XLV

Dormida le parecía aún más bella. Completamente relaja sobre el colchón, la sábana se le pegaba al cuerpo revelando unas sensuales curvas. El cabello rubio, largo y liso estaba desparramado sobre la almohada, el colchón y su morena y desnuda espalda.

Axel la miraba fijamente, se la bebía con sus ojos azules…Estaba enamorado de Anthea Landry y le dolía pensar que aquella era la última mañana en la que la vería despertar una vez más. Le enfadaba la idea de volver a tener que ser tan solo el compañero de equipo y de casa de ella a los ojos de los demás durante, quién sabía de fijo, quizás hasta el final del curso. Ese curso que para él era el último, como le habría gustado vivirlo como cualquier otro chico: con fiestas, Quidditch y una novia a la que pudiera besar cada vez que le diera la gana. Ojalá los Sangre Pura atacaran pronto, pensaba a pesar de que esa última batalla lo atemorizaba…pero una vez hubiera pasado se acabaría la farsa y eso le daba esperanzas.

De pronto Anthea abrió los ojos y lo miró con aquellos castaños ojos así como hacía él.

'¿Sabías que dicen que si miras a alguien fijamente mientras duerme este se despierta?' – Le preguntó ella sonriendo y en un suave susurro.

'Me acabo de enterar…' – Axel la besó en los labios con un beso suave y dulce. – '…y no es del todo cierto eso que dices, porque llevo más de media hora observando como duermes.'

Anthea rió y se estirazó en la cama. Después se acurrucó bien al lado de Axel y él la rodeó con aquellos brazos que la hacían estremecerse.

'He dormido genial.' – Murmuró Anthea mientras le daba un beso en la mejilla. – 'Será porque he dormido contigo.'

'Te quiero.' – Axel la besó en los labios.

'Yo más.' – Anthea le mordió el labio y le acarició todo el pecho, sintiendo en su mano lo que el Quidditch le había hecho al cuerpo de Axel. – '¿Te he dicho ya que estás buenísimo?'

'Creo que sí.'

'¿Y que tienes un culo tremendo?'

'Ehm…sí.' – Respondió Axel colorado, a pesar del tiempo aún no se había acostumbrado a los directos piropos de su novia que se divertía en cantidad haciéndolo sonrojar.

'¿Y que ere... '

Axel se inclinó sobre ella y la acalló con un beso que no tuvo fin. Como todos aquellos días, la Sala de los Menesteres, eterno refugio de los dos enamorados, fue testigo una vez más de las caricias, los besos, aquellas respiraciones que se iban agitando…de aquellos dos jóvenes que se amaban a morir.

En el Gran Comedor, cuatro sujetos desayunaban y acaban de pulir aquél magnífico plan, aquella bienvenida al tercer y último trimestre.

'Del encantamiento desilusionador te encargas tú, Remus.'

'Perfecto.' – Remus tenía un brillo muy especial en los ojos causado por la emoción.

James, vestido con el equipo de Quidditch y con la escoba bajo el banco, acababa de organizar el tan importante asunto de los Merodeadores.

'¿El material está listo, Canuto?' – Preguntó el moreno al tiempo que se revolvía el cabello.

'El material ha sido requisado misteriosamente del invernadero de Sprout.' – Sirius alzó el dedo pulgar en señal de que todo estaba correcto, acompañando el gesto con una cautivadora sonrisa.

Los otros tres rieron y se miraron con complicidad. Que Sirius estuviera temporalmente expulsado había sido un punto a favor de aquel magnífico plan. Sin Lily por los pasillos y con Remus de su parte, como siempre, todo había sido enormemente fácil.

'¿No ha perdido "encanto"?' – Preguntó James recalcando la última palabra y sonriendo arrogantemente.

'Sigue oliendo encantadoramente.' – Anunció Sirius con una sonrisa.

'Pues entonces solo nos queda acabar de rematarlo todo esta noche.' – James miró a sus tres amigos. – 'Señores Lunático, Colagusano y Canuto, vamos a dar de que hablar desde el primer día. '

'Si sale bien va a ser buenísimo.' – Peter se frotó las manos. – 'Nunca pensé que diría esto, pero…estoy deseando que empiecen las clases.'

Se chocaron la mano entre ellos al tiempo que reían sin parar.

'Uy…' – Lily frunció el entrecejo cuando fue a desayunar aquella mañana y vio a los cuatro Merodeadores en una punta, apartados del resto y cuchicheando en voz baja.

'¿Qué pasa?' – Sam iba a su lado y cargaba la escoba sobre el hombro derecho, en la mano izquierda llevaba sus guantes.

'Esos traman algo.'

'La verdad es que llevan unos días muy tranquilitos.' – Apuntó Sam mientras ambas tomaban asiento. – 'No sería raro…además, ayer Sirius llegó tarde a nuestra cita.'

'Seguro que han aprovechado que yo estaba en la Sala y que Sirius estaba expulsado para organizarlo todo.' – Lily se sirvió zumo de calabaza en su vaso y continuó mirando de reojo a los chicos. – '¿Tú no sabes nada?'

'No tengo ni idea.' – Sam se cogió un montón de dulces y se los puso en su platito. – 'Y no me pidas que averigüe nada porque yo paso de meterme en vuestra ancestral relación de Prefecta Evans vs. Merodeadores.'

'Tranquila.' – Lily sonrió y bebió de su zumo. – 'De averiguar ya me encargo yo. No pienso permitir que el primer día después de las vacaciones hagan alguna de las suyas.'

Al cabo de un rato Anthea bajó al Gran Comedor precedida de Axel Lance. Ambos venían vestidos con el equipo de Quidditch y con las escobas. Axel se fue con los de séptimo tras despedirse de Anthea como si fuera un colega y Anthea aprovechó que no estaban los Slyhterins Sangre Pura para sentarse con Lily y Sam. Media hora más tarde James llamaba a sus chicos para ir a entrenar.

Era el último entreno de aquellas vacaciones y tras tres intensas horas de volar sobre la escoba, entrenar con los distintos balones y preparar el partido contra Huffelpuf que sería en una semana, James dio por finalizado el entrenamiento.

'Buen entreno chicos. Volveremos al horario de siempre.' – Anunció James. – 'Estoy pensando en pedirle a McGonagall que nos de una hora más de campo…pero como vosotros dos estaréis estudiando para vuestros EXTASIS no creo que nos la conceda.' – Dijo mirando a los hermanos Lance y el resto del equipo suspiró aliviado. – 'Pero bueno, como tenemos un mes para preparar el partido contra Slyhterin y esta semana hemos sido el único equipo que ha entrenado no me preocupa demasiado.'

'Solo faltaría eso.' – Murmuró Lyn Swan indignada y poniendo los brazos en jarras aún estando volando sobre la escoba. – 'Parecía pre-temporada con tantas horas de entreno. ¡Sueño con quaffles, aros y escobas! ¡Es una pesadilla!' – Los demás rieron.

'Pues sueña conmigo.' – Le soltó Darren Lance.

'¿Y crees que eso no sería una pesadilla?' – Espetó divertida la pequeña cazadora.

'Eh, no te pases Lyn.' – Protestó Darren dolido.

'Sirius y tú empezasteis así, ¿no Sam?' – Preguntó divertido James.- 'Una pelea por aquí, otra por allí…Es buena manera de tontear.'

Lyn arqueó una ceja, dando a entender que aquello no le había hecho ni pizca de gracia y Axel le dio un codazo a su hermano, haciendo que Darren le fulminara con la mirada.

'Con razón Darren deja que solo le marque Lyn.' – Murmuró Anthea.

'¡Eso es mentira!' – Gritaron los dos implicados.

'Ya…' – Anthea sonrió.

'Bueno Anthea, tu no deberías hablar demasiado…' – Lyn le sonrió con suficiencia. – '…ya que te has llevado un golpe de la bludger por estar mirando a Axel y no a lo que debías.'

'¿Qué insinúas?' – Anthea levantó las cejas y apretó el mango de su escoba.

'Nada…' – Si Lyn hubiera dicho un "Que te gusta Axel y no sabes disimular" habría sonado igual que ese "nada".

'Ey, y por parte de Axel tres cuartos de lo mismo.' – Darren Lance también estaba dispuesto a vengarse por aquéllas indagaciones. – 'Porque cada vez que nos cambiamos en el vestuario le pega cada repaso a Anthea que un día de estos se quedará ciego de tanto mirarla.'

Todos, incluida Anthea, estallaron en carcajadas porque efectivamente todos habían pillado alguna vez a Axel comiéndose a Anthea con los ojos. Sobretodo en aquellos tiempos en que Anthea andaba tan metida en los Sangre Pura.

'A ver, no soy de piedra.' – Admitió Axel sonrojado. – 'Y me dirás tú que Anthea no está condenadamente bien… ¿Sino porque la llaman la Bestia Bella en Hogwarts?

'Como Capitán…' – Empezó a decir James de manera solemne. – '…solo quiero deciros…' – Hizo una pausa al ver que había captado la absoluta atención de sus jugadores. – '…que no quiero ver a nadie haciendo manitas en el campo.' – Sonrió arrogante. – 'Si un día queréis la llave del vestuario para montároslo ahí me las podéis pedir.' – Les guiñó un ojo a Lyn y a Darren y una rápida mirada que no se notó a Anthea y a Axel. Sam y Brandon se partían de risa. – 'Pero en horas de entreno las muestras afectivas tienen que ser iguales entre todos los miembros del equipo porque si no me pongo celoso, ¿entendido?'

Entre risas los jugadores asintieron y tras hablar y bromear un rato más, descendieron y se dirigieron a los vestuarios a darse una buena ducha como todo buen deportista.

Remus, Ió, Lily, Sirius y Peter estaban en la biblioteca mientras los otros entrenaban. Quizás Sirius Black desentonara un poco en aquel lugar, pero el guapo Merodeador se había dejado los deberes para el último día:

'Evans, por favor, hazme la redacción de Slughorn.' – Suplicó Sirius a la pelirroja. – '¡Tengo que hacer aún la de McGonagall y la cronología de la Revolución de los Enanos para Binns!'

'Que lástima me das, Black. No se la he hecho a Sam y a James, mucho menos te la voy a hacer a ti.' – Murmuró tranquilamente Lily mientras repasaba su redacción de Pocines. – 'A tu derecha tienes a tu adorado amigo, Remus. Díselo a él.'

Remus estaba ayudando a Peter con el trabajo de Historia. Incluso él iba más adelantado que Sirius en lo que a deberes se refería. Sam, Kaienne y Anthea los habían acabado el día anterior, pues cada vez que las tres estaban en la habitación y aparecía Lily, la prefecta las ponía a trabajar. En cuanto a James, sabía que si no llevaba bien y a tiempo lo del colegio, Lily le armaría un escándalo de los suyos.

'Reeemuuuss…' - Sirius puso carita de niño bueno. – 'Somos Merodeadores para lo bueno y para lo malo.'

Remus rió divertido y le dio unas suaves palmaditas en el hombro.

'Cuando antes te pongas, antes acabarás.'

Sirius dejó caer la cabeza sobre la mesa e hizo saltar todos los libros.

'Te veo un poco apurado, Sirius, ¿o me lo parece a mi?' – Soltó Ió con rintintín. Ella también estaba repasando sus deberes, hacías días que los había terminado.

'Cállate, Ió. Tú a lo tuyo.'- Espetó Sirius enfadado al tiempo que atraía hacia él el libro de Pociones y continuaba refunfuñado. – 'Menos mal que mañana Slughorn va a saber lo que es bueno…'

Remus le dio una patada por debajo de la mesa para que callara, pero fue demasiado tarde. La prefecta Lily Evans ya había levantado la cabeza y los miraba fijamente a los tres.

'Así que lo que estáis tramando es para la clase de mañana de Pociones, a primera hora, ¿no?' – Dedujo Lily con una sonrisa.

Remus y Sirius no cambiaron la expresión de la cara a pesar de que Lily los había pillado, pero Peter puso cara de culpable y ya no fue capaz de mirar a Lily a los ojos. Aquella conducta de Peter no le pasó por desapercibida a la chica, quien al cabo de cinco minutos dijo:

'Hagámos un trato, Sirius.' – Lily le tendió la mano por encima de la mesa. – 'Yo te hago una redacción de Pociones en la que te aseguro que Slughorn te pondrá la máxima nota… y tú me dices a cambio qué es eso que habéis preparado.'

Remus y Peter miraron severamente al otro Merodeador y Sirius le sonrió a la prefecta, porque ciertamente, la oferta era tentadora. Sirius se lo pensó durante unos segundos y al final le respondió a Lily:

'A pesar de que me tienta la propuesta, debo rechazarla.' – Sirius sonrió con su encantadora sonrisa. – 'Soy un Merodeador.'

Remus y Peter suspiraron aliviados.

'¿Y si sumo a la oferta la Cronología de Binns y la redacción de McGonagall? – Lily sonrió sabiéndose ganadora.

Los ojos del guapo moreno se abrieron de par en par y ya iba a aceptar cuando Remus le dio otra patada por debajo de la mesa para hacerlo callar.

'Lily.' – Remus se vio forzado a intervenir, porque para Sirius aquella oferta y que lo seducieran era lo mismo.- '¿Por qué no nos vamos nosotros que ya hemos acabado nuestros deberes y dejamos a Sirius y a Peter tranquilos?'

'Que sepáis que voy a impediros eso que tramáis.' – Lily recogió sus libros y sus cosas. – 'No tenéis escapatoria.'

Cuando Lily abandonó la biblioteca los tres Merodeadores se dejaron caer en las sillas abatidos. Por poco…

James salió de los vestuarios con el cabello mojado y despeinado, vestido con unos tejanos y una camiseta de manga corta. A pesar de haber entrenado durante tres horas rebosaba energía y hoy era uno de aquellos días en los que sentía que no iba a poder estar quieto. Quizás era la lástima que le provocaba el fin de aquellas cortas vacaciones juntos a sus amigos y a Lily, o a lo mejor era la emoción por todo lo que estaban preparando los Merodeadores…o esos partidos de Quidditch que lograban que estuviera ansioso por jugarlos o quizás esa batalla que estaba programada para no sabían cuando, pero que ahora que la veía cerca, ya que todos los Sangre Pura llegarían al castillo aquella noche, empezaba a hacerle sentir inquieto. Sobretodo cuando se acordaba de la última.

Miró su reloj y vio que había quedado con Lily en pocos minutos. Una vez la Pelirroja entró en su mente todos los demás pensamientos pasaron a un segundo plano. Montó de un salto en su escoba y decidió pasar por la torre y dejar la mochila del entrenamiento. Volando llegaría antes y si conseguía con eso armar un poco de jaleo en el tranquilo castillo, mejor aún.

Lily se dirigía caminando al Balcón de la Primavera. Había dejado los libros y la mochila en la torre e iba cavilando sobre sus posibilidades de sonsacarle a James lo que él y sus amigos tramaban y de cómo hacerlo cuando alguien le silbó.

La prefecta se detuvo, estaba en la Sección Prohibida del castillo y nadie debía transitar por allí. Miró a derecha y a izquierda y al no ver a nadie se giró. En el oscuro pasillo tan solo había viejas armaduras y horribles tapices. Alguien volvió a silbarle, esta vez desde arriba y Lily miró al techo temiendo que fuera Peeves. No supo si sonreír aliviada o fruncir el ceño al ver a James Potter sobrevolándola con su escoba.

'¿Te llevo?' – Le preguntó James con una sonrisa al tiempo que bajaba a su altura.- 'Ya que es el último día me gustaría cambiar un poco la rutina y querría enseñarte un par de secretos más de este castillo.'

'¿Sabes que esta prohibido volar por los pasillos?' – Le dijo intentando sonar algo severa. James sonrió aún más y le tendió una mano, sabía que la curiosidad podía con la prefecta y tras titubear un segundo, la pelirroja preguntó:- '¿Es que esconde algo más Hogwarts?' – Los ojos esmeralda brillaron ilusionados. – 'Pensaba que conocías el castillo a la perfección.'

'Ojalá, cada vez que salgo con los chicos a merodeador por aquí descubrimos algo más. Lugares que aparecen y desaparecen, cámaras escondidas…' – Movió la mano que le tendía y Lily arrugó la nariz, pero James sabía como convencerla: – '¿No te han dicho ninguna vez que Hogwarts es mágico?'

Lily sonrió, le dio la mano y montó en la escoba detrás de James. Se pegó a él y pasó las manos por su pecho, aferrándose bien para no caerse. Apoyó la barbilla sobre el hombro de James para verlo todo bien y James aprovechó para darle un beso en la mejilla.

'Te envidio.' – Le susurró Lily. – 'A ti y a los Merodeadores…Conocéis Hogwarts a la perfección y todo lo que hay en este castillo es maravilloso.'

'No creas que Hogwarts solo tiene cosas bonitas y entrañables.' – James tomó altura y empezó a volar por los sinuosos pasillos de la Sección Prohibida. – 'Salazar Slytherin se encargó de darle un toque tétrico al castillo y de dejar un par de bichitos y lugares que pondrían los pelos de punta a cualquiera. Aunque eso solo hace que Hogwarts sea mejor aún. Si los Merodeadores nos atrevemos a seguir andando por aquí, a parte de por buscar el peligro es porque sabemos que somos hábiles con la Magia.' – Dejó de mirar al frente y miró fugazmente a Lily. – 'Las veces que nos has visto en la biblioteca a los cuatro juntos ha sido porque estábamos estudiando y buscando la manera de vencer un par de obstáculos en el camino de nuestras correrías. Ha habido algunas veces en que llegamos a pensar que la íbamos a palmar…Por eso Dumbledore nos hecha bronca cuando sabe que hemos andado por aquí.'

'¿El Director Dumbledore os hecha bronca?' – Preguntó Lily incrédula. – '¡Nunca jamás he sabido de que él riñera a alguien!'

'Porque nunca lo hace.' – Repuso tranquilamente James. Giró un pasillo a la derecha y las antorchas que había colgadas en la pared se fueron encendiendo y apagando a la altura de donde ellos volaban. Lily miró hacia atrás y al verse rodeada de oscuridad a pesar de que era mediodía se aferró más a James, inquieta.- 'Solo nos riñe a nosotros cuando se entera de que hemos estado por aquí como te he dicho…o peor aún, cuando alguna vez ha tenido que venir a salvarnos.'- Finalizó divertido.

'James…' – Lily se había empezado a mosquear. – '¿Dónde me estás llevando?'

Tranquila, te gustará.' – Le aseguró él sin borrar aquella sonrisa. – 'Aunque será mejor que saques tu varita. El camino por el que tenemos que ir no esta lleno de flores, sino más bien de…Bueno, ahora lo verás.' – Volvió a mirar a Lily fugazmente. – 'Necesitaremos ingenio y habilidad, pero como a los dos nos sobra no habrá problema.'

'Me encanta lo humilde que eres.' – Ironizó la pelirroja. – 'Mira James, como a alguno de los dos nos pase algo te juro que te enteras de quién soy yo.' – Amenazó la prefecta.

'Tranquila, Lily. Te he dicho mil veces que jamás te pondría en peligro.' – James detuvo la escoba y empezó a descender en la oscuridad. – '¿No te gustan los retos?'

Lily bufó molesta y se aseguró de hacerlo bien fuerte para que James se acabara de enterar de que todo aquello no le gustaba ni un pelo. Buscó la varita en su bolsillo y murmuró "Lumos" y desde el mismo momento en que la varita se encendió ella inspeccionó lo que había a su alrededor. Estaban en un callejón cuya única salida era aquella por la que habían venido y que estaba sumida en la absoluta oscuridad. A su izquierda y derecha tan solo había fría piedra y delante de ella se alzaba una majestuosa puerta de madera que le sacaba metros y metros en altura.

'¿Quieres descubrir algo aún más maravilloso de Hogwarts?' – Le preguntó James al tiempo que sacaba su varita y le sonreía. – 'Esta detrás de estas puertas. Por cierto, una última pregunta. – James alzó las cejas. – '¿Eres de Gryffindor, Lily Evans?'

Anthea salió de la ducha tapada con la toalla y se plantó frente a Sam, quien se estaba vistiendo. Aprovechó la ausencia de Lyn, que estaba en el vestidor común arreglándose la larga y negra cabellera para exponerle la magnífica idea que se la había ocurrido:

'Sam, he estado pensando que hoy es el último día que me queda con vosotros con total libertad y me gustaría hacer algo que me haga sentir aún más cerca de vosotros. A partir de mañana, volveré a hacer de actriz…y hasta el día de la batalla no podré ser libre otra vez.'

'Dime que propones.' – Le respondió Sam con una sonrisa, le apenaba que Anthea tuviera que volver a fingir y estaba dispuesta a complacer su deseo. – 'Yo te ayudaré sea lo que sea.'

¿Qué te parece si organizamos una cena en la Sala de los Menesteres?'

'Super bien.' – Sam asintió dando su aprobación. – 'Pero mejor una cena acompañada de una pequeña fiesta después, no? – Le guiñó un ojo.

'¡Por supuesto!' – Las dos chicas se chocaron la mano y después se abrazaron. – 'Gracias, Sam.'

'¡A mi rubia favorita no se le puede negar nada!' – Sam la besó en la mejilla y tras separarse dijo con una sonrisa pícara: - 'Le voy a enviar un Patronus a Sirius para que se pase por Hogsmeade en un momento.'

Anthea se comenzó a secar y Sam rebuscó en su mochila hasta hallar la varita. Cuando la encontró, dedicó unos segundos a concentrarse en un feliz recuerdo, al punto habló claro y alto:

'¡Expecto Patronum!'

Una leona plateada salió de su varita y aguardó sentada a que Sam le dijera lo que quería.

'Busca a Sirius Black y dale este mensaje: Ves a Hogsmeade en un momento por uno de esos pasadizos que tan bien conoces y compra un par de botellas de Wkisky de Fuego en las Tres Escobas a cargo de Anthea y de mí. Hoy la fiesta la organizamos nosotras.'

La leona rugió antes de salir en carrera por la puerta.

Lily había comprendido por que James le había preguntado si pertenecía a la casa de Godric Gryffidnor en el mismo momento en que las gigantescas puertas se habían abierto para darles paso: Una primera sala llena de plantas gigantescas y vivas y no demasiado amigables les había dado la bienvenida. Lily había tenido que hacer uso de casi todo lo que había aprendido en Hogwarts para poder atravesar aquel maldito bosque y protegerse a ella y a su chico, ya que James estaba demasiado ocupado en que las malditas plantas no dañaran su preciada escoba.

'¡James!' – Gritó Lily al tiempo que prendía fuego a una flor que se la quiso comer. – '¡Haz el favor de dejarte de tonterías con la escoba y saca la puñetera varita!'

Una enredadera la atrapó por el tobillo y la tiró al suelo. Mientras tanto James se peleaba con otra enredadera que tiraba de un extremo de su escoba y él de la otra. Sujetaba la escoba con las dos manos y no hacía uso de la varita porque sabía que no tenía suficiente fuerza con una sola mano y que si la soltaba la enredadera se la llevaría.

'¡Planta de mierda!' – Bramaba furioso. – '¡Que es una Estrella Fugaz 02! ¡Que me la vas a romper asquerosa!'

'¡Diffindo!' – Lily cortó la enredadera que la atrapaba y al momento quemó la planta que estaba a punto de abalanzarse sobre James. – '¿¡Quieres usar la magia, cabezón!?'- Espetó enfirecida.

'¡Me voy a hacer una ensalada contigo como me la astilles!' - Decía James.

Lily se las apañó al final para librarse de las plantas que la acosaban y salvar la maldita escoba de James. Pero la gran sorpresa se la llevó al atravesar una segunda puerta, esta vez de su altura, que tenía por pomo la boca de un león que casi le da un bocado cuando la fue a tocar.

'Eh, eres buena de reflejos. Quizás podrías substituirme en algún partido' – Observó James divertido cuando Lily apartó la mano rápidamente antes de que se cerraran las fauces del león. – 'A Peter le pegó un buen bocado y encima lo atrapó.'

'¿Y como lo soltó?' – Preguntó Lily al tiempo que sacaba su varita y apuntaba a la puerta. – 'Alohomora.'

'Sirius y yo aporreamos la puerta a golpes.' – Respondió este divertido. – 'Pero fue Remus quién cogió un palo e hizo que el león soltara a Peter y mordiera el palo.'

Lily rodó los ojos y atravesó la puerta con la varita en alto, atenta a cualquier cosa con vida y peligrosa que pudiera haber en la siguiente sala. Se quedó d epiedra al ver lo que tenía frente a ella, jamás habría imaginado que en Hogwarts pudiera haber algo parecido al infierno. Tras la puerta las llamas de un fuego que lo invadía todo y que provocaba un calor abrasador se esparcían por toda la estancia, impidiendo continuar hacia delante a menos que se cruzara el fuego.

'James, ¿dónde me has traído?' – Preguntó mordazmente la pelirroja. – 'Esto es una locura.'

La puerta se cerró de un portazo tras ellos y al girarse, Lily descubrió un león grabado a relieve en la puerta de madera.

'Me apetecía moverme hoy, Lily. Quizás no debería haberte metido aquí sin pedirte permiso, pero creía que cuatro plantas y un par de llamas no te asustarían y que querrías descubrir algo más de este castillo.' – Respondió James burlón. – 'Pero si quieres que demos la vuelta….'

Y James se giró, pero Liy lo agarró con fuerza. Cuando James volvió a colocarse cara a ella, Lily tenía dibujada una media sonrisa y lo miraba con decisión.

'¿Crees que me he estado peleando con plantas y que he acabado hecha un asco para nada, James?' – Preguntó Lily. No estaba dispuesta a rendirse ahora. Se arremangó las mangas de la sudadera y sonrió. – 'Soy de Gryffindor, James.'

El muchacho sonrió satisfecho. Ver a la pelirroja dispuesta a hacer prevalecer su orgullo como siempre y con ese aire aventurero era algo que hacía que a James le dieran ganas de comérsela, y si no fuera porque cuando Lily tenía un objetivo que cumplir y la molestaban, esta le lanzaba un potente hechizo a quien fuera, James se habría olvidado de que estaban atrapados en el infierno y se habría comido a Lily.

'James, no quiero tu ayuda en nada.' – Lily se recogió el rojizo cabello en un golpe de varita y le sonrió con suficiencia a James. – 'Porque te voy a demostrar que la prefecta Lily Evans le da mil vuelta a los Merodeadores.'

James dejó ir una risotada sarcástica y accedió a no ayudar a Lily en lo más mínimo, una cosa era su amor por Lily y la otra era el honor de los Merodeadores.

'Adelante, pelirroja.' – Contestó James al tiempo que se cruzaba de brazos. – 'A ver si eso es verdad.'

El fuego se reflejaba en los verdes ojos de Lily mientras esta pensaba como atravesar aquel mar de fuego. Se paseó durante unos segundos, a una distancia prudente de las llamas, de arriba abajo, en las que James la seguía con la mirada rezando para que Lily no consiguiera superar a los Merodeadores. Pero por alguna extraña razón, porque la conocía demasiado quizás, sabía que lo haría.

'Fue Godric Gryffindor quien construyó este lugar según me has dicho y por los leones que hay por todos lados y si puso esta barrera fue sin duda para esconder algo…' – Lily miró de refilón a James, quien seguía impasible aunque escuchaba a Lily. – 'Y Griffindor es la casa de los valientes y los leales de corazón.' – Añadió al tiempo que miraba el gran león dibujado en relieve sobre la puerta de madera. – 'Y Griffindor era un poderoso hechicero de magia blanca.' – Finalizó Lily con voz solemne. – 'Así que solo se trata de ser valiente.'

James Potter supo que Lily ya había hallado la manera de atravesar las llamas. Lily se giró hacia James con una sonrisa y clavó sus ojos verdes en él. Después, sonriente avanzó hacia el fuego abrasador con la varita en la mano, pero al llegar al borde del fuego, dónde las llamas ya casi le podían quemar la cara, Lily guardó la varita en el bolsillo. Volvió a girarse una última vez para sonreírle a su chico, quien había descruzado los brazos y ya no estaba tan tranquilo. Pero Lily alargó una mano y notó un inmenso calor y dolor cuando el fuego le rozó la piel, aún así caminó con decisión y se adentró en el fuego y se dejó envolver por la abrasadora llama.

Lily desapareció de la vista de James.

Llegó a creer que se había equivocado cuando sintió que el fuego quemaba toda su piel, pero en vez de dar media vuelta siguió adentrándose. Tras dar dos pasos más el fuego se volvió azul y ya no hizo calor, las llamas le acariciaron la cara haciéndole cosquillas y recordándole el frescor del agua y las quemaduras desaparecieron. Siguió avanzando y escuchó el murmullo del agua. Caminó un poco más, encandilada por todo lo que sucedía a su alrededor, bebiéndose con los ojos lo que había frente a ella y entonces su corazón latió fuerte y una inmensa sonrisa emocionada se dibujó en su cara y sus ojos brillaron de ilusión.

Un manantial. Eso era lo que Godric Gryffindor había querido esconder tras aquella cortina de fuego. No había pared, sino roca, una gran piedra de la que emanaba agua formando una cascada, tras el velo de agua Lily adivinaba una pequeña gruta. La cascada iba a parar a un estanque en el que se podía ver el fondo, las rocas, las algas, peces que cambiaban el color conforme nadaban y algo más que se movía fugazmente en la profundidad... La maleza crecía por doquier, aumentando la frescura del lugar. En el aire, diminutas hadas multicolores.

Mientras aún estaba anonada contemplando aquello James salió de las llamas con cara de fastidio.

'Nosotros tardamos una semana.' – Murmuró entre dientes. – 'Pero estábamos en cuarto.'

'No pongas excusas baratas. Admite que soy mejor que vosotros cuatro.' – Replicó Lily al tiempo que le besaba en los labios. – 'Esto es magnífico.'

'Lily, ¿se te está pegando mi chulería al hablar o me lo parece a mi?'

'¿Por qué escondería Gryffindor un lugar así?' – Lily agarró a James de la mano y lo llevó hasta le borde del agua. – '¿Qué tiene de especial este lugar?'

'Ahora te lo enseño.'

James dejó la escoba en el suelo y se aseguró de crear un escudo protector para que nada le ocurriera a su adorada escoba. Volteó el estanque con Lily y ambos se metieron en el agua. Nadando atravesaron la cortina de agua de la cascada y salieron a la gruta que había tras ella. Salieron a tierra y James iluminó con su varita. En la gruta, grabada sobre la fría roca había una inscripción:

'Si para propio beneficio usas el agua que de aquí emana,

nosotras, temibles guardianas, llenaremos tu boca de agua hasta la saciedad.'

'Nunca, jamás…' – Empezó a decirle James en tono severo. – '…cojas agua de aquí para beberla porque tienes sed.'

'¿Por qué?'

James señaló hacia el agua y Lily pudo distinguir unos brillantes ojos que la observaban desde las profundidades.

'Son algo entre sirenas y no se que más. Creo que Remus dijo que eran Náyades.' – Explicó James en tono desdeñoso. – 'Las muy perras, a pesar de estar como un tren, casi se cargan a Sirius por beber agua la primera vez que estuvimos aquí por no respetar la inscripción.'

'¿Y Sirius opuso resistencia cuando se lo quisieron llevar?' – Lily alzó una ceja. Se imaginó a Sirius dejándose llevar por las bellas Náyades guiado por sus hormonas y a los otros tres chicos angustiados, haciendo lo imposible para que lo soltaran. Y no iba muy desencaminada.

'Al principio no porque pensaba que ellas tenían otras intenciones, muy parecidas a las que tenía él. Pero cuando le metieron al fondo hizo de todo por escapar.' – Prosiguió James mientras escudriñaba con la mirada el agua.- 'Es el agua lo que Gryffindor quiso guardar y puso las plantas, el diminuto león, el fuego y las sirenuchas estas para que la custodiaran.' – Miró a Lily. – 'Pero no me preguntes que porras tiene el agua porque no tengo ni idea y ni se te ocurra intentar llevarte un poco para estudiarla porque la última vez casi se nos llevan a los cuatro por delante al intentar salvar a Sirius.'

'¿Aún así volvisteis aquí?' – Preguntó Lily incrédula.

'Por bañarte en su estanque no te dicen nada.'

Y dicho esto se deshizo de la ropa y de la varita y se lanzó de cabeza al agua. Lily le echó una última ojeada a la inscripción y se preguntó que debía tener esa agua tan especial para que la guardaran con tanto celo.

'Lily...' – La llamó James con voz llena de deseo. – 'Te he traído aquí porque sabía que te gustaría, ahora estas en deuda conmigo.'

'¿Cómo te atreves?' – Replicó Lily con un fingido enfado que hizo que James se le erizara la piel. – 'Ahora mismo te vas a enterar…'

La pelirroja se quitó la ropa también y dejó la varita medio escondida entre la ropa, se soltó el cabello rojizo que cayó en un gesto sensual por sus hombros y espalda. Después entró poco a poco al agua, haciendo que James se impacientara por tenerla a su lado. Tan pronto como el agua le llegó un poco más arriba de la cintura, James nadó hasta ella, la atrapó entre las rocas y él y la besó con pasión.

Tan pronto como el entrenamiento contra los Sagre Pura acabó, Sam y Anthea echaron a todos de la Sala de los Menesteres para que la Sala adoptara la forma que ellas querían y bajaron después a las cocinas a pedirle un par de favores a los elfos domésticos. Peter, James y Sirius tuvieron que montar guardia delante de la puerta del aula de Pociones porque Lily estaba dispuesta a arruinarles todo el plan. Axel se fue con sus amigos de séptimo mientras que la cena estaba lista y Kaienne aprovechó para estar un rato a solas con Thomas en la habitación de las chicas. Remus y Ió pasaron el atardecer a la sombra del haya donde siempre estaban los Merodeadores, tumbados en el césped, jugueteando entre caricias y besos.

'¿Qué vas a hacer este verano?' – Remus se sentó y apoyó la espalda contra el tronco del árbol.- '¿Te vas a algún lado?'

'Seguramente iré a Irlanda, como cada verano, a visitar a mi familia de allí.' – Ió se tumbó boca abajo, mirando a Remus y apoyó la barbilla sobre las manos cruzadas. – 'Y también me iré con mi amigas a Francia una semana a visitar a Cloe.'

'¿Cómo le va por allí?' – Se interesó Remus con una sonrisa. – '¿Mucho Sangre Pura?'

'Que gracioso.' – Espetó Ió molesta. – 'Dice que allí no se oye nada de la sangre limpia y que no hay discriminación. Por cierto, en su última carta te mandaba recuerdos exactamente así: "Dale un abrazo de mi parte al buenorro de Lupin y no dejes que las arpías de Hogwarts te lo quiten."'

'Dale recuerdos de mi parte también cuando le vuelvas a escribir y aconséjale que se eche novio.' – Le dijo Remus entre risas y algo sonrojado. – 'No le irá mal.'

'Si ya tiene, o bueno, en ello está.' – Explicó Ió divertida. – 'Es un chico de su edad que también es inglés pero que está estudiando en una academia cercana a Beauxbatons. Se ve que el otro día se escapó con sus nuevas amigas para reunirse con él y sus amigos.'

'Ya veo que Cloe va a lo que va cuando quiere.' – Remus se tumbó sobre la hierba, poniendo su cara exactamente debajo de la de Ió.

'Si le gusta que menos que ir a por él, ¿no crees?' – Ió clavó sus inmensos ojos azules en los ambarinos de él. – '¿Que importan lo obstáculos: la distancia, la escuela, que sea mayor que tú, que sea uno de los más buenorros de tu escuela y que lo codicien todas?' – Ió sonrió y Remus le correspondió porque sabía de quién estaba hablando la chica. – 'Si de verdad quieres a alguien, nada importa.'

Remus se quedó algo descolocado por aquellas últimas palabras y cuando Ió cerró los ojos y posó sus labios sobre los de él para darle un beso, sintió algo removerse en su interior…Algo que sonaba a remordimientos. Por un momento se planteó ser sincero con Ió. Al fin y al cabo se había unido a ellos, a luchar voluntariamente a pesar de que eso suponía ponerse en peligro, su inteligencia y su esfuerzo habían ayudado mucho en los entrenamientos de magia, se había ganado a James, a Sirius y a Peter, incluso a Sam…y Lily decía convencida que Remus podía confiar en ella.

Ió rozó su nariz con la de él en un gesto cariñoso.

Y aún había un argumento muy superior a todos esos: la quería y mucho.

Pero quizás por eso, por temor a que Ió lo rechazara al decírselo, no se atrevía…porque la quería mucho y le dolería hasta morir perderla por aquella maldita maldición.

'¿Ese no es el Patronus de Anthea?'

Remus se inclinó justo cuando una yegua plateada se plantaba ante ellos y tras relinchar decía con la voz de Anthea.

'La cena esta servida.'

Remus se levantó y decidió que se lo diría. No en aquel momento, necesitaba mentalizarse, tiempo para vencer aquel temor y armarse de valor. Pero lo haría por ella, porque la quería y porque no deseaba seguir escondiéndoselo.

Se levantó y le tendió una mano a Ió. Ió se la dio para que la ayudara a levantarse pero no esperaba que Remus la levantara con tanta energía, ni se esperaba aquella caricia de Remus por su rostro y sus labios que la dejó sin habla, ni aquel apasionado beso que le dio y que la hizo estremecer. Y cuando se recuperó de aquel beso, ella pasó los brazos por encima de los hombros y le acarició el cabello con una mano. Estaban tan volcados el uno en el otro que ni se dieron cuenta de que los carruajes con los alumnos de Hogwarts llegaban a los jardines. Aquellas frívolas míradas de sus enemigos, de Devoir, de Malfoy, de los carrow...que los vieron besarse no consiguieron interrumpirles.

Sam y Anthea habían hecho que la Sala de los Menesteres se transformara en un hermoso y lujoso comedor dado que las dos venían de ricas familias y estaban acostumbradas al lujo. Del techo colgaban hermosas lamparas con mil y una velas, y sobre la mesa jugosos manjares: desde sofisticados platos hasta simples hamburguesas. Había de todo ya que había comida para parar un tren. Tras la mesa, una pista de baile y una barra de bar pegada a la pared, cargada a más no poder de botellas de Whisky de Fuego, al lado del balcón que daba a los jardines de Hogwarts.

Los Merodeadores estaban encantados, Ió se sentí más o menos como en el comedor de su casa y tan solo Axel, Alice, Lily y Kaienne estaban asombrados por tanto lujo. Cenaron civilizadamente hasta que un pequeño pique entre Sam y Sirius hizo que saltaran chipas. Después de que Lily y Alice pusieran paz, James, para no variar la rutina y armar jaleo, le lanzó un trozo de pan a Sam. La morena, que estaba hablando con Lily miró con odio a Sirius, quien reía con Remus y que no tenía la culpa de nada. Pero como Sam creía que había sido él cogió un trozo de carne y se lo lanzó con tan mala suerte que le dio a Anthea. Cuando Anthea levantó la cabeza para buscar al culpable, James le señaló a Axel. Dos filetes de carne volaron y uno fue a parar a la cara de Axel y otro al cabello de Sirius…James aprovechó para tirarle un trozo de pan a Alice y para colarle una oliva a Lily por el canalillo.

'¡PELEA DE COMIDA!' – Rugió James.

Y los misiles no se hicieron esperar.

Tras la "cena", vino la fiesta y el baile y con ello las encantadas copas de los Merodeadores que volaban tranquilamente repletas de aquel whisky, pero aquella noche los Merodeadores se contuvieron bastante, tenían trabajo que hacer en el aula de Pociones cuando acabara la fiesta y la prefecta Lily Evans también se contenía, pues aún tenía que vigilar a aquellos cuatro ya que no había conseguido averiguar que tramaban. La que no se contuvo para nada fue Anthea, que aprovecharía tanto el tiempo con sus amigos y con Axel que a la mañana siguiente no se podría ni levantar.

¡Hola! ¿Q tal andamos? Espero que todos esteis genialmente y que todo os vaya super bien. Aquí se acaba el capítulo de hoy, ya sé que da pena que vaya a terminar, pero todo tiene un fin. La cuenta atrás ya ha empezado, pues los Sangre Pura ya han vuelto a Hogwarts.

Como siempre, quiero daros las gracias por vuestros reviews, consiguen sacarme una sonrisa y alegrarme el día. Le doy la bienvenida a los nuevos y os mando un besito muy muy GRANDE a todos! ;)

Eneida