XL

'¿Se han hecho Mortífagos, verdad?'

Will detuvo el coche y miró a Anthea entre sorprendido y preocupado.

'¿Qué sabes tú de eso?'

El coche que venía detrás de ellos frenó bruscamente haciendo chirriar las ruedas. Faltaron milímetros para que chocaran. El conductor del coche tocó el claxon con furia y sacó la cabeza por la ventanilla e empezó a insultar a Will. Pero a Will poco le importaba que lo estuvieran poniendo verde en ese momento o que acabara de colapsar la carretera.

'Eh…Will…' – Anthea miró por el retrovisor. – 'Quizás deberíamos hablar de eso en otro lugar.'

William Landry fijó la vista al frente y arrancó de nuevo. Seguía guardando la compostura y esa aura de elegancia, calma y altivez que lo envolvía no había desaparecido, pero estaba absolutamente desconcertado porque su hermana le había dicho lo que él justamente le quería ocultar. Miró a Anthea y vio que la chica miraba al frente y que, para su sorpresa, estaba llorando. Se sintió aliviado, pues acababa de descubrir que su hermana no era partidaria de lo que habían hecho sus padres.

Iba a hablarle pero Anthea justo se encaró a él. Las lágrimas cayéndole mejillas abajo contrastaban con aquella cara de enfado y aquella mirada llena de ira.

'¿Tú no verdad?' – Preguntó mordazmente la rubia, más en tono de amenaza que no de súplica. – 'Tú no lo eres.'

'¿Un Mortífago?' – Will sonrió divertido. – 'No gracias, aún no me he vuelto loco.'

'¿Seguro?' – Le repitió Anthea sin cambiar la expresión.

'¿Te tengo que dar una prueba?' – Preguntó esta vez Will Landry algo enfadado. – '¿No te basta mi palabra?'- Así como Anthea no estaba acostumbrado a que lo cuestionaran.

'No, prefiero que me enseñes el antebrazo izquierdo.'

William Landry rodó los ojos, aparcó el coche a un lado de la carretera y se arremangó ambas mangas de su túnica. La pálida piel de Will Landry era lo único que cubría sus brazos. Anthea se desplomó en el asiento de cualquier manera y sonrió. Se secó las lágrimas.

'¡Pensabas que era uno de ellos!' – Le replicó Will algo indignado. – 'Te llevo diciendo toda mi vida que la sangre de una persona es lo de menos por que lo creo, hermana. No por amor al arte.' – Le giró la cara. – 'Además, te recuerdo que este verano me caso con Ayleen y que es mestiza. Y creo que no hace falta uqe te recuerde el revuelo que se montó en casa cuando se lo dije a papá y a mamá'

'Lo sé, lo sé…' – Dijo Anthea riendo. – 'Perdoname Will, es que últimamente las cosas están muy mal, y bueno, siempre pueden ir a peor.'

Los dos hermanos se miraron sonrientes.

'¿Me vas a decir ahora como sabes tú que mamá y papá se han hecho Mortífagos?'

'Me lo dijo Nick Devoir.' – Respondió Anthea sentándose bien en el asiento. – 'Pero supongo que tú sabes más que yo sobre eso.'

'Sí, supongo que sí…' – Will hizo una mueca de desagrado y se rascó la nuca. – 'Es Tom Riddlel, aquel que te presentaron en la fiesta de Navidad. Se rumorea que planea dar un golpe de estado y esta ganando adeptos para que lo apoyen. Y bueno…todos los nobles están embelesados con su discurso de la sangre limpia y una estirpe pura.'

'Sí, ya estoy al corriente de lo que dice y de lo que pretende.' – Explicó Anthea provocando que su hermano se sorprendiera aún más. – 'Pero sigue, anda.'

'Dígamos que los seguidores de Riddlel o Lord Voldemort, como él dice que se llama, han formado un grupo…o mejor dicho, un ejército.' – Will apoyó la cabeza en la cabezera dela isneto y miró al techo. – 'Anoche, los Devoir y los Malfoy vinieron a buscar a mamá y papá para que se unieran a ellos…y ellos se fueron corriendo, como si la vida les fuera en ello, diciendo que sería un orgullo servir al "Señor Oscuro".' – Miró a su hermana. – 'Y aún no han vuelto…pero cuando lo hagan, regresaran con ese tatuaje que se hacen todos los seguidores de Riddlel en el brazo.'

'Y… ¿no vinieron a por ti?' – Preguntó Anthea extrañada.

'Por supuesto, pero como ya estaba al corriente de que vendrían a buscarme me marché. Le dije a Betty que les dijera a mamá y a papá y a todo aquel que viniera a buscarme que había tenido que salir por un pequeño problema en Gringotts que urgía ser resuelto.' – Will sonrió. – 'Ya sabes que a mí la política nunca me ha hecho gracia. Y sinceramente, si encima viene con una guerra de por medio, prefiero mantenerme al margen.' - Añadió haciendo uan mueca de asco.

'¿Cómo sabes lo de la guerra?' – Anthea frunció el ceño. Ella creía que solo Dumbledore y sus amigos lo sabían.

'Aquí fuera corren rumores, Anthea. En el Ministerio hay un jaleo impresionante, los Aurores patrullan cada día por las calles, la Academia de Aurores esta en plena campaña para conseguir nuevos jóvenes que se quieran formar, en Gringotts los duendes solo hablan de eso y…la gente está nerviosa, pues el último rumor que ha corrido ha sido que Tom Riddlel planeaba un atentado.' – Le explicó Will. – 'Se acabó el tiempo de paz…'

'Merlín…' – Anthea se mordió el labio angustiada. – '¿Y tú, Will, que vas a hacer si estalla la guerra?'

'Me marcho a Francia.' – Anunció el hermano mayor de Anthea con una sonrisa algo nostálgica. – 'Quiero ser feliz junto a Ayleen ahora que por fin vamos a casarnos. Ya hemos comprado una mansión allí. No quiero participar en ningún tipo de guerra, solo trae miserias.'

'¿Y si te persiguen hasta Francia?' – Preguntó Anthea, sabiendo que no cesarían de bsucarle hasta que se uniera a Voldemort. – '¡Eres un Landry! ¡Vendrán a buscarte!'

'Encantaré la casa con el encantamiento Fidelio…' – Explicó Will diciendolo como si feura todo muy fácil y simple. – 'Y espero que tú te refugies en la casa mientras dure la guerra. Ya sé que Eric estará a salvo allí en el internado de Francia, pero tú en Hogwarts…no creo que lo estés. Pediremos tu traslado a Beauxbatons.'

Eric era el menor de los tres hermanos Landry y estudiaba en un internado de Francia cercano a Beauxbatons porque después de que William fuera enviado a Ravenclaw y Anthea a Gryffidnor, que ya fue el colmo para la familia Lnadry, decidieron enviar al pequeño a estudiar a otro lugar que no fuera Hogwarts.

'Ah no. Eric que se quede allí en la escuela donde esta…pero yo…' – Anthea recuperó su calma y altivez al escuchar la palabra "traslado". – 'Ni loca me marcho de Hogwarts.' – Dijo con una sonrisa decidida. – 'Lo siento, pero no.'

'Anthea…la guerra aquí…'

'Will…' – Lo interrumpió Anthea. – 'Te voy a explicar porque sé todo lo que sé y entonces entenderás porque ni puedo, ni debo, ni quiero marcharme.'

Kaienne Green se revolvió en su cama. Sin aún abrir los ojos se llevó la mano a la cabeza, la notaba pesada y le dolía como si se la hubieran pisoteado y entonces un murmullo incesante se metió por sus oídos. A Kaienne no le hizo mucha falta descubrir que aquellas voces eran las de James y Lily discutiendo sobre algo de una fiesta clandestina que querían organizar los Merodeadores. Los gritos se agravaron cuando Sirius se unió a la discusión.

'Callaos de una vez…' – Atinó a decir la chica mientras abría los ojos.- 'Vais a hacer que me explote la cabeza…'

'¡KAIENNE!'

Ni siquiera pudo ver cuantas personas se abalanzaron sobre ella para abrazarla.

'Hola chicos…' – Susurró débilmente. – '¿Estais todos bien?'

Remus, Ió, Lily, James, Axel, Sirius, Sam y Thomas rodeaban su camilla. Todos estaban sonrientes ya que por fin había despertado y aunque estaban algo magullados, pudo asegurarse de que si nadie más estaba en la enfermería como ella, todo había salido bien al final.

'Todo salió bien.' – Anunció Lily con una sonrisa dulce. – 'Luego te lo explicamos.'

'Si, mejor te dejamos con Thomas.' – Sam le guiñó un ojo. – 'Casi se carga a alguien cuando Lily le ha dicho que estabas aquí.'

Kaienne abrazó a su chico y le besó en los labios. Los otros se marchaban ya cuando cayó en la cuenta de que faltaban tres personas y eso la asustó.

'¡Eh!' – Gritó haciendo que los demás se giraran. – '¿Dónde están Peter, Anthea y Alice?'

'Anthea y Peter pasarán las vacaciones en sus casas.' – Le dijo Remus. – 'Y Alice esta dos camillas más allá con su novio Frank. Están todos perfectamente.' – Añadió el licántropo para tranquilizarla.

Kaienne Green le sonrió.

'Gracias.' – Dijo mientras se acostaba para descansar. – 'Luego hablamos.'

Los chicos se precipitaron hacia la puerta.

'No pienso permitir una fiesta clandestina en mi propia Sala Común.'

'No es solo tuya, Lily.' – Replicó James con chulería. – 'Y pienso organizarla.'

William Landry sabía que su hermana Anthea siempre había sido una chica independiente, libre, caprichosa, quizás no demasiado responsable, pero siempre había acarreado ella sola con las consecuencias de sus actos…Como aquella vez que se enrolló con un muggle y sus padres la descubrieron. Ella sola había dado la cara y había dejado bien claro que a ella nadie le decía lo que tenía que hacer y mucho menos nadie le iba a prohibir nada. Tanto sus padres como él siempre la habían dejado a su aire…pero esta vez…William Landry sabía que Anthea se había pasado.

'¡HACERTE ESPÍA!' – Gritó Will desesperado. – '¡UNA ESPÍA CONTRARIA A VOLDEMORT! ¡TE ESTÁS JUGANDO LA VIDA! ¡SI TE DESCUBREN TE MATARÁN!'

'Cálmate, Will…' – Le dijo Anthea empezando enfardarse porque su hermano no la entendía como ella había creído que lo haría. – 'Soy consciente de todo lo que hago.'

'¡PUES YO CREO QUE NO! ¡TE HAS PASADO DE LA RAYA, ANTHEA!'

'¿¡Es que no has entendido nada!?' – Esta vez fue Anthea la que gritó. – '¡No quiero vivir en un mundo en el que no se respeta a nadie que no tenga la sangre limpia! ¡No pienso dejar que nadie le haga daño a aquellos que quiero! ¡Si van en contra de Lily, de Sirius y de Sam yo voy en contra de ellos! ¡Y si me tengo que enfrentar a mis padres lo haré! ¡Voy a luchar y me voy a jugar la vida por defender la magia blanca! ¡Quiero un futuro en el que pueda vivir con tanta armonía y paz como en Hogwarts!' – Will quedó abrumado por la fuerza de las palabras de Anthea. – '¡Con ese respeto a todas las criaturas que me han enseñado allí!'

Will aguantó impasible la mirada desafiante de su hermana.

'De acuerdo…' – Musitó al fin en un susurro. – 'Yo no participaré en la guerra, pero si tu has decidido que lo harás, adelante. Al fin y al cabo no puedo prohibirte nada.' – Alzó la cabeza entonces y miró a su hermana con una sonrisa. – 'He de admitir que me da rabia lo que voy a decir, pero estoy orgulloso de que vayas a luchar por ese mundo y no por el que van a luchar papá y mamá.'

'Gracias, Will.'

'Pero quiero que me prometas una cosa.'

'Dime.' - Preguntó Anthea con un deje de fastidio en la voz.

'Que tu refugio será mi casa.' – Le dijo Will con una mirada suplicante. – 'Que en el momento en que te descubran o que estés en peligro vendrás a refugiarte a Francia.'

'De hecho ya pensaba hacerlo.' – Le dijo riendo Anthea. – 'Para empezar por que si este verano me quedo en casa, Nick Devoir y los suyos vendrán buscarme para que me haga Mortífaga…y como ya sabes…no es mi intención.' – Anthea le sonrió pícaramente. – 'Además, quiero presentarte a alguien especial este verano que no les gustará demasiado a papá y a mamá. Sobretodo si creen que estoy liada con Malfoy.'

En los jardines de Hogwarts Sirius, Remus, James, Sam y Ió estaban sentados bajo el haya que había al lado del lago. Ió, Sirius y Sam cotilleaban tumbados en la hierba sobre los nuevos amoríos de Hogwarts, Remus leía un libro con la espalda apoyada en el tronco del árbol y James estaba apuntando en un pergamino el horario de los entrenamientos de quidditch durante las vacaciones.

'Pues Linus Pauling se tiró a Jeanne Liebig cuando estaba con esa Gryffidnor de tu casa, Gina Dalton…' – Explicó Ió riendo. – 'Y por eso el otro día Dalton vino a buscar a Liebig y le soltó un bofetón.'

'¿¡Qué!?' – Exclamó Sirius. – '¡Joder! ¡Para una pelea de tías que hay en Hogwarts y me le pierdo!'- Picó con el puño en la hierba. – '¡Cornamenta, esto no puede ser! ¡Que las tías se peleen por otro que no sea yo! ¡Hasta dónde vamos a llegar!'

'Es que estás perdiendo facultades, Canuto.' – James levantó la vista del pergamino. – '¿Verdad, Remus?'

'Sí, ha perdido demasiado…' – Corroboró Remus sin levantar la vista del libro. – 'Pero no te preocupes Sirius, las niñas de cuarto y quinto siguen diciendo que detrás de mí eres el que está mejor.'

'Perdona, yo soy el Merodeador que está más bueno.' – Le corrigió Sirius.

'¡Por favor!' – Exclamó James dando una risotada. – '¿Os olvidáis de que estoy yo, James Potter?'

'Cállate James y haz el favor de organizar todo para la fiesta aprovechando que no está la pelirroja.' – Le dijo Sirius.

'Lo tengo todo listo.' – James y Sirius se miraron con complicidad y el primero sacó una lista de su bolsillo. – 'Tenemos que ir a Hogsmeade a por las botellas de Whisky de Fuego. Lo demás lo encontraremos aquí.'

'¿No le acabas de prometer a Lily que no harías la fiesta?' – Le preguntó Sam.

'En realidad la fiesta la organizan Sirius y Remus, yo solo la superviso.'

'A mí no me metas.' – Remus dejó el libro a un lado. – 'No quiero saber nada de eso cuando Lily se entere.'

'No, pero bien que luego eres el primero en vaciar la botella.' – Sirius le sonrió burlón. – 'Así que déjate de tonterías.'- Miró a James con una sonrisa encantadora de su repertorio de seducción. – '¿No hay que comprar las botellas?

'Cierto, hermano.' – James se levantó de un brinco. – '¿Vamos?'

'Vamos allá.' – Sirius también se levantó de un salto. Se acercó a Sam y la besó en los labios. – 'Hasta ahora, princesa.'

'Lily está en la biblioteca, ¿no Remus?' – Preguntó James para asegurarse de que la pelirroja tardaría en aparecer por el lago.

'Eso ha dicho cuando hemos salido de la enfermería.' – Respondió él volviendo a la lectura.

'Creo que está haciendo la redacción de Pociones que ha mandado Slughorn, así que aún tardará un poco.' – Miró el reloj que llevaba en la muñeca. – 'Tenemos media hora, Canuto.'

'Suficiente. Vamos, Lunático.' – Sirius le quitó el libro de las manos a Remus y este emitió un gruñido de rabia que hizo que Sirius diera un bote. – 'Incluso podremos tomar algo en las Tres Escobas si este saco de pulgas no pone más pegas.'

Lily Evans era la única persona que estaba en la biblioteca a parte de Madame Pince, la bibliotecaria. Había ocupado una mesa entera con un montón de libros de Pociones, algunos los estaba utilizando para hacer la redacción de Slughorn, otros en cambio los había cogido por que los creía interesantes, como era el caso de Mil Pociones y sus usos para la curación mágica.

'Bueno…' – Lily acabó de apuntar unos ingredientes sobre un pergamino algo sucio. – '…teniendo el guión, esta misma tarde puedo acabar la redacción.'

La pelirroja se puso a revisar los libros que había cogido. Pensaba subirse alguno a la habitación para leerlo con más detenimiento cuando cayó en la cuenta de que le faltaba uno bastante importante. Se levantó de la silla y se paseó entre las estanterías hasta dar con el estante que contenía el libro. Hizo una mueca cuando vio que estaba tan alto y se puso de puntillas para cogerlo. Al ver que no llegaba fue a sacar la varita, pero una pálida mano cogió el libro y se lo tendió a Lily. La pelirroja se giró con una sonrisa en los labios:

'Gra…' – La palabra se quedó a medias en su boca al ver que era Severus Snape quien le tendía el libro.

'Puedes darme las gracias, no te va a pasar nada por que lo hagas.' – Le reprochó algo sarcástico el Slytherin.

'Eso no lo sabes, Snape.' – Le respondió ella en un tono altivo. – 'Quizás Devoir te ordene atacarme por el simple hecho de hablarte.'

'Ya veo que San Potter te ha pegado su chulería al hablar.' – Escupió Snape con odio.

'Deja a James al margen, parece que no sabes hacer otra cosa que insultarle.'

'Con Potter no se puede hacer otra cosa que no sea ponerlo verde.' – Replicó Snape con una sonrisa. – '¿Ahora que lo conoces mejor crees que es capaz de hacer algo más que exhibirse y pavonearse por todo Hogwarts?'

'Es capaz de protegerme.' – Lily le quitó el libro de las manos con brusquedad. – 'A diferencia de otros que se vendieron.'

Pasó por al lado de Snape sin volver a mirarlo a la cara, dejándole al Slytherin el simple rastro de su perfume y el sabor amargo de sus palabras. Lily regresó a la mesa y empezó a meter los libros que quería llevarse en la mochila con bastante prisa. No quería seguir hablando con Snape, pero parecía que esta era justamente la intención del chico, ya que la siguió hasta la mesa para decirle unas últimas palabras:

'¡Si tan capaz es de protegerte, que no vuelva a dejarte sola delante de los Sangre Pura como ayer!' – Bramó Snape con odio mientras picaba en la mesa y hacia saltar los libros. – 'Porque si te pasa algo se lo haré pagar.'

Los ojos verdes de Lily buscaron a los de Snape.

'¿Te recuerdo delante de quién me atacaron cuando casi me matan?'- Susurró enfadada.

'Escuchatse mi Protego.'

'¿Te recuerdo quién se junta con los que pretenden acabar con todos los que son como yo?' – Lily volteó la mesa hasta ponerse frente a Snape. – '¿Te recuerdo quién me llamó sangresucia tantas veces? ¿¡Quién vendió nuestra amistad, Sev!?'

'Lily yo…'

'No me digas que le harás pagar a James si algo me ocurriera cuando tu eres el primero en permitirlo.' – Lily cogió la mochila y se la echó al hombro. – 'Y no vuelvas a hablarme, estamos en bandos contrarios por si tampoco lo recuerdas.'

Snape siguió con la mirada a Lily hasta que ella salió de la biblioteca.

Alice, Emmeline Vance y Frank Longbottom, que estaban charlando delante de la puerta de la enfermería, se quedaron algo extrañados al escuchar aquellos gritos provenientes de la silenciosa biblioteca y al ver salir a Lily Evans, después, de este lugar. Para mayor asombro, segundos después salió Severus Snape con cara de poco amigos y Alice instintivamente fue hacia él, lo agarró del brazo con brusquedad. Emmeline y Frank se quedaron quietos, bastante sorprendidos por aquella agresividad que estaba mostrando Alice.

'¿Qué le has hecho?'- Espetó Alice en un tono amenazador. – '¿No tuvisteis suficiente ayer?'

'No sé de qué me hablas.' – Le susurró Snape con rabia. – 'Pero como no me sueltes…'

'¿Qué?' – Se atrevió a decir Alice. – '¿Me vas a matar? ¿Sabes las ganas que tengo de pillaros uno a uno y devolveros todo el daño que estáis haciendo?'

Snape se quedó callado y le sostuvo la mirada desafiante. La castaña lo soltó sin disimular una mueca de asco cuando Emmeline y Frank llegaron hasta ellos bastante escandalizados por al reacción de Alice. Severus Snape se marchó sin contestarle a la Gryffindor, quizás porque sabía que en el fondo tenía razón.

'¿Estás loca Alice?' – Gritó exasperado Frank. – '¡Amenazar así a un alumno! ¡Que seas Premio Anual…'

'Es un Sangre Pura, Frank y Lily es de los nuestros.' – Lo cortó Alice malhumorada.

'¡Aún así!' – Continuó Frank. Pero al ver que Emmeline se reía detrás de él y que Alice no le estaba haciendo caso decidió dejarlo correr. – '¡No hace gracia Emmeline! ¡Solo nos falta otra irresponsable en la Orden!'

'¿A quién te refieres con eso?' – Preguntaron las dos muchachas a la vez.

'A nadie…' – Frank dio media vuelta fastidiado. – 'Me voy a las cocinas, que tengo hambre.'

Alice esperó a que su novio Frank se alejara para coger a Emmeline de la mano y arrastrarla hasta el claustro de piedra de los jardines de Hogwarts. Una vez allí Emmeline se sentó al sol, bajo uno de los arcos de piedra y esperó a que Alice la avasallara con preguntas:

'¿Qué paso? ¿Quién os cogió? ¿Descubristeis lo que quería Dumbledore? ¿Qué trama Voldemort?' – Dejó ir Alice de carrerilla. – '¿Cómo están los de la Orden?'

'Nos descubrieron Carl Mulciber y esa loca de Bellatrix Black, que por cierto tuvo un fuerte duelo con Frank.' – Agregó Emmeline. – 'Voldemort quería captar a los antiguos seguidores de Grindelwald, el otro mago oscuro al que Dumbledore derrotó. Para nuestro pesar consiguió captar a unos cuantos y bueno, cuando estaban reunidos para convertirse en Mortífagos, nos pillaron Mulciber y Black, mientras los espiábamos. Peleamos contra ellos, pero cuando los antiguos seguidores de Grindelwald se metieron, nos derrotaron. El mismo Riddlel nos iba a matar cuando apareció el padre de Lucius Malfoy para decirle no se qué y aunque no se que le dijo Voldemort puso cara de pánico y se largó, olvidándose por completo de nosotros.' – Emmeline se acarició el cabello y sonrió. – 'Yo me veía muerta ya a mi temprana edad, pero tuvimos suerte. Black optó por encerrarnos en el sótano de la casa hasta que Voldemort volviera. Y gracias a Merlín no regresó. Llegué a escuchar que Dumbledore estaba buscando algo muy valioso que Riddlel había escondido y Riddlel estaba aterrorizado por si Dumbledore lo encontraba. Lo que quiera que estuviera haciendo Dumbledore lo mantuvo alejado de nosotros. Dos días después aparecieron Fabian, Gideon y Anne para rescatarnos y se lió una enorme, pero gracias a Merlín todo salió medianamente bien y consiguieron liberarnos.'

'Cuando vea a esos tres los voy a cubrir de besos.' – Soltó Alice realmente agradecida.

Anthea y William Landry disfrutaban de una tranquila tarde de compras en el callejón Diagon. Caminaban por la empedrada calle acarreando cada uno varias bolsas en cada mano. Como siempre, el callejón Diagón estaba bastante concurrido y los bares ya habían puesto las mesitas y sillas fueras porque hacía muy buen tiempo.

'Anthea deja de contonearte.' – Le espetó su hermano una vez que un mago joven le dio un repaso con la mirada. – 'Porque si no, aquí va a haber un asesinato.'

'No me estoy contoneando, Will.' – Le respondió Anthea riendo divertida mientras caminaban por la calle en busca de la siguiente tienda. – 'Si lo hiciera estarían todos a mis pies, besándomelos.'

'Creída.'

'Solo un poco.' – Admitió Anthea mientras se estrechaba la melena hacia atrás y veía de reojo como otro brujo se estampaba contra una farola por mirarla.- 'Pero es que mola un montón ver como se quedan atontados cuando los miras y les sonríes.'

'Con razón Sirius Black y tú os lleváis tan bien. Sois iguales.'

'No te pases, que Sirius y James Potter me superan en cuanto a ego.'- Miró a Will. – 'Por cierto, ¿sabes que Sirius tiene novia?'

Will detuvo su caminar y miró a su hermana con una ceja levantada. La idea de que Sirius Black tuviera novia se le antojaba ridícula. La fama de ligón del muchacho no tenía límites y se conocía hasta fuera de Hogwarts.

'Me tomas el pelo.' – Rió Will.

Y entonces el suelo tembló y los edificios crujieron. Acto seguido hubo una gran explosión y segundos más tarde la muchedumbre corría aterrorizada en todas las direcciones.

'¡Will!' – Anthea llamó a su hermano cuando la gente empezó a llevarla hacia atrás. – '¡Will!'

Will le tendió una mano para que no se separaran, pero a causa de las innumerables bolsas no pudo agarrarle y fue alejada de él. Hubo entonces una segunda explosión aún más fuerte que la anterior y una de las tiendas del callejón Diagón, justo delante de la que Will estaba, prendió en llamas. Anthea sacó su varita, engrandeció el interior de su bolso y metió allí las bolsas. Después se hizo paso a codazos entre la gente hasta conseguir llegar a la tienda en llamas. En el suelo yacía su hermano Will junto a varias personas más.

'¡Will!' – Anthea se lanzó al suelo y lo zarandeó. – '¡Will despierta! ¡VAMOS!'

Y entonces oyó gritos dentro de la tienda en llamas. Comprendió que había gente atrapada. Se levantó con la varita en alto y gritó:

'¡AQUA ERUCTO!'

De su varita empezó a salir un potente chorro de agua que dirigió a las llamas. Varios magos más se unieron a ella para apagar el fuego y de repente algo se movió en la puerta de la tienda y de ella salieron varias personas o eso le pareció…

'Que porras…'

Los ojos de Anthea se abrieron desmesuradamente cuando de la tienda salieron varias personas ataviadas con capas negras, con capuchas puntiagudas y unas máscaras de plata en forma de calavera. Anthea creyó por un momento que se trataba de los Sangre Pura. Pero entonces, de la tienda salió una última persona que hizo un movimiento con la varita y que lanzó hacia atrás a todos los que intentaban apagar el incendio, entre ellos Anthea.

'QUÉ CREES QUE ESTAS HACIENDO, ¿¡EH!?' – Le gritó Anthea desde el suelo.

Escuchó una tercera explosión detrás de ella, pero no le hizo caso, pues acababa de darse cuenta de a quien pertenecían aquellos ojos entre castaños y rojizos que la miraban con avidez a través de las ranuras de la máscara. No se había dado cuenta de quién era hasta que la miró a los ojos. Anthea sintió un escalofrío: Tom Riddlel. Anthea estaba segura de que él la había reconocido también y creyó que la iba a atacar por haberle plantado cara de nuevo. Pero él alzó la varita al cielo y de ella salió un rayo de luz verdoso. Hubo una cuarta explosión con la que se dibujó una gran calavera en el cielo, justo encima de la tienda, con una serpiente saliéndole de la boca. Los Mortífagos se desaparecieron junto a Tom Riddlel.

'¡Arriba muchacha!' – Unos brazos fuertes la levantaron. – '¿Estás bien?'

Anthea se giró y se quedó con la boca abierta al ver a un joven pelirrojo, antiguo Gryffindor de Hogwarts, Fabian Prewett. Su asombro fue mayor cuando por su lado pasaron corriendo varias personas más que Anthea reconoció inmediatamente: eran todos antiguos estudiantes de Hogwarts.

'¡Mira que Dumbledore lo advirtió!' – Gruñía una bruja rubia y bajita, que Anthea sabía que se llamaba Anne. – '¡Mira que nos lo dijo ayer cuando rescatamos a Frank y a Emmeline! ¡Malditos Mortífagos! ¡Maldito Voldemort!'

Segundos más tarde llegaron los Aurores del Ministerio. Entre todos apagaron las llamas y maravillosamente, sacaron a la propietaria y a los clientes que habían quedado atrapados con vida. Pero aquella marca que había hecho Tom Riddlel seguía brillando sobre la tienda, de la que solo quedaban las vigas calcinadas.

Lily entró en la Sala Común de Gryffindor con un humor de perros. Cerca de la ventana habían reunidos varios alumnos de séptimo, entre ellos los hermanos Lance y parecía que estaban tramando algo, pues todos cuchicheaban en voz baja estando en círculo.

'¡Evans!'

Alguien la llamó y Lily se volvió con el ceño fruncido, no estaba para bromas y no era el mejor momento para que nadie la provocara, si alguien de ese grupito estaba haciendo alguna trastada y ella se daba cuenta, no pensaba responder de sus actos.

'¡Lily ven!' – Axel Lance asomó la cabeza y le hizo un gesto frenético con la mano. Parecía nervioso y preocupado. – '¡Ha habido un ataque en el Callejón Diagón! ¡Lo ha provocado Tom Riddlel!'

'¿¡Qué!?'

Dejó caer la mochila y se acercó corriendo. En medio de todos estaba Darren Lance con una radio mágica en las manos.

'¡Sube el volumen Darren!' – Le dijo Lily nerviosa.

'Hoy a las 12.45 del mediodía se producía una enorme explosión en el Callejón Diagón. Segundos más tarde una segunda explosión prendía fuego a la tienda de Ropa Muggle de la señora Mrs. Smith. Testigos afirman que la explosión ha sido un ataque producido por varios brujos y brujas ocultos bajo capas y máscaras. Uno de ellos se ha encargado de conjurar la marca de una calavera con una serpiente recorriéndola por sus orificios sobre la tienda atacada. Afortunadamente no ha habido víctimas mortales, pero…'

Lily y Axel se miraron, después aparentando tranquilidad, salieron ambos de la Torre de Gryffindor.

'Búsca a Dumbledore…' – Le dijo Axel. – 'Yo voy a buscar a los chicos.'

'¡Nos vemos en cinco minutos en el despacho del director!' – Le dijo Lily antes de salir corriendo. – '¡Y avisa a Alice, a Longbottom y a Vance!'

Los dos salieron corriendo en direcciones opuestas.

¿Quería decir ese ataque que estallaba la guerra?

Aquí teneis el siguiente cap.

Espero que os haya gustado y de nuevo, para no cambiar la rutina, vuelvo a daros las gracias x los reviews, porque aníman un montón! Y gracias también a AmparitoBlack89 y a Jusse, que como no estais registrados no puedo contestaros a los reviews, como los demás.

Un beso enorme!

Eneida