o eres sordo, Devoir?' – Le respondió Snape. – 'Necesita gente dentro del castillo. La pérdida de Byron, Bellatrix y Goyle nos ha afectado para mal.'

'Tranquilo, seguirán con los planes fuera de la escuela.'

'Aún así, deberíamos haber actuado como él ordenó.'

'El Señor Tenebroso es demasiado cauto.' – Murmuró Devoir.

'Tú eres demasiado irresponsable. Mira lo que lo que ha ocurrido por dejar que Byron y Bellatrix torturaran por más tiempo a Hewitt.'

'¿No disfrutaste Snape?' – Preguntó burlón Devoir. – 'Oh, disculpa, no me acordaba de que estabas aterrado al ver como se desangraba la sangresucia.' – Nick lo miró fijamente. – 'Eso te ha costado la expulsión temporal de los Sangre Pura.'

'Cállate.'

'Je…' – Devoir sonrió con suficiencia. – 'Nos ocuparemos de esos Merodeadores.'

'Potter es mío.'

'Lo imaginaba, después de tantas humillaciones es normal que quieras verlo muerto.' – Devoir se levantó. – 'Esperaremos a que se calmen los ánimos.'

'Lo más apropiado.'

'Mientras tanto intentaré captar más personas para los Sangre Pura.'

Severus Snape observó como Nick Devoir se marchaba. Ese chico era tan malvado como Tom Riddle, tan despiadado y alocado como él. A pesar de que no era muy poderoso y que era un irresponsable, Riddle lo tenía entre sus filas y lo consideraba el más digno de confianza entre los suyos. Nick Devoir poseía una inteligencia aterradora que había hecho que lo nombraran cabecilla de los Sangre Pura.

Lily Evans retomó sus clases con más energía que nunca, tan solo en aquel día consiguió 30 puntos para su casa. Los Gryffindors estaban encantados de tenerla de nuevo con ella. Los alumnos de Hogwarts la fueron parando a lo largo del día para hablar con ella y preguntarle como estaba. Pero no todos se alegraban de su regreso y no me refiero a los Sangre Pura tan solo, sino a un montón de muchachas que vieron sus esperanzas con James, destruidas al confirmarse el rumor. El niño de primero lo había ido contando por doquier.

Lily y Sam bajaban a comer al Gran Comedor cuando un grupo de chicas de séptimo les tendieron una emboscada, rodeándolas completamente.

'Esto me recuerda a algo¿verdad Lily?' – Rió Sam. – 'Aunque los Sangre Pura daban más miedo vestidos como antes.'

'Sabía que tarde o temprano ocurriría esto.' – Murmuró Lily asqueada.

'¿De verdad esperabas que la parte sin cerebro de Hogwarst nos acorralara?'

'No te hagas la graciosa Hewitt.' – Dijo una chica muy alta de Hufflepuff. – 'Te crees muy importante por estar con Black y en realidad solo será suna más.'

'¿Y si soy una más porque os tomáis la molestia de decírmelo¿No deberíais dejar que Sirius se canse de mí y ya esta?' – Preguntó Sam alzando las cejas. – '¿O es que en realidad veis que hay algo más y os corroe la envidia?'

'Bueno si no os importa tenemos hambre.' – Dijo Lily apartando a la Huffelpuf. Sabía que si dejaba hablar más a Sam aquello acabaría en pelea.

'No he hablado contigo aún, Evans.' – Le dijo la Huffelpuff al tiempo que la agarraba del brazo.

'Sueltala!' – Sam le dio un empujón a la Huffelpuf y esta soltó a Lily.

'Calma Sam.' – Lily se puso frente a su amiga. Sam podía llegar a ser demasiado impulsiva. – 'Vamos a ver, Morganne, seamos razonables.' – Lily respiró hondo y miró a la chica. – '¿No crees que lo que estas haciendo es de críos?'

'Te crees doña perfecta por ser lista y buena con la magia, te crees la mejor porque eres la prefecta de Gryffindor y además eres el ojito derecho de los profes.' – La huffelpuf acercó su cara a la de Lily. – 'Pero que sepas que no lo tienes todo, porque James no te quiere.'

'Lo que tu digas.' – Espetó Lily.

Se estaba cansando de aquellos comentarios. De que cuatro tontas sin cabeza la odiaran a ella y a Sam por el simple hecho de estar con James y Sirius.

'No trates de dar esa apariencia de niña buena, sabemos que eres una guarra.'

'Densaugeo!'

Un rayo de luz impactó en la Huffelpuf y esta se echó hacia atrás. Las otras chicas de séptimo la aguantaron mientras las paletas de Morganne crecían descomunalmente.

'Sam!' – Lily le quitó la varita a su amiga.

'¿Qué?' – Preguntó enfurecida Sam. – 'No pienso dejar que te insulte así!'

Lily rodó los ojos.

'Me laf vaf a pagar!' – Gritó la chica sacando su varita.

'No te preocupes.' – Lily le arregló las paletas en un momento.

Tenía experiencia en deshacer aquel sortilegio, pues cada día se cruzaba por lo menos con dos personas con unas paletas tan grandes como las de los conejos.

¿Hace falta decir quien era siempre el autor?

'Ah no!' – Morganne sacó su varita. – 'Sois unas put…'

'Morganne Taylor!' – Una chica bajita de cabello largo y castaño oscuro se hizo paso.- 'Deja de hacer el subnormal y lárgate de aquí.' – Le ordenó la muchacha, que también era de séptimo. – 'Si te vuelvo a pillar metiéndote con alguien te acordarás de mí.'

Morganne miró a la chica con superficialidad y después se largó seguida de sus amigas.

'Hola Alice.' – La saludó Lily con una sonrisa.

'Hola Lily.' – Alice la besó en la mejilla. – 'Oh, no sabes como siento que esas dementes os hayan asaltado así justo el día en que sales de la enfermería.' –Suspiró. – 'Os tienen envidia. creeme.'

'Sam¿sabes quien es?' – Le preguntó Lily al ver que esta tenía una ceja alzada.

'Sé que es la Premio Anual de Gryffindor.' – Sam sonrió y miró a Alice. – '¿Alice Shackelbot, no?

'Eso es.' – Alice y Sam se besaron en la mejilla. – 'Y tu Sam Hewitt.'

'Encantada.'

'Igualmente.' – Sonrió a las chicas. – 'Me voy ya, chicas. No vayáis solas por los pasillos! Que parece que atraéis el peligro!'

Mientras comían en el Gran Comedor y le contaban a Anthea y a Kaienne lo que les había ocurrido, una lechuza dejo caer una nota sobre las manos de Lily.

Anthea Landry, Sam Hewitt y Lily Evans, las espero en mi despacho después de la comida. La profesora McGnagall las esperara en la puerta para acompañarlas.

Atentamente,

Albus Dumbledore

'¿Por qué creéis que Dumbledore nos quiere reunir en su despacho?' – Preguntó Lily extrañada. – 'Ya lo dijo en la enfermería, pero no se que quiere decirnos…'

Sam y Anthea intercambiaron una mirada.

Después de comer, las tres chicas se dirigieron al despacho del director. Al llegar encontraron a Remus Lupin, quien tenía muy buen aspecto y esperaba paciente apoyado en la pared.

'Remus!' – Lily y Sam lo abrazaron.

'Hola chicas.' – Él les correspondió el abrazo. – 'Me alegro de verte fuera de la enfermería, Lily.'

'Gracias.'

'¿Ya se te ha curado el resfriado, Remus?' – Preguntó Anthea.

'Sí.' – Remus sonrió amablemente. – 'Ya estoy curado.'

'Me alegro.' – Anthea se sintió aliviada al ver al chico con tan buena cara.

Le parecía mentira que en tan poco tiempo le hubiera cogido tanto cariño y lo apreciara tanto.

No tardaron en llegar los otros tres Merodeadores con cara de haber dormido poco y de estar cansados. Sirius y Sam se saludaron con un beso en los labios y los demás esperaron ver ese mismo gesto en Lily y James, pero no fue así.

'Ahora que ya están todos, adelante.' – McGonagall apareció en el pasillo.

Dijo la contraseña y las figuras que hacían de puerta dieron lugar a las escaleras que conducían al despacho de Dumbledore. Los alumnos subieron con McGonagall a la cabeza, mientras murmuraban entre ellos.

'James ¿qué has hecho ya?' – Le preguntó en voz baja Lupin. Se refería al saludo que no había visto entre él y Lily.

'Decírle que Snape es malvado.' – James observó como la pelirroja subía las escaleras tras McGonagall. No le había vuelto a dirigir la mirada. – 'Aún cree que es bueno.'

'Comprendela, fue su amigo de la infancia.' – Le dijo Remus. – 'Además, Snape la ayudó…'

'Ni se te ocurra decir eso delante de mí!' – James se detuvo, haciendo que Sirius y Peter también se detuvieran. – 'Él es tan culpable como los demás y lo pagará.'

'Tranquilizate James, no te estoy diciendo que crea que Snape sea bueno.' – Remus lo miró fijamente. – 'Yo le tengo tanta rabia como tú. Pero por alguna razón la ayudó y es normal que Lily crea que es bueno.'

'¿Por qué crees que la ayudó?'

'Ya barajaremos hipótesis más tarde.' – Lupin le puso la mano en la espalda para que James continuara. – 'Pero no fuerces más a Lily, deja que lo descubra ella sola.'

'Lily es capaz de continuar pensando que es bueno.'

'No lo hará después de oír lo que Dumbledore nos tiene que decir.'

James siguió subiendo las escaleras, pensando en que cosa tan importante les tendría que decir Dumbledore.

Entraron al despacho y se fueron sentando en varias sillas que Dumbledore había hecho aparecer para ellos. El Director estaba sentado detrás de la mesa, con las manos entrelazadas. A su derecha una joven de su casa los observaba sonriente. La profesora McGonagall los dejó con el director y la alumna.

'Les presento a Alice Shackelbot.' – Anunció el director. – 'Supongo que alguno de ustedes ya la conocerá.'

'¿Por qué nos ha reunido aquí, señor?' – Preguntó Lily, quien cada vez comprendía menos.

'Ahora mismo se lo iba a explicar, Lily.' – El director le sonrió. – 'Escuchen atentos lo que les voy a contar, pues es parte de su futuro y de lo que va a ocurrir.' – Se puso serio y los miró uno a uno. – 'Muchos de ustedes ya se han encontrado con el futuro del que les voy a hablar y han tenido que elegir, ahora es el turno de los demás.'

'¿De que esta hablando?' – Preguntó por lo bajo James.

'Sino fuera por que es Dumbledore, diría que chochea.' – Murmuró Sirius.

'No chocheo Sirius, aún soy joven.'

Sirius enrojeció avergonzado.

'Escuchen atentos, pues seré breve y preciso.' – Dumbledore se puso serio. – 'Tom Riddlel o como es conocido por sus seguidores, Lord Voldemort…' – Anthea sintió en escalofrío. – '…es un brujo oscuro, muy poderoso y muy peligroso, que ha decidido declarar la guerra al Mundo Mágico. Este brujo, ha puesto de su parte a los brujos de familias nobles, prometiéndoles una estirpe de sangre limpia, donde los sangre sucia y los muggles no tendrán cabida, donde la magia blanca no existirá y reinará la magia negra…'

Sirius comprendió por fin porque había crecido aquella creencia de la sangre limpia y supo la razón de la radicalidad de la mayoría de nobles. Miró a Anthea preocupado. ¿Cuánto tiempo más aguantaría ella? La chica no había mostrado señales de estar mal con su familia y ella nunca se había revelado en contra de su familia o había hablado mal de ella, como él y Sam habían hecho siempre.

'¿Es una broma?' – Preguntó James aún a sabiendas de que Dumbledore no bromeaba con temas así.

'Los Sangre Pura, James, son seguidores de Lord Voldemort y como usted pudo leer en la pared, quisieron matar a Lily y a Sam en nombre de él.' – Dumbledore lo miró fijamente. – 'Contrarios a los hijos de muggles, contrarios a los de sangre noble que no comparten sus ideales…'

'Traidores a la sangre.' – Dijo Sam. – 'Así nos llaman.'

'Lord Voldemort esta organizando sus filas para la guerra, la cual estallará en menos tiempo del que en realidad imaginan.' – Prosiguió Dumbledore. – 'No hay nada que hacer, es inevitable. En menos de un año, todos los magos deberán elegir entre la magia negra y la blanca y ustedes no serán ninguna excepción.'

Los muchachos se miraron sorprendidos, se movieron nerviosos, asumiendo poco a poco lo que les acababa de revelar Dumbledore. Tratando de imaginar lo que se les venía encima.

'¿El Ministerio no sabe nada, señor?' – Preguntó Remus.

'No le dan importancia, aún.' – Le respondió el Director. – 'Pero su compañera Anthea, se cruzó con este hombre del cual les hablo y ella misma puede confirmarle que todo es cierto.'

'Lo sé, ya me lo contó.' – Remus miró a Anthea con amabilidad.

'Dumbledore…' – Empezó a decir LIly. - 'Usted director Dumbledore, esta organizando las filas de la magia blanca¿verdad?'

'Así es Lily.'

'Nos ha llamado para preguntarnos si querremos luchar a su lado.' – Adivinó la prefecta sorprendiendo al director.

Lily se sentía identificada, formaba parte de esa guerra. Había sido atacada, sus padres y su familia eran muggles y ella era una sangre sucia. Debía tomar parte y pelear. Debía proteger a su seres queridos, a los que eran como ella y a su mundo muggle, del cual jamás dejaría de pertenecer.

'Ni yo mismo lo habría dicho mejor.'

'Estoy en sus filas.' – Lily clavó su mirada verde y decidida en la de Dumbledore. – 'Estoy con la Magia blanca, estoy con el bien.'

'No esperaba menos de usted.' – Dumbledore sonrió orgulloso. – 'Anthea y Sam también eligieron nuestro bando hace algún tiempo por sus propias causas.' – Miró a los muchachos. – '¿Qué harán ustedes?'

'Yo hace tiempo que estoy en sus filas, director.' – Sirius sonrió. – 'Hace dos veranos que elegí en lo que quería creer y en lo que no.' – Miró a Sam. – 'Abandoné a los Black por no compartir su estúpida ideología y pelearé contra ellos si hace falta.'

'Es verdad.' – Dumbledore sonrió. – '¿Y los demás?'

'Estoy con usted.' – Dijo James muy serio. – 'Lucharé contra ese que hizo atacar a Lily y a Sam. Descubriré a todos los Sangre Pura y me vengaré por lo que hicieron.'

'Calma James!' – Rió Dumbledore. – 'No se me sulfure!'

'Tenemos a un nuevo Traidor a la Sangre en nuestras filas!' – Bromeó Sam.

Los muchachos rieron. Era verdad, James era también de sangre limpia, pero jamás en su familia se habló de la pureza de la sangre. Los señores Potter no creían en eso y por lo tanto James tampoco. Quizás se creía mejor que otros en el quidditch, pero no por tener la sangre limpia.

'Director Dumbledore, yo también estoy con usted.' – Dijo Lupin. Le debía mucho al director y a sus amigas que habían sido atacadas. – 'Lucharé a su lado.'

'Gracias Remus.'

'Y yo también.' – Afirmó Peter.

'Muy bien muchachos, no esperaba menos de ustedes.' – El director sonrió orgulloso. Sabía que aquel grupo era especial, se dio cuenta en la enfermería. – 'Sobretodo después de todo lo que han sufrido.'

'¿Y como podemos ayudar?' – Preguntó Anthea.- 'No quiero quedarme de brazos cruzados mientras Riddle se prepara para la guerra.'

'Su misión dentro de la escuela, consiste en desarticular y descubrir a los Sangre Pura.'

'Me infiltraré.' – Anució la rubia. – 'Seguiremos con el plan.'

'Un momento!' – Alice abrió la boca por primera vez. – '¿Es que ya estabais actuando sin saber lo de la guerra?'

'Estos muchachos son más eficaces de lo que cree, Alice.' – Rió Dumbledore.

'Pero…' – Alice parpadeó sorprendida. – 'Sé que son muy inteligentes y que destacan en Hogwarts, pero esto es demasiado…'

'La señorita Alice, les ayudará en la misión.' – Aclaró Dumbledore. – 'Pueden contar con ella a todas horas, es de los nuestros.'

Los jóvenes se fueron a marchar tras aclarar un par de cosas más. Habían salido casi todos, cuando James escuchó a Lily preguntarle algo a Dumbledore.

'Director…' – Murmuró la prefecta con voz apagada. – 'Cree que Snape…'

'Esta en el bando de Voldemort, Lily.' – Le dijo Dumbledore adivinando lo que le quería preguntar la chica. – 'Si es bueno o malvado de verdad, es algo que no sabría decirle, pues eso tan solo lo sabe él.'

'Me ayudó…'

'Y dejó que la atacaran.'

'No sé que pensar…' – Murmuró la chica con las lagrimas cayendo por su rostro. – 'No sé porque lo hizo, no sé si necesita ayuda, si esta bien, si lo han obligado…'

'Lily…' – El director se levantó y le puso una mano sobre el hombro. – 'Cada uno elige voluntariamente lo que quiere hacer y lo que no.' – La miró apenado. – 'Por ahora debe creer que Severus esta con los Sangre Pura, aquellos que la atacaron. No quiero que se acerque a él.'

'Pero si hablara con él…'

'Prometame que no se acercara a él.' – El director se arrodilló frente a ella. – 'Casi la matan, no debe darles otra oportunidad.'

'Se lo prometo.' – Murmuró abatida.

Cuando salió del despacho, James la aguardaba en las escaleras. Sin decirle nada, sin recriminarle que le tendría que haber creído desde un principio, la abrazó. Lily ahogó su llanto entre los brazos de James.

'¿Por qué no les ha hablado de la Orden del Fénix?' – Preguntó Alice.

'Todo a su tiempo, Alice.'

'Pero los podría haber metido en la Orden directamente.'

'Son demasiado jóvenes, aún.' – Le dijo Dumbledore. – 'Deje que disfruten de su juventud, que no tengan aún tantas preocupaciones…'

'Pero…'

'Que vivan un tiempo más en esa burbuja de felicidad que les ofrece Hogwarts.'

Alice asintió y después de despedirse del director se marchó.

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Muchísimas gracias a los q seguís el ff y me dejais los reviews! ;)

Besazos,

Eneida