Epílogo
Se agitaba en sueños, no dejaba de moverse por la cama hasta que se levantó de un salto. Se sentó en el borde del a cama y se pasó la mano por la cara, nervioso. Miró el reloj donde marcaba las cuatro de la mañana.
- Dios... - murmuró en voz alta
Glen cogió su reloj despertador y con ira lo lanzó contra la pared. Hacía meses que no dormía una noche entera y el profac que se tomaba para apaliar su depresión no es que lo ayudara para conciliar el sueño. Se levantó y decidió salir a correr, a lo mejor con el cansancio dormiría bien esa noche. Se puso el chándal y se llevó a Holly y a Zuger, la cría de este, con él. Casi nunca los sacaba así que podrían ver la luz... Bueno no, verían la oscuridad pues era de noche.
Aunque en Ontario siempre había luz por las calles.
Estuvo corriendo dos horas, sin pararse en ningún sitio solo en una tienda del centro de la ciudad para comprar una botella de agua.
- ¡Anda mamá! ¡Es Kane! - exclamó un niño pequeño que llevaba a la espalda una mochila de Los Simpsons
Glen sonrió forzadamente y tras firmarle en el libro de caligrafía salió de nuevo hacia su casa. Hacía año y medio que no trabajaba, además de haberse mudado de sitio tenía pensado en que cuando se recuperara cambiarse de empleo y trabajar como psicólogo o psiquiatra para intentar ayudar a otras personas, para intentar aplacar la desconfianza que sentía después de no haber podido ayudar a Shane.
Se sentó en un banco y de dejó que Holly se subiera al con él. Comenzó a lamerle las manos y con ellos los cortes en las muñecas que se hizo al intentar suicidarse dos semanas después de que Shane muriera.
Tragó saliva. Recordaba aquello como si hubiera sido ayer… Y aún se sentía culpable. Nunca, durante el tiempo que habían estado juntos, había dejado a Shane solo. Fue cuando una noche, cuando se cumplía un año de la muerte de su ex, Glen fue a visitarlo al cementerio.
Lo hizo de noche por varios motivos. Quería estar solo cuando fuera a visitar a Isaac y sabía que Shane, al menos desde siempre que dormían juntos, nunca se despertaba de noche así que encontró la oportunidad perfecta.
Se equivocó al no atarlo a la cama. Durante la noche, Shane se despertó e intentó hacer puenting atándose las sábanas a los pies, se tiró desde el tejado de la casa y cayó de cabeza al suelo al rasgarse la sábana que había atado a la chimenea.
Cuando Glen llegó la policía y los servicios de emergencia ya estaban allí certificando su muerte.
Pataleó, gritó, insultó e incluso golpeó a un policía pues no le dejaban ver el cuerpo ensangrentado de su pareja. Fue al entierro sin atreverse a mirar a la cara a la familia Mcmahon a pesar de que ellos no le culpaban. Desde aquel día no había vuelto ha hablar de ellos. Y no quería hacerlo. No quería mirar a los ojos de Vince y recordar que por dejar solo a su hijo este había muerto…
