XLIII

El equipo de quidditch de Gryffindor iba camino a los vestuarios con una tormenta enorme encima. Los rayos cruzaban el cielo y los truenos retumbaban por doquier. Además, caía una incesante lluvia que en menos de un minuto había dejado a los chicos tan mojados como si se hubieran tirado de cabeza a una piscina con el equipo de Quidditch puesto.

'¡James, hoy te has pasado!' – Rugió Sam con la escoba apoyada en los hombros. El flequillo negro se le había pegado a la frente por la lluvia y el agua le chorreaba por la cara y la ropa de entrenar. - ¡Lo del final sobraba!'

'Oh, venga ya, Sam…' – James rió divertido. Llevaba la escoba apoyada en el hombro izquierdo y la caja con los balones de quidditch en la otra mano. – '¡No puedo creer que incluso tú te estés quejando! ¡Nunca lo haces!'

'Y tú nunca haces que nos quedemos entrenando cuando estalla una tormenta.' – Replicó Lyn Swan, quién iba rebozada de barro porque se había caído de la escoba al intentar atrapar un pase. – '¡Como si no entrenáramos suficiente cada día! ¡Llevamos cinco días enteros entrenando tres horas al día! ¡Y encima hoy con tormenta y yo he acabado hecha una cerda!'

'Nunca mejor dicho, lo de tirarse de cabeza al barro como tu has hecho solo lo hacen los cerdos. No sabía que tenías complejo de puerco, Lyn.' – Murmuró Darren Lance provocando las risas de los demás y llevándose un escobazo de la pequeña cazadora.

'James…' – Anthea pasó un brazo por el hombro de su capitán, le besó en la mejilla y dijo con voz angelical.- '¿A que mañana nos das fiesta?'

'¿Estamos locos o qué pasa?' – Espetó James mirando a la golpeadora a los ojos. – '¿Os tengo que recordar que en una semana y media jugamos contra Huffelpuf y que en un mes lo hacemos contra Slytherin?' – Se detuvo para mirar a sus chicos y los demás también dejaron de caminar y escucharon a James. – '¡Nos jugaremos la Copa! ¡Y vosotros la queréis tanto como yo! ¡Quiero que ganemos resistencia y quiero perfeccionar nuestro juego!' – Apretó el mango de la escoba y dijo con rabia. – 'Slytherin tiene que morder el polvo en el partido y todos sabéis porqué. A mi no se me ha olvidado nada… ¿Y a vosotros?'

'A nosotros tampoco, James.' – Axel también estaba empapado y el agua chorreaba por su cara. – 'Ni la pelea, ni que a Sam le descolocaron el hombro, ni que a ti te atacaron a traición, ni que Anthea salió en defensa de todos…'- Los ojos de Axel buscaron a los de su capitán. – 'Pero tanto tú como nosotros estamos hechos polvo…'

Un rayo cruzó el cielo e iluminó al equipo de Gryffindor. Después le precedió un trueno que retumbó y llenó aquel silencio en el que había permanecido el equipo tras las palabras de Axel. James miró a sus compañeros: Lyn embarrada, Darren con los guantes destrozados, el bate de Brandon estaba casi roto…y Axel, Sam y Anthea apenas se aguantaban de pie, como él…Llevaban cinco días enteros entrenando tres horas cada día a Quidditch más las otras tres horas que los chicos de Dumbledore pasaban en la Sala de los Menesteres batiéndose en duelo. Tenían razón…si seguían así iban a acabar rendidos e incluso alguno podía llegar a lesionarse por forzar demasiado…y ellos nunca le daban problemas, siempre entrenaban bien.

'Tres días enteros de fiesta. Os los merecéis.' – Dijo con una sonrisa que borró al añadir: – 'Pero no os acostumbréis.'

'¡SIII!' – Brandon, Darren y Axel alzaron el puño.

'Mañana voy a dormir todo el día…' – Murmuró Sam con placer.

'James, si es que eres el capitán más guapo y bueno que hay en Hogwarts.' – Anthea le dio mil besos en la mejilla.

'Eso no hace falta ni que me lo digas.' – Respondió él riendo orgulloso.- 'Ya lo sabía.'

Anthea esbozó una sonrisa divertida, siempre le había encantado aquella chulería de James, se apartó de él y fue a chocarse la mano con sus otros compañeros en celebración de esos tres días de fiesta.

'Yo te abrazaría, capitán.' – Le dijo la pequeña Lyn. – 'Pero estoy pringadísima.'

'Da igual. Ven aquí, Lyn.' – James le tendió los brazos. – 'Que somos unos cracks y todo un equipazo.'

La pequeña Gryffidnor le dio un abrazó y pringó por entero a James, pero a este no le importó. El capitán miró a los demás, se sentía un poco culpable…finalmente les dijo:

'Lo siento si os he metido demasiada caña estos días. Ya sabéis que a veces me paso…'

'Eres un cielo, James.' – Anthea se unió al abrazo de los dos chicos y pronto lo hicieron los demás.

El equipo de Quidditch de Gryffindor se quedó haciendo piña bajo la tormenta. La lluvia, los rayos y los truenos no podían con ellos…pues eran un equipo.

Axel, Sam, Anthea y James se dieron una buena ducha antes de bajar a comer. En el Gran Salón les esperaban los demás, agrupados en una punta de la mesa de Gryffidnor y cuchicheando sobre el entrenamiento. Tan solo faltaba Ió, quién estaba con sus amigas comiendo en la mesa de Ravenclaw y Anthea, que se había ido a comer con Snape, Dolohv y Mulciber. Aún debía guardar las apariencias.

'He encontrado varios hechizos que nos pueden ser útiles...' – Decía Lily mientras se servía algo de verdura. – '…son simples, pero la perfecta combinación entre ellos los hace peligrosos.'

'Pues después nos ponemos con ellos.' – Intervino James mientras se estirazaba. – 'Pero dejadnos una hora a los de Quidditch para reponer fuerzas.'

'Eso, Lily.' – Sam alargó el brazo para coger un trozo de pan. – 'Que ya que James ha rebajado esa obsesión con los entrenamientos de Quidditch y nos ha dado fiesta hay que aprovecharlo.'

'Yo traigo algo nuevo hoy también.' – Informó Alice como quien no quiere la cosa y los demás escucharon pero sin demasiado interés. – 'Algo de la Orden…' – Agregó enigmática.

Al momento se armó un revuelo en la mesa de Gryffindor. La Orden del Fénix se había hecho famosa entre los chicos, quienes la admiraban con fervor y quienes ya habían decidido que en cuanto fueran mayores de edad entrarían. Ellos mismos se encargaban de lanzarle indirectas al director Dumbledore cuando lo veían.

'¡Venga Alice suelta algo!' – James se había puesto de rodillas y le había cogido las manos a Alice, que estaba colorada. – '¡Porfavor!'

'No pienso decir nada.'

'¿Te sirvo más patatas, queridísima Premio Anual?' – Sirius le dedicó su sonrisa más seductora. – '¿Sabes que hoy estás espléndida, Alice? Ya eres hermosa y bella, pero hoy es algo inusual.'

'Sirius, no vas a conseguir nada.' – Repuso Alice sonriendo. – 'Pero puedes seguir halagándome.'

Sirius puso cara de fastidio y se cruzó de brazos. Le giró la cara a la Premio Anual y se quedó mirando hacia la puerta principal y al momento...

'¡COLAGUSANO!'

Los demás dieron un bote con aquel bramido de Sirius. Él rápidamente se levantó y fue a recibir al chico bajito y regordete que acababa de entrar en el Gran Comedor. Remus y James miraron a Sirius y al ver a Peter salieron a toda pastilla a recibirlo con enormes sonrisas.

'¡Por fin has vuelto!' – Sirius le dio una fuerte palmada mientras Remus y Peter se abrazaban. – 'Ya creíamos que te habías quedado en tu casita para siempre, capullo.'

'Yo también te he echado de menos, Canuto.' – Repuso Peter riendo.- 'Es que me acordé de que hoy era luna llena…' – Susurró mirando a Remus. – '…Y no podía faltar.'

'Tu lo has dicho, no podías faltar.' – Remus le sonrió.

'¡Peter te perdiste la fiesta que organizamos!' – James le pasó un brazo por los hombros y se fueron a sentar. – 'McGonagall nos pilló y tuvimos que recoger excrementos de clabbert…y gracias a eso se me ha ocurrido una fantástica idea.'

'Que pondremos en marcha de aquí a cinco días, cuando empiece el último trimestre.' – Prosiguió Sirius. – 'Es buenísima. Como salga bien va a ser increíble y nos vamos a reír un montón.'

Unas horas más tarde Alice les explicaba en la Sala de los Menesteres aquel nuevo encantamiento de la Orden.

'Se trata de un encantamiento que Dumbledore ha inventado para que los de la Orden podamos comunicarnos sin problemas y en un tiempo récord.'

La Sala de los Menesteres se había transformado en una gigantesca habitación de alto techo, con una tarima de madera negra y alargada en el centro. Alrededor de la tarima se apelotonaban los cojines y a lo largo de la estancia también. Cubrían todo el suelo. Además, había exactamente diez maniquís, uno para cada uno, para que los chicos pudieran practicar todos sus hechizos. James y Lily la recordaban perfectamente, pues era la misma sala de duelos en la que ellos dos se habían batido y toda su relación había empezado.

Alice caminaba sobre la tarima de madera que se alzaba del suelo. Tirados sobre los cojines de al lado, los demás escuchaban atentos.

'Se trata de comunicarse mediante el Patronus. ¿Todos conocéis el hechizo Expecto Patronum, no?'

'Yo no.' – Murmuró Ió con el ceño fruncido. Como era de quinto aún no lo había aprendido, y no es que le costara aprender los nuevos hechizos, pero le fastidiaba ser la que menos sabía.- 'Vreeland nos lo va a enseñar en este trimestre.'

'Por favor… Está en quinto y aun no sabe realizar un Patronus…' – Sirius rodó los ojos y Ió lo miró con odio. – 'La Educación Mágica esta peor cada día.'

'¿Por qué no le enseñas tú, Sirius?' – Le invitó Alice.

'No, mejor que no…' – James miró a Sirius y rió. – 'No es que se le de demasiado bien a Canuto. Mejor que sea Remus, que el si que es un crack con ese encantamiento.'

'Oye, mi Patronus es perfecto.' – Le dijo picado Sirius.

'Si no fuera porque se esfuma en dos segundos lo sería.' – Respondió Peter.

'Yo te enseño, Ió.' – Le dijo Remus cuando Sirius empezó a apalear a Peter con los cojines. – 'Con lo inteligente que eres no tardarás en aprenderlo.'

Peter agarró otro cojín y le arreó a Sirius. James y los demás no pudieron contenerse y empezaron a meter cizaña gritando y animando a los dos combatientes. Alice rodó los ojos, tenían menos capacidad de concentración que un niño de dos años. El grupito de los Merodeadores siempre conseguía hacer algo que distraía a los demás. Alice buscó con la mirada a la única persona que aún conservaba una pizca de sentido común y Lily le negó con la cabeza para darle a entender que ella tampoco entendía esa poca madurez de sus compañeros.

'Debería pagarte por todas las clases que me das…' – Ió se cogió distraídamente una de las dos trenzas que llevaba ese día y le sonrió a su chico.- '¿No has pensado en dedicarte a la enseñanza cuando acabes Hogwarts?'

'Me gustaría. Aunque eso implicaría tener que aguantar a críos sin cabeza. Pero después de convivir con estos tres 24 horas al día…' – Remus sacudió su varita y separó a Sirius y a Peter sin dejar de mirar a Ió. Alice y Lily agradecieron con sonrisas aquel gesto por parte de Lupin y los demás dejaron escapar un "Joo…". James le llamó corta rollos y Remus decidió hacerse el loco para no entrar en su juego. – 'Pero no creo que sea posible.'

'¿Por qué?'

Alice prosiguió con la explicación y Remus se ahorró darle una respuesta a Ió. Un tiempo más tarde decidieron poner en práctica el nuevo encantamiento: Se pusieron por parejas y se dividieron, cada uno de la pareja, en dos grupos. Un grupo se fue a un extremo de la enorme sala y el otro grupo se fue al extremo opuesto. El encantamiento que había inventado Dumbledore consistía en darle un mensaje al Patronus y mandarlo a buscar al receptor del mensaje para que este lo entregara.

'¡A la de tres los de mi lado!' – Bramó Alice con la varita en el cuello, pues estaba usando el encantamiento Sonorus para que se la oyera perfectamente a pesar de la distancia que los separaba.

'Piensa en algo que te haga feliz.' – Le susurró Remus a Ió.

Ella cerró los ojos y se concentró en el recuerdo de un fantástico cumpleaños.

'¿Lo tienes?'

'Lo tengo.' – Asintió la rubia.

Remus sonrió y la besó en la mejilla y entonces Ió esbozó una maravillosa sonrisa. El licántropo miró a Alice y ella contó:

'¡Una, dos y tres!'

'¡Expecto Patronum!'

Un ciervo, una foca, una leona, un halcón, un lobo y una neblina plateada salieron de las varitas de James, Alice, Sam, Axel, Remus y Ió.

'¡Y ahora dadle el mensaje y el destinatario y ordenadle lo que debe hacer!' – Gritó Alice. – '¡Los del otro extremo contestad después de la misma manera diciendo si habéis recibido el mensaje!'

En la otra punta de la Sala Peter, Lily, Anthea, Kaienne y Sirius aguardaban impacientes los Patronus de sus amigos. Tras unos instantes el ciervo salió al galope, la leona y el lobo salieron en carrera y el halcón volando, mientras que la foca se movía rápidamente por el aire, como si nadara. Los primeros resultados fueron desastrosos, pero tras una hora de práctica absolutamente todos empezaron a realizar bien el encantamiento, incluso Ió, cuyo Patronus era un águila hermosa. Al final la Sala de los Menesteres parecía un zoológico con tanto animal corriendo de arriba abajo.

'Anthea, rubia: si fueras un tío dejaría a Sirius por ti.' – Dijo la leona con las fauces abiertas y con la voz de Sam.

Lily y Anthea estallaron en carcajadas y a su lado Sirius conjuró su Patronus y dijo:

'Ve hasta Sam Hewitt y dale el mensaje siguiente: Deja de tirarle la caña a Anthea delante de mí que aunque sea en broma estoy empezando a mosquearme.'

El perro plateado obedeció y cruzó la sala. Supieron que Sam había recibido el mensaje correctamente porque escucharon su risa. Cuando ya solo les faltaba una hora para terminar el entrenamiento, decidieron hacer el habitual torneo de duelos que siempre organizaban para poner en práctica los hechizos aprendidos y sus habilidades como duelistas.

Una pizarra embrujada era la encargada de elegir al azar quién se enfrentaba a quién. Los nombres de los dos duelistas aparecían escritos en ella con letras doradas. En el borde de la pizarra había números, del uno al once, y la foto de aquel que ganaba o perdía ocupaba su número correspondiente hasta que el torneo finalizaba.

'¡Oye, venga ya!' – Alice, con los brazos en jarras tras una burbuja creada por el encantamiento Protego para proteger a los demás de los hechizos desviados de los combatientes, se puso a gritarles a Axel y a Anthea, que no eran capaces de hacerse daño. – '¡Solo con Expelliarmus no vais a hacer nada! ¡Dudo mucho que en el ataque de los Sangre Pura consigáis mucho con ese encantamiento!'

'Mejor quito el encantamiento Protego…' – Murmuró Remus agitando su varita y la burbuja desapareció. – 'Dudo mucho que esos se lancen algo más que besos.'

'No seas tan confiado, Remus. Ponlo que ya empiezan y esos dos son súper brutos...Al menos Anthea.' – Le dijo Kaienne cuando Axel y Anthea se hicieron una reverencia. – 'No quiero recibir antes de tiempo, con una cicatriz en la cabeza tengo suficiente.'

Remus volvió a crear el escudo protector.

'No creas que yo voy a ser tan suave contigo, ¿eh?' – Le dijo Sirius a Sam con una sonrisa burlona.- 'Yo no soy como Axel.'

Axel y Anthea habían empezado su duelo y por fin se habían dignado a lanzarse algo más que un Expelliarmus. Menos Sirius y Sam, los demás pusieron gran atención en el duelo que se estaba llevando a cabo sobre la tarima.

'¡Cuídado con Sirius Black!' – Rió sarcástica la morena y mirando a Lily añadió: - 'Crea un escudo protector como el Cave Inicum porque Sirius es mucho Sirius.' – Lily desvió la mirada un momento del duelo y se rió con Sam.

'No te rías de mí, querida Sam.' – Sirius señaló a las dos muchachas con el dedo. – 'Y tú, cuidadito también, prefecta.'

'Sirius, cuidadito tú con mi Pelirroja.' – Murmuró James sin apartar la vista del duelo.

Lily rodó los ojos y decidió prestarle atención al duelo, pues Axel acababa de lanzar a Anthea por los aires, pero un segundo después Anthea hizo aparecer un huracán que embistió contra el chico y Axel se vio engullido, dio varias vueltas y al final salió despedido.

'Me reiré de ti ahora y después, cuando te venza en el duelo, querido Sirius.' – Prosiguió Sam con chulería.

'¿Te crees que me puedes ganar?' – Espetó Sirius con una risotada. – '¡No seas ilusa! ¡Hasta ahora siempre te he ganado yo!'

'¿Y qué?' – Contestó picada Sam. – 'Si me ganas es porque yo vengo hecha polvo del entreno de Quidditch, idiota.'

'¡No pongas excusas baratas! ¡Soy mejor que tú!' – Repuso Sirius empezando a enfadarse ligeramente también. – '¡Yo me paso las mañanas practicando mis nuevos hechizos! ¡No eres la única que está agotada cuando viene aquí!'

'¡Oh, por favor! ¡Que gran esfuerzo!' – Ironizó Sam.

Afuera de la burbuja, Anthea lanzaba un encantamiento tras otro sin parar, como una ametralladora y a Axel tan solo le daba tiempo de protegerse y esquivar algunos de los haces de luz mientras él retrocedía y Anthea avanzaba hacia un extremo de la tarima. Los chicos estaban embobados con aquel duelo y aunque las voces de Sirius y Sam retumbaban dentro de la burbuja y la discusión se agravaba no les hacían caso.

'¡ERES UN IMBÉCIL, SIRIUS!'

'¡Y TÚ UNA IDIOTA!' – Bramó el moreno. Ambos estaban de pie, el uno frente al otro y habían sacado las varitas. – '¡TE VAS A TRAGAR LA VARITA EN EL DUELO, LISTA!'

Entonces Axel lanzó un poderoso hechizo protector, un luminoso y cegador haz de luz que desintegró los hechizos de Anthea, avanzó hasta ella y consiguió hacer que la rubia se detuviera y se cubriera el rostro con el brazo. Axel aprovechó y le lanzó un Expelliarmus y la varita de Anthea le saltó de la mano y voló lejos. Apuntó a Anthea con la varita…ella no tenía ya nada que hacer, la varita estaba fuera de su alcance.

El duelo había acabado.

'Un simple Expelliarmus es suficiente, Alice.' – Le dijo el chico de ojos azules a la Premio Anual. Ella meneó la cabeza sonriendo.

Anthea miró duramente a Axel y este le sostuvo la mirada, visiblemente preocupado. Ambos jadeaban y Axel ya se estaba preparando para recibir un terrible arrebato de ira de Anthea, cuando la chica suspiró y murmuró entre dientes:

'Tienes que enseñarme a hacer eso.'

Axel sonrió, recogió la varita de Anthea del suelo y se la fue a entregar con una sonrisa. Remus retiró el escudo y los chicos se levantaron para felicitarles por aquel increíble duelo. Lily iba la primera dispuesta a felicitarles y a pedirle a Axel que le enseñara ese encantamiento también, cuando Sam gritó fuera de sí:

'¡LA VARITA TE LA VOY A METER YO POR EL CULO!'

Al ver a Sirius y a Sam apuntándose con las varitas los demás actuaron rápidamente: Alice se puso en medio de ellos con los brazos extendidos, Remus le abajó la varita a Sam y Peter le habló a Sirius. Lily suspiró cansada, aquellas peleas se habían convertido en algo habitual. Por alguna razón que no llegaban a comprender, Sirius y Sam acaban picándose a lo bestia cada vez que les tocaba batirse en duelo. El primer día de entrenamiento había ocurrido entre esos dos algo parecido a aquel famoso duelo de clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.

'Buah, Sirius…' – Le dijo James exagerando y con una sonrisa arrogante. – '¿Cómo dejas que Sam te vacile así?'

Lily se encargó de estamparle un cojín en toda la cara para evitar que el chico metiera más cizaña entre esos dos.

'Oh, oh…' – Ió miró de reojo la pizarra mágica, en la que las fotos de Axel y Anthea habían ocupado ya un lugar en su número correspondiente y en la que habían aparecido los nombres de Sirius y de Sam.- 'No pensareis dejar que se enfrenten, ¿no?'

'Por supuesto que sí.' – Respondió Sirius seriamente arremangándose las mangas de la sudadera que llevaba y subiendo a la tarima.- 'Es tan solo un entrenamiento…'

'Cierto.' – Sam se zafó de Remus y con una aparente tranquilidad, una mirada brillante y una sonrisa maléfica subió a la tarima también.

Se separaron unos metros sobre la tarima, durante los cuales, no se perdieron de vista.

'Cave Inicum…'– Murmuró Lily y una luminosa esfera de apariencia sólida y fuerte les rodeó a ella y a los demás. – '¡Cómo alguno se pase de la raya quedáis expulsados temporalmente de toda misión y entrenamiento!' – Dijo muy seriamente la pelirroja. – '¡Y hablaré con Dumbledore! ¡Estáis avisados!'

'No se van a hacer nada, Lily.' – Le dijo James mientras se sentaba en los cojines y se revolvía el cabello con aire despreocupado. – '¡Se quieren!'

'Y los muy idiotas también se querían el día que casi se matan en el Gran Comedor.' – Repuso Anthea muy preocupada. – 'Si se pasan aunque sea un pelo intervengo para separarlos, que lo sepáis.'

'Por parte de Sirius no hay que preocuparse. Es incapaz de hacerle daño.' – Remus pasó un brazo sobre los hombros de Ió. – 'Pero p…'

¡¡BOOUMM!!

El escudo protector vibró y los chicos, instintivamente, se cubrieron con los brazos y algunos, como Remus, hicieron aparecer otro escudo protector dentro del que ya había hecho Lily. Sirius y Sam se habían lanzado a la vez varios encantamientos que habían colisionado entre ellos provocando aquella horrible explosión. Se habían saltado el saludo y la reverencia que decía el protocolo.

'¡ES UN DUELO AMISTOSO!' – Bramó Anthea picando con el puño en el escudo. – '¡BAJAD LA INTENSIDAD!

Sirius y Sam se hicieron los sordos y fueron a lo suyo: Demostrarse quién era el mejor de los dos (o el más cabezón y rabioso) y hacerse respetar por orgullo. En poco menos de diez segundos todo se volvió un caos en la Sala de los Menesteres: las paredes crujían, el escudo protector vibraba, la puerta, los maniquís y la pizarra temblaban…Y de golpe un hechizo desviado de Sam prendió fuego a los cojines. El fuego se propagó tan rápido como una rayo por todos los cojines y la Sala pa´so a parecerse al infierno.

Al final Lily retiró el encantamiento y mientras que Alice, Kaienne, Ió, Axel y Peter apagaban las llamas, James, Lily, Anthea y Remus intervinieron en el duelo y no pararon hasta detener a los dos combatientes. Cuando por fin hubo paz Lily les sermoneó hasta quedarse afónica y Alice decidió que el castigo por su mala conducta era la expulsión temporal. Así que una hora más tarde Sam y Sirius estaban en el Balcón del Verano, refunfuñando, otra vez siendo amigos, sobre lo idiotas que eran sus compañeros por lo que les habían hecho.

'¿Qué se creían que nos íbamos a matar?' – Espetó Sam con rabia mientras miraba hacia el horizonte del mar con el ceño fruncido. – 'Si ellos son unos blandengues a la hora de batirse en duelo que no miren y punto.'

Sirius la observaba detenidamente y la escuchaba. Estaba medio tumbado en la arena, cerca de la orilla, apoyándose sobre los brazos en la arena. A él aquella expulsión temporánea no le afectaba, ahora tendría más tiempo para pasar con Sam y menos estorbos a la hora de realizar alguna de sus travesuras…pues los prefectos y la Premio Anual estarían ocupados mientras que él era libre. Sentada a su lado estaba Sam, con el cabello negro y ondulado ondeando con el viento y con aquella cara de enfado y rabia que tanto le gustaba a él.

'Relájate…' – Le dijo él con aire despreocupado y una sonrisa. – 'En tres días estamos ahí de nuevo. Pero la próxima vez nos irá mejor tener un poquito de control y no me mires así, yo me incluyo.' – Añadió cuando Sam clavó aquella negra mirada llena de ira en él. – 'Yo también soy un poco bestia.' – Confesó encogiéndose de hombros.

'Teniendo en cuenta esto…' – Sam se subió la camiseta hasta la altura de las costillas, dejando entrever un buen hematoma en un costado y Sirius se relamió los labios, no por el morado...sino por esa atracción que le provocaba el cuerpo de Sam. – '…y esto…' – Tenía un corte en la pierna.- 'No te negaré que eres un bruto.'

'Tú tampoco te has quedado corta, bonita.' – Le replicó Sirius señalándose el labio, hinchado y rojo y con restos de sangre. – 'Me duele cada vez que abro la boca, ¿sabes querida Sam?'

'Eso te pasa por provocarme.' – Sam se dejó caer sobre la arena con los brazos y piernas extendidos. – 'Estoy hecha un asco…'

'¿Por qué dices eso?' – Sirius se puso de lado, de cara a ella y le puso una mano en la cintura.

'Tengo un chichón en la cabeza, el morado del pecho de la batalla, otro en el costado y un corte en la pierna…además…tengo los músculos entumecidos y me duele absolutamente ¡todo!' – Sam se tapó la cara con las manos y suspiró. – 'Y para acabarlo de rematar, mis padres se han hecho Mortífagos.'

'Sam…hazme caso…' – Sirius se inclinó sobre ella, apoyando los codos a ambos lados de su cabeza. – '…relájate…todo irá bien.'

Sirius fijó sus ojos en los de ella, y como siempre, perdida en aquel abismo gris, Sam se calmó. Él notó como la mano que Sam tenía en su espalda agarrada a su sudadera aflojaba, como aquellas cejas volvían a su posición original y como esbozaba una sonrisa. Pero el brillo en los ojos de Sam no desapareció y Sirius intuyó lo que eso era. La pasión no se había despertado solo en él. Sirius se inclinó sobre sus labios y ella fue con cuidado al besarle, despacito y suave por una vez, porque sabía que le dolía el labio, pero también sabía que Sirius no podía evitar besarla. Ya se habían hecho suficiente daño por hoy, ahora necesitaban quererse.

'Remus, ¿dónde vas?'

Estaba atardeciendo y Remus sabía que tenía que marcharse. Había ido decayendo y perdiendo fuerzas conforme las horas habían ido pasando y había empezado a ser un poco más agresivo e impaciente. Desgraciadamente todos se habían ido dando cuenta, pero tan solo Lily, Peter y James sabían el porque de aquel cambio. Los demás no entendían nada y Ió, que siempre preguntaba por todo y todo lo quería saber, no cesaba de insistir. Tanto que al final Remus había decidido marcharse antes de que acabaran.

'Ió, ¿quieres dejar de hacer preguntas de una puñetera vez?' – Le espetó Remus cuando ya había puesto la mano sobre el pomo de la puerta para marcharse. – '¡Déjame en paz!'

Los grandes ojos azules de la Ravenclaw se abrieron de par en par. ¡Remus nunca le había hablado así salvo aquella vez que él creyó que ella era una Sangre Pura!

'¿Qué te pasa?' – Preguntó desconcertada al tiempo que alargaba una mano para tocarle.- '¿Por qué me hablas así?'

Remus le dirigió una mirada tan frívola que Ió retiró la mano instintivamente…Le había dado miedo.

'No te preocupes, niña bonita.' – James pasó por su lado y pasó un brazo sobre los hombros del licántropo. –'Antes en el duelo le he lanzado un Confundus y creo que me ha salido mal o algo así. Me voy con él, ¿vale?'

James y Remus salieron de la Sala de los Menesteres y cuando James cerró la puerta tras de sí, las piernas le flaquearon a Remus. Si no hubiera sido por aquella otra conocida mano que lo sujetó a tiempo, el licántropo se habría desplomado. James le sonrió a Sirius y este le dijo:

'¿Dónde os creéis que ibais sin mí?'

'Justo a tiempo.' – James pasó el brazo de Remus por encima de sus hombros y Sirius hizo lo mismo.- 'Aguanta un poquito, Lunático.'

La puerta de la Sala de los Menesteres se abrió y Colagusano salió por ella. Sonrió aliviado al verlos.

'Ahora que ya estamos todos, ¡en marcha!' – James le sonrió a Remus, quién estaba pálido y tenía los ojos entrecerrados. – 'Nosotros te cuidamos.'

Los cuatros Merodeadores se dispusieron a abandonar el castillo. No se dieron cuenta de que un muchacho de piel cetrina, cabello negro y largo y nariz ganchuda les observaba medio escondido entre las sombras que proyectaba el sol poniente sobre las columnas.

Cuando los demás abandonaron la Sala de los Menesteres ya había anochecido y Lily vio a través de una de las ventanas como la luna, hermosa, llena y anaranjada compartía el cielo con las diminutas estrellas.

'No te preocupes, Ió.' – Le dijo Lily a la Ravenclaw cuando la vio tan entristecida. – 'Mañana verás que Remus vuelve a estar perfectamente. Ha sido el hechizo de James.'

'No ha sido el hechizo de James.' – Respondió Ió. – 'Es esa…'

Lily se detuvo disimuladamente al intuir el "peligro" de las palabras de la Ravenclaw y Ió también lo hizo pues quería hablar con Lily. Sabía que ella conocía muy bien a Remus y que ella le podría decir qué le ocurría al muchacho. Axel, Anthea, Alice y Kaienne les adelantaron charlando animadamente, sin darse cuenta de que las otras dos muchachas se quedaban rezagadas.

'Dícen…' – Ió miró a Lily muy seria. – 'Corren rumores…'

'¿Qué rumores?' – Preguntó la pelirroja empezando a temerse lo que venía a continuación.

'Verás…así como tú, ellos cuatro son muy famosos en Hogwarts. Bueno, Peter no tanto…' – Rectificó la Ravenclaw. – '…y Remus siempre ha parecido más débil que los otros tres.'

'¿Adónde quieres llegar?' – Lily decidió ir al grano, pues las especulaciones que la gente hacía sobre Remus la ponían nerviosa y la enfadaban.

'Dícen que está enfermo.' – Finalizó Ió con voz débil y Lily supo que la chica no decía aquello por cotillear o por morbo, sino que lo que le ocurría era que Remus le preocupaba. – 'Y yo creo que es cierto.'

Lily permaneció impasible, segura de si misma y ante todo, aparentemente calmada a pesar de que el corazón le latía frenéticamente. La verdad empezaba a pesar sobre sus espaldas…Ió lo había descubierto…

'Cada mes hay un día en que se vuelve como…frágil, viejo…pero es solo físicamente, porque a la vez que eso le ocurre también parece que se vuelve más vivo, que despierta y deja de ser tan calmado y tiene más mal humor y habla con rabia, con amargura…y no cesa de mirar la hora.' – Ió fijó los azules ojos en los de Lily. – 'Tú eres su mejor amiga…y yo le quiero. Merezco saber que le pasa.'

'¿Por qué no se lo has preguntado a él?

'Porque si es una enfermedad…no tiene que ser bueno recordárselo y…he visto que vosotros nunca habláis del tema y siempre actuáis como si nada ocurriera y James, Sirius y Peter lo tratan con más tacto...No le hacen enfadar y a pesar de que se meten unos con otros, con él no lo hacen tanto.'

Lily se preguntó cómo podía llegar a ser aquella chiquilla tan observadora…tan atenta a todo lo de su alrededor…Pero parecía que Ió no había caído en la Licantropía, en que eso lo explicaba todo y que además lo podía comprobar. El corazón de Lily se relajó. Ió creía que Remus estaba enfermo y ella, Lily, debía dejar que siguiera creyendo eso, pues era Remus quién debía contárselo a Ió, no ella.

Rápidamente se inventó cuatro cosas con argumentos bastante sólidos sobre una enfermedad no mortal que tenía síntomas parecidos a los de Remus y por suerte, como Ió a pesar de todo era tan inocente, se lo creyó.

¡HoLaAa! Fueron 15 reviews los que me dejasteis en el capítulo pasado y creo que nunca me había llevado tantos en un solo capítulo. Además, hay un montón de gente que está empezando a leer ahora y ya veo que muchos de los que leíais de hace tiempo os habeis animado a dejar un review. Lo que quería decir resumido, es que estoy en una nube de felicidad gracias a vosotros: Saiyuri11, Jusse, Armelle Potter, jhl89, Lily Evansss, Sandra, flor, Joslin Weasley, Columbine Elfglitter, kaixo, rachel black87, danielablack, KaTT y Minerva Tonks Black.

¡Así que espero que os haya gustado le cap. y un besazo enorme para todos y muchísimas gracias x los reviews!

Eneida