XLVII
'Lo sé muy bien.' – Sam esbozó una sonrisa irónica. – 'Pero dime, Regulus, ¿serás tú mi verdugo?'
Regulus endureció la mirada y soltó la túnica de la chica. Al verse Sam sin sujeción, las piernas le flaquearon y cayó sobre la butaca, incapaz de mantenerse en pie. Recostó la cabeza en el respaldo y observó, aún sonriendo, a Regulus apoyado con un brazo de cara a la pared. Dentro de él había estallado una batalla entre los recuerdos de niñez y los ideales de los que ahora era partidario y Sam sintió lástima y se alegró a la vez. Si Regulus tenía dudas es que no era un Sangre Pura de verdad.
'¿Dónde está la verdadera Anthea?' –Exigió Black sin quitar la vista de las losas de la pared. – '¿Qué habéis hecho con ella? ¿¡Cómo la habéis dejado fuera de juego todas estas veces!?
'Te recuerdo que la has visto.'– Le contestó bordemente Sam. – 'Estaba durmiendo plácidamente en su cama y ahí sigue. No somos como vosotros.'
'¿Cuántas veces te has infiltrado?' – Regulus volvió hacia ella y la volvió a coger por el cuello de la túnica. – '¿¡Desde cuando!?'
'¿Cuántas veces os han fallado los planes?' - Le preguntó Sam a modo de respuesta.
'¿¡Cómo lo habéis hecho!?' – Exigió Régulus al tiempo que la sacudía.
Sam sacó fuerzas y le dio un manotazo en las manos y Regulus la soltó.
'Cuídado con tus maneras de tratarme.' – Espetó enfadada.
El chico, abrumado, se dejó caer en la butaca de enfrente y Sam comprendió en un segundo que Regulus no se explicaba como lo hacían y que no podía saber que Anthea era la traidora, pues solo la había visto dormir. Otra valiosa bombilla se encendió en su cabeza.
'No estás en condiciones de exigir nada, Sam.' – Regulus se masajeó la sienes. – 'Esto es una pesadilla…'
'Anthea es mi compañera de equipo, de casa y duerme en mi habitación…' – Empezó a decirle Sam jugándose todo en una partida arriesgada. – '…es fácil. Un Desmaius, la Multijugos de Lily, un Obliviate a Anthea y engañarla de manera que sepa todo lo que ocurrió en las reuniones y todo lo que hay planeado, sin que recuerde nada de lo que le pasó cuando se cruzó con nosotras en la habitación, en la Sala Común, en el campo de Quidditch…'– Miraba fijamente a Regulus con la esperanza de que lo convenciera y lo engañara.- 'Vosotros tenéis vuestros asquerosos métodos, vuestra preciada magia oscura para alcanzar vuestros objetivos sin que importen los del bando contrario. Nosotros tenemos nuestras maneras de conseguir lo que queremos sin dañar a nadie.'
Regulus y Sam se miraron mutuamente. No había odio, pero si mucho resentimiento y mucha pena. Para ambos el contrario vivía en la equivocación.
'Te lo repito, Regulus Black, porque Devoir se empezará a impacientar si Anthea no regresa o si no regresas tú con la traidora…' – Sam sonrió con sarcasmo y Regulus frunció el ceño. – '… ¿vas a ser tú mi verdugo?'
Lily tenía la cabeza en otro lugar muy lejano a la reunión de Prefectos. Por una vez en su vida, lo que dijera el Premio Anual de Huffelpuf le daba igual y a juzgar por el semblante serio de Remus y la mirada perdida de Alice, a ellos también.
'…por eso, como la prefecta de Ravenclaw, Kristen Ward, deja Hogwarts para marcharse a un país extranjero a causa de todos esos rumores que corren fuera sobre una posible revolución a cargo del tal Tom Riddlel…'
Alice, Lily y Remus despertaron simultáneamente al escuchar el nombre y apellido de aquel muchacho que tantos problemas empezaba a dar al mundo mágico y pasaron escuchar atentamente lo que decía el Premio Anual.
'…Sprout ha decidido darle a un alumno el puesto vacante y si no recuerdo mal es otra chica de Ravenclaw que estará al llegar, porque la profesora Sprout le estará dando su placa de Prefecta. Como seguramente este un poco perdida, os agradecería que le echarais una mano en cuanto a turnos de vigilancia se refiera después del toque de queda y nuestras otras obligaciones.'
Lily volvió a dirigir su pensamiento hacia su amiga, poco le importaba quién fuera la nueva Prefecta de Ravenclaw, ella ahora estaba demasiado ocupada en desear que todo le saliera bien a Sam. Remus, que se dio cuenta, le puso una mano sobre la que ella tenía encima de la mesa y le sonrió, intentando reconfortarla. Lily le sonrió dulcemente, en un intento de convencerse a ella misma y a Remus que todo iría bien. Alice les miraba con el semblante serio, ajena a la reunión. Aunque a Lily no le había dado tiempo a explicarle lo que ocurría porque habían llegado tarde, si que le había vocalizado que había problemas. Y esas dos palabras se habían acostumbrado a decir los chicos de Dumbledore cuando los Sangre Pura se movían.y todos conocían su significado.
En esas estaban cuando alguien picó a la puerta de aquella diminuta aula. Al momento, Ió Keith entró en la clase con una insignia de prefecta ya colocada sobre la túnica. Las caras de asombro de Remus, Lily y Alice superaban con creces a las de los demás presentes.
'Hola.' – Murmuró Ió sonriendo incómoda.
'Os presento a la nueva prefecta de Ravenclaw. Ió Keith.'
Sam se sujetaba la cabeza con la mano derecha. Se había quedado tan débil y tan sensible que notaba en su cabeza la sangre correr al ritmo que la bombeaba su corazón. Como si a cada segundo hubiera una diminuta explosión. Regulus seguía sentado en la butaca, callado. Dos veces Sam le había hecho la misma pregunta y ninguna de las dos veces Regulus había contestado.
'Reg, te he hecho una pregunta.'
Regulus reaccionó al escuchar aquel apodo por el que Sam lo solía llamar de niño. La respuesta a lo que debía hacer con Sam le llegó tan rápido como lo que ella había tardado en pronunciar su apodo.
'¿Cómo quieres que yo sea tu verdugo, Sam?' – Le respondió Regulus abatido al tiempo que la miraba. – 'Prefiero que me maten a mí antes que acarrear con la culpa de tu muerte o verte tendida sin vida ante mis narices.'- Suspiró. – 'Me volvería loco.'
Sam sonrió dulcemente y se levantó de la butaca con esfuerzo. Caminando poco a poco, como si fuera a caerse en cualquier momento, llegó hasta donde estaba sentado Regulus Black y le dio un beso en la mejilla. Después, al oído le susurró sonriendo:
'¿Ves? Tú no eres como ellos.'
Regulus le lanzó una mirada de reproche y la apartó con suavidad. Se levantó y sacó su varita y de la nada hizo aparecer un diminuto frasco. Segundos más tarde se tocaba con la varita en la sien y extraía de ella un vaho entre líquido y gasoso de color plateado que depositó en el frasquito. Cuando lo hubo cerrado se lo tendió a Sam.
'El recuerdo de todo lo que ha pasado aquí estará más seguro contigo que conmigo.' – Le dijo. – 'Modificaré mis recuerdos y te mandaré pronto otro frasco con el recuerdo de todo esto que te estoy explicando. Crearé falsos recuerdos sobre la sesión de Legeremancia con Anthea Landry por si alguna vez a Mi Señor le da por leerme la mente.
'Regulus…' – Sam cogió el diminuto frasco turbada.
'Tenía tu vida en mis manos hasta hace segundos.' – La cortó Regulus mirándola fijamente. – 'Ahora tú tendrás la mía. Si alguna vez este frasco y el que te mandaré cae en manos de quien no debe, imagínate lo que me pasará por esta gran traición.'
'Te juro que nunca correrás peligro por esto.' – Le respondió ella decidida.
'Y ahora haré lo que debería haber hecho cuando tú y yo nos reencontramos en el recibidor de Hogwarts al volver yo de Durmstang.' - No estaba dipuesto a que aquello volviera a ocurrir, él era fiel a Su Señor Oscuro y no lo volvería a traicionar.- 'Aquello que tú me repetiste una y otra vez…'
Regulus la cogió por los brazos suavemente y la acercó a él. La Multijugos seguía haciendo efecto, pero él veía a la chica de piel blanca, de ojos negros y cabellos ondulados y del color de la noche frente a él. Él veía a Sam Hewitt y al besarla, también besó los labios de Sam Hewitt.
'Con este beso me despido de ti, Sam.' – Le susurró Regulus. – 'A partir de ahora somos enemigos.'
Sirius no supo si echarse a llorar o a reír cuando vio a la falsa Anthea Landry salir del Cuartel General de los Sangre Pura tambaleándose. Si no hubiera sido porque James y Peter lo sujetaban bajo la Capa Invisible habría salido corriendo a su encuentro y se habría descubierto ante Nick Devoir que observaba a Anthea descender a paso lento, desde la puerta entreabierta del Cuartel. Sam llegó al rellano consciente de que Nick la estaba mirando y se le paralizó el corazón al ver que el bronceado de sus manos estaba desapareciendo y que el cabello se volvía oscuro por momentos. No tuvo valor ni siquiera para girarse cuando escuchó a las piedras moverse, le parecía imposible que estuviera teniendo tanta suerte. Para cuando se atrevió a girarse ya había recuperado su aspecto, las serpientes de piedra habían vuelto al techo cerrando la puerta de la sala de los Sangre Pura y Sirius Black salía de la nada, seguido de James Potter y Peter Pettigrew, y se precipitaba hacia ella.
Sam esbozó una sonrisa al tiempo que alargaba los brazos hacia Sirius. El chico la abrazó al vuelo antes de que ella cayera al suelo y Sam lo abrazó fuertemente. Sabía que ahora estaba a salvo. Se miraron durante un segundo y después Sirius la besó con tanto ímpetu, que aunque Sam hubiera estado en perfecto estado se habría desplomado.
'Sirius, por favor.' – Sam lo apartó suavemente. – 'Vámonos de aquí, ya.'
'¡Sam!' – James le cogió la cara y la besó en la mejilla y Sam le sonrió y se alegró enormemente por volver a ver a aquel maníaco del Quidditch. – '¿Qué ha pasado ahí dentro para que salgas así?'
'Mejor os lo cuento cuando estemos todos y estéis sentados que yo no estoy para llevaros a los tres desmayados.' – Les dijo ella con una sonrisa provocada por la alegría de sentirse a salvo. – 'Y vayámonos porque yo ya he tenido demasiada suerte hoy y dudo que la vuelva a tener si esos nos descubren aquí.'
Sirius cogió a Sam a caballito y salieron corriendo de allí.
'Debemos reunirnos ya porque tenemos problemas y de los grandes.' – Dijo ella llevándose una mano a la dolorida cabeza. – 'Y Anthea no debe salir de la habitación y no debería estar sola.'
Sirius se detuvo porque aquella última frase no le había hecho mucha gracia.
'¿Qué pasa con Anthea?' – Preguntó con el ceño fruncido.
'Lo que pasa es que Nick Devoir sabe que hay un traidor.'
Peter dejó escapar un chillido y James miró a Sam con los ojos abiertos como platos. Sam sonrió al pensar como iban a encajar entonces lo que les faltaba por saber.
'Estas de coña.' – Le dijo Sirius.
'Eso quisiera yo también.'
'Vale.' – James se puso serio y empezó a organizar todo. – 'Sirius, te dejo de guardaespaldas de Sam y de Anthea. No salgáis de la habitación. Nos reuniremos allí. Tú, Peter, te dejo el Mapa del Merodeador…' – James se lo sacó del bolsillo y se lo tendió. – '...buscas a Axel, Kaienne y Ió y les dices que se vayan pitando para la habitación de las chicas.'
'¿Y tu que vas a hacer?' – Le preguntó Peter.
Inconscientemente, James sonrió arrogante y se despeinó le flequillo antes de decir con una voz cargada de emoción:
'Yo voy a interrumpir esa reunión de Prefectos y Premios Anuales.'
James Potter se giró elegantemente y se marchó con aquel andar chulecso típico de él, al tiempo que su brillante cerebro iba a cien por hora.
El compañero de torre de Alice Shackbot, el Premio Anual de Huffelpuf que seguía llevando las riendas de la reunión porque Alice no estaba precisamente por el asunto, se vio bruscamente interrumpido porque alguien picó a la puerta del aula dónde estaban reunidos Prefectos y Premios Anuales.
'Dísculpad…' – Dijo haciendo mueca de fastidio.
El chico se apresuró en ir a abrir la puerta para no perder tiempo y de paso, para saber que cosa tan importante había ocurrido para que se interrumpiera la reunión. El muchacho no esperaba para nada encontrarse a toda una fila de alumnos de diversas casas y cursos con un aspecto que dejaba bastante que desear.
'¿Qué está pasando?' – Preguntó extrañado.
'Alguien ha llenado de bombas fétidas toda la escuela.'
'Hay un moco enorme, verde y pegajoso en mitad del pasillo principal del tercer piso y varias alumnos atrapados.'
'Alguien ha convertido las escaleras de toda la escuela en toboganes. Es imposible subir a los pisos de arriba.'
'Los libros de la biblioteca nos repelen.'
'En el aula de Transformaciones se oyen ruidos muy raros.'
'La torre de Astronomía esta llena de Gryndilows y casi le arrancan un dedo a un niño de primero.'
Los Prefectos se acercaron a la puerta al escuchar toda aquella locura y justo en aquel momento un grupo de alumnos apareció por la otra punta del pasillo corriendo a toda velocidad. Alice, que había tenido que salir de sus pensamientos a la fuerza, se quedó estupefacta la ver a una armadura que había cobrado vida persiguiendo a aquel grupo de chicos.
'¿¡Pero que narices…' – La chica se quedó sin palabras.
Remus se pasó una mano por la cara en un gesto de desesperación… ¿Por qué? Era la pregunta, ¿Por qué James, Sirius y Peter no podían estarse quietecitos? ¿Tan difícil era? Encima Lily, que también había adivinado quien había organizado todo eso, tenía los labios ligeramente apretados y respiraba más fuerte de lo normal: más de una broma procedente de los Merodeadores al día le sentaba como una patada en el culo a la prefecta. Remus suspiró y miró al techo.
'Merlín… ¿Por qué hiciste que esos tres capullos se cruzaran en mi camino cuando entré en Hogwarts?' – Pensó.
'La Subdirectora McGonagall quiere que arregléis todo eso.' – Anunció el último chico de la fila. – 'Dice que los profesores están muy ocupados en una reunión con el director Dumbledore.'
El Premio Anual de Huffelpuf parpadeó varias veces sin salir de su asombro y Alice se giró hacia Remus con una cara de ira que le dijo todo al chico, antes de empezar a organizar a los prefectos.
'Los de Gryffindor os vais a la torre de Astronomía.' – Empezó a decir Alice con voz autoritaria y visiblemente irritada. – 'Los de Huffelpuf al tercer piso. Slytherin, a recoger bombas fétidas y os encargais de esa armadura psicópata. Prefecto de Ravenclaw, te vas con mi compañero a la biblioteca y después vais a ver que narices hay en el aula de Transformaciones.' – Alice miró a Ió y con una cabezada le dijo. – 'Tú y yo vamos a arreglar esas escaleras.'
Con la palabra "Merodeadores" resonándoles en la cabeza, los prefectos se marcharon a arreglar aquel estropicio.
'Ahora entiendo a Frank…' – Farfullaba Alice al tiempo que caminaba a paso rápido con Ió al lado. – 'Malditos críos…' – Miró a Ió y le espetó: - 'Deberías decirle a Remus que se busque mejores compañías.'
'No te lo tomes así, Alice.' – Ió le sonrió. – 'Hacen que nuestro trabajo no sea aburrido y la verdad, cada broma que organizan es ingeniosa y divertida. Como la de esta mañana.'
Remus optó por llegar a la Torre de Astronomía mediante un pasillo oculto que solía usar él cuando deambulaba por el castillo con esos que se hacían llamar sus amigos, ya que como estaban en el piso primero y las escaleras se habían convertido en toboganes, no había otra manera de subir más rápida. Lily aceptó sin poner pegas usar ese pasillo. En cuanto llegaron y Remus tocó con su varita unos ladrillos estratégicos de la pared, se abrió un boquete. Iban a entrar cuando escucharon la burlona voz de James Potter a sus espaldas:
'¿Qué tal la reunión? ¿Corta?'
James hizo gala de sus maravillosos reflejos para esquivar aquel hechizo de Lily, pero no pudo zafarse de la poderosa mano de Remus, que lo atrajo a él de un tirón.
'Sois unos capullos.' – Le espetó el Licántropo con sus caras tan solo separadas por centímetros. – '¿¡Cómo se os ocurre liarla tanto cuando tendríais que estar vigilando a Sam que está infiltrada!?'
'¡Sois unos irresponsables!' – Chilló Lily. – '¡No creía que fuerais capaces de…'
'¡Eh! ¡Cortad el rollo los dos!' – Se defendió James. – '¡Sam ya ha salido y Sirius la ha escoltado hasta su habitación! ¡Y tú, Lunático, aunque quieras besarme(ya sé que soy un bombón irresistible), ya sabes que a mi solo me besa Lily!'
La mano de Remus se aflojó en su túnica, pero al momento Lily se le tiró encima y le avasalló a preguntas que James ni siquiera entendió de lo rápido que le habló ella. Lo que si llegó a entender al verle los bonitos ojos verdes acuosos, fue que Lily estaba pasándolo muy mal.
'¡Calma!' – James le cogió la cara con las manos y pegó su frente a la suya a la vez que la miraba directamente a los ojos. – 'Lily, amor, te he dicho que Sam está bien y que Sirius está con ella. Tranquila, mujer.'
Lily suspiró y se dejó abrazar por James, quién la estrechó contra él par darle cariño y reconfortarla y ella se aferró a él con fuerza. Sin soltarla, les explicó a los dos que Sam había dicho que tenían problemas de los gordos y que quería hablar con todos inmediatamente y que por esa razón él la había liado tanto en el castillo. Porque era la manera más rápida y eficaz de encontrarles e interrumpir la reunión.
Inmediatamente fueron en busca de Alice y de Ió y cuando las encontraron, la Premio Anual le estaba echando una gigantesca bronca a Peter, creyéndolo culpable de aquella cadena de bromas. Alice estaba tan enfadada que ni siquiera se había dado cuenta de que Kaienne y Axel estaban con Peter, y él, pobrecito, se había quedado mudo sin atreverse a decirle a Alice todo lo que había ocurrido entorno a Sam y a los Sangre Pura. En cuanto Lily se lo explicó, puesto que cuando James lo intentó, Alice empezó a gritarle como una histérica, los ocho se dirigieron corriendo hacia la Torre de Gryffidnor.
Sam acabó su relato con una sonrisa curvada en los labios a pesar de que las cosas se habían puesto bastante feas y de que su cabeza ardía de dolor. La razón de aquella sonrisa divertida era que las caras de cada uno de sus amigos eran todo un mapa y que ella estaba eufórica porque sentía que se le había dado otra oportunidad de vivir al haber salido ilesa y quizás por eso, no veía tan negro el asunto como lo veían los demás.
'Estoy segura de que Regulus intentará apartar a Anthea de los Sangre Pura.' – Lily y Sam tenían las manos entrelazadas, ambas sentadas sobre el escritorio de Sam. La prefectra había cubierto a su amiga de besos nada más verla. – 'Es lo más lógico, ya que, aunque no sepa que Anthea es la traidora, no permitirá que vuelva a haber una fuga de la información por esa vía.'- El cerebro de la pelirroja trabajaba a toda velocidad. – 'Si aparta a Anthea del grupo, aunque sea temporalmente…' – Miró a James, Sirius, Remus y Peter, que estaban repartidos sobre las camas, los dos primeros muy acomodados y el tercero con Ió sobre sus rodillas. – '…no tendremos ni fecha ni hora de lo que será el intento de asesinato en contra de vosotros.'
Se hizo un profundo silencio que tan solo rompió la burlona voz de James Potter:
'¿Y?'
Anthea miró a su capitán incrédula y se levantó del alfeizar de la ventana para acercarse a James y darle una colleja.
'¿¡Cómo que "¿Y?"!?' – Espetó furiosa tras darle el coscorrón. – '¡Van muy en serio, James! ¡Las otras veces, todo salió bien porque la defensa estaba preparada! ¡Si esta vez no sabemos cuando atacaran, ¿¡me quieres decir como porras vamos a preparar vuestra defensa!?'
'Anthea, nosotros cuatro nos valemos de nosotros mismos.' – Le dijo Sirius con una sonrisa cautivadora. – 'Desde que entramos aquí con once años nos hemos metido en follones que ni imaginarías y siempre hemos salido ilesos. Es una tontería preocuparse por nosotros.'
Las sonrisas cómplices entre James, Sirius y Remus hicieron que la sangre le hirviera a Anthea.
'¡Son hijos de Mortífagos, joder! ¡Hijos de asesinos!' – Bramó Anthea iracunda al ver que los tres chicos se lo tomaban bastante a la ligera. – '¡Fanáticos de unos oscuros ideales!'- Señaló hacia la ventana. – '¡Vosotros nos visteis como ardió aquella tienda en el Callejón Diagón! ¡Yo sí, Sirius! ¡Y había gente dentro! ¡Iban a dejar que se abrasaran allí dentro! ¡No les importaba una mierda matar a alguien y los Sangre Pura son esos futuros asesinos! ¡Son los mismos que iban a dejar que se quemasen vivos aquella pobre gente!'
'Anthea tiene razón, Sirius.' – Murmuró Ió muy seria. – 'En la última carta que mi padre me escribió me fue sincero y me dijo que la guerra estaba apunto de dejar de ser silenciosa…Corren rumores sobre un alzamiento de Riddlel y cuando eso ocurra también se alzarán los Sangre Pura dentro del colegio y esto se convertirá en una pesadilla.'
'Pero son solo rumores…' – Dijo Peter con la voz temblándole. – '… ¿verdad?'
'Se confirmarán.' – Alice abrió la boca por primera vez en lo que llevaban de tarde. – 'La Orden del Fénix trabaja a toda pastilla intentando descubrir cuando se van a alzar en contra del Ministerio. Dumbledore se ha reunido hoy con los profesores porque se va a ausentar unos días de la escuela por esto que os estoy diciendo.' – Alice los miró muy seriamente. – 'La cosa está, hablando en plata, muy jodida. Así que os agradecería que nos os tomarais a cachondeo o como si fuera una broma, lo que pretenden Devoir y los suyos.'
'Esto que ocurre aquí dentro…' – Las palabras de Lily fueron claras para los tres muchachos. – '…es tan solo el reflejo de lo que ocurre ahí afuera.'
'Está bien, me acabáis de acojonar entre todos.' – Resopló Sirius.
'Pues a mí, no.'
James seguía tumbado acomodadamente sobre la cama de Lily. Decidieron hacer oídos sordos a lo que había dicho el chico. Cuando James se ponía cabezón no había nada que hacer.
'Bueno chicos, me parece muy bien que las cosas estén tan chungas, pero mientras no sepamos si Regulus va a apartar a Anthea de los Sangre Pura, es una tontería preocuparse.' – Dijo Sam con una sonrisa. – 'Tranquilicemonos todos y sigamos como siempre.'
'Así me gusta, Sam. ¡Positiva!' – James se levantó de un salto. – 'Hasta ahora nos ha salido todo medianamente bien, ¿Qué se complican un poco las cosas? ¡Mejor! Así será todo mas emocionante y cuando lo superemos una vez más podremos sentirnos muy orgullosos.' – James caminaba de un lado a otro de la habitación. – 'Nos hemos preparado durante todas estas vacaciones, y sinceramente, todos nosotros somos unos cracks en lo que a duelos es refiere. Es posible que nos sorprendan porque no sabremos ni el día ni la hora, pero nosotros les sorprenderemos a ellos porque estamos mucho mejor que la otra vez que nos enfrentamos.'
'Ya le ha salido la vena Capitán de Gryffidnor.' – Axel sonrió divertido. – 'Cómo se nota que el sábado jugamos.'
'Cierto.' – James le miró con un brillo en los ojos. – 'Y os recuerdo que mañana entrenamos y no quiero que nadie falte porque este sábado le vamos a dar una paliza a Huffelpuf y además vamos a hacer que la grada salte de emoción de lo bonito que vamos a jugar. El equipo de Quidditch de Gryffidnor estará en boca de todos al acabar el partido.'
'Vale, James, me parece muy bien.' – Sam se levantó y metió una mano en el bolsillo donde estaba el frasco con los pensamientos de Regulus. Hasta que le encontrar un buen escondite lo llevaría siempre encima. – 'Pero yo ahora necesito dormir porque me han machacado la cabeza.'
'¡Vale!' – James dio un silbido. – '¡Todo el mundo fuera ya! ¡Mi jugadora tiene que dormir!'
Después de besar y abrazar y besuquear a Sam, todos fueron abandonando progresivamente la habitación de las chicas. Aprovechando que era la hora de cenar, Axel y Anthea decidieron bajar a las cocinas antes de irse ellos a cenar solitos a la Sala de los Menesteres. Sirius acordó subirle algo de comida también a Sam y mientras el chico regresaba Sam se metió en la ducha.
'Voy a la biblioteca a ver si ya han solucionado el problema de los libros.' – Anunció Lily cuando todo el grupo se dirigía al Gran Comedor. – 'Enseguida vengo.'
James saltó al instante y pasó un brazo por su cintura.
'Te acompaño.'
'Te aviso que voy a tardar porque además quiero buscar información sobre una cosa.' – Le advirtió Lily.
'Bueno, entre los dos iremos más rápido.' – Repuso él besándola en los labios.
Lily pensó que hubiera sido mejor que no la acompañara, puesto que en cuanto le dijera a James sobre que quería buscar la información el chico se iba a enfadar y mucho. Suspiró y se dijo que ya encontraría alguna manera de hacer que se le bajara el enfado. Se separaron en el recibidor de los demás y en vez de entrar en el Gran Comedor, ella y James entraron en la biblioteca. Estaba completamente vacía, ni Madame Pince estaba ya, pues seguro que estaría cenando.
'Perfecto…' – Susurró James con una sonrisa al ver que estaban a solas.
'Venimos a buscar información.' – Lily le besó en la mejilla y le dijo con una sonrisa pícara. – 'Asi que vienes a ayudarme, no a interrumpirme, ¿de acuerdo?'
'Hay tiempo para todo, ¿no?' – Repuso él sonriendo y siguiendo a Lily por la biblioteca. – '¿Qué hay que buscar?'
'Eh...' – Titubeó Lily. – 'Pues…información sobre seres mágicos.'
'¿Seres mágicos?' – James puso cara de no entender. – 'Si no han puesto deberes de Criaturas Mágicas.'
Lily se metió en unos de los pasillos que formaban las estanterías cargadas de libros y empezó a leer los títulos. Al momento apareció James con los brazos cruzados. Lily vio de refilón que el chico ya se estaba oliendo algo y decidió ser sincera e ir al grano, su estómago le estaba diciendo que no tenía toda la noche para buscar la información que quería.
'En realidad no es para ningún trabajo del colegio.' – Lily alargó una mano y cogió uno de los libros llamado: "Criaturas Marinas."
'Lily, ¿Qué se te ha metido en la cabeza esta vez?' – Preguntó James impacientándose.
La pelirroja ojeó un par de páginas de aquel libro y al momento lo volvió a poner en su lugar con la nariz arrugada.
'Quiero averiguar una cosa.' – Le sonrió dulcemente para ver si aquello hacia que James dejara de avasallarla a preguntas. – 'Sin importancia.' – Aseguró antes de coger otro libro de la estantería.
James observó cómo los ojos de Lily se abrían más al leer el título del libro y como la chica lo abría rápidamente con una sonrisa de satisfacción en sus labios. Incapaz de aguantarse y de sentirse ignorado, James le quitó el libro de las manos a Lily y antes e que la chica pudiera replicar leyó lo que había en la pagina que la pelirroja se había puesto a leer.
'"Náyades, Guardianas del Agua" ' – Leyó en voz alta.
Lily puso cara de culpable cuando James levantó la vista del libro para mirarla. El chico tenía la misma cara de ira que el día que le había pedido en la enfermería que fuera a decirle a McGonagall que Snape no era culpable porque ella no podía.
'¡Te dije que pasaras completamente del agua!' – Gritó. – '¡Olvídate de eso de una vez! ¡Sabía que aquella maldita inscripción me traería problemas!'
'Mira, James, si te vas a poner así lárgate y ya busco yo sola.' – Le espetó la pelirroja cruzándose de brazos. – 'Al fin y al cabo esto no es asunto tuyo.'
'¿¡Que no es asunto mío!? ¡Fui yo quien te enseñó ese maldito lugar y yo soy tu novio! ¡Lo que te pueda pasar a ti sí es asunto mío!' – Gritó exasperado. – '¡Te prohíbo que vuelvas a ese lugar y ni se te ocurra intentar coger agua de allí!'
'¡Pues llegas tarde!' – Gritó ella picada.
'¿¡QUÉ!?ERES TONTA!?' – James estaba al borde de un infarto. – '¡DIME QUE ES MENTIRA!'
'¡NI SE TE OCURRA ISNULTARME!' – Bramó Lily enfurecida. – '¡Y ES MENTIRA QUE YA LO HAYA HECHO PERO PIENSO HACERLO! ¡Y QUE NO SE TE OCURRA METERTE DE POR MEDIO! ¡VOY A AVERIGUAR QUE TIENE ESA AGUA DE ESPECIAL PORQUE NOS PODRÍA LLEGAR A SER MUY ÚTIL SI SE TRATA DE LO QUE INUTYO!'
'¡A LA MIERDA TU INTUICIÓN, LILY! ¡LA OTRA VEZ CASI MATAN A SIRIUS! ¿¡TAN INTELIGENTE ERES PARA UNAS COSAS Y AHORA NO ERES CAPAZ DE ENTENDER ESTO!?'
Lily sintió la sangre hervir en sus venas y un aire empezó a soplar alrededor suyo. Sentía que las puntas de los dedos le hacían cosquillas y entonces se dio cuenta de que la estantería que James estaba detrás se tambaleaba ligeramente. Otra vez…A causa del enfado la magia se le escapaba otra vez y que James continuara gritándole no la ayudaba a calmarse, sino más bien al contrario. La estantería se tambaleaba cada vez más fuerte y amenazaba con caer sobre la espalda de James. Algunos libros cayeron al suelo alrededor del chico, pero él ni siquiera se inmutó. Continuaba gritándole a Lily.
'¡LÁRGATE DE AQUÍ!' – Le gritó ella para acallarlo, sintiendo que perdía el control de si misma. – '¡DÉJAME EN PAZ DE UNA PUÑETERA VEZ, JAMES, Y OLVÍDATE DE MÍ!'
James se quedó sin habla. Las palabras de Lily le calaron hondo y algo se retorció de dolor en su interior. Dirigió la mirada a otro lado y sin volver a mirar a Lily, giró sobre sus talones y se marchó de allí a paso rápido.
'¡QUE LE JODAN A TODO!' – Gritó antes de salir dándole un puñetazo a la puerta. – '¡HAZ LO QUE TE DÉ LA GANA!'
Lily apoyó la espalda contra la estantería de enfrente y resbaló hasta el suelo. Se quedó allí encogida, pugnando por controlar la magia, intentando que la estantería de delante dejara de temblar. Le llevó unos minutos calmarse y cuando se le pasó el enfado, fue consciente de lo que le había dicho a James y lo que él le había dicho a ella al irse. Escondió la cara entre sus manos y sus dobladas rodillas para que sus sollozos no se escucharan.
Severus Snape se cruzó con James Potter en las escaleras del recibidor. Hubiera creído que el Gryffidnor había intentado provocarle al chocar su hombro contra el de él, de no ser porque a Potter, y fue lo que más le extraño, se le escapó un "Lo siento, no te he visto". Snape dedujo que Potter ni siquiera se había dado cuenta de contra quién se había chocado, si lo hubiera sabido allí se habría liado la de mil demonios. Severus se detuvo a observar como el Gryffindor se alejaba sumido en sus propios pensamientos(aunque nunca admitiría que aquel saco de musculitos pensara) y se preguntó que le habría ocurrido para que estuviera tan mal. Esbozó una sonrisa al pensar que seguramente se habría peleado con Lily y contento bajó las escaleras del recibidor. Iba a meterse en el Gran Comedor cuando escuchó los sollozos de alguien y se detuvo al ver que la puerta de la biblioteca estaba entreabierta. Severus Snape no era tonto y no tardó en atar los cabos sueltos. Se apresuró en ir a comprobar si lo que había pensado era cierto, pues si era así, alguien lo iba a pagar muy caro.
Entró en la biblioteca silenciosamente y caminó hasta el lugar del que provenía aquel llanto. Asomó la cabeza desde la esquina de una de las estanterías, medio escondido y se le encogió el corazón al ver a su querida Lily hecha un ovillo en el suelo, secándose esas lágrimas que caían de sus hermosos ojos verdes.
Por un lado, pensó, le estaba bien empleado a la muchacha por fijarse en quién no debía. ¡Le había dicho mil veces a lo largo de todos aquellos años que James Potter era un payaso que solo pensaba en él! Y ahí estaba la prueba. ¡Aquel egocéntrico de Potter la había hecho llorar! ¡Cómo lo odiaba! ¡Él, que la tenía, le hacía daño y la hacía llorar! ¡Y lo había visto largarse, apesadumbrado, sí, pero ni la mitad de arrepentido que cuando él, Severus Snape, la había dañado! Severus quería marcharse y a dejarla ahí llorando para que aprendiera la lección, pero algo en su interior se lo impedía. Así que se armó de valor, dejó de esconderse y avanzó hasta ella. Sonrió divertido al ver como Lily lo miraba entre furiosa y extrañada por haberla descubierto llorando. Él, sin decirle nada, le tendió un pañuelo y al ver que Lily no se dignaba a cogerlo, se lo dejó en el suelo y se marchó sin decirle nada.
Cuando abandonó la biblioteca Severus Snape lo tuvo claro: James Potter se las iba a pagar y dentro de muy poco tiempo. Si todo salía bien, James Potter nunca jamás volvería a hacer llorar a Lily.
¡Hola! Ya sé que he tardado un poquito, pero la inspiración se me había ido de vacaciones. No lo hace en todo el fic y me lo hace ahora...de verdad que...Fue al volver a leer cada uno de vuestros reviews cuando volvió, ¡que haría yo sin ellos!, cuando los leí y vi que todo el mundo se había quedado hecho un saco de nervios por lo que podía llegar a ocurrirle a Sam. Nunca pensé en hacer que le ocurriera algo muy malo, le he cogido cariño a la chica. En fin, espero que el capítulo de hoy también haya sido de vuetsro agrado.
¡Mil gracias por los reviews y un besote enorme!
Eneida
