XXXVI

La máscara de plata se le pegaba a la cara produciéndole una sensación de asfixia. La capa negra, pesada y gruesa, le impedía moverse con soltura y aumentaba esa sensación de opresión. Anthea vio a través de la máscara como dos chicos de séptimo avanzaban por el pasillo desierto. Ella, ataviada a lo Sangre Pura, estaba escondida junto a Lucuius Malfoy a la espera de que Nick Devoir diera la señal. Era miércoles y Andreas Birge de Ravenclaw charlaba alegremente con su amigo mientras se dirigía a la torre de Ravenclaw, sin tener la menor idea de lo que estaba a punto de sucederle.

Anthea empuñaba la varita en la mano derecha, lista para atacar cuando Devoir lo ordenara. Miró otra vez a los dos chicos que avanzaban por el pasillo y sintió ganas de salir de su escondite y gritarles que se marcharan, que corrieran en dirección contraria antes de que fuera demasiado tarde. Se atrevería a hacerlo, por supuesto que sí, pero sabía que no debía, que se jugaba la vida y no solo la suya, sino la de muchos alumnos más.

'Maldita sea…' – Pensó Anthea empezándose a preocupar, al ver que solo conseguía divisar en el pasillo a los Sangre Pura escondidos y a los dos Ravenclaws. – '¿Dónde están?'

Lucius le dio un suave codazo en el brazo para indicarle que Devoir ya había salido. Anthea se preparó para salir y rezó a Merlín para que aparecieran antes de que fuera demasiado tarde.

Andreas Birge y el otro muchacho se detuvieron cuando una figura vestida con una capa negra y una máscara de plata se plantó frente a ellos y les habló:

'¿Andreas Birge de Ravenclaw?'

Los dos muchachos analizaron a aquella sombra. Máscara de plata y capa negra.

'¿Quién eres?' – Preguntó el otro muchacho sacando su varita y poniéndose delante de Andreas Birge.- '¿Qué quieres?'

No hacía falta de el individuo vestido de negro les respondiera. Ambos lo sabían. El rumor que corría en Hogwarts era cierto. Existían los Sangre Pura.

'Los que atacaron a los Lance.' – Murmuró asustado Andreas. – 'Los…'

'¡Sangre Pura!' – Bramó Nick.

Anthea se sintió arrastrada por Lucius. Los Sangre Pura habían salido de sus escondites y acababan de rodear a los dos muchachos. Y ella, Anthea Landry, era en aquel momento una de ellos. Ella, junto a los demás Sangre Pura, les iba a atacar cuando Devoir lo ordenara.

Nick dejó a la vista su varita. A Anthea la máscara y la capa le pesaron más que nunca al ver la varita del líder de aquel grupo macábro. Le faltaba el aire.

Nick apuntó a la pared y tras un destello de luz rojiza de su varita, quedó escrito en ella con letras rojas de sangre:

"En el mundo de Lord Voldemort no hay lugar para los inferiores, no hay lugar para los sangresucia."

Anthea tragó saliva e imitó a los Sangre Pura, apuntando al muchacho de Ravenclaw, a Andreas Birge.

'Tú, salte de ahí.' – Le ordenó Nick al otro chico de séptimo.- 'Tu eres un sangre limpia. No tenemos nada contra ti.'

'No pienso dejar que ataquéis a Andreas.' – Respondió el amigo del chico empuñando la varita. – 'Si lo tocáis os las veréis conmigo.'

'Entonces, traidor a la sangre, tampoco hay lugar para ti en el mundo de Lord Voldemort.' – Sentenció Nick con dureza. – '¡Sangre Puras!' – Gritó Nick. – '¡ADELANTE!'

El corazón de Anthea dio un vuelco.

¿! Dónde estaban ¡?

Y entonces sucedió…

Un sinfín de rayos de luces empezaron a impactar en los Sangre Pura. James, Sirius, Remus y Peter salieron de la nada y dieron lugar a la batalla.

Allí estaban.

La máscara ocultó la sonrisa de Anthea Landry.

'ATACAD!' – Gritó Nick bien alto. – '¡QUE NO OCURRA DE NUEVO!' – Se giró y apuntó a los Merodeadores. – '¡QUE PAGUEN POR BELLATRIX Y BYRON!'

Al momento, los Sangre Pura se olvidaron de los dos chicos de Ravenclaw y presentaron batalla a los cuatro Merodeadores. Anthea suspiró aliviada al ver a Axel Lance y a Kaienne Green bajar por las escaleras de la derecha y unirse a la batalla. Al mismo tiempo, de la pared de la derecha y de la columna de la izquierda se despegaron dos figuras con la ropa, piel y cabellos del mismo color que los ladrillos de Hogwarts. Una de ojos negros y otra de ojos esmeralda que empuñando las varitas y lanzando hechizos a diestro y siniestro se plantaron ante los chicos de Ravenclaw. Las dos figuras perdieron la apariencia de la pared y recuperaron su color natural de piel, ropa y cabello. Los ojos de Anthea brillaron de esperanza al ver a Lily y a Sam.

'¡Soy Lily Evans de Gryffindor!' – Les dijo la prefecta a los chicos mientras sacaba de su bolsillo una vieja copa envuelta en un pañuelo. – '¡Rápido tocadla!'

Andreas Birge y el otro muchacho no lo pensaron dos veces y agarraron la copa vieja que justo empezaba a brillar. Un segundo después eran trasladados al despacho del director Dumbledore.

'¡Agáchate Lily!'

Lily sintió como Sam la empujaba y ambas caían al suelo. Rozando sus cabellos pasó un rayo de luz rojizo que impactó en la pared e hizo un agujero.

'¡Protego!' – Gritó Lily al ver que más rayos de luz se dirigían hacia ellas. – '¡Sam estamos en medio!'- La cogió de la mano y tiró de ella para levantarla. – '¡Rápido! ¡Tras las columnas!'- Miró a las escaleras. – '¡Cúbrenos Kaienne!'

Axel y Kaienne, que luchaban refugiándose agachados en la barandilla de las escaleras, cubrieron a Lily y a Sam hasta que estas llegaron a refugiarse tras una columna del pasillo. Desde allí, las dos muchachas se dispusieron a plantar cara. En la punta opuesta del pasillo, James, refugiado junto a Peter tras una estatua, lanzaba hechizos a tres Sangre Puras que se habían centrado en ellos. A su derecha, justo en la barandilla del pasillo, Sirius se debatía en duelo con dos Sangre Pura. Algo más alejados, Remus Lupin y otro Sangre Pura llevaban a cabo un duelo, en desventaja para el Sangre Pura.

'Desmaius!' Tronó Remus.

El rayo de luz que salió de la varita del Gryffidnor impactó en el Sangre Pura y este cayó al suelo inconsciente. Remus se lo quedó mirando sorprendido, había sido muy fácil. ¿Quién sería? Decidió dejarlo en el suelo y se apresuró para volver al núcleo de la batalla.

'¡Confundus!'- Lily consiguió acertar a un Sangre Pura. Pero al momento tuvo que refugiarse tras la columna para no recibir el conjuro lanzado por otro de ellos.

Lily sonrió nerviosa cuando el hechizo impactó contra una armadura y el casco de esta voló por los aires. A su lado, Sam también esperaba el momento oportuno para atacar. Los Sangre Pura lanzaban hechizos sin vacilar, sin darles tiempo siquiera a que ellas pudieran responder. Por suerte, las columnas y las estatuas de Hogwarts les protegían. Y entonces, en medio de la batalla, un gritó desgarrador se escuchó por encima de los conjuros y los golpes.

Las miradas se volvieron hacia él.

Sirius Black yacía en el suelo con el hombro derecho sangrando y con dos Sangre Pura preparándose para rematarlo.

'¡Sirius!' – Sam salió corriendo de detrás de la columna.

'¡Sam, no!' – Gritó Lily.

La morena se zafó de su brazo y corrió hacia Sirius. Los conjuros de los Sangre Pura se concentraron entonces en un único objetivo: Sam. Los hechizos le pasaban por encima, por el lado, le rozaban la túnica de Hogwarts y los cabellos… Kaienne y Axel la cubrieron desde arriba, Remus la salvó de un par de hechizos mientras se debatía en duelo con otro Sangre Pura. James y Peter salieron de detrás de la estatua, James para ayudar a Sirius, Peter para refugiarse en un lugar mejor.

'¡Joder!' – Lily picó con el puño en la columna.

James y Sam, corriendo entre un mar de agresivos conjuros, eran un blanco demasiado fácil. Era cuestión de segundos.

Por ello, Lily salió de detrás de la columna, apuntó a la estatua donde segundos antes habían estado James y Peter y gritó:

'¡Animo linki!'

Hogwarts enteró se tambaleó con la explosión. El pasillo se lleno de escombros y de un espeso polvo que dificultó la visión de todos. Reinó la confusión entre los Sangre Pura. Y entonces, se escuchó la voz de Dumbledore.

'¡Retirada!' – Gritó Nick Devoir. – '¡Rápido!'

Los Sangre Pura, con Anthea entre ellos desaparecieron lo más rápido que pudieron. Y a pesar de que podrían haber capturado a un par de ellos, los Gryffindors los dejaron huir como había ordenado Dumbledore.

La batalla había acabado. Una batalla que había durado tan solo un minuto, pero que había sido más peligrosa de lo que en realidad habían llegado a imaginar. Sirius era la prueba.

'¿Cómo estas Sirius?' – James se arrodilló a su lado.- '¿Dónde te han dado?'

'¡Evans es un peligro!' – Bramó Sirius enfadado. – '¡Casi nos hace saltar por los aires a todos!'

Justo en ese momento Sam se tiró sobre Sirius para abrazarlo.

'¿ERES IDIOTA?' – Le propinó un golpetazo en la cabeza. – '¡No me des estos sustos!'

James se echó a reír.

'¡Ni que fuera culpa mía que quieran matarme!' – Se defendió Sirius.

'Culpa tuya es, según los Sangre Pura…' – Dijo Remus riendo y viniendo hacia ellos. – '…por capturar a Byron y a Bellatrix y por fastidiarles su ataque contra Lily y Sam.'

'Bah…' – Sirius se encogió de hombros. – 'Si son unos inútiles es problema suyo.'

'¿Qué tal por ahí arriba?' – Les preguntó James a Kaienne y a Axel.

'¡Perfecto!' – Axel sonrió. – 'Pero nos hemos quedado sin baranda.'

'Comparado con que me he cargado la estatua de "Gohethe el Sabio"…' – Lily venía caminando desde la otra punta del pasillo. – '…no creo que les importe demasiado la baranda.'- Se rascó la nuca.

Se volvieron y observaron con una sonrisa divertida lo que anteriormente había sido la estatua de un brujo. De ella ya solo quedaban cuatro piedras en su lugar, las demás se encontraban repartidas por todo el pasillo en forma de polvo y pequeñas piedras. Estallaron en carcajadas y Lily sonrió avergonzada.

'Vamos a ver a Dumbledore, anda.' – Dijo Remus. – 'Nos debe estar esperando.'

'Vayamos deprisa que como venga Filch y vea este estropicio es capaz de escribir al Ministerio para que nos manden a Azkaban.' – Bromeó James, tendiéndole una mano a Sirius. – 'Y tu deberías ir a ver a Pomfrey.'

'Después de que nos den nuestra primera enhorabuena por el triunfo y que brindemos con Whisky de Fuego en la Sala de los Menesteres con nuestro topo favorito.' – Sirius se levantó con ayuda de James y de Sam.

'Mañana tenemos examen de Encantamientos, Black.' – Recordó Lily. – 'Y ya estamos rompiendo el toque de queda.'

Subieron las escaleras dónde Axel y Kaienne los esperaban y se dirigieron al despacho de Dumbledore

'¡Lily relájate!' – James la abrazó y le plantó un beso en los labios.

'Para Lily eso es imposible.' – Dijo riendo Sam. – 'Sobretodo si estamos en plena segunda ronda de exámenes.'

'Pues me dirás que reventar una estatua de cinco metros no relaja.' – Observó Axel. – 'Acabo de saber porque todo el mundo te teme, Lily, cuando te ven aparecer por el pasillo.'

Se echaron a reír.

Aceleraron el paso cuando escucharon el bullicio de los alumnos y de los profesores, congregándose en el pasillo donde se había llevado a cabo la batalla. Si los gritos y los conjuros no los habían alertado, la explosión se había encargado de hacerlo.

Llegaron a las gárgolas que custodiaban el despacho de Dumbledore, dijeron la contraseña que el mismo Dumbledore les había confiado la noche anterior, cuando habían organizado la defensa. La puerta del despacho se abrió dando lugar a las escaleras que conducían a el. Las subieron riendo y hablando animadamente. Arriba, Andreas Birge y el otro muchacho de Ravenclaw estaban sentados frente a Dumbledore. A la derecha del director, como siempre, se encontraba la Premio Anual Alice, que por órdenes de Dumbledore y a pesar de sus protestas no había participado en la defensa.

'¡Mis más sinceras felicitaciones!' – Exclamó Dumbledore sonriendo de oreja a oreja cuando los chicos llegaron a arriba. – '¡Sabía que no tendrían problemas!'

Alice, sonriendo orgullosa, salió de detrás de la mesa de Dumbledore para felicitarlos.

'Sois el orgullo de Hogwarts.' – Soltó la Premio Anual rebosante de satisfacción. – '¡Como se nota que sois de Gryffindor!'

Tras un par de risas y de más felicitaciones, Dumbledore hizo aparecer sillas y los muchachos tomaron asiento al lado de los Ravenclaws. Después de que los dos muchachos de Ravenclaw fueran puestos al día sobre quien eran esos Sangre Pura y lo que pretendían, y tras darles las gracias a los Gryffindor y prometer que no dirían a nadie quienes les habían salvado, fueron acompañados por la Premio Anual hasta la torre de Ravenclaw.

'¿Hubo algún problema?' – Preguntó el Director cuando se quedaron a solas. – '¿Algo que fallara?'

'A parte de esto…' – Sirius se miró la herida. – '…todo salió como usted supuso.'

Dumbledore sonrió satisfecho, orgulloso de haber sabido predecir los movimientos de los Sangre Pura.

'Señor…' – Habló Lily poniéndose colorada. – 'Yo he tenido que hacer explotar la estatua de "Gohete el Sabio" para crear un momento de confusión. Creo que para la próxima vez, debería hacer sonar su voz antes.'

'La próxima vez no ara falta mi voz, yo mismo haré presencia.' – Dijo serio el director. – 'No puedo permitir que se expongan a tanto peligro.' – Miró a Sirius. – 'Dísculpame, Sirius, por esa herida.'

'Tranquilo, señor.' – Le dijo Sirius sonriendo. – 'Ya tendré tiempo de devolvérselo.'

Los Merodeadores se miraron con sonrisas cómplices.

'Y sobre la estatua…' – Dumbledore se dirigió a Lily con una sonrisa bondadosa. – 'Estoy seguro de que el profesor Flitwick podrá arreglarla.'

'Lo dudo un poco, señor.' – Lily se puso aún más roja. – 'No he dejado rastro de ella.'

Todos, incluido Dumbledore, rompieron en carcajadas.

Anthea corría por los pasillos de Hogwarts. El cabello largo y liso le volaba, libre, sobre la espalda. Quería sentir ese aire... Quería sentir ese viento de libertad que chocaba contra su cara al correr y que le hacía bailar el pelo, que la hacía sentirse libre de nuevo. La máscara y la capa de los Sangre Pura, estaban guardadas, ya no la retenían, ya no la oprimían.

Por haberlo conseguido, por la victoria, por empezar a recoger los frutos de toda aquella frustración que la había perseguido desde que empezó la misión y se infiltró…Por todo ello su mirada iluminada y su sonrisa de felicidad la hacían brillar en los oscuros pasillos de Hogwarts.

La puerta del lugar que se había convertido en su escondite apareció en la pared. Detuvo su carrera, se plantó delante de ella y la miró agradecida. La Sala de los Menesteres, era uno de los pocos lugares en los que podía ser ella misma. Aquella habitación cambiante le había regalado los ratos con sus amigos y con Axel. Se había convertido en su guarida.

Giró el pomo de la puerta y entró. Tan solo había puesto el primer pie dentro de la Sala de los Menesteres, cuando la atraparon los abrazos de sus amigos y la cubrieron de besos. Parecía que hubiera vuelto de un viaje muy largo, que no la hubieran visto en mucho tiempo. La habían echado de menos.

'¡Oye, dejádmela un rato!'- Axel se abrió paso entre ellos con aire ofendido. – '¡Que este es uno de los pocos momentos en que puedo estar con ella!'

Anthea rió y se lanzó a sus brazos.

'¿Los ratos que os quedáis a solas en el vestuario después de cada entreno no cuentan, Axel?' – Preguntó Sam con una sonrisa pícara. – '¡EH, QUE OS ESTOY HABALNDO!'

'Pero ellos no te escuchan.' – Le dijo Remus sonriendo. – 'Deja que se den el lote ahora que pueden.'

'¡Pero que falta de respeto!' – Exclamó la morena indignada. – '¡Pues ale, a ver si os atragantáis con tanta lengua!'

Remus estalló en carcajadas. Cogió a Sam pasándole un brazo sobre los hombros y la llevó casi a rastras con los demás, que estaban reunidos alrededor de una mesa. Sirius y James llenaban las copas que había sobre la mesa con Whisky de Fuego. Lily había accedido a pesar de que a primera hora de la mañana siguiente tuvieran examen de Encantamientos.

Sirius, con la hemorragia del hombro y la herida ya casi curadas por Pomfrey, acabó de llenar las nueve copas.

'Y ahora…' – James apuntó a las copas. – '¡Wingardium leviosa!'

Fue haciendo levitar las copas hasta que estas llegaron a manos de cada uno de ellos.

'¡Parejita venid a brindar con nosotros!' – Los llamó Sirius.

Axel y Anthea se despegaron sonriendo. Se reunieron junto a ellos alrededor de la mesa y cogieron las dos últimas copas que aún levitaban por James.

'Chicos…' – Dijo Remus con voz solemne. – 'Unas palabras. Que cada uno diga algo por nuestro primer triunfo.'- Miró a Peter que estaba a su lado. – '¿Empiezas?'

'Eh…' – Peter alzó la copa. – '¿Por nuestro primer triunfo?'

'Y porque todas las demás veces triunfemos como hoy.' – Dijo Kaienne sonriendo orgullosa.

'Por nuestra espía…' – Lily sonrió. – '…Anthea Landry.'

'Por los Traidores a la Sangre y por los hijos de muggles.' – Dijo Sam.

'Por la tremenda explosión de Evans.' – Dijo riendo Axel.

'Por vosotros.' – Anthea hizo una reverencia.- 'Porque os lo merecéis.'

Las miradas se volvieron para Sirius, que a diferencia de los demás, sujetaba dos copas de Whiky de Fuego, una en cada mano.

'Por mí.' – Dijo convencido.- 'Porque a pesar de que quieren matar a los Merodeadores y hoy casi lo hacen conmigo…' – Dijo riéndose. – '…he sobrevivido.'

'La próxima vez, chicos….' – Empezó a decir Sam. – '…aunque este en peligro de muerte no le ayudéis.'

'¡SAM!' – Bramó Sirius.

'Le haréis un favor al mundo.' – Agregó James. – 'Y nos haréis un favor a los Merodeadores.'

'¡JAMES ERES UN TRAIDOR!'

Anthea rió bien alto. Ella misma había creído conveniente hacerles saber que los Sangre Pura planeaban su asesinato para final de curso. Se llevó una sorpresa cuando se lo dijo…

Revivió aquel momento en su mente:

Recordó que estaban reunidos en la Sala de los Menesteres como ese mismo día. Nick le había mostrado la Marca Tenebrosa aquella misma noche, hacía tan solo unos minutos, y ella les estaba relatando lo que había escuchado, visto y vivido en la reunión de los Sangre Pura.

'Planean contra vosotros.' – Les había dicho, mirando uno a uno y a la cara a cada Merodeador. – 'Planean vuestro asesinato.'

'¿EN SERIO?' – James había saltado de la butaca. Emocionado e ilusionado. – '¿DE VERDAD?'

'¿No deberías preocuparte?' - Le había preguntado Anthea extrañada.

'¿¡Preocuparme!?' – James se había girado hacia Sirius, que también se había levantado y sonreía. – '¡Canuto!' – Había gritado tendiéndole los brazos. – '¡LO SOMOS!'

'¡CORNAMENTA!' – Sirius lo había abrazado. – '¡LO HEMOS CONSEGUIDO!'

Anthea se quedó con cara de tonta cuando los dos muchachos se pusieron a saltar y a celebrarlo por todo lo alto. Sabía que a esos dos les faltaba un tornillo, lo habían ido demostrando año tras años en Hogwarts. Supuso que habían acabado de perder la cabeza y que ya podían llamar a San Mungo, cuando miró a Remus y vio que este sonreía orgulloso.

'¿Remus?' – Anthea arqueó una ceja.- '¿Y esa sonrisa?'

El prefecto estalló en carcajadas, se levantó del sofá y se unió a la celebración de sus dos amigos. La boca de Anthea cayó varios centímetros. Tan solo Peter se mostraba asustado.

'¿¡REMUS¡?' – Había gritado la rubia, sin entender porque el chico que ella consideraba más inteligente, prudente y sensato de todo Hogwarts actuaba así.

'Anthea, tranquila, estas tan cuerda como yo.' – Le había dicho Sam para tranquilizarla.

'Entonces no puedo estar tranquila.'

'¡Oye!'

'Sam, no grites.' – La había regañado Lily. – 'Lo que pasa Anthea, es que ahora tienen en el ego por los aires.' – Lily hacía mucho tiempo que se esperaba aquella noticia y aquella reacción por parte de los chicos. Por eso no le sorprendía en absoluto.

'¿Incluído Remus?' – Había preguntado Kaienne. – 'Creía que era el más normalito de los cuatro.'

'Estando todo el día con esos dos, algo malo se le tenía que acabar pegando.' – Sam meneó la cabeza. – 'Me han destrozado a mi Remus.'

'Estan como una cabra.' – Había dicho Axel, quien los miraba atónito. – 'A mi me dicen que están planeando asesinarme y lo primero que hago es hacer la maleta y largarme.'

'Pues menudo Gryffindor estas echo.' – Le había dicho Anthea.

'No es que sea un cobarde.' – Se había defendido Axel. – 'Pero tampoco es como para montar una fiesta como están haciendo ellos.'

Y en ese justo momento los tres Merodeadores estaban haciendo una conga.

'Es eso de llegar a ser los más populares de Hogwarts.' – Lily rodó los ojos cuando James le guiñó un ojo desde la conga. – 'A James, a Sirius y lamentablemente a Remus también, les encanta ser el centro de atención.' – Lily suspiró. – 'Y ahora son la envidia de los chicos de Hogwarts, los más deseados por las chicas de Hogwarts y el objetivo más importante de los asesinos de Hogwarts.'

'Pues de eso último no es como para estar orgulloso.' – Murmuró Anthea.

'Bueno, mejor que se lo tomen así que no de otra manera.' – Kaienne se había encogido de hombros.- 'Al menos nos están asustados.'

'Se les ha ido la olla.' – Sentenció Axel.- 'Que lástima de juventud.'

Anthea meneó la cabeza y sonrió al haber recordado aquella noche. Se dispuso a escuchar a James, cuando el chico como de costumbre, y con su afán de protagonismo, se subió a la mesa y carraspeó. Los chicos imaginaron que el capitán de Gryffindor se disponía a dar uno de sus típicos discursos, parecidos a los que solía dar antes de cada partido o cuando alguien estaba de bajón. Así que callaron y se mantuvieron a la espera de aquellas palabras que prometían ser espléndidas.

James alzó la copa.

'Por este bombón.' – Dijo sonriendo socarronamente. – 'Llamado James Potter.'

Las carcajadas volvieron a ellos. Menos Lily, que estaba sacando su varita, los demás se partían de la risa y James le sonreía burlón a la pelirroja.

'¡Levicorpus!'

'¡Ptotego!' – Gritó James y después miró a su novia enfadado. – '¡Que era broma, Lily!'

'¿¡Es que no eres capaz de ponerte serio ni en momentos así!?' – Gruñó la prefecta. – '¡Eres un inmaduro de los pies a la cabeza!'

'Y tú, a pesar de eso, estas conmigo.' – Le contestó James.

Lily, sin palabras porque era cierto, lo fulminó con la mirada.

'James, callate que la vas a liar.' – Le aconsejó Remus. Lo agarró de la túnica y le estiró para que bajara.- 'No juegues con fuego.' – Le dijo riendo.- 'Que luego no quiero aguantarte porque Lily te ha dejado.'

'Cierto, cierto.'

James bajó y le sonrió a Lily con cara de niño bueno. Ella arqueó una ceja y se cruzó de brazos. Sonriendo, James la abrazó y la besó en la mejilla. Después, con Lily cogida por la cintura desde la espalda, alzó la copa y dijo:

'Por la paz en Hogwarts.' – Miró a los chicos. – 'Porque nosotros vamos a conseguir esa paz.'

Lily sonrió orgullosa y lo besó en la mejilla.

Ya solo quedaba Remus.

El licántropo alzó la copa y le regaló a todos unos segundos de esos ojos de ámbar.

'Por la Magia Blanca.' – Dijo sonriendo. – 'Por Dumbledore.' – Los demás alzaron la copa con él. – 'Y por el fin de Los Sangre Pura.'

Bebieron.

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Muchísimas gracias por los reviews que me dejasteis!! MUACKKK!!

Siento si tardo tanto en subir, pero es que estoy de examenes y apenas tengo tiempo para escribir. Y tampoco quiero hacerlo deprisa y corriendo. Quiero que tenga un final interesante y emocionante, como se merece, ya que llevais leyendo este ff a pesar de lo largo que se esta haciendo.

Un besazo enorme!!

Y gracias de nuevo.

;)

Eneida