Capítulo 4: ¿Sabes? Con tu ayuda me relajo...
Stephanie miró a su hermano, vio como se movía en el asiento y movía la tila sin parar.
- Tienes razón. – dijo ella al fin – Si quiere cuéntalo, si no, no.
Shane sonrió y se levantó de la silla para salir corriendo. Vince estuvo atento y rodeó con el extremo de la esposa que tenía enganchada en su muñeca a la de su hijo.
- ¿Lo tienes esposas? – preguntó Steph sorprendida
- ¡Mejor así! – exclamó Shane moviendo los pies
Fueron al despacho que le habían preparado en ese estadio para ver el show desde allí. Shane tenía a Vince hecho un mar de desesperación. Se levantaba, se sentaba, andaba por la habitación… Vince no tenía mucha paciencia y eso podía verlo su hija que se estaba poniendo histérica solo de verle moverse.
- Shane, ¡estate quieto! – pidió Stephanie harta
- No puedo. – gritó Shane – No puedo, no puedo… - siguió diciendo mientras se desordenaba el pelo
- Venga hijo siéntate. – pidió Vince que tenía la sensación de que se rompería la muñeca de los tirones que le daba su hijo
Shane le hizo caso cuando su padre se lo repitió por tercera vez.
- Te voy a soltar, ¿vale? Que a este paso me vas ha arrancar la mano. Si vas a salir corriendo antes: avísame. ¿Vale? – pidió Vince soltándolo
- Claro. – dijo Shane frotándose la muñeca
- Bien… Bueno, sigamos. ¿Hacia donde dirigiremos la story line de Kane y Kelly Kelly? – preguntó ya dirigiéndose a su hija
- Pues había pensado que… - dijo Steph y siguieron hablando de negocios
Shane se puso a descolgar los cuadros de la habitación y los cambiaba de sitio. No podía estarse quieto y hacía ruido porque quería que su padre y hermana se dieran cuenta de que estaba allí pos si acaso se escapaba.
Y eso es lo que hizo. Abrió la puerta y salió corriendo por los pasillos
- Papá, Shane se ha ido. – dijo Steph a los cinco minutos
- ¡Ostias! – exclamó Vince, se levantó y fue a buscarlo seguido de su hija
Shane había subido corriendo todas las escaleras hasta llegar a la azotea del edificio. Allí se había quitado la chaqueta y se desabrochó la camisa por el calo que tenía, luego volvió a bajar todas las escaleras de tres en tres. Sabía que así podría partirse algo pero necesitaba bajar de esa manera para dar de si su hiperactividad.
En su carrera por los pasillos, se chocó contra alguien de tal manera que rebotó y cayó al suelo con lo que consiguió doblarse la muñeca izquierda.
- Shane, me extraña verte aquí. – le dijo Glen, que era con quien había chocado - ¿Estás bien? – preguntó extendiéndole la mano
- Sí. Claro. Estoy bien. – dijo aceptándola – Bueno creo que no, me he doblado la muñeca. – dijo enseñándosela
- Vaya… Sí, se te está hinchando y cambiando de color. – le dijo – Venga, te acompaño a la enfermería.
Shane siguió a Glen concentrando todas sus neuronas en tranquilizarse. Acariciaba la pared, daba saltos… No podía hacerlo. Además tenía un ligero cosquilleo en el estómago que…
- ¿Dónde estabas con la camisa abierta? – preguntó Glen
- Yo… En la azotea, en la azotea… - dijo Shane adelantándose a Glen y caminando de espaldas
- ¿Es allí donde te has dejado la chaqueta? – preguntó Glen mirando fijamente a Shane
- Será, supongo. Subí todas las escaleras corriendo. Tenía claro. – reconoció el hiperactivo
- Pero si estamos a finales de octubre…
- Estaba corriendo, tenía calores… - intentó explicar Shane
Glen no dijo nada y empujó a Shane a la habitación donde se encontraba la enfermería.
- Vaya Shane, ¿seguro que has corrido por las escaleras y no estás sudoroso porque has estado con alguien? – le preguntó Glen mientras la enfermera iba a por las vendas para la muñeca de Shane
- Claro. Me divorcié hace bastante, no he estado con nadie desde entonces. – explicó sin dejar de moverse en la camilla
- ¿Seguro? – preguntó señalándole la entrepierna
- Mierda. – dijo Shane avergonzado, se puso la mano encima que no le dolía en el bulto y lo presionó hacia abajo – Lo siento, no es mi culpa, yo no lo controlo. Lo siento…
- A mi no me tienes porque dar explicaciones… - dijo Glen haciendo una seña para que no hablara pues la enfermera llegaba
Shane asintió y cruzó las piernas para que ella no lo notara. Empezó a vendarle la mano intentando que Shane no se moviera.
Glen se limitó a observarlo, sabía de la enfermedad de Shane y por como se movía podía averiguar dos cosas: que su enfermedad posiblemente podría haber avanzado de cierta manera y que ahora mismo no estaba bajo los efectos de ninguna medicación.
- Glen, dile algo, no deja de moverse. – pidió la enfermera
Glen soltó la bolsa que llevaba en el suelo y cogió con ambas manos el rostro de Shane.
- Mírame a la cara y dime seis colores. – pidió Glen
Shane le miró y la enfermera aprovechó para seguir su trabajo.
- Azul, rojo, amarillo, rosa… ¡Son las 21.30! – exclamó dirigiendo la vista al reloj
- Shane, mírame aquí. – dijo Glen señalándose el entrecejo
Este dirigió la vista allí nervioso.
- Bien, dime ahora seis colores. A cambio te invito a lo que tú quieras. – dijo Glen
- Azul, rojo, amarillo, rosa, verde y marrón. – dijo Shane sin desviar la vista.
Glen sonrió y disfrutó de la mirada de Shane cuando la dirigió a sus ojos. Fue el Mounstro rojo quien bajó la vista sonrojándose
- ¡Shane! ¡Estás aquí! – exclamó Vince entrando allí - ¿Dónde estabas? ¿Qué te ha pasado? ¿Qué haces así? ¿Ha pasado algo? – preguntó al ver a Glen allí
- Me he caído y me he doblado la muñeca, la muñeca. – dijo Shane moviéndose
- Se tropezó conmigo y cayó al suelo. Venía de la azotea, por eso viene así. – explicó Glen
- O bien… - murmuró Vince
- Necesito ir al baño, lo necesito. Necesito. – dijo Shane levantándose
- ¿Por…? – empezó Vince, vio como Glen movía la mano de arriba abajo, entendió el mensaje y le dio las indicaciones para que fuera
Shane salió corriendo y Vince suspiró agotado. Se apoyó en la camilla y se pasó la mano por el rostro.
- Vince, ¿te puedo preguntar algo? – pidió Shane recogiendo su bolsa del suelo
- Claro. – dijo Vince apretando los ojos y dirigiéndolos hacia su empleado
- La TDAH de Shane ha avanzado, ¿verdad? – preguntó
- ¿Te lo ha dicho él?
- No. Estudié psicología mientras empezaba en la lucha libre. Tiendo a fijarme muchísimo en la gente y solo le he observado. – explicó Glen
- Anda… - dijo Vince sorprendido – Sí. Ha avanzado. Y no puede tomar su medicación tan a menudo porque puede destrozarle el hígado.
- Vaya… Lo siento. – dijo Glen
Vince se encogió de hombros y vio como su hijo entraba de nuevo allí.
- No le digas nada. Como si no te hubieras dado cuenta. – pidió
- Vale. – dijo Glen – Pero si necesitas algo, lo que sea, no dudes en pedírmelo a mí.
- Tranquilo lo haré… - dijo y salió de la habitación con su hijo, al poco volvió a entrar – Creo que te pediré algo.
- Dime. – dijo Glen sonriendo
- Verás, Shane va a volver a luchar. Necesito a alguien que me lo controle en el vestuario y en las duchas… - pidió Vince
- Vale. Acepto. Pero… Eso también pueden hacerlo los demás… - dijo Glen rascándose la calva
- Sí. Pero Shane no quiere que nadie se entere de que su enfermedad ha avanzado tanto. Ya que tú lo sabes quiero que lo "controles" tú… Y si puede ser, que no sepa que te he puesto como su…
- ¿Canguro? – preguntó Glen alzando una "ceja"
- Si eso, su canguro. – le dijo Vince
- Vale. No me importa. – dijo Glen y sonrió, salió por el pasillo
- Oye – exclamó Vince sorprendido y siguió a Glen
- ¿Qué? – preguntó Glen volviéndose
- Has aceptado sin ningún inconveniente ni ninguna condición…. ¿Por qué? – preguntó Vince
Glen se dio la vuelta con los mofletes rojos.
- Tu hijo me cae bien – respondió con una sonrisa de oreja a oreja y se fue
Vince lo observó, abrió la boca para comentar algo, pero tuvo que coger a su hijo pues estaba volviendo a correr por el pasillo.
- Vamos al hotel que hoy me toca quedarme despierto toda la noche. – dijo
Shane asintió y siguió a su padre. Intentó dormir durante la noche cosa que apenas pudo hacer y acabó jugando al póker con su padre, el corriendo alrededor suya y Vince sentado en la cama con instintos asesinos, vale, no iba a matar a su hijo pero carecía de paciencia y tenía sueño.
Estuvo apunto de levantarle la mano, pero en ese momento Shane se quedó dormido en el suelo como si le hubieran pegado un tiro y Vince solo pudo que observarlo.
