LIV
'Lily, estás loca. Luego dicen que la irresponsable soy yo…' – Sam la agarró del brazo y tiró de ella para llevársela, pero la prefecta le lanzó una mirada que hizo que la soltara de inmediato. – 'Lily, por favor, vamos a comer y olvídate de esto.'
'No pienso irme de aquí hasta que hable con Snape, así que si quieres ve pasando tú.' – Le dijo Lily en un tono que no admitía réplica.
Sam cerró los ojos y se mordió el labio inferior con rabia. Lily podía llegar a ser tan sumamente terca que conseguía sacarla de sus casillas. ¡No tenía lógica que quisiera hablar con Snape cuando llevaban sin hablarse desde que él y James se pelearon el día que Anthea ingresó en los Sangre Pura, meses atrás!
'¿James no tiene ni idea de lo que quieres hacer, verdad?' – Le reprochó Sam apoyándose en la pared y cruzándose los brazos.- 'Ni me quiero imaginar cómo se va a poner cuando se entere.'
'James no tiene porqué saber todo lo que hago o dejo de hacer.' – Espetó Lily picada por lo que le había dicho su amiga. – 'Y no sé porqué has venido.'
Lily había decidido ir a buscar a Snape a la salida de clase de Historia de la Magia. Había intentado escabullirse de los demás alegando que tenía que hablar con McGonagall sobre algo de clase y lo había conseguido. Pero no había engañado a Sam, que tan bien la conocía y que había intuido que algo se traía entre manos. Al salir de Encantamientos la estuvo pinchando hasta que soltó lo que iba a hacer y entonces decidió acompañarla.
'Se veía de lejos que estabas tramando algo gordo.' – Respondió Sam enfadada con las manos cerradas en dos puños. – 'Y tú sueles ser bastante peligrosa. ¡Y no me mires con esa cara porque venir a buscar a Snape con los demás imbéciles esos por aquí es peligroso! ¡Y más con la que se ha liado esta mañana!' – Gritó indignada gesticulando exageradamente con los brazos. – '¡Y encima parece que yo vaya buscando a Dodge para que acabe de destrozarme! ¡Y la verdad es que ahora que voy a tener un sobrinito tengo aún más ganas de vivir más de 16 años!'
Lily se apoyó en la pared al lado de su amiga y echó la cabeza hacia atrás mirando al techo del pasillo. Suspiró.
'Sam, por favor, ve pasando.' – Le dijo con amabilidad para tratar de convencerla. – 'Me las puedo apañar muy bien sola y después de la que se ha liado esta mañana, como dices tú, no pasará nada. McGonagall nos lo ha dejado muy claro a todos.'
'No te entiendo, Lily.' – Confesó Sam rindiéndose.- 'No entiendo lo que quieres hacer.'
'Quiero asegurarme de que Snape no ha cometido ninguna estupidez y quiero asegurarme de que no la comete. Él odia profundamente a los Merodeadores y Remus es la mejor manera de hacerles daño a los cuatro.' – Lily bajó la mirada al suelo y resopló desanimada. – 'Estoy segura de que Snape no piensa desaprovechar la oportunidad que tiene, aunque eso suponga su perdición...'
'¡No me digas que te sigues preocupando por él!' – Gritó Sam indignada al captar lo que le preocupaba a su amiga. – '¡Deberías odiarle!' – Sam se despegó de la pared y la miró a los ojos. Estaba realmente enojada con ella.-'¡Tienes amigos, Lily, que se preocupan por ti y que te cuidan y han estado contigo para lo bueno y para lo malo! Snape no ha hecho nada de eso y tú te esfuerzas en mantener una relación de amistad rota, perdida…ni siquiera hay amistad entre él y tú ya.' – Sam se volvió a cruzar de brazos y le giró la cara. Gesto que le dolió a la prefecta. – 'Te juro que trato de entenderte, Lily…pero no lo consigo. El mismo Dumbledore te dijo que te alejaras de él cuando nos atacaron y Dumbledore no juzga a las personas al azar. ¿No te da eso que pensar?'
La puerta del aula de Historia de la Magia se abrió y los alumnos de Hufflepuf y Slytherin empezaron a salir desordenadamente de allí. Lily dejó de poyarse en la pared y buscó con la mirada a Severus Snape. No tardó en encontrarle.
'No pretendo que Snape y yo volvamos a ser amigos, Sam. Se muy bien que está en el bando contrario, yo misma le dije una vez que él había elegido su camino y yo el mío.' – Trató de mirarla a la cara, pero Sam seguía con la cara girada. Apenada, se dio la vuelta para marcharse. – 'Si he venido a buscarle ha sido para proteger a Remus y a los demás.' – Le dijo antes de mezclarse con los alumnos que salían en dirección a Snape.
'Y para protegerle a él también…' – Murmuró Sam aunque Lily estaba lejos de escucharla. Sam volvió a apoyarse en la pared y sacó su varita sin quitarle un ojo de encima a la prefecta. Se quedaría ahí vigilando que a su amiga no le ocurriera nada hasta que acabara de hablar con aquel idiota. – '…porque no quieres que lo echen de Hogwarts porque sabes que es su único hogar.'
Lily caminó entre los alumnos y saludó a los prefectos de Huffelpuf al cruzárselos. Vio pasar a los hermanos Carrow y a Narcisa Black con Lucius Malfoy. Severus Snape estaba hablando con Regulus Black a un lado de la puerta. Relajó sus músculos y soltó la varita dentro del bolsillo. El hermano de Sirius no la preocupaba demasiado aunque se había batido en duelo con él varias veces en las batallas y no había sido coser y cantar. Pero el chico también había traicionado a los Sangre Pura para salvar a Sam y aquello hacía que Lily no lo considerara tan peligroso, aunque sabía que para Regulus Black ella era la sangresucia que se atrevía a plantarles cara y no la mejor amiga de Sam Hewitt. Agradeció que ambos estuvieran de espaldas y que así no la hubieran visto llegar.
'Snape, tengo que hablar contigo.'
La voz de Lily sonó fuerte y firme. Los Slyhterins dejaron de hablar al instante, paralizados al reconocer su voz. Ambos muchachos se giraron lentamente y si a alguno de los dos le sorprendió que Lily Evans se dirigiera a Severus Snape, lo escondieron a la perfección. Regulus y Severus se miraron y después miraron a la prefecta impasibles.
'¿Piensas decir algo o me vas a ignorar?' – Preguntó Lily, fría como el hielo, sin dejarles ver tampoco a ellos sus emociones.
'¿Qué tiene que decirme una sangre sucia como tú?'
Lily se tomó aquello como un "Te voy a escuchar". No esperaba un trato especialmente educado y delicado por parte de Snape después de tanto tiempo sin dirigirse la palabra y de todo lo acontecido. Lily se quedó mirando a Regulus Black intensamente hasta que este captó que Lily pretendía que los dejara a solas. Black esbozó una sonrisa arrogante y burlona que le recordó a Sirius.
'¿Pretendes que me vaya, sangre sucia?'
'Lo has cogido al vuelo, Black.' – Le dijo Lily sin poder evitar que se le escapara aquel tonito burlón. – 'Así que aire.'
Lily se mordió la lengua y se maldijo por dentro por dejar que James la influenciara tanto a la hora de hablar de todo lo que tuviera relación con Slytherin. Snape la miraba fijamente con el ceño fruncido y Lily supo que él también se había dado cuenta que su manera de hablar había sonado entre una mezcla de la burlona de James Potter y la tajante de Lily Evans. Regulus Black la miró con una ira contenida y le hubiera contestado con algo más que palabras de no ser porque notó clavados en él dos ojos negros y profundos. Al mirar por encima del hombro de Lily, vio a Sam Hewitt apoyada en la pared, con la varita rodando entre sus dedos y mirándole fijamente. Si se le ocurría hacerle algo a Lily, Sam saltaría en su defensa y él no quería enfrentarse a ella.
'No te atrevas a hablarme de esa manera nunca más, prefecta de Griffyndor, o lo pagarás caro.' – Le dijo antes de dirigirse a Snape. – 'Te estaremos esperando en el Gran Salón.'
'No perderé más de dos minutos con esta esc…'
'¡Cuídado con los que dices, Snape!' – Rugió Lily con la mirada verde destellando ira.
Regulus Black se marchó sin mirar atrás y Snape se quedó paralizado ante Lily. Su Lily, porque que esta vez había hablado con fortaleza y firmeza y sin ningún rastro de burla. Sin nada que le recordara a James Potter.
El pasillo estaba despejado.
'¿Qué querías decirme, Evans?'
'Quería advertirte.'
'¿¡Advertirme!?' – Rió Snape con sarcasmo. – '¿¡De qué!? ¿¡De que Potter está esperando a la vuelta de la esquina para partirme la cara!? ¿¡De que él y sus amiguitos están tramando algo contra mí!? ¿¡Dónde te lo has dejado que no está contigo!? ¡Oh, sí! ¡Claro!' – Snape se agachó y se inclinó sobre ella para susurrarle al oído con una sonrisa: - '¿Ha ido a dejar a Lupin a la Casa de los Gritos antes de que nos muerda a todos, verdad?'
'Espero que no hayas puesto en peligro tu plaza en Hogwarts y que no te atrevas a jugártela.' – Le advirtió Lily clavando sus ojos verdes en él con furia y dando un paso hacia atrás para guardar las distancias. – 'Yo no puedo hacer que Hogwarts sea tu hogar lo que te queda de tiempo si sigues tentando a la suerte para que te echen y no te perdonaré si les haces daño.'
La sonrisa se le borró a Snape y quedó estupefacto. Furioso, volvió a inclinarse sobre Lily y le susurró al oído.
'¿Quién te crees que eres, Evans? No necesito que una sangre sucia me haga de niñera.'
Lily desvió la mirada y frunció el ceño. Snape se regodeó con la cercanía de Lily: con su dulce olor, con la visión de su blanco cuello y el cabello rojizo, con el calor que desprendía. La tenía tan cerca…y no se atrevía tocarla.
Lily volvió a escuchar los pasos que habían llamado su atención hacía escasos segundos. Al sonido de los pasos se le unieron las carcajadas conocidas de varias personas. Lily se quedó helada al ver a James, Sirius, Remus y Ió y Peter aparecer por la punta opuesta del pasillo. Tragó saliva y deseó que lo que fuera que Sirius le estuviera explicando a James lo distrajera unos segundos más y no alcanzara a descubrirla hablando con Snape.
Pero su deseo no se cumplió.
La mirada azul celeste de Ió fue la primera en cruzarse con la de ella. La ambarina de Remus siguió la dirección que marcaban los ojos de su novia. Completamente desconcertado al ver a Snape, Remus miró a la prefecta en busca de una explicación, pero Lily le señaló a James. Remus se puso rígido al darse cuenta de la gravedad de la situación y su expresión de alerta llamó la atención de sus tres amigos.
Lily trató de separarse, pero los ojos castaños de James ya estaban fijos en ellos dos: Lily y Snape. James cesó de caminar y trató de comprender lo que veían sus ojos. Snape se inclinaba sobre Lily con la mirada cargada de deseo. El corazón le dio un fuerte latido. Sintió rabia, odio e ira por todo lo que decía la mirada de Snape, que parecía a punto de abalanzarse sobre Lily. Lily se separó de un salto al verlo venir. Salió a su encuentro antes de que llegara a Snape y aunque se puso en medio de ellos y aunque Remus salió corriendo a pararlo, James sacó la varita y apuntó…
'¡Everte Statum!'
El hechizo le pasó rozando a Lily a la altura de la mejilla e impactó en Snape.
Severus Snape salió volando por los aires y Lily lo alcanzó a ver justo cuando caía cerca de Sam en un golpe brutal. Enfadada, empezó a gritarle a James, pero él no pareció escucharla y lo único que hizo fue apuntar a Snape otra vez. Lily salió corriendo y embistió contra él para detenerlo.
'¡JAMES PARA!' – Gritó agarrandole con ambas manos la mano en la que él empuñaba la varita. – '¡NO LO HAGAS!'
Era imposible que lo detuviera, era cuestión de segundos que James se hartara y la apartara de un empujón. Pero si lo mantenía ocupado mientras Remus y Sirius llegaban a ellos evitaría que le hiciera más daño a Snape.
'¡LILY!' – La cara de James reflejaba tanta ira que asustó a Lily. – '¡SAL DEL MEDIO, JODER!'
Mientras forcejeaban, gritándose el uno al otro, Lily escuchó el murmullo incomprensible de varios gritos de alerta y una descarga de energía impactó en su espalda y la elevó en el aire. Sintió dolor y una fuerza descomunal que la lanzaba lejos. Todo giraba de forma desordenada a su alrededor. Duró unos segundos agobiantes y confusos. Finalmente cayó al suelo con fuerza y se le cortó la respiración.
Escuchó las voces de James, de Snape, de Sam, de Sirius, de Peter…todos gritaban.
Ió se precipitó hacia ella y susurró algo con la varita en la mano. Lily inspiró una bocanada de aire y Ió le cogió la cara. Lily pudo ver la preocupación grabada en su rostro.
'¿Estás bien?' – Preguntó angustiada.
Lily asintió, respirando con dificultad y trató de reincorporarse. Oía tantos gritos… Ió le pasó una mano por la espalda y la ayudó a quedarse sentada en el suelo. En mitad del pasillo, Peter y Sirius sujetaban a James, que gritaba y luchaba por zafarse de ellos e ir tras Snape. Lily suspiró de alivio al no verlo.
Los alumnos empezaban a interesarse por los gritos y aparecieron varias personas de las aulas y otra en las escaleras que miraban con curiosidad.
Sam soltó mil palabrotas al oír la voz de McGonagall. Si descubrían lo que había pasado, Gryffindor quedaría fuera de la liga de quidditch. Y los gritos de James no ayudaban. Le cogió la cara entre las manos y le gritó:
'¡James! ¡Cálmate!' – Buscó los ojos de su capitán, pero los de James seguían buscando a Snape. – '¡Podrás partirle la cara! ¡Pero no ahora! ¡Si nos descubren los profes adiós al quidditch! ¡No le hagas eso al equipo!' – Le gritó y los ojos de James por fin se centraron en los suyos. – '¡Eres el capitán! ¡No condenes al equipo! ¡No hagas que nos echen!' – Fue casi una súplica.
James pareció reaccionar porque se relajó un poco y Sirius y Peter suspiraron de alivio.
'Podéis soltarme.' – Gruñó enfadado. – 'El equipo no se irá a la mierda por mi culpa.'- Giró sobre sus talones y miró fugazmente a Lily. Al ver que estaba bien dio media vuelta. – 'Ya me encargaré de Snape cuando toque.'
James se marchó y nadie hizo nada por detenerlo salvo Lily, que dio un paso adelante con la intención de ir a hablar con él, pero Remus la cogió por la muñeca con suavidad.
'Ahora no, Lily.' – Le susurró amablemente. – 'Deja que se le pase un poco.'
Lily asintió. Sabía que si trataba de hablar con James en aquel momento solo conseguirían acabar gritándose el uno al otro y peleándose otra vez. Peter, Sam y Sirius fueron hasta ellos. Sirius se plantó delante de ella y enfadado le gritó:
'¿¡Se puede saber qué coño hacías con Snape!? ¿¡Estás tonta, Lily, o qué!?'
'Eh, ya vale Sirius.' – Lo cortó Sam tajante. Cogió a Lily de la mano y le preguntó: - '¿Estás bien?'
'Si lo dices por el golpe, sí.' – Respondió Lily aún mirando por donde se había ido James.
Sam la abrazó para tratar de animarla y aunque Lily esperaba que le reprochara lo ocurrido, no lo hizo y tampoco dejó que Sirius le dijera nada aunque estaba tan enfadado como James.
'Id pasando.' – Les dijo Sam por encima del hombro de Lily. – 'Enseguida vamos.'
Remus pasó un brazo por encima de los hombros de Ió y la besó en la cabeza. Ambos empezaron a pasar y Peter los siguió de inmediato. Sirius se las quedó mirando, sin intención de irse, pero Sam le hizo un gesto con la cabeza y Sirius siguió a los demás susurrando por lo bajo, enfadado. Cuando se quedaron a solas en el pasillo, se separaron y se apoyaron en la barandilla del hueco de las escaleras cambiantes.
'Sé sincera conmigo.' – Sam la miró a los ojos y apoyó los brazos en la barandilla. -¿Quién te importa más? ¿Remus, Peter, Sirius y James o Snape?'
'Está claro.' – Replicó Lily.
'No, no lo está, Lily.' – Sam negó con la cabeza. – 'Has avisado a Snape por su bien.'
'Por el bien de todos.' – La corrigió Lily molesta y se asomó al hueco de las escaleras.
'Pues explícame al menos porqué lo has hecho, para que pueda defenderte si Sirius se sigue comportando como un estúpido contigo o por si me toca ir a hablar con James.'
Lily hizo tamborilear los dedos sobre la barandilla.
'Admito que también me preocupo por Snape y que no debería hacerlo.' – Murmuró mirándola a los ojos y adivinando el enfado de Sam.- 'Pero no quiero que echen a Snape porque eso solo va a suponer su perdición. Si Snape pone un pie fuera de Hogwarts ahora mismo, se convertirá en un Mortífago y entonces yo ya no tendré más remedio que rendirme y aceptar que será mi enemigo.' – Lily tragó saliva y notó un nudo en la garganta provocado por la visión que le vino a la cabeza de Snape atacando y matando a muggles. – 'Conozco a Snape desde niños…y aunque ha cambiado, sé que no es tan malo como quiere aparentar ser.'
'Pero Lily, ¿no le dijiste tú en quinto que él había elegido su camino y tú el tuyo?' – Le recordó Sam dándose la vuelta y apoyándose hacia el hueco de la escalera como ella. – '¿No le estabas diciendo que entre vosotros ya no quedaba nada?'
'Trato de seguir la decisión que tomé, te lo prometo.' – Susurró entristecida, bajando la mirada. – 'Odio profundamente todo lo que hace y en lo que se está convirtiendo. Por eso no dudo si me tengo que enfrentar a él. Pero los recuerdos de lo bueno que era antes aún me atormentan y tengo la esperanza de que un día Snape se pase a nuestro bando.' – Confesó y no hizo caso de la expresión incrédula de Sam. – 'Por eso le he advertido, para evitar que se convierta en un Mortífago...'
'Si Snape quiere ser un Mortífago lo será. Esa es su elección.' – Sam le dio un beso en la mejilla y le susurró: - 'Hay cosas que no están en nuestras manos, ¿recuerdas?'
Lily asintió de mala gana y Sam esbozó una sonrisa divertida. La cogió de la mano, tiró de ella suavemente y Lily se dejó llevar. Caminaron en dirección al Gran Salón.
'Ojalá Snape no se haya ido de la lengua sobre lo de Remus. Si lo hace, todos lo pasaremos muy mal.' – Murmuró Lily tocándose la parte de atrás de la cabeza, que se había golpeado al caer. – 'En realidad, tengo la esperanza de que al haberle dicho eso a Snape, si de verdad pensaban atacar esta noche, hayan anulado el ataque al saber ellos que nosotros lo sabemos y que estaremos preparados para defenderles.'
'Eso está muy bien.' – Admitió Sam. – 'Lástima que eso de que vayan a atacar esta noche sea solo una suposición tuya.'
'Bueno…Mejor que sea una suposición, que no que sea verdad.' – Lily le sonrió. – 'Lo siento si te he hecho enfadar antes.'
'No pasa nada…' – Sam se encogió de hombros. – 'A todos se nos va la pinza alguna vez.'
Llegó tambaleándose de un lado al otro. Muerto de rabia. Temblando y respirando agitadamente por la ira. Snape se dejó caer en una de las butacas de la Sala Común de Slytherin. Apoyó los codos sobre las rodillas y ocultó la cara entre las manos.
'Lily lo sabe…' – Susurró estupefacto. – 'Lo sabe…'
Snape recordó claramente cada una de las palabras que le había dicho Lily. Era como si tuviera su dulce voz grabada en la cabeza.
'Maldito Potter…' – Masculló al notar un agudo dolor en la espalda.
Le odiaba tanto. Le daba tanta rabia que el tuviera a Lily y que se la hubiera robado. Le daba tanto asco que Potter la besara, que la tocara…No quería imaginar más… Tenía claro que aunque perdiera a Lily, no vacilaría al levantar la varita para matarle.
'Quizás sepas que atacaremos…' – Susurró Snape esbozando una sonrisa diabólica. – 'Pero apuesto a que crees que será al anochecer…Lo siento por ti, Lily.'
En la puerta del Gran Salón, Ió se despidió de los Merodeadores y se fue a sentar con sus amigos en la mesa de Ravenclaw. Los tres Merodeadores se fueron a sentar a la mesa de Gryffindor, donde ya estaban Kaienne, Anthea, Axel y Darren con sus amigos de séptimo y Lyn con sus amigas de quinto, a las que Anthea estaba vigilando por el rabillo del ojo. No fuera que le echaran algo a Axel en la comida.
'Hola.' – Saludó Remus a la vez que tomaba asiento delante de Anthea.
'Hola chicos.' – Saludó Anthea con una sonrisa. – '¿Tenéis planes para esta tarde?'
'¿Por?' – Preguntó Peter.
'Resulta que hemos organizado un mini torneo de quidditch con la buscadora de Huffelpuf y dos cazadores, que como tenían clase con nosotros también están libres.' – Explicó Anthea emocionada. – 'Va a ser en plan cachondeo para que podamos jugar todos. ¿Os apuntáis?'
Peter asintió exageradamente. La Huffelpuf que le gustaba era amiga de la buscadora y seguro que estaría con ella al ser también de sexto. Anthea esperó las respuestas de Sirius y Remus con una sonrisa.
'Yo no estoy muy en forma hoy…' – Murmuró Remus. Con los bajones que le iban a dar conforme atardeciera, estaba seguro de que si cogía una escoba acabaría empotrado contra alguna torre del castillo. – 'Pero seguro que si se lo dices a Ió se apunta. Ya sabes lo que le gusta el quidditch y encima los de su curso hoy no tienen clase.'
'Genial. Ahora me paso por su mesa.' – Anthea miró su reloj de muñeca y frunció el ceño. – '¿Dónde están los demás?' – Escudriñó a los tres muchachos con la mirada y se mosqueó al ver la cara de enfado de Sirius.
'Es verdad…' – Kaienne dejó de comer y preguntó extrañada: – '¿Dónde están Lily, Sam y James?'
'Enseguida vienen.' – Contestó Peter un poco nervioso. – 'Es que ha habido un pequeño problema cuando veníamos aquí por culpa de Lily y de Snape.'
Axel giró la cabeza tan rápido que Peter dio un brinco. Kaienne dejó los cubiertos sobre el plato y se puso en actitud de escucha. Anthea se inclinó sobre la mesa, con las cejas casi tocándose.
'¿Hay algo que debamos saber?'- Anthea hizo tamborilear los dedos sobre la mesa, expresando su impaciencia.- '¿Ha pasado algo más además de lo de esta mañana?'
'Lily estaba hablando con Snape y James se ha puesto como un toro al verlos.' – Explicó Sirius mostrando su enfado en el tono de su voz. – 'Casi se lía una enorme, pero hemos conseguido evitar que James se cargara a Snape.'
'McGonagall…' – Susurró Axel preocupado. – 'Lo que ha dicho esta mañana…'
'No tiene ni idea de lo que ha pasado.'
Todos se giraron al oír a Sam. La chica se sentó al lado de Sirius y Lily tomó asiento al lado de Remus.
'Pero tampoco es bueno que se entere mucha gente, no sea que llegue a sus oídos y decida echarnos de la liga de quidditch.' – Murmuró Sam muy bajito. – 'Así que sed discretos y si os preguntan algo negadlo.'
Empezaron a comer y Anthea le preguntó a Lily porqué razón había ido a hablar con Snape. Sam se adelantó a Lily y le dijo a la rubia que hablarían en la habitación por la noche. Anthea quedó conforme y les explicó lo del torneo que habían organizado con Huffelpuf. Sam consiguió que se le pasara el enfado a Sirius y le dijo que contaran con ambos. Cuando iban por el postre, Kaienne les explicó que había pensado mandarle una carta a Alice para ver cómo seguía. Entre todos la escribieron en sucio en una servilleta. Kaienne la llevaría a la lechucería al acabar de comer.
'Esto…' – Lily miró a Remus y a Sirius para captar su atención. – '¿Sabéis donde puede estar James? Voy a ir a hablar con él…'
'Dale el mapa, Sirius.' – Remus le señaló a Lily con la mirada.
'¿Ya?' – Protestó este.
'Sí.' – Respondió Remus tranquilamente. – 'Vamos fuera y le explicamos como funciona.'
Sirius bufó fastidiado y meneó la cabeza. Remus se levantó el primero y los otros dos Merodeadores y Lily le siguieron hasta el recibidor de la escuela, que al ser la hora de la comida estaba bastante vacío porque todo el mundo estaba comiendo. Remus miró de reojo la puerta del comedor y sacó la varita.
'Muffliato.'
Sirius sacó del bolsillo de su túnica un pergamino amarillento y algo desgastado bastante grande. Se lo tendió a Lily y ella lo cogió con cuidado, como si fuera algo peligroso de lo que no se fiara nada. Tantos años con los Merodeadores hacía que la confianza se viera algo resentida según ciertas cosas.
'No muerde. Hay otro sistema para que no lo pueda leer quien no debe.' – Se burló Sirius, divertido por la cautela de la chica. – 'Oye, vamos a ver si eres capaz de abrirlo.'
'¿Queréis que os deje por los suelos otra vez?' – Bromeó Lily con una sonrisa.
'Adelante, querida prefecta.'
Lily sacó su varita y la puso sobre el blanco pergamino. Miró a Remus, Peter y Sirius y supo por sus caras de suficiencia que no iba a ser capaz de abrir el Mapa. Pensó en algún hechizo que pudiera desembrujar el Mapa y lo usó. Creyó por un momento que lo había conseguido cuando aparecieron varias frases escritas en el pergamino.
Los señores Canuto, Colagusano, Lunático y Cornamenta presentan sus respetos a la prefecta Lily Evans.
El señor Canuto le agradecería que se metiera en sus asuntos y que le hiciera un poco de caso a Cornamenta en vez de perder el tiempo en la biblioteca.
El señor Cornamenta está completamente de acuerdo con el señor Canuto y quisiera saber si sería tan amable de salir con él.
'Está desactualizado.'- Sirius le quitó el mapa de la mano con una sonrisa antes de que a Lily se le ocurriera cualquier otra cosa que abriera el Mapa. No tenía ganas de que la prefecta se creyera que era mejor que ellos. El orgullo Merodeador estaba en juego.
'Increíble.' – Lily se empezó a reír. – 'Es como si tuviera vuestras personalidades.'
'Por ahí va un poco la cosa.' – Confesó Remus.
'Bueno atención, Lily.' – Sirius puso su varita sobre el Mapa. – 'Para poder leerlo, olvídate de que eres prefecta y di: Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.'
El Mapa se desplegó y con líneas de tinta se empezaron a dibujar todos los pasillos, pisos y aulas de Hogwarts. Montones de puntitos se apiñaban en lo que era el Gran Comedor y otros varios estaban dispersos por el resto del colegio.
'Típico de vosotros.' – Murmuró Lily divertida. – 'Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas. Es buena la frase. Me estáis dejando muy sorprendida.'
'No es para menos.' – Respondió orgulloso Sirius.- 'Tú no eres la única mente brillante de esta escuela.'
'Sí, aunque la mente de Sirius deja mucho que desear.' – Bromeó Peter.
Sirius le sacudió con el Mapa y Peter se fue a rebotar, más al ver la mirad airada de Remus decidieron dejar su pique para un poco más tarde. Remus estaba demasiado sensible y de mal humor como para tentarle.
'Para cerrarlo, Lily.' – Remus le quitó de un manotazo el Mapa a Sirius y se lo mostró. – 'Debes poner la varita encima y decir: Travesura realizada. Así el Mapa se borrará y nadie más podrá leerlo.'
'Travesura realizada.' – Repitió Lily. – 'Perfecto.' – La prefecta le cogió el Mapa a Remus y buscó al puntito que señalaba donde se encontraba James. – 'Muchísimas gracias. Prometo guardarlo bien y os vigilaré esta noche.' – Dijo al tiempo que se giraba para marcharse impaciente por solucionar las cosas con James. – '¡Os lo devolveré por la mañana! ¡Nos vemos luego!'
Los tres Merodeadores se quedaron mirando a la prefecta mientras se alejaba. Los alumnos empezaban a salir del comedor para dirigirse a sus clases o como en el caso de los de sexto, al campo de quidditch.
'Nunca habría dicho que le acabaríamos dejando el mapa a Evans.' – Susurró Sirius. – 'Esto es una locura.'
Sam, Anthea y Kaienne llegaron a ellos y la última se marchó derecha a la lechucería tras intercambiar un par de palabras.
'¿Qué te ha dicho Ió?' – Le preguntó Remus a Anthea.
'Que iba por su escoba y venía al campo.'
'¿Ió tiene su propia escoba?' – Preguntó Sirius estupefacto.
'Bueno, nosotros conseguiremos nuestras escobas más rápido.' – Sam se arremangó las mangas de la túnica y sacó su varita. – '¡Accio Estrella Fugaz 01 de Sam! ¡Accio Estrella Fugaz 02 de Anthea! ¡Accio Cometa de Sirius!'
Aproximadamente un minuto después, tres escobas causaron al pánico en el pasillo. Más de un alumno se llevó un escobazo. Sus tres respectivos dueños las cogieron al vuelo y se largaron antes de que los profesores llegaran a saber quiénes habían convocado a sus escobas y armado aquel follón.
Lily se recordó a sí misma hablar con Sam cuando la viera aquella tarde. Que usara el hechizo convocador para encontrar sus cosas cuando las perdía en la habitación aún lo pasaba. ¡Pero convocar su escoba desde dondequiera que estuviese! ¡Y no solo la suya! El retrato se cerró a sus espaldas y se dirigió a la escalera que llevaba al dormitorio de los chicos mientras iba pensando que decirle a James. Por mucho que se estrujó los sesos no sacó nada convincente, así que muy a su pesar, decidió confiar en lo que dijera el momento. Subió las escaleras, llegó al rellano de su habitación y picó a la puerta de la habitación. Que James no le contestara sabiendo que estaba allí la hizo enfurecer, pero respiró hondo para calmarse y no encenderse tan pronto. Abrió la puerta y lo encontró tumbado boca arriba en su cama, soltando la snitch dorada y atrapándola al momento.
Lily cerró la puerta a su espalda y se apoyó en ella, a la espera de que James se dignara a decirle algo. James desvió la mirada de su snitch para ver quién había entrado y volvió a posarla en la pequeña pelota dorada. La prefecta dedujo que tenía intención de pasar de ella. Lily cerró los ojos y respiró hondo otra vez, buscando paciencia en su interior.
'James, quiero hablar contigo.' – Se tragó el orgullo. Solo complicaría las cosas.
Lily apretó el mango de la puerta cuando James hizo como si no la hubiera escuchado. Caminó hasta su cama y se quedó de pie a su lado. Lily pensó que James no sería tan idiota como para seguir pasando de ella, teniéndola en sus narices.
Que equivocación.
'¿¡Piensas dejar de actuar como un crío alguna vez!? – Gritó harta. – '¡He venido aquí para arreglar las cosas contigo! ¡No para que me ignores!'
James se reincorporó, soltó la snitch y la agarró cuando esta estaba a centímetros de la nariz de Lily. Aunque no la miró, Lily adivinó una sonrisa burlona en su rostro y tuvo que utilizar todo su autocontrol para no darle un bofetón y mandarle a freír espárragos.
'¿Qué quieres?' – Le preguntó al final rindiéndose. – '¿Qué te pida perdón de rodillas? ¿Qué te jure que nunca más me acercaré a Snape? ¿Qué te diga que le odio? Si así vas a escucharme mandaré a paseo mi orgullo y mi dignidad y lo haré.'
'No quiero una mentira.' – James se sentó en la cama y la miró a los ojos por primera vez. – 'Ya he entendido que nunca vas a dejar de pensar que Snape es el niñito bueno con el que te juntabas de pequeña. Tú misma si es lo que quieres. Ya te estamparás.' – Espetó en tono prepotente. – 'Ahora entiende tú que yo me voy a poner así cada vez que te vea cerca de Snape. No esperes que esté de buenas y que quiera hablarlo y hacer las paces contigo.'- James desvió la mirada y dijo con rabia. – 'Lo que más me jode es que el imbécil de Snape tiene que estar contentísimo porque tú has hablado con él a mis espaldas. De lo contrario no tendría sentido que yo me hubiera puesto así.'
Lily se sentó en la cama, a su lado y puso su mano sobre la suya. James la apartó y apoyó la espalda y la cabeza en la cabecera de la cama y la pared. Volvió a ponerse a jugar con la snitch, como si Lily no estuviera.
'¿Te crees que he hablado con él porque sí?' – Preguntó Lily sin ocultar su enfado. – '¡Aunque no te interese le estaba amenazando, si te gusta más, para que no os ataque hoy que es luna llena! ¡Para que los Sangre Pura no se enteren de lo que es Remus! ¡Para que no se entere todo el colegio! ¡Para que Remus no decida largarse! ¡Para que tú no estés hecho una mierda cuando Remus decida eso!' – Gritó hasta quedarse sin aliento y con los ojos llenos de lágrimas por su aparente indiferencia. – '¡No es tan fácil que te traicione tu amigo de la infancia, ¿sabes?! ¡Me gustaría verte a ti si Sirius hubiera decidido quedarse con su familia! ¡Si fuera Sirius el Sangre Pura! – Las lágrimas le resbalaban por las mejillas. – '¡No tienes ni idea de cómo sienta que tu mejor amigo te llame sangre sucia delante de toda la escuela! ¡Que te desprecie alguien que te importa!' – Lily se levantó para macharse. Temblaba de arriba abajo por el enfado. – '¡Haz lo que te de la gana! ¡Yo ya he dicho todo lo que tenía que decirte!'
Lily se secó las lágrimas con la manga de la túnica y se encaminó a la puerta a paso rápido. Escuchó los muelles de la cama crujir. No llegó a la puerta. Los brazos de James la rodearon a la altura de la cintura desde atrás y la detuvieron. Lily se quedó quieta al notar el cuerpo de James pegado a sus espaldas y su cara al lado de la de ella.
'No llores, por favor.' – Le susurró al oído.
'Parece que solo me tomas en serio cuando lo hago.' – Espetó ella bruscamente mientras se secaba las lágrimas con la mano.
'No es verdad.' – James le cogió las manos y la hizo girar sobre sí misma para ponerla de cara a él. Dirigió las manos de ella a su espalda, haciendo que ella lo abrazara y finalmente la volvió a rodear con sus brazos. La besó en la frente. – 'Es solo que me duele verte llorar y que…puedo hacerme una idea de cómo te sientes.' – La besó en los labios suavemente. – 'Pero sigo odiando con toda mi alma a Snape y sigo enfadado…pero no contigo. No quiero enfadarme contigo nunca más.' – La volvió a besar. – 'Te quiero demasiado.'
Lily se puso de puntillas y volvieron a besarse, lento y suave.
El día soleado de primavera acompañaba a los alumnos, que se divertían con aquellos partidillos de quidditch de diez minutos. Habían puesto un límite tan corto de tiempo para que pudieran jugar todos los que eran. Mientras jugaban dos de los equipos, el resto esperaba en la grada, observando el partido. Como nadie era ningún profesional y los que jugaban en los equipos de las casas no se lo tomaban muy en serio, las caídas, choques, bromas y demás estaban haciendo que el torneo fuera un cachondeo.
En la grada, Peter entablaba conversación con la Huffelpuf que le gustaba, aunque ella parecía más interesada en Sirius Black por los ojillos que le ponía. Remus miraba el partido del equipo de Sam contra el de Anthea y soltó una sonora carcajada cuando Anthea le lanzó una bludger a mala ostia a una de las amigas de Lyn que jugaba en el equipo de Sam y que en la comida no había dejado de mirar a Axel descaradamente.
'Anthea, porras…' – Le susurró Sam al pasar por su lado con la escoba. – 'No te pases.'
'¿Yo?' – Preguntó la rubia haciéndose la ofendida. – 'Pero si le he dado suave…'
Sam puso los ojos en blanco y Anthea soltó una risita. Fue hasta la amiga de Lyn y actuando como solo ella sabía, le pidió unas disculpas tan convincentes que los que no conocían realmente bien a la rubia se las tragaron. Alguien pitó y el partido acabó. Aunque había ganado el equipo de Sam y a Anthea le repateaba perder, se dio por satisfecha por su venganza. Habían cambiado un poco las normas en cuanto a la snicth: si alguien la atrapaba ganaba el partido, si no, ganaba el que más puntos marcaba.
Remus saludó a Ió cuando la muchacha montó en su escoba y se izó en el aire para comenzar el partido. No le hacía mucha gracia verla ahí subida, expuesta a tanta altura y a tíos que eran el doble que ella. Comenzó el partido y pasados dos minutos Ió marcó un tanto.
'Genial…' – Oyó decir a Sam asombrada. Subía con Anthea por las escaleras y miraba al partido interesada. Miró a Remus y le señaló a Ió. –'Es buena como cazadora.'
'Sí...' – Asintió con mala cara.
Sam y Anthea arquearon las cejas y se sentaron con ellos. Sam dio un beso a Sirius y la Hufflepuf cambió la cara de corderito degollado por una de fastidio. Peter sonrió para sus adentros cuando Sirius sentó a Sam en su regazo y se empezaron a dar el lote y la Huffelpuf centró toda su atención en él.
'Lamento informarte, Remus…' – Anthea se estirazó. – '…que dos de los cazadores de Ravenclaw acaban este año y si pasan sus EXTASIS, Ravenclaw convocará las pruebas para nuevos integrantes del equipo. Seguro que si Ió se presenta la cogen. No tardará en correr la voz de lo bien que está jugando.'
Remus hizo una mueca de disgusto y Anthea rió. Se oyeron gritos y vítores y al alzar la mirada vieron a todo el equipo de Ió abrazándola. Había marcado de nuevo. Remus hizo tamborilear sus dedos sobre la pierna cuando uno de Huffelpuf la abrazó con total confianza.
'No te pongas celoso, Remus.' – Bromeó Anthea. – 'Es malo para la salud.'
'No creo que seas la más indicada para decirme eso.' – Rió Remus divertido. – 'Yo no trato de bombardear a nadie con bludgers solo por mirar a Ió.'
Anthea estalló en carcajadas. Sam y Sirius se bajaron a la grada de abajo con Remus y Anthea para dejar solos a Peter y a la Hufflepuf en la grada de arriba.
'¿Creéis que Lily y James se habrán arreglado?' – Preguntó Anthea.
'Se arreglarán.' – Aseguró Remus muy seguro de él mismo. – 'Ninguno de los dos querrá volver a la situación de hace unas semanas. Tuvieron suficiente.'
Arriba, en el cielo, Ió volvió a marcar. Sam, Anthea y Sirius la aplaudieron emocionados y Remus murmuró para sí fastidiado. Casi podía adivinar por la cara de felicidad que tenía Ió lo que le iba a decir cuando acabara el partido y no le hacía ni puñetera gracia.
'Sam, ¿te apetece dar una vuelta?' – Le preguntó Sirius. – '¿O quieres seguir jugando?'
'Vamos a dar una vuelta.' – Sam se levantó de su regazo, pero entrelazó una mano con la de él. – 'Anthea, como tu equipo ya está eliminado juega por mí. Y por favor, no maltrates a mis jugadores.'- Pidió seriamente.
'No prometo nada…' – Respondió ella encogiéndose de hombros.
'Nos vemos luego chicos.' – Se despidió Sirius, después se giró hacia Peter y le gritó. – '¡Anímo campeón! ¡Que ya la ti…'
Sam le tapó la boca antes de que la liara y Peter la miró agradecido. Remus y Anthea se rieron con ganas. Pitaron el final del partido cuando Sirius y Sam bajaban por las escaleras de las gradas y Ió llegó hasta ellos volando en escoba.
'¿¡Me has visto!?' – Gritó emocionada cuando aún no había aterrizado. Bajó tan rápido de la escoba y con tanta energía que Remus se levantó a cogerla por la cintura antes de que se cayera. Ió le saltó encima y enroscó las piernas alrededor de su cintura para sujetarse y Remus rezó para que no le flaquearan las fuerzas. – '¿¡Me has visto marcar!? ¡Oh! ¡Me encanta el quidditch! ¡En cuanto pongan las pruebas para ingresar en el equipo de Ravenclaw me presento!'
A Remus se le cayó el mundo encima. Caminó con Ió cogida a él hasta donde estaba Anthea y le lanzó una mirada furibunda cuando la rubia comenzó a reírse. Se sentó dejando a Ió sobre sus rodillas.
'¿A qué viene esa cara?' – Preguntó mosqueada Ió al verle tan serio.
'Me parece que tu novio no quiere que juegues al quidditch.' – Se adelantó Anthea diciéndolo con rintintín. – 'Seguro que es porque le da miedo que te hagan daño.'
'Por supuesto.' – Saltó Remus a la defensiva. – 'Sam siempre está con alguna herida, un hueso roto o dislocado, un golpe en la cabeza…Los cazadores son los que más reciben. Paso de que tu acabes igual.'
'Corro más peligro luchando contra los Sangre Pura que jugando al quidditch.' – Lo detuvo Ió poniéndole los dedos sobre los labios para acallarlo. – 'Así que no te preocupes tanto.'– Sonrió orgullosa y Remus rodó los ojos. – 'Te dije que lucharía contra los Sangre Pura quisieses tú o no. Y ahora te digo que jugaré en Ravenclaw el año que viene, te guste o no.'
'Eso es, Ió. Tu imponte.' – La apremió Anthea.
'Anthea, empiezo a pensar que eres una mala influencia para Ió.'
'¡Por favor!' – Anthea fingió ofenderse y se levantó. – '¡Nunca me habían dicho algo tan grosero como eso!' – Le giró la cara en broma a Remus y dijo antes de marcharse. – 'Solo podrás arreglar esta desfachatez echándome una mano con el trabajo de Defensa.'
Se marchó intentando aguantarse la risa, pero no le fue posible. Ió y Remus se quedaron mirando como se alejaba riendo feliz.
'No sabía que Anthea fuera tan alegre y divertida.' – Observó Ió. – 'Siempre andaba como alicaída y triste. Menos cuando Sirius traía las botellas de Whisky de Fuego o había estado con Axel un buen rato.'
'Era por lo de ser espía y estar tanto tiempo con los Slyhterin. La ponían enferma. A pesar de esto, me alegro de que ahora no tenga que ocultar nada y pueda ser quién es.'
A sus espaldas, Peter y la Huffelpuf se levantaron y Remus se quedó con la boca abierta cuando vio que Peter le pasaba un brazo por encima de los hombros para ponerse a caminar. Peter le sonrió y Remus le levantó el dedo pulgar sonriente. Ió se los quedó mirando con curiosidad conforme se alejaban y Remus dirigió una mirada a su alrededor. Estaban solos. Sonrió complacido, aunque pensó que le habría gustado tener a Ió solas en una habitación y no en el palco del campo de quidditch, con un partido sobre sus cabezas. Era una verdadera suerte que la luna llena no le estuviera debilitando tanto como las otras veces.
'Mi padre aún no ha despertado.' – Anunció Ió con tristeza.
Remus le acarició la mejilla y la besó con delicadeza.
'Pronto despertará, ya verás.' – Le dijo para tranquilizarla. – 'Dale al menos tres días.'
'Eso me decía mi madre en la carta de esta mañana.' – Ió suspiró. – 'Eso haré y si en tres días no despierta, iré a San Mungo y lo despertaré yo a gritos.'
Remus rió divertido y Ió le dio un beso en los labios, cogiéndolo totalmente desprevenido. Remus la inclinó hacia atrás y la besó con pasión. Cuando al abrir los ojos vio que Ió estaba colorada rió con más ganas.
'¡No te rías de mí!' – Ió le dio un golpe en el pecho y Remus aún rió más fuerte. – 'Que idiota te pones a veces…'
'Pues tu quieres a este idiota.' – Remus volvió a besarla.
'Oh, no me lo recuerdes…' – Murmuró con fingido fastidio. – 'No, en serio. Me encanta cuando te ríes, pareces menos…'
'¿Enfermo? ¿Cansado?' – Sugirió Remus sonriendo y Ió asintió. – 'Lo sé. Por eso James, Sirius y Peter siempre tratan de hacerme reír.'
Ió le cogió la cara con sus manos y lo besó suavemente.
'Te quiero un montón.'
Remus esbozó una sonrisa y le devolvió el beso.
'Y yo.' – La volvió a poner derecha y entrelazó la mano con la que no la sujetaba por la espalda con la de ella. La miró a los ojos fijamente y confesó: - 'Hay algo que tengo que contarte.' – Tragó saliva y se puso serio. – 'Mañana lo haré.'
'¿No puede ser ahora?'
'Eh…' – Remus dudó unos segundos. – 'Lo siento…No me veo capaz.'
Ió frunció el ceño, le cogió la cara con las manos y le obligó a mirarle.
'¿Es algo malo?'
'Bueno…' – Remus se rascó la nuca. Las palabras se le quedaban atrancadas en la garganta. – 'Eso depende de cómo tú lo interpretes…'
'¿¡No me habrás puesto los cuernos!?' – Gritó alterada.
'¡No!' – Remus puso los ojos en blanco antes de volver a mirarla. – 'No te haría eso nunca, Ió. Tú eres única para mí. No necesito a nadie más si te tengo a mi lado.'
'Bueno…Me moriría si lo hicieras…' – Ió le lanzó una mirada furiosa. – 'No vuelvas a asustarme de esa manera. No puede haber nada peor que unos cuernos'
Remus se mordió la lengua a pesar de que no estaba muy de acuerdo. Muy a su pesar, acabaría comprobando si verdaderamente los cuernos eran lo único que podrían alejar a Ió de su lado. Notó los ojazos azules de Ió puestos en él otra vez y la miró a la espera de que le dijera algo con una ceja levantada.
'¿Entonces solo me quieres a mí?' – Preguntó aún mosqueada.- '¿No es que ninguna más te interese?'
Remus le negó con la cabeza y después la besó con tanto ímpetu que si Ió no hubiera estado en sus rodillas habría caído al suelo de lo atontada que la dejó. Remus la apresó con sus brazos, aunque Ió tampoco habría querido escapar. Fueron tantos los besos, tan largos, tan profundos, tan llenos de pasión y de amor, que en el campo de quidditch a pesar de haber tantas personas, solo parecían existir ellos dos. Finalmente alguien llamó a Ió porque su equipo volvía a jugar y Ió se separó de Remus para gritar que iba enseguida. Remus no la dejó escapar y volvió a besarla.
'Remus, para, por Merlín.' – Susurró contra sus labios sofocada a más no poder. – 'Que estamos en el campo de quidditch.'
Remus hizo una mueca de fastidio y dejó que corriera un poco el aire entre ellos dos. Ió se levantó de sus rodillas y se tambaleó mareada. Ni se quiso imaginar como se las iba a apañar para jugar un partido con la empanada mental que le había provocado Remus, que se reía por lo bajo.
'Algún día…' - Masculló Ió señalándole amenazadoramente. – '…haré que seas tú el que acabe idiota perdido por culpa de los besos.'
'Venga, vete a jugar o volveré a atraparte.' – Remus la besó en la mejilla.
Ió pasó una pierna por encima del palo de su escoba y se alzó unos centímetros en el aire.
'Recuerda lo que te he dicho.' – Le espetó Ió con suficiencia.
'Te quiero.'- Respondió Remus riendo.
Sam y Sirius estaban en los jardines del castillo. Estaban hermosos, llenos del verde vivo y de las flores de la primavera. El sol de la tarde brillaba radiante en medio del cielo azul, que apenas tenía unas blancas nubes que lo decoraran. Escondidos entre los arbustos y tumbados sobre la hierba, Sirius y Sam tomaban el sol. Las túnicas habían quedado a un lado, desperdigadas sobre el césped junto a los zapatos y calcetines, tiradas cerca de los jerséis, las corbatas y la camisa blanca de Sirius.
'¿Has pensado algún nombre para el bebé? ¿Sam?' – Preguntó al ver que ella no respondía y se puso de lado. – '¿Estas durmiendo?'
'Sí…' – Respondió ella riendo.
Sirius le alcanzó un mechón de pelo y le tiró para cincharla. Sam abrió los ojos con fastidio.
'Sirius…' – Gruñó.
Sirius se reincorporó sobre los antebrazos y observó a Sam. El cabello negro y largo cubría la hierba de alrededor de su cabeza y le enmarcaba la blanca piel de la cara. Le miraba a los ojos, curiosa, y con los labios curvados en una sonrisa. Llevaba la camisa blanca abierta y anudada a la altura del pecho, provocando que quedara todo el abdomen al descubierto y las mangas arremangadas. La falda arrugada, dejando ver unas musculosas piernas de deportista que cuando iba vestida no se veían tanto. Allá donde la piel de Sam estaba al descubierto había cicatrices o morados. Se le revolvió el estómago al pensar que el golpe de Dodge de aquella mañana había contribuido a dañarla más. Le enfurecía tanto… Ese asqueroso iba a por Sam. Iba a tener que encargarse de que lo echaran incluso antes de que los Sangre Pura atacaran.
Algo tuvo que notársele en la cara porque Sam le preguntó:
'¿Qué estás maquinando?'
Sirius se inclinó sobre ella, poniendo cada antebrazo a lado y lado de su cabeza. Sam pasó sus brazos por su torso y le acarició la espalda. La besó en los labios.
'Si te lo digo te enfadarás…'
'Ahora si que lo vas a soltar.'
'Estoy pensando en provocar a Dodge para que lo echen.'
'Mira, yo también quiero que lo echen de Hogwarts…' – Sam le acarició la mejilla y lo miró a los ojos. – 'Pero si lo provocas, provocarás a los Sangre Pura. Con que tengan idea de matarte tengo suficiente y paso de tener que preocuparme también de controlarte a ti, además de protegerte.' – Sam le acarició los labios. – 'Te digo lo mismo que a James. Podrás partirle la cara. Tendrás oportunidad. Pero no adelantemos acontecimientos, por favor.' – Se reincorporó sobre los antebrazos para acercar su cara a la de Sirius y le besó en los labios. – '¿Me prometes que te portarás bien?'
'Te prometo que haré todo lo posible para que Dodge no dure mucho.'
'Sirius…' – Rezongó Sam con una ceja alzada.
Sirius esbozó una sonrisa seductora y acercó sus labios a los de ella. Sentían el calido aliento del otro verterse en su boca y aquella espera hacía enloquecer a Sirius. Cerró los ojos y cuando casi estaba a punto de besarla, Sam se echó hacia atrás, apartándose. Sirius abrió los ojos fastidiado y vio a Sam sonreírle traviesa. Aquella sonrisa juguetona de ella solo conseguía provocarle más. Sirius se volvió a acercar lentamente para besarla, pero Sam volvió a apartarse y esta vez rió divertida.
'¿Piensas parar con el maldito juego?' – Preguntó con una sonrisa encantadora aunque empezaba a enrabiarse.
Sam cerró los ojos y le acercó sus labios a Sirius. Cuando notó su aliento más cerca, volvió a apartarse de él. Sirius abrió los ojos enfadado y ya no le dejó tiempo para que sonriera.
'¡Te vas a enterar, lista!'
Se dejó caer sobre ella y los brazos de Sam ya no pudieron sostener tanto peso, así que su espalda chocó contra la hierba. Sirius se acomodó encima de ella y sonrió satisfecho al comprobar que sus cuerpos encajaban tan perfectamente como siempre, como si fueran las piezas de un puzzle. Le cogió la cara con las manos antes de besarla con fuerza. Sam rió contra sus labios. Una de las manos de Sirius se quedó quieta en su cara, acariciándole la mejilla, mientras que la otra se deslizó por su pecho, bajó por su barriga y recorrió su muslo una y otra vez, por debajo de la falda. La lengua de Sirius recorría su boca, luchando contra la suya, que quería adentrarse en la boca de él. Sam pasó los brazos por su cuello al principio, pero después enredó con una mano su pelo y con la otra le recorrió la espalda y el abdomen.
'¿Sabes qué?' – Susurró a su oído con la voz entrecortada cuando Sirius comenzó a besarle el cuello.- Deberíamos habernos ido al Balcón del Verano.'
'No es tarde.'
Sirius pasó los brazos por su espalda y Sam enrolló las piernas alrededor de su cintura porque sabía que Sirius la iba a levantar y no quería separarse de él.
'Encárgate de que la ropa vaya levitando a nuestras espaldas.' – Le susurró al oído después de morderle suavemente en el cuello. – 'No pienso perder tiempo vistiéndome y desvistiéndome otra vez.'
'¿Pero no pensarás ir así por toda la escuela?' – Le dijo Sam separándose de él.
'Querida Sam, parece que no me conozcas.' – Rió él orgulloso. – 'Soy un Merodeador.'
Sam se dijo que se lo tendría que haber imaginado cuando Sirius abrió un pasillo oculto desde la parte de fuera del castillo, la más cercana al lago. Recorrieron en largo túnel a oscuras, sin necesidad de luz porque Sirius se lo conocía como la palma de su mano, con la ropa levitando a sus espaldas. Sam no supo decir del cierto si el pasillo era largo o corto porque tan pronto como Sirius volvió a la carga con sus besos perdió el mundo de vista y solo lo recobró durante unos segundos, para ver que ya estaban en la playa. Lo que quedaba de ropa quedó repartido por la arena. Acabaron tirados en la orilla, con el agua casi rozándoles los pies. Con mil caricias recorriendo el tan conocido cuerpo del otro, con mil besos cargados de amor. Quemando la pasión de Sirius y de Sam.
James se sorprendió a si mismo con Lily entre él y la pared. Ninguno de los dos se había dado cuenta de cuando los besos suaves de la reconciliación habían pasado a volverse furtivos. Ni de cuando habían caído las túnicas del colegio. Los brazos de Lily se apoyaban en sus hombros, mientras sus manos le despeinaban aún más el pelo. La mano de él estaba anclada en su nuca, provocando que entre sus labios no hubiera ninguna distancia, aunque a ambos les parecía que se habían fundido en los del otro. El otro brazo le abarcaba toda la espalda, hasta que su mano tocaba la cadera opuesta de ella. Todo su cuerpo se pegaba al de ella y le quemaba por debajo del uniforme. La respiración de James era casi un jadeo y escuchar la respiración agitada de Lily lo estaba volviendo loco.
'Lily…' – Susurró mirándola a los verdes ojos. – 'Te aviso de que estoy perdiendo el control…' – Tuvo que volver a besarla y se estremeció cuando Lily le mordió el labio inferior. – 'Si no te vas ahora…' – Se calló cuando las manos de Lily se metieron por debajo de su jersey y comenzaron a desabrocharle la camisa. La besó en la frente cuando notó sus manos recorrerle la espalda. – 'Lily…si no quieres no…'
Lily lo pegó más él y alzó la cabeza, de manera que sus labios susurraron bajo los de James por la altura de él.
'No quiero irme.' – Susurró mirándole a los ojos. – 'Ni quiero que tú te vayas.'
James inclinó la cabeza hasta que sus frentes se tocaron. Se miraron a los ojos y finalmente Liy le dio un suave beso en los labios.
'Te quiero, James.'
James le devolvió el beso. Sacó su varita del bolsillo del pantalón y apuntó al pomo de la puerta para sellarlo. Una vez lo hizo, Lily volvió a pasar los brazos por encima de sus hombros cuando James pasó un brazo por su espalda y otro por sus piernas para alzarla. Volaron a la cama de James entre besos y se dejaron caer suavemente en ella.
Lentos y suaves eran los besos, acompasando a la respiración. Largas e interminables eran las caricias de sus manos, que iban quitando poco a poco todo lo que impedía que el roce de sus pieles.
No había prisa, en el cielo no existe el tiempo.
James se la bebía con los ojos: el rojizo y fino cabello, la suave y hermosa cara, los deslumbrantes ojos verdes que estaban fijos en los suyos, la graciosa nariz que besaba para hacerle cosquillas y hacerla sonreír, los finos labios que le sonreían cuando no se besaban y por los que se le escapaban débiles gemidos que a ella la hacían sonrojar y a él estremecer de placer.
Por fin Lily iba a ser suya.
Lily no podía evitar sonreírle cuando él clavaba sus ojos café en los de ella y es que podía leer en ellos la lucha: el deseo de amarla con pasión que le provocaba el cuerpo de ella contra el deseo de amarla con amor para que fuera suave y dulce. Recorrió con sus manos su frente, la línea de sus negras cejas, sus mejillas. James le besó la mano y Lily se alzó para besarle en los labios…Era tan guapo, tan dulce, tan atractivo…que no llegó a entender como había conseguido eludirle tantos años.
Enrojeció al verse solo con la ropa interior y al ver que el cuerpo, fuerte y grande de James cubría en mayoría al suyo, diminuto y delicado. Descubrió a James comiéndosela con los ojos y cuando él la cogió a ella observándole, abrió la boca avergonzado para decirle algo que Lily impidió poniendo sus dedos sobre sus labios.
'Ni se te ocurra.' – Le susurró apoyándose sobre los antebrazos para acercar su boca a su oído. – 'Puedes perder el control…' – Le besó en los labios ante la mirada atónita de James. – 'Yo ya lo he perdido.'
James esbozó una sonrisa enorme, llena de travesura y Lily le mordió el labio inferior. James la besó en los labios, descendió por su cuello hasta llegar a su clavícula y abajó los tirantes del sujetador para recorrerle el hombro con sus besos. La mano de James se deslizó por la espalda de Lily y segundos después el broche cedió. Trazó una línea recta desde su mentón hasta más allá del ombligo con sus besos, que hizo estremecer a Lily. Las manos de Lily acariciaban su cabello y su ancha espalda y su respiración agitada lo estaba matando. La única prenda de ropa que les quedaba desapareció.
Quemaba la piel. Quemaba el roce de sus cuerpos. Quemaban los besos. Quemaban las caricias. Quemaba el amor.
James y Lily se fundieron en un beso más.
'Te amo, Lily.'
'Yo también te amo, James.'
Cuando llegaron a ser uno, Lily y James llegaron al cielo.
Anthea corría por los pasillos a toda velocidad, con la larga melena rubia ondeando al viento. Los alumnos se apartaban rápidamente a su paso porque Anthea iba a la velocidad del Expreso de Hogwarts y nadie quería acabar con algún hueso roto. La chica miró su reloj de muñeca y soltó una palabrota al ver que no iba a llegar a tiempo. Aceleró su carrera y subió las escaleras a toda pastilla. Frenó en seco al llegar al pasillo y al ver la puerta del aula cerrada.
'¡Genial!' – Gritó emocionada.
Apenas un poco después, la puerta del aula se abrió y los alumnos de séptimo de Gryffindor empezaron a salir tranquilamente, llenando el silencioso pasillo con el murmullo de un montón de conversaciones. Anthea sonrió emocionada al verlo salir.
'¡Axel!' – Levantó la mano para saludarlo.
Darren le dio un codazo a su hermano y Axel la vio. La expresión de asombro hizo enternecer a Anthea.
'¿Qué haces aquí?' – Preguntó sonriendo al tiempo que iba a ella con los brazos abiertos.
'Venir a buscarte al salir de clase.' – Respondió ella abrazándole. – 'Es lo que hace todo el mundo con su pareja, ¿no?'
Los ojos azules de Axel brillaron emocionados en los de Anthea. Los dos jóvenes se fundieron un largo beso. Al momento las típicas bromas hacia la pareja que los amigos de Axel solían decir con todos aquellos que tenían novia retumbaron en el pasillo:
'¡Iros a un hotel!'
'¡Que la dejas sin aire, capullo!'
Axel se giró para gritarles sin despegarse de Anthea. Estaba terriblemente feliz porque estaban siendo una pareja normal. Su hermosa novia había hecho algo tan normal como irle a buscar a clase y sus amigos trataban de incomodarle.
Eran una pareja normal y corriente.
'¡Callaos de una puñetera vez, capullos!' – Bramó Axel al tiempo que pasaba un brazo por encima de los hombros de Anthea. Axel la besó en la mejilla. – 'Eres increíble, Anthea. Te quiero.'
'Sabía que te haría ilusión.' – Anthea se plantó delante de Axel. –'Yo también te quiero.'
Y volvieron a besarse largamente hasta que los amigos de Axel volvieron a la carga. Pero esta vez Axel estaba demasiado ocupado besando a Anthea para decirles nada, así que les levantó un brazo con el puño cerrado y el dedo corazón levantado en un claro: "Que os jodan".
¡¡Hola!!
Se que he tardado un poco más de lo que prometí en subir este capítulo, pero espero que haya sido de vuestro agrado. Sé que muchos estabáis deseando volver a tener más escenas de las parejas. Como habéis visto, más que nada se ha centrado en Lily y James. Ojalá que haya estado a la altura de lo que todos esperabais. A mí, personalmente, me ha encantado escribir este capítulo, lo encuentro bonito y romántico y la culpa de tanto romanticismo y de que el capítulo esté centrado en el amor en principio y la amistad en segundo plano está en que he descubierto la maravilla de Crepúsculo(un poco tarde, sí...¡pero lo he encontrado!) y un par de cosillas más que me han dejado en las nubes.
Quizás se me ha ido de las manos porque es el más largo que he escrito hasta ahora, pero no sé escribir menos...
¡Mil gracias a todos por los reviews! ¡Bienvenidos a los nuevos! ¡Y un besote enorme para todos!
Eneida
