XXVII

Los alumnos de sexto curso de Gryffindor estaban haciendo su examen de Herbología junto a los de la casa de Huffelpuff. Colocados en pupitres individuales a lo largo de la inmensa aula, los jóvenes respondían y redactaban su examen. El silencio tan solo lo rompía el sonido de montones de plumas escribiendo sobre los pergaminos.

Lily estaba acabando de repasar su redacción de 100 cm. cuando un diminuto avión de papel chocó contra su frente. La prefecta levantó la cabeza, aquel truco lo utilizaba siempre James para hablarle en clase. Pero James estaba demasiado alejado de ella y miraba al techo con las manos cruzadas tras la nuca, además no podía haber sido él puesto que estaba demasiado cerca de la profesora Sprout. La prefecta abrió el papel y al momento supo quien era el autor.

'Evans, chívame la 4.D!'

'Black, tienes un morro impresionante¿Como te atreves a molestarme?'

'Se lo preguntaría a Lunático, pero tiene a Sprout delante!'

'Estudiar es lo que tendrías que haber hecho en vez de embrujar la biblioteca!'

'Dímelo y te dejo en paz.'

'No pienso decírtelo.'

La prefecta arrugó el papel y lo lanzó al suelo. Volvió a sumirse en su redacción sobre la plantación, cultivo, recolecta y uso de la Dracaena, pero otro diminuto avión de papel le golpeó al frente. Enfadada lo arrugó y lo volvió a lanzar. Segundos más tarde diez diminutos aviones de papel cayeron en su mesa.

'¿Eres idiota o qué, Black?'- Ya estaba perdiendo la paciencia.

'Solo tienes que decírmelo y te dejaré seguir con tu examen.'

'Pedazo de burro, si no fuera por que eres el novio de mi mejor amiga y el mejor amigo de mi novio, ahora mismo te convertiría en una babosa de por vida!'

'Estoy esperando la respuesta, Evans. Yo tampoco quiero perder el tiempo, tengo un examen que hacer.'

'Estúpido, es la flor de Eldeweis.'

'Gracias.'

Lily arrugó el papel con rabia y lo tiró a al suelo. Respiró profundamente y siguió con su examen. Se iba a poner a escribir de nuevo cuando otro difunto avión le dio en la frente. No lo soportó más.

'SIRIUS BLACK, DÉJAME EN PAZ!'

Sprout y los demás jóvenes levantaron la cabeza y miraron a la pelirroja. Remus y James dirigieron una mirada asesina a su amigo Sirius.

'Lo siento, profesora Sprout.' – Murmuró la prefecta, avergonzada por haber molestado a sus compañeros. – 'No era mi intención…'

'Tranquila señorita Evans.' – Sprout miró con severidad a Sirius. – 'Señor Black coja su examen y siéntese aquí delante.'

Sirius Black le lanzó una mirada de reproche a la pelirroja, cogió su examen, su pluma y tintero y se cambio de sitio, para agradecimiento de Lily.

La prefecta pudo terminar su examen sin más interrupciones.

Todo parecía marchar medianamente bien aquella mañana, pero en el cambio de clases se produjo una pequeña confrontación.

'Solo falta Transformaciones y habremos acabado esta pesadilla!' – Sam abrazó a su novio y Sirius le plantó un beso en los labios.

Se escucharon todo tipos de comentarios y cuchicheos entre los alumnos que había en aquel pasillo. Todo el mundo prestaba atención al grupo de los Merodeadores.

'Je…' – James sonrió. – 'Ahora si que van a flipar.'

Lily que venía hablando con Anthea unos pasos tras él, vio girarse a James con una sonrisa picarona. Le iba a preguntar que estaba tramando, cuando el chico la cogió por sorpresa y la besó apasionadamente.

En el pasillo todo el mundo se quedó de piedra y el silencio se hizo.

'JAMES POTTER!' – Lily lo separó de un empujón. – 'No hagas esto cuando hay tanta gente!' – La cara de Lily tenía el mismo color que su cabello.

El grupo de los Merodeadores y compañía estalló en carcajadas, tanto por la reacción de Lily, como por el murmullo ensordecedor que inundó Hogwarts, sobre como había sido el beso de Lily y James.

'Eh, chicos…' – Peter le dio un codazo a Sirius.

'¿Qué pasa?'

'Mira quienes vienen por ahí.'

Mientras los Merodeadores aún reían por lo ocurrido se produjo un extraño fenómeno en el pasillo de Hogwarts. De repente, el pasillo fue quedando en silencio y los alumnos de cursos inferiores se pegaron a las paredes y despejaron el pasillo para los Slytherins de sexto. Lucius Malfoy, Nick Devoir, Severus Snape y todo el grupito de serpientes que los seguía y que caminaban por el medio del pasillo sin respetar a nadie, se hicieron los dueños de el.

'Chicos me alejo de vosotros…' – Anthea se apresuró a marcharse para evitar que los Slytherins la vieran con los Merodeadores, Lily y Sam. Si la veían con ellos tendría problemas con la misión.

Lucius Malfoy le dio un empujón a un crío de primero al pasar por su lado y lo tiró al suelo. Sirius se adelantó y levantó al niño.

'¿Estas bien chico?' – Le revolvió el pelo y le sonrió. – 'Es que tenemos una Veela en Hogwarts que se cree la reina.'

Los jóvenes murmuraron asombrados por el atrevimiento de Sirius.

'¿Cómo te va la vida, Sirius?' – Malfoy esbozó una sonrisa. – 'Se vive bien siendo la oveja negra de la familia?'

'No se de que familia me hablas.' – Sirius lo miró a los ojos. – '¿Cómo te va la vida a ti con los dementes de tus padres?'

Malfoy sacó su varita y apuntó a Sirius en el pecho. Tras el Gryffidnor, James, Remus, Sam, Lily y Peter sacaron sus varitas. Los Slyhterins los imitaron.

Se hizo un silencio aterrador en el pasillo.

'Quieto ahí Malfoy.' – James avanzó hasta él con la varita en alto.- 'Puedes acabar muy mal.'

'Preocupate por que no le pase nada a la sangresucia, Potter.' – Devoir sonrió maliciosamente. – 'He oído que casi pierde la vida.'

'Hijo de…'

'Tranquilo James, se cree mejor por tener la sangre limpia…' – Lily se puso a su lado y le apretó la mano que el chico tenía libre. – '…y luego no es capaz de vencerme en un duelo de clase.'

'¿Ha hablado alguien?' – Preguntó Devoir, haciendo que los Slyhterins rieran.

'La poción hecha a base de nabos albinos va bien para la sordera, Devoir.' – Remus levantó las cejas. – 'Slhugorn podría prepararte un poco.'

'Si se lavara las orejas se solucionaría el problema.' – Añadió Sirius. – 'Uf…desde aquí puedo verle la cera, menudos tapones se te han formado.' – Sirius lo miró apenado. – 'Así que si mamá no lo dice, no nos lavamos las orejas¿eh? Tendré que escribirle a Olimpia.'

'¿Quieres morir Sirius?' – Preguntó Devoir, completamente fuera de sí.

'¿Y que tal si te mueres tú, Nick?' – Sam murmuró un conjuro en la punta de su varita y lo apuntó. – 'Ya sabes que te debo una muy grande por ser una traidora… ¿Lo recuerdas?'

Los ojos de Nick se clavaron en los suyos.

'Avada k…' – Empezó a pronunciar Sam.

'Sam!' – Remus le abajó la varita. – 'Controlate.'

El profesor Fltwick salió de su aula.

'¿Qué pasa aquí?' – Preguntó en voz alta al ver a todos los alumnos parados. – 'A clase todo el mundo!'

Los jóvenes de Gryffindor y Slyhterin guardaron las varitas. Al cruzarse los golpes hombro contra hombro no faltaron.

'Ni la mires, ni la toques.' – James chocó su hombro contra el de Snape y lo tiró al suelo. – 'Si lo haces, imagínate lo que te ocurrirá.'

Dos horas más tarde los jóvenes de Gryffindor se enfrentaban a su examen de Transformaciones. La profesora McGonagall había decidido hacer el examen oral y práctico, de manera que todos los muchachos esperaban sentados en su sitio habitual a ser llamados por lista.

'Ayrton, Gina.' – Llamó McGonagall.

La chica se levantó y caminó hasta la mesa de la profesora. Una vez allí, McGonagall le hizo una pregunta que no supo responder y tras esperar un minuto, McGonagall escribió algo en su libreta y le propuso transformar una copa en un canario. Gina consiguió que a la copa le salieran plumas y después de que McGonagall le diera permiso para marcharse volvió a su sitio con los ojos llorosos. Sabía que estaba suspendida.

'Background, Allan.'

Lily escuchaba atenta todas las preguntas que McGonagall formulaba y las respondía en voz baja.

'¿Cómo puedes saberlo todo?' – Susurró Sam, mirando a su amiga con incredulidad. – 'Es imposible!'

'Todas las preguntas que McGonagall está haciendo las ha hecho en clase.' – Lily frunció el ceño. – 'Tu también deberías poder responderlas.'

'Sí claro.' – Respondió Sam. – 'Ya quisiera tener tu cabecita…'

'Allan acaba de realizar mal el movimiento.' – Informó Lily.

Segundos después, Allan pasaba por su lado con un semblante extremadamente serio.

'Black, Sirius.' – Los murmullos habían estallado con la simple palabra Black.- 'Silencio por favor!'

El guapo de Gryffindor se levantó con elegancia y tras chocar la mano a James como siempre solía hacer, caminó a través de las mesas vestido con su encantadora sonrisa.

'¿Le he dicho cuan hermosa está hoy, profesora?'

'Sirius cállese y limítese a hacer el examen.'

'Estoy a sus ordenes.' – Sirius hizo una reverencia. – 'Adelante con la pregunta.'

Sam lo miró con odio. Su amado Sirius Black, no había estudiado nada y tampoco había practicado nada del examen. Aún así lo hizo todo casi perfecto y arrancó un murmullo de asombro de las chicas de su casa. Al regresar el muchacho le sonrió con su hermosa sonrisa. Sam le sacó la lengua.

'Maldito innatismo…' – Murmuró asqueada la morena. – 'Sirius, Remus, James y Lily…Luego dicen que la sangre limpia sirve de algo. Estúpida creencia, si fuera cierto yo no sería penosa en Transformaciones…'

'Evans, Lilyanne.'

Lily se levantó inmediatamente.

'Suerte Lily.'

'Gracias.' – Le guiñó un ojo a su amiga y se dirigió a la mesa de la profesora.

'Adelante pelirroja!' – Gritó la voz de James. – 'Te quiero!'

'Señor Potter.' – McGonagall lo miró por encima de sus gafas. – 'Le agradecería que guardara silencio y le mostrara su afecto a la señorita Evans, fuera de clase.'

'Lo tendré presente para el próximo examen.'

'Bien Lily…' – La profesora formuló su pregunta.

Peter le dio un codazo a James.

'¿Crees que responderá bien?'

'No tengo ninguna duda.'

'Perfecto Señorita Lily.' – McGonagall sonrió orgullosa. – '¿Podría ahora transformar esta copa en un canario?'

Lily asintió, apuntó con su varita la copa y realizó un elegante movimiento. Un rayo de luz impactó en la copa y al instante un canario revoloteó por el aula y finalmente se marchó volando por la ventana. McGonagall rió y le dijo que regresara a su sitio.

La profesora continuó llamando a sus alumnos. Sam realizó bien su transformación, pero no pudo responder a la pregunta teórica, se notó demasiado que se lo estaba inventando. A Anthea los nervios le jugaron una mala pasada y su copa se quedó a medio camino de convertirse en un ratón, pues continuó teniendo una larga cola que se movía. Remus obtuvo así como Lily la máxima nota.

'Potter, James.' – Otra vez un murmullo ensordecedor inundó el aula.

'¿Como puede ser que sigan perdiendo el culo por Sirius y James?' – Se preguntó en voz alta Sam. Lily se limitó a encogerse de hombros, no le importaba demasiado.

El chico se levantó de un brinco, al pasar por al lado de Lily no se reprimió de darle un beso en la mejilla y después de realizar perfectamente el examen y obtener junto a Remus y Lily la máxima nota, saludó a los demás de la clase con una reverencia y empezó a lanzar besos al aire.

'Fanfarrón egocéntrico.' – Lily suspiró. – 'No tiene remedio…'

Tan solo el pobre Peter suspendió.

Por fin aquella horrorosa semana había terminado y se acercaba una fecha muy especial para todos los enamorados: San Valentín. Aquel maravilloso 14 de Febrero… Aquel primer San Valentín de Lily y James.

Anthea Landry, vestida con la ropa de entrenar y con su escoba apoyada sobre el hombro, cruzaba el recibidor de Hogwarts para dirigirse al campo de quidditch.

'¿Qué tal Landry?' – Devoir se la cruzó en las escaleras.

'Hola Devoir.' – Anthea se detuvo y le sonrió. – '¿Estabas fuera de la escuela con el frío que hace?'

'Sí.' – Se limitó a responder Devoir. – 'He oído que mañana no vas con Lucius a Hogsmeade.' – Sonrió con superficialidad. – 'Pensaba que te gustaba.'

'No te lo niego.' – Mintió Anthea poniendo una sonrisita tonta, con la que pretendía hacer ver que Malfoy le gustaba. – 'Pero quiero entrenar para el partido contra Ravenclaw. He hablado con Lucius y lo ha entendido.'

Devoir y Anthea se miraron fijamente a los ojos y se sonrieron falsamente.

'Sé que no eres tonta.'

'Gracias, Devoir.'

'No me fío nada de ti.'

'Ya lo había notado.' – Respondió Anthea sin quitar aquella falsa sonrisa. – 'Pero no se porqué te caigo tan mal.'

'Soy desconfiado, eso es todo.'

'¿Y como puedo cambiar esa opinión que tienes sobre mí?'

Devoir sonrió, pasó por su lado rozándola y le susurró al oído:

'Deberías demostrarme que eres leal.'

Anthea acercó sus labios al oído del chico.

'¿Leal a qué?' – Preguntó con voz seductora.

'A tu sangre.' – El Slyhterin prosiguió con su camino.

Anthea sonrió orgullosa de ella misma, estaba consiguiendo que Devoir le permitiera rozar las puertas de los Sangre Pura. La muchacha sabía que efecto causaba ella en los hombres. Ni el mismo Devoir, quien siempre presumía de inteligencia, se le podía resistir si usaba todas sus armas de seducción.

'Cuando quieras te lo demuestro.'

Devoir se detuvo en la escalera, se giró y con aquella voz grave la advirtió:

'No estoy bromeando, Landry.'

'Yo tampoco.' – Anthea se giró y mirándolo por encima del hombro, sonriendo con superficialidad añadió: - 'Llámame cuando quieras que te lo demuestre.'

Dejando al Slytherin Nick Devoir meditando sobre su desafío, salió de la escuela, saboreando en su interior el comienzo del triunfo y la venganza.

Al mismo tiempo, en otro lugar del castillo, un grupo de chicas de quinto de Ravenclaw salían de su examen de Defensa Contra las Artes Oscuras.

'Menos mal que te tenía al lado Ió…' – Le dijo una chica a otra que tenía un aspecto aniñado. – 'Si no, fijo que suspendo…'

'La próxima vez no te pienso chivar todo, aunque seas mi prima, Cloe.' – Le respondió la muchacha.

Remus Lupin la observaba apoyado en la columna de enfrente. Sonreía con ternura al escuchar su dulce voz y al verla gesticular con ese aire enfadado, que aún la hacía más bonita. Ella aún no se había percatado de su presencia, pero a su prima y a sus amigas no se les escapó. Un chico alto, guapo, de cabello castaño, sonrisa tierna y mirada de ámbar solo podía ser Remus Lupin de Gryffindor.

'Ió!' – Cloe le dio un codazo a su prima. – 'Creo que ha venido a buscarte el buenorro de Lupin.'

La chica abrió la boca sorprendida y les dijo algo a sus amigas antes de ir a encontrarse con el chico. Ió Keith era una Ravenclaw de quinto, pequeña y bajita, de ojos grandes, saltones y azules como el cielo y de cabellos largos dorados. Tenía una sonrisa encantadora.

'Hola Remus!' – Ió sonrió y se puso colorada al instante. – 'Acabo de salir de mi examen y me ha ido genial!'

'Te dije que te iría bien.' – Remus le correspondió la sonrisa.

'Teniendo semejante profesor.' – Rió Ió. – '¿Qué haces aquí?'

'He venido a buscarte.' – Remus se agachó y la besó en la mejilla. – '¿Tienes planes para mañana?'

'Tenía planeado ir a Hogsmeade como todo el mundo.' – Respondió la Ravenclaw.

'¿Te gustaría que fuésemos juntos?'

'¿Mañana?' – Preguntó Ió dando un saltito.

'Sí.' – Asintió el prefecto.

'¿En el día de San Valentín?' – Abrió los ojos desmesuradamente.

'¿Lo pasarías conmigo?' – Preguntó riendo el licántropo.

Ió Keith dejó caer sus cosas y lo abrazó de un salto. Remus le acarició el cabello con ternura, le encantaba la inocencia de aquella muchacha.

Anthea llegó al campo, pasó por el vestuario para refrescarse un poco la cara y después salió al césped. Sus compañeros aún estaban en tierra. Tumbados sobre la hierba, mirando el atardecer en el cielo, escuchaban atentos la conversación de Sam y de James.

'¿Qué pasa?'

'Shhht!' – Lyn Swan la acalló y le señaló con un golpe de cabeza hacia arriba.

Volando sobre la escoba, uno frente al otro, James y Sam discutían.

'Sam le ha dicho que quiere volver.' – Darren, sentado con las piernas cruzadas miraba a la morena. – 'Dice que ya esta recuperada.'

'Lo está.' – Aseguró Anthea. – 'La semana pasada estuve practicando pases con ella.'

'¿Ya no le duele el hombro?' – Brandon sonrió esperanzado.

'Incluso me placó con el hombro que tenía mal.' – Murmuró la rubia con enfado. – 'Es una burra jugando…'

'Como otra que conozco.' – Bromeó Axel.

'No te pases un pelo, Axel.' – Lo advirtió la rubia. – 'Luego te quejas por que te golpean las bludgers.'

'Encima que te digo que me gustas….' – Axel sonrió al ver como Anthea se sonrojaba. – 'Deberías tratarme con más cariño.'

'Menudo rollito os traéis vosotros dos¿eh?' – Lyn miró picaronamente a Anthea. – '¿Tenemos nueva pareja en el equipo?'

Anthea se sonrojó hasta las orejas, por suerte James y Sam descendieron hasta ellos y le evitaron responder a aquella pregunta.

'Chicos…' – Empezó a anunciar James.

'HE VUELTO!' – Se le adelantó Sam. – 'JUGARÉ CONTRA RAVENCLAW!'

'Tú!' – James la placó. – 'Que aunque hayas vuelto, sigo siendo yo el capitán y las noticias las doy yo!'

'Bah…' – Sam se encogió de hombros y se dejó abrazar por sus compañeros de equipo.

De nuevo juntos, con el equipo al completo, se sentían capaces de ganar a Ravenclaw, de poder con todo.

Una vez hubo acabado el entreno, la mayor parte de ellos volvieron al castillo. Axel se iba a marchar junto a su hermano, pero Anthea, plantada en la puerta del vestuario le dijo:

'Tengo la respuesta.'

'Mejor os dejo a solas.' – Darren salió y cerró la puerta del vestuario.

'¿Ya te has decidido?' – Axel arqueó las cejas y la miró fijamente.

'Mi decisión estaba tomada hace mucho tiempo.' – Anthea se apoyó en la puerta. – 'Pero las cosas no son fáciles.'

'Tan solo es un sí o un no.' – Axel se sentó en el banco de madera del vestuario y dejó su escoba. – '¿Qué tiene eso de difícil?'

'¿Puedo confiar en ti?'

'Parece un asunto de vida o muerte!' – Bromeó Axel.

'Lo es.'

Anthea Landry se sentó a su lado y le relató todo. Toda la historia, todo sobre Tom Riddel, todo sobre la guerra, todo sobre los Sangre Pura y la misión.

'¿Axel?' – Le preguntó Anthea cuando vio que este estaba completamente callado.

'Es un problema impresionante…' – El muchacho se revolvió el pelo y suspiró. – 'Había escuchado rumores sobre que estaban mal las cosas, pero no me imaginaba que fuera para tanto…' – Meneó la cabeza. – 'Y el ataque a Lily y a Sam fue debido a eso…'

'Por eso debo infiltrarme, para ser una espía y evitar más ataques o una muerte…'

'¿Y porqué eres tú la espía?'

'Tengo un apellido poderoso, una belleza que atrae y la sangre limpia. Todo eso interesa mucho a los Sangre Pura…' – Anthea puso su mano sobre la de él y lo miró. – 'Por el bien de todos debo aparentar estar en el bando de Riddlel y por eso debo cumplir la misión.'

'O sea que lo nuestro no puede ser…' – Axel suspiró fastidiado.

'Puede ser.' – Anthea lo miró con dulzura. – 'Si estas dispuesto a tener un amor a escondidas es posible.'

Axel la miró.

'Sé que es duro…' – Anthea se levantó para marcharse. – 'Piensalo y dame una respuesta.'

La mano de Axel agarró la suya. Anthea se puso cara a cara con Axel, quien se había levantado.

'Quizas sufra llevándolo a escondidas…' – Levantó suavemente la barbilla de Anthea. – 'Pero sufriría más si no pudiera tenerte.'

'Axel…'

'Llevo años viéndote como algo imposible, sintiendo envidia de todos aquellos que estuvieron contigo, intentando pensar en ti solo como una compañera de equipo...' – Axel acercó sus labios a los suyos. – 'Ahora que se me ha dado esta oportunidad no pienso dejarte ir. Te quiero.'

Anthea cerró los ojos y besó los labios de Axel.

Aquel tan solo fue el primer beso de su escondido amor.

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Besos y besos!!! MUAAAACK!

Muchísimas gracias x los reviews, me hizo mucha ilusión llegar a los 100!!!

Espero q lo hayais difrutado!

Eneida