XLIV
'¡Sam, ni se te ocurra!' – Lily sacó su varita y apuntando a la puerta exclamó: - '¡Fermaportus!'
Sam Hewitt se giró y miró duramente a su mejor amiga. A pesar de que sabía que Lily había sellado la puerta intentó abrirla en vano.
'¡Lily, abre ya!' – Bramó Sam.
'¡No pienso dejar que hagas eso!' – Le respondió Lily avanzando hacia ella. – '¡Es es innecesario e inútil!' – Sam se apoyó bruscamente con la espalda en la puerta. – 'Innecesario porque no sabe que Remus es un Licántropo e inútil porque un Obliviate tan solo le haría olvidar mi conversación con ella de ayer o las distintas observaciones que ella hizo para llegar a esa conclusión. Pero así como ha llegado a esa conclusión observando una primera vez, lo volverá a hacer una segunda vez.'
'Se podría utilizar otro Obliviate en caso de que vuelva a sospechar algo.' – Replicó Sam.
'¿Tu te crees que todo se arregla con Obliviates, Sam?' – Protestó Lily con los brazos en jarras y Sam le asintió completamente convencida de que así era. – 'No es un hechizo que se deba usar a la ligera.'
Sam bufó fastidiada y guardó la varita en el bolsillo de su pantalón, se dejó caer hasta el suelo. Se revolvió la larga melena negra y miró a Lily preocupada. Lily le había contado lo que le había dicho Ió y la mentira que ella se había inventado sobre la enfermedad de Remus. Ambas sabían que solo era cuestión de tiempo que descubriese la verdad…
'Las dos sabemos cual es la solución.' – Los ojos verdes buscaron a los negros.
'Remus jamás se lo dirá.' – Sam apoyó la cabeza en la puerta. – 'Y si lo descubre Ió y ella le dice a él que lo sabe…pasará como el año pasado.'
Lily cerró los ojos y bajó la cabeza. Le vino a la mente aquel doloroso recuerdo…Había sido en quinto… Apenas un día después de que Snape la llamara Sangre sucia en el lago cuando estaba siendo objeto de burla de James y de Sirius.
Madame Pince se había puesto enferma y Lily se había ofrecido en relevarla en el cierre de la biblioteca hasta que la bibliotecaria volviera a Hogwarts. Por supuesto, Dumbledore y el resto del profesorado aceptaron sin pensarlo dos veces la oferta de Lily. No podían dejar la biblioteca en mejores manos.
La noche después de aquel famoso y doloroso incidente en el lago Lily, Remus y Sam se encontraban en la biblioteca minutos antes del toque de queda. Remus estaba ayudando a Sam con una redacción de Defensa Contra las Artes Oscuras que debían entregar a la mañana siguiente y Lily estaba esperando a que los chicos acabaran para cerrar la biblioteca cuando Severus Snape irrumpió en ella. El pobre muchacho se pasaba el día persiguiéndola y pidiéndole perdón. Por el contrario, ella solo quería evitarlo, no verlo y así ahorrarse el recuerdo de aquella mirada desquiciada y las palabras que aún hacían eco en sus oídos: Sangre Sucia.
Lily se puso tensa cuando él se acercó a la mesa donde estaban los tres chicos. Remus y Sam alzaron la mirada y la morena miró a Snape con un odio profundo y se planteó la idea de echarle a patadas de allí, pero Remus debió de leerle la mente y le negó con la cabeza. Ambos volvieron a sumergirse en su trabajo, pues aquello no iba con ellos.
'Lily…' – Suplicó Snape acercándose a la pelirroja. – 'Lily, por favor…'
'Te dejé todo muy claro.' – Lo cortó Lily mirándole con dureza.
'Lily, sabes que no fue mi intención.' – Protestó Snape dolido y bajando la mirada. – '¡Lo dije sin pensar! ¡Ya te lo he dicho! ¡Ya me he disculpado!'- No se atrevió a mirarla a los ojos.
'Y yo ayer te dije que tú habías escogido tu camino y yo el mío, Snape.' – Replicó Lily.
'¡No fue mi culpa!' – Bramó Snape picando con el puño en la mesa. – '¡FUE COSA DEL IMBÉCIL DE POTTER, DE BLACK, DE PETTEGREW Y DE LUPIN!'
Sam se levantó enfurecida e imitó a Snape y picó con el puño en la mesa pero mucho más fuerte, haciendo saltar los libros y derramando el tintero.
'¡LARGO DE AQUÍ!' – Rugió Sam. Había visto de reojo como los ojos de Lily se llenaban de lágrimas y no soportaba verla llorar otra vez por culpa de aquel miserable. – '¡LILY TE HA HABLADO CLARO! ¡AYER LA INSULTASTE DELANTE DE TODO EL MUNDO Y JAMES TE DIO SU MERECIDO, IMBÉCIL! ¡COMO NO TE LARGUES, SNAPE, TE PARTO LA CARA!'
'¡CÁLLATE HEWITT!' – Snape sacó su varita y apuntó a la morena.
'¿QUIERES BATIRTE EN DUELO, ESTÚPIDO?' – Sam sacó su varita también y volteó la mesa.
'Parad los dos, por favor.' – Lily se había levantado y por sus mejillas caían las lágrimas.- 'No hagáis tonterías.'
Al ver a Lily llorar, Remus decidió tomar cartas en el asunto.
'Sam, cálmate y guarda la varita.'
Remus se levantó con una calma y una serenidad admirables para la situación. Rodeó la mesa y llegó hasta Sam, le abajó la varita con una mano de manera suave. Después Remus miró a Snape.
'Lily esta muy afectada por lo que le dijiste ayer, como puedes ver, Snape. Te pido disculpas si James o alguno de nosotros propició aquella palabra.' – Le dijo educadamente Remus. – 'Ahora por favor, te agradecería que abandonaras la biblioteca.'
Remus alzó una mano para invitarle a salir y al acercársela al Slytherin, Snape se la rechazó con repulsión y con una mirada frívola. Sam levantó la varita de nuevo harta de aquel mal comportamiento de Snape, pero Lily miró a Snape con pánico. Había leído en su mirada lo que el chico había pensado y sabía que iba a decir por culpa de la ira, esa ira que sacaba lo peor de él:
'No me toques…' – Dijo Snape mirándo a Remus a los ojos. – 'Maldito Licántropo.'
Remus palideció…Sam bufó harta y hendió la varita dispuesta a darle una lección al Slytherin… ¿¡Qué era eso de llamar a Remsu Licántropo!? Iba a embrujarle cuando Lily sacó la suya y derribó a Snape con un hechizo. El Slyhterin se elvó bruscamente en el aire girando sobre él mismo y se estampó contra una mesa.
'No te atrevas a decir algo así.' – Lily respiraba agitada, con la mírada cargada de resentimiento y odio.
Sam observaba atónita la escena…Le parecía que se había perdido algo porque Lily no perdía así los estribos y Remus parecía que hubiese envejecido de golpe. Algo se le escapaba o todos se habían vuelto locos.
'Es la pura verdad, Lily. Todos lo sabemos y Hewitt se acaba de enterar. Supongo que a eso viene esa cara de confusión. Pero muy bien…' – Snape se levantó lentamente y arrastró cada palabra que dijo a continuación para herir mortalmente a la persona más allegada a James Potter que había en la habitación: Remus Lupin. – 'Si prefieres la compañía de un asqueroso hombre lobo a la mía, adelante.'
Lily jamás se había sentido tan enfadada. Notó que se formaba un viento a su alrededor, vio el asombro de Snape, intuyó el pánico de Sam y vio de refilón la mirada confusa de Remus. La sangre le hirvió en las venas, perdió el control y su poderosa magia se desbocó con el grito que le lanzó a Snape.
'¡FUERA!'
Un rayo de luz salido de su varita pasó rozando a Snape e hizo un boquete en la pared de la biblioteca. El Slytherin, que conocía perfectamente el poder de su amiga, salió corriendo. Era lo más prudente. Cuando ese aire desapareció y Lily volvió en sí, se sentó en una silla temblando y miró de reojo a Remus Lupin. Tenía la cara desencajada por lo sucedido, por las palabras de Snape...Porque se lo había revelado a Lily y a Sam.
'Sam, sal un momento por favor…' – Le pidió Lily. – 'Tengo que hablar con Remus.'
La morena obedeció sin rechistar…Estaba tan confusa por todo lo que había vivido en un momento que pensó que lo mejor era que le diera el aire. Mientras salía alcanzó a escuchar:
'Ya lo sabía, lo sé desde hace varios meses.' – Dijo simplemente Lily y Remus no contestó. – 'Te prometo que jamás se lo diré a nadie.'
Sam y Lily se miraron. Sabían perfectamente que ambas habían recordado lo mismo.
'¿Le has contado todo esto a James?'
'Aún no.' – Murmuró Lily. – 'Apenas son las once y ya sabes que estos han llegado de madrugada de pasar la luna llena. Hablaré con él después de ir a la Sala de los Menesteres. Supongo que para entonces esos cuatro ya estarán despiertos.'
'Ya que con Ió no vamos a hacer nada…Si alguien debe contarle algo a Remus sobre lo que Ió sospecha creo que deberían ser ellos.' – Opinó Sam al tiempo que se levantaba.- 'Y como estoy escuchando a Kaienne y a Anthea subir, más vale que arregles la chapuza que le has hecho a la puerta y que dejemos el tema o nos hartaremos de hacer Obliviates.' – Sam le sonrió. – '¿Algo que objetar, prefecta?'
'Nada en absoluto.' – Dijo Lily y acto seguido apuntó a la puerta y murmuró: - 'Cistem Aperio.'
Aquella misma tarde Sirius y Sam se reunieron en el Balcón del Verano cuando los demás se fueron a entrenar. Sirius estaba de un humor inmejorable, la noche de correrías por el Bosque Prohibido y la larga siesta después le había sentado de maravilla y solo el pensar que le esperaba una larga tarde junto a Sam le hacía sentir el hombre más feliz del mundo.
'Sirius, ¿bajamos a caminar?' – No era una pregunta, pues ella ya estaba sentada en la barandilla con las piernas hacia fuera.
'Sam, hace calor y estoy cansado.' – Suplicó Sirius mirando con fastidio la playa.
Sam volvió a meter las piernas hacia dentro y bajó de un salto. Sacó la varita del bolsillo de su pantalón y la dejó un momento sobre el suelo, después, ante la mirada atónita de Sirius, se quitó la camiseta y los pantalones, quedándose en ropa interior.
Sirius notó un súbito sofocón y cuando Sam se agachó para recoger su varita él ya se iba a abalanzar sobre ella. Sam lo detuvo extendiendo un brazo entre ella y él para mantener las distancias.
'¿Qué?' – Preguntó Sirius descolocado.
'No es esa mi intención.' – Le respondió ella sonriendo divertida.
'¿Cómo que no?'
'Yo me voy a caminar por la orilla, me he quitado la ropa por si me da por meterme en el agua. NO quiero mojarme la ropa.' – Le explicó ella mientras volvía a encaramarse a la barandilla. – 'Tú haz lo que quieras, yo voy a caminar.'
Y acto seguido se dejó caer hacia abajo y sus pies pisaron la caliente arena. Consciente de que Sirius la seguía con la mirada caminó hasta la orilla contoneándose. Sabía que Sirius no tardaría en bajar. Ella era su perdición.
'Sam…' – Sirius se apoyó en la barandilla y la miró con rabia. Intentaba apartar la mirada de su cuerpo pero era tarea imposible y se reprochó a si mismo ser como era. Las ganas y el deseo lo estaban matando. – '¡Joder!'
Se quitó los zapatos, los calcetines y la camiseta y bajó a la playa refunfuñando.
'Siempre igual…' – Murmuraba rabioso mientras caminaba rápido para alcanzarla. – 'Soy tan sumamente imbécil como James.'
Sam lo vio bajar del balcón de refilón y sonrió satisfecha. Segundos más tarde notó la presencia de Sirius y casi al momento unos brazos la rodearon por detrás. El pecho de Sirius se pegó a su espalda.
'Al final has bajado…' – Observó ella riendo.
Como respuesta, Sirius le apartó el cabello hacia un lado y la besó trazando un camino desde el hombro hasta el cuello y Sam se dijo que podían aplazar la conversación un tiempo más. Hizo aparecer una gran toalla con su varita y después la dejó caer en la arena al tiempo que se giraba de cara a Sirius. Se miraron a los ojos: ambos tenían un brillo especial. Y mientras que Sam sonreía orgullosa, Sirius lo hacía con aquella sonrisa de seductor. Mientras se besaban él la levantó y Sam entrelazó las piernas alrededor de su cintura. Sirius caminó hasta la toalla y después, sin soltar a Sam, se fue agachando lentamente, se arrodilló y finalmente acabaron tumbados sobre la toalla, frente al mar. La poca ropa sobraba y quedó desperdigada sobre la arena…Tenían toda una tarde entera…
Cuando la tarde de entrenamiento acabó y Lily le dijo a James que tenía que hablar a solas con él, los demás casi se tropezaron para salir corriendo de la Sala de los Menesteres… James y Lily se habían jugado el primer puesto en el torneo de duelos de aquel día y finalmente, Lily había ganado a James. La derrota le había sentado tremendamente mal al chico. Para que mentir, él sabía que batiéndose en duelo era el mejor de todos los que estaban allí, tan solo Alice y Axel que eran de séptimo conseguían darle problemas…aún así casi siempre ganaba. Y aquella vez no, Lily Evans le había bajado los humos de golpe, justo cuando volvía a creerse el mejor de todos.
'¿Qué quieres?' – Le preguntó bruscamente James cuando aún no habían salido los demás de la Sala.
'Eh, a mi no vengas a hablarme con esos aires, Potter.' – La poca madurez que estaba demostrando James al no saber perder estaba desquiciando a Lily.
Que empleara su apellido en vez del nombre tan solo hizo que los demás se apresuraran a salir de allí. No tardaron ni dos segundos en quedarse solos. Para entonces Lily estaba sentada en la tarima negra y se estaba curando un par de rasguños que se había hecho en las piernas mediante magia y James la observaba con una mirada asesina desde al lado de la pizarra mágica.
'¿No puedes llamarme por mi nombre, Lily?' – Le había molestado bastante que lo llamara Potter. Le había recordado a cuando él y ella no eran nada.
'¿No puedes aceptar que te he ganado y hablarme con otro tono?' – Lily clavó su mirada verde en la de él. – 'Ya sé que ha sido un golpe duro para tu orgullo, pero tranquilo, no te vas a morir.'
James optó por no contestarle porque sino iba a ser imposible mantener una conversación con ella después. Caminó sin mediar palabra hasta la tarima y después se sentó a su lado. Lily tenía un corte en la mejilla y de la herida caía un hilo de sangre.
'Episkeyo.'
James le curó la herida y Lily le sonrió agradecida y le cogió una mano para hacer las paces.
'¿De qué querías hablarme?'
'Ió sospecha de lo de Remus.'
James dio un bote y se puso en pie y Lily se lamentó por haber sido tan directa. Cuando consiguió que James se quedara quieto, pues sentarse lo dio por imposible, le explicó todas las sospechas de Ió, todas las observaciones de la chica y la mentira que ella le había contado para desviarla de la verdad. Después le expresó su duda sobre si contárselo a Remus o no.
'Merlín…' – James se sentó abatido y escondió la cara entre las manos. – 'Mierda…Condenada niña.' – Miró a Lily y exclamó fastidiado: – '¡Es tan lista como tú! ¡Lo ha descubierto sola como tú hiciste! ¡Joder!'
'Está en Ravenclaw por algo, James.' – Le dijo Lily mientras suspiraba. – 'Ya os dije en Las Tres Escobas que con ella había que tener mucho cuidado, que era muy astuta.' – Le dio unos segundos a James antes de repetirle la pregunta: - '¿Se lo vas a decir a Remus?'
'No lo sé, Lily.' – James abrió los brazos en cruz y se dejó caer sobre los cojines. – 'Ya sabes que Remus teme ser rechazado…que le asusta que la gente lo sepa por esa razón. Cuando tú le dijiste que lo sabías y cuando Sam lo descubrió porque el subnormal de Snape se lo dijo, Remus se quiso marchar de Hogwarts… ¿No recuerdas que tuve que ir a buscarte?'
'Sí, recuerdo perfectamente que me pediste que fuera a hablar con Remus muy educadamente.' – Ironizó Lily.
'Y yo recuerdo perfectamente que casi no estuviste a punto de darme una paliza.' – Ironizó James.
Lily estaba dando su habitual ronda de prefecta unos minutos antes del toque de queda. Iba sola porque el otro prefecto, Remus Lupin, llevaba supuestamente enfermo cuatro días. Nadie más que sus tres fieles amigos lo habían visto durante ese tiempo. La prefecta de Gryffindor iba meditando en silencio cuando James Potter apareció de la nada frente a ella. Ella no sabía que había utilizado la Capa Invisible.
'¡Potter!' – Exclamó Lily con el corazón a cien por hora. – '¡No me des esos sustos!'
Para su sorpresa James la agarró bruscamente de un brazo y la metió en un aula vacía que había a su derecha. Cerró la puerta tras él de un portazo.
'¿Eres tonto o que te pasa?' – Lily puso los brazos en jarras.- '¿A que viene esto?'
'Escúchame bien, Evans.'
James avanzó hasta ella amenazadoramente, la cogió otra vez del brazo y la acercó a él de un tirón. Lily miró con odio a James. N¡ le dio tiempo para hablar al chico, pues le soltó tal bofetón que le giró la cara. Él la soltó de inmediato. Ya había observado que últimamente la prefecta estaba de un humor de perros…Sirius le había dicho que aquello era debido a lo ocurrido en el lago, pero él no creía que las palabras de Snape le hubieran afectado tanto.
'¡No te creas que puedes tratarme como un felpudo!' – Rugió Lily.
James se puso una mano en la mejilla dolorida y miró a Lily entre atónito y molesto. Era la primera vez que una muchacha le soltaba un bofetón. Lily lo miraba con odio y sorpresa, no entendía a que venía aquel trato cuando aquella misma mañana James le había pedido por enésima vez que saliera con él. Ambos sacaron la varita y se apuntaron, pero James fue de reflejos más rápidos y desarmó a Lily en un momento. Solo por precaución. Se quedó con la varita de la chica y la puso tras su espalda, fuera de la vista de la prefecta.
'Sabes lo de Remus.' – Le dijo James como si fuera culpable de algún delito.- 'Te has metido donde no te llaman, Evans.'
'Ahora entiendo a qué viene esto.' – Exclamó Lily e indignada empezó a gritar: – '¡Le prometí a Remus callar y se lo prometí porque él descubrió que yo lo sabía! ¡Llevo meses guardando el secreto, Potter!'
'Pues más vale que lo sigas guardando, Evans, o…'
'¿O qué, Potter?' – Lo cortó Lily. – '¿Me vas a humillar delante de todo Hogwarts como hiciste con Snape?' – Lily avanzó hasta tener su cara a centímetros de la de James, consiguiendo intimidarlo. – 'A mí no te atrevas a amenazarme, estúpido. Por si no te habías dado cuenta, siento un aprecio muy grande hacia Remus y nunca haría nada que pudiera perjudicarle. Así que ahórrate las amenazas y nunca en tu vida vuelvas a tratarme de esta manera porque si lo vuelves a hacer no respondo de mis actos y si Remus te contó todo lo de la biblioteca ya deberías saber que no te conviene enfadarme.'
'Yo no venía a amenazarte, Evans.' – Se defendió James. – 'Venía a pedirte un favor.'
'Oh, vaya, veo que te han educado estupendamente.' – Rió sarcástica Lily. – 'Hazme un favor tú a mí: Devuélveme la varita y lárgate de aquí.'
Lily hizo ademán de recuperar la varita pero James se apartó rápidamente.
'No estoy para juegos, Potter.'
'Necesito que hables con Remus.'
'Dame mi varita.'
'No hasta que no hables con Remus.'
'Te he dicho que…'
James le tendió la varita antes de que Lily terminara la frase. Ella la recuperó con un manotazo y después pasó por al lado de James e iba a salir del aula cuando el chico la agarró de la túnica.
'Perdoname si me he portado como un imbécil, pero necesito que hables con Remus.'- James la soltó.
'No te has portado como un imbécil, eres un imbécil, Potter.' – Lily abrió la puerta para salir.
'Por favor, Lily.' – La llamó por su nombre y lo dijo en un gemido débil, casi inaudible.
Ella se giró y lo miró a los ojos. James tenía la mirada clavada en el suelo y temblaba ligeramente. Le pareció una ironía ver al galán de Hogwarts, a la alegría de la escuela...abatido.
'¿Por qué quieres que hable con él?' – Se rindió. No era capaz de negarle nada a alguien cuando esa persona estaba muy mal, como era el caso de James. Jamás lo había visto tan destrozado.
'Se quiere marchar de Hogwarts porque tú y Sam lo sabéis. Ya tiene hecho su baúl y Sirius y Peter se lo están intentando impedir.'- La miró a los ojos y Lily se quedó parada al ver que los tenía brillantes. – 'Por favor.' – Suplicó.-'Habla con él. Eres la única que puede solucionar esto.'
Y sí, Lily lo había solucionado hablando. Con su comprensión, su cariño y esa capacidad par ayudar a la gente y se había ganado en consecuencia un amigo fiel para toda la vida y el respeto de Sirius y de Peter y la admiración de James. Ella y Sam, desde entonces, pasaron a ser mejores amigas de Remus Lupin.
'Debes decírselo.' – Lily se había levantado de la tarima. Se agachó al lado de James. – 'Tanto Remus tiene derecho a saber que Ió sospecha, como Ió tiene derecho a saber lo de Remus. Al fin y al cabo son pareja.'
'No habrá pareja cuando Remus sepa de sus sospechas o cuando Ió sepa que es un Licántropo, Lily.' – James la miró y suspiró.
'Ya sé que Remus se va a quedar hecho polvo cuando se lo digas…' – Lily le tendió una mano al chico. – 'Pero así como Sam y yo lo aceptamos y él aceptó que nosotras lo supiéramos…Ió también lo hará. No es mala chica, se ha unido a nosotros, lucha a nuestro lado y debe saberlo.'
'Ió no es como tú, Lily.' – Le respondió James al tiempo que cogía su mano y ella le ayudaba a levantarse.
'Ella lo entenderá.' – Objetó Lily. – 'Le quiere.'
'Eso no cambia nada.'
'Eso lo cambia todo.'
'No sé lo diré a Remus.'
'Lo correcto sería decírselo.'
'Pero lo correcto duele.' – Finalizó James. – 'Y si algo puede dañar a Remus yo no quiero formar parte de ello.'
James se volvió a desplomar sobre los cojines. Lily se agachó y le dio un beso en los labios, después se levantó y dio media vuelta para marcharse. James necesitaba tiempo para pensar, para pensar las palabras…Como hacer que fuera menos doloroso para su amigo.
'Sé que harás lo correcto.' – Le Lily dijo antes de marcharse.
Sam y Sirius se estaban vistiendo en el Balcón antes de ir a cenar al Gran Comedor. Habían pasado una tarde excelente y Sirius le había dado mil veces las gracias por pelearse con él el día anterior, sino, se habrían perdido aquella magnífica tarde.
'Que le jodan a los entrenamientos y a los Sangre Puras.' – Iba murmurando lleno de júbilo.- '¡Esto es mil veces mejor!'
'Sirius…' – Sam se hizo una coleta con un golpe de varita. – 'Tengo que contarte algo…'
'¿Qué pasa princesa?' – Le preguntó con una sonrisa mientras ponía sus manos sobre la cintura de ella y le plantaba un beso en los labios.
'Ió se huele lo que le pasa a Remus.'
Sirius alzó las cejas y sonrió nervioso.
'Estas de broma.'
'No bromearía jamás con algo así.' – Le respondió ella seria. – 'Lily le metió una trola ayer para desviarla de la verdad, pero no tardará en descubrir que es un Licántropo.'
Sirius puso cara de pánico y se separó de Sam. Se apoyó en la barandilla del balcón y suspiró larga y profundamente.
'Hay que advertirle a Remus.' – Dijo más para si mismo que no para Sam. – 'No debe cogerle desprevenido o le hará polvo.'- Cerró los ojos y se los frotó. – 'Mierda…'
'Se te dan bien las charlas de filosofía personal, Sirius.' – Sam lo abrazó por detrás y apoyó la cabeza en su espalda. – 'Lo harás bien.'
'Será James quien hable con él, no yo.' – Anunció con voz calmada.
'¿Por qué?'
'Por que yo la cagué el año pasado. Demostré ser un irresponsable, un peligro para el secreto de Remus…'
'¿Qué hiciste?' – Preguntó Sam suavemente, invitándole a hablar.
'¿Te acuerdas del Rumor que se extendió el año pasado sobre que James había salvado a Snape de algo que había en la Casa de los Gritos?' – Sirius endureció le rostro. – 'Eso que había ahí abajo era Remus transformado y fui yo quien le dijo a Snape que viniera a la casa justo aquella noche. Quería darle un susto de muerte para que dejara de perseguirnos, estaba obsesionado con nosotros cuatro, nos seguía a todas parte…y bueno…casi consigo que Remus se lo cargue.' – Murmuró con voz débil. – 'Fue James quién le salvó, quién le hizo dar media vuelta y arriesgo su vida con Remus transformado justo delante para salvar a Snape y para salvar la conciencia de Remus.'
'Así que Snape lo sabía por eso…' – Musitó Sam asombrada.
'Dumbledore le hizo jurar que callaría y él obedeció.' – Continuó Sirius. – 'Desde entonces James se convirtió en algo parecido al guardián de Remus. Él confía plenamente en James para mantener el secreto y James se encarga de poner limites a nuestras locuras cuando salimos por la noches de luna llena.'
'Lily tendría que estar oyendo esto…' – Rió Sam.
'El problema es que James odia tener que darle malas noticias a Remus…y precisamente le va a tocar a él.' – Se lamentó el moreno de ojos grises. – 'Vamos, tengo que echarle una mano a James y tranquilizarlo.'
Juntos abandonaron el Balcón del Verano. Al llegar al Gran Comedor Sirius y Sam divisaron a sus compañeros en la mesa de Gryffindor. Sirius le dio unas palmaditas a James en la espalda cuando lo vio dándole vueltas a su comida.
'Canuto hay problemas…' – Murmuró James.
'Lo sé, Cornamenta.' – Sirius le sonrió. – 'Tranquilo, todo irá bien. Siempre puedes con todo.'
'¿Dónde está?' – Preguntó Sam mientras tomaba asiento al lado de Lily.
'Con Ió.' – Anunció Colagusano con media voz.
'¿Tú también estás al tanto de todo ya?' – Le preguntó Sirius.
Peter asintió. Cenaron en tensión, levantando la cabeza cada vez que oían las puertas del Gran Comedor abrirse. Alerta por si veían aparecer a Remus, pero tan solo Ió bajó a cenar y la cara de preocupación que le vieron a la chica no les dio muchos ánimos. Harto de esperar, James se levantó y salió del comedor, Sirius y Peter salieron corriendo pisándole los talones, dejando a unas angustiadas Lily y Sam en la mesa.
'James, cálmate.' – Le dijo Sirius cuando lo alcanzaron en las escaleras cambiantes.- 'Relájate antes de hablar con él.'
'¿Pero alguno sabe donde está?' – Preguntó Peter.
'No y por eso voy a por el mapa.' – Contestó James.
La cara de Ió y que Remus no hubiera bajado a cenar aún le habían llevado a pensar lo peor…Y no, no podía aguantar más tiempo sin decirle a Remus lo que ocurría o peor aún…sin saber si Ió le había comentado algo ya y aquello era la razón por la cual faltaba un Merodeador en el Gran Salón.
'¿Y si Ió se lo ha dicho ya?' – Preguntó nervioso Peter revelando lo que pasaba por la mente de James. – '¿¡Y si por eso no ha bajado a cenar!?
James tragó saliva y echó a correr por el pasillo en dirección a la torre.
'¿¡Y si se quiere largar de Hogwarts como la otra vez!?' – Exclamó Peter aterrado.
Sirius le dio un golpetazo en la cabeza y rugió:
'¡Deja de dramatizar y poner nervioso al personal, joder!' – Después se pegó un sprint hasta llegar a James, quién ya le estaba diciendo la contraseña a la Señora Gorda. – '¡Cornamenta!'
El retrato le dio paso y James lo atravesó corriendo, Sirius se metió también antes de que se cerrara y al pobre Peter se le cerró en las narices y cayó de culo al suelo.
'¿Contraseña?' – Pidió la Dama.
Peter soltó mil de palabrotas mientras se levantaba y se frotaba el dolorido culo y la roja nariz.
'Ninguna de esas groserías es la contraseña.' – Respondió molesta la Dama Gorda.
'¡No me digas!' – Masculló Peter furioso.
James subió las escaleras en un segundo y abrió la puerta de la habitación de una patada. Estaba tan nervioso que ni se dio cuenta de que Remus Lupin estaba en su cama comiendo chocolate, con un libro en la mano y mirándolo curioso con esa calma tan característica de él.
'¡Me cago en Merlín!' – Gritó James mientras se metía de cabeza en su armario y empezaba a sacar cosas a lo bestia, lanzándolo todo hacia atrás. – '¿¡Dónde cojones está!?'
'¡James!' – Sirius llegó arriba casi sin aliento, entre James y Peter el también había acabado nervioso perdido. – '¡Idiota, Remus no puede estar en tu armario!'
'¡Imbécil, estoy buscando el mapa!' – James le puso encima un montón de túnicas de Hogwarts y demás ropa. - '¡No se me ocurriría mirar en el armario para buscarlo, cabeza hueca!'
A todo esto Remus los observaba curioso y riendo.
'Debe estar en la biblioteca, cabezón.' – Le respondió Sirius con voz cansina al tiempo que tiraba toda la ropa de James al suelo.
'¿¡El mapa!?' – Preguntó James mirando a Sirius como si estuviera loco.- '¿¡Qué mierda hace el mapa en la biblioteca!?
'¡Me refiero a Remus, capullo!'
'¡Pues baja a ver si está!'
Remus carraspeó. Sirius levantó la cabeza y James salió del armario.
'Sirius, James, me parce que soy la solución a vuestro problema.' – Les dijo Remus divertido.- 'Estoy aquí.'
James y Sirius se giraron de golpe y se quedaron de piedra al ver al chico sentado en su cama y riéndose de ellos dos.
'Seremos imbéciles…' – James le dio una cabezazo a la puerta del armario.
'A mi no me incluyas.' – Sirius cerró las puertas del armario de un manotazo. – '¿Ves lo que pasa cuando te pones así de nervioso? Por eso te decía que te calmaras.'
Y entonces se oyó a alguien subir a toda prisa por las escaleras y segundos después Peter se derrumbó en el suelo a punto de darle un ataque de asma.
'Esta aquí…' – Susurró medio ahogado señlándo a Remus.
'Sí Peter, nos acabamos de dar cuenta.' – Sirius rodó los ojos y le tendió una mano para ayudarle a levantarse.
'¿Me buscabais?' – Preguntó Remus con una sonrisa cuando sus tres amigos lo miraron.- '¿Qué pasa?'
Sin decirle nada Sirius se sentó a la derecha de Remus, Peter, aún medio ahogado a la izquierda y James frente a él.
'¿A que vienen esas caras?' – Preguntó algo mosqueado.
'Verás, Remus.' – James lo miró fijamente a los ojos.
'Antes de que hables…' – Lo interrumpió Remus. – '¿Alguno de vosotros le ha dicho a Ió que soy un enfermo de Noctum?'- Alzó una ceja.
'Eh…de eso veníamos precisamente a hablarte.' – Explicó James sonriendo nervioso. – 'Se ve que Ió te ha estado observando minuciosamente y que se olía algo sobre nuestro pequeño problema peludo…y le preguntó a Lily sobre eso y como decirle a Ió lo que te ocurre es cosa tuya ella se inventó que tenías Noctum.'
'Vale, ya me imaginaba que ocurría algo así.' – Murmuró el Licántropo con una sonrisa divertida que dejó descolocados a los otros tres.- 'Lily se las ha ingeniado muy bien.'
'¿Estás bien, Lunático?'- Preguntó Peter extrañado. – '¿No te quieres marchar de Hogwarts?'
'¿Por qué no le preguntas de paso si le apetece suicidarse en esta ocasión, Peter?' – Sirius le dio otra colleja.- '¿¡Quieres dejar de liarla y de darle ideas, idiota!?
'¡Pero si tu le acabas de dar la idea del suicido, animal!' – Protestó Peter.
'Remus…' – James se centró en el chico de ojos ambarinos mientras los otros dos discutían. – '¿De verdad estás bien?'
'La verdad es que Ió no me ha pillado completamente desprevenido. Es realmente lista…tanto como Lily…y ya pensé que podía llegar a descubrirlo como hizo nuestra pelirroja. Cuando Ió hoy ha sacado el tema de que si estaba enfermo casi me da algo.' – Explicó riendo Remus. – 'Pero luego ha dicho lo del Noctum y bueno…el supuesto insomnio es la clave para encubrir las ojeras y el mal humor de cuando se acerca la luna llena. Lily se lo montó muy bien.'
'Supo mantener la cabeza fría.' – James esquivó un cojín desviado que Peter iba a lanzarle a Sirius. – 'Si me llega a soltar eso a mí de buenas primeras no se que habría hecho. Pero eso no importa, ¿entonces tú estás bien?'
'Perfectamente. Aunque me he quedado aquí porque quería pensar un poco sobre todo este tema…Por eso no he bajado a cenar.' – Respondió Remus. – 'Pero todo está perfectamente. Tan solo no me gusta eso de que Ió crea que además de insomnio tengo terrores nocturnos.' – Dijo riendo.
James le sonrió y le dio unas palmadas en la mano.
'Tú decides hasta cuando quieres que Ió crea que tienes pesadillas.' – Lo miró a los ojos. – 'El día que lo hagas yo estaré aquí para lo que haga falta.'
Remus asintió con una sonrisa y bajó la mirada hasta su chocolate.
'¿Quieres?'
'Ya tardabas en ofrecerlo.' – Respondió James riendo.
Remus partió la tableta y le tendió un trozo a James, cuando este se lo fue a meter en la boca algo blanco y mullido se interpuso y James le dio un mordisco a la almohada de Sirius. Se la quitó de la boca fastidiado y alcanzó a ver como la almohada de Peter se estampaba en la cara de Remus. La almohada resbaló revelando el furioso rostro del hombre lobo. Lunático y Cornamenta se pusieron de acuerdo con una simple mirada…Después se dispusieron a cargarse a golpetazos de almohada a Peter y a Sirius.
¡¡HolaAaAaA!!
Pues bueno...aquí va otro capítulo y la cuenta atrás podeis iniciarla con el próximo. No sé exactamente cuantos más escribiré, pero estoy segura de que el ff no llegará a 50. Así q distrutad de estos últimos capítulos. Muchísimas gracias x todos por los reviews y bienvenidos a aquellos nuevos q han empezdao ahora y que se han leído los 43 chap. en dos días! XD ¡Es increíble la sensación q tengo cuando alguien me dice que lo he tenido enganchado a la pantalla del ordenador tanto tiempo! Porque yo disfruto leyendo y aún disfruto más cuando me haceis saber que os gusta lo q escribo.
¡Así que un beso enorme a todos! ¡Nos vemos en el 45! ¡Y gracias x los reviews!
Eneida
