XLII
'¡Dime que hago, Charlus!' – Bramaba una mujer alta y morena, de aspecto imponente. – '¿Mato al niño o no lo mato?'
'Tranquílizate, Dorea.' – Le respondió un hombre moreno también, de la estatura de su esposa pero de aspecto bonachón que caminaba al lado de ella. – '¡Es un adolescente! ¡Es normal que tenga sus fiestas! ¡Todos hemos pasado por esa edad!'
'Sí, ¡pero resulta que es la tercera vez en este año que Minerva me hace venir porque James ha hecho alguna!' – Replicó enfurecida Dorea Potter.
'James siempre ha sido travieso y…'
El brujo Charlus Potter intentó rebajar la furia de su mujer mientras caminaban por el jardín de Hogwarts en dirección al castillo. Aquella mañana había llegado una lechuza con una carta de Minerva McGonagall en la que la profesora explicaba la nueva fechoría de Sirius y de James. Lo señores Potter se habían arreglado y aparecido en las afueras de la escuela en diez minutos.
Eran tan solo las ocho de la mañana y James Potter, Sirius Black y Remus Lupin estaban sentados en el despacho de McGonagall con tres tazas de café entre las manos. Aún no se habían recuperado de la juerga que había acabado hacía cinco horas, pero ya estaban listos para recibir su castigo y la bronca de sus padres.
Sirius estaba medio dormido aún y bostezaba sin reparo, Remus estaba más despierto que Sirius porque aún le duraba el calentón que le había provocado Ió y más tranquilo que James. Porque James, con la cabeza sujetada por sus manos y los codos apoyados en las rodillas se lamentaba:
'Me mata…mi madre me mata…' – Tenía la sensación de que esta vez su cara bonita no lo iba a salvar.- 'Merlín ayúdame…que de esta no salgo vivo…'
'Tranquilo hermano…' – Sirius le dio una amistosa palmada en el hombro a modo de consuelo. – 'Tu madre es buena mujer.'
La profesora McGonagall, sentada detrás de la mesa de su despacho, preparaba varias tazas de té. No para los tres acusados, sino para sus invitados, pues ella y Dorea Potter habían sido muy buenas amigas en sus años de estudiantes.
Y entonces ocurrió lo que James más temía: picaron a la puerta. La profesora se levantó y tras dar su permiso, Dorea y Charlus Potter guiados por el conserje Filch entraron en el despacho de la jefa de Gryffindor.
'¡Minerva!' – Dorea le tendió los brazos con una sonrisa feliz. – '¡Cuánto me alegro de verte!'
'¡Dorea!' – Ella y la madre de James se abrazaron.
'Aunque no sabes como lamento que sea en estas circunstancias.' – Añadió Dorea mordaz mirando a su hijo furtivamente mientras McGonagall y Chralus se saludaban.- '¿¡Se puede saber que has hecho esta vez!?
'¡Mamá ha sido una tontería!' – Se defendió James poniéndose detrás de Sirius y Remus, pues sabía que su madre aflojaría un poco con ellos dos delante. – '¡Tan solo fue una fiesta!'
'¡CLANDESTINA!' – Bramó Dorea. – '¡Y ME DA IGUAL QUE TE PONGAS DETRÁS DE SIRIUS Y REMUS, PUES VOSOTROS DOS TAMBIÉN ME VAIS A OÍR!' – Añadió mirando a los dos muchachos. – '¡PRIMERO PORQUE TÚ SIRIUS ERES COMO MI HIJO Y SEGUNDO REMUS, PORQUE TUS PADRES ESTÁN FUERA Y POR TANTO YO ME AUTODENOMINO TU MADRE ADOPTIVA AHORA MISMO!'
Sirius y Remus intercambiaron miradas de pánico. Tras ellos, James tragó saliva…Así que Dorea venía en plan de mamá enfadada para los tres…
'Vamos finos…' – Murmuró Sirius.
Dos horas más tarde los tres muchachos salían del despacho de McGonagall cabizbajos y cansados por haber aguantado más de una hora de severo sermón. Al final McGonagall había sido vehemente con su castigo: no tenían ni copias, ni trabajos, ni horas perdidas, ni había dejado sin entrenamiento a James o había destituido a Remus…sino que había dicho que como castigo deberían acompañar a Hagrid el Guardabosques y ayudarle en la recolecta de excrementos de clabberts que servirían de adobo en Herbología cuando retomaran las clases. Si no fuera porque el olor de los excrementos de clabberts se pegaba a la ropa y a la piel y tardaba días en irse, incluso podrían estar contentos.
'Tu te crees…mi madre y mi padre tomando el té con McGonagall y nosotros aquí teniendo que ir a recoger mierda de esos medio monos-ratas…' – Iba refunfuñando James camino de la cabaña de Hagrid.
'Venga James, al final no ha sido para tanto el castigo.' – Le dijo Remus, quien desde la fiesta estaba de un humor inmejorable. – 'Recoger excrementos de clabbert es algo fácil.'
'Por supuesto…' – Sirius fulminó a Remus con la mirada. – '¡Lo que no va a ser fácil va ser quitarse el olor a mierda!' – Bramó. – '¡ME NIEGO A IR APESTANDO!'
'Sirius, con el litro de colonia que te echas cada mañana se disimulará un poco.' – Se mofó James.
'O no…' – Sugirió Remus. – 'Quizás necesites más de un litro esta vez.'
'Yo no me hecho un litro de colonia…' – Replicó Sirius ofendido.
'Así como no te echas medio bote de mascarilla para el pelo.' – Añadió James con sarcasmo. Remus estalló en carcajadas
'¡EH!' – Bramó Sirius señalando a los dos. – '¡Que vosotros no tendrías mi suave y sedoso pelo aunque lo intentarais!'
En el Gran Comedor, a última hora del desayuno, todos aquellos que por la noche habían estado en la fiesta desayunaban corriendo antes de que los platos se retiraran. Kaienne, Lily, Sam y un par de chicas de quinto entre las que estaba la cazadora Lyn Swan charlaban y reían sobre lo ocurrido en la fiesta.
'Oh, por Merlín…' – Murmuró una amiga de Lyn. – 'Para mí, lo mejor de la noche fue Lance.'
'Para ti y para todas.' – Añadió Lyn riendo. – '¿Entendeis ahora porque estoy en el equipo de quiddicth? James, Axel, Darren, Brandon… ¡Están los cuatro buenísimos!'
'¿Y Axel está libre, no?' – Se aventuró a preguntar una.
'No.' – Sam bebió un sorbo de su zumo de calabaza y miró a la chica con cara de asesina. – 'Axel no está libre porque él está enamorado de una chica de Gryffindor también.'
Kaienne se atragantó y Lily miró a Sam de reojo. Sam no soportaba aquel grupito de chicas, a excepción de Lyn, ya que se pasaban el día persiguiendo a Sirius y a James.
'¿Y de quién está supuestamente enamorado Axel?' – Se aventuró a preguntar la chica algo picada.
'Ni más ni menos que de Anthea Landry y dudo que puedas competir con ella.' – Sam se encargó de recalcar el nombre de la chica y de disimular esas dos patadas que acaba de recibir por debajo de la mesa.
'Mmm…' – Lyn sonrió satisfecha. – 'Ya decía yo que había algo entre esos dos…Así que a Axel le gusta Anthea…'
Cuando Lyn y sus amigas se marcharon, Sam tuvo que aguantar la bronca de Lily sobre lo irresponsable que había sido eso y a Kaienne dándole toda la razón a Lily.
'Ya vale, Lily.' – Espetó al final Sam en un tono cansado.- 'Tan solo le he quitado problemas y estorbos a nuestra rubia. No ha sido para tanto, no he dicho que estén bien juntos ni tampoco he revelado que se han atrincherado en la Sala de los Menesteres y que seguro que se lo están pasando en grande porque tienen que estar hartos de f... '
Lily le tapó la boca a Sam mientras miraba a un lado y a otro por si alguien estaba escuchando y Kaienne estalló en carcajadas.
'¿Qué pasa?' – Espetó Lily enfurecida. – '¿Te sigue haciendo efecto el Whisky de Fuego o es que te han echado Veritaserum en el desayuno?'
La noche pasada, McGonagall había hecho que todo el mundo escurriera el bulto de la Sala de Gryfffindor en menos de cinco minutos. Cuando se habían quedado el grupo al servicio de Dumbledore a solas, Anthea y Axel se habían fundido en algo más que un fogoso abrazo y beso. Anthea ni siquiera se molestó en subir su baúl, pues ella, con las piernas enrolladas alrededor de la cintura de Axel y él cargándola habían puesto rumbo a la Sala de los Menesteres y desde entonces no habían salido.
'Voy a la biblioteca a devolver estos libros.' – Lily soltó a Sam, se levantó y cogió los ejemplares de Pociones que había puesto bajo su asiento. – '¿Me esperáis en el vestíbulo?'
'Sí, pero no tardes.' – Le dijo Sam y frunció el ceño para añadir: - 'Que no tenga que ir a buscarte y sacarte a rastras, ¿eh?'
Lily le sonrió antes de marcharse y Sam supo que le tocaría ir a buscarla.
Dorea Potter era una mujer increíblemente astuta a la que nada se le escapaba y por ello tampoco se le escapó aquella cabellera rojo fuego que se cruzó en su camino cuando con su marido estaba a punto de abandonar Hogwarts. Detuvo su caminar y observó con atención la muchacha de piel blanca, vestida a los muggle y con la insignia de prefecta en el pecho que cargaba varios libros. Era ella, estaba segura. Tanto por la fotografía que le había descubierto a James, como por la descripción que Remus le había hecho en alguna ocasión. Lily debió darse cuenta de que la miraba porque ella también la miró. Al ver aquellos ojos verdes tan profundos Dorea Potter no tuvo ninguna duda: era Lily Evans. La chica que traía loco a su hijo.
'¡Evans!' – Llamó.
'¿Sí?' – Algo desconcertada Lily se acercó a la pareja. – '¿Puedo ayudarles en algo?' – Preguntó con una sonrisa amable.
'¿Tu eres Lily Evans, verdad?' – Dorea sonrió satisfecha y analizó detenidamente a la muchacha. – 'Me llamo Dorea…Potter.'
Lily enrojeció en el momento que escuchó el apellido Potter y miró a la mujer y al hombre sucesivamente. En ambos vio algo carácterístico de James: el cabello, los ojos...sobretodo esa expresión de Dorea que parecía tan chulesca y algo arrogante.
'Supongo que ustedes son los padres de James y que han venido por lo del castigo.'
'Supones bien…' – Dorea no pudo evitar sonreír divertida. – 'Y supongo que tú eres la novia de mi hijo.'
'Dorea, deja a la chiquilla en paz.' – La cortó Charlus Potter sabiendo que estaba haciendo pasar a Lily un mal rato. – 'La estás asustando.'
'No…le da vergüenza que es distinto, pero es de Gryffindor, es una valiente.' – Clavó sus ojos en los de Lily. – 'Muy valiente tienes que ser para atreverte a enfrentarte a mi hijo y aún me intriga más saber que tienes tú para que mi James se haya fijado en ti.'
'Lo único que he tenido siempre ha sido valor para atreverme a no consentirle a su James ser el rey de Hogwarts con sus bromas.' – Dijo Lily algo picada porque la última frase de Dorea le había parecido algo despectiva.
Dorea la miró fijamente y sonrió satisfecha por la respuesta de Lily.
'Tienes carácter, eres bonita, eres buena chica sin duda, porque esos hermosos ojos hablan por si solos…y…eres increíblemente buena con la magia según he oído.' – Dorea le sonrió con ternura. – 'Bienvenida a los Potter.'
'¡MAMÁ!' – La voz de James tronó. - '¡LILY'
Las puertas de colegio se habían abierto de par en par. Los tres chicos habían vuelto de cumplir su castigo y acababan de entrar al vestíbulo: Sirius estaba en el suelo partiéndose de la risa y sus carcajadas pronto atrajeron a otros estudiantes, Remus por su parte, observaba la escena divertido y James se había vuelto pálido… ¡Su madre acababa de darle la bienvenida a Lily a su familia! ¡A Lily! ¡A su novia!
'¡Mamá eres lo peor!' – Bramó James mientras avanzaba enfurecido hacia sus padres y Lily. – '¡Papá te he dicho miles de veces que no la dejes salirse con la suya!'
'Eh, James…' – Dorea lo señaló con el dedo índice. – '¡Más respeto a tu madre!'
'¡Ya sabía yo que no ibas a parar hasta conocerla! ¡Eres una impaciente!' – James estaba enormemente enfurecido…y estaba rojo como un tomate.
'¡Si me la hubieras presentado antes o si me hubieras hablado de ella cuando te preguntaba no habría tomado la iniciativa de conocerla por mi cuenta!' – Espetó Dorea y acto seguido señaló a Remus. – '¡He tenido que sonsacarle la información para ver como iban las cosas entre tú y Lily porque tú no me decías nada!'
'¿QUE TÚ QUÉ, LUNÁTICO?' – Bramó James al tiempo que se giraba hacia su amigo.
'Calma, calma.' – Charlus Potter se puso entre su hijo y su esposa. – 'A ver Dorea: ya sabes que James es muy celoso y vergonzoso en cuanto a lo que realmente le importa, así que será mejor que nos marchemos por hoy.' – Después miró a James. – 'Y tú, campeón, no montes un drama de esto. No tienes que avergonzarte porque tus padres hayan conocido a tu novia…Y hazme el favor de darte una ducha, hueles a tigre.'
'Es por culpa del puñetero castigo.' – Masculló James de brazos cruzados.
Charlus le revolvió el cabello a James y este se serenó y bajó un poco la guardia. Después su padre pasó un brazo por los hombros de su mujer y finalmente dirigió una mirada y una sonrisa a Lily, quien estaba colorada.
'Encantado de conocerte, Lily.' – Le dijo Charlus al tiempo que le tendía una mano. –'Espero volver a verte pronto.'
'Encantada señor y señora Potter.' – Lily le estrechó la mano.
'Encantada cielo.' – Le dijo Dorea con una sonrisa también. – 'Nos marchamos antes de que mi hijo monte otra de sus escenitas.'
Lily tuvo que darle la mano a James para retenerlo y evitar que se enzarzara en otra discusión con su madre.
Hasta que llegó la tarde, Remus se pasó todo el tiempo bañándose tranquilamente en el baño de los prefectos. Había traído con él una mochila entera cargada de diversas pociones que Lily había estado preparando para ayudar a los chicos a quitarse aquel mal olor. En la habitación de los Merodeadores, mientras James estaba en remojo en la bañera echándose las mil y una pociones de Lily, Sirius estaba en la habitación de las chicas gastándoles a ellas todos los champús y jabones.
El más presumido de los Merodeadores y el más delicado también, Sirius Black, se había llenado la bañera de las chicas hasta arriba y había echado tanto un poco de jabón de rosas de Lily, como el de frutas de Sam o el de miel de Anthea y había creado una espesa capa de espuma. Además se había echado en el agua sales de baño de Kaienne. El olor que lo envolvía era sin duda agradable, pero el que él desprendía no lo era precisamente. El olor a excrementos de clabbert no se iba ni a la de tres…y por eso estaba acabando con las provisiones de ellas.
'¿Quieres hacer el favor de no gastarle el champú a Anthea?' – Sam entró en el baño y puso los brazos en jarras. Sirius acababa de echarse un buen pegote de champú sobre la mano. – '¿¡Ya has gastado el mío y el de Kaienne y ahora vas a por el suyo!?'
'¿Qué quieres si sigo apestando?' – Replicó Sirius quien tenía un gorrito de espuma en la cabeza. – '¡El olor a mierda no se va!'
'¡Si te estuvieras echando las pociones de Lily como están haciendo James y Remus ya se te estaría yendo!' – Replicó Sam señalándole los frasquitos con líquido de diversos colores que tenía sobre un taburete. – '¡Ellos ya no huelen mal!'
'¡Yo no pienso echarme por encima esas guarradas!' – Negó rotundamente Sirius al tiempo que se cruzaba de brazos. – 'Aquí cada uno es libre de hacer lo que quiera con su pelo.'
Sam se mordió el labio y se planteó la idea de ahogar a Sirius en la bañera. A pesar de que le estaba dirigiendo a Sirius su mayor mirada de odio, este con una sonrisa seductora y la voz ronca se atrevió a preguntar:
'¿Te bañas conmigo?'
Y entonces a Sam se le ocurrió una idea fabulosa, una propuesta que Sirius no podría rechazar.
'Échate las pociones de Lily y me baño contigo.'
Sirius Black puso cara de fastidio...Se lo pensó unos segundos y finalmente agarró con desgana el taburete y cogió el primer frascó que vio. Lo destapó y miró a Sam:
'Te odio.'
'Te puede el deseo, Sirius.' - Respondió ella riendo. - 'Tu mismo me lo has puesto en bandeja.'
En la habitación de los Merodeadores Lily entraba y salía del baño dándole a James las diversas pociones y él estaba en la bañera echándoselas con una cara de asco que no podía evitar poner aunque las hubiera preparado su adorada Lily.
'Pero Lily…' –James miró al trasluz la botellita de líquido marrón, destapó el corcho y se la acercó a la nariz. Tuvo una arcada. – '¡Pero si esto huele peor que yo ahora mismo!'
'Es una mezcla del jugo de la mandrágora, anclas de rana y ojos de escarabajos.' – Lily entró al baño y le tendió otro frasquito. – 'Ese que tienes ahí es para neutralizar el olor de la piel y del pelo…y este…' – Se puso en cuclillas al lado de la bañera y le dio otro frasquito que contenía una poción más espesa pero de color rosa suave. – '…es esencia de la Flor de Eldeweis que evitará que si queda algún resto de excremento no te infecte ninguna herida, como la que tienes cicatrizada en el brazo o cualquier otra.'
James cogió el otro frasquito, lo destapó y se lo acercó a la nariz con desconfianza. En vez del rancio olor del anterior frasquito este olía suave y bien, como si fuera la mezcla del aroma de varias flores.
'Yo me hecho el segundo pero no el primero.' – James le cogió el de color rosado e hizo el gesto de devolverle el de color marrón a Lily, pero la pelirroja arqueó una ceja.
'No seas crío y échate los dos.' – Le dijo seria.
'Ja…' – James sonrió burlón. – 'Ni loco me hecho este. Llevo diez frasquitos y hasta ahora el olor de cada uno de ellos ha sido aceptable, pero no pienso echarme eso por encima.'
'Te recuerdo que has sido tú quien ha venido suplicándome que hiciera algo con ese olor pestilente.' – Lily lo miró duramente. – 'Así que échatelo por encima.'
'¡Que no!' – Gritó James. – '¡Que yo no me hecho esa guarrada!'
'¡No te atrevas a llamar guarrada a una de mis pociones, James!' – Lily se levantó enfurecida y le arrebató el frasco marrón de un tirón. – '¡Y si no lo quieres por las buenas te lo hecho yo por las malas!'
Y vertió el contenido marronoso sobre la cabeza de James.
'¡LILY!' – Bramó enfurecido mientras se cubría con los brazos la cabeza en un intento de protegerse de la poción. – '¡JODER! ¡PARA!'
Entonces Lily le puso el frasco vacío delante de los ojos a James, burlándose y este aprovechó el momento para agarrarla de la muñeca y de un brazo. Sonrió arrogante cuando Lily se dio cuenta de lo que pensaba hacer, pero era demasiado tarde. El chico tiró de ella y la metió en la bañera.
'¡JAMES!' – Bramó enfadada al verse empapada. – '¡Eres idiota!'
'Donde las dan las toman, Lily.' – James le sonrió con suficiencia.- '¿No pensarías que me iba a quedar de brazos cruzados no?
'¡Idiota!' – Empezó a golpearle con rabia.
Voluntariamente como fue el caso de Remus, a través de un atractivo chantaje en el caso de Sirius o por las malas en el caso de James, los tres muchachos se quitaron la peste aquella con las pociones de Lily.
Por la tarde, antes de que cayera el sol, se reunieron en la Sala de los Menesteres los chicos para decidir, planear y organizar el punto y final de los Sangre Pura. Axel y Anthea abandonaron momentáneamente su guarida para ir a buscar al resto de chicos y para permitirles el paso a la Sala. Pues mientras alguien la ocupaba nadie más podía entrar.
Tras formular la misma petición mentalmente, la puerta apareció en la pared y los chicos pudieron entrar. La Sala siempre adoptaba la misma forma cuando se reunían: Una gran habitación con sofás y butacas frente a una chimenea, detrás una larga mesa con sillas en la que habían planos de Hogwarts, folios, plumas y tinteros para escribir y detrás de la mesa un enorme balcón. De las paredes colgaban varios papeles con diversas informaciones sobre los Sangre Pura.
'Chicos, primero quiero pediros disculpas por marcharme así sin avisar…' – Anthea se puso en pie para hablarles. – '…pero cuando os cuente el porque lo entenderéis.'
'Anthea no tienes que dar explicaciones.' – Le dijo Lily con una sonrisa.
'Lo sé, Axel me ha dicho exactamente lo mismo…' – Dirigió una mirada tierna al chico de ojos azules. – '…pero tiene que ver con Voldemort.'
La cara de sus compañeros se volvió sombría y Alice endureció el rostro. Anthea se colocó frente a la chimenea, de cara a todos los demás.
'Veréis…después de lo de Hannah, los Sangre Pura festejaron la casi victoria en su cuartel general y digamos que Nick bebió demasiado…tanto como que me reveló que esa noche una veintena de personas se iban a convertir en Mortífagos…y…' – Miró a Sam. – '…tus padres, Sam, y los míos iban a estar entre esas personas. Me marché para comprobar si era verdad y por desgracia lo es…No me quedó ninguna duda cuando tus padres, visitaron a los míos esta mañana y los cuatro se enseñaron unos a otros la marca de Riddlel tatuada en el antebrazo izquierdo.'
Los negros ojos de Sam se llenaron de lágrimas. Clavó la mirada en el suelo y evitó mirar a nadie a los ojos…Notó a Sirius pasarle un brazo sobre los hombros y a Remus agarrando su mano, pero aquello solo hizo que rompiera a llorar. Fue Lily quién se levantó y con una expresión llena de ternura salió con ella al balcón.
'Ese tatuaje es el mismo que Nick Devoir y Regulus Black tienen en el antebrazo, lo llaman La Marca Tenebrosa.' – Continuó Anthea mientras miraba de reojo hacia Sam y Lily. – 'Es el tatuaje de los fieles a Voldmeort.'
'¿Y el ataque en el callejón, Anthea?' – Preguntó Remus. – '¿Qué pasó?'
Anthea les explicó lo ocurrido en el callejón Diagón: las explosiones, la tienda en llamas, los gritos, la marca sobre la tienda, los Mortífagos vestidos parecidamente a los Sangre Pura y…
'La Orden del Fénix.' – Anthea lo dijo con orgullo y no se le escapó la cara de medio culpable de Alice.
'¿Lo Orden de qué? – James arqueó una ceja.
'¿Qué pinta un Fénix en todo esto?' – Preguntó Sirius.
'Fabian y Gideon Prewett, Dan McKinon, Anne Warren, Alastor Moody, Kinglsey Shackelbot, Emmeline Vance y Frank Longbottom…' – Anthea miró pícaramente a Alice. – 'Así que a eso se referían tus indirectas, ¿eh Alice?'
'Chica lista, Anthea.' – Alice le sonrió y miró a los demás. – 'La Orden del Fénix fue creada hace un año por Dumbledore cuando Voldemort empezó a moverse y tiene la finalidad de combatirlo, de evitar que consiga lo que quiere y de que gane la guerra.' – Lily y Sam regresaron junto a ellos. – 'Dumbledore quería mantenerlo en secreto…no quiere forzaros. Ser un miembro de la Orden del Fénix es algo que aún no debéis decidir. Pero ya veo que la final lo habéis descubierto.'
'Así que así se llaman los casi Aurores de Dumbledore.' – Soltó Ió con los brazos cruzados. – 'La Orden del Fénix.'
'Suena bien.' – James sonrió.
'Suena fuerte.' – Agregó Axel.
'Cada vez se unen más personas. Dumbledore solo les ofrece entrar a aquellos que cree dignos de confianza…' – Alice se cogió la barbilla pensativa. – 'Ayer mismo le dimos la bienvenida a Edgar Bones y a Benjy Fenwick. Son dos aurores.'
'¿Cómo que le dimos?' – Preguntó Lily levantando una ceja.
'Yo ya soy un miembro de la Orden del Fénix.' – Alice sonrió orgullosa. – 'El año pasado entré y este verano estuve haciendo un par de cosas con Frank, averiguando sobre Riddlel.'
Dejaron escapar una expresión de asombro y se desencadenó una serie de reacciones que Alice hubiera querido evitar: como que Lily y Ió la avasallaran a preguntas, James la balanceara, Sirius empezara a chantajearla… Querían saberlo todo sobre la Orden del Fénix, pero lamentablemente Alice no podía decir nada. Tardaron media hora en retomar el tema principal por el que se habían reunido.
'Según lo que dice Anthea, el único y último ataque planeado para este trimestre es vuestro asesinato.' – Alice miró a James, a Remus y a Sirius y estos se sonrieron entre ellos.
'Van a ir a por todas. Digamos que este ataque es el más esperado por ellos.' – Anthea se sentó en una silla y empezó a picar frenéticamente con el pie derecho en el suelo. – 'Esta vez no se retirarán. Lucharan hasta el final y no les importa llevarse a alguien más por el camino. No pararan hasta conseguir su propósito.'
'Nos estarán esperando.' – Agregó Lily mientras descolgaba de la pared la lista con los nombres de los Sangre Pura. – 'Son unos diez…se quedan en nueve porque Yaxley está expulsado.'
'Súmale tres más…Narcisa Black, Albert Runcorn y Doge serán aceptados al volver de las vacaciones.' – Explicó Anthea. – 'Así que se quedan en doce.'
'Vaya con Cissy…Al final ha resultado ser tan tonta como Bellatrix.' – Murmuró Sirius.
'Bueno, nosotros somos diez, ¿no?' – James empezó a enumerar los chicos: - 'Sirius, Remus, Peter, Sam, Kaienne, Lily, Axel, Ió, Anthea y Alice.'
'No cuentes a Anthea.' – Le dijo Remus. – 'Recuerda que ella está haciendo de espía. Nos quedaremos en nueve contra doce.'
'Seremos diez.' – Corrigió Anthea con una sonrisa. – 'Los traicionaré durante el ataque, me revelaré contra Devoir y haré público mi rechazo a Voldemort.'
'¿QUÉ?' – Exclamaron todos.
'Mis padres me han dicho que esta no es mi guerra…Ellos mismos han dicho que quieren que abandone a los Sangre Pura y eso haré.' – Explicó ella sonriendo. – 'Cuando no esté en Hogwarts viviré con mi hermano mayor, en Francia, bajo la protección del encantamento Fidelio. No me puede pasar nada porque mi familia me protege.'
'Perfecto entonces.' – Lily le sonrió. – 'Así no tendrás que ocultar lo que realmente eres y te importa.'
'Estoy deseando ver la cara de Nick.' – Dijo Anthea con malicia.
'Vale chicos, entonces el plan es sencillo: Atrapar a todos los Sangre Pura en el ataque dirigido a los Merodeadores.' – Sentenció Alice. – 'Ellos irán a por todas y nosotros también.'
'Pondré en práctica los hechizos que he ido inventando a lo largo del trimestre…' – Sirius se frotó las manos. – 'Ya tengo ratas de laboratorio…'
'A ver si alguno falla y nos das a nosotros, Sirius.' – Remus lo miró de reojo. – 'Que con tu puntería y lo "eficaces" que deben ser esos hechizos…No quiero acabar teniendo por cabeza una calabaza. '
Se empezaron a reír.
'La batalla final.' – Aquellas palabras dichas por James acallaron las risas. – 'En la que todo se decide y en la que todo nos jugamos.'
'Será más sangrienta que la anterior…' – Murmuró Kaienne algo asustada. – '…hasta ahora ellos siempre han aflojado, pero si esta vez no lo hacen…'
'Hay que ir a lo bestia desde el principio.' – Sam se levantó. – 'Si ellos van a matarnos, yo voy a matarlos.'
'Sam, no digas eso.' – Le riñó Anthea. – '¿Quieres acabar en Azkaban?'
'¿Prefieres que muera alguno de nosotros?' – Respondió Sam presa de una ira provocada por la anterior noticia.
'Sam, nosotros no somos como ellos.' – Repuso Lily tranquilamente.
'¿Y qué vamos a hacer, eh?' – Sam dio un golpe en la mesa. – '¡Ellos van a lanzar Avadas Kedabra! ¿Y nosotros un simple Confundus?'
'Sam…' – Remus la miró y le dijo muy amablemente. – 'Defensa contra las Artes Oscuras.'
'Podemos prepararnos muy bien nosotros solos.' – Opinó Ió. – 'Aunque a mi me tendréis que echar una mano, que soy de quinto.'
'Habrá que entrenar cada día.' – James cogió pergamino y pluma. – 'Yo creo que con tres horas de práctica haciendo duelos habrá suficiente. ¿Hago los horarios?'
'Para el carro, James.' – Lily le quitó la pluma. – 'Hay que estudiar teórica, también. ¿Cómo piensas aprender hechizos sino?'
'Cornamenta, haz caso a la pelirroja y cambia una hora por teoría.' – Le dijo Sirius.
James refunfuñó y dijo algo parecido a "la teoría me la paso yo por el forro" y Lily le propinó un puñetazo en el brazo haciendo reír a los demás.
'Alice y yo somos de séptimo.' – Axel miró a la Premio Anual. – 'Podemos adelantarles materia.'
'Será lo mejor.' – Corroboró Alice.
'Si aportamos cada uno algo de nosotros, nos ayudamos y confiamos los unos en los otros podremos.' – James los miró uno a uno. – 'Si somos un equipo nada puede salir mal. Así que adelante, chicos.'
Las palabras de James sonaron tan solemnes que absolutamente todos menos tres personas se quedaron sin habla, conmovidos. Axel, Sam y Anthea en cambio, se empezaron a reír a carcajadas.
'¡Le ha salido a lo capitán de Gryffidnor!' – Rió Axel. – '¡Ha sido como en los partidos!'
'Ahora es cuando dice lo de juntemos las manos.' – Se burló Sam.
'¡Si es que James es un capitán para todo!' – Anthea le palmeó la espalda. – 'Que bien hablas, capitán.'
'¡Dejaos de pitorreo! ¡Me había quedado de fábula!' – Gritó James enfurecido. – '¡Lo estropeáis todo!'
'Venga, no te pongas así…' – Sam le revolvió el pelo. – 'Se nota que hace tres días que no entrenamos. ¿Hechas de menos el quidditch, eh?'
'Ah…chicos. Casi se me olvida.' – Dijo James con malicia. – 'Mañana a las ocho de la mañana hay entreno hasta las doce.'
'¿¡Tan pronto!? ¿¡Y cuatro horas seguidas!?' – Gritó Sam aterrada. – '¡Estamos de vacaciones! ¡Quiero dormir hasta tarde!'
'Y haremos hora y media de físico.' – Continuó James con una sonrisa divertida.
'No, James…' – Axel se dejó caer en una butaca. – 'Físico no por favor…'
'Después haremos un partido, pero las escobas llevaran un par de kilos de más.'
'James, eso es una matada…' – Anthea miró seriamente a su capitán.- 'Acabaremos reventados.'
'Yo voy a por la Copa de Quidditch.' – James los miró decididamente. – '¿Y vosotros?'
Axel, Anthea y Sam se miraron fastidiados…Tras unos segundos exclamaron a la vez:
'Estaremos a las ocho en el campo, Capitán.'
'Eso quería oír.'
Se quedaron hasta la hora de la cena acabando de arreglar los horarios para los entrenamientos. James quería asegurarse de que no coincidían con los estrenos de Quidditch ya que aún les quedaba el partido contra Huffelpuf y el partido contra Slytherin, en el que seguramente se jugarían la Copa. Después de que el planning para preparar el ataque estuviera listo, decidieron ir a cenar todos juntos al Gran Comedor, a excepción de Anthea y Axel, quienes se atrincheraron de nuevo en la Sala de los Menesteres.
¡Holaaa! No se que ha pasado pero parece que últimamente más gente empieza a leer el ff y me lo hace saber con sus reviews. Desde el último capítulo que estoy en una nube por culpa de esos reviews! XD
Mil gracias a todos aquellos que los dejasteis, a los nuevos que habeis empezado a leer, etc. Solo espero que todos sigáis conmigo y con los chicos hasta el final.
¡¡Un besote enorme!!
Eneida
