XXXVII

Remus se revolvió en su cama. El cuerpo le pesaba y le dolía debido a la batalla de la noche anterior. Su cabeza amenazaba con explotar, la boca la tenía reseca y pastosa. Pero aquello no se debía a la batalla, sino a la fiesta que se habían montado después.

'Tú y tus puñeteras ideas, Canuto.' – Murmuró con voz ronca en la penumbra. – 'La próxima vez que ganemos a los Sangre Pura brindamos con agua.'

'¿Resaca, Lunático?' – Preguntó divertido Sirius des de su cama.

'Resaca mas una próxima dosis de luna llena.' – Respondió el licántropo reincorporándose en la cama y llevándose una mano a la cabeza.

'Otra noche de fiesta' – Sirius se estiró sonriendo. – 'Últimamente estamos que nos salimos, ¿eh?'

'Esto va a repercutir en mis notas.'

Remus se levantó tambaleándose y abrió las cortinas de par en par. Sirius soltó un par de gruñidos y palabrotas. No era para menos, la luz del sol de la mañana de aquel espléndido día había sido como un bofetón en la cara para los dos.

'James, Peter…' – Dijo Lupin con voz débil. – 'Arriba.'

'A James lo despertarás…' – Sirius se levantó de un salto y Remus lo envidió porque a pesar de que se había bebido más de media botella de Whisky de Fuego el solito, estaba más despierto y ágil que él. – '…pero a Peter…'

Rió bien fuerte y se metió en el baño.

'¿¡Pero que guarrada es esta!?' - Oyó que decía con asco su buen amigo Canuto.

Remus se sentó en la cama y apoyó la cabeza entre las manos. Miró a James que ya se empezaba remover en su cama, despertándose a causa de la luz del sol que le daba en la cara. Peter seguía durmiendo profundamente y no parecía tener intención de despertarse ni aunque lo enfocaran con mil varitas con el hechizo Lumos a la cara. Peter estaba durmiendo la mona.

La noche anterior el Whisky de Fuego había abundado, copa tras copa. James había tenido la magnífica idea de hacer un pique con chupitos de Whisky de Fuego, y después de arrebatarle las botellas a Sirius, quien se había atrincherado en el sofá con ellas, ni la prefecta Lily Evans se había salvado de acabar "contentilla". De la misma manera, Peter no se había salvado de acabar vomitando. 'Tío, que vas a ha echar hasta el hígado!' No dejaba de repetirle James cuando se acostaron al amanecer y Peter seguía vomitando en el lavabo.

'¿Qué tal Lunático?' – Preguntó con parsimonia la voz de James cuando se despertó. – '¿Resaca?'

'Bastante.' – Le sonrió divertido. – '¿Y tú bombón de Gryffindor?'

'Hoy soy un bombón con dolor de cabeza.' – Respondió él muy orgulloso.

James se levantó de un salto. Remus escondió la cara entre las manos y sonrió incrédulo. Definitivamente, el cuerpo de James estaba también más que acostumbrado al alcohol. El moreno se acercó a la cama de Peter. Le puso una mano en el hombro y lo meneó suavemente.

'Colagusano…Colagusano!' – Hizo una mueca maléfica al ver que Peter no se despertaba, cogió aire y acercó su boca a la oreja del otro Merodeador. – 'COLAGUSANOOO!!'

Peter dio un grito y despertó. James se desternilló de risa y se dejó caer en su cama con las manos sobre el abdomen.

'¿Qué porras quieres?' – Le preguntó Peter al tiempo que le lanzaba la almohada.

'¿Un poco de Whisky de Fuego para desayunar?'

'Vete a la mierda.' - Le respondió mordazmente.

A pesar de la resaca, Remus no pudo evitar empezar el día riendo como un loco.

Lily salió del baño vestida y peinada. Anthea y Kaienne todavía se estaban levantando, y sus caras hablaban por si solas de la resaca que llevaban encima. Sam seguía durmiendo profundamente en su cama. La prefecta puso los brazos en jarras, se dirigió a la cama de su mejor amiga con seguridad y esperó unos segundos para ver si se despertaba. Al ver que no lo iba a hacer, optó por despertarla ella a su manera.

'¡Sam Hewitt!' – Gritó. – '¡Arriba ahora mismo!'

'Lily cállate…' – Le respondió esta sin abrir los ojos.- 'Me duele la cabeza y paso de presentarme al examen.'

'¡Si ayer estuviste de fiesta y bebiendo, hoy es tu obligación ir a clase y hacer tu examen de Encantamientos!' - Le respondió con voz autoritaria.

'Yo hago lo que quiero…' – Sam se tapó la cabeza con las sábanas. – 'Además, igualmente voy a suspender…'

Lily agarró las sábanas y tiró de ellas hasta destapar a Sam completamente.

'¡Lily!' – Gritó la morena enfurecida. – '¡Te odio!'

'El sentimiento es mutuo.' – Lily cogió su mochila con una sonrisa divertida y se giró hacia sus tres amigas una vez más antes de salir de la habitación:– 'En cinco minutos os quiero abajo a todas y a ti Sam, la primera. ' - Frunció el ceño. - '¿Entendido?'

'Sí pesada, pero lárgate ya…' - Sam se rascó la cabeza. - 'Si no fuera mi mejor amiga...' - Suspiró y se levantó fantaseando de las mil y una maneras que mataría a Lily si no fuera Lily.

La prefecta bajó las escaleras del dormitorio de las chicas y al llegar a la Sala Común se encontró con Remus, que bajaba de los dormitorios de los chicos.

'Buenos días, Remus.' – Le dio un beso en la mejilla.

'Buenos días, Lily.'

'¡Vaya cara!' – Exclamó divertida al fijarse bien en el chico. – '¿Es por la luna llena?' – Preguntó bajito.

'Por eso y por la resaca.' – Respondió el licántropo riendo. – 'Necesito café, si no, no sé cómo voy a hacer el examen de Encantamientos.'

Salieron por el hueco del retrato de la Señora Gorda y se unieron a la marabunta de alumnos que caminaban por el pasillo. Tan solo se habían alejado unos metros de su torre cuando escucharon murmurar a unos chicos de tercero, sobre el ataque a los dos Ravenclaws por parte de los Sangre Pura:

'¿¡No os habéis enterado aún!?' – Exclamó uno de ellos.- '¡Sí en todo Hogwarts solo se habla de eso!' – Lily y Remus caminaron disimuladamente hasta ponerse a la altura de los chicos para escuchar mejor. – '¡Los Sangre Pura intentaron atacar a Andreas Birge y a Paul Mill!'

'¿Pero están bien?' – Preguntó una muchacha alarmada.- '¿Les ha pasado algo?'

'¡No!' – Respondió emocionado el chico que estaba relatando todo. – '¡Se ve que aparecieron unos alumnos que los salvaron! ¡Pero no se saben sus nombres porque los de Ravenclaw le han jurado a Dumbledore que se callarían!'

Los alumnos de tercero dejaron escapar un murmullo de asombro. En el rostro de algunos se dibujaron sonrisas y al momento se pusieron a hablar atropelladamente sobre quienes deberían ser esos alumnos tan valientes que habían luchado contra los Sangre Pura.

Remus y Lily se sonrieron divertidos

El rumor sobre la existencia de los Sangre Pura había ido ganando peso en los corazones de todos los estudiantes de Hogwarts a medida que había avanzado el curso. El segundo ataque de este grupo, llevado a cabo en noviembre, había hecho cundir el miedo entre los jóvenes, pues la Huffelpuf atacada había acabado en San Mungo. Por este hecho, cuando se conoció el ataque a Lily Evans y a Sam Hewitt, se agolparon en las puertas de sus tutores, asustados. Lily Evans casi había sido asesinada y a Sam Hewitt se sabía que la habían torturado. El rumor de los Sangre Pura que circulaba por la escuela había hecho mella en los estudiantes. ¿Quién iba a ser el siguiente? ¿Era verdad que existían esos Sangre Pura? ¿Por qué atacaban a los estudiantes? ¿Por qué Dumbledore no hacía nada al respecto? El mismo director se encargó de calmar los ánimos la mañana siguiente y dio cuentas de lo ocurrido. Tan solo se ahorró de darles un detalle: contra quien iban los Sangre Pura. Aún así, las habladurías sobre que atacaban a los hijos de muggles tan solo, hicieron que algunos alumnos hijos de magos se sintieran seguros, otros empezaron a preocuparse por el destino de sus amigos… Más cuando la noticia de que habían atacado a los hermanos Lance se dio a conocer, todos los alumnos ya fueran de sangre noble o no, se sintieron en peligro de nuevo. El miedo volvió a ellos y la tensión los acompañaba cuando iban por los pasillos. Sobretodo cuando aparecía algún Slytherin de curso alto. Todos sabían que en Slyhterin no se aceptaban hijos de muggles… Además, Bellatrix Black y Byron Morrisson habían sido expulsados de Hogwarts la misma noche en que atacaron a Evans y a Hewitt…para muchos aquello era una evidencia del origen de los Sangre Pura. A pesar de que nadie se dignaba a asegurarlo por temor, sabían que los Sangre Pura habían surgido en esa casa.

Por ello, la nueva de que había un grupo que combatía a los Sangre Pura y que había hecho fracasar miserablemente el plan de atacar a los Ravenclaws, había brindado a Hogwarts un halo de esperanza. El miedo y la tensión desaparecían. Tanto daba quien fuera Lord Voldemort, no importaba que fueras sangresucia o traidor a la sangre…Estabas a salvo, porque Dumbledore, a través de aquellos misteriosos estudiantes, había empezado a actuar.

Lily y Remus se dirigieron al comedor. Se sonreían como encantados, se miraban y se reían al momento y para hablar se lo decían al oído. Si no se supiera que eran muy buenos amigos y que ambos estaban comprometidos, el rumor sobre un romance entre ellos se habría unido a la espectacular noticia de aquella mañana.

'¡REMUS!'

El aludido y la pelirroja se giraron. Por las escaleras del recibidor bajaba una bonita muchacha de cabellos rubios, a toda velocidad. Lily le dio unas palmaditas al prefecto en el hombro y se metió en el gran comedor con una gran sonrisa dibujada en la cara. No tardó Ió Keith en llegar hasta él, y, para su sorpresa, lo agarró del cuello de la túnica y pegó su cara a la de él, hasta que las puntas de sus narices se tocaron.

'¡Tú eres uno de ellos!' – Le dijo en un susurro, escrutándolo con sus enormes ojos azules.- '¡Tú fuiste!'

'Ió, pensaba que ya sabías que yo no soy…'

'Eres uno de los que combatieron contra los Sangre Pura.' – Afirmó orgullosa. – 'Uno de los que salvó a Mill y a Birge.'

'Baja la voz, Ió.' – Remus le cogió las manos suavemente y se las quitó de su túnica. – 'Y no me rompas la túnica que mi madre me mata.' – Bromeó sonriendo.

Ió le hizo caso, pero sin poder contener esa emoción que la embargaba dejó escapar su monólogo:

'Dijiste que tu no estabas solo en la lucha contra los Sangre Pura, por lo que seguro que sois más. Esos otro deben ser los Merodeadores y supongo que Evans, por la cara de felicidad que traía, y si está Evans, esta Hewitt.' – Dijo de un tirón en voz baja. – 'He visto a Black, y mantenía el hombro y el brazo derecho muy quietos, ha hecho una mueca de dolor cuando Pettigrew le ha dado sin querer. Estoy segura de que lo hirieron en la lucha de anoche.'- Le señaló la mejilla derecha. – 'Además, cuando tú me dejaste anoche en mi torre no tenías ese golpe y tenías mucha prisa por marcharte.'

Remus parpadeó sorprendido, su mandíbula inferior se había deslizado unos centímetros. Aquella chica de aspecto aniñado tenía una mente prodigiosa, con tan solo observar un poco había atado los cabos sueltos. Remus supo que sería imposible intentar hacerle creer que estaba equivocada.

'Vale.' – Dijo Lupin rindiéndose. – '¿Y que viene ahora?'- Estaba seguro de que Ió no le había dicho todo aquello por simple amor al arte.

'Quiero unirme a vosotros.'

'No.' – La respuesta había sido automática. – 'Me niego.'

'¿Por qué?' – Ió frunció el ceño.

'Porque no es un juego, por que es peligroso, porque no se andan con tonterías, porque en la batalla de anoche casi se cargan a Sirius y porque te siguen amenazando y si te unieras a nosotros te pondrías en bandeja para ellos.' – Dejó ir Remus con voz seria. – 'Y no pongas esa cara, no vas a unirte a nosotros.'- Añadió cuando Ió alzó las cejas con suficiencia.

'Tú no decides eso.' – Espetó Ió enfadada. – 'Eso lo hace Dumbledore si no me equivoco.'

'Ió…' – Remus se plantó poderoso delante de ella. – 'Estas en quinto, eres pequeña.'

'¡Solo me sacas un año!' – Gritó, y los alumnos que pasaban por allí se giraron para mirarlos. – 'Soy la mejor de mi promoción y…'

'He dicho que no.' – La interrumpió.

'Puedo pelear.'

Le aguantaba la mirada desafiante, como si con aquellos ojos azules pudiera convencerlo. Remus se pasó la mano por la cara, como se empezaba a desesperar optó por intentar hacerla recapacitar.

'¿Has visto como ha quedado el pasillo donde se produjo la batalla?' – Le preguntó con voz pausada el licántropo. Ió negó con al cabeza. – 'La estatua de Gohete el Sabio voló por los aires, en las escaleras falta un buen trozo de baranda, las armaduras petaron, las columnas están resquebrajadas y hay agujeros enormes en la pared producidos por los Animo linqui desviados. Y ese conjuro era el menos peligroso que lanzaron.' – Añadió. – 'A Sam le lanzaron un Avada Kedavra y te juro que aún no sé como no le dio.'

'Pero yo quiero luchar.' – Volvió a decir la rubia decidida. – 'Estoy metida en esto también.'

'Tú eres para ellos una Traidora a la Sangre.' – Le dijo Remus. – 'Y ese argumento es suficiente para que te maten como iban a hacer con Sirius.' – La miró a los ojos. – 'No quiero que te pase nada, Ió.'

'Me puede pasar algo en cualquier momento. Tú no puedes vigilarme las 24 horas del día. Por mucho que Dumbledore te lo dijera, no puedes.' – Remus pensó en ese momento en Cloe Keith. Cloe dormía en su misma habitación, la podía atacar cuando quisiera y sin que él pudiera evitarlo.- 'Y quiero acabar con las amenazas y con el miedo que hay en Hogwarts.' – Ió continuó con sus deseos, que más bien sonaban a exigencias.-'¡Mi mejor amiga es hija de muggles!' – Espetó enfurecida finalmente. – 'Y por eso le voy a decir a Dumbledore que quiero entrar.' – Se separó de Remus y antes de girarse para marcharse, añadió: - 'Te guste o no, voy a unirme a vosotros para luchar.'

Remus la observó marcharse con paso rápido y decidido hacia el despacho de Dumbledore. El chico respiró hondo…

Aún no le había dicho a Ió que su prima era de los Sangre Pura, seguramente era ella misma quien le dejaba las amenazas. Anthea le había contado que Cloe Keith no sabía dónde se había metido cuando decidió entrar en los Sangre Pura. Decía que en las reuniones estaba siempre callada, pálida y temblando de miedo. Anthea se atrevía a asegurar que Cloe Keith se quería salir, pero que no lo decía por temor, porque una vez entrabas en los Sangre Pura, la única salida era la muerte. Y Anthea se lo había comentado a Dumbledore, pero él le había dicho que no la ayudara, que no hablara con ella sobre intentar salirse, porque sería muy fácil entonces que entonces las descubrieran a las dos. Dumbledore había pedido paciencia.

'Merlín…' – Remus alzó los ojos al cielo.- 'Ayúdame…'

Como Remus esperaba y pese a que no estaba conforme, Ió consiguió lo que quería. Aquella misma noche Dumbledore les citó en su despacho para presentarles a la nueva integrante: Ió Keith. La noche siguiente ya estaban preparando la defensa de Catherin Davyl de Huffelpuf con la Ravenclaw entre sus filas.

El día fatídico llegó tan rápido como había llegado el día en que habían intentado atacar a Andreas Birge de Ravenclaw. Las horas pasaron rápidamente y los nervios volvieron a los Gryffindors aquel anochecer de aquél sábado de Marzo.

Anthea estaba escondida otra vez con Lucius Malfoy . Estaban frente al lavabo de las chicas, por dónde Myrtle la Llorona solía transitar. Catherine Davyl, de cuarto curso, estaba con sus amigas dentro del lavabo y ellos estaban a la espera de que salieran.

'Vamos Anthea, cálmate.' – Se repetía una y otra vez. – 'Tranquila…'

Notaba húmeda la máscara a causa del vaho que se formaba en chocar su aliento con la fría superficie de plata. Le repugnaba aquella sensación. La capa, como siempre, como si fuera una culpa cargada sobre sus hombros, le pesaba enormemente. Según la costumbre de su cuerpo, la mano derecha con la que empuñaba la varita, le temblaba y ella hacía esfuerzos por disimular y controlar ese temblor.

Repasó la Gryffindor, con la mirada, los rincones de aquel lugar. Solo conseguía ver capas negras y rostros cubiertos de plata; solo los Sangre Pura. La duda la asaltó como la otra vez: ¿Dónde estaban? Cerró los ojos y respiró hondo.

'Todo va a salir bien…' – Se dijo por dentro. – 'Aparecerán de la nada como la otra vez y con ellos, hoy aparecerá Dumbledore.'

Las risas de las muchachas de Huffelpuf le hicieron abrir los ojos. Justo cuando ellas salían, Nick Devoir, vestido a lo Sangre Pura, les impidió el paso. Según el protocolo él preguntó por Catherine Davyl, y como si todas las chicas se hubieran puesto de acuerdo, protegieron a Catherine rodeándola y sacaron sus varitas.

'Saca a los demás Sangre Pura.' – Se atrevió a decir una de ellas con valentía. – 'Porque si no, cobarde, recibirás. Vamos a proteger a Cath.'

'La famosa fidelidad incondicional de los Huffelpuf.' – Dijo sarcásticamente Nick Devoir. – 'Siento lástima por vosotras, traidoras.' – Nick sacó su varita y clamó: - '¡SANGRE PURA!'

Como la otra vez, Anthea rodeó junto a los Sangre Pura a las chicas de Huffelpuf y sacó su varita para apuntarlas. Nick lanzó un rayo de luz roja a la pared y quedó escrita en ella otra de sus célebres frases citando a Voldemort.

Cómo si volviera a revivir la noche del miércoles, solo que en un pasillo distinto, un rayo de luz, salido de la nada e hizo caer a uno de los Sangre Pura . Anthea sonrió alegrada.

De nuevo, los Sangre Pura fracasaron.

'¡SOIS UNOS INÚTILES! ¡ANIMO LINKY!'

Las sillas del cuartel general de los Sangre Pura explotaron.

'¡LA SEGUNDA VEZ! ¡HABEIS SIDO UN FRACASO! ¿¡ES QUE SOIS TAN DESPRECIABLES COMO LOS MUGGLES!? ¡CONFRINGO!' – La mesa de mármol se rompió en mil pedazos que salieron disparados en todas las direcciones a gran velocidad. – '¡DESGRACIADOS! ¡MISERABLES!'

Anthea sacó su varita y observó des de una distancia prudente a Nick Devoir, quien preso de la ira, como si se hubiera vuelto loco, arremetía con violencia contra cualquier mueble u objeto de aquella habitación. Los demás Slyhterins, se pegaban a las paredes y se escondían asustados dónde podían, tratando de buscar cobijo ante aquel arrebato de cólera de Nick Devoir.

'¡Ven aquí Cloe!' – La llamó Anthea, temerosa de que a Nick le diera por arremeter en contra de ella, que al ser la menor y nueva había cometido más fallos que los demás. – '¡Corre!'

Cloe Keith corrió hasta Anthea pasando muy cerca de Nick, quien al momento desvió la atención hacia la Ravenclaw. Anthea la puso detrás de ella cuando el líder de los Sangre Pura clavó su mirada pérdida y loca en Cloe. Instintivamente, Anthea sacó la varita al ver que Nick Devoir avanzaba hacia ellas con aquella cara de poseso y empuñaba su varita.

'Nick.' – Anthea adoptó una pose altiva, de reina y le habló con fuerza. – 'Cálmate.'

'¡ALGUIEN DEBE PAGAR POR LO DE HOY!'

'¡Pues no será Cloe!' – Le respondió valiente la Gryffindor. – '¡Y A MI NO TE ATREVAS A APUNTARME CON LA VARITA!' – Gritó destilando coraje y seguridad por todos los poros de su piel. – '¡SOY ANTHEA LANDRY!'

El líder de los Slyhterins pareció reaccionar al escuchar el apellido Landry, porque bajó su varita y miró con recobrada calma a la rubia que se alzaba poderosa ante él. Alguien se movió tras él y Nick Devoir no dudó:

'¡CRUCIO!'

Walden McNair cayó al suelo en un golpe seco y gritó de dolor. Los demás Slytherisn se removieron inquietos, Alecto Carrow lloraba y Mulciber suplicaba piedad para su compañero. Anthea pudo hacerse una idea entonces, de lo que le ocurriría a Cloe si se le ocurría decir que abdicaba y no quiso ni imaginarse lo que le harían a ella si la descubrían como espía. Anthea vio además, que había algo raro en aquella macabra situación, pues a pesar de que McNair estaba siendo torturado y los demás Slyhterins gimoteaban asustados, Regulus Black estaba sentado en una silla, observando la escena con tranquilidad. Como si ver torturar a una persona fuera lo más normal del mundo.

'Suficiente, Nick.' – Dijo el hermano menor de Sirius. – 'Vamos cálmate.' – Se levantó y avanzó hasta situarse al lado de Nick. – 'Tranquilízate, hombre.' – Puso su mano sobre la de Nick y este detuvo la maldición. – 'Así me gusta.'

'Esto no es la mitad de lo que el Señor Oscuro me hará a mí cuando se entere de que hemos fracasado dos veces seguidas.' – Murmuró Nick. – 'Tú sabes bien como son sus castigos. Tú como yo notas en tu cuerpo cuando él esta enfadado de verdad.' – Le tocó a Regulus el antebrazo izquierdo sobre la túnica.

'No contábamos con que aparecería Dumbledore, Nick.' – Le dijo tranquilamente Regulus. – 'Lo entenderá.'- Se dirigió a los demás. – 'Coged a McNair y volvamos a nuestra Sala Común.' – Miró a Anthea y a Cloe. – 'Anthea te agradecería que acompañaras a Cloe a su torre antes de marcharte tú a la tuya.'

'S-sí...' – Respondió Anthea sin poder disimular su sorpresa ante aquel Regulus Black que había sido capaz de calmar al loco líder de los Sangre Pura con un par de palabras.

'Mañana planearemos el ataque contra la Gryffindor.' – Anunció Regulus. – 'Que nadie falte. A las doce de la noche aquí.'

Los Sangre Pura abandonaron el cuartel general.

'Mi prima, Ió Keith, esta con ellos.' – Murmuró Cloe con voz temblorosa cuando estaban volviendo. – 'Ella estaba entre los que nos han hecho fracasar.'

'Yo también tengo gente que quiero en el otro bando, Cloe.' – Le confesó Anthea, sintiéndose divertida al saber el doble sentido de sus palabras. – 'Pero eso no va a hacer que me detenga.'

'Ella no sabe en lo que me he convertido…' – Cloe miró a Anthea entristecida.

'Hay una persona a quien yo quiero, que tampoco sabe en que me he convertido y sigue confiando ciegamente en mí.' – Anthea se refería a Regulus Black. – 'Es algo triste.'

'Parece que tenemos muchas cosas en común a pesar de que tu sangre sea más noble que la mía.' – Le dijo Cloe.

Anthea sonrió enternecida, pasó un brazo por encima de sus hombros y la besó en la cabeza.

'Pronto todo acabará.' – Sonrió para animarla.

'Anthea…' – Murmuró con voz débil Cloe. – '¿Tú de verdad crees que esta bien lo que hacemos?'

'Por supuesto.' – Anthea intentó sonar lo más convincente posible. – 'No te atrevas a poner en duda delante de mí los valores por los que luchamos, y mucho menos lo hagas delante de Nick.'

Anthea sintió un poco de lástima cuando la Ravenclaw asintió. La dejó en su torre con los ojos empapados en lágrimas y aunque ella estaba igual, se dijo a si misma que dentro de poco todo acabaría. Liberada de nuevo de aquella carga que le pesaba en la espalda cada vez que se ponía las vestimentas de los Sangre Pura, corrió libre hasta la Sala de los Menesteres, dónde sabía que encontraría el calor y el afecto de todos los que la querían.

Llegó por fin el final de aquel segundo trimestre, llegaron las ansiadas vacaciones, llegó el partido de Huffelpuf contra Slyhterin y llegó el esperado día por los Sangre Pura.

Los alumnos volvían al atardecer de ver el partido de quiddtich, el cual había ganado Slyhterin para fastidio de muchos, por no decir de todos menos los de esa misma casa.

'Maldita sea…' – James se revolvió el pelo. – 'La diferencia era de cincuenta puntos, por lo que eso le sumará a Slytherin puntos en la clasificación y se nos acercarán…Por una parte es malo…pero por otra…'

'James, cariño, ya vale…' – Lily rió divertida. – 'Dejalo estar…'

'Pierdes el tiempo, Evans.' – Le dijo Sirius, quien caminaba con Sam de la mano a su lado. – 'Es un cabezón y un obseso del quidditch…'

'Pero James…' – Sam se sujetaba la barbilla con una mano mientras pensaba. – 'Slytherin tiene que ganar a Ravenclaw por una diferencia mayor de 25 puntos si queremos la Copa…'

'¡La que faltaba!' – Gruñó Sirius fastidiado. – '¡Dejad de hablar de quiddicth!'

'¿No decías que era algo inútil decirles eso?' – Preguntó Remus burlón.

'Slytherin no nos ganará por más de 25 puntos.' – Ió, que iba al lado de Remus, se unió a la conversación. – 'Lo mejor es que os despidáis de la Copa, porque no perderemos.'

Remus se pasó la mano por la cara. Ahora si que iba a ser imposible no hablar de aquel deporte.

'Yo creo que sí.' – Respondió James.

'Y yo.' – Agregó Sam.

'¡Pues yo no!' – Gritó enfadada la Ravenclaw. – '¿Quereis apostar?'

'¡Lo que quieras, bonita!'

'James no hagas negocios.' – Le regañó Lily.- 'Y tú Ió, no te fíes un pelo de él.'

'Déjalos, Lily.' – Le dijo Sam. – 'Así será más emocionante.'

'Diez galeones.' – Espetó Ió tendiéndole la mano al capitán de Gryffidnor. – 'A favor de Ravenclaw.'

'Hecho.' – James le estrechó la mano sonriendo con satisfacción.

'Yo apoyo a la niña bonita.' – Sirius puso su mano sobre la de ellos dos y con la otra le revolvió el cabello a Ió. – 'Y si pierde la apuesta, Remus pagará por mí.'

'¡Pero que morro tienes!' – Remus le dio un puñetazo en el brazo. – '¡Los pagas tú que para eso has apostado, capullo!'

'¡Ya veo cómo me apoyas!' – Gritó Ió indignada. – '¡Encima que soy tú novia y que deberías apoyarme en todo!'

'Que a ti te sobre el dinero no quiere decir que los demás seamos ricos.' – Repuso tranquilamente Remus. – 'Que pague Sirius, él es quien ha hecho el trato contigo y con James.'

'¿Qué tal una cena romántica en Hogsmeade con esos veinte galeones?' – Le preguntó James a Lily con una sonrisa alegre.

'Me encanta la idea.' – Asintió Lily riendo divertida.

'¡No estés tan seguro de ganar, Potter!' – Ió volvió a la carga.

'Llámame James, que somos familia niña bonita.'

'Cuando tú me llames por mi nombre.'

Ió le sacó la lengua y se escondió detrás de Remus. Los demás rieron divertidos. Ió Keith había sido recibida entre ellos con los brazos abiertos, aún habiéndoselos ganados solo por ser la novia de Remus, se había ganado a aquellos nuevos amigos por su manera de ser. Sirius y James la llamaban "niña bonita" a causa de su aspecto aniñado, para fastidiarla. Para chinchar a Remus en cambio, habían optado por adoptar una posición paternalista en cuanto a la Ravenclaw y acostumbraban a darle larguísimas charlas al licántropo, recordándole que Ió era una niña, a pesar de que solo era un año menor que ellos.

'Chicos, es la hora.' – Lily consultó su reloj. – 'Alice nos espera y nuestra rubia estará con ella.'

Las risas aflojaron hasta desaparecer.

'Adelante.' – James se adelantó y caminó delante de ellos, guiándolos a la nueva lucha.

Notó como una mano le cogía la suya con firmeza. A su lado, LIly le sonreía decidida.

Con el cielo rojizo sobre sus cabezas, se adentraron en el castillo de Hogwarts, dispuestos a hacer fracasar a los Sangre Pura por última vez aquel trimestre.

Hola! Quizás se os haya hecho un poco aburrido y pesado, pero es que no estoy en mis mejores momentos. Prometo compensarlo con el próximo capítulo!

Un beso enorme! Y mil gracias x todos los reviews que me dejasteis!

Jusse: Ya q no puedo darte las gracias con un mesnaje lo hago por aquí! Un besito!

Eneida