Disclaimer: Harry Potter, y todos sus personajes son propiedad de J.K. Rowling y de Warner Bros.


PRIMERA PARTE - DESPERTAR

CAPÍTULO I


Año 2017, Londres

Delrose Malcom entró en su apartamento cansada. Dejó su varita en la mesita del pasillo y se dispuso a tomar un baño relajante. Odiaba vivir como muggle; no sólo su madre, por alguna extraña razón, había decidido no enviarla a Hogwarts, como a todos los demás, sino que la había educado en casa, enseñándole principalmente maleficios de ataque y defensa. "Es un mundo cruel", solía decirle. Luego la envió a una universidad muggle a estudiar algo llamado Relaciones Públicas, supuestamente para que aprendiera a ganarse a las demás personas.

Mientras se sumergía en la bañera y cerraba los ojos, pensaba en el trabajo que tenía en una empresa muggle, preguntándose por qué rayos habría prometido a su madre que se ocultaría de la magia hasta que fuera oportuno. Ella no sabía a qué se refería, pero había decidido obedecer, como siempre, aunque llevaba su varita consigo a todas partes, por si acaso. Saliendo del baño, se vistió y se preparó un sandwich mientras encendía el televisor y se sentó a ver las noticias. Cuál no sería su sobresalto cuando sintió que alguien colocaba una mano sobre su hombro. Dando un grito, se volteó para encontrarse con una varita apuntando directo a su nariz.

- Te has suavizado, Delrose -dijo el extraño, quien llevaba una capucha y una máscara con forma de calavera-. Tu madre hablaba muy alto de ti. ¿Cómo es que estás desarmada?

- ¡¿Quién eres?! -reclamó ella, buscando su varita con la mirada y ubicándola en la mesita tras el extraño.

- Soy la señal que estabas esperando -respondió el extraño, retirandose la máscara-. Mi nombre es Angkor, y he estado pendiente de ti desde tu nacimiento, Delrose Riddle.

- ¿Riddle? -repitió Delrose, arqueando una ceja-. Me confundes con alguien más. Mi nombre es...

- Delrose Malcom -le interrumpió Angkor-. Sí, ese era el apellido de tu madre. Riddle era el apellido de tu padre.

- ¿Mi padre? Mi padre murió cuando yo era una bebé.

- Así es, asesinado vilmente. Tu padre aún es un héroe para muchos, vilizado por otros. Era un visionario y quería un mundo mejor para los magos -bajó su varita mientras decía esto-. Tu padre, aquél que aún muchos temen nombrar, se aseguró de que su sangre continuara su legado. Es por eso que naciste.

Delrose sintió que todo le daba vueltas mientras caía en cuenta de la verdad.

- Mi padre -dijo-, era... Voldemort... ¿no es cierto?

Angkor sonrió.

- Ven -le dijo a Delrose-. Es hora de que abraces tu legado -dirigió su varita hacia ella y exclamó-: ¡IMPERIO!


Afuera llovía intensamente. Era viernes en la noche, por lo que los clubes se encontraban repletos de gente buscando liberar el estrés de la semana. En uno de estos clubes, uno muggle para ser precisos, se encontraba Pyro DuLac, un joven auror. Su mirada parecía estar alerta a todos los movimientosa su alrededor mientras sostenía un vaso de wiskey en la mano.

- Vaya noche, ¿eh? -le dijo el bartender.

- ¿A qué te refieres? -preguntó Pyro.

- ¿No has visto las noticias? El asesinato de esa familia extraña que vivía en las afueras.

- No me he enterado -respondió Pyro, consternado.

- Es el quinto de la semana -dijo el bartender-. No hay sospechosos, pero lo más raro es que no hay huellas de violencia en ninguna de las escenas, ni tampoco en los cuerpos.

- ¿Y la policía qué dice? -preguntó Pyro, pasándose una mano por su cabello platinado.

- No tienen idea de qué hacer -respondió el bartender, excusándose antes de dirigirse a otro cliente.

Pyro meditó un momento la situación. En realidad sí había estado al tanto de los homicidios y en el Ministerio de Magia sabían que se trataba de la obra de un mago o bruja tenebroso. La única razón por la cual había buscado información del bartender era para saber hasta dónde sabían los muggles. Vació su vaso de wisky e hizo señas al bartender para que le sirviera otro.


Lilith Dellacroix se encontraba atascada en el tráfico debido a la lluvia. Había quedado para reunirse con unas amigas en un club muggle cercano, sin embargo llevaba ya media hora de retraso. "Estúpido tráfico", pensó. Todo sería más fácil si pudiera aparecerse, pero corría riesgo de que otros la vieran salir de la nada, lo cual le podría traer problemas con el Ministerio de Magia. Sabía que solo estaba a un par de cuadras de distancia, pero no había forma de que estacionara el auto y corriera 200 metros bajo la intensa lluvia.

Quince minutos más tarde, entraba en el aparcadero del club y estacionaba su auto. Saliendo de él apresuradamente se dirigió a la puerta y entró para buscar a sus amigas. Las vio cinco minutos después rodeadas de chicos.

- ¡Lilith! -dijo una de ellas cuando la vio acercarse.

- Hola Megan -respondió Lilith con una sonrisa-. Creo que llegué tarde a la repartición de los panes.

- No seas sonsa -dijo Janeth-. Hay muchos peces por ahí.

- Iré por un trago, ya vuelvo -dijo Lilith con un guiño y se dirigió a la barra.

La barra estaba repleta de gente. Logró hacerse camino y sentarse al costado de un chico de cabello platinado quien parecía inmerso en sus pensamientos.

- ¿Todo bien? -preguntó Lilith.

- ¿Hm? -respondió el chico volteando a mirarla. Era atractivo-. Sí, todo bien, ¿y tú?

- No me quejo, a no ser que sea del tráfico para llegar aquí -respondió Lilith mientras hacía una seña al bartender-. Soy Lilith -dijo extendiendo la mano.

- Pyro -la estrechó.

- ¿Pyro? -repitió Lilith con una sonrisa-. Es un nombre inusual.

- Mis padres eran seres muy extraños -respondió Pyro, encogiéndose de hombros.

Lilith le pidió al bartender un cosmopolitan y se volteó hacia Pyro.

- Si estás solo, estoy con unas amigas, ¿te nos unes?

- Mmmmm, bueno -dijo Pyro con una media sonrisa.


Delrose seguía a Angkor bajo la lluvia sin poder resistirse. Entraron en un club muggle y Angkor sacó su varita.

- Ahora conocerás tu legado -le dijo y levantó la varita.


Pyro y Lilith se disponían a abandonar la barra cuando de pronto se oyó el sonido de una voz aumentada mágicamente: "¡MORSMORDRE!"