XLIX
Era sábado por la mañana y era día de Quidditch. Huffelpuf iba a jugar contra Gryffindor y como todo el mundo sabía, la casa de Huffelpuf iba a perder. Se rumoreaba además, que Gryffindor había preparado el partido no solo para obtener la victoria, sino para divertir al público con su juego. Tratándose del equipo del famoso James Potter, increíble jugador, ingenioso y exhibicionista y lo más importante: Merodeador, el rumor tenía que ser cierto. Por eso andaban todos los alumnos tan alborotados, mostrando sin temor los colores de Huffelpuf y los de Gryffidnor.
Pero aquello no iba a hacer que Severus Snape se sentara a ver el partido. Solo lo hubiera hecho si supiera que Gryffidnor tenía oportunidad de perder. Como no iba a ser así, había decidido acabar de cuadrar sus cálculos para así poder exponerle su magnífico plan a Nick Devoir.
Estaba en la Sala Común de Slyhterin cuando acabó de darle le último repaso. Snape esbozó una sonrisa triunfal y marcó en el calendario "el día" con su pluma. Siempre había dicho que todo el mundo tenía un punto débil y él se lo había encontrado al grupito de los muchachos de Dumbledore. Su plan era brillante, iban a cogerlos desprevenidos y esta vez tan solo se lo contaría a Devoir, no fuera que a algún idiota de los Carrow o cualquier otro se les fuera la lengua hablando y alguno de los de Dumbledore se enterara como las pasadas veces.
Snape también había sorprendido en gran medida cuando Regulus Black anunció días atrás que no había ningún traidor y le fastidió que la sesión de Legeremancia hubiera sido inútil, pues Regulus había visto todo lo que él sentía por Lily Evans, incluidos recuerdos de niñez y posteriores recuerdos. Por suerte todo el mundo sabía que Regulus Black era discreto y eso suponía un alivio. Snape recogió todo de la mesa y se aseguró de que no hubiera alguno de los Sangre Pura cerca antes de ir a plantearle su plan a Nick, quien estaba sentado en una butaca tonteando con una chica de séptimo curso que lo miraba con devoción.
'Nick, tenemos que hablar.'
Snape se plantó delante de él e interrumpió a Nick justo cuando él iba a besar a la chica. Severus vio aquel destello de rabia y locura en los ojos de Devoir, pero no le intimidó. La muchacha miró a Snape con una sonrisa burlona y después besó a Nick Devoir con fervor. Cuando le hubo metido la lengua hasta la tráquea se levantó con una sonrisita y se marchó, dejándolos a solas. Snape se percató de que Nick no estaba muy satisfecho, pero no hico falta preguntar.
'Envidio a Lucius…'
Snape arqueó una ceja sin saber a que venía aquel comentario, pero decidió con cortar a Nick. Quería que lo escuchara y si soltaba uno de sus comentarios tan sarcásticos y lo incomodaba o lo enfadaba podía decir adiós a que Devoir le prestara atención.
'Él probó los labios de Anthea Landry…' – Continuó con voz parsimoniosa Devoir. – 'A mí Anthea me rehuye.'
'Yo creo que a Landry le repugna Malfoy. Suele huir de él.'- Dijo Severus con una sonrisita y así complaciendo a Nick. - 'Además, dicen que Anthea está enamorada de uno de los hermanos Lance de su casa.'
'¡Tonterías!' – Masculló Nick con rabia. – 'Ella no puede estar enamorada de un mestizo y mucho menos aún si es uno de los de Dumbledore. Además, te recuerdo que les atacó cuando yo se lo ordené y Regulus me lo hubiera dicho si hubiera visto algo en la sesión de Legeremancia.'
Snape se tragó ese: "Piensa lo que quieras" y esperó paciente a que Nick se dignara a preguntarle que quería. Finalmente Nick Devoir lo miró a los ojos y le dijo:
'¿Por qué me has distraído?'
'He encontrado una brecha en la defensa de Potter y los demás.' – Anunció Snape con una sonrisa. – 'No puedo decirte porque estoy tan seguro de que este ataque no fallará, pero te aseguro que los Sangre Pura se cubrirán de gloria si me escuchas y me haces caso y que nuestro Señor te recompensará con creces.'
Nick no varió la expresión de la cara y tan solo se mantuvo en silencio analizando a Severus. El muchacho era inteligente, poseía conocimientos que ni él sabía y aunque no era demasiado brillante en los duelos, tan solo le faltaba práctica y deshacerse de esas dudas y esos sentimientos que le provocaba Evans. Por suerte, Snape odiaba con toda su alma a los Merodeadores y su actitud cambiaba radicalmente cuando se trataba de ellos. Ahí tenía la prueba, el chico había encontrado una fisura en la defensa de los de Dumbledore y la había encontrado porque atacar y quitar de en medio a Potter era lo primordial para él. Nick sonrió por la tentación.
'Te escucho, Severus.' – Intuía que no le defraudaría.
Una venganza fría nunca fallaba y mucho menos si el amor y los celos estaban de por medio.
'El imbécil de Potter y sus tres perritos falderos suelen salir por las noches.' – Empezó a decir con desdén. – 'Se saltan las normas y merodean por la escuela, se marchan a Hogsmeade y a veces se adentran en el Bosque Prohibido…' – Snape recordó el Sauce Boxeador y sonrió con maldad. – 'Sé el día exacto en el que harán una de sus escapadas.'
'¿El día exacto?' – Inquirió Devoir alzando una ceja.
'Eso he dicho.' – Snape sonrió al ver que había captado toda la atención de Nick. – 'Confía en mí y no habrá fallos.'
'Supongamos que confío.' – Devoir sacó su varita y la hizo rodar entre sus dedos en un gesto amenazador. – '¿Imaginas que castigo recibirás si falla tu plan?'
'No fallará.' – Aseguró Snape. – 'No le digas a los demás el día aún. Tan solo deben saberlo al anochecer del día de antes del ataque para que nada falle. Supongo que esa medida de seguridad te parecerá bien, porque otro fallo por un escape de información no le sentaría bien al Señor Oscuro.'
Nick frunció el ceño incomodado. Snape se había dado cuenta de que el mayor temor de Nick Devoir era su Señor Oscuro.
'¿Y cuando pretendes atacar si no es al anochecer?' – Inquirió Nick a la defensiva y con burla añadió: – '¿A plena luz del día? ¿Quizás con Dumbledore y el resto de profesores por todos los pasillos?'
Snape esbozó una sonrisa aún más amplia.
'Atacaremos al amanecer.'
Regulus Black sacó su varita del bolsillo del pantalón y se tocó con ella en la sien. Extrajo un vaho plateado, un pensamiento, y lo depositó con cuidado en un pequeño frasco que cerró con un diminuto tapón de corcho. Nadie le había visto dirigirse hacia la lechucería y por suerte aún estaba vacía, pues era temprano. Aún así notaba clavados en él los ojos de todas las lechuzas, únicos testigos de su acto. Escogió una lechuza que tenía el plumaje completamente negro y le ató el frasco a la pata.
Lily era la única que aún no se había despertado aquella mañana y eso que a Sam y Anthea les faltaba poco para montar una fiesta en la habitación. Como siempre, el Quidditch influía gravemente en sus estados de ánimos provocando risas y una hiperactividad incontrolable.
'¡Oh, como salga esa jugada!' – Sam se puso la capa escarlata del uniforme y alzó los dos puños al cielo en un gesto triunfal acompañado de una sonrisa. – '¡Haremos historia en Hogwarts!'
'Imagíante, Sam…' – Empezó a decir Anthea con voz soñadora abarcando con la palma abierta toda la habitación. – 'La Copa de Quidditch en la Sala Común. Las placas con nuestros nombres colgadas en la pared de al lado de la chimenea…' – Anthea cerró los ojos visualizando la imagen. – '…todas las generaciones que están por venir verían nuestros nombres y nos admirarían.'
La rubia esbozó una sonrisa, la fama le gustaba. Sam se mordió el labio en un gesto involuntario provocado por el deseo, para ella, pasar a la historia de Hogwarts por su deporte favorito, ya que por estudios estaba segura de que no lo haría, era un delicioso reto. Kaienne rodó los ojos y suspiró.
'Dejaos de soñar despiertas y vamos a desayunar.' – Kaienne abrió la puerta, su estómago decía que no podía más.
La muchacha esperó con la puerta abierta a que Anthea cogiera su mochila y su escoba y a que Sam hiciera lo mismo. Iban a salir cuando Sam reparó en que no llevaba sus guantes de cazadora. Cuando contempló lo desordenada que estaba su parte de la habitación supo que iba a tardar un buen rato en encontrarlos. Se giró hacia Anthea y Kaienne y les dijo:
'Id tirando porque me faltan los guantes.'
Las dos muchachas se rieron y marcharon hacia el Gran Comedor cerrando la puerta de la habitación a sus espaldas. Sam se rascó la nuca mientras pensaba por donde empezaba a buscarlos cuando cayó en la cuenta de su hechizo favorito: "Accio"
Sonrió y sacó su varita y ya iba a formular el hechizo cuando la distrajeron unos pequeñas golpecitos en la ventana. Una lechuza negra aguardaba a que le abrieran la ventana en el alfeizar. Quizás fue por el color del animal o porque hacía días que lo estaba esperando, pero desde el primer momento en que vio la lechuza negra imaginó de quien procedía y que traía consigo. Abrió la ventana y le tendió el brazo. Al tiempo que la lechuza se encaramaba a su brazo, Sam miró recelosa hacia los jardines y hacia las ventanas de su alrededor. No había nadie.
La lechuza tan solo traía un diminuto frasco lleno de algo plateado atado a la pata.
'¿Vienes de parte de él, no?' – Preguntó Sam con un suspiro.
Le desató el frasco que llevaba atado a la pata y le dio una galleta. Después la alzó hacia la ventana y ella regresó a la lechuzería. Sam observó el frasco con una mirada llena de tristeza y gratitud y lo besó. Tenía el otro guardado en el fondo de su armario, pues no era plan de llevarlo volando con ella mientras jugaba. Lily tendría que ayudarla a buscar un escondite digno y de paso poner un sin fin de medidas de seguridad. Los dos frascos con los recuerdos de Regulus Black eran sus tesoros. En eso estaba pensando cuando la puerta de la habitación se abrió suavemente y Sam se llevó tal susto que se le resbaló el frasquito.
'¡WUAAAH!'
Gritó y James también gritó asustado y por ello Lily se despertó. No era para menos con tanto escándalo.
Sam agarró el frasquito cuando estaba punto de tocar el suelo y miró a James con una cara desencajada por la ira.
'¡NO ENTRES ASÍ, IDIOTA!'
'¿¡Y COMO QUIERES QUE ENTRE!?' – Bramó James aún no recuperado del susto.- '¿¡BAILANDO LA CONGA!?'
Lily se frotó los ojos y ordenó:
'No gritéis.' – Se reincorporó lentamente con cara de enfadada y les dijo en tono reprobatorio. – 'No es una manera muy alegre de despertar a alguien, ¿sabéis?'
James cerró la puerta de la habitación y se fue a sentar en la cama de Lily. Sam pasó por su lado y se abstuvo de darle una colleja al muchacho. Nada más sentarse James en la cama, Lily le besó en los labios y él la rodeó con los brazos.
'Joder James, las puertas se hicieron por algo.' – Sam abrió su armario con rabia y se metió de lleno en él para guardar el frasco en lo más profundo. – '¡No es tú habitación!'
'Yo no me quejé cuando tu viniste a la mía anoche para ver al pelmazo de Sirius.'- Le espetó él. – 'Y te recuerdo que entraste sin picar y nos estábamos cambiando.'
Sam salió del armario y cerró las puertas de una patada. Era cierto que la noche anterior había pillado a Remus en calzoncillos, a Peter con los pantalones desabrochados y que James había corrido el dosel de su cama de golpe porque no llevaba nada puesto, pero Sam sabía que poco les había importado a ninguno de los tres y menos a James, que era un exhibicionista. Le sacó la lengua.
'Oye, más respeto por tu capitán, ¿no?' – Le dijo él en broma. - ¿A que te quedas sin jugar?'
'Si quieres perder el partido…'
'Creída…' – Murmuró el chico.
'Si sabes que es la pura verdad.' – La defendió Lily, divertida.
'Por supuesto.'- Corroboró Sam mientras cogía la mochila y abría la puerta de la habitación después con aire ofendido y se marchaba…pero solo por unos segundos.
Sam volvió a entrar con la varita en alto, con todo el jaleo se le habían olvidado los guantes.
'Accio guantes de Quidditch.' - Los guantes salieron uno de un cajón de la mesita de noche y otro del cajón del tocador y fueron a parar a sus manos. James se empezó a reír y Sam sonrió.- 'Cuidadito con lo que hacéis.' – Dijo antes de marcharse definitivamente.
'Si te marchas podremos hacer algo.' – Contestó James, pero para entonces Sam ya se había ido.
Lily apoyó la cabeza en el pecho de James y este apoyó la espalda en la pared sin dejar de abrazarla. Se miraron unos segundos y se besaron suavemente. Al separarse sonrieron y volvieron a darse un beso corto. Lo repitieron otras veces más hasta que ambos acabaron riéndose y abrazándose muy fuerte. La ya pasada pelea solo había servido para unirlos más. Cuando pudieron para de reír, James clavó sus ojos en los de ella y le dijo:
'Anoche te quedaste hasta tarde con lo del agua por lo que veo, ¿no?'
La había pillado. Lily puso cara de culpable al principio, pero luego estalló en carcajadas justo cuando James se abalanzaba sobre ella para hacerle cosquillas. Empezaron a forcejear intentando hacer reír el uno al otro hasta que la cama crujió por tanto meneo y tuvieron que detenerse por temor a romperla.
'Para James…' – Le dijo Lily entre risas. – '…o nos la vamos a cargar.'
'Podríamos hacer crujir la cama pero de otra manera.' – Le susurró él con una sonrisa traviesa.
Lily no supo si lo había dicho como una más de sus bromas o era una de aquellas indirectas que últimamente tanto le lanzaba, pero como respuesta le besó con pasión. Cuando ella abrió los ojos, James aún los tenía cerrados. Al oído le susurró:
'Te amo…'
James le respondió con un beso cargado de sentimiento que hizo estremecer a Lily. Duró segundos interminables…y al separarse a ambos les brillaban los ojos. Habían hecho muchas cosas...El Balcón de la Primavera, la Sala de los Menestres y el Manantial habían dado para mucho, pero lo cierto era que nunca habían llegado a lo más lejos y para que mentir, ambos lo deseaban.
Se besaron una vez más.
Y entonces Sam abrió la puerta y los interrumpió. Lily notó como James se tensaba sobre ella y se giraba hacia la puerta con cara de asesino.
'¡Lo siento! ¡Lo siento!' – Se disculpó Sam nerviosa. Lily se puso roja como un tomate, pero rió divertida…La cara de Sam no tenía precio. – '¡Es que me había dejado la escoba y en diez minutos tenemos que estar en el campo! ¡Perdón! ¡Perdón!'
James se quitó de encima de Lily y se sentó en la cama soltando un bufido. Sam cogió su escoba y volvió a disculparse.
'Jo, perdonadme.' – Suplicó en un tono infantil del que no se dio cuenta. – 'Os juro que no quería interrumpir…'
Lily le sonrió dulcemente.
'No te preocupes, Sam.'
Sam miró no muy convencida a James. Lily le dio con la pierna y James miró a Sam, y aunque la interrupción le había sentado como una patada en el culo dijo:
'Da igual.' – Le dijo serio. – 'Si no llegas a aparecer se me olvida por completo el partido.'
Sam rió, se echó la escoba al hombro y se marchó. James miró el reloj de la mesita y se iba a levantar para irse también cuando Lily se abalanzó sobre él y lo abrazó por la espalda.
'Así que casi hago que se te olvide tu querido Quidditch…' – Le dijo satisfecha al oído.
'Tu siempre consigues lo imposible.' – Le respondió él riendo.
'Pues hagamos lo imposible esta tarde en el Balcón de la Primavera.' – Le tentó ella con una sonrisa y a James se le erizó el vello de la nuca.- 'Si el partido no te deja fuera de juego, claro.'
James se giró hacia Lily con todo el cuerpo quemándole y pidiéndole otra cosa que no se llamaba Quidditch, sino Lily Evans.
'Lily no me hagas esto ahora.' – Le dijo él frustrado. – '¡Como sigas así vas a hacer que mande a paseo el partido!'
'¿Y debo sentirme culpable por eso?' – Preguntó ella con una sonrisa pícara.
'¡Lily!'
'Vale, dejo de provocarte.' – Concedió ella con una sonrisa dulce al tiempo que se levantaba y se alejaba de él. – 'Pero supongo que aceptas mi cita.'
James se levantó también y fue hasta ella. La rodeó por la cintura y ella pasó sus brazos por encima de sus hombros. Después James le plantó un beso al tiempo que la alzaba del suelo.
'Ni loco la rechazaba.'
En la mesa de Gryffindor, del equipo de quidditch tan solo quedaban Lyn Swan y Darren Lance. James, Brandon y Sam habían ido a buscar sus cosas para el partido y Axel y Anthea se habían adelantado.
'Para variar…'
'¿Qué?' – Darren alzó las cejas y miró a su compañera de equipo. Agradeció haber escuchado la última frase porque ya era la segunda vez que se quedaba en las nubes mientras la miraba. – '¿Ques es para variar?'
'¿Qué te pasa? Estas espeso esta mañana, Darren.' – Le dijo Lyn riendo y Darren le sonrió también al pensar que era por su culpa. – 'Me refiero a que tu hermano y Anthea tienen algo.' – Le espetó Lyn como si fuera obvio. – 'Siempre tienen una excusa para quedarse a solas antes o después de los partidos y de los entrenos…Y se les nota en la cara.' – Lyn apoyó la barbilla en la mano. – '¿A ti no te ha dicho nada Axel, Darren?'
Pero Darren no la escuchaba. Llevaban tres años jugando juntos a Quidditch y hacía dos que a Darren le gustaba Lyn, aunque hasta hacía poco no había estado seguro de si ella le correspondía. Él le sacaba dos años y muchas veces Darren notaba como Lyn miraba con resentimiento a las chicas de séptimo que se tomaban tantas confianzas para tirarle la caña. Según le confesó Sam una vez en un entrenamiento, a Lyn le parecía imposible poder llegar a competir con ellas.
'¿¡Me estás escuchando, sordo!?'
Lyn picó con el puño en la mesa haciendo saltar los platos y todo el mundo se volvió hacia ella. Darren salió de sus pensamientos obligado.
'¿Qué?'
Lyn se abalanzó por encima de la mesa y lo cogió del cuello de la capa.
'¡Escúchame cuando te hablo!' – Pegó su frente a la suya y le clavó los ojos negros.
'Te estaba escuchando.' – Le respondió él tranquilamente y puso sus manos sobre las de ella. – 'Me acabas de decir que si Axel me ha dicho algo y no. No me ha dicho nada, pero como tu dices, se le nota.'- Lyn se sonrojó al ver que Darren seguía cogiéndole las manos por encima de la mesa y que la miraba con sus hermosos ojos castaños.- 'Al igual que se te nota a ti.'
Las mejillas le ardieron a la muchacha. Lo peor de todo era que tenía el corazón a mil por hora y eso se debía a que tenía a Darren a escasos centímetros. Se separó bruscamente de él y le espetó a la defensiva:
'¿Qué se me nota?'
'Tú ya lo sabes y yo también.' – Le respondió Darren con una sonrisa.- 'Y a mí me quedan solo dos meses y medio en Hogwarts. Después me marcharé y dejaré de verte cada día…y he estado…'
Lyn tomó conciencia de lo que estaba haciendo Darren y se fijó en que toda la mesa de Gryffindor estaba atenta a ellos dos. Sí, ella sabía que a Darren le gustaba y él se había dado cuenta de que él también le gustaba a ella y quizás a Darren le importara un pimiento que lo escuchara todo el mundo, pero a ella no.
'…pensando que no…'
'Espera, para el carro.' – Dijo al tiempo que se levantaba. – 'Tenemos que estar dentro de nada en el vestuario. Ahora hablamos de esto por el camino.'
Darren rió divertido mientras Lyn cogía su mochila y su escoba. Él hizo lo mismo y caminó junto a ella entre la mesa de Gryffindor y Ravenclaw. Darren se fijó en que la chica estaba coloradísima y Lyn se percató de lo que estaba pensando él.
'Es tu culpa que se me hayan subido los colores.' – Le dijo ella indignada y Darren le pasó un brazo por encima de los hombros y la besó en la mejilla.
Salieron del castillo y al llegar al camino que llevaba hacia los vestuarios se detuvieron. Darren dejó caer la mochila y apoyó la escoba en el suelo, pero Lyn se quedó con todo encima.
'Lyn, yo de ti dejaría todo eso en el suelo.'
'¿Por qué?'
'Por que se te caerán en cuanto te bese.'
'¿¡Cómo puedes bromear con esto con tanta naturalidad cuando tu hermano se pone colorado a la mínima!?' – Protestó ella con el corazón a punto de salírsele por la boca.
Darren sonrió y se encogió de hombros. Lyn tenía los ojos negros fijos en los suyos y los labios estaban curvados en una sonrisa algo nerviosa.
'No quiero irme de Hogwarts sin decirte que me gustas.' – Le dijo Darren sonriendo.- 'Me cuesta mucho hacerme a la idea de que no podré verte cada día…No me gustaría perderte cuando yo salga de aquí.'
Lyn esbozó una sonrisa y dejó en el suelo la escoba y la mochila. Darren apretó los labios sonrientes y algo sonrojado le dijo:
'No quiero que pase un segundo más sin haberte dicho…'
'Te quiero.' – Se le adelantó ella.
Darren parpadeó perplejo.
'Eso era.' – Repuso él sonriendo.
Lyn se acercó y Darren le pasó un brazo por el talle. Él se agachó un poco y le puso una mano en la mejilla y Lyn se puso de puntillas y le rodeó el cuello. Ambos sonrientes, se besaron.
'Como decía, no quiero irme sin decirte: Te quiero.' – Le susurró Darren al separarse.
Iban a volver a besarse cuando alguien les propinó un escobazo en la cabeza. Entre sorprendidos y fastidiados se giraron, e iban a rebotarse pero optaron por callarse al ver a James con cara de enfadado.
'Ya era hora.' – James esbozó una sonrisa. – '¡Os ha costado siglos, pero por fin!'
Media hora más tarde los jugadores salían al campo precedidos por sus capitanes y con las escobas al hombro. La grada estalló en vítores y aplausos y el palco tembló. Los jugadores de ambos equipos se estrecharon las manos y cuando lo hicieron los capitanes se situaron en sus respectivas posiciones. Madame Hooch soltó los balones y se puso el silbato en los labios.
'¡Jugadores, alcen el vuelo!'
Madame Hooch lanzó la quaffle hacia arriba y silbó.
Sam Hewitt atrapó la quaffle y Gryffindor comenzó el juego. Apenas tardaron unos minutos en marcar el primer tanto del partido y después de aquel llovieron muchos más a favor de Gryffindor. Al principio el juego de Gryffindor fue el mismo de siempre aunque más calmado, no había necesidad de avasallar a Huffelpuff. Si hubiera sido Slyhterin otro gallo cantaría. James estuvo todo ese tiempo volando bien pegado a la buscadora de Huffelpuf, no porque hubiera visto la snitch revoloteando por su alrededor, sino porque no quería que la snitch se atrapara inmediatamente. Gryffindor tenía mucho que lucir. Por eso, cuando el partido se fue desarrollando a favor de Gryffindor, James decidió que ya era hora de hacer saltar a la grada.
'¡Y DARREN LANCE PARA ESE LANZAMIENTO DE STEVENS! ¡HUFFELPUF LO TIENE MUY DIFICIL PARA COLARLE LA QUAFFLE A GRYFFINDOR!' – La voz del comentarista resonaba por todos los rincones de Hogwarts. – '¡AHÍ VA ESE PASE DE LANCE A SWAN! ¡SWAN LA ATRAPA Y SE ENCAMINA A TODA VELOCIDAD HACIA LOS AROS DE HUFFELPUF Y ¡MERLÍN! ¡UNA BLUDGER ACABA DE GOLPEAR A LA GRYFFIDNOR Y LA QUAFFLE CAE EN EL AIRE!'
Lyn masculló una palabrota que hizo reír a la grada.
'¡SANDLER, EL CAZADOR DE HUFFELPUF VA A RECOGER LA PELOTA! ¿¡PERO QUE DEMONIOS!? ¡JAMES POTTER, EL BUSCADOR, ACABA DE INTERVENIR EN EL JUEGO DE LA QUAFFLE Y SE LA HA QUITADO A SANDLER!'
James sonrió satisfecho cuando escuchó aquel murmullo de asombro proveniente de la grada. Era algo extraño que el buscador dejara su función y entrara en el juego de los cazadores y del guardián, pero eso no era nada en relación a lo que tenían preparado. James esbozó una sonrisa y soltó la única mano con la que se aguantaba a la escoba, sujetándose solo por las piernas. Alzó la mano que estaba libre de la quaffle hacia arriba, bien alto, con el puño cerrado y los jugadores de Gryffidnor esbozaron sonrisas, mientras que los de Hufflepuf empezaron a preocuparse de verdad. Sam Hewitt voló hasta su capitán y James le pasó la quaffle.
'Ya sabes, Sam.' – Le dijo con una sonrisa. – 'Llevas tu el juego, una jugada para cada ataque. Me voy a cubrir a Mary Crosby, no sea que nos fastidie si atrapa la snitch.'
'¿Te preocupa Huffelpuf?' – Preguntó Sam incrédula.
'Crosby es la única que me preocupa…' – Le susurró James. – 'En el partido pasado me dio un par de sustos y paso de arriesgarme. Llevas tú el juego hasta la última jugada.'
Sam y James se chocaron la mano y salieron volando en direcciones opuestas. James regresó al lado de la buscadora de Hufflepuf con la conciencia tranquila, estaba seguro de que Sam lo iba a hacer de maravilla, por algo era la sub-capitana.
En la grada, Alice, los tres merodeadores, Lily, Ió, Kaienne y su novio y más gente de Gryffindor empezaron a aplaudir. Habían estado esperando la señal que James había proclamado, en el desayuno, que haría cuando empezara el buen quidditch.
'Vamos a ver que ha ingeniado mi obseso del Quidditch.' – Dijo Lily con una sonrisa.
'Empieza lo bueno.' – Sirius sonrió emocionado y miró a Ió. – 'Niña bonita, ahora vas a ver otra vez porque Ravenclaw perdió contra Gryffidnor.'
'Te recuerdo que Gryffidnor también perdió contra Ravenclaw y que ahora mismo la Copa es de Ravenclaw.' – Le espetó Ió con una sonrisa burlona. – 'Así que no intentes darme lecciones, Sirius.'
'La Copa será de Gryffindor porque Ravenclaw perderá la semana que viene contra Slyhterin y nosotros ganaremos a Slyhterin.' – Le dijo Peter en tono de sabelotodo.
'Eso nadie lo sabe.' – Soltó Remus asomando la cabeza por encima de la de Ió. – 'Así que no empecéis la discusión de siempre. A callar todo el mundo y a ver el partido.'
Ió le sacó a lengua a Sirius y a Peter y después besó a Remus en la mejilla. Remus le correspondió después con un beso en los labios.
'Que te jodan, Lunático.' – Le espetó Sirius. – 'Solo lo haces por defender a Ió.'
Remus le lanzó una mirada furibunda acompañada de una sonrisa maliciosa. La luna llena se acercaba y el licántropo estaba en la fase en que se enfadaba por nada y estaba algo más agresivo que de costumbre.
'Tú si que vas a estar jodido como no te calles.'
Sirius soltó una carcajada y le dio una palmada en la espalda. Le encantaba cuando Remus se volvía menos sensato y se moría de ganas de que llegara la luna llena.
Sirius dirigió la mirada al partido en el momento justo en que su chica alzaba el puño haciendo el mismo gesto que James segundos antes. Los cazadores volaron hasta ella y Lyn se puso arriba y Axel debajo, en vertical entre unos y otros. Empezaron a avanzar a toda velocidad a la vez que dibujaban por su trayectoria de vuelo una trenza, pasándose la quaffle entre los tres de mano a mano en los momentos en que se cruzaban de manera que casi era imposible adivinar quien de los tres tenía el balón.
'¿¡Que están haciendo!?' – Exclamó al momento Alice con los ojos abiertos de par en par y una sonrisa.- '¡Es increíble!'
Era como si el tiempo se hubiese detenido y el partido solo estuviese centrado en esos tres jugadores que avanzaban moviéndose en trenza. El capitán de Ravenclaw sonrió incrédulo y Regulus Black frunció el ceño…Para cuando intentó encontrar una manera de detener esa jugada Axel Lance ya había marcado.
'¡¡GOOOL DE AXEL LANCE!!' – Gritó entusiasmado el comentarista. – '¡INCRÉIBLE JUGADA SEÑORES! ¡NUNCA ANTES SE HABÍA VISTO ALGO ASÍ EN UN PARTIDO DE QUIDDITCH! ¡DIGNO DE PROFESIONALES!'
Los tres cazadores celebraron el gol volando sobre la grada donde la casa de Gryffidnor que saltaba y aplaudía con verdadera euforia. Incluso Ravenclaw y Huffelpuf se habían levantado para aplaudir, pues no era para menos. Los jugadores de Gryffidnor se acercaron unos momentos a James, que seguía pegado a la buscadora de Huffelpuf, para chocarle la mano.
Lyn se encargó de arrebatarles el balón a Hufflepuf cuando atacaban con una pequeña ayuda de Brandon, el golpeador. La chica se la pasó a Sam que volvió a alzar la mano derecha y marcó el número uno con el dedo índice. Esta vez, cazadores y golpeadores se alinearon en forma de V con Sam a la delantera. La grada empezó a silbar animada y Huffelpuf se volvió a quedar a cuadros. Si antes no habían parado a tres, ¿como iban a parar ahora a cinco? En cuanto Sam lo ordenó, Lyn y Axel bloquearon a los cazadores adversarios, Sam se la pasó a Brandon y fue a bloquear al guardián. Un segundo después Brandon la pasaba a Anthea y ella remataba con el bate. Habría sido imposible parar aquel tiro de Anthea, pues la brutalidad con la que había golpeado le había hecho un pequeño bulto a la quaffle.
James escuchaba embelesado como todos los alumnos les aplaudían, les vitoreaban y silbaban. No podía sentirse más satisfecho y orgulloso de su equipo, de sus increíbles jugadores. Ya era de hora de cerrar aquel partido y se lo hizo saber a la buscadora de Huffelpuf:
'Lo siento por ti, Crosby.' – Sonrió y la miró a los ojos. – 'Te considero la jugadora más peligrosa del equipo de Hufflepuf, pero no tienes nada que hacer.'
'Eso ya me lo dirás cuando veas la sntich.' – Le espetó ella picada y cuando James rió ella se dio cuenta de que el chico ya había visto la snitch hacía rato y que lo único que había hecho había sido distraerla para que nadie pusiera fin al partido antes de que su equipo se hubiera lucido con aquellas asombrosas jugadas.
James agarró con fuerza el mango de su escoba.
'Buen partido.' – Le dijo él.
James cambió de dirección bruscamente y dirigió su escoba hacia arriba, completamente en horizontal al suelo. Crosby ni siquiera hizo el esfuerzo de seguirle. Quizás porque nadie había intentado atraparla en toda aquella hora le fue tan sumamente fácil atrapar la snicth. Voló arriba, hacia el sol y escuchó a la grada gritar excitada cuando alargó la mano.
La snitch dorada no pudo escapar.
'¡JAMES POTTER HA ATRAPADO LA SINTCH! ¡GRYFFINDOR GANA EL PARTIDO!'
Anthea Landry se había quedado hablando un largo rato en el campo de Quidditch con Kaienne. No le importó que sus demás compañeros no la esperaran para ducharse puesto que Axel Lance seguía comentando el partido con sus amigos a pocos metros de ella, sentado sin prisas sobre la hierba. Vieron pasar a Lyn y a Darren con todas sus cosas, abrazados mientras caminaban de regreso al castillo, los amigos de Brandon aporrearon la puerta con prisa y el golpeador salió a los pocos segundos con el cabello chorreando y cargando sus cosas. Finalmente Sam y James salieron y se reunieron en la puerta del vestuario con sus amigos y Sirius hizo saber a gritos que ya se había encargado de preparar la fiesta de por la victoria en la Sala Común mientras ellos se duchaban. James, con Lily agarrada de la mano se asomó al campo y les gritó a sus dos únicos jugadores que aún no se habían duchado:
'¡Vosotros dos!' – Dijo llamando la atención de Anthea y Axel. – '¡A la ducha ya! ¡Solo faltaría que os pusierais malos! ¡Que en tres semanas jugamos contra Slyhterin y os quiero a todos enteros, así que andando!' – Entonces miró a los de séptimo y a Kaienne. – '¡Ey! ¡Hay una fiesta esperándonos en la torre de Gryffindor!'
La reacción fue inmediata, todos los de Gryffindor se dirigieron rápido hacia el castillo y Axel y Anthea entraron en el vestuario. Segundos después Axel estaba sellando las puertas con un conjuro, por si acaso, cuando Anthea le saltó encima:
'¿¡Has visto que partidazo hemos hecho!?' – Gritó emocionada. – '¡Somos el mejor equipo de Hogwarts sin lugar a dudas!'
Axel la agarró de la cintura para que la chica no se cayera y ella le rodeó la cintura con las piernas y le sonrió:
'Por supuesto, mi gol ha sido más espectacular que el tuyo.'
'¡Ja! ¡No sueñes bonita!' – La contradijo Axel con otra sonrisa burlona. – 'La grada ha gritado más con mi gol y la grada es el juez.'
'Mentiroso…' – Le contestó ella mientras le limpiaba la cara de barro. –'Por cierto, ¿¡has visto a Lyn y a Darren!?' – Exclamó entusiasmada. – '¡Se han dado mil y un besos en la boca!'
'Sí, ya me he dado cuenta de que están juntos.' –Murmuró él riendo. – 'Se han besado al acabar el partido delante de todo Hogwarts.' – Finalizó con un deje de amargura en la voz.
Anthea suspiró apenada al ver aquellos hermosos ojos azules entristecerse. Le besó en los labios suavemente y le susurró.
'Te quiero.'
'Y yo.' – Le respondió él. – 'Pero quiero que se entere todo el mundo.'
Anthea pegó su nariz a la suya y la frotó contra le de él y Axel sonrió al pensar como era posible que la misma que había destrozado una quaffle con su fuerza, fuera capaz de darle aquellos mimos tan delicados. La besó en los labios y la dejó en el suelo.
'Vamos a ducharnos.'
Se desvistieron por su cuenta y Axel fue el primero en entrar a la ducha. Solo le dio tiempo a abrir la llave del agua, pues Anthea se coló en la misma ducha y lo cogió desprevenido al abrazarle por la espalda. Anthea le besó en la nuca y Axel rió. Se giró de cara a ella y la besó con pasión.
'Muy pronto…' – Le dijo Anthea con voz suave al separarse. – 'Muy pronto el mundo sabrá cuánto nos queremos.'
'Siempre que estoy mal me dices eso.' – Le replicó Axel.
'Pero esta vez lo presiento.'
Anthea posó sus manos sobre el pecho de Axel y le besó.
Bajo el agua que caía de la ducha dieron rienda suelta a su pasión.
Regulus Black salió de aquella pequeña sala en la que había leído las mentes de sus compañeros días atrás y se dirigió por el oculto pasillo hacia el Cuartel General de los Sangre Pura. Al ver a Nick Devoir con Severus Snape se quedó algo descolocado, pero rápidamente recobró la compostura y con su infinita calma caminó hasta ellos y le tendió la carta que traía entre las manos a Nick. El líder de los Sangre Pura la cogió sin pedir explicaciones y sin poner objeciones. Regulus observó a Nick mientras leía la carta, ajeno a la envidia de Snape.
'Maldita sea…' – Murmuró Devoir al finalizar con el rostro ensombrecido.- 'Esto nos va a complicar las cosas.'
'Es solo una baja temporal.' – Respondió Regulus tranquilamente. – 'Después volverá.'
Snape se preguntó de quien sería la carta y porque estaba Nick tan afectado después de leerla. Llegó a pensar que se trataba del Señor Oscuro, pero se acordó de que los siervos del Señor Tenebroso se comunicaban con él mediante la marca que tenían en el brazo.
'Y supongo que deberé decírselo yo.' – Espetó Devoir irritado arrugando la carta.
'Eres más cercano a su familia que yo.'
'Déjate de tonterías Regulus, ambos la conocemos desde críos.' – Nick miró a Regulus con decisión. – 'No pienso aguantar solo su ira.'
Snape volvió a preguntarse si no se trataría del famoso y terrible Tom Riddlel.
'Te ayudaré.' – Asintió Regulus. – 'Sería mejor que lo hiciéramos ahora mismo.'
Nick asintió, se volvió hacia Severus Snape y le ordenó:
'Ve a buscar a Anthea Landry.'
¡¡Holaaaa!! ¿Q tal andamos? Bueno espero que todo el mundo esté genial y que os haya gustado el capítulo de hoy. Y sí, me parece que me voy a pasar de los 50 capítulos por mucho que he intentado no hacerlo...pero en fin, es lo que hay. Como habéis podido leer, Darren y Lyn ya estan juntos(no podía acabar el fic sin juntarlos) y los Sangre Pura ya tienen el día del ataque claro...Je, je...Empezad a prepararos, que volveré a ser mala.
¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LOS REVIEWS PASADOS! ;)
Un besito enorme,
Eneida.
