LV
James apoyaba la cabeza en el pecho de Lily, que subía y bajaba al compás de su aún alterada respiración. Lily notaba contra su pecho el cálido aliento de James, que se vertía una y otra, cada vez con menos intensidad, sobre su piel. Le acarició la mejilla que no tenía pegada a su cuerpo y James volvió el rostro para besarle la mano. James se alzó y la besó suavemente en los labios. Esbozó una sonrisa al dejar caer la cabeza sobre la almohada, al lado de la de Lily. Sin dejar de mirarla a los ojos, la atrajo hacia él envolviéndola con sus brazos y Lily le besó dulcemente.
'Ahora si que me ha quedado claro que llevaba razón todos estos años atrás.' – Susurró acariciándole la mejilla y besándola en la frente.
'¿En qué llevabas razón?' – Preguntó Lily mirándole a los ojos.
'En que tú y yo estábamos hechos el uno para el otro.' – Sonrió orgulloso y la miró con aire de suficiencia. – '¿Sigues pensando que no es así?'
Entre las blancas sábanas, iluminados por los rayos rojizos del sol del atardecer, los labios de Lily volaron hasta posarse sobre los de James. Los ojos verdes de Lily se clavaron con fingida severidad en los de color café de James, que se cerraron antes de devolverle el beso.
'Hace tiempo que dejé de pensar que no era así.' – Replicó ella con una sonrisa encantadora susurrando contra sus labios.- 'Hoy ya no me queda duda alguna.'
Rió divertida y James sonrió. Seguían en el cielo. James se sentía en paz, no cabía el odio, ni la ira, ni la rabia en su corazón, porque todo él lo ocupaba Lily. La besó en los labios y volvió a mirarla a los ojos. Lily se apoyó sobre un codo para inclinarse sobre James y toda la cascada pelirroja cayó por sus hombros.
'Te quiero…' – Susurró en una sonrisa, con los ojos verdes brillando de felicidad.
Otra vez, todo él reaccionó ante las palabras mágicas que solo surtían efecto si salían de los labios de Lily. Alargó ambas manos, cogió la cara de Lily con delicadeza y se alzó para besarla en los labios. James fue consciente en ese momento de que daría la vida por Lily sin pensarlo, solo por proteger aquella hermosa sonrisa.
'Yo te quiero más.'
Lily volvió a reír por lo bajo y le besó en los labios.
'Eso está por ver.' – Le desafió ella.
'Estoy encantado de demostrártelo otra vez.' – Susurró él, travieso.
La besó en los labios y al responderle Lily al beso, se adentró en su boca. El sol descendió y un rayo anaranjado les acertó de pleno en la cara, en un molesto golpe de calor. Lily y James se separaron lentamente. Fuera un aviso del destino, o mera coincidencia, a ninguno se les había olvidado.
'Tengo que hacer de niñera de Lunático.' – Murmuró James al tiempo que se revolvía el cabello. Pasó los brazos por la cintura y la atrajo a él para abrazarla. – 'Me gustaría quedarme así para siempre…'
'No eres al único al que le gustaría.' – Susurró Lily contra su piel. Se alzó sobre su pecho y recorrió con su dedo la piel del cuello de James y le besó allí una y otra vez.
James se estremeció debajo de ella y murmuró con fastidio:
'Si haces eso es imposible que me vaya.'
Lily rió divertida y trató de peinarle el despeinado cabello a conciencia de que James odiaba que trataran de domar su pelo. James le agarró las manos con fastidio y giró con ella hasta dejarla debajo de él. Después la beso con fuerza y tras varios segundos, fue Lily la que lo apartó.
'Ve a por Remus.'
James la besó en la frente y se levantó junto a Lily. Mientras que la prefecta recogía sus cosas, esparcidas por la habitación y se vestía, James sacó del armario la ropa de entrenamiento de quidditch y se puso a vestirse.
'¿Irás a verme entrenar?' – Murmuró casi en una súplica.
Ahora que la había tenido tan cerca, le parecía un suplicio tener que separarse de Lily durante mucho tiempo. Lily volvió a reír y se acercó para besarle en los labios.
'A las siete estaré en las gradas.' – Prometió.
Remus se llevó las manos temblorosas a la dolorida cabeza. La visión se le estaba nublando y ya le era imposible enfocar a Ió allí arriba en la escoba. Lamentó haberse confiado tanto, haber creído que aguantaría hasta el atardecer. Pero la fuerza se le iba del cuerpo más y más, sin detenerse…Como el sol escondiéndose cada vez más tras las montañas.
Debía irse.
Ya.
Estaba seguro de que cuando el sol desapareciera del todo comenzarían las convulsiones y apenas un tiempo después los gritos.
'Remus, ¿estás bien?' – Le preguntó Anthea preocupada.
Había regresado al campo después de haber recogido a Axel de clase ya que este estaba estudiando para sus EXTASIS antes del entrenamiento de quidditch.
La rubia se inclinó hacia él y aún frunció más el ceño cuando Remus hizo el gesto de apartarla con la mano.
'Estoy bien, tranquila…' – Respondió tratando de esbozar una sonrisa.
'Estás sudando a mares…' – Anthea le puso la mano en la frente y se estremeció al notarle tan caliente. – '¡Por Merlín, debes tener fiebre!'
'Métete en tus asuntos.' – Respondió Remus con un gruñido hostil y le apartó la mano de un manotazo.
Anthea abrió la boca sorprendida y compuso una mueca de enfado unas milésimas de segundo después. Cerró la boca para evitar que se le escaparan mil palabrotas dirigidas contra él. Remus le caía demasiado bien como para dejarse llevar por su fuerte carácter. En cambio, Remus estaba deseando que la rubia lo mandara a freír espárragos y que se marchara enfadada. Arreglarlo al día siguiente con ella sería menos problemático que el hecho de presenciar el principio de su transformación. Anthea puso los brazos en jarras y Remus se levantó. Caminó dando tumbos hasta la escalera y se agarró a la barandilla. Escuchaba el partido de quidditch desarrollándose sobre su cabeza. Si a Ió se le ocurría mirar hacia abajo…Ió no se contentaría con llevarlo a la enfermería y después marcharse. Desecharía la posibilidad de Noctum en cuanto lo viera convulsionar y gritar estando bien despierto. Con lo terca que era Ió, no pararía hasta que alguien le dijera que estaba pasando y solo se quedaría satisfecha con la verdad, cuando encajara todo. Otra mentira no colaría aunque se la dijera Lily.
¡No le podía estar pasando eso ahora que estaba a un día de confesarle todo!
Remus sintió la necesidad de salir pitando de allí. Se le acababa el tiempo y le horrorizaba la idea de que Ió lo descubriera de aquella manera tan horrible: viviéndolo en primera persona, viendo lo más doloroso, lo más terrible. No se transformaría hasta que no saliera la luna, pero sí que vería lo previo a la transformación y eso lo aterraba.
Se maldijo una y otra vez por su irresponsabilidad mientras trataba de bajar los escalones.
'Remus, te voy a llevar a la enfermería.' – Informó Anthea agarrándole del brazo. Remus le dirigió una mirada furtiva que dejó helada a Anthea. A la chica le recorrió un extraño escalofrío por toda la columna. Pero aún así, Anthea no le soltó. – 'Puedo llevarte a rastras si me da la gana, tengo fuerza suficiente. Así que yo de ti pondría de tu parte para hacerlo más fácil. No pienso dejarte solo.'
Remus, ya desesperado, abrió la boca para iniciar una discusión tan fuerte con Anthea que consiguiera que ella se largara antes de que Ió se diera cuenta de lo que estaba pasando. Con el carácter que tenía la rubia no sería muy difícil. Pero antes de que dijera nada más, les vio. Como si se hubieran puesto de acuerdo a pesar de que cada uno de ellos estaba en una punta distinta del castillo, sincronizados a la perfección: su salvación.
James venía sobre su escoba, haciendo piruetas sin parar, con una sonrisa de felicidad que no le cabía en la cara. Sirius avanzaba por el camino de hierba con un brillo en los ojos y con aquella sonrisa previa a la diversión. Peter apareció por una de las escaleras de la grada, sonriéndole.
En cuestión de segundos se hicieron cargo de la situación. Sirius y Peter pasaron los brazos de Remus por encima de sus hombros y James aterrizó de un salto.
'Nosotros nos hacemos cargo, rubia.' – Le dijo Sirius sonriéndole. – 'Gracias.'
'Como me alegro de veros…' – Susurró Remus relajándose y sonriendo.
Anthea se quedó petrificada la ver con que facilidad se dejaba llevar Remus por esos tres. Cerró los puños, enfadada. Así que no tenía que ver lo que le pasaba, sino que el problema lo tenía con ella. ¿Sería tan idiota Remus cómo para haberse enfadado con ella por estar a favor de Ió con lo del quidditch?
'Perfecto…' – Murmuró para su adentros al no ocurrírsele otra cosa.
'¡Eh!' – Gritó ofendido James señalando al partido. – '¿Habéis organizado un partido de quidditch sin mí?' – Se quejó. – 'Bueno, no importa.' – James le tendió su escoba a Anthea y le dedicó una encantadora sonrisa. – '¿Serías tan amable, mi querida Anthea, de cuidármela hasta la hora del entreno? O déjamela en el vestuario, por favor. No tardaré ni cinco minutos en ir a recuperarla.'
'Trae…' – Le quitó la escoba de un manotazo y se giró haciendo ondear su melena rubia. – 'Adiós.' – Murmuró sin tratar de disimular su enfado al marcharse.
Sirius, Peter y James se quedaron con la boca abierta. Remus había cerrado los ojos y temblaba. Estaría ya en el suelo de no ser por sus amigos que lo sostenían.
'¿Qué porras le pasa?' – Preguntó Sirius estupefacto.
'Ha sido culpa mía.' – Murmuró Remus con amargura. – 'Me estaba poniendo nervioso y me he portado bastante mal con ella. Creo que la he ofendido. Mañana lo arreglaré.'
'Genial…' – Masculló James al saber que Anthea estaba enfadada. – 'Hoy tendremos que tener especial cuidado con las bludgers. Creo que cambiaré uno de los ejercicios.'
James se cruzó de brazos y volvió a mirar arriba.
'Así que os habéis estado divirtiendo sin mí…'
'No estabas como para jugar al quidditch hace un par de horas.' – Le dijo Peter.
'Bah…' – James desvió la mirada y susurró con una sonrisa más para él que no para sus amigos. – 'No cambiaría por nada esta tarde.'
'¿Y se puede saber que ha pasado esta tarde para que haya sido mejor que un torneo de quidditch?' – Sirius le levantó las cejas una y otra vez y le sonrió con picardía.
'Sabes la respuesta.' – James sonrió arrogante y se revolvió el cabello. Notó un ardor en las mejillas y comenzó a reírse.
'No…' – Sirius sonrió. – 'No puede ser…'
'Oh, sí.'
Sirius soltó a Remus y entre carcajadas fue a abrazar a James. Se chocaron los cinco y Sirius se dedicó a darle palmadas en la espalda a su casi hermano, mientras que este intentaba controlar la risa tonta provocada por su inmensa felicidad.
'Eres un tremendo capullo, James. ¿Lo sabes?'
'Vale, se han vuelto gilipollas del todo.' – Masculló Peter con fastidio, sujetando a Remus. – '¿Vas a soltarlo o no, James?'
'Mira que eres corto a veces, Colagusano.' – Susurró Remus esbozando una débil sonrisa.
En cuanto bajaron al césped y se aseguraron de que no les veía nadie, se metieron debajo de los palcos para esconderse y James sacó la Capa Invisible y los envolvió a todos con ella. Después, todo fue tan fácil como ir caminando poco a poco hasta el Sauce Boxeador e intentar calmar al culo inquieto de James.
A eso de las siete de la tarde, el equipo de Gryffindor ya estaba sobrevolando el campo de quidditch. Para sorpresa de todos, James había organizado un entrenamiento basado en juegos. Las razones que les había dado antes de empezar, al ver que todos ellos empezaban a mirarle como si estuviera enfermo o le hubieran lanzado un maleficio, fueron tres:
'Primera: El partidazo contra Huffelpuf fue la caña y nos merecemos un poco de descanso antes de empezar a trabajar el partido contra Slytherin.'
'Este fin de semana juega Ravenclaw contra Slyhterin.' – Susurró Brandon en una sonrisa burlona. – '¿No creéis que le tendríamos que echar una mano a Slytherin?'
Se arrepintió al instante de haber dicho eso porque Lyn agarró la escoba por la parte de las ramitas para arrearle con el palo de madera, que sin duda dolería más. James se puso entre sus jugadores al ver que la Gryffindor iba en serio. No quería que lesionara a Brandon. Darren le quitó a Lyn la escoba de un manotazo.
'Lo dice porque si Ravenclaw gana el partido, la Copa es suya.' – Le explicó a su chica, aunque le lanzó una mirada fulminante a Brandon. – 'Deberías cerrar esa bocaza, Brandon. Mira que eres idiota.'
'Cállate.' – Bramó James. – 'No soporto que os habléis de mala manera. No lo hagas otra vez o te largarás a la ducha.' – Amenazó.
Sam tragó saliva al escuchar a James y Anthea le lanzó una mirada asustadiza a Axel, el único que era capaz de poner paz entre los del equipo.
'Calmaos todos, chicos.' – Intervino Axel en tono conciliador, metiéndose en medio de todos ellos. – 'Brandon estaba bromeando. No te enrabies, Darren.'
Darren miró a su hermano y a James, que seguía mirándolo fijamente. Parecía que había alterado al capitán, algo difícil de conseguir. Quizás si que era cierto que había reaccionado de un modo un tanto exagerado.
'Disculpad, Brandon, James.' – Les tendió la mano. – 'Desde lo del ataque no estoy para bromas.' – Señaló a Lyn con la mirada.
James le estrechó la mano y Brandon caminó hasta darle un abrazo, provocando la sonrisa de James y el alivio de Axel, Anthea y Sam.
'¿Lyn?' – Preguntó Brandon.
Lyn puso cara de pocos amigos y se cruzó de brazos. Sin ocultar el asco que les tenía a la casa de las serpientes espetó:
'Prefiero que Ravenclaw se lleve la Copa antes que ayudar a Slytherin.' – Miró a Brandon a los ojos. – 'Si tengo que echar una mano a alguien, será a partirles la cara a los de Slyhterin.'
'Era solo una broma, Lyn.' – Brandon la miró arrepentido. Todos allí sabían del enorme odio que sentía Lyn hacia la casa de Slyhterin y de lo mal que andaba desde que Mulciber mostró tan poca humanidad cuando murió la madre de su amiga. La abrazó. – 'Perdoname…'
Lyn se aferró al golpeador y le abrazó.
'Eh…' – Gruñó James en un fingido enfado. – '¿Cuántas veces os he dicho que las muestras afectivas entre miembros del equipo deben iguales cuando estamos en el campo?' – Preguntó sonriendo y después añadió. – 'Abrazo de equipo.'
Riendo, uno a uno fueron sumándose al abrazo. Formando piña en mitad del campo de quidditch.
Formando equipo.
'Mi segunda razón para hacer un entreno de tranquis es que he visto que Anthea anda un poco mosqueada…' – Murmuró James mirando a la rubia. – '…y ya sé que te controlas bastante, Anthea. Pero no te llaman la Bestia Bella porque sí y aunque quizás no tengamos oportunidad de optar a la copa, os necesitaré a todos enteritos para darles un repaso a Slytherin.' – Rió con sus jugadores y suspiró aliviado al ver que Anthea se había tomado bien el comentario. – 'La tercera razón es que yo no estoy muy concentrado…' – Hizo oídos sordos a las carcajadas de Sam, que había estado con Lily hasta hacía un rato y prosiguió. – '…y no creo que llevara bien el entrenamiento.' – Dio unas palmadas. – 'Así que coged vuestras escobas y preparaos para el último entreno de cachondeo de esta temporada. Disfrutadlo al máximo porque el próximo día no habrá lugar para las risas.'
Comenzaron el calentamiento antes del entreno y ya por aquel entonces quedó más que claro porqué James no estaba demasiado concentrado para llevar bien un entrenamiento normal. Apenas llevaban cinco minutos jugando cuando James se llevó un pelotazo en la cabeza por estar mirando a una pelirroja sentada en las gradas y no donde debía.
'¡JAMES!'
El golpetazo casi había conseguido derribarlo de la escoba y Darren le echó una mano para volver a subir a ella. Los demás se acercaron para ver si estaba bien.
'¡James!' – Anthea le dio un suave golpe con el bate en el brazo y le preguntó enfadada. – '¿Cómo no la has esquivado si me has visto lanzarla contra ti?'
'Perdona, Anthea.' – Rió James tocándose la cabeza, en la que adivinó un bulto que empezaba a crecer. – 'Ya os he dicho que hoy estoy bastante en la parra.'
'No está en la parra.' – Dijo Sam con suficiencia a una distancia prudente de ellos. En cuanto dijera lo siguiente iba a tener que salir a toda pastilla. – 'Lo que pasa es que ha estado encerrado con Lily en la habitación toda la tarde y bueno...' – Rió al ver las sonrisa pícaras de sus compañeros, que ya empezaban a pillar lo que le pasaba a su capitán. – '…lo ha dejado…ehm…exhausto, ya os podéis imaginar como.'
'¡SAM!'
James le arrebató el bate a Anthea y salió volando tras Sam, que reía sin parar. Sus jugadores se quedaron con la boca abierta. ¿Se había sonrojado James Potter?
'¡VEN AQUÍ!' – Gritó. – '¡VUELVE!'
'¡Y UN CUERNO!'
'¡James te recuerdo que antes has dicho que nos quieres a todos enteros!' – Gritó Anthea y después se unió a las carcajadas del resto del equipo.
Al acabar el entrenamiento James se duchó a toda prisa y salió fuera antes de que lo hicieran sus jugadores. Ya era de noche y la luna llena empezaba a ascender, hermosa y anaranjada en el cielo negro. Corrió hasta las gradas, donde Lily le esperaba sentada con una sonrisa en el rostro. Le sonrió él también y le besó en los labios.
'No podía irme sin verte otra vez.' –Susurró James antes de volverla a besar.
Lily sonrió y le devolvió el beso, después le quitó a James la mochila y le cogió la escoba.
'No hace falta.' – Protestó James e hizo el gesto de recuperar sus cosas, pero Lily se apartó del trayecto de su mano. – 'Lily, en serio. No hagas esto por mí.'
'Bueno, si no quieres que lo haga por ti, que sepas que lo hago también por Remus.' – Respondió ella y poniéndose seria murmuró:- 'Cuídale, ¿vale? Tened cuidado al ir por el bosque durante toda la noche. Yo estaré vigilando los movimientos de los Sangre Pura, pero no bajéis la guardia, por favor.'
'Lily…' – Suspiró James, acariciándole la mejilla. – 'No va a pasar nada. Además, no tendrías que quedarte toda la noche en vela.'
'Pero lo voy a hacer.' – Replicó ella con determinación. – 'Estaré echando un ojo a esos y de paso trabajaré en lo del manantial. Creo que voy haciéndome una idea de lo que quiso decir la Náyade.'
James cambió la cara al escuchar hablar del maldito Manantial. Solo imaginarse a Lily allí sola con aquellas criaturas que habían pretendido matarla se le ponían los pelos de punta. Le cogió la cara entre las manos y le dijo:
'Sea lo que sea lo que descubras no vayas allí.' – Susurró mirándola a los ojos. – 'Prométemelo.'
'Prometo que no pisaré el Manantial.' – Le respondió Lily con voz cansada.
James rió cuando Lily bufó exasperada. Posó su manos en la cintura de ella y se inclinó para que así pudieran besarse.
'Ehem, ehem…'
Alguien carraspeó a propósito y los dos jóvenes se separaron, James con fastidio y Lily sonrojada. Sam y Anthea les sonreían desde la puerta del vestuario.
'Me marcho ya.' – Murmuró James a regañadientes y le dio un último beso. – 'Te amo.'
'Y yo también.' – Susurró Lily. – 'Cuidaos mucho.'
James giró sobre sus talones y empezó a marcharse con aquel andar suyo tan chulesco. Se despidió de Sam y de Anthea con la mano y se encaminó hacia la oscuridad, en dirección al lago. Sam y Anthea se acercaron a Lily, Anthea mirando de reojo a su capitán.
'¿Vamos a cenar?' – Preguntó Sam con una sonrisa. – 'No sé vosotras, pero yo estoy muerta de hambre.'
'¿Dónde va James?' – Preguntó Anthea alterada al verlo ir hacia el bosque. – '¿Está loco o qué?'
Antes de que pudiera salir detrás de James, Sam la cogió de la túnica.
'Déjale.' – Le dijo con una sonrisa. – 'Irá a hacer alguna de las suyas.'
'Ah. Genial. ¿Y lo dejamos solo sabiendo que los Sangre Pura quieren matarle?' – Anthea frunció el ceño. – '¿Se os ha ido la cabeza también a vosotras?'
'Anthea, no le pasará nada.' – Le dijo Lily con su dulce voz para tranquilizarla. – 'Si le pudiera pasar algo malo yo ya estaría armándole un escándalo. Solo va a recoger una cosa que antes dejó Sirius y después marchará a su habitación con los otros tres. Los de Slyhterin están en el castillo.' – Lily tiró de la mano que Anthea tenía libre suavemente y Anthea se dejó llevar por la prefecta algo más convencida.
'¿Cómo está Remus?' – Preguntó Anthea mientras empezaban a caminar.
'Resfriado.' – Contestó Lily con normalidad. – 'He estado con él antes de que empezarais a entrenar y Pomfrey le ha dicho que se meta en la cama y que no salga hasta mañana por la tarde. Sirius, Peter y James estarán haciéndole compañía toda la noche.'
'Vale.' – Asintió Anthea. Suspiró cansada y miró a Lily. Envidiaba la aparente calma de la pelirroja. – 'Es que…No sé, antes estaba muy raro…Y bueno, yo llevo todo el día bastante nerviosa y su comportamiento aún me ha puesto peor…'
'¿Te preocupa algo?' – Preguntó Lily con una sonrisa.
'En realidad no…' – Anthea se encogió de hombros. – 'Es solo que estoy nerviosa…aunque no tengo motivos para estarlo.'
'Con el atracón que nos vamos a pegar en la cena se te pasará.' – Aseguró Sam riendo.
La cena en el Gran Salón transcurrió sin ningún altercado. El ambiente en el Gran Comedor era agradable: el murmullo incesante provocado por tantas conversaciones que se desarrollaban a la vez, risas despreocupadas por las distintas mesas, los platos en los que iba disminuyendo la cantidad de la comida… Casi se podía decir que había sido un día de escuela como otro cualquiera. Pero…en realidad todo era pura fachada. Edificada para la tranquilidad de los profesores y de la persistencia de la liga de quidditch. El pasatiempo favorito de los alumnos y la única manera de humillar a la casa de Slyhterin sin que hubiera grandes consecuencias para los alumnos de las otras casas.
Lily apenas comió aquella noche, así como Anthea. Por mucho que Sam y Kaienne insistieron, ninguna de las dos probó bocado. Anthea se dedicó a remenar la cena como hacía con el desayuno antes de un partido de quidditch cuando estaba nerviosa. Luego estaba Lily…que no comió nada porque se pasó toda la hora vigilando al grupo de los Sangre Pura. Atenta a que se les escapara cualquier palabra, mirada o gesto que le dijera que ella tenía razón. Que iban a atacar aquella noche. Se preocupó cuando no vio a Snape cenando con ellos, pero se dijo que era imposible que Snape solo pudiera hacer algo en contra de los chicos.
Una vez en la habitación, mientras que Kaienne se duchaba y Anthea y Sam hablaban mientras se ponían el pijama, Lily fue haciendo una recopilación de todos sus apuntes y esquemas que había ido elaborando conforme estudiaba el agua del manantial y su inscripción. La antigua y la nueva. Además, cogió la botella llena de café con leche, con la que se había hecho al pasar por las cocinas antes de subir a la torre. No le costaría calentarlo con la magia.
'Lily…' – La llamó Anthea mientras se peinaba la larga cabellera rubia, sentada en su tocador frente al espejo. – '¿Me vas a decir porqué te peleaste con James? ¿Qué tenía que ver Snape?'
Lily apiló los apuntes en su escritorio y le echó un ojo al Mapa del Merodeador que estaba abierto sobre su escritorio. Tras comprobar que todos los Slyhterins estaban en su Sala común de las mazmorras se giró hacia Anthea.
'Fue…una advertencia.' – Explicó Lily al tiempo que se reclinaba en el borde del escritorio. – 'Estoy segura de que si echan a Snape ahora se hará Mortífago. No quiero que se convierta en un asesino…' – Sam y Anthea se estremecieron ante la verdad de lo que eran sus padres. – 'Lo siento.' – Se disculpó rápidamente Lily. – 'Es solo que no quiero que sea uno de los que se dedican a matar muggles o a cualquier brujo. Como el ataque a los chicos está próximo, quería advertirle de que yo no lo salvaría de su expulsión como ya hice…y…' – Suspiró e hizo una pausa. – '…dejarle claro que no le perdonaré nunca si algo malo les ocurre a los chicos.'
Anthea dejó el peine sobre el tocador y le sonrió con tristeza. La prefecta le correspondió la sonrisa y se dirigió a su armario, de donde sacó el pesado tocho de "Náyades. Guardianas del agua" y otro libro más fino que había cogido antes de ir a cenar. Agarró todos sus apuntes, la botella y el Mapa. Kaienne salía ya del baño con el pijama puesto.
'¿Te vas a poner a estudiar ahora?' – Preguntó con un deje de incredulidad en la voz. – 'Lily, deberías descansar.'
'No puedo evitarlo. Me muero de curiosidad por saber que tiene el agua del manantial de especial. Solo será un ratito.' – Respondió ella con una sonrisa y miró a Sam. – '¿Te importa abrirme?'
Sam se levantó de la cama y le abrió la puerta de la habitación a la prefecta, que como iba cargada, le era imposible. Lily les sonrió a las otras dos.
'Espero que todo esté en orden y que estéis dormidas cuando suba.' – Amenazó en el tono severo que usaba para ejercer su papel de prefecta. – 'Buenas noches.' – Añadió con cariño.
'Buenas noches, Lily.' – Respondieran Anthea y Kaienne a la vez.
Sam la miró a los ojos y le susurró:
'No lo creo, pero si vieras algo raro sube corriendo a avisarme, ¿vale?' – Empezó a cerrar la puerta hablando en voz baja. – 'Si quieres te relevo cuando estés cansada.'
'¿No decías que solo era una suposición mía, Sam?'
'Sí, pero tú sueles acertar en todo.' – Replicó Sam con aire preocupado. – 'Estoy bastante mosqueada…'
'Todo irá bien. No te preocupes.' – Lily le dio un beso en la mejilla. – '¡Buenas noches!'
'Eso espero.' – Murmuró antes de cerrar la puerta de la habitación.
Lily bajó a la Sala Común a eso de las once y se sentó en el inmenso sofá que había delante de la chimenea. Esparció los libros a su alrededor, se deshizo con dos puntapiés de sus zapatos y cruzó las piernas sobre el sofá antes de reclinar la espalda en él. Sacó la varita del bolsillo de su túnica y calentó el café. Miró el Mapa del Merodeador otra vez y le decepcionó ver que cada uno de los Slythrins andaba por su banda en la Sala Común de Slyhterin. Snape estaba en su habitación junto a Mulciber y Dolovh. Dejó el Mapa abierto a un lado, al alcance de su vista y se centró en el inmenso libro de las náyades. A eso de la una de la mañana se quedó sola en la Sala Común. La botella de café aún estaba llena y los Slytherins seguían en las mazmorras. Lily se mordió el labio enfadada cuando se quedaron completamente quietos. Llegaron las dos y las tres y el café fue desapareciendo. Los Sangre Pura no se habían movido desde la una. Los puntos con sus nombres seguían fijos.
'Están durmiendo.' – Murmuró desesperada a la vez que se llevaba las manos a la cabeza y se echaba el cabello hacia atrás. – 'Genial…' – Dio un golpe con la mano en el sofá y bufó enfadada. – 'Me he equivocado…'
Lily se mordió el labio inferior con rabia al darse cuenta que había estado haciendo el idiota todo el rato. Al igual que con la utilidad del agua, se había equivocado en aquello también. ¿¡Cómo iba a Snape a meterse con los chicos si contaban con un Licántropo!? Suspiró y dejó vagabundear su mente fuera del libro. A pesar de la decepción, sentía un gran alivio. Cerró los ojos y James apareció en sus recuerdos. Vagó sin rumbo por todas sus experiencias con él, sin orden cronológico: aquella hermosa tarde, las peleas de tercero y cuarto, sus ratos en el Balcón de la Primavera, su primer encuentro en primero en el tren, los grandes gritos de quinto, el baile de aquel año, todas las veces que lo había rechazado, la clase de adivinación que fue la última por su culpa, el día de San Valentín, el manantial…
'Ya que me he quedado despierta…' – Susurró para sí mirando el enorme libro. – 'Al menos que haya servido de algo…'
A las cuatro decidió que el libro gordo no podía darle más pistas y se le acabó el café. A las cinco y media desechó que el librillo fino pudiera ayudarle y le empezó a entrar el sueño. Apenas faltaba media hora para que comenzara a amanecer y seguía sin nada sobre la utilidad del agua y con los Sangre Puras como si los hubieran petrificado en la Sala Común de Slytherin. Estaba segura de que Sirius se iba a reír de ella hasta quedarse a gusto.
'Tú, que osas coger el agua que de aquí emana, vigila que tus manos sean limpias, pues serán ellas las que den vida o muerte.' – Recitó de memoria, luchando contra aquel aletargamiento. – '¿Porqué? ¿Porqué mis manos?' – Se preguntó en voz alta a la vez que pestañeaba en un intento de que los párpados dejaran de caer suavemente. – 'Porque con ellas toqué el agua…Y no mataron a James por que no le dieron la muerte, lógicamente…Pero no le dieron vida...Tampoco la estaba perdiendo…' – Cerró los ojos y reclinó la cabeza sobre el sofá. El libro "Náyades. Guardianas del Agua" estaba en el apoyabrazos del sofá. – 'La muerte. Negra como las capas de los Sangre Pura… Como los Mortífagos… Asesinos que tienen las manos manchadas de sangre…que dan la muerte...' – Susurró sin ser apenas consciente. – 'La vida…'- Ya no sabía si soñaba o seguía despierta. – 'Están limpias porque no están manchadas de muerte… Muerte y muerte.' – Cayó dormida en el sofá con las últimas palabras en los labios. – 'Mis manos estaban limpias. El agua dará la vida…'
El amanecer pilló a Lily dormida en el sofá.
Una sombra se coló en la habitación de Amycus Carrow, Bin McNair y Tobías Dodge. Con un golpe de varita abrió las cortinas y la débil luz entró en la habitación.
'¡Arriba chicos!' – Gritó ansiosa Alecto Carrow. – '¡Hay trabajo que hacer!'
El otro Carrow se removió en la cama al escuchar a su hermana y se reincorporó frotándose los ojos. McNair bostezó sonoramente y Dodge gruñó molesto.
'¿Qué coño quieres a estas horas, Alecto?' – Rugió Amycus.
'¿Sois sordos?' – Se burló la Slytherin. – 'Nick, Regulus y supongo que los demás nos esperan abajo.' – Esbozó una sonrisa malvada. – 'El hermano de Regulus, Potter y los otros dos tienen los minutos contados.'
Inmediatamente, todos los Sangre Pura se fueron reuniendo en la Sala Común: los Carrow, McNair, Mulciber, Dodge, Runcorn, Dolovh, Black, Malfoy… Nick Devoir y Regulus Black los esperaban sentados cómodamente en las butacas con Snape de pie al lado y alguien más…
'Muy buenos días Sangre Pura.' – Saludó Nick con la varita ya rodando entre sus dedos.
Le era imposible negar que estaba radiante de felicidad, la sonrisa malvada y los ojos brillantes por la emoción le delataban. Nick Devoir se levantó, impaciente por comenzar.
'Aunque no es el procedimiento que siempre seguimos, Regulus y yo decidimos mantener en secreto la fabulosa idea que nos expuso nuestro inteligente Severus para evitar escapes de información.' – Devoir dijo aquellas últimas palabras en una diabólica sonrisa que consiguió incomodar a los demás. – 'Nuestros cuatro Traidores salieron por la noche a divertirse por el Bosque Prohibido…y…desgraciadamente para ellos, nunca volverán a pisar el castillo.' – Nick se descubrió el antebrazo izquierdo. La Marca Tenebrosa estaba negra y sobresalía en su piel. Le quemaba. Devoir comenzó a hablar con frenesí mientras la miraba con adoración. – 'El Señor Oscuro entrará hoy en el Ministerio. El Consejero Robert Keith aún no ha despertado. La oposición es débil y los nobles están más unidos que nunca.' – Los Sangre Pura estallaron en vítores y aplausos. No les importaba despertar a los demás Slyhterins. Habían ganado. Nick sonrió aún más al ver las sonrisas emocionadas de sus compañeros. Nunca los había visto tan motivados antes de un ataque.- 'Debemos honrar a nuestro Señor Oscuro con un presente que esté a la altura: la muerte de esos cuatro Traidores a la sangre.' – Anunció Devoir. – '¡Hoy los Sangre Pura dejarán de esconderse y asestarán su golpe más mortal! ¡Que Hogwarts sea de los sangre limpia solamente!'
Y aquella vez no se ocultaron. Desde la misma Sala Común de Slyhterin, emergiendo de entre las sombras de las mazmorras, doce encapuchados con capas negras y máscaras de plata. Embrujaron a Filch con la Imperius y la poderosa puerta del castillo cedió, abriéndose para ellos e iluminándolos con la luz del sol del amanecer.
En mitad del Bosque Prohibido, en uno de los conocidos claros, allí donde había ropas colgadas en uno de los árboles, aparecieron un perro negro como la noche y una diminuta rata. Les pisaba los talones un gran ciervo que cargaba con un joven muchacho en su lomo. El perro y la rata fueron envueltos en una luz dorada que dio lugar a dos jóvenes. Sirius, de cabello negro y ojos grises, muy atractivo, reía divertido por los juegos de aquella noche mientras se vestía. Peter, rubio y regordete, le sonreía al otro y le escuchaba anonado. Después retiraron a Remus del lomo del ciervo y lo envolvieron en una bata bien gruesa. El ciervo no tardó ni dos segundos en convertirse en James.
'Ha sido una noche tranquila.' – Comentó James, vistiéndose a toda prisa tanto por el frío de la mañana como porque quería llevar a Remus a la enfermería a toda prisa para que le curarán las heridas que se había hecho aquella noche.
'Y divertida. Me he reído tanto… ¡Por Merlín!' – Sirius rió con aquellas roncas carcajadas y pasó unos de los brazos de Remus por encima de sus hombros. – 'La pelirroja estaba totalmente equivocada.'
'Se ha pasado la noche despierta para nada.' – Añadió Peter.
'Lo ha hecho con toda su buena intención.' – Murmuró James algo picado a la vez que cogía también a Remus. – 'No os paséis ni un pelo con Lily o tendréis bronca conmigo.'
Empezaron a caminar en dirección al gigantesco castillo de Hogwarts.
'No te enfades, Cornamenta.' – Le dijo Sirius. – 'En realidad creo que le devolveré el libro de DCAO por preocuparse tanto por nosotros.'
'Ya tiene el libro.' – Comentó James con sorna. – 'Lo cogió antes de salir de la habitación por la tarde.'
'A Lily habría que hacerle un regalo.' – Susurró Remus débilmente. Tenía los ojos entrecerrados y ni si quiera podía sostenerse en pie. Varios rasguños de la cara le sangraban y en la bata empezaban a apreciarse unas difuntas manchas rojas. – 'Creo que me queda poco para desmayarme…'
Sirius y James lo agarraron mejor. Podían ver el límite del Bosque a solo unos metros.
'Quédate tranquilo, Remus.' – Le dijo James cuando el licántropo cerró los ojos. – 'Nosotros cuidamos de ti.'
El peso de Remus cayó sobre los hombros de Sirius y de James. Entre los dos era fácil llevarle, ambos estaban fuertes. Delante de ellos Peter iba marcando el camino, apartando la maleza, piedras y troncos que pudieran dificultarles el paso a sus amigos.
'Me voy a pasar el día durmiendo.' – Anunció Sirius, imaginándose ya en su cama.
'Yo también.' – Aseguró James. – 'Entre Lily, el entreno y esta noche estoy echo polvo. Me dormiría aquí mismo.'
Peter apartó una rama que estaba baja y miró al frente. Detuvo su caminar al instante y un escalofrío producido por el miedo le recorrió la espala. Se quedó frío como el hielo y la rama se le escapó. Sirius y James se agacharon con Remus al verla venir y la rama del árbol les rozó la cabeza.
'¡EH!' – Rugió Sirius enfadado. – '¡No ha tenido ni puñetera gracia, Peter! ¡No hagas el imbécil cuando vamos con Remus!'
Peter no se rebotó. Simplemente señaló con el dedo hacia delante, hacia la última hilera de árboles que volvía a dejarles en los territorios de Hogwarts.
'¿Colagusano?' – Inquirió James y con Sirius miró al frente, hacia donde Peter señalaba. James tragó saliva al percatarse de lo que ocurría. – 'Joder…'
Había doce sombras negras abiertas en línea justo a unos metros de ellos. Era imposible huir…
'Mierda…Lily acertó.' – Susurró Sirius a su lado. – 'Malditos desgraciados… Justo ahora…'
'Sirius, la varita ya.' – Susurró James llevándose la mano al bolsillo trasero del pantalón. – 'Peter, la varita.'
'Son demasiados…' – Murmuró Peter temblando. – 'Van a poder con nosotros. Estamos a tiro.'
Una de las sombras dio un paso al frente y se descubrió la cara.
'En nombre de Lord Voldemort…' – Comenzó a decir Nick Devoir. – '…moriréis hoy, Traidores a la Sangre. Elegisteis el bando equivocado al ayudar a Evans y a Hewitt y hoy lo pagaréis.'
'Utilicemos los árboles para resguardarnos.' – Dijo apresuradamente James. – 'Sirius, distráelos un segundo para que Peter pueda crear un escudo para proteger a Remus yo mandaré mi Patronus para pedir ayuda.'
Nick continuó parloteando como había hecho todas las otras veces.
'Saldremos de esta.' – Aseguró James y su voz sonó más segura de lo que él estaba. – 'Ánimos chicos.'
El amanecer había llegado y teñía de rojo el castillo, el bosque y los jardines. El sol comenzaba a alzarse en los terrenos de Hogwarts.
Una multitud de gritos dieron pie a la batalla:
'¡AVIS HALIAETUS!'
'¡SANGRE PURA!'
'¡EXPECTO PATRONUM!'
'¡PROTEGO!'
El golpe despertó a Lily de un sobresalto. Lily se reincorporó en el sofá y vio que el pesado libro había desaparecido del apoyabrazos del sofá. Se asomó para ver dónde había caído y lo encontró tirado al lado del Mapa del Merodeador. Lo estaba recogiendo, cuando echó una ojeada al Mapa por pura curiosidad. Estaba segura de que los malditos puntitos seguirían fijos.
'¿Q-qué?' – Agarró el Mapa y se lo acercó.
No lo podía creer. Volvió a comprobarlo y lo comprendió todo.
'¡NO!' – Gritó poniéndose en pie de un salto. – '¡NO! ¡NO!'
Los puntitos que llevaban los nombres de los Sangre Pura desaparecieron del Mapa.
Lily agarró su varita y echó a correr escaleras arriba. ¡Snape había jugado sucio! ¡El muy miserable! ¡Había decidido atacar cuando solo eran tres! ¡Cuando Remus no se podía defender! ¡Debería haberlo previsto! ¡Que tonta había sido! Las puntas de los dedos le hicieron cosquillas, pero no les prestó atención.
'¡Expecto Patronum! – La cierva la siguió trotando a su alrededor. – 'Dale el siguiente mensaje a Ió Keith: ¡Ió! ¡Están atacando a los chicos en los límites del Bosque Prohibido! ¡Ve allí ya!'
Aún no había abierto la puerta cuando ya estaba gritándoles a las chicas:
'¡SAM! ¡KAIENNE! ¡ANTHEA!'
Las tres lamparitas se encendieron una tras o otra y Lily irrumpió en la habitación a toda velocidad. Kaienen y Anthea la miraron confusas.
'¿¡Qué pasa, Lily!?' – Preguntó la Kaienne asustada.
'¡LOS SANGRE PURA ESTÁN ATACANDO A LOS CHICOS!'
Kaienne y Anthea la miraron con incredulidad, pero Sam dio un bote y corrió a su armario del que sacó su escoba. Justo en ese momento un ciervo plateado se apareció en la habitación. Las lágrimas acudieron a Lily al ver el Patronus de James.
'¡Nos están atacando, Lily!' –Gritó con angustia y miedo la voz de James. – '¡En el límite del Bosque! ¡Os necesitamos!'
El ciervo se esfumó y durante unos segundos el pánico se apoderó de ellas. Estaban paralizadas por el miedo.
'¡DESPERTAOS, JODER!' – Les gritó Sam. – '¡NO HAY TIEMPO!'
Kaienne, Anthea y Lily reaccionaron al momento.
'¡LILY!' – Gritó Anthea a la vez que cogía su varita. – '¡VOY A AVISAR A AXEL! ¡COGE MI ESCOBA!'
Salió disparada de la habitación. Lily se precipitó al armario de la rubia y sacó su escoba. Al girarse, Sam y Kaienne ya estaban en la ventana, montadas en la escoba de Sam y con las varitas en la mano.
'¡Vamos!' – Les urgió Lily.
Sam y Kaienne se precipitaron a toda velocidad y Lily las siguió sin dudar. El aire de la mañana le secó las lágrimas que le resbalaban por las mejillas.
'Tendré tiempo para lamentarme por haberme dormido…' – Pensó con amargura. – '…cuando acabe con esos desgraciados y Snape esté fuera de Hogwarts.'
Para Lily, Severus Snape acababa de cortar el último hilo que aguantaba su amistad.
¡¡¡Holaa!!!
Pues aquí os dejo con el número 55, espero que no haya sido demasiado pesado. Ya os podeis imaginar lo que viene en el siguiente capítulo, je, je, je... Esto ha sido la "introducción". Nos vemos pronto.
¡Un besote enorme y muchísimas gracias por todos los reviews que dejasteis! ;)
Eneida
