XLVI
Lily lo sabía, intuía que de un momento a otro algo iba a ocurrir en aquella abarrotada aula de Pociones. Que nadie, si esta vez por ahí les había dado a esos cuatro gamberros, ni Slyhterins ni Gryffindors se iban a salvar de la broma de los Merodeadores. Lo sabía porque cuando cruzaba la mirada con Peter este la abajaba inmediatamente, lo sabía porque Remus tomaba apuntes y a la vez sus labios estaban curvados en una sonrisa, lo sabía porque James y Sirius pasaban completamente de la clase y aunque eso era algo habitual, que la miraran a ella y le sonrieran al tiempo que le alzaban el dedo pulgar para indicarle que todo iba fabulosamente bien no era algo que solieran hacer.
'Sé están riendo en mi cara porque no he podido pararles.' – Lily frunció el ceño y estuvo a punto de devolverles otro gesto con la mano pero con el dedo corazón levantado.
'Lily, déjalo estar.' – Le dijo Sam con cariño. – 'Ya sabes que tienen seis años de experiencia en estas cosas y que tienen medios para escaquearse que solo ellos cuatro conocen.'
'En fin, hoy he perdido.' – Se resignó Lily enfadada. – 'Pero como yo reciba parte de esa broma…' – Dejó esa amenaza en el aire.
'Lo que yo sé seguro es que como alguna de las dos recibamos, Sirius se va a quedar a dos velas durante el próximo mes, a James le voy a sabotear los entrenos y a Remus le voy a robar todo el chocolate de su habitación.' – Dijo Sam despreocupadamente. – 'Y bueno, Peter se va a quedar sin apuntes durante lo que queda de curso.'
Lily rió bajito y Sam le quiñó un ojo.
El Profesor Slughorn había decidido dar una clase teórica de Pociones aquel primer día para empezar con calma y darle tiempo a los alumnos a habituarse de nuevo a las clases. Slytherins y Gryffindors compartían aquella clase y a pesar de que las dos casas se llevan fatal, tan solo las malas miradas habían sido protagonistas durante la clase.
'Eh, vamos.' – Murmuró Sirius con una sonrisa. – 'Estoy harto de escuchar a Slughy.'
'Solo llevamos veinte minutos de clase.' – Susurró Remus. – 'No seas impaciente.'
'¿Tu que dices, Colagusano?' – Sirius buscó apoyo en Peter.
'Pues…que Lily nos está mirando con muy mala cara.'
Sirius miró a la pelirroja y le levantó el puño cerrado con el dedo pulgar en alto, después le vocalizó a Sam un "Te quiero" y para terminar le dio una palmada a James en la espalda.
'Cornamenta…' – Le instó sabiendo que cuando James dijera todo empezaría.
'Bueno…' – James se revolvió el cabello y sonrió arrogante. – 'Demosle la bienvenida a las víboras.' – Miró a Remus. – 'Lunático, te toca.'
Remus suspiró y acabó de copiar lo que Slughorn había explicado, después sacó la varita del bolsillo de su túnica y escondiéndola bajo el pupitre apuntó hacia el techo del aula. Se concentró y mentalmente imaginó lo que quería que sucediera, después, sin mediar palabra deshizo el hechizo desilusionador. En el techo del aula, bolsitas de plástico llenas de una viscosidad marrón oscuro, excrementos de Clabbert, flotaban exactamente sobre la cabeza de cada uno de los Slytherins que había en el aula. Los muchachos se habían encargado de colocarlas estratégicamente la noche anterior. Después le tocó el turno a Sirius que mantuvo todas las bolsitas levitando cuando Peter cortó mediante magia aquellos pequeños hilos que las sostenían en el techo. Fue James quien deshizo el hechizo que habían usado para disimular el olor a excremento de Clabbert, provocando que poco a poco un nauseabundo olor impregnara toda el aula.
'Huele fatal…' – Murmuró una Slyhterin.
'Merlín…' – Anthea se tapó la nariz con la manga. – 'Entre la resaca y esto voy a acabar vomitando.'
'Pues si lo vas a hacer hazlo hacia el pasillo, anda.' – Le respondió Kaienne tapándose la nariz con los dedos en pinza.- '¿Por que huele tan mal?'
'Me parece que a alguien no le ha sentado bien el desayuno.' – Canturreó Sirius Black.
Con aquel comentario Slyhterins y Gryffindors empezaron a mirarse recelosamente unos a otros, buscando entre los miembros de la otra casa al culpable de aquel olor a rancio y podrido que se había esparcido por el aula en un segundo.
'¡Que pestazo!' – Espetó en voz alta una Slytherin al borde de una arcada. Señaló hacia el lugar del aula donde estaban los Gryffndors- '¡Sois unos guarros!'
'Si los de tu casa cierran la boca se irá.' – Respondió un Gryffidnor.- 'Os canta el aliento a cloaca.'
'¿Saben los de la tuya lo que es bañarse?' – Masculló Malfoy como respuesta.
'Tranquilo, eso es algo diario en nosotros.' – Respondió James Potter con burla. – 'No como los de la tuya que siguen el ejemplo de Snape y su pelo.'
Los Gryffidnors estallaron en carcajadas. Los ojos de Slughorn iban del bando derecho al bando izquierdo de la clase sucesivamente. Aquellas dos casas eran rivales eternas y si por casualidad a alguien se le ocurría alzar una varita, ahí podía llegar a pasar cualquier cosa y él ya se estaba replanteando pedir ayuda.
'Quizás el problema no sea cuestión de baño.' – Devoir se levantó y miró a James y le indicó a Lily con la mirada al tiempo que añadía. – 'Quizás sea cuestión de procedencia.'
Esta vez los que rieron a bocajarro fueron los Slyhterins.
'Sirius…' – Murmuró James.
Slughorn dio un respingo al percatarse de lo que iba a ocurrir, pero no le dio tiempo a detener nada. Sirius guardó su varita y las bolsitas se precipitaron certeras al vacío. Sobre cada cabeza de cada uno de los Slytherins las bolsitas reventaron, dejando que se esparciera por el cabello y la cara de cada una de las serpientes lo que habían contenido.
Todos se quedaron callados, atónitos a lo que acaba de suceder y entonces los Gryffindors prorrumpieron en risas y burlas.
'¿Qué es esto?' – Se oyó preguntar a alguien.
Los Slytherins se llevaron las manos a la cabeza, confusos al principio y repugnados después por aquella maloliente viscosidad que se les esparcía por el pelo y la cara, mareándolos por culpa del fuerte mal olor.
'¡Es mierda de Clabbert!' – Bramó una serpiente enfurecida.
Las risas se acentuaron y sobre ellas se oyó decir a Sirius Black:
'Pues si que va a ser cuestión de procedencia.'
Las risas de los leones retumbaban en los oídos de los miembros de la casa de Salazar Slyhterin. Los Merodeadores se sonreían y algunos de su clase ya empezaban a felicitarles. James vio de reojo como Sam se partía de risa en la cara de Devoir al tiempo que lo apuntaba con el dedo índice, como Anthea se escondía bajo el pupitre incapaz de contener la risa y como Lily esbozaba una sonrisa, le miraba y finalmente empezaba a reír divertida.
La broma había sido todo un éxito.
Corrió lo acontecido en la clase de Pociones de sexto por todo Hogwarts alegrando la mañana a tres cuartas partes del castillo que se mofaban de lo que les había sucedido a las serpientes. Para acabarlo de completar, los Merodeadores se saltaron la última hora antes de la comida y se pasaron por Hogsmeade con la ayuda de la Capa Invisible y el Mapa del Merodeador para comprar montones de botes de jabón que se encargaron de tener puestos en la mesa de Slyhterin a la hora de la comida. Aquello consiguió reavivar la broma y arrancó esta vez las carcajadas de los alumnos de todos los cursos. Los Merodeadores apenas pudieron comer tranquilos, pues estuvieron rodeados de gente durante todo el rato y aunque McGonagall los miraba severa desde la mesa de los Profesores no vino amenazando sobre llamar a Dorea Potter, lo que causó un gran alivio en James.
Anthea agradeció que los lunes no tuviera entrenamiento de Quidditch. Estaba agotada, empalmar la fiesta con las clases no había sido buena idea. Por ello, cuando terminaron las clases aquella tarde se fue inmediatamente a su habitación y una vez allí se ducho con agua caliente, se puso el pijama y se fue a dormir a pesar de que eran las seis de la tarde. Apenas recostó la cabeza sobre la almohada se durmió y aquella lechuza que entró volando después por la ventana y le picoteó la mano no fue capaz de despertarla.
Lily subió a dejar la mochila con los libros de la tarde antes de ir a la reunión de prefectos que los jefes de las casas habían programado para aquella tarde a las siete. Cuando encontró a Anthea dormida en la cama esbozó una sonrisa y la fue a arropar y al hacerlo reparó en la lechuza grisácea que la miraba fijamente desde el cabezal de la cama de la rubia.
Lily le tendió el brazo y la lechuza voló hasta posarse sobre él, después Lily le cogió la carta que llevaba anudada a la pata y le dio una galleta antes de acercarla a la ventana. La pelirroja se asomó a la ventana y observó a la lechuza volar y pensó que no la conocía y aquello le extrañó. Miró la carta y se quedó algo descolocada al ver que no ponía que iba dirigida a Anthea Landry, era un simple pergamino enrollado…y entonces dos palabras pasaron a gran velocidad por su mente: Sangre Pura.
Lo desenrolló:
Querida Anthea Landry
Te informo que la reunión será a las siete de esta misma tarde. Disculpa por no avisarte como tradicionalmente y con más antelación, pero estamos cambiando las normas sobre a lo que planificación de nuestros planes y objetivos respecta por causas que conocerás ahora después.
Te espero donde siempre.
Atentamente,
Nick Devoir
Lily abrió los ojos de par en par y su mente empezó a trabajar a toda velocidad a la vez que intentaba, en vano, despertar a la dormilona de Anthea.
'¡Anthea!' – Le decía bien alto al tiempo que la meneaba suavemente. – '¡Anthea arriba!'
Cuando vio que la rubia ni si quiera se inmutaba supo que no habría manera de despertarla hasta pasadas un par de horas. Miró su reloj nerviosa y observó angustiada que tan solo faltaba media hora para que la reunión de los Sangre Pura diera comienzo.
'Vale, alguien debe sustituirla…Y yo no puedo porque tengo la maldita reunión de prefectos a la misma hora, Alice también la tiene así que descartada. Ió y Kaienne vete a saber donde andan y Sam...¡Sam está en la Sala Común!'
Lily abrió las puertas del armario de la rubia y cogió el uniforme de la escuela que Anthea tenía de repuesto. Rápidamente se recorrió a zancadas la habitación y se metió de lleno en su armario para buscar las reservas que guardaba de poción Multijugos. Cuando se disponía a arrancarle un cabello a Anthea, Sam entró a la habitación.
'¿Qué haces?'
Lily le lanzó la ropa de Anhea y Sam la cogió al vuelo.
'Debes sustituir a Anthea en la reunión de los Sangre Pura.' – Le soltó de carrerilla al tiempo que le arrancaba un pelo de la cabeza a Anthea. – 'Devoir ha mandado una lechuza, hablaba de no se que cambios respectivos a sus planes, supongo que se debe tratar de lo de su próximo ataque.' – Lily destapó el frasquito e introdujo el cabello de Anthea al tiempo que llegaba hasta Sam. – 'Entérate de todo, actúa como Anthea: altiva, seria, calmada y sé prudente.' – Lily recalcó la última palabra y miró a Sam preocupada. – 'Por favor.'
Sam esbozó una sonrisa y cogió el frasco que Lily le tendía.
'Seré muy prudente y sensata.' – Aseguró Sam.
Lily se tiró al cuello de Sam y la abrazó.
'Por favor, cuídate mucho.' – Le susurró al oído. – 'No hagas ninguna burrada, Sam.'
'Tranquila, Lily.' – Sam le quitó el frasquito a ella y dijo riendo: - 'Nadie va a descubrir que soy Sam Hewitt.'
'Igualmente ahora avisaré a James, a Sirius y a Peter para que vigilen la entrada del Cuartel General por si hubiera algún problema. En la reunión estarán Remus y Alice, así que también les diré que la estás sustituyendo. Alice podrá avisar a Dumbledore hoy mismo y supongo que esta noche nosotros tendremos reunión.' – Lily le cogió la cara. – '¿Recuerdas como entrar?'
'Perfectamente. ¿Recuerdas tú que ya he sustituido a Anthea otras veces?' – Sam se bebió el contenido del frasquito de un trago y se miró en el espejo. – 'Es coser y cantar.'
Un minuto más tarde la verdadera Anthea Landry continuaba durmiendo plácidamente en su cama ajena a todo lo que sucedía y la falsa Anthea Landry salía de la Torre de Gryffindor y se dirigía con paso firme y una sonrisa maliciosa a la Sección Prohibida del castillo.
Lily bajó corriendo las escaleras que llevaban al dormitorio de las chicas, buscó a los Merodeadores en la Sala Común y al no verlos subió después a su habitación, la que encontró vacía. Miró el reloj que había sobre la mesita de James y vio que tan solo faltaba un cuarto de hora para las siete. Se mordió el labio inferior y se asomó a la ventana por si por casualidad los cuatro estuvieran haciendo el vago bajo el haya de al lado del lago. Suspiró aliviada al ver la silueta de cuatro personas: una recostada en el tronco del árbol, otras dos tiradas en la hierba y una cuarta en la orilla del lago.
Peter casi cayó de culo al agua cuando la cierva plateada le rozó con las patas la cabeza. Riéndose James y Sirius se reincorporaron y Remus, sonriendo, levantó la cabeza del libro que estaba leyendo.
'Puñetero bicho.' – Masculló Peter.
'Colagusano no te pases que es el Patronus de Lily.' – Espetó James al tiempo que se levantaba para escuchar a la cierva.
'Ha llegado una carta de Devoir citando a Anthea para una reunión de los Sangre Pura ahora a las siete.' – La cara de los cuatro muchachos se ensombreció. – 'Sam la está sustituyendo y ya sabéis como es Sam, así que quiero que os plantéis delante del Cuartel General de los Sangre Pura y vigiléis.' – Sirius ya se había levantado y había sacado el Mapa del Merodeador y James sacaba de su bolsillo la Capa Invisible. – 'Hacedlo como queráis, pero tenedla controlada y vigilada en todo momento. Si algo se complicara y hubiera que pelear nos avisáis a los demás con vuestros Patronus. Remus, te espero en dos minutos en el recibidor para ir a la reunión.'
Cuando la cierva aún no se había esfumado, Peter, James y Sirius ya estaban bajo la Capa Invisible y con el Mapa entrando por un pasillo oculto que los llevara rápidamente a la Sección Prohibida. Remus corría hacia el vestíbulo del castillo.
Sam se maldijo una y mil veces por no recordar la palabra en pársel que tenía que hacer bajar las serpientes de piedra del techo para formar las escaleras. Recordaba como hacía diez minutos Lily le había preguntado que si recordaba como entrar y ella le había dicho un "Perfectamente" que ahora resonaba molestosamente en sus oídos.
'Genial Sam…'- Se dijo. – 'Empiezas genialmente.'
Enfurecida le dio un puntapié a la estatua de Salazar Slyhterin y contuvo aquellos insultos que estaban en la punta de su lengua cuando vio doblar la esquina a Alecto Carrow y a una de las nuevas integrantes y prima de Sirius Black, Narcisa Black. Bendijo su buena suerte.
'¡Hola Anthea!' – Alectó le sonrió. – '¿Acabas de llegar?'
'Pues justamente, ahora mismo iba a entrar.' – Sam intentó imitar a la perfección la nobleza con la que solía hablar Anthea. – 'Veo que Narcisa te acompaña.'
Narcisa Black asintió con una sonrisa y Sam le correspondió con otra.
'Es un honor tenerte entre nosotros para luchar por esta noble causa.' – Sam pensó que ni a lo largo de su joven y corta vida había dicho tantas tonterías como en aquel segundo. – '¿Por qué no le cuentas, Alecto, como entrar a nuestro maravilloso lugar de reunión?'
Alecto le explicó a Narcisa Black como entrar al Cuartel General de los Sangre Pura al mismo tiempo que se lo demostraba con hechos y Sam daba gracias a Merlín por aquella ayuda en el preciso momento.
Las serpientes bajaron del techo formando la escalera y dando lugar a la puerta del Cuartel General de los Sangre Pura. A Narcisa no le hizo demasiada gracia tener que hacerse un corte en la mano para dar aquella muestra de sangre a la puerta, pero finalmente lo hizo y el cerrojo en forma de serpiente se apartó y la puerta se abrió.
Como si de una bofetada se tratara, un olor nauseabundo entró en sus pulmones y las tres muchachas no pudieron reprimir una arcada. Sam esbozó una sonrisa al recordar que la mayoría de Sangre Pura eran de sexto y por tanto habían recibido la broma de los Merodeadores y que como bien acababa de saber por propia experiencia, aún no habían conseguido desprenderse de aquel mal olor.
'Siento profundamente que tengáis que aguantar este maldito hedor.' – Les dijo Nick Devoir sentado a la cabeza de la larga mesa de mármol.- 'Anthea y Alecto, sentaos. En cuanto lleguen Runcorn y Dodge, que ya ha salido de San Mungo podremos darles la bienvenida y os podré contar el porqué de esta reunión repentina.'
'¿Te importa que me adelante un momento, Nick?' – Regulus Black se levantó de su silla.- 'Necesito concentrarme y prepararme.'
'Adelante. Enseguida te los iré enviando.'
Regulus Black se acercó a un espejo que había detrás de la gran silla donde Nick Devoir se sentaba, apretó con el dedo la cabeza de una serpiente que enseñaba sus colmillos y el espejo se apartó. No fue Sam la única que se quedó con la boca abierta cuando Regulus Black se introdujo por el pequeño pasillo que había aparecido detrás del espejo.
Apenas un minuto más tarde Mulciber y Amycus entraron en el cuartel seguidos de Albert Runcorn, un enorme muchacho de aspecto imponente y de Tobías Dodge, el golpeador de Slyhterin recuperado de la gran caída que provocó Sam Hewitt en el partido de Gryffindor contra Slytherin después de que el chico hubiera golpeado al acabar el partido a James con el balón.
'Quiero daros la bienvenida como líder de los Sangre Pura.' – Nick Devoir se puso en pie y todos los demás le imitaron. – 'Es un glorioso honor teneros en nuestras filas para servir fielmente a nuestro Señor Oscuro y para realizar la noble tarea que tenemos asignada en este colegio. Eliminar de la escuela a esos inferiores sangresucia y recordar a todos los sangre limpia que los muggles están un escalafón por debajo de nosotros por naturaleza y que por esa razón, nosotros tenemos la obligación de hacer que todo vuelva a ser así.' – Nick Devoir les indicó a los tres nuevos integrantes tres sillas vacías en la alargada mesa para que tomaran asiento. – 'Así que, Narcisa Black, hermana de la gran Bellatrix que ahora sirve a nuestro señor, te doy la bienvenida. Bienvenido tu también, Albert Runcorn, estoy seguro de que hemos ganado mucho con tu entrada a los Sangre Pura y Tobías Dodge, con tu afán de venganza sobre Hewitt, estoy seguro de que en la próxima batalla no nos decepcionarás.'
Si alguien hubiera mirado a Anthea en aquel momento habrían visto a la muchacha sonreír con ironía.
Los tres nuevos Sangre Pura hicieron una reverencia a Nick y se sentaron en sus respectivos lugares. Narcisa aún algo nerviosa, Runcorn con una calma equiparable a la que solía desprender Regulus Black y Dodge con una sonris adesquuiciada parecida a la que se le ponía a Nick Devoir. Sam supuso que la caída de la escoba le habría afectado en la cabeza y adibinó que el chico iría a por ella en la batalla, pues ella había sido la que lo había mandado a San Mungo con casi todos los huesos rotos. La recorrió un escalofrío al pensar lo que le pasaría si descubrían que era Sam Hewitt infiltrada y rezó para que Nick Devoir no se explayara mucho en su discurso y para que la poción Multijugos de Lily durara el tiempo suficiente, como todas las otras veces.
'Dinos, Nick, si ya has acabado de darles la bienvenida a nuestros nuevos hermanos Sangre Pura ¿por qué razón nos has reunido tan repentinamente sin avisar con la habitual antelación?' – Sam se sintió orgullosa por dentro por lo bien que había clavado a su amiga Anthea. Pensó que si seguía así, se haría imposible que la descubrieran o que alguien sospechara.- '¿Es que ha ocurrido algo que deba preocuparnos?'
'Ha ocurrido algo muy grave, querida Anthea.' – Devoir se levantó, apoyó las manos sobre la mesa y se inclinó levemente hacia todos los demás.- 'Ya van más de tres veces en las que los alumnos de Dumbledore han descubierto nuestros planes y nunca se habla de esos planes fuera de este lugar. Como nuestros objetivos aquí los planificamos Regulus y yo y nadie más tiene acceso a ellos a parte de vosotros, es imposible que Dumbledore se entere por alguien de fuera de la escuela como también es imposible que pueda enterarse de todo cuanto sucede en la escuela puesto que últimamente pasa mucho tiempo fuera intentando reducir a nuestro Señor. Cosa imposible, por supuesto. Lo que nos lleva a pensar que Alice y los demás Traidores hacen el trabajo solos. '
'¿Y entonces cómo consiguen enterarse esos Traidores de todo lo que planeamos?' – Espetó Lucius Malfoy visiblemente enojado.
'Regulus y yo hemos llegado a una conclusión y estoy seguro de que después de lo que os he explicado vosotros también habéis llegado a esa conclusión.'
Sam hizo lo imposible por aparentar tranquilidad porque por muy poco observadora que fuese, ella también había captado lo que quería decir Nick Devoir.
'Es imposible.' – Murmuró McNair incrédulo. – 'No puede haber un traidor.'
'¡Todos los que estamos aquí juramos con nuestra sangre en esa puerta ser fieles a la causa!' – Bramó Mulciber.
'Esta claro que Nick tiene razón.' – Espetó Severus Snape. – 'O hay un traidor a algún inútil se le ha ido la lengua en más de una ocasión y eso justamente no me extrañaría demasiado.'
'¿Quieres decir que alguien más a parte de ti también está enamorado de la Sangresucia?' – Se burló Alecto Carrow.
Sam palideció al ver que los Sangre Pura se estaban acercando a la verdad.
'Quiero decir que no todos los que estamos sentados en esta mesa merecen estarlo.' – Snape le sonrió a Alecto. – 'Y sí, por si tu cabeza no da para más, te aclararé que me refiero a ti y a tu hermano.'
Amycus Carrow sacó la varita, pero Dolhov que era buen "amigo" de Snape sacó la suya.
'¡SUFICIENTE!' – Bramó Nick Devoir iracundo. – '¿¡Os creéis que no tenemos un buen problema encima como para que encima perdamos el tiempo en tonterías como estas!?HAY UN TRAIDOR ENTRE NOSOTROS!' –Gritó al tiempo que la locura se iba apoderando de él. – '¿¡QUIÉN OS CREEIS QUE RECIBE LA IRA DEL SEÑOR CUANDO AQUÍ FRACASAIS!? ¿¡A QUIÉN PENSAIS QUE TUVIMOS QUE RENDIR CUENTAS REGULUS Y YO ESTAS VACACIONES!?'
Los Sangre Pura habían enmudecido aterrorizados y Sam empezó a ponerse un poquito nerviosa porque le parecía estar jugando con fuego: buscaban al traidor y el traidor estaba sentado en la mesa. Aunque para algunos era una mera sospecha, para Nick Devoir era un hecho y si había programado aquella reunión, Sam estaba segura que era para acabar de confirmar sus sospechas y descubrir al indeseable. Debía intentar desviarlos de esa idea o toda la misión por la que llevaban luchando tanto tiempo se iría al traste. Se miró en el espejo de detrás de la silla de Nick y en el reflejo vio a una muchacha alta y hermosa, con el porte de una reina. La apariencia de Anthea siempre era sobrecogedora y recordó que era una Landry en aquel momento y los Landry tenían influencias y nunca eran tomados a la ligera. Debía sacar ventaja de eso y debía actuar con cautela, pues si Nick tenía una manera de descubrir al traidor y la ponía en práctica, ella no regresaría a la Torre de Gryffindor aquella tarde.
'Nick, tranquilízate.' – Sam, muy a su pesar, puso su mano sobre la del Slytherin y el chico puso toda su atención en ella. – 'Como ha dicho McNair, yo también creo imposible que haya un traidor entre nosotros. Creo que absolutamente todos los aquí presentes tenemos muy claros nuestros principios y que somos fieles a ellos. La teoría de una fuga descuidada en la información me parece más sólida que no la del traidor.'
'Anthea, yo no dudo de ti, jamás lo haría.' – Le respondió Nick Devoir sereno otra vez. – 'Pero no podemos quedarnos con la duda.' – Nick se dirigió a los demás. – 'Hay una manera de asegurar que no hay un traidor entre nosotros.'
Los Sangre Pura levantaron la cabeza atentos y Sam tocó con la mano izquierda su varita, la que guardaba en el bolsillo de la túnica de Gryffidnor. Si hacía cinco minutos tenía la certeza de que no la iban a descubrir, ahora tenía la certeza de que estaba perdida y de que el juego del espía se iba a acabar saldando su vida.
Las imágenes de Lily, Sirius, Remus, James, Anthea, Ió, Kaienne, Alice, Axel y el equipo de Quidditch, Peter, Dumbledore, los profesores, su hermano Charles y su novia Anne, los padres de Lily y los suyos pasaron por su mente.
Se le hizo un nudo en la garganta. No podía pedir ayuda, pues habría sido lo mismo que descubrirse y decidió que si debía descubrirse y perder la vida, ocasionaría los mayores destrozos y el mayor daño posible a los Sangre Pura. Que reventaría aquel lugar antes de que la mataran, porque sabía que lo harían, para luego facilitarles las cosas a sus amigos.
'¿Y cual es esa manera?' – Preguntó Malfoy malhumorado.
Sam respiró hondo, metió la mano en el bolsillo y agarró su varita. No esperaría a que la descubrieran, ese no era su estilo, lo haría ella misma y a lo grande, puro sentimiento en acción. Tan solo le faltaba reunir el valor suficiente para hacerlo, pues para que mentir, jamás había estado tan asustada y la idea de morir a sus dieciséis años la aterrorizaba.
'Legeremancia.' – Prosiguió Nick Devoir ajeno a la palidez de la falsa Anthea Landry. – 'Regulus Black se encargará de ello.'
Sam dio un respingo. Casi había olvidado al hermano menor de su novio que había sido su amigo de la infancia y el que, por muy Sangre Pura que fuera, sería capaz de traicionar antes a los Sangre Pura que no a ella o al menos, eso esperaba Sam.
El respingo que dio Sam pasó desapercibido a los demás ya que la idea de que les fueran a leer la mente y fueran a ver sus recuerdos y vivencias más íntimas no le había gustado a nadie. Absolutamente todos mostraron su desacuerdo, unos con más ímpetu que otros y mientras Nick aguantaba el enojo y la indignación de sus compañeros, la cabeza de Sam trazaba un plan para librarse y salir viva de allí.
'¡Dejaos de tonterías!' – Los acalló Nick picando con el puño en la mesa. – '¡No os vais a morir porque Regulus se de una vuelta por vuestros recuerdos!' – Los Sangre Pura cerraron la boca a pesar de no estar conformes y Nick se serenó.- 'Uno a uno iréis desapareciendo por donde se ha ido Black. En una sala aparte Regulus os espera y ponedle las cosas fáciles y no opongáis resistencia o de lo contrario me llevareis a sospechar que vosotros sois el traidor…' – Hizo una leve pausa y esbozó una sonrisa maléfica. – '…y os juro que el traidor, por que estoy seguro de que lo hay, acabará suplicando la muerte.'
Fuera, Sirius Black caminaba de un lado a otro frente a la estatua de Salazar Slytherin siendo todo nervios. James estaba sentado en el pedestal de la estatua de brazos cruzados y visiblemente preocupado y Peter estaba cubierto por la Capa Invisible dejando tan solo su cabeza al descubierto e intentaba sin éxito hacer que sus compañeros volvieran bajo la capa.
'¡Volved bajo la Capa!' – Suplicó Peter. – 'Si se abren las puertas nos pillarán.'
'Me la pela que nos pillen aquí.' – Sirius hacía rodar la varita entre sus dedos al tiempo que caminaba.- 'Si lo hacen mejor, estoy deseando reventarle la cara a patadas a alguno de esos.'
'Canuto, estate quieto de una vez.' – Masculló James. – 'Me estás poniendo aún más nervioso.'
'Como se nota que no es Lily la que está ahí dentro.' – Le espetó Sirius.
'¿Eres imbécil o qué?' – James se levantó enfurecido y le dio un empujón. – '¿Te crees que lo que le pase a Sam me da igual?'
Sirius le dio otro empujón y James dio unos pasos hacia atrás, cuando levantó la cabeza James estaba dispuesto a darle un puñetazo y Sirius le apuntaba con la varita.
'¿¡TAN EGOÍSTA CREES QUE SOY!?' – Bramó James y su voz hizo eco.- '¡VENGA, EMBRÚJAME VALIENTE!'
'¡Eh!' – Peter salió de la capa, se puso entre ellos dos y los separó. Era en aquellos momentos cuando deseaba que Remus estuviera presente, pues sabía calmar los ánimos de aquellos dos. – '¡Ya vale! ¡No os peleéis! ¡Sois amigos!'
Aquella última palabra causó efecto en James, miró a Peter y al ver lo angustiado que estaba el muchacho la sensatez volvió a él de golpe. Miró a Sirius y negó con la cabeza al tiempo que se giraba.
'Eres un inmaduro de mierda.' – Sirius guardó la varita.
'Y tu eres un cobarde asqueroso que encima subestima a su novia.' – Le respondió James aún dándole la espalda. – 'No es la primera vez que Sam se mete ahí dentro.'
'Esa Sam que hay ahí dentro es la misma a la que una vez en un pasillo le dio por provocar a todos los Sangre Pura aún estando sola.' – Sirius chasqueó la lengua. – 'Es la misma irresponsable.'
'Pero Sam no es tonta, Sirius.' – Le dijo Peter. – 'Y estoy seguro de que dentro de nada la veremos salir de ahí con una sonrisa en la cara.'
Sirius le sonrió a Peter y le revolvió el cabello amistosamente. James caminó hasta ellos y pasó un brazo por encima de los hombros a Peter y otro a Sirius.
'Estoy acojonado.' – Murmuró Sirius dando un suspiro.
'Todo irá bien.' – James miró a Sirius especialmente. – 'Todo irá como ha dicho Peter.'
'Lo siento.'
'Yo también lo siento.'
James y Sirius se fundieron en un abrazo y Peter los observó con una sonrisa.
Dentro, la falsa Anthea Landry estaba sentada con los brazos cruzados sobre la mesa y tenía la mirada clavada en la mesa de mármol. Le quedaba muy poco tiempo y empezaba a desesperarse, pues no hallaba manera alguna de salir intacta de allí y cada vez estaba más segura de que el montaje del espía se iba a desmoronar y de que, en consecuencia, el asesinato de los Merodeadores los iba a coger desprevenidos, eliminando cualquier posibilidad de defensa o de preparación.
Mulciber ya había vuelto de que le leyeran la mente y aún se estaba recuperando, Dolhov estaba con Regulus en la estancia y después le tocaba a ella. Gracias a Merlín nadie en la Sala estaba tranquilo sabiendo por lo que iban a tener que pasar y como pálidos se habían vuelto todos, Sam no destacaba ni resultaba extraña o sospechosa.
'Esto es indignante.' – Murmuraba Lucius Malfoy.
'¿Quereis calmaros?' – Exigió Nick Devoir harto de escucharles.- 'Regulus es discreto y de confianza.'
Dolhov salió del hueco del espejo casi arrastrándose, temblando de arriba a bajo y blanco como la nieve. Se dejó caer en una silla y se secó con la manga de la túnica la sudorosa frente. El corazón de Sam empezó a latir desenfrenadamente, como si quisiera también escapar de allí sabiendo lo que se avecinaba.
'Jamás había experimentado algo tan desagradable.' – Dijo Dolhov con los ojos entrecerrados.
Nick Devoir se dignó a levantarse de su asiento y caminó hasta Anthea, a la que le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Sam rechazó la mano de Devoir y se levantó mirándole fríamente. Nick intuyó que la chica estaba algo enojada y le susurró al oído cuando estaban frente el espejo:
'Sé que no eres la traidora, Anthea, y realmente lamento hacerte pasar por esto, pero es por el bien de todos. En cuanto regreses podrás irte a descansar a tu torre.'
'Eso espero.'
Sam se metió por aquel sinuoso pasillo y empezó a caminar. Milagrosamente algo se encendió en su cabeza y a la velocidad de un rayo, un escaso plan que dependía más que nada de la improvisación se trazó en su mente. Al ver la luz que salía de la estancia de Regulus Black, Sam se puso a temblar al pensar que quizás tan solo le quedaran minutos de vida y que la misión estaba a punto de irse al traste si Regulus Black se había vuelto un verdadero fanático Sangre Pura y si ella no era lo suficientemente fuerte para aguantar y no rendirse.
'Hola Anthea.' – La saludó Regulus Black con una cara que decía que aborrecía lo que estaba haciendo plenamente.
'Hola Regulus.'
Sam se quedó de piedra al ver que aquella habitación con dos butacas, una mesita y una estantería de libros era la misma en la que Regulus la había metido para librarla del conserje Filch, cuando estaba fuera de la torre después del toque de queda, por haberse quedado hasta tarde con Sirius en los jardines.
'Anthea, siéntate y acabemos esto cuanto antes, por favor.' – Regulus le indicó la butaca que había frente a él. – 'Me resulta tan fastidioso como a ti.'
'Regulus, me parece mentira que dudes de mí.' – Sam empezaba con el plan. – '¡Soy Anthea Landry! ¡Me conoces desde niño!'
'Lo sé, Anthea, lo sé.' – Replicó Regulus algo turbado. – 'Pero debo hacerlo. Siéntate por favor.'
'¡Estos es increíble!' – Gritó la falsa Anthea indignada. – '¡Ya veo cuanta confianza hay entre nosotros!'
'Anthea, por favor, siempre eres comprensiva.' – Le suplicó el hermano menor de Sirius al tiempo que se levantaba y la sentaba en la butaca. – 'No me pongas más dificultades, no es propio de ti. Sabes que hay un traidor y estoy seguro de que entiendes por que debemos hacer esto aún a desagrado de todos.'
'¡Jamás me había sentido tan humillada!' – Sam se levantó de la silla.
'Anthea no empieces así que te conozco. Voy a entrar te guste o no y si no quieres que te siente muy mal, relájate y baja tus barreras defensivas o será peor.'
'No te atrevas, Regulus Black.' – Ordenó la falsa Anthea Landry a media voz.
'Lo siento.'
Fueron los negros ojos de Regulus Black lo último que vio Sam. Después perdió todo de vista y una potente fuerza la hizo tambalear. Sintió como si el suelo se perdiera bajos sus pies, como si no fuera capaz de pensar y una dolorosa punzada en la cabeza le dio a entender que Regulus Black estaba entrando en su mente. Intentó adueñarse de su mente y de sus recuerdos, de resistirse y la cabeza le amenazó con estallar, contra más intentaba frenar a Regulus, más empeño ponía este y más dolor le provocaba. Sin poderlo remediar un chorro de recuerdos que intentó dirigir, se desparramó por su mente:
Lily y Sam caminaban cargadas de bolsas de la compra por un centro comercial del Londres Muggle. Sentadas en una cafetería, Lily le revelaba que estaba coqueteando con James Potter.
Con todas sus fuerzas Sam sacó a Regulus de allí.
Salía del baño de los Prefectos y reía con el equipo de Gryffindor. McGonagall aparecía por el pasillo y se la llevaba alegando que alguien la esperaba en el despacho del director. Allí iniciaba una larga discusión con sus padres y estos terminaban repudiándola delante de Dumbledore.
Bruscamente apartó aquel recuerdo por el dolor que le provocaba y al hacerlo, otro vino y Regulus pudo verlo.
Lloraba sin cesar sentada en las gradas del campo de Quidditch. Observaba su rostro en un charco que había bajo sus pies. Sus cabellos negros y ondulados se le pegaban a la cara y los ojos negros los tenía rojos e hinchado de tanto llorar. De refilón veía a Sirius Black acercarse a lo lejos.
Sentía como si le martillearan la cabeza cada vez que intentaba sacar a Regulus de algún recuerdo. Otra punzada de dolor…
Un montón de Sangre Puras las rodeaban a ella y a Lily y las apuntaban con las varitas. Segundos después, Lily se derrumbaba envuelta en un charco de sangre y cuando ella intentaba luchar la apuntaban con la varita y gritaban "¡Crucio!".
Sentía que enloquecía. No hizo caso al insoportable dolor que le abrasaba las entrañas y luchó por sacarlo de aquel recuerdo.
Sirius se le declaraba a gritos en la Sala Común de Gryffindor.
Y se le escapaban, por más que lo intentaba, lo echaba de uno y Regulus entraba en otro.
Sirius y ella discutían en la playa y se acaban reconciliando.
Le parecía que Regulus no entendía nada, no entendía porque Anthea Landry tenía los recuerdos de Sam Hewitt y por eso seguía rebuscando en su cabeza.
Sam se miraba una última vez al espejo y se sonreía al verse tan hermosa con el vestido azul del baile. Salía corriendo y llegaba la Sección Prohibida, levantaba la visera de una armadura y la pared se abría dándole paso a un balcón con vistas a la playa. Allí leía el poema de Sirius al lado de una mesa adornada con dos velas y una rosa.
Y no había manera de que cesara el dolor. Se incrementaba cada vez que intentaba cerrarle el paso al Sangre Pura que le leía la mente.
Sam sobrevolaba con la escoba una batalla entre Sangre Puras y sus amigos y finalmente caía al suelo dándose un tremendo golpe.
Lo echaba una vez más, pero el dolor era tan insoportable que pensó en abandonarse y bajar todas las barreras a pesar de que entonces, Regulus vería absolutamente todos sus recuerdos aunque eso supusiera el fin de la misión…pero no podía más.
Sirius Black la despertaba y le traía el desayuno a la cama. Discutían y ella le curaba después una herida a Sirius, hablaban y se besaban. Después Sirius recorría el cuello y el escote de la camiseta de Sam con besos, sus labios se juntaban miles veces y se acariciaban con suavidad. Sin dejar de besarse, Sam le quitaba la camiseta a Sirius y ella la perdía poco después. Las caricias y los besos continuaban y la respiración se agitaba. Los pantalones de ambos volaron. Más y más besos. Los cuerpos pegados, unos contra el otro, sintiéndose en casi todos los rincones de su piel. Dos prendas en Sam impedían que sus cuerpos se sintieran en su totalidad, una en Sirius. Las manos de Sirius le recorrieron la espalda hasta encontrar el broche del sujetador que cedía…
'¡Eso no!' – Se oyó gritar y haciendo un esfuerzo sobrehumano lo sacó de allí. El dolor que le provocó echarlo hizo que perdiera el control sobre ella misma y sobre su mente…
Sam entraba en la habitación y Lily le tiraba la ropa de Anthea. Le explicaba nerviosa que los Sangre Pura habían citado a Anthea y que debía sustituirla. Le arrancaba un cabello a Anthea y lo metía en un frasquito que contenía un líquido. Le decía que fuera prudente, se abrazaban y Sam le sonreía. Después Sam se miraba al espejo y sus ojos se aclaraban y se volvían dleo color de la miel, sus ondulados y negros cabellos se alisaban y se volvían rubios, la piel se bronceaba y crecía, se hacía más alta y sus curvas de mujer se definían más. Era Anthea Landry.
A Regulus Black no le hizo falta nada más para comprender.
El dolor cesó de golpe. Sam abrió los ojos y se encontró tendida en el suelo sudorosa, pálida y sin fuerzas. Un hilo de sangre le resbalaba por la cara. Se había golpeado al caer al suelo. Se llevó una mano a la cabeza. Notaba como si se la hubieran bombardeado. Enfocó a Régulus Black y vio que este se dejaba caer sobre la butaca, abrumado.
Pasaron unos minutos en los que el único ruido que inundó la sala era la respiración agitada de Sam. La chica se reincorporó poco a poco y Reguls Black levantó la cabeza. Se miraron. Sam pensó que jamás había visto aquella expresión en él: lo embargaba la ira. Black sacó su varita y Sam contuvo la respiración y cerró los ojos…
'Muffliatto.'
La puerta por la que había entrado Sam quedó hechizada. Sam abrió los ojos y volvió a respirar, por un momento se había visto muerta.
'¡Solo tú podías ser tan irresponsable!' – Gritó enfurecido Regulus Black. Aunque delante de él estuviera "Anthea Landry", era como si viera a Sam Hewitt. – '¡Debí imaginar que tan solo alguien tan insensato como tú sería capaz de colarse entre todos sus enemigos! ¡Y cómo no! ¡Mi hermano no debe haber hecho nada para impedírtelo! ¡Al fin y al cabo es tan irresponsable como tú!'
'No me des la charla.' – Le espetó Sam al tiempo que se agarraba a la butaca par ayudarse a levantarse.- '¿Qué vas a hacer, Regulus?'
'Eres la traidora.' – Régulus avanzó hacia ella y la agarró bruscamente por e cuello de la túnica y la levantó. Fijó sus ojos en los de ella y Sam supo que estaba aterrado. Regulus Black le gritó desesperado: – '¿¡Te das cuenta de lo que eso significa!?'
Quizás con el cuerpo de Anthea sobrepasara en altura a Regulus e incluso era posible que fuera más fuerte que él, pero la sesión de Legeremancia la había dejado tan débil que apenas se sostenía en pie. Ni pensó en sacar la varita, estaba perdida.
'¡Joder! ¿¡Sabes que suerte vas a correr, Sam!?' – Gritó con los ojos anegados en lágrimas el chico. Estaba frustrado, solo pensar que su antigua mejor amiga y amor de la infancia tenía los segundos contados lo mataba.- '¡Te has metido en la boca del lobo, estúpida!'
'Lo sé muy bien.' – Sam esbozó una sonrisa irónica. – 'Pero dime, Regulus, ¿serás tú mi verdugo?'
Y aquí se queda la cosa hasta el próximo capítulo. Espero que os haya gustado, sobretodo esta parte final. Ya veis que la scosas vuelven aponserse un poquito negras, que el grupo de Sangre Puras esta al completo y que hay mucho odio guardado para la batalla final. Como siempre, solo me queda daros las gracias por los reviews(a Jusse que siempre estás ahí, a Sandra Black y a los demás que estáis registrados y que ya me encargo de contestar a los reviews).
;)
¡Un beso enorme para todos!
Eneida
