XXVI

La misma noche en que Dumbledore les reveló lo que estaba ocurriendo, quién era Tom Riddlel y la misión que iban a cumplir, pocos pudieron conciliar el sueño. Sin darse cuenta se reunieron a las tantas de la madrugada en la Sala Común.

Anthea, sentada en el sofá, recordaba su encuentro con Voldemort. Sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo al revivir el momento en que se vio incapaz de moverse por su propia voluntad. Pero el tacto de una cálida mano sobre la suya la sacó de aquel pensamiento. Abrió los ojos y cruzó la mirada con Remus.

'Gracias.' – Fue lo único que pudo musitar la rubia.

'No te atormentes más o te haré un obliviate.' – Le respondió Remus.

'Anthea…' – Murmuró Peter. – '¿Es muy poderoso ese Riddlel?'

'Esta a la altura de Dumbledore.' – Aseguró la rubia. – 'Y temo que sea más poderoso que él.'

El pequeño Peter tragó saliva y se revolvió en la butaca.

'Eh, no os asustéis antes de tiempo.' – Les dijo James con una sonrisa. – 'No penséis en lo poderoso que pueda ser. Tan solo hay que creer que podremos con él.'

'Por supuesto.' – Sirius se estirazó y pasó un brazo sobre los hombros de Sam. – 'Si nadie puede con nosotros en la escuela, tampoco podrá nadie fuera de ella.'

'No penséis como críos.' – Murmuró Lily seriamente. –'Aún no somos conscientes del gran peligro al que nos vamos enfrentar.' – Miró a Anthea.- 'Si Anthea esta así de asustada después de encontrarse con él y eso que ella es "La Bestia Bella", esta claro que no se puede tomar a broma.'

'Lily no seas así.' – La regañó James. – 'Hay que dar ánimos, no asustar!'

'Soy realista.' – Le respondió Lily. – 'Pero no he dicho que no vayamos a poder.' – Miró a Remus con una sonrisa cómplice. – 'Ara falta preparación.'

'Conociemientos.' – Agregó Remus.

'Estudio.' – Añadió Lily.

'Vale, sí.' – Los cortó Sam. – 'Ya lo hemos pillado.'

Remus y Lily sonrieron.

'¿Y el plan a seguir para lo que dijo Dumbledore?' – Preguntó Peter.

'Me voy a ligar a Malfoy.' – Anthea se encogió de hombros. – 'Dijimos de seguir con el plan.'

'¿Te vas a vender?' – Sirius arqueó una ceja.

'Por supuesto que no!' – Contestó la rubia indignada.

'¿Entonces?'

Sam, Lily y Anthea rodaron los ojos.

'¿Sabes lo que es interpretar?' – Le preguntó Sam.

'Por supuesto, lo hago a diario cuando estoy contigo.'

Sam le dio un puñetazo a Sirius en las costillas. Este se encogió dolorido.

'Anthea lleva haciendo eso desde que Snape avisó del ataque.' – Explicó Sam. – 'Y si no fuera por Devoir ya estaría dentro de los Sangre Pura, porque a Malfoy se muere por Anthea.'

'¿Y vosotras creéis que un tío se conforma solo con besitos puros y castos?' – Preguntó incrédulo James. – 'Nos habéis tenido seis años en vuestra casa¿no habéis aprendido nada de los tíos?'

'Anthea sabe lo que se hace y no se va a vender.' – Lily lo miró con las cejas alzadas. – 'Existe una cosa llamada sutileza y otra llamada poder de convicción. Es guapa e inteligente y tiene un apellido que a Malfoy le encanta. No le hace falta más que su simple presencia para que Malfoy cometa su peor error y le revele un par de cosas, si Devoir no permite que entre en los Sangre Pura.'

'Lily, te quiero cariño.' – Anthea le sonrió y Lily le guiñó un ojo. – 'Has conseguido animarme en un momento.'

'Pero…' – Sirius, que seguía frotándose las costillas miró de reojo a James.- 'Le propondrá algo más que besitos. Si no Malfoy demostrara que es más palurdo de lo que ya es.'

¿Apostamos?' – Los desafió Anthea.

'Eso me recuerda James y Peter, que me debéis lo de la apuesta sobre Sirius.' – Remus sonrió y tendió la mano. – 'Habeis perdido, Sirius lleva ya un par de días con la misma chica.' – Remus se cogió la barbilla y poniendo cara pensativa añadió: – '¿Y creo que acerté diciendo que estaría mucho tiempo con una muchacha, no?'

'Tramposo.' – Murmuró Peter. – 'Tu sabías que le gustaba.'

'Me ofendes, Peter!' – Remus fingió enfadarse. – 'Tan solo lo intuía. Sirius era demasiado orgulloso para admitirlo.'

'Cierto.' – Corroboró Sirius. – 'La primera en saber que me gustaba fue la misma Sam.'

James hizo aparecer con un movimiento de varita el dinero apostado sobre la mano de Remus. El licántropo sonrió orgulloso.

'Chicos es tarde…' – Lily se levantó. – 'Necesitamos dormir.'

Se fueron levantando entre bostezos.

'Antes una última cosa!' – James puso su mano hacia delante con la palma abierta.

Al momento las manos de Sam y de Anthea se pusieron sobre la de él. Los tres del equipo de quiddicth se sonrieron. Los otros miraban sin acabar de comprender.

'Lo hago con los chicos antes de cada partido.' – Explicó James. – 'Aunque parezca una tontería da fuerza y ánimos.'

La mano de Lily, la de Sirius, la de Remus y la de Peter se amontonaron sobre las de ellos. Se sonrieron emocionados.

'Es para que sepamos una vez más que estamos juntos en esto, que nos protegeremos mutuamente y que podemos confiar los unos en los otros con total sinceridad.' – James los miró uno a uno. – 'Somos un equipo.'

'Adelante los valientes de Gryffindor.' – Dijo Sam.

'Adelante.' – Sentenció James.

Tras aquel simple gesto, después de sentir el tacto de las diferentes manos, de sentir el calor de cada persona, la energía y la fuerza, se sintieron de nuevo más ligados los unos a los otros. Si estaban juntos, nada podría con ellos.

Los días se sucedieron y dieron paso a las semanas. Sin que tuvieran apenas tiempo de darse cuenta, la primera ronda de exámenes del trimestre se les echó encima. Todos los que estudien o hayan estudiado alguna vez en su vida, podrán revivir con facilidad ese nudo en la garganta la ver el montón de apuntes y de libros esperándote para que los leas y los aprendas de memoria, el agobio de ver que el tiempo pasa y que aún no te sale el maldito ejercicio o que no recuerdas nada de lo que has leído hace un momento…

'ME CAGO EN MERLÍN!'- Anthea picó con los puños en la mesa, haciendo que todos los de su alrededor dieran un bote. – 'EN MERLÍN Y EN LA MALDITA TRANSFORMACIÓN DE MIERDA!'

Ese cúmulo de sensaciones tan estresantes las estaba experimentado Anthea Landry. Ella y varios más, solo que la rubia había explotado y a su explosión se le unió Sam.

'A TOMAR POR CULO TODO!' – Sam apartó de un manotazo todos los libros que tenía delante de sus narices. – 'QUE LE JODAN!'

'No gritéis!' – Las regañó Lily asomando la cabeza por encima de una pila de libros, al otro lado de la mesa. – 'No dejáis que la gente se concentre!'

'ES QUE NO LO ENTIENDO!' – Replicaron las dos.

'EH! A VER SI OS CALLAIS UN POCO!' – Gritó Lora Finn, una Gryffinsor de su curso. – 'ASÍ NO HAY QUIEN SE CONCENTRE!'

'DEJA DE GRITAR TÚ!' – Le respondió Anthea.

'¿OS QUEREIS CALLAR?' – Chilló Brandon, el golpeador del equipo, desde otra de las mesas.

'QUE NO GRITES!' – Lo acalló Lyn Swan. – 'QUE NO ME ENTERO DE NADA DE LO QUE LEO!'

En un momento estalló la mayor discusión que jamás se había visto entre los miembros de la casa de Gryffindor. Todo Gryffindor, desde cuarto curso hasta sexto, que eran los que tenían los exámenes esa semana, estaban estudiando en su Sala Común.

'Sonorus…'- Susurró Lily al tiempo que se tocaba el cuello con la varita.

Lo más lógico habría sido usar la biblioteca para estudiar ya que ofrece silencio, información, tranquilidad…

'SUFICIENTE!' – Gritó Lily enrojecida por la ira. – 'A CALLAR TODO EL MUNDO YA!' – Todo el mundo volvió a lo que estaba haciendo.

A ver quien era el valiente que le respondía a la prefecta cuando estaba enfadada.

La razón de que Gryffindor, Ravenclaw, Slyhterin y Huffelpuff se hubieran quedado sin lugar de estudio, era que a dos magníficas personas se les había ocurrido la magnífica idea de poner una barrera invisible en la puerta de la biblioteca justo esa semana. Cada vez que alguien intentaba atravesar la puerta de la biblioteca, chocaba contra una especie de cristal. Así que Hogwarts se encontraba sin lugar de estudio en época de exámenes y aquello era todo un caos.

'Mataré a James y a Sirius…' – Susurró Lily mientras respiraba hondo para calmarse. Se levantó y fue hasta sus amigas. – 'A ver¿qué problema tenéis?'

'QUE ES UNA MIERDA!' – Los Gryffindor lanzaron una mirada furibunda a Sam. – 'Perdón, perdón…'

James y Sirius volvían de las cocinas con un par de dulces robados en los bolsillos de sus túnicas. Los dos morenos venían riendo y bromeando. Para ellos, que fuera época de exámenes o no les daba igual. Estaban a jueves y tan solo les quedaba el examen de Herbología y el de Transformaciones y como eran más prácticos que teóricos, no les hacía falta estudiar.

'¿Y Lunático?' – Preguntó James mientras se llevaba un bombón a la boca. – 'No lo he visto en todo el día.'

'Esta con esa Ravenclaw, "ayudándole" a estudiar en la Sala de los Menesteres.' – Sirius sonrió pícaramente.- 'Nuestro querido licantropo se lo calla, pero sigue siendo tan ligón como lo éramos nosotros.'

'Por favor, Canuto.' – James sonrió orgulloso. – 'Nosotros seguimos siendo unos ligones, solo que estamos comprometidos y somos fieles.'

'El otro día me vino Gina de nuestra casa y se me puso a huevo. Me vino con la camisa abierta, enseñándome esas maravillosas peras que tiene… ' – Recordó Sirius poniendo sus manos delante de su pecho, intentando enseñarle a James el tamaño de los pechos de Gina. – 'Se fue llorando cuando le dije que estaba con Sam y que no pensaba ponerle los cuernos.'

James estalló en carcajadas y Sirius se encogió de hombros. Caminaron por los pasillos de vuelta a la Sala Común y tras decir la contraseña y entraron a su torre a través del retrato. Se detuvieron de golpe y como si estuvieran petrificados, miraron con horror en lo que se había convertido su Sala Común. Cada una de las tres mesas estaba ocupada por diez personas, en los sofás cuatro personas, en las butacas todo el mundo leía. En las escaleras los chicos y chicas ocupaban un par de escalones, donde también estaban estudiando, incluso en el suelo la gente estudiaba!

'Nos odiaran por lo de la biblioteca…' – Rió Sirius.

'Eso es lo que menos me preocupa…' – James frunció el ceño. – '¿Qué hace McKein con mi pelirroja?'

'¿Y tu querido guardián del equipo con mi morena?' – Sirius y James se miraron enfadados. – 'Estan usando la excusa del estudio para ligárselas.'

'Cabrones…' – James empezó a caminar en dirección a McKein. – 'Maldita técnica universal.'

Lily estaba harta de escuchar a McKein. Que si su tío Albert tenía una mansión en Escocia, que si había hecho que se le construyeran a su gusto, etc.

'Esto McKein, no es por ser grosera, pero mañana tengo un examen de Herbología y lo que menos me importa ahora es tu vida.' – Le espetó Lily, quien solo tenía cabeza para estudiar. – 'Así que déjame en paz.'

'Que estúpida eres.' – Le respondió McKein.

En ese justo momento, el montón de libros que Lily tenía delante fue apartado y James asomó la cabeza con cara de pocos amigos.

'¿Qué le has dicho, McKein?' – James lo miró fijamente. – 'Pídele perdón ahora mismo.'

'¿Porque tú me lo digas?' – Preguntó burlón el chico.

Al momento se llevó un puñetazo de James. McKein no se lo pensó dos veces y se lo devolvió. Los dos muchachos empezaron a rodar sobre la mesa y a pelearse. Tiraron las mesas, con los libros y apuntes… Todo el mundo se refugió en las escaleras y se pegó a las paredes. Los golpes volaban y le podían caer a cualquiera. Sirius se unió a la batalla y por parte de McKein se unió otro más.

Si dos ya habían hecho todo un estropicio, cuatro peleándose ya era algo parecido al fin del mundo. Bien mirado, el fin se lo habían puesto al estudio de todos los presentes y el que fuera el fin de la Sala Común no se podía descartar.

'JAMES!' – Gritó Lily enfurecida. – 'YA VALE!'

'Lily, no te oye.' – Le dijo Sam, pegada a la pared.

'QUIETOS YA!' – Anthea Landry se metió en medio e intentó separar a Sirius y al otro.

Fue una mala idea, porque justo en el momento en que el otro Gryffindor le iba a dar un puñetazo a Sirius, este lo esquivó agachándose y el puñetazo se lo llevó Anthea. La rubia cayó al suelo con las manos sobre la boca.

Se hizo un silencio aterrador. La pelea se detuvo. Acababan de golpear a la famosa Anthea Landry.

'TÚ CAPULLO!' – Axel Lance salió de la nada y le dio un puñetazo al otro Gryffindor.

Anthea Landry se levantó con el labio inferior hinchado y sangrando.

'Levicorpus!' – Lily embrujó a Axel y al otro muchacho. Los elevó en el techo y los separó. Miró a Anthea con miedo. – 'Cálmate¿si?'

Anthea respiró hondo y asintió.

'Se acabó el estudio en la Sala Común!' – Gritó Lily. – 'Es la hora de la cena, así que todos al Gran Comedor!'

Una semana de exámenes es más peligrosa de lo que parece.

Después de la cena los ánimos estaban más calmados. McKein se disculpó con Lily y el problema quedó resuelto.

'Hola Anthea.' – Axel Lance se sentó enfrente de Anthea. La chica repasaba por última vez aquella noche los apuntes, en la torre de Gryffindor. - ¿Cómo lo llevas?'

'¿Mi labio o el estudio?' – Bromeó la rubia.

'A ver…' – Axel le acarició con suavidad el labio inferior. Anthea se sintió enrojecer por primera vez en su vida y esto no se le escapó al muchacho. – 'Esta un poco hinchado.'

'Mañana estará bien.' – Replicó ella apartando su mano con una sonrisa. – '¿Por qué has saltado así de bestia cuando me han golpeado?'

'Pues…'

Anthea Landry lo observó con detenimiento mientras el chico se pensaba la respuesta. Axel Lance era un chico alto, corpulento, guapo, moreno de piel, de ojos azulados y de cabello dorado. Sin duda harían buena pareja, pues él era uno de los pocos chicos en Hogwarts que la pasaba de altura (cosa que para Anthea era muy importante). Además era buen chico, simpático, alegre, solidario y un poco bruto.

'Me gustas.' – Confesó Axel. – 'Tan fácil como eso.' – Se encogió de hombros.- 'Y me preguntaba si querrías venir conmigo a la salida de Hogsmeade la semana que viene.'

Las mejillas de Anthea no podían enrojecer más. El corazón, acelerado, quería salírsele del pecho. Sonrió llena de alegría y se habría lanzado por encima de la mesa para besarlo, si no fuera porque recordó que tenía una misión que cumplir. Su mirada se ensombreció y se le quebró la voz.

'Verás Axel…' – Anthea tuvo que hacer un esfuerzo para que su voz sonara como siempre. – 'No tenía pensado ir a Hogsmeade y lo siento, pero no iré.'

'¿Por qué?' – Axel arqueó las cejas.

'Es que como esa semana es el partido contra Ravenclaw quería practicar un poco.'

Anthea supo que aquella excusa había sonado muy pobre. Pero no pensaba rechazarle al chico que le gustaba una cita con un NO rotundo.

¿Te gusta Malfoy, Anthea?'

'No!' – Le respondió la rubia indignada. – 'Solo somos buenos amigos!'

'Pasas mucho tiempo con él.'

'No hay nada entre nosotros!' – Repitió nerviosa.

'¿Y yo no te gusto?' – Preguntó el chico, provocando que Anthea aún se pusiera más nerviosa.

'Ve…A ver…No…O se…si…es que…' – Balbuceó miles de palabras sin sentido.

'Piénsao¿vale?' – Le dijo Axel riendo mientras se levantaba. – 'Espero una respuesta.'

El cazador de Gryffindor se marchó con una sonrisa en los labios. Estaba seguro de que entre él y ella había algo más que una simple amistad o compañerismo de equipo. Cuando Anthea se ponía nerviosa y perdía esa seguridad en ella misma, era porque algo la afectaba. La había visto rechazar a miles de chicos y aceptar sus invitaciones a lo largo de los años, sin que mostrara ningún signo de inseguridad, sin que temblara. Con él hasta se había sonrojado! Y por eso Axel Lance sabía que había algo entre ellos, aunque no sabía porqué Anthea no le había correspondido abiertamente.

'El Balcón de la Primavera!'- Lily estiró los brazos y respiró el aroma a flores. Le encantaba el lugar.

'¿Bajamos?' – La invitó James, aunque él ya estaba con una pierna sobre la barandilla para saltar.

'¿Se puede?' – Lily asomó la cabeza y calculó la altura hasta el suelo de flores. No sería más de un metro y pico. – 'No parece mucha…JAMES!'

James ya había saltado y sonreía desde abajo. Lily rodó los ojos.

'Eres un irresponsable!'

'No te hagas la remolona y baja!'

Lily pasó sus piernas por la barandilla. James alzó los brazos, la agarró de la cintura y la cogió. No la dejó en el suelo, pues la besó y después le dio una vuelta.

'Bajame ya!' – Rió Lily mientras se agarraba fuerte a él.

James la dejó en el suelo y ambos pasearon por aquel campo de flores agarrados de la mano. Perdieron la noción del tiempo hablando, bromeando, jugando y riendo. Tras unas cuantas carreras sobre la hierba, tras un par de duelos con la magia en los que para enfado de Lily ganó James, se tumbaron sobre la hierba y dejaron sus túnicas a un lado.

'Lily… ¿te he dicho alguna vez que te quiero?'

'Pues yo creo que con esta última ya van más de quinientas en tres semanas.' – Respondió ella riendo. – 'Pero me encantaría escucharlo una vez más.'

James sonrió y tumbado de lado, se acercó más a Lily. Arrancó una margarita y la puso entre su pelo rojo como el fuego.

'Te amo.' - Lily pasó un brazo por su cintura y lo besó.

Y aquellas dos simples palabras volvieron a causar el mismo efecto en James, quien la abrazó con fuerza y la besó con amor. Pronto los besos se alargaron y la respiración se agitó. Los jerséis quedaron a un lado, y entre las camisas abiertas de los dos, las caricias recorrieron cada rincón de sus cuerpos. Las manos de Lily recorrían suavemente el torso de James, y así como en la enfermería, James volvía a sentirse en el cielo. James besó el cuello de Lily y en su camino hacia abajo fue dejando las huellas del delito.

'Te amo, Lily.' – Fueron las únicas palabras que le robaron el tiempo.

En el Balcón del Verano, Sirius y Sam, haciendo honor al calor que sentían y sin cambiar la rutina de cada día, mantenían una acalorada discusión.

'¿Eres tonto?'

Habían bajado del balcón y se encontraban en la orilla de la playa.

'Te estaba tirando los tratos!'

'Darren me estaba ayudando con una cosa que no entendía!'

'Qué no!' – Sirius, sin camisa y descalzo sobre la arena, le dio una patada a su túnica enfadado. – 'Qué yo he usado esa técnica miles de veces!'

'Ya estamos con el estúpido Repertorio de Seducción de Sirius Black!' – Bufó Sam harta.

'Se le veía a kilómetros!'

'¿Y si lo estaba haciendo qué?' – Preguntó Sam. – '¿Qué importa?'

'Pues que…'

'No te voy a poner los cuernos¿sabes?' – Sam clavó su mirada en la de él. – 'No sé si tu lo harías, pero yo no soy así! Estoy contigo porque te quiero! Nadie más me importa!'

Sirius se sintió algo culpable, pero complacido por las palabras de Sam. La muchacha estaba metida en el mar. Su túnica y el jersey los había dejado en la arena, junto a los de Sirius. El agua le llegaba a las rodillas. Su falda, la camisa entre abierta y su pelo negro y ondulado bailaban con la brisa marina.

'Lo sé!' – Replicó Sirius adentrándose en el agua. – 'Es que…He oído cosas que me hacen temer!'

'¿Temer qué?' – Sam lo miró sin comprender. – '¿Otro ataque?'

'Que tienes a la mayoría de tíos de Hogwarts detrás tuyo!' – Espetó Sirius. – 'Que los pillo dándote repasos con las miradas, cuchicheando sobre lo buena que estas y me ponen enfermo!'

Sam rió y lo abrazó.

'Y encima vuelvo a la torre y pillo a Darren en pleno ataque!'

'Pero que tontorrón eres.'

'Esto es nuevo para mí.' – Murmuró Sirius avergonzado. – 'Y me da vergüenza admitir que tengo miedo de que me dejes por otro imbécil.'

'Solo me gustas tú.' – Sam lo besó. – 'Solo te quiero a ti.' – Lo besó otra vez. – 'Solo te amo a ti.' – Lo miró sonriente. – '¿Queda claro?'

'Como el agua del mar.' – Respondió Sirius sonriente.

'Pues no vuelvas a dudar.'

'Prometido, princesa.' – Pasó sus manos por su cintura y la besó.

'Oye Sirius, la semana que viene es San Valentín.'

'¿Es una indirecta?' – Sirius arqueó una ceja.

'Más bien es una directa.'

'Ya tengo algo planeado, pero no pienso decirte nada.'

'Venga ya!' – Sam lo golpeó suavemente en el pecho. – 'Dímelo!'

Black negó rotundamente con la cabeza.

'¿No me lo dices?' – Sam se separó de él y fingió enfadarse.

'No.'

'Pues toma esta!' – Y dándole una patada al agua empapó a Sirius.

Sirius se cogió la camisa mojada con asco y miró a su chica con fingido enfado.

'¿Esas tenemos?'

Sam estalló en carcajadas y empezó a correr hacia la playa. Sirius la persiguió hasta la arena, la cogió en brazos como siempre lo hacía y se metió con ella en el agua, hasta que le llegó a la cintura.

'Y ahora…' – Murmuró saboreando la venganza.

'No te atrevas.' – Sam le había leído las intenciones.

'Al agua.'- La dejó caer.

¡CHOF!

Sam se puso de pie en el agua y fue a golpear a su chico. Pero al ver que este no la miraba a la cara precisamente, siguió su mirada y se percató de que se le transparentaba le sujetador negro bajo la camisa blanca.

'Serás idiota!' – Gritó al tiempo que se tapaba y se agachaba en el agua. – 'Eres un puerco!'

'Soy pícaro y astuto.' – Le replicó él sonriendo. – 'Además, que más da si soy tu novio.'

Se agachó en el agua junto a ella y la abrazó. Sam pasó sus piernas alrededor de su cintura y se sentó sobre sus rodillas.

'Te la devolveré.' – Musitó Sam tras besarlo con furia.

'Te quiero.' – Fue la única respuesta de Sirius, antes pegar sus labios a los de Sam.

Por la noche, mientras las chicas se ponían sus pijamas para irse a dormir:

'Axel me ha dicho que le gusto.'

Sam se reincorporó en su cama y miró a la rubia. Lily, que se estaba poniendo el pijama se detuvo y sonrió. Kaienne saltó a la cama de Anthea con una sonrisa inmensa.

'Pefecto!' – Le dijo Kaienne abrazándola. – '¿Le habrás dicho que a ti también te gusta él, no?'

'No.' – Murmuró apenada Anthea. – 'No puedo.'

'¿Cómo que no puedes?' – Preguntó extrañada la morena de ojos verdes. – '¿Te da vergüenza?'

'No es eso…' – Suspiró Anthea.

Sam y Lily intercambiaron una mirada, y finalmente la prefecta se dirigió a Anthea.

'No puedes sacrificar tus sentimientos por eso.' – Lily se refería a la misión. – 'Sería injusto para ti.'

'Pero es la única manera de acercarnos a ellos.'

'Pero no podemos dejar que tú te fastidies y que sufras.' – Sam salió de su cama y se puso en cuclillas frente a Anyhea. – 'Dile a Axel que a ti también te gusta.'

'Pero…'

'Explícale todo.' – Lily la miró con cariño. – 'Tampoco quiero que te delates, pero un amor a escondidas si Axel lo entiende será perfecto, pues tú estarás feliz y la misión no se verá afectada.'

'¿Y creéis que lo entenderá?'

'Axel es muy comprensivo.' – La animó Sam. – 'En el equipo cuando alguien hace algo mal o no le sale, nunca se enfada y siempre esta dispuesto a ayudar.'

'Explícale lo que ocurre.' – Lily sonrió. – 'Lo entenderá.'

'Gracias chicas.' – Anthea sonrió divertida. – '¿Es eso un chupetón, Lily?'

'No! Son dos!' – Exclamó Sam abalanzándose sobre la pelirroja y tirándola sobre la cama. – 'Mira y aquí otro!'

'Menudo anochecer has pasado con James¿eh?' – Le dijo Sam riendo. Por su parte, Lily reía a carcajada limpia.

En la habitación de los Merodeadores, el pobre Remus Lupin estaba siendo sometido a un interrogatorio.

'¿Una Ravenclaw, eh?' – James se paseaba de un lado a otro con las manos cogidas detrás de la espalda.

'Sabiduría e inteligencia.' – Sirius, sentado al lado de Remus, en la cama sonrió pícaramente. – '¿Con quién si no alguien de esa casa podría estar liado Lunático?'

'Mañana tenemos dos exámenes, chicos, hay que dormir para poder rendir.'

'No quieras escaquearte!' – James se sentó al otro lado de Remus. – '¿Nombre?'

'Ió Keith.'

'¿Curso?' – Preguntó Peter.

'Quinto!' – Gritó Remus harto de tantas preguntas.

Agarró su almohada y dándole varios golpes a Sirius y a James los sacó de su cama.

'A dormir!'

Los tres muchachos miraron a Lunático haciéndose los dolidos.

'Vuestras caras de pena no sirven conmigo.'

'Tiene peor genio que en una noche de luna llena.' – Espetó Sirius.

Remus entrecerró los ojos y sacó su varita.

'¿Qué has dicho, Canuto?' – Había tocado la fibra sensible de Remus.

'Que nos vamos a dormir que hoy no es luna llena.' – Aclaró James.

'Vale.'- Remus se giró pensando que por aquella noche ya habían acabado los jaleos, pero una almohada le fue estampada en la nuca. El licántropo se giró enfurecido.

James y Sirius señalaban a Peter, quien se encontraba sin almohada y bostezaba en su cama sin darse cuenta de que sus amigos pretendían echarle a él la culpa.

'¿Pretendeis que crea que ha sido Colagusano?' – Inquirió Remus, clavando su mirada ambarina en la de los dos morenos.

'Eh!' – Gritó Peter. – '¿Y mi almohada?'

Remus sonrió y los apuntó con la varita.

'No Lunático!' – Sirius lo miró seriamente.

'Compórtate que eres prefecto!' – Añadió James.

'Levicorpus.'

James y Sirius quedaron suspendidos en el aire. Remus, sin dejar de apuntarlos con su varita se metió en su cama.

'Lunático, bájanos!'

'Buenas noches…'

'LUNÁTICO!' – Gritaron los dos morenos a la vez.

Remus rió y dejó de apuntarlos. Al momento James y Sirius cayeron sobre sus camas.

'Como te pasas…'

'Mal amigo…'

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Eneida