*POV Nagisa*
Lo conocí hace 8 años y mis sentimientos por él no han cambiado desde entonces… Su sonrisa me cautivó al instante, y su bondad me hizo querer estar a su lado por siempre… Era amable, gentil, bondadoso, dulce, cálido… Pero, en el fondo de mi corazón, sabía que no podíamos permanecer juntos… Estar a mi lado significaba aceptar la "responsabilidad" que mi ser conlleva, "El Contrato"… ¿Qué es "El Contrato"? Es el tratado en el cual la persona acepta ser dueño de mí ser, lo cual inmediatamente iniciará el mecanismo asesino en mi interior y que, con el tiempo, llegará a un punto crítico en el que terminaría asesinado a mi dueño… La única forma de terminar con ese tratado y librarme de esta maldición es cumpliendo el epitafio… Cuando el Sol Negro se alce en el amanecer Shun deberá aceptar su destino y sellar el Pacto de Sangre, solo entonces podré ser libre… Pero, lo que me detiene es…
Saikugan I: "Vestroia's Princess, Perfect Doll"
Capítulo 12: "¡Te amo! Parte 5: El Encuentro de los Amantes en un Rojo Amanecer"
*POV Shun*
La hora llegará pronto, el amanecer se llevará a cabo en unos momentos y entonces, solo entonces, la puerta que me conducirá hacia Nagisa se abrirá… Cuando eso pase podré verla una vez más, entonces deberé dar todo de mí para traerla de vuelta y salvar a todos.
En ese momento comenzó a amanecer, una puerta de luz se abrió frente al joven pelinegro, quien la miró con firmeza.
-Ya es la hora. –
El joven entró en ella y detrás de él se cerró el portal… Aquella puerta lo condujo al jardín de rosas de un inmenso castillo negro, la puerta era de plata y tenía una pequeña cerradura en el centro.
-¿Este es…el "Castillo Prometido"? – El joven sacó de su bolsa la primera llave que recibió de la chica. – Bien, aquí voy… - Shun abrió la puerta con la llave y entró en el lugar, era un corredor extenso y al final habían dos escaleras en ambos lados. - ¿Este es…? ¡¿Eh?! – La ropa del chico cambió de pronto a una camisa negra de manga media con un chaleco verde fuerte, un pantalón de vestir negro, una corbata verde oscuro, unos zapatos verdes con negro, dos guantes cortos negros y un listón verde que sujetaba su largo cabello. – "En la onceava Luna Negra el amante fantasma llegará al Castillo prometido", "en la doceava Luna Negra los amantes se encontrarán por fin…" - El joven suspiró. – Ahora solo resta una cosa… -
-Llegaste, Shun-kun. – Sovereignty tenía puesto un vestido rojo con negro pompón, desmangado y con encajes negros en los bordes, su cabello estaba recogido en una coleta con un moño negro, dos pulseras y un collar de listón grueso rojo hacían juego con sus ropajes. – Te estaba esperando. – La peliblanca sonrió.
-Sovereignty-san… - Los ojos de Shun se llenaron de un brillo especial al ver a la joven. – Al fin te encontré… Pero… ¿Qué es este lugar? ¿Y por qué tenemos esta vestimenta? –
-Este es el Castillo Lunar, un lugar creado para ti, estas son las ropas de los dueños de este lugar, son bellas ¿verdad? –
-¿Por qué haces esto? ¿Dónde están Dan y los demás? –
-Directo a lo que viniste, ¿verdad? – La chica suspiró. – Muy bien, te lo mostraré, sígueme por favor. –
Sovereignty caminó por el corredor seguida de Shun, ambos subieron por la escalera de la izquierda hasta llegar a lo que parecía ser una capilla, Shun quedó petrificado ante lo que vio: en el fondo del lugar había un altar con una Runo inconsciente acostada sobre él con una cinta dorada amarrando sus manos, un ataúd de cristal estaba al lado derecho con Julie dentro y los pendientes que portaba brillaban con la luz de la habitación, sobre el altar estaba Marucho encadenado de los brazaletes que tenía en ambas muñecas, a la izquierda estaba un trono guindo con Alice sentada en él con un ramo de reinas rojas en sus manos y finalmente en la parte de atrás estaba Dan encadenado a una cruz negra, cada uno tenía a sus Bakugan dormidos junto a ellos.
-¿Qué es…todo esto…? – Shun no podía hablar con firmeza. - ¿Qué les hiciste…? –
-No te preocupes, no están muertos. – Sovereignty caminó por la alfombra roja que conducía hacia donde estaban los peleadores. – Pero les he envenenado para que quedaran inconscientes, fueron dos venenos diferentes y existen solamente 2 antídotos, uno por cada uno… Los cuales están en tus manos. – La chica lo miró con una sonrisa.
-El extraño líquido… - Shun la miró. - ¿Y el otro dónde está? –
-Lo tengo yo. – La joven le enseña el frasco de cristal con un líquido azul. – Pero tengo una condición para entregarte este antídoto. –
-¿Una condición? ¿Cuál? –
-"En el Sol Negro los dos amantes deberán sellar el Pacto de Sangre", eso es el fin del epitafio. – La joven sonrió de nuevo. – Te entregaré el antídoto con la condición de que bebas esto. – La joven enseñó un segundo frasco de cristal con un líquido rosa. – Es un veneno que detendrá tu corazón en 10 minutos. –
-¿Qué? ¿Quieres matarme? –
-Así es, para liberar mi cuerpo del mecanismo es necesario completar el epitafio, debemos sellar el Pacto de Sangre con tu muerte. Deberás morir envenenado y entonces sacaré tu corazón ofreciéndolo como sacrificio, entonces seré liberada de mi maldición. –
-¿El Pacto de Sangre es mi muerte…? –
-Las llaves, la ganzúa y el líquido que te obsequié son los objetos que salvarán a tus amigos… Elige, Shun-kun. –
¡Maldición! No puedo dejar que Dan y los demás mueran, pero si me asesina entonces no podré salvarla… ¿Qué debo hacer? ¡¿Qué debo hacer?!
-Elige pronto Shun-kun, de lo contrario todos ellos morirán. –
-Acepto… Sellaré el Pacto de Sangre, así que… Dame el antídoto. –
-De acuerdo. – La chica le dio el frasco a Shun.
-Al menos déjame salvarles primero. –
-Está bien, como desees. –
Shun corrió hacia sus amigos: primero fue hacia Julie, con la llave abrió el ataúd y le dio el antídoto, después fue hacia Runo y también se lo dio a beber, subió al altar y abrió las cadenas de Marucho, bajándolo y dándole el antídoto, sucesivamente fue hacia Alice y le dio el segundo antídoto, finalmente desató a Dan y le dio el antídoto restante.
-Ya los has salvado a todos, ahora cumple tu parte del tratado. – La chica le dio el frasco.
-¿De verdad…planeas matarme? ¿Has olvidado todo lo que pasamos juntos? –
-¡No te conozco! ¡No tengo recuerdos contigo! No trates de confundirme. –
-¿No recuerdas nada? ¿Ni una parte? Ya veo… Es una lástima… - Shun bajó el frasco. – Pero… ¡No me daré por vencido! – El joven corrió hacia ella y la besó.
-"¿Qu-Qué es esto…? ¿Por qué este chico…está besando al enemigo? Esto me enferma, pero… No me siento enojada…" – La chica lo aventó y se limpió los labios. - ¡Aléjate de mí! –
-¿Sovereignty-san…? – Shun la miró fijamente.
-¡Muere de una vez! – Nagisa sacó una daga de su vestido y corrió a atacar al chico, pero se detuvo al momento en que sus ojos volvieron a sufrir ese "corto circuito". – Otra vez… -
*POV Nagisa*
¿Qué estoy haciendo…? ¿Por qué estoy intentando asesinar a Shun…? ¿Qué es todo esto? ¡Tengo miedo! ¡Mucho miedo! ¡Debo detener esto ahora mismo!
-¡AHHHHH~! – Sovereignty apretó sus oídos con desesperación, Shun intentó acercarse a ella, pero unos rayos negros y rojos la rodeaban y le impedían tocarla.
-¡Sovereignty-san! –
-¡Aléjate de mí! ¡No quiero matarte! ¡No quiero matar a nadie más! – La chica cayó inconsciente al suelo después de sufrir heridas por parte de los rayos que la rodeaban.
-¡Sovereignty! – Klaus apareció detrás de la joven y la abrazó a pesar de los rayos. – Estás exhausta, es hora de regresar. – El peligris la tomó en brazos.
-¡Suéltala! – Shun intentó atacarlo, pero Klaus lo esquivó.
-No es de tu incumbencia, adiós. – El joven desapareció con la chica.
-Nagisa… - Shun comenzó a llorar y se dejó caer en el suelo. - ¡MALDICION! ¡Se suponía que te salvaría…! –
-Residencia Marukura ~ Horas Después-
-Mis muñecas aun duelen… Todo por culpa de esa traicionera. – Runo miraba sus muñecas que estaban vendadas.
-Si algo nos ha comprobado es que no es nuestra amiga. – Julie tenía una expresión de rencor en su rostro.
-Vamos, aunque lo digan así… - Marucho agachó la mirada, tratando de encontrar las palabras para expresarse.
-No tienes motivos para defenderla, también a ti te envenenó. – La peligris lo miró con disgusto.
-Alice-san ha estado en cama desde entonces porque no puede mantenerse en pie sin desmallarse. – La peliazul apretó sus puños con fuerza.
-Yo hablé con ella esa noche… - Dan levantó la vista hacia los demás. - ¡Nagisa-san no es la que está haciendo todo esto! Alguien la ha estado forzando… -
-Flashback-
-Maldición… No puedo…darme por vencido… No puedo dejar…que mates de Shun… -
-Su destino fue elegido el día que se convirtió en "mi dueño", esas son las reglas, ese es su futuro y nadie puede impedirlo… - Unas cuantas lágrimas comienzan a caer de sus ojos. – Así es, tengo que asesinar a Kazami Shun, ese es el futuro. –
-¿Estás…llorando…? Es cierto… La verdadera Nagisa…aún vive dentro de ti… No quieres matarlo…Pero te obligan a hacerlo… Pobre Sovereignty-san… Siempre has sido la muñeca…Pero jamás has actuado por ti misma… Eso es demasiado triste… - Dan no podía más, sus ojos comenzaban a cerrarse. – Piensa bien lo que harás… Porque podrías cometer un error… Nagisa-san… - Finalmente el chico cayó bajo el efecto del veneno y quedó inconsciente.
-Fin del Flashback-
-Ella estaba llorando… Ella estaba sufriendo con todo esto… - Dan apretó sus puños. - ¡Ella no quería hacerlo, pero ese estúpido de Masquerade la está obligando mientras juega con sus sentimientos! –
-¡Intentó matarnos! – Runo se puso de pie enfadada y golpeó la mesa con sus manos. - ¡También trató de matarte a ti y a Shun! ¡Es nuestra enemiga! –
-¡No lo es! – Dan hizo lo mismo. – Yo creo en Nagisa-san… ¡Ella está sufriendo! ¡Tenemos que ayudarla! –
-No es momento para pelear entre nosotros… - Marucho intentaba calmarlos. – Tranquilícense, Runo, Dan-niisan. –
-Tienes razón Marucho, no es momento para pelear. – El castaño se tranquilizó.
-En estos momentos deberíamos preocuparnos más por Shun, es el que más está sufriendo. – Marucho agachó la mirada algo decaído.
-Marucho-chan está en lo correcto, debemos preocuparnos por Shun-chan ahora más que nunca. – Julie se puso de pie y miró a los demás fijamente.
-Iré a ver cómo está Alice-san. – Runo se dio la vuelta. – Ustedes encárguense de Shun. – La peliazul se dirigió hacia la habitación de la pelinaranja.
-Iré un rato afuera, necesito aire fresco. – Julie caminó hacia afuera de la casa.
-Bien, supongo que me toca ir a ver a Shun ¿no? – Dan suspiró y caminó hacia la habitación del pelinegro, pero el rubio menor lo detuvo. - ¿Hm? ¿Qué sucede Marucho? -
-Dijiste que hablaste con Nagisa-neesan antes de que envenenara a ti también ¿verdad? –
-Sí ¿por qué? –
-¿Qué fue exactamente lo que te dijo? ¿Quién la está controlando? –
-Marucho… - Dan lo miró. – No dijo quién, tampoco dijo que alguien la controlaba… Pero su comportamiento y su forma de expresarse dio mucho de qué hablar. –
-Flashback-
-¿Por qué estás haciendo todo esto? ¡Responde, Sovereignty-san! –
La joven suspiró, se acercó a él y lo tomó del rostro. – Todo esto lo hago por mi Onii-sama, si el epitafio se cumple entonces la resurrección de mi alma estará completa, cuando eso pase me convertiré en la Maou de Vestroia y Onii-sama volverá conmigo para siempre. –
-¿Qué…? ¿De verdad crees en las palabras de Masquerade? ¡Te está engañando! –
-No lo entiendes Dan-kun… La desesperación ha estado dentro de mí desde hace mucho tiempo, ha pasado tanto que no lo recuerdo con exactitud… Pero al fin podré tener a mi hermano junto a mí, y entonces este mecanismo saldrá de mi cuerpo y podré vivir sin temores… Solo necesito matar a Shun-san y todo estará bien. –
-¿Ma-Matarlo? ¿El Pacto de Sangre es la muerte de Shun? ¡No te lo permitiré! –
-Debes dormir tú también, Dan-kun. – La chica lo besó y le hizo beber el veneno que había puesto en sus labios, cuando Sovereignty se separó el castaño comenzó a tambalearse.
-¿Qué…es esto…? Mi cuerpo…está paralizado… No puedo moverme… - El chico trató de sostenerse de la pared. – Estoy mareado… ¿Qué me…hiciste…? – El joven cayó al suelo y su visión comenzó a ser borrosa. - ¿Me has envenenado…a mí también…? –
-Duerme por la eternidad, Dan-kun… Duerme hasta que estés satisfecho, descansa de este infernal mundo. –
-Maldición… No puedo…darme por vencido… No puedo dejar…que mates de Shun… -
-Su destino fue elegido el día que se convirtió en "mi dueño", esas son las reglas, ese es su futuro y nadie puede impedirlo… - Unas cuantas lágrimas comienzan a caer de sus ojos. – Así es, tengo que asesinar a Kazami Shun, ese es el futuro. –
-¿Estás…llorando…? Es cierto… La verdadera Nagisa…aún vive dentro de ti… No quieres matarlo…Pero te obligan a hacerlo… Pobre Sovereignty-san… Siempre has sido la muñeca…Pero jamás has actuado por ti misma… Eso es demasiado triste…-
-Fin del Flashback-
-Nagisa-neesan no desea estar con Masquerade… - Marucho miró a Dan. – Lo que Nagisa-neesan desea es vivir sin ese mecanismo en su cuerpo. –
-¿Qué? –
-Mientras ese mecanismo siga en su ser ella jamás podrá vivir tranquila, porque siempre que se acerque a alguien terminará asesinándolo… Ella no desea matar a Shun tampoco, lo único que quiere es vivir tranquila sin tener que matar a nadie más. – Marucho cambió su expresión a una seria. – Por eso se aferra a Masquerade, porque es la única persona que no puede matar. –
-Y por eso realizó el epitafio… Para no tener que matar ella a Shun, sino obligarlo a suicidarse por nosotros. – Dan comenzó a comprender el asunto. – Sabia que si nosotros estábamos en peligro Shun se sacrificaría por nosotros, y de esa manera no tendrá que matarlo con sus propias manos. –
-Así es, porque Nagisa-neesan está enamorada de Shun y no quiere asesinarle. –
-Por eso estaba llorando… Por eso el día que vino por mí estaba llorando. – Dan apretó sus puños. – Sabía que después de llevarme a mí tendría que ver con sus propios ojos el suicidio de Shun… Es por eso qu estaba sufriendo ¿no es así? -
-Sí. – Marucho afirmó lo dicho por Dan. – Si ese es el caso entonces vendrá por él una vez más. –
-Y cuando eso pase deberemos hacer todo lo posible para vencerla, solo así podremos traerla de vuelta. –
-Exacto. –
-Habitación de Kazami Shun, Residencia Marukura-
-Nagisa-san… - Shun miraba fijamente un brazalete de plata con una esmeralda preciosa en el centro que tenía en sus manos. – Perdóname… No pude salvarte… -
-Flashback-
-¿Me lo regalas…? – Una Nagisa de 6 años miraba un brazalete que el pequeño Shun de 7 años le ofrecía, el pelinegro solo asintió feliz. - ¡Muchas gracias! ¡Lo atesoraré por siempre! – La pequeña sonrió con gran felicidad.
-Fin del Flashback-
-Nagisa-san… ¿Esos días que vivimos juntos…ya han terminado…? – El pelinegro seguía estando deprimido…
Continuara…
