Capítulo 6: A mi no me importa que me miren, ¿a ti sí?
Los luchadores que observaban se miraron unos a otros sorprendidos.
- Claro. Sabes que alguien tiene que vigilarte. – dijo Glen riendo
- Pues sí… - admitió Shane
- Venga. Ve y vístete que ahora yo lo hago y nos vamos, pero ni se te ocurra salir de aquí, ¿vale? – le dijo Glen terminándole de aclarar el pelo
- Claro. – dijo y salió corriendo para vestirse
Glen suspiró y se apoyó en la pared de las duchas. Los luchadores que necesitaban ducharse fueron entrando.
- ¿Desde cuándo estás enrollado con Shane? – preguntó David
- Yo no estoy enrollado con Shane. – le dijo Glen
- Venga Glen, no me jodas, lo que hemos visto en las duchas, como lo has relajado… Seguro que tienes algo con él. – le dijo David
- Estudié psicología David, tengo paciencia para poder calmar a cualquier persona y hago todo lo posible para hacerlo. – dijo Glen a modo de respuesta, salió de allí y comenzó a vestirse con ropa seca.
- Vamos, ¿nos vamos? ¿Cuánto vas a tardar en vestirte? – preguntó Shane cuando vio a Glen llegar y lo observaba como se desnudaba
- Poco, de mientras podrías ponerte los zapatos bien, que te lo has puesto al revés… - dijo Glen riendo
- ¡Vale! – exclamó Shane efusivamente, se quitó los zapatos y se los puso de nuevo y bien – Siento comportarme de esta manera infantil pero has de saber que no puedo comportarme de una manera más tranquila porque…
- No hace falta que me des explicaciones. – dijo Glen – Sé lo que te pasa, me he fijado en todos tus movimientos y se que lo que tienes ha avanzado, por eso te comportas así.
- ¿Quién te lo ha dicho…? – preguntó Shane mirando a Glen sin dejar de mover la cabeza
- Nadie, solo lo he averiguado. – dijo sonriendo
- Vale. ¿Nos vamos ya? ¡Ya estás vestido! ¡Y estás muy mono así! ¡Esa camiseta te sienta bien! – exclamó Shane levantándose de un salto
Glen se puso rojo.
- Gracias. – murmuró levantándose ya vestido, como consejo de Vince, esposó a Shane a su muñeca
- Venga ya, ¿enserio creéis que Glen es psicólogo? – preguntó David a los demás
Glen gruñó, no querían que dudaran de él, de su palabra, pero tampoco quería dar explicaciones así que salió de allí con Shane. Fueron al hotel y a la habitación de Shane, aunque este tuviera correas "portátiles" para dormir atado al colchón Glen siempre se quedaba pues no parecían muy buenas y lo vigilaba.
Mentira. Eso era lo que le había dicho a Vince cuando se lo encontró en el vestíbulo, pero no era así… Glen quería muchísimo a Shane, y como no se atrevía a decírselo se reconfortaba con tan solo verle dormir.
- Necesito que duermas conmigo. – pidió Shane que sacaba y tiraba hacia atrás todas las cosas que tenía en la maleta.
A Glen se le cayó el libro que tenía en las manos, dándole en un pie y provocando que soltara una palabrota que Shane empezó a repetir sin parar moviéndose por la habitación.
- ¡Shane! No se dicen tacos. – exclamó Glen cogiendo a Shane de la muñeca
- Vale… - susurró este con voz infantil
- Me has dicho que duerma contigo, ¿estabas delirando? – preguntó Glen alzando una "ceja"
- No… - admitió Shane – Se me han olvidado las correas, no quiero dormirme aunque tu me estés vigilando porque seguramente saldré por la habitación antes de que te des cuenta así que tenía pensado a que duermas conmigo con las esposa puesta. – dijo señalándose al utensilio que colgaba de su muñeca – Y así estar más seguro.
Glen lo analizó y luego asintió.
- Vale. Estaré a tu lado, pero leeré si no te importa. – le dijo Glen sonriendo
- Vale, vale, vale, vale, vale. – repitió Shane
Glen asintió, ambos se pusieron el pijama y se metieron bajo las sábanas, Shane se esposó a Glen e intentó dormirse. Glen abrió el libro de psicología que se había traído para leer y encendió la lamparita de la mesita su mesita de noche.
Se puso a leer, todo aquello era información sobre casos médicos psiquiátricos y tenía la sensación de que conociendo otras enfermedades podría aplacar un poquito la TDAH de Shane. En cambio a este, no estaba dormido, se movía de lado a lado como si se meciera. Glen leía con tranquilidad sabía que Shane estaba bastante nervioso no quería hablar con él porque quería que se durmiera por si mismo.
- Necesito la medicación, necesito un valium, necesito algo con lo que dormirme, quiero relajarme, necesito dejar de sentir las palpitaciones. – murmuró Shane con una mano en el pecho mientras movía la otra mano sin parar
Glen dejó el libro sobre la mesilla y se pasó una mano por la cara.
- Te estoy estresando, te estoy poniendo nervioso, vas a gritarme… - murmuró Shane mirando a Glen
- No te voy a gritar, jamás podría hacerlo… - dijo con media sonrisa
- ¿Y eso por qué? – preguntó Shane poniéndose de rodillas en la cama para mirar más de cerca de Glen
- Por otras cosas… - dijo poniéndose rojo
Shane lo miró sorprendido a Glen y le besó la frente.
- Creo que el que tienes fiebre eres tú. – dijo sonriendo
- Ya… Pero tú eres el nervioso aquí. – dijo Glen con media sonrisa
- Glen, ¿por casualidad me quieres? – preguntó Shane
- Yo… No, yo no. – dijo Glen poniéndose más rojo
- Lo suponía… - dijo Shane moviéndose
- ¿Quieres que hablemos? ¿Qué te cuente algo del libro? – dijo mirándole esperando a que se le fueran los sonrojos
- ¿Crees que así me dormiré? – preguntó Shane sonriendo
- Si no te gusta la psiquiatría seguro que sí.
- Bueno. – aceptó Shane y se pegó a Glen
Este sintió una calidez cuando Shane se apoyó en él, sin nervios, sacó el libro y se puso a leer. Shane escuchaba interesado, mirando los labios de Glen, leyendo de su boca cada palabra que pronunciaba. Sonrió y apoyó la cabeza en el hombro de su lector, ahora mismo tenía un tic nervioso en la pierna derecha que no estaba controlando pero no le causaba ninguna molestia. Suspiró, se abrazó a la cintura de Glen y se quedó frito.
Glen se quedó tieso cuando sintió los brazos de Shane rodearle la cintura y le miró. Sonrió al verle dormir.
- Veo que no te gusta la psiquiatría. – dijo sonriendo, le pasó la mano por el rostro y sonrió – Pues claro que te quiero Shane… Eso ni se pregunta… - murmuró y siguió su lectura, esta vez en silencio
