XXXI

Cloe, la prima de Ió Keith, decidió despertar a Ió. Si querían desayunar aquella mañana tan solo les quedaba media hora antes de que empezaran las clases. Abrió la cortina de par en par y la luz del sol dio de pleno en el rostro de Ió, quien se removió molesta en la cama.

'Cloe Keith, cierra la cortina!' – Masculló la rubia enfadada.

'Ió Keith, levántate!' – Le respondió su prima mientras se sentaba la borde de su cama. – '¿Qué has estado haciendo esta noche, Ió? – No era normal que ella apurara tanto el tiempo para estar en la cama. Si le encantaba ir a clases!

'Dormir, como todo el mundo.' – Refunfuñó Ió cubriéndose la cabeza con la sabana. – 'Me encuentro fatal…'

'A ver, déjame que te toque la frente…' – Cloe descubrió su rostro, le apartó el rubio flequillo y le puso la mano sobre la frente. – 'Tienes un poco de fiebre.'

'Ya me lo imaginaba.' – Ió se reincorporó y se frotó los ojos. – 'Iré a la enfermería a que Pomfrey me de algo y después iré a clase.'

'Con la mala cara que tienes deberías quedarte en la cama.' – Cloe se levantó y comenzó a vestirse. – 'Si yo estuviera saliendo con Lupin de Gryffiindor no dejaría que me viera con esa cara.'

'Tranquila, a tú lado no se notara que estoy enferma, porque tú tienes unas ojeras que casi te llegan a las rodillas.' – Exageró Ió. – 'Creo que te harán falta más de dos toneladas de maquillaje para esconderlas.'

'Ja, ja.' – Cloe rió sarcásticamente. – 'Que graciosa te vuelves cuando te pones enferma.'

Lily bajó junto a Sam y Kaienne al gran comedor. Le iban explicando a la otra chica lo "poco" que ellas sabían sobre el ataque dirigido contra los hermanos Lance. En su trayecto hacia el comedor la prefecta y la cazadora de Gryffidnor escucharon miles de veces las palabras: Sangre Pura. La noticia había estallado como una bomba en Hogwarts, pero no con tanta intensidad como lo había hecho la noticia del ataque a Lily y a Sam. Que los alumnos no estuvieran tan aterrados como la otra vez se debía a que los dos hermanos Lance desayunaban tranquilamente en el comedor, y si no fuera por la brecha que tenía Axel en la frente, que ya había cicatrizado, nadie diría que aquella misma noche los habían atacado.

'¿Quien creéis que serán esos Sangre limpia?' – Preguntó Kaienne, mientras tomaban asiento.

'Sangre Pura.' – La corrigió Sam. – 'Pondría la mano en el fuego y no me quemaría si dijera que son un grupo de serpientes.'

'No esta bien juzgar sin tener pruebas, Sam.' – Lily le lanzó una mirada fulminante. Solo faltaba que a Sam se le escapara en medio del comedor, a la hora punta del desayuno, que sabían quienes eran y soltara algo de la misión ahora que todo marchaba tan bien.

'Anthea dijo que investigaría y dijo que seguramente eran ese Devoir, Malfoy y alguien más de su grupito.' – Lily abrió los ojos desmesuradamente al escuchar aquello. Sam por su parte se dio con la palma de la mano en la frente. Kaienne había recordado lo que hablaron en el expreso hacia Londres.- 'Y ahora que me fijo¿si en el tren estuvo hablando mal de ellos porque ahora está desayunando con ellos?'

Lily y Sam se quedaron blancas cuando Kaienne se levantó de su sitio indignada.

'Le voy a decir que deje a esos inútiles y que venga con nosotras!'

'No!' – Gritó Lily.

'Para Kaienne!' – Sam la agarró del brazo. – 'No hagas eso por tu vida!'

'¿Porqué no?' – Kaienne señaló a Anthea indignada. – 'Es mi amiga de toda la vida! Esta en contra de lo que esos imbéciles creen! Seguro que si esta ahí es porque la ha obligado su familia a juntarse con ellos!' – Sam suplicó a Lily con la mirada mientras Kaienne empezaba a elevar la voz y un par de alumnos de su casa comenzaban a poner la oreja. – ' Además desde que volvió de vacaciones está muy rara! Hay algo que no marcha bien y voy a hablar ahora mismo con ella y delante de todos esos!'

'Quieta Kaienne!' – Lily se tiró por encima de la mesa y la sujetó por la túnica antes de que la muchacha se fuera a cumplir lo que había dicho. – 'Todo tiene una explicación.' – Le susurró muy bajito. – 'No hagas lo que estas pensando! Si quieres saber que pasa, ven conmigo y te lo explico en nuestra habitación.'

Kaienne miró a Lily con una ceja levantada. Finalmente se sentó de nuevo y miró a las dos chicas un poco molesta.

'Sabeis algo gordo y no me lo pensabais decir.' – Farfulló Kaienne.

'Por no darte dolores de cabeza.' – Sam se encogió de hombros. – 'Préparate, porque lo que después te vamos a contar te va a dejar de piedra y posiblemente hará que empieces a ver tu vida de otra manera.'

'¿Qué quieres decir con eso?'

'Luego Kaienne.' – Le dijo Lily con un semblante serio. – 'Es algo que al menos, de momento, muy pocos debemos saber.'

'¿No crees que ya se esta enterando mucha gente?' – Sam miró a Lily algo preocupada. – 'Debe ser secreto, si cae en malas manos podemos decir adiós a todo.'

'Kaienne es de fiar.'

'Por supuesto.' – Corroboró la misma Kaienne.

'Y que Axel lo supiera nos facilitó todo.' – Continuó diciendo Lily. – 'No importa si lo sabe gente que es de confianza. En realidad creo que nos será de más ayuda sin son fieles a la causa y Kaienne lo es.'

A todo esto Kaienne miraba a Sam y a Lily respectivamente sin comprender nada. Se dio cuenta de que pasar tanto tiempo con su novio Thomas había hecho que se perdiera algo importante.

'Bueno, habrá que reducir el tiempo a estar con Thomas y sea lo que sea lo que haya ocurrido, quiero saberlo todo y quiero ayudaros, así como hizo Axel.'

Lily y Sam se miraron.

'Como hizo Axel no por favor.' – Murmuró Lily.

Sam estalló en carcajadas.

En otro tramo de la mesa, los Merodeadores tenían un desayuno muy poco común entre ellos. Estaban en silencio. Remus Lupin supo desde el primero momento en que se levantaron aquella mañana que algo no marchaba bien. En la habitación, James no había hecho rabiar a ninguno de los otros tres, en los turnos para ducharse no habían habido problemas, nadie se había colado y Sirius no le había hecho la habitual trastada de cada mañana a Peter mientras este se bañaba. Para colmo, mientras desayunaban, James tenía la mirada clavada en su pudding y Sirius no dejaba de levantar la cabeza de su desayuno cada vez que alguien entraba en el comedor.

'¿Qué esta pasando?' – Preguntó finalmente Remus, harto del silencio de James y del nerviosismo de Sirius.

'¿Esta pasando algo?' – Sirius se hizo el loco. – '¿Por qué dices eso?'

'¿Puedes decirme porque a James le parece tan interesante su pudding y a quien esperas ver tu entrar por la puerta con tanta ansia, si Sam ya esta aquí?'

'Eh…' – Sirius le dio una patada por debajo de la mesa a James para sacarlo de aquel estado de ensimismamiento con su pudding. – 'Son imaginaciones tuyas, Lunático! Que cosas tienes¿verdad James?... ¿James?' – Sirius le dio otra patada tan fuerte que lo hizo saltar. – '¿Verdad James?'- Repitió mordazmente.

'¿Qué coño te pasa, Canuto?' – Le preguntó este enfadado. – '¿A que ha venido eso?'

'A que Lunático cree que algo no anda bien.' – Recalcó la palabra bien.

'Oh, vaya tontería.' – James que había pillado la indirecta, miró a Remus y le sonrió. – 'Todo va perfectamente.'

'¿Creeis que soy idiota?' – Preguntó Remus.

'Sinceramente, sí.'

'Canuto!'

'Bua lo que te ha dicho, Lunático…' – Dijo Peter con fingido asombro.

'Señor Lunático y Canuto tengamos la fiesta en paz. Y tú, Colagusano, no metas cizaña.'

'Oh Merlín!' – Sirius alzó los puños al cielo. – ' A Cornamenta se le esta pagando eso de mantener el orden! Evans me lo esta cambiando!'

'No dramatices, Sirius.' – James miró a Remus. – '¿Por qué crees que algo no anda bien?'

'Porque llevas toda la hora analizando tu pudding, James.' – Remus levantó una ceja. – 'Y a no ser que Sirius este pensando en volver a las andadas de seductor, dudo que le interese tanto saber quién entra en el comedor.'

'Además esta mañana no te has levantado cantando, Sirius no me ha gastado ninguna broma mientras me duchaba y mientras nos vestíamos estabais muy serios.' – Agregó Peter, haciendo que Sirius le pellizcara la barriga. – 'Ay!'

'Cállate un poco¿quieres Colagusano?'

'¿Y bien?' – Remus miró fijamente a James. – '¿Qué pasa?'

James se pasó la mano por el pelo mientras buscaba en su maravillosa cabeza una buena excusa que le sirviera a Lunático. Aunque James sabía que no habría ninguna que lo convenciera. A Remus no se le escapaba nada…Pero no era plan de decirle: "No mira Lunático, es que ayer escuchamos a Devoir decir que una tal Keith era una Sangre Pura y como tú estás con Ió Keith pues lo más seguro es que sea uno de ellos…Y Sirius y yo estamos así porque no sabemos si deberíamos decirte esto o no. ¿Tú que opinas?"

'Lunático!' – Sirius le propinó otra patada a James por debajo de la mesa. – 'Tú querida Lobita acaba de entrar!'

James no supo si alegrarse cuando Ió Keith entró en el gran comedor acompañada de dos chicas más. Como si la muchacha quisiera confirmar sus sospechas, Ió Keith no tenía muy buena cara aquella mañana. Cualquiera podría decir que no había pasado buena noche o que había dormido poco. Para molestia de James y de Sirius, la chica se acercó a saludar a Remus con una inmensa sonrisa en los labios y este le correspondió con la estúpida sonrisa que se les ponía a ellos cuando veían a sus enamoradas.

'Esto es una locura…' – Sirius se pasó la mano por la cara para no ver como Remus y Ió se daban el lote. – 'Esto va a ser una locura…'

'Hay que decírselo.' – James se masajeaba las sienes y murmuraba entre susurros algo que solo Sirius llegaba a escuchar. – 'En cuanto se largue se lo digo…No podemos dejar que Lunático continúe con ella sin saberlo…'

'Buenos días chicos!'

La cantarina voz de Ió hizo que levantaran la cabeza. Sirius le dedicó una sonrisa un poco forzada y James le lanzó una mirada de odio. Ni a Remus ni a Ió se les escapó aquella reacción tan extraña de los dos chicos.

'Buenos días Ió.' – Colagusano suavizó la situación. – '¿Cómo estás?'

'Un poco resfriada, la verdad.' – Respondió la chica.

'¿Hace frío en los pasillos de Hogwarts por la noche, no?' – Inquirió Sirius. – 'Parece que las capas negras solo captan el calor si es de día y estas al sol.'

Esta vez fue James quien le dio una patada a Sirius bajo la mesa. Aquello había sido muy brusco…Remus miró a Sirius con el ceño fruncido, no sabía el licántropo a que había venido aquello, así como tampoco parecía saberlo Ió. La Ravenclaw parpadeó varias veces.

'Ahora si que no nos libramos de su interrogatorio…' – Pensó James.

'Esto…Remus, yo voy a ir a la enfermería a que Pomfrey me de algo para este resfriado.' – Murmuró Ió, aún desconcertada e incomodada por el comentario de Sirius. – 'Nos vemos luego¿vale?'

'No, tranquila Ió.' – Remus se levantó y machacó a Sirius y a James con la mirada. – 'Te acompaño.'

Sin decirles adiós a sus amigos, el Gryffidnor pasó un brazo por la cintura de la Ravenclaw y ella apoyó la cabeza en el hombro del chico. Juntos pasaron por delante de la mesa de Slyhterin y salieron del comedor. A su paso, Devoir le lanzó una mirada iracunda a la pareja.

'Sirius¿porque no eres más bestia?' – Le espetó James cuando Remus salió del comedor. – 'Eres increíble!'

'Tan solo lo he hecho para ver como reaccionaba.' – Se defendió Sirius. – 'Y la chica se ha quedado bastante impresionada. Seguro que lo ha pillado.'

'James, Sirius, empiezo a pensar que Lunático tiene razón.' – Peter miró a sus dos amigos. – 'A vosotros dos os pasa algo.'

'Tonterías Peter.' – Sirius negó con la cabeza.

'Tú y yo necesitamos ayuda.' – James se levantó de la mesa.- 'Vamos a hablar con Sam y Lily antes de cometer otra burrada como la que acabas de hacer tú.'

'La ayuda la necesitáis de San Mungo.' – Peter se llevó una tostada a la boca. – 'Enviaré una lechuza al departamento de psiquiatría.'

Antes de marcharse Sirius le dio una colleja. Sam y Lily, que hablaban de sus cosas mientras desayunaban (Kaienne estaba con Thomas), se vieron avasalladas por sus respectivos novios en un visto y no visto.

'Tenemos que hablar.' – Sirius le quitó a su novia la tostada que estaba punto de morder y se la metió toda entera en la boca. – 'Ef fimporfanfe.'

'Como me vuelvas a quitar la comida eres hombre muerto.' – Le espetó Sam.

'Hay problemas, Lily.' – James la cogió de la mano y tiró de ella para levantarla. – 'Problemas gordos, muy muy gordos.'

'¿Qué ocurre?' – Preguntó ella pausadamente.

'Alguna idiotez, seguro.' – Refunfuñó Sam.

'Creemos que Ió Keith es una Sangre Pura.' – Susurró James al oído de Lily.- 'Cuando Sirius y yo volvíamos de dar una vuelta, Devoir le decía a Malfoy que Keith estaba dentro de los Sangre pura.'

'Sam recoge tus cosas.' – Ordenó la prefecta mientras se levantaba rápidamente. – 'Vamos a la Sala de los Menesteres.'

Anthea Landry se quedó un poco sorprendida cuando Lily, Sam, Sirius y James abandonaron el comedor con tanta prisa. Ella estaba sentada en la mesa de Slyhterin aquella mañana.

'Algo esta pasando…' – Pensó mientras se servía un poco de café en su taza.

La habían invitado los Slyhterins a desayunar con ella y no era plan de rechazar la invitación o abandonar el desayuno cuando la acababan de admitir entre ellos.

'Anthea¿tienes algo que hacer esta tarde?' – Le preguntó Lucuius Mlafoy posando su mano sobre la de ella. Anthea le hubiera dado un mordisco. – 'Me gustaría que diéramos una vuelta por los jardines y charláramos un rato.'

'Me parece una idea fantástica, Lucius.' – Le respondió la chica muy amablemente. – '¿Te importaría que fuera a partir de las siete? Tengo que entregar mañana un ensayo sobre Defensa contra las Artes Oscuras y aún tengo que terminarlo.'

'Por supuesto.' – Lucius le sonrió y Anthea sintió ganas de darle un puñetazo. – '¿A las siete y media en el recibidor?'

'Perfecto.'- Anthea cerró los ojos y bebió de su café para calmarse.

La rubia había temido que no pudiera controlar sus nervios y que eso la delatara, pero parecía que habían desaparecido. Se sentía segura porque tenía la certeza de que a no ser que se lo dijera ella, nadie la descubriría como espía. Después del papel que hizo atacando a Axel y de la presión a la que se vio sometida en ese momento, su actuación como supuesta Sangre Pura entre los Slyhterins le parecía tan fácil como volar sobre la escoba. Los nervios no eran un problema, pero le habái surgido otro imprevisto que le estaba costando controlar: la furia y el asco que le daban Malfoy, Devoir y todo el surtido de Slyhterins que había a su alrededor. Tan solo Regulus Black se salvaba mínimamente, pero eso solo era porque él era un poco distinto a los demás.

'Devoir¿quien nos dirige?' – Anthea habái decidido empezar fuerte desde el primer momento. Cuanto antes los disolvieran mejor para ella y para todo el mundo. Y por ello iba a sacar toda la información que pudiera.

'Yo dirijo dentro de la escuela, fuera lo hace "El Señor Oscuro" ' – Devoir clavó su mirada en la de ella y sonrió. – '¿Lo conoces?'

'Creo que mis padres llaman de esa manera a Tom Riddlel.'

Los Slyhterins de su alrededor dieron un respingo. Anthea arqueó las cejas sorprendida y algo temerosa.

'No me jodas que la he cagado…' – Pensó.

'Querida Anthea no debes llamarlo por su nombre.' – Le dijo Lucius Malfoy poniendo de nuevo su mano sobre la suya. – 'Eso es algo que al Señor no le gusta.'

'Disculpad mi impertinencia, pero es que él mismo se me presentó con ese nombre cuando lo conocí estas Navidades en la fiesta que hicieron mis padres.' – Respondió la rubia tranquilamente. – 'Ya visteis que le estuve mostrando los jardines de mi casa.'

'Lo sé reina.' – Anthea le habría metido la taza de café en la boca. – 'Pero llámalo Señor, lo complace y ahora que eres de los nuestros es primordial que te dirijas a él con respeto.'

La cazadora evitó dar un resoplido con el que habría llamado más la atención de los demás.

'Tranquilos muchachos.' – Devoir rió. – 'Para cuando Anthea conozca al Señor Tenebroso la habremos educado bien.'

Aquello provocó las carcajadas de todos menos las de Anthea.

'Gilipollas.' – Pensó la rubia cuando cerró los ojos y bebió un sorbo de su café. – 'A ti si que te educaran bien los dementores de Azkaban cuando se resuelva todo.' – A ella nadie la trataba así. A parte de la belleza, Anthea Landry había heredado de su familia un incomparable orgullo. – 'Yo misma haré que acabes ahí.'

Ió, sentada en una camilla con Remus de pie a su lado, esperaba algo impaciente a que la enfermera Pomfrey encontrara la poción que necesitaba para bajarle la fiebre. Pomfrey estaba en cuclillas frente a todo un armario de media estatura, completamente lleno de diversos frascos.

'Maldito James Potter…' – Masculló la enfermera. – 'Si ayer no hubiera estado toqueteando el armario…'

Remus meneó la cabeza y rió. El mismo James le había contado minutos más tarde la que había estado liando para que Anthea y Axel tuvieran tiempo de hablar. Seguro que si veía a la enfermera tan estresada y despotricando contra él se reiría muchísimo.

Sirius y James.

Remus se sentía algo ofendido por el comportamiento que habían tenido hacia unos minutos con Ió. Algo les pasaba a esos dos…Y se dijo a él mismo que no pasaría de aquel día sin que lo descubriera.

'¿Estuvo anoche Potter aquí?' – Preguntó extrañada la Ravenclaw.

'El señor Potter y todo el equipo de quidditch de Gryffindor.' – Le informó la enfermera. – 'Le voy a tener que prohibir al entrada definitivamente.' – Pomfrey cerró la puerta del armario de un golpe. - ¿¡Dónde está la maldita poción!?'- Se marchó a la otra punta de le enfermería para seguir con la búsqueda en los armarios de allí.

Ió y Remus se aguantaron la risa.

'¿Qué les pasaba?' – Ió se pasó la mano por la frente. – '¿Alguno de mi casa les dio un fuerte golpe en el partido? Mira que Ravenclaw somos más de jugar con estrategia y no tantos golpes…Los de Gryffindor sois unos quejicas.'

'¿No te has enterado, Ió?' – Remus clavó su mirada ambarina en la de ella. – '¿Como puede ser que no sepas lo que ocurrió anoche?'

'¿Es que pasó algo anoche?' – Preguntó la chica desconcertada.

'Atacaron a los hermanos Lance de mi casa.'

Ió se tapó la boca con las manos y abrió mucho más los ojos. Sin acabárselo de creer miró a Remus con el ceño fruncido.

'¿Quién?' – Preguntó.

'Los mismos que atacaron a Evans y a Hewitt una noche, aquellos que también atacaron a uno de tu casa y a otros dos de Huffelpuf.' – La informó Remus.

'Sangre Pura…' – Murmuró Ió aterrada.

'¿Los conoces?' – Lupin se sorprendió. – '¿De qué?'

'Toda la escuela habla de ellos!' – Dijo Iócon voz temblorosa. – 'Dicen que atacan a los hijos de muggles…Pero que yo sepa Hewitt es sangre limpia y los Lance son mestizos¿no?'

'Sí.' – Remus se sentó a su lado y la abrazó. – '¿Tienes miedo de ellos?'

'Todo el mundo les tiene miedo.' – Ió suspiró angustiada. – 'Pero yo soy una sangre limpia.'

En la Sala de los Menesteres, la pobre Lily sentía que la iban a volver loca. Los gritos de James, de Sirius y de Sam resonaban en su cabeza, la cual hervía por tantos gritos , tanta presión, tantos problemas! Que si Ió era una zorra, que si se lo decían a Remus, que si aquello era venganza por parte de los Sangre Pura, que si le iban a destrozar la vida a Remus, que si Sam pensaba partirle la cara a Ió…Y todo un rico surtido de distintas opiniones, hipótesis y amenazas. Todas gritadas a bocajarro casi en el oído de Lily.

Finalmente y como era de esperar, la prefecta se hartó:

'CALLAOS DE UNA PUÑETERA VEZ!'

CRASH!

Sam cerró el pico de golpe y James se alejó lo más que pudo de su novia, temeroso de que esta lo embrujara. Sirius continuó gritando, pero Sam le tapó la boca rápidamente y miró a su amiga aterrada. La lámpara de cristal que había sobre Lily se había hecho mil añicos y el vidrio caía al suelo lentamente. El pelo de Lily parecía estar bailando al compás de un viento insensible para ellos.

'¿Qué porras?' – Murmuró Sirius estupefacto. – '¿Cómo ha hecho eso Evans?'

'Ahí tienes lo que ocurre cuando Lily se enfada de verdad.' – Le explicó Sam aún temblando de arriba a abajo. – 'La varita se puede ir a freír espárragos, que la magia le sale sola.'

'Pensaba que eso solo le ocurría a los niños pequeños cuando aún no controlan la magia.' – Dijo James desde la otra punta de la Sala.

'James, puedes acercarte, ahora ya es seguro.' – Le dijo Sam riendo. – 'Esta es solo la segunda vez que lo veo en todo lo que llevo de amistad con Lily.'

Lily respiró hondo con los ojos cerrados. Cuando los abrió Sam la miraba sonriente y James y Sirius aterrados. Lily esbozó una sonrisa amarga. Petunia había empezado a llamarla bicho raro cuando le ocurrían aquellas cosas de pequeña. Era una vergüenza para ella que a sus dieciséis años aún no fuera capaz de controlar su magia completamente.

'¿Todo bien Lily?' – Le preguntó Sam.

'Todo va perfectamente.' – Respondió la pelirroja. – 'Pero no me volváis a hacer pasar por esto.'

'Tranquila, iremos con cuidado.' – Le aseguró James. – 'Si hubiera sabido que cuando te enfadas te pasa eso, me lo habría pensado dos veces antes de molestarte todos estos años…'

Lily y Sam rieron sonoramente.

'A ver, recapitulemos y tranquilamente, como personas civilizadas, analicemos la situación.' – La prefecta les sonrió. – '¿Todos de acuerdo?'

'De acuerdo y a tus ordenes, Evans.' – Murmuró Sirius. – 'Y no te enfades, tú tranquila.'

'Bien.' – Lily suspiró. – 'Mirad, sinceramente yo creo que no deberíamos arriesgarnos aún. Al fin y al cabo solo escuchasteis el apeliido, no el nombre. En ningún momento dijeron Ió.'

'Venga ya, Lily. Era de su estatura y era una chica porque tenía curvas…' – Dijo Sirius. – 'Además¿conoces a alguien más en Hogwarts que se apellide Keith?'

'Sí.' – Respondió con calma la pelirroja, dejando con la boca abierta a sus amigos. – 'Su prima se llama Cloe Keith y habría que mirar si alguien más en este colegio se apellida así.'

Se quedaron en silencio.

'Hay que decirle a Remus lo que sabemos y lo que sospechamos, independientemente de que sea ella o no la Sangre Pura.' – Decidió James.

'Yo también creo que eso es lo mejor.' – Dijo Lily.

'Pues yo sigo en mi idea de acorralarla contra la pared y hacerla hablar.' – Objetó Sam. – 'Yo me ofrezco para hacer que nos diga todo lo que sepa.'- Lily rodó los ojos.

'Ni se te ocurra.' – Le dijo Sirius. – 'Si nos equivocamos Lunático nos mata.'

'Anthea es la que puede averiguar esto con total seguridad.' – Observó James. – 'Habría que decirle que averigue quien es el tercer nuevo integrante.'

'Quizás Keith no sea aún un nuevo o una nueva integrante.' – Dijo Lily. – 'Recordad que los Sangre Pura no han invitado a nadie más a sentarse a desayunar con ellos.'

Los cuatro meditaron en silencio y pensaron como resolver aquello. Tras unos segundos de meditación James tomó las riendas de la situación.

'Bueno chicos, atentos. – Dijo James mientras se frotaba las manos. – 'Tú Sirius mira en los archivos de Filch cuantas personas de esta escuela se apellidan Keith. La capa esta en mi baúl. Tú Sam busca a Anthea como puedas e intenta transmitirle la jugada que debe hacer.' – Lily no pudo evitar que se el escpara aquella sonrisa al ver a James tan serio. – 'Tú Lily, ves a buscar a Alice, le dices todo esto y a ver que opina ella al respecto. Y también a ver si Dumbledore tiene nuevas ordenes.' – Se revolvió el pelo y suspiró.- 'Yo iré a hablar con Remus y le contaré nuestras sospechas.'

Segundos más tarde, los cuatros muchachos salían de la Sala de los Menesteres dispuestos a llevar cada uno su parte de la misión. Sirius se dirigió a la Torre de Gryffindor para coger la capa invisible y Sam bajó al gran comedor en busca de Anthea y el sequito de serpientes. James y Lily se detuvieron en un pasillo antes de separarse.

'Sobretodo hazlo con tacto.' – Le dijo Lily algo preocupada. – 'Dile que son solo sospechas, que aún no hay nada seguro.'

'Lily tranquila, se como decírselo.' – Le dijo James con chulería. – 'Recuerda que soy James Potter. Puedo con todo.'

'Vale James, pero recuerda que a Remus le gusta mucho Ió.'

'Que si Lily, que sí.' – Respondió el cansado.

'Y no dejes que haga alguna burrada y que tampoco se te ocurra a ti decirle algo a la chica porque si nos equivocamos…'

'Lily esta todo entendido, mujer!' – La cortó James fastidiado. – 'Se como hacerlo, no hace falta que me lo digas!'

'¿Sí?' – Lily alzó las cejas, molesta por la fanfarronería de James. – 'Pues como la fastidies Don Egocéntrico, no vengas a pedirme que lo arregle y que hable con Remus.'

'Espera pelirroja!' – James la agarró del brazo antes de que se marchara. – 'Dame un besito de despedida¿no?'

'A ti ni agua te voy a dar como sigas siendo así de arrogante.' – Lily se zafó de su brazo y se giró con elegancia. – 'Nos vemos luego.'

James, plantado en medio del pasillo, se esperó hasta que dobló la esquina. Después, refunfuñando y maldiciendo el carácter de la pelirroja se fue a buscar Lunático.

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¿Veis? Y ano tardo tanto en subir lso nuevso chaps. ;)

Muchas gracias x vuestros reviews!!!!!

Un beso enorme!

Eneida