Disclaimer: Harry Potter, y todos sus personajes son propiedad de J.K. Rowling y de Warner Bros.


PRIMERA PARTE - DESPERTAR

CAPÍTULO II


Angkor levantó su varita hacia su garganta, incrementó el volumen de su voz y lanzó su conjuro hacia el techo del club.

- ¡MORSMORDRE! -resonó sobre el sonido de la música.

La marca tenebrosa apareció en medio de una neblina verde. Los muggles empezaron a gritar aterrados mientras se agachaban, intentando buscar con la mirada el origen de aquella aparición. Delrose observaba lívida, incapaz de reaccionar ante la marca de quien ahora sabía era su padre. Con otro movimiento de varita, Angkor selló las puertas para evitar que los muggles escaparan.

- Este es tu legado -le dijo a Delrose-. ¡Ahora, abraza tu linaje y mata a esta escoria muggle!

Incapaz de contenerse, aún bajo la maldición imperio, levantó su varita y dijo: Avada Kedavra


Cerca de la barra, Pyro y Lilith se ponían de pie. Pyro sacó su varita, muy a pesar de que hubiera muggles cerca, y volteó hacia Lilith, sólo para darse con la sorpresa de que ella también tenía una varita en la mano. Ella se encogió de hombros con una media sonrisa y él asintió. De pronto se vio un destello de luz verde cerca de la puerta y los muggles empezaron a gritar, corriendo despavoridos por todos lados.

- Soy auror, quédate detrás de mí -dijo Pyro a Lilith.

- Fui campeona de duelo en Beauxbatons -dijo Lilith-. No me digas qué hacer.

Ambos corrieron hacia la puerta. Otro destello verde y Pyro vio que provenía de la puerta, donde una joven tenía su varita levantada lanzando maleficios a diestra y siniestra. Un hombre con capa negra se encontraba de pie a su lado.

- Ahí -le señaló Pyro a Lilith-, ¡vamos!

Al llegar a la puerta, Pyro y Lilith apuntaron con sus varitas y exclamaron al unísono: ¡EXPELLIARMUS!

- ¡Protego! -replicó Delrose automáticamente, pero Angkor no fue tan rápido y perdió su varita.

- ¡Desmaius! -exclamó Delrose con dirección a Lilith, pero Pyro desvió el hechizo.

Angkor, recuperando su varita, se dirigió hacia Delrose, la toma del brazo y ambos desaparecen a la vez.

Pyro y Lilith se quedaron de pie, rodeados de muggles aterrados. Al cabo de unos segundos aparecieron alrededor al menos 10 funcionarios del ministerio de magia, todos vestidos como policías muggles, y empezaron a desmemorizar a los presentes. Dos de ellos se acercaron a Pyro y a Lilith.

- Hola Pyro -dijo uno de ellos.

- Potter -dijo Pyro.

- ¿Harry Potter? -dijo Lilith sorprendida, mirando rápidamente la cicatriz de Harry.

- El mismo -sonríe Harry. Se dirigió nuevamente a Pyro-, hicieron lo que pudieron. Lamentablemente tenemos a 7 muggles muertos y un mago loco escapado.

- Corrección -dijo Pyro-: un mago y una bruja. Al parecer uno de ellos era un antiguo mortífago, ya que convocó la marca tenebrosa antes que todo empezara. La otra era demasiado joven para serlo.

Los tres se quedaron mirando, intentando descifrar el acertijo que tenían por delante.


Angkor y Delrose aparecieron poco después en un antiguo cementerio. La luna brillaba en el cielo y una brisa gélida soplaba desde el oeste.

- ¿Dónde... estamos? -jadeó Delrose.

- En el cementerio donde está enterrado tu abuelo -respondió Angkor.

Delrose levantó la cabeza y leyó la lápida que se encontraba frente a ella: "Thomas Ryddle"

- Me obligaste a matar a todas esas personas... -dijo Delrose entre dientes, llena de ira.

- ¿Obligarte? -rió Angkor con sorna-. No, querida, solo te obligué a matar a los dos primeros; luego levanté la maldición imperius. El resto del trabajo lo hiciste tú sola.

- ¡Mientes! -Exclamó Delrose con ira.

Angkor rió, mientras Delrose trataba de procesar lo que estaba pasando. No solo le aterraba la idea de haber matado a todas esas personas, o que lo había hecho por sí sola... lo que más le asustaba, era que una parte de ella lo había disfrutado.


Lilith estaba sentada en una silla junto a la barra cuando Pyro y Harry se le acercaron.

- Gracias por el apoyo -dijo Harry.

- No hay problema -respondió Lilith.

- Harry -dijo Pyro-, lo mejor será que acompañe a Lilith afuera por un poco de aire.

Pyro y Lilith salieron del club. Afuera seguía lloviendo a cántaros. Pyro encendió un cigarrillo y miró a Lilith.

- ¿Estás bien? -le preguntó.

- Viviré -respondió ella-. Así que un mortífago está haciendo de las suyas.

- Sí, y tengo razones para creer que estos dos están relacionados con los ataques que se han estado dando. No ha habido marca tenebrosa en las escenas, pero es una posibilidad que no se puede descartar.

- ¿Y si estuvieran relacionados?

- Entonces tenemos un serio problema entre manos. Hemos tenido 20 años de paz desde que Harry venció al tú-sabes-quién y no queremos otro señor tenebroso.

- Quisiera poder ayudar en lo posible -dijo Lilith con determinación.

- Hoy hiciste bastante -dijo Pyro con una sonrisa-, y de hecho que necesitaremos toda la ayuda que podamos. Hablaré con Harry y te mantendré informada.

Lilith sonrió. No sabía qué era, pero algo acerca de Pyro le llamaba la atención. Como si ocultara algo.


Delrose se encontraba sentada en una banca, no muy lejos de la tumba de su abuelo; Angkor la miraba desde lejos. Aún trataba de procesar todo lo que estaba pasando, pero tenía claro que no se sentía a gusto con lo que ahora sabía. El conocimiento de su linaje, el poder descubierto de poder acabar con la vida de otras personas, el hecho de que lo había disfrutado, todo era demasiado para poder aceptarlo así nada más.

Sacó su varita y la miró como evaluándola. Hace tan solo unas horas era solo un objeto inútil que llevaba consigo por costumbre; ahora, era un arma letal. Le dieron ganas de romperla y lanzarla lejos, pero en lugar de eso miró a Angkor. Pensó que tal vez podía batirse a duelo con él, matarlo y...

- Delrose, ¿qué estás pensando? -se preguntó a sí misma en voz baja.

En ese momento, se le ocurrió una idea; algo que tal vez la pudiera ayudar en esta situación.