XLI

Lily corría lo más deprisa que podía. Gritó la contraseña del despacho de Dumbledore antes de que la gárgola pudiera siquiera preguntarle y al llegar subió las escaleras de caracol a toda pastilla. Acordándose de que estaba a punto de entrar en el despacho del director Dumbledore se detuvo, respiró profundamente y picó suavemente aunque con bastante insistencia. Tras escuchar un pausado "Adelante", abrió la puerta y se dispuso a contarle la noticia a Dumbledore al tiempo que entraba en el despacho:

'¡Profesor, he escuchado en la radio que en el Callejón Dia…'

Fue reduciendo el volumen de su voz hasta callarse al ver que el director no estaba solo, sino que Alice, el alto y fuerte Frank Longbottom, la morena y hermosa Emmeline Vance, dos muchachos gemelos, pelirrojos y de ojos castaños, otro joven de piel negra y mirada profunda y una chica bajita y rubia estaban de pie frente a la mesa del director, donde Dumbledore estaba sentado.

'Estoy al corriente de todo lo que ha ocurrido en el Callejón Diagón, Lily.' - Dumbledore se levantó y le dirigió una mirada bondadosa.- 'Y no se preocupe, todo está bajo control. Como puede imaginar, estaba aquí reunido con antiguos compañeros suyos de Hogwarts para hablar de algo relacionado con lo que usted venía a contarme.' – Explicó a medida que hacia una gesto con la mano y abarcaba a todos los jóvenes de allí.- 'A Frank Longbottom y a Emmeline Vance ya les conoce, pero le presentaré a los gemelos Fabian y Gideon Prewett, Kingsley Shackelbot y Anne Warren.'

'Encantada.' – Murmuró Lily algo cohibida.

'Ahora si me disculpa, Lily, me gus…' – Dumbledore se calló y miró a la puerta de su despacho que temblaba ligeramente.

Era el alboroto de un montón de personas subiendo en avalancha por las escaleras de caracol. Como si se hubieran puesto de acuerdo todos los ex - estudiantes de Hogwarts sacaron sus varitas y apuntaron a la puerta. Entonces la puerta se abrió de golpe y todo el sector de Gryffidnor y la Ravenclaw al servicio de Dumbledore irrumpieron en el despacho estrepitosamente. Cayeron apelotonados unos sobre otros y la mayoría de ellos se quedaron con la boca abierta al ver ese montón de varitas apuntándolos. Los ex - estudiantes en cambio, guardaron sus varitas y Anne Warren espetó:

'Malditos críos…Ya pensaba que los Mortífagos habían irrumpido en el colegio.'

'Te está afectando pasar tantas horas con Ojoloco, Anne.' – Fabian Prewett le dio una amistosa palmada en la espalda. – 'Empiezas a pensar y actuar como él.'

'¡Alerta permanente!' –Gritó la rubia provocando las carcajadas de sus compañeros.

'Bueno muchachos, suficiente.' – Los acalló Dumbledore con una sonrisa. Después se dirigió a los más jóvenes. – 'Supongo que todos habrán venido por el mismo motivo que la señorita Lily, ¿me equivoco?'

Los chicos negaron con la cabeza, aún bastante sorprendidos por la bienvenida que les habían dado.

'Pues quiero comunicarles que ya estoy al tanto de todo lo que ha ocurrido y me alegra decirles que todo esta bajo control. Su compañera Anthea también me mandó una lechuza, pues parece ser que ella fue una de las testigos de lo que ocurrió, pero no se alarmen ni pongan esas caras de susto, esta perfectamente bien y eso se lo puedes confirmar tú Fabián, ¿verdad?'

'La hija de los Landry está perfectamente.' – Les dijo uno de los gemelos con voz pausada.

Después de un par de minutos más charlando, los chicos abandonaron el despacho de Dumbledore, dejando a los ex-alumnos con él, para que pudieran seguir con su reunión.

'Son ellos estoy segura…' – Lily parecía enormemente emocionada.

'¿Qué son quién?' – Preguntó Sam.

'Los que trabajan para Dumbledore fuera del colegio.' – Concluyó Remus Lupin.

'Pero que yo sepa no son aurores.' – Informó Axel Lance.

'Pues tienen toda la pinta.' – Dijo James aún sorprendido por el recibimiento que les habían dado.

'Ya ves, solo les ha faltado lanzarnos una imperdonable.' – Agregó Sirius.

'Pero no son aurores.' – Ió frunció el ceño y por una vez la voz angelical y el tonito de niña buena cambió por uno desdeñoso. – 'Conozco a todos los aurores que trabajan para el Ministerio y tan solo Alastor Moddy es auror, los demás no lo son.'

'¿Alastor Moody?' – Sirius arqueó una ceja. – '¿Quién es ese?'

'Es el jefe de los Aurores.' – Explicó Ió.- 'Pero solo él es auror y bueno, Kingsley está dentro del Ministerio y mi padre dice que será un gran político porque lo ha conocido mientras le hacía de guardaespaldas. Pero lo que quiero decir es que Dumbledore está actuando a escondidas del Ministerio y eso no lo debería hacer, es el Ministerio el que controla todo. Ninguno de los que hemos visto ahí tiene una formación como auror, por lo que no deberían intervenir, ya que no están ni formados ni preparados.'- Ió Keith acababa de dejar claro su disconformidad.

'¿Piensas pasarte ahora al bando de Riddlel por esto?' – Le preguntó con sarcasmo Sirius.

'Su padre es político, Sirius.' - Remus salió en su defensa. – 'Es normal que ella piense así.'

'Dumbledore sabe lo se hace, Ió.' - Le dijo James. – 'Además, en el Ministerio abundan las arpías. Es lógico que quiera mantener ese ejército que él está preparando a sus espaldas'

'¿Qué quieres decir con eso?' – Le preguntó picada la rubia, poniéndose frente a los dos chicos en actitud desafiante.

'Calma chicos.' – Repuso Lily con voz tranquila. – 'Ió, piensa que en el Ministerio abundan los sangre limpias con la ideología de Voldemort y la mayoría de ellos ya sabes que intentan abrirle camino.' – Le dijo a la Ravenclaw. – 'Aún así hay gente que le paró los pies cuando Riddlel intentó hacerse un hueco en la política de este país. Fue tu padre, si no recuerdo mal, quién movilizó a la gente para evitar que Riddlel entrara en el Ministerio.'

'Cierto.' – Admitió la rubia, pues eso había sido la causa de las amenazas de los Sangre Pura. – 'Mi padre, Robert Keith, está en contra de esa ideología y trabaja para el Ministerio.' – Añadió mirando a Sirius y a James.

'Lo sabemos Ió.' – Fue Sam la que intervino esta vez. – 'Pero así como tu padre está metido en la política, mis padres…' – Le tembló ligeramente la voz. – '…y los de Anthea también. Ya sabes que los de Anthea manejan muchos hilos a causa de la fortuna que tienen. El Ministerio les debe dinero…aunque eso ya se encargaron de taparlo entre todos. Y no solo el Ministerio, sino que muchos magos importantes les deben algún favor. Los Landry y los demás están de parte de Voldmeort y fueron estas personas los que le hicieron hueco a Riddlel y los que se dejarán la piel hasta que no lo consigan. No cesarán de intentarlo y ahora que ha estallado la guerra, habrá una clara división dentro del Ministerio. Esa división supondrá los sabotajes, los chantajes, los espionajes…seguramente se desmorone el sistema establecido y el Ministerio perderá poder. Es posible que vivamos una anarquía. Para ganar una guerra se requiere poder, unión y confianza. No la habrá en el Ministerio, pero si que la habrá en el bando de Dumbledore y eso es lo que nos hará ganar la guerra. '

Sam Hewitt se sintió un poco incómoda cuando se hizo aquel silencio abrumador y notó todas las miradas de sus amigos fijas en ella.

'¿Qué?' – Dijo finalmente algo molesta.

'¿Has pensado dedicarte a la política, Sam?' – Preguntó Sirius enormemente sorprendido como todos los demás, por la fabulosa intervención de Sam.

'Ni loca…' – Sam acompañó su respuesta con una mueca de asco. – 'Yo quiero ser Medimaga.'

Siguieron caminando, esta vez en dirección a los jardines de Hogwarts y en un momento de ese camino Lily y Sam se adelantaron a los demás, quedándose a la suficiente distancia como para que no se los oyera.

'¿Me lo parece a mí o has madurado de golpe?' – Le dijo riendo Lily.

'Me paso las 24 horas del día contigo, Lily, algo se me tenía que pegar.' – Sam y Lily se cogieron de la cintura. – 'Tan solo he estado pensando…'

'¿En que?'

'En que tengo un montón de tesoros que tienen un valor incalculable…' – Sam dijo aquella sin ninguna pizca de vergüenza, no le importaba decir abiertamente lo que sentía o pensaba. – 'Y quizás ayer por la noche podría haber perdido alguno de esos tesoros, sobretodo estaba preocupada por uno que hacía de señuelo.' – Añadió mirando a Lily a los ojos. – 'Y no quiero perderos a ninguno.'

'¡Oh, Sam!' – Lily se tiró a su cuello y al besó en la mejilla. – '¡Eres adorable!'

'¡Eh menos besuqueo por ahí delante!' – Se oyó decir a James. – '¡Que me pongo celoso!'

Anthea Landry se dejó caer sobre su cama abatida. Notaba que no tenía fuerzas.

'¡Betty!' – Llamó.

Al momento la elfina doméstica se apareció e hizo una gran reverencia a su ama.

'¡Señorita Anthea, Betty se alegra enormemente de verla!'- Dijo con su aguda voz.

'Yo también me alegro de verte, Betty.' – Le dijo ella con una sonrisa. – '¿Podrías prepararme un baño de agua caliente, por favor?

'¡Por supuesto, señorita!'

'Y una cosa más, Betty.' – Anthea se reincorporó en la cama. – 'Me gustaría que te aparecieses en Hogwarts después y que le entregues esta carta a Axel Lance. ¿Crees que podrás hacerlo?'

'¡No hay nada que yo no pueda hacer por usted, señorita Anthea!'

'Gracias, Betty.' – Repuso Anthea con una sonrisa llena de dulzura.

Anthea Landry se dio un largo y relajante baño. En este tiempo Betty se desapareció y se apareció cuando ella ya se estaba vistiendo. La elfina no había tenido problemas para encontrar a Axel Lance y además traía otra carta de él.

Querida Anthea,

Eres idiota, no vuelvas a largarte sin avisar. ¡Estaba preocupadísimo por ti! ¡Y más cuando Dumbledore nos ha dicho que tú estabas donde sucedió el ataque en el Callejón Diagón! ¿¡Quieres dejar de meterte en problemas!? Ya sé que ahora me vas a llamar de todo e incluso vas a plantearte dejarme por toda esta bronca, pero me da igual, si no fuera porque tus padres seguramente estarán ahí, te mandaría un vocifeador.

Anthea estrujó la carta enfurecida y la lanzó al suelo sin acabar de leerla. ¡Si Axel se creía que podía regañarla iba fino! Salió de su habitación dando un portazo dejando un poco descolocada a Betty, que recogió la carta, la alisó mediante magia y la dejó sobre la cama. Seguro que su ama acababa de leerla cuando se le pasara el enfado. Anthea se crujió los nudillos amenazadoramente y bajó al gran salón, dónde Will estaba con su prometida Ayleen.

'Hola.' – Anthea se sentó en una butaca y se cruzó de brazos.

'¿Problemas con el novio?' – Le preguntó Ayleen sonriendo aunque no tenía ni idea de que era justamente eso lo que le ocurría a Anthea.

Anthea solamente asintió y se quedó mirando como le hacía un reconocimiento mágico a Will con la varita. Ayleen era Medimaga y trabajaba en San Mungo..

'No tienes nada, Will.' – Dijo mientras retiraba su varita de encima de su cabeza. – 'Y ahora vas tu Anthea.'

La rubia simplemente se quedó quieta y dejó que Ayleen la examinara. En un par de segundos acabó.

'Uf...' – Ayleen guardó su varita. – '¡Casi me da un infarto cuando os he visto a los dos ahí dónde había ocurrido ese ataque!'

'Te sobresaltas por nada.' – Le dijo Will sonriendo.- 'Vives exaltada.'

'Si tu trabajaras en San Mungo y vieras lo que yo veo cada día entenderías porque me siento así.' – Replicó Ayleen con un gesto desenfadado. – 'Me vuelvo al trabajo.' – Añadió mientras besaba a Anthea en la mejilla y después se dirigía hacia Will. – 'Solo faltaría que tu madre volviera y me viera aquí.'

Will se levantó, la cogió por la cintura y la besó apasionadamente. Anthea desvió la mirada, no porque le diera vergüenza estar presente, simplemente le habían recordado a ella y a Axel y algo le pinchaba en el corazón.

Ayleen se marchó por la chimenea con los polvos Flu justo en el mismo instante en que los señores Landry entraban por la puerta de la gran mansión. Rápidamente dos elfos domésticos se aparecieron y les recogieron las largas capas y los abrigos.

'Mamá, papá.' – Will Landry fue a buscarlos al recibidor seguido de Anthea quien tenía hormigueo nervioso en la barriga. – '¿Dónde habéis estado?'

La Señora Landry pasó por al lado de su hijo sin responderle y estrechó a Anthea entre sus brazos. Mientras tanto, su padre abrazó a su hijo aunque no con tanta efusividad como había mostrado la señora Landry.

'¡Que sorpresa! ¡No sabíamos que volvías!' – Exclamó su madre cubriéndola de besos.- '¿Cómo ha ido el curso?'

'Pefectamente madre, está todo aprobado.'

Acto seguido el Señor Landry abrazó a su hija y la cubrió de besos también. Podría parecer injusto, pero Anthea era la hija favorita de los Landry. También querían a Eric y a Will, pero por alguna razón, Anthea era el mayor tesoro de la familia Landry. Juntos se dirigieron al comedor, donde todos menos Anthea tomaron asiento. Los elfos domésticos sirvieron té y pastas y después se alejaron hasta la puerta, a la espera de que sus amos les ordenaran algo más cuando desearan.

'¿Dónde habéis estado?' – Will y Anthea no se sorprendieron al ver que habían preguntado lo mismo.

'Will, el señor también te esperaba a ti.' – Le dijo la Señora Landry sin disimular que estaba levemente molesta porque su hijo no les había acompañado. – 'Sé que los asuntos de Gringotts son importantes, pero deberías haber venido.'

'Lo siento, madre.' – Respondió Will. – 'Pero ya sabes que la compra de la nueva Mansión me tiene bastante atareado. Más ahora, que en una semana Ayleen y yo nos mudaremos.'

El Señor Landry no se sobresaltó, al contrario que la señora Landry que hizo una mueca nerviosa al escuchar el nombre de la prometida de su hijo.

'¿Le has explicado a Anthea que ella también debe marcharse contigo?' – Preguntó el señor Landry con voz de hielo.

'No me marcharé hasta que no acabe el curso, padre.' – Replicó Anthea con la misma voz de hielo que su padre. – 'Quiero acabar mis estudios en Hogwarts.'

'Anthea, vienen tiempos peligrosos, tu madre y yo preferimos que estés a salvo en Francia con tus dos hermanos y no aquí en Inglaterra.' – Le dijo su padre mirándola con cariño. – 'No queremos que participes en la guerra. Seguro que el hijo de los Devoir ya te ha contado que va a pasar.'

'Lo sé todo, padre.'

'Bien, pues por eso comprenderás que queremos mantenerte alejada de todo peligro.' – Prosiguió el señor Landry impasible. – 'Y otra cosa, quisiera que dejarás ese grupo de los Sangre Pura, Anthea.'

Anthea no supo que cara poner. ¿Cómo sabían eso sus padres? Decidió sentarse porque se estaba mareando…

'Los Devoir nos han contado todas tus proezas dentro de la escuela por servir al Señor Oscuro, hija.' – La madre de Anthea se secó una lágrima de emoción. – 'A tu padre y a mi nos parece una noble tarea todo lo que estas haciendo, cariño.'

'Pero esta guerra no es la tuya, Anthea.' – El Señor Landry caminó hasta ella y le puso una mano sobre al suya. – 'Nosotros construiremos ese futuro para ti, pero tú no. Por eso nos gustaría que te marchases a Francia cuando tú lo desees para que allí estés protegida. Nadie te buscará o te reclamará, pues lo que estamos haciendo tu madre y yo por el Señor Oscuro compensa que nuestros hijos nos participen en la guerra.'

Anthea retiró la mano de la de su padre. Su padre lo interpretó como una señal de enfado por lo de abandonar los Sangre Pura, pero lo cierto era que Anthea había sentido repulsión hacia él y hacia su madre…

'¿Habeis asesinado a alguien?' – Preguntó con voz lúgubre la muchacha.

Pudo ver de reojo como Will se estremecía y como su madre esbozaba una sonrisa.

'No cariño, tu madre y yo no somos unos asesinos.' – Dijo el Señor Landry. – 'Tan solo estamos ayudando a nuestro señor a conseguir unos objetos muy valiosos para él que pertenecieron a los antiguos fundadores de Hogwarts. El Señor Oscuro necesita dinero y necesita nuestros contactos para recuperar esos objetos perdidos, además de un experto en Magia Ancestral como yo lo soy para verificar su autenticidad.'

'Entiendo.' – Asintió Anthea con un profundo alivio mientras se levantaba de la butaca. – 'Volveré a Hogwarts mañana, en realidad solo quería veros después de lo que Devoir me dijo.'

Iba a abandonar la estancia cuando su madre le hizo una pregunta que la dejó helada.

'¿No estás orgullosa de tu madre y de tu padre, Anthea?'

Anthea siguió dándole la espalda y asintió levemente. A su lado Will la observaba impasible. Como Anthea, estaba acostumbrado a aparentar algo que no era o algo que no sentía.

'¿Cómo cariño?' – Le preguntó su madre en un tono inocente. – 'No te he oído.'

'Sí madre.' – Anthea se giró y la miró con una sonrisa. – 'Estoy muy orgullosa de vosotros.'

Después subió a su habitación y selló la puerta tras ella con magia cuando entró. Se dejó caer sobre su cama abatida, con lágrimas de rabia cayendo mejillas abajo. ¿Cómo iba a seguir mirando a la cara a sus padres cuando ellos estaban al completo servicio de Lord Voldemort? Anthea tenía la sensación de haberse metido en un callejón sin salida y sabía que cuando la acorralaran en ese callejón, su mundo, que ya empezaba a derrumbarse, quedaría hecho ruinas y solo quedaría lugar en el para el dolor de la traición y la pérdida. Se movió en la cama y se dio cuenta de que tenía la carta de Axel doblada delante de su cara. En aquel momento en que se sentía tan sola lo necesitaba a él. Axel siempre la había consolado cuando volvía destrozada de estar con los Sangre Pura y había sabido arrancarle una débil sonrisa al principio y unas sonoras carcajadas al final. Decidió abrirla, aunque fuera una bronca lo que había escrito en la carta.

Después de haberte dicho eso, te pido perdón. Lo cierto es que me estoy muriendo por no tenerte aquí y por eso estoy tan enfadado. Creía que íbamos a pasar las vacaciones juntos y bueno, me he llevado un chasco impresionante cuando he leído tu primera carta. Darren se ríe de mí porque llevo refunfuñando todo el día. Creo que le lanzaré una imperdonable para desquitarme.

Como siempre, Anthea sonrió débilmente al leer aquello.

Pero bueno, se que si te has ido así es por un problema serio y como te conozco bien y seguro que ahora estás llorando y eres un saco de nervios y angustias te voy a decir lo siguiente: Te quiero con todo mi corazón y te admiro porque eres una mujer capaz de todo.

Y que sepas que cuando vuelvas te voy a abrazar bien fuerte y jamás te voy a soltar, para que no puedas escaparte y para que nadie nos separe jamás.

Y otra cosa, cuando disolvamos a los Sangre Pura, te voy a subir a la mesa de los profesores y yo me voy a subir contigo y te voy a plantar tal beso DELANTE de TODOS (lástima que Malfoy estará expulsado para entonces) que Hogwarts va a temblar. Eso si, lo hacemos una vez haya pasado mis EXTASIS, que ya que llevo siete años estudiando no quiero que me echen de Hogwarts sin el título el día de antes de mi graduación.

Anthea estalló en carcajadas.

Ahora si que me despido.

TE QUIERO,

Axel

Cuando a la noche siguiente Will Landry le dijo que la llevaba a Hogwarts si quería, Anthea tan solo tardó cinco minutos en hacer su baúl de nuevo, dos minutos en despedirse de la elfina Betty y ni siquiera uno en despedirse de su madre y de su padre. Estaba deseando abandonar aquella casa y regresar a Hogwarts y por una vez, no se molestó en esconderlo.

Lily Evans y Remus Lupin estaban dando su habitual ronda de prefectos. Llevaban charlando todo el rato porque la noche parecía presentarse tranquila ya que no habían visto a absolutamente nadie por los pasillos después del toque de queda. Lily estaba contentísima por esa razón. No sabía, claro esta, que si no había nadie en los pasillos era debido a que estaban todos los alumnos que se habían quedado durante las vacaciones en su Sala Común de Gryffindor (Ravenclaws y Huffelpufs incluidos) ya que los Merodeadores habían organizado al final la fiesta clandestina a sus espaldas. Remus Lupin, que lo sabía, estaba alargando lo más que podía la ronda de prefectos.

'Volvamos a la torre Remus.' – Lily lo cogió del brazo y tiró de el suavemente. – 'Está todo en calma y a no ser que vosotros cuatro estéis preparando alguna…' – Frunció el ceño ligeramente. – '…esta noche va a ser tranquila.'

Remus se tuvo que aguantar la risa.

'¿Hemos pasado ya por delante de la torre de Ravenclaw?' – Preguntó Remus intentando retrasar la llegada a la torre de Gryffindor.

'Si quieres ver a Ió dilo claramente, Remus. No hace falta que pongas excusas.' – Lily le sonrió.

'No, no. Da igual. Ya la veré mañana.' – Se rascó la nuca y dijo con una sonrisa. – '¿Vamos?'

Remus Lupin se pasó la mano por la cara. Si no se equivocaba, la fiesta había empezado hacía media hora y estaba seguro de que con la cantidad de botellas de Whisky de Fuego que habían traído James y Sirius aquello ya podía estar siendo un desfase.

El retrato de la Señora Gorda dormía profundamente. Varios Muffiatos y Silentios habían bastado para insonorizar la torre de Gryffindor. Dentro, la música estaba bien alta. Sirius y James se habían encargado de remodelar la Sala Común: Los sofás los habían pegado a las paredes de modo que en el medio había un gran espacio, delante de los ventanales habían puesto una mesa en la que las botellas de Whisky de Fuego servían la bebida ellas solas y los vasos llenos de whisky levitaban por toda la sala hasta que algún alumno lo cogía para bebérselo.

Ravenclaws, Huffelpufs y Gryffidnors se llevaban genial y aquella fiesta en la que el buen rollo se salía por las ventanas y por debajo de la puerta lo demostraba. Los únicos a los que los Merodeadores son habían invitado habían sido a los Slytherins, pero tampoco es que nadie los echara en falta.

'Deberíamos haber invitado a Quejicus.' – Se lamentó Sirius mientras meneaba su vaso. – 'Es una lástima. Nos habríamos reído tanto…'

'¿Tu que querías que Lily hiciera el trabajo de los Sangre Pura y se cargara a James?' – Se mofó Sam.

Mientras tanto James, subido sobre una mesa y con una botella de Whisky de Fuego a modo de micrófono, cantaba junto a la cazadora Lyn Swan una canción de las de un grupo de música del mundo mágico. Habían improvisado un karaoke con una radio que Ió había embrujado y que iba poniendo canciones y evaluaba a los cantantes. Por cortesía de Sirius y de James, que se habían encargado de darle un toque de mala leche a la radio, esta soltaba unos comentarios un poco impertinentes.

'Bah…' – Sirius se metió la mano en el bolsillo y sacó un par de caramelos de color tierra. – 'Voy a ver si le cuelo a alguien en el vaso estos caramelos.'

En ese momento James y Lyn acabaron de cantar y la radio soltó con la voz de Sirius:

'Dedícate al ajedrez mágico, James. Tu carrera musical sería tan corta como lo que tienes entre las piernas.'

Todos los presentes estallaron en carcajadas. James apuntó con la varita a la radio, pero Lyn y otro Huffelpuf lo detuvieron antes de que la hiciera estallar. Justo en ese momento el Retrato de la Señora Gorda se abrió y se hizo un silencio sepulcral en la Sala que se rompió con la severa voz de la prefecta Lily Evans.

'¿Qué significa esto?'

Remus se apresuró a cerrar el retrato e iba a escaquearse ya cuando Lily lo sujetó del brazo al tiempo que bramaba:

'¡POTTER Y BLACK!'

James se deshizo de Lyn y del Huffelpuf y se abrió paso hasta llegar a Lily con una sonrisa cautivadora. Sirius habría escurrido el bulto si no hubiera sido porque Sam le chivó a Lily que estaba detrás de ella abriendo el retrato de la Señora Gorda para largarse antes de comenzara el sermón de Lily.

'¿Dónde crees que vas, Black?' - Lily selló el retrato con un golpe de varita y Sirius no tuvo más remedio que reunirse con ella y con sus amigos con cara de fastidio.

'¿Qué te pica, Evans?' – Espetó enfurecido Sirius. – 'No nos amargues la noche, pelirroja y vete a dormir a tu cuarto si no quieres estar en la fiesta.'

Hubo cuatro destellos de luz y uno último, que provocó Sirius para librarse de los conjuros lanzados por James, Lily, Sam y Remus por haberle hablado así a la prefecta.

'Si queréis matarme solo hace falta que me dejéis delante de la Sala Común de Slytherin, piquéis a la puerta y salgáis corriendo.'

'Quizás me replantee hacer eso justamente…' – Contestó mordazmente Lily. – '…solo que dos personas más te acompañarán.'

Remus miró hacia otro lado y James se pasó la mano por el pelo y sonrió lo más arrogante que pudo.

'Venga Lily, no te enfades.' – Sam le puso carita de pena. – '¡Encima que nos quedamos aquí encerrados! ¡Déjanos que lo pasemos bien! ¡Ha habido un atentado ahí a fuera y todos queremos evadirnos y dejar de preocuparnos por un rato! ¡Tenemos que tener nuestras juergas de estudiantes!'

'Todos conocéis el protocolo a seguir para hacer una fiesta: Primero se escribe una carta a los cuatro jefes de cada casa indicando el motivo…'

'Para el carro, Lily.' – James la cogió del brazo. – '¡Que siga la fiesta!'

No hizo falta que lo repitiera dos veces. James tiró de Lily y la subió a las escaleras de la habitación de los chicos, donde el ruido no era tan fuerte y podían hablar bien.

'Lily no nos hagas esto…' – Suplicó James intentando ir por el buen camino. – 'La gente necesita pasárselo bien, ya has oído a Sam y sabes que tiene razón.'

'Pero esta no es la manera…'

'¡Estamos las tres casas juntas y pasándolo de coña!' – La cortó James. – '¿Qué más quieres?'

'¡Quieres dejar que hable!' – Exclamó Lily indignada.

'Si te bebes dos vasos de Whsiky de Fuego.' – James cogió dos vasos que volaban sobre sus cabezas y se los tendió con una sonrisa: - 'Ten.'

'No trates de emborracharme.' – Lily le apartó las manos con los vasos y añadió enrabiada: – '¡Me prometiste que no harías la fiesta!'

'Y yo no he hecho al fiesta. La han organizado Sirius y tu querido prefecto Lunático.' – James la cogió por la cintura y la subió un escalón por encima de él. – 'Venga…Por favor Lily…' – Suplicó poniendo cara de niño bueno. – 'No pongas más pegas y vamos a divertirnos.'

'James, conmigo no fun….'

Otra vez James la volvió a cortar, pero esta vez con un beso. Lily se separó y volvió a intentar hablar, pero James de nuevo volvió a besarla y la dejó a medias. Finalmente Lily empezó a reírse y le tapó la boca a James con las manos mientras este la seguía estrechando contra él.

'Suficiente.' – Le dijo intentando sonar severa. – 'Escúchame y después dejo que continúe la fiesta.'

James asintió y Lily le quitó las manos de la boca.

'Que sea la última vez que me prometes algo para luego romperlo.'

'Pues entonces no intentes que te prometa que seré un niño bueno.' – Le dijo James sonriendo. – 'Soy un…'

'Merodeador.' – Lo cortó Lily mientras rodaba los ojos. – 'Lo sé, ahórrate tu discurso cargado de prepotencia. Venga, suéltame y vamos abajo.'

'No.'

'¿No quieres ir abajo?' – Preguntó empezando a mosquearse Lily. – '¿¡Se puede saber que es lo que quieres!?- Estaba hartándose ya.

'Que me des un beso.' – Le dijo James sonriendo. – 'Míranos, estamos exactamente igual como la primera vez que me besaste.'

Lily se miró y después sonrió. Pegó su frente a la de James…Había veces que se ganaba que le echase la bronca como si fuera su madre o McGonagall, pero había otras, como esta, que se ganaba que lo cubrieran de besos.

'No te pienso dar un beso.' – Le dijo Lily mirándolo con superficialidad. Sonrió cuando James puso cara de desconcierto. – 'Te voy a comer a besos, James.'

Dos horas más tarde la fiesta estaba en su clímax: El Whisky de Fuego corría, el centro de la Sala Común estaba lleno de alumnos bailando, la radio embrujada echaba humo…y las hormonas también se estaban montando su fiesta. Ió y Remus habían desaparecido y casualmente la puerta de la habitación de los Merodeadores estaba sellada.

'Ió párate…' – Remus sujetó a la Ravenclaw por los brazos y aunque intentaba sonar lo más serio posible, la risa se le escapaba.- 'Te lo digo en serio.'

'Sí claro, y por eso te estás partiendo de la risa.' – Ió le desabrochó la camisa y lo besó con fuerza.

Remus no se resistió al beso. Pero aquello estaba siendo demasiado para él, o Ió se detenía (aunque no parecía tener la menor intención de hacerlo) o el también se descontrolaba.

'Ió, que vas borracha.' – Le dijo cuando la chica lo dejó respirar.

Ió se reincorporó y se quedó sentada sobre Remus, quién estaba tumbado sobre la cama. Los dos tenían un leve sonrojo en las mejillas y un brillo en la mirada. Remus tenía la camisa abierta y a Ió le faltaba poco para perderla. La Ravenclaw sonrió divertida y le dijo con tono inocente:

'No estoy borracha Remus, apenas he bebido.' – Puso los brazos en jarras. – 'Si quieres puedo recitarte toda la teoría de cualquier materia y verás que aquí el único que va como una cuba eres tú.'

'Bueno Ió, no te pases que me ofendes.' – Remus puso morros. – 'Que sepas que normalmente bebo más, pero como hoy estabas tú he reducido la cantidad.'

'De dos barriles a un barril de whisky, ¿no?'

'¡Exagerada!' – Exclamó Remus indignado.- '¡Si ha sido solo media botella!'

Ió se empezó a reír de él a carcajadas y Remus la agarró de los brazos y la atrajo a él. Ella le besó. Después, tras un leve forcejeo entre risas, la tumbó debajo de él y la besó con tanto énfasis que la mente de Ió quedó en blanco.

'Ahora te vas a enterar.' – Le susurró Remus al oído.

Abajo, Axel Lance cantaba en el karaoke. Era la primera canción que cantaba en toda la noche y había dejado al resto de alumnos boquiabiertos, pues lo hacía genial.

'Que porras…' – James parpadeaba sorprendido mientras veía a Axel actuar. – '¿Desde cuando tenemos un cantante en el equipo?'

'Anthea si que es una chica con suerte…' – Lily se mordió el labio inferior. – 'Axel está buenísimo y encima canta de maravilla.'

'Oye que yo también estoy bueno y encima soy un crack del quidditch.' – Le recriminó James.

'Sí, pero tu lo estropeas con tu egocentrismo.'

James le iba a replicar a Lily cuando un montón de chicas lo atropellaron y se pusieron a silbarle y a gritarle como locas histéricas todo tipo de piropos a Axel.

'¡TIO BUENO!'

'¡VAYA CULO!'

En medio de aquel bullicio James no podía hacerse oír y Lily se había unido al grupo de histéricas para gritarle a Axel. Sirius se hizo paso entre ellas hasta llegar a James, aparentemente ofendido.

'¿Has visto eso?' – Exclamó indignado Sirius.

'Sí y si me tengo que quitar la camiseta para volver a ser el centro de atención, lo haré.' – Respondió James con la misma cara de fastidio.

'En realidad yo se lo perdono porque es el niño de nuestra rubia, pero si no lo fuera…'- Sirius miró de reojo a todas las chicas que gritaban. – '¡Oye Sam! ¿Qué haces tú con esas fanáticas?'

Y la respuesta de Sam fue:

'¡QUIERO UN HIJO TUYO, AXEL!'

Sirius tuvo que soportar las carcajadas de James mientras él cogía a Sam y la sacaba de aquel bullicio. La morena se había bebido una botella entera de Whisky de Fuego y desde entonces decía absolutamente todo lo que se le pasaba por la cabeza.

'A ver Sirius, que tú también estás buenísimo y tú ya sabes que yo solo te quiero a ti, pero Axel está muy bueno. Si fueras tía y lo vieras cada día de entreno cambiarse delante de ti lo entenderías.'

Poco después Axel terminó la canción y entonces el grupo de histéricas se congregó a su alrededor para tratar de ligárselo. James y Sirius se subieron a la mesa y cogieron las botellas-micros para tratar de reorganizar la fiesta y evitar que Axel decidiera largarse a dormir porque el pobre tenía una cara de agobio entre tanta chica que ni se la aguantaba. Como todas pensaban que esta libre…

'¡Damas y caballeros!' – Bramó James haciendo que todas las cabezas se giraran hacia él.- '¡En unos segundos procederemos a pagar las luces para que empiece la discoteca, ya que son las tres de la mañana y todos estamos deseando mover el culo un rato.'

'¡SOBRETODO QUEREMOS VER TU CULITO MOVERSE!'

'Gracias preciosa.' – James le guiñó un ojo y la chica que había gritado se dejó caer en un sofá, sofocada. Lily rodó los ojos.- 'Pelirroja ya sabes que solo te quiero a ti, no te pongas celosa.'

'A lo que íbamos…' – Prosiguió Sirius mientras James se agachaba para esquivar un hechizo lanzado por la prefecta. – '¡Esperamos que estéis disfrutando de la fiesta! ¡Queda Whisky de Fuego para todos en la mesa del fondo y tan solo nos queda desearos…'

'…que os lo paséis genial en esta fiesta…' – Continuó James.

'¡ORGANIZADA POR LOS TÍOS MÁS BUENOS Y POPULARES DE HOGWARTS!'

La gente aplaudió y silbó emocionada.

'¡LOS MERODEADORES!' – Clamó James provocando más aplausos.

Y entonces todos se detuvieron y los rostros emocionados se volvieron en rostros asutados.

'¿Porqué se calla todo el mundo? – Preguntó Lily extrañada cuando se hizo un silencio abrumador y solo los berridos de Sirius y James se oían por todo lo alto.

'Oh, oh…'

Sam le dio un codazo a Lily y le señaló la figura que avanzaba lentamente por la Sala Común y que se quedó a las espaldas de James y de Sirius, pero de cara a todos los demás.

'¡RECORDAD QUE SIRIUS BLACK, JAMES POTTER Y REMUS LUPIN SON LOS RESPONSABLES DE QUE TODOS VOSOTROS ESTEIS COMO UNA CUBA Y LO ESTEIS PASANDO DE COÑA!' – Finalizó Sirius alzando el puño. – '¡Y QUE AHORA SIGA LA FIESTA!'

Nadie se movió, nadie dijo nada.

'¿Qué pasa?' – Preguntó James.

Una voz les dio la respuesta.

'Me temo señor Potter y señor Black que la fiesta ha terminado por esta noche.'

Sirius y James se volvieron pálidos al ver a la profesora McGonagall con bata y rulos en la cabeza detrás de ellos. Detrás de ella, Anthea Landry sonreía divertida con su baúl flotando a su lado. Había regresado. Inmediatamente, James y Sirius bajaron de la mesa de un salto y antes de que les diera tiempo a poner alguna excusa McGonagall dijo sin perder la calma:

'Veinte puntos menos para Gryffindor, diez menos para Ravenclaw y diez menos para Huffelpuf y a ustedes dos junto al señor Lupin, mañana les espero a las ocho en mi despacho. Están castigados y escribiré a sus familias para que lo sepan.'

James se llevó las manos a la cabeza desesperado, seguro de que su madre lo iba a matar ya que era la segunda vez en lo que llevaban de curso que la hacían venir por su mal comportamiento.

'¡Los demás dispersaos! ¡A dormir todo el mundo! ¡Cada uno a su casa correspondiente!' – Bramó la profesora, severa haciendo que la Sala Común de Gryffindor se vaciara por completo. – '¿Y dónde está el señor Lupin?

En ese momento Remus y Ió con una cara de felicidad los dos, despeinados y con la ropa mal puesta bajaron por las escaleras.

'¿Alguien me llamaba?' – Preguntó sonriendo Remus, quién no sabía aún lo que estaba pasando.- 'Pro-profesora McGonagall.'

'¿Se puede saber que hacía usted con la señorita Keith en las habitaciones?'

Ió se puso roja como un tomate.

'Pues, está claro que los dos iban cachondos perd…' – Lily le tapó la boca a Sam y le sonrió a su tutora nerviosa.

'¡Mañana a las ocho los quiero a los tres en mi despacho!' – Bramó McGonagall antes de irse. – 'Estudiantes de hoy en día…son solo un saco de hormonas andantes…'

Suerte que no se quedó para ver el reencuentro entre Axel y Anthea…

¡Hola! Aquí va el nuevo capítulo...Q se ma ha ido un poco la mano y ha salido un poquito largo...XD Pero es que cuando me pongo a escribir no paro y mira que intento acortarlo una vez está escrito.

Bueno un besito enorme y gracias por los reviews! Q ya sabeis que siempre hacen mucha ilusión!

Eneida