LVII
Desde la otra punta del claro, Lily oyó gritar a Sirius
Al momento las voces de James y Sam se oyeron por encima de los alaridos de Sirius. Aunque no podía verlos, lo que escuchó le sirvió para hacerse una idea de lo que allí estaba pasando:
'¡PARA!' – Gritó la voz de James con pánico. – '¡DEJALE MULCIBER!'
'¡DETÉNTE!' – Suplicó Sam entre sollozos. – '¡TIRAREMOS LA VARITA!'
La varita. ¡Tirar la varita! Lily miró de reojo hacia las rocas. Llegó a ver a Sam y James de pié y tres de los Sangre Pura rodeándoles y armados. ¿¡Si ellos tiraban la varita quién quedaba luchando!? Devoir y Runcorn, que también habían imaginado lo que estaba pasando al otro lado se rieron de ella, de su agonía y desesperación. Lily los fulminó con la mirada.
'No os queda nada, Evans. Somos superiores y lo hemos demostrado. Como era de esperar.' – Le dijo Devoir con rintintín.
'Esto no ha acabado aún.' – Le contradijo Lily.
Runcorn se rió como respuesta y Nick sonrió triunfal.
'Tú también deberías tirar la varita y rendirte.'
'¿Rendirme?' – Lily lo repitió como si fuera una ofensa y arqueó una ceja. Continuó apuntándoles con la varita. Por mucho que estuvieran conversando, los de Slytherin nunca habían sido de fiar. – 'Creo que no sabes con quién estás hablando.'
Si algo caracterizaba a Lily, era su terquedad por conseguir todo lo que se proponía. Vencer a los Sangre Pura se había convertido en algo más que un simple reto, era parte de su venganza particular contra todos aquellos que habían estado atacando a los hijos de muggles, a los mestizos y traidores. Su venganza contra todos aquellos fanáticos que habían asesinado a sangre fría a los muggles de King's Cross. Vencer a los Sangre Pura equivalía a devolverle la paz a su querido Hogwarts y lo iba a conseguir.
'¿Con una sangresucia?' – Fue la obvia respuesta de Nick.
'La sangresucia que te ha derrotado más de una vez, Devoir.' – Especificó Lily mordazmente. – 'No te has atrevido a enfrentarte solo contra mí porque ya te derroté en las mazmorras. ¿Tienes miedo de que te pueda?' – Lily sonrió. – 'Está claro que sí y por eso le has pedido ayuda a Runcorn. Pero no os está sirviendo de nada.'
'No me provoques, Evans. ¡Por supuesto que puedo contigo y que no te quepa ninguna duda de que te mataré yo mismo para que aprendas que YO soy el superior! ¡El sangre limpia!' – Exclamó Devoir respirando agitadamente. – 'Espero que hayas disfrutado lo suficiente de Hogwarts en estos años. Este nunca fue un lugar para los repugnantes hijos de muggles como tú.'
Lily se notó temblar de la ira. Flexionó las rodillas y apuntó. Runcorn y Devoir se prepararon también, puestos uno a cada lado de la pelirroja para hacerle más difícil el ataque. Pero antes de que pudieran empezar a pelear otra vez, los gritos de Sirius cesaron y el silencio llenó el bosque. Devoir y Runcorn se miraron y se sonrieron al darse cuenta de lo mismo que Lily: James y Sam habían tirado las varitas.
Solo quedaba Lily en pie.
Habían perdido.
Y la derrota suponía el triunfo de los Sangre Pura.
El triunfo de su objetivo.
Matar a James, Sirius, Remus y Peter.
A ellos y a Sam, Axel, Kaienne y Ió. Ella, Lily, también moriría.
Una oleada de pánico la invadió y comenzó a hundirse en un pozo negro sin fondo. De sus verdes ojos empezaron a salir las lágrimas sin cesar y la mano con la que sostenía la varita le tembló. Lily sabía que no era capaz de soportar lo que estaba por venir. Sería incapaz de soportar ver morir a sus amigos.
'¿Acaso lo voy a permitir?' – Se preguntó y la calma volvió a ella tan rápido como la respuesta. – 'Claro que no.'
Lily cerró los ojos y se secó las lágrimas con la mano que tenía libre. Con la cabeza fría le fue más fácil pensar y en un segundo encontró la solución. No le gustaba para nada, le producía repulsión. Pero no había otra, así que se abandonó a su última alternativa. La que tanto odiaba.
Notó un suave hormigueo por las palmas de las manos y el cabello comenzó a flotarle como si hubiera una brisa soplando solo alrededor de ella.
'Ordena la retirada a los tuyos, Devoir.' – Exigió Lily con acidez en un intento de tratar de evitar lo inevitable. – 'Hazlo o lo lamentarás.'
'¿Tienes miedo, Evans? ¿Por qué te has quedado sola luchando?' – Le respondió Devoir riendo. – 'Habéis perdido, Evans.'
'Lo lamentarás.' – Le aseguró ella.
Lily sabía que todos lo lamentarían. Solo le llevaría unos minutos abandonarse y entonces acabaría el caos.
Cuando James dejó su varita en el suelo y Sam la tiró, los del bando de Dumbledore comprendieron su derrota. Sirius, que jadeaba en el suelo hecho un ovillo, hincó los dedos en la tierra y arrancó la hierba con rabia.
Los Sangre Pura habían ganado.
James observó con pena como Lily seguía luchando aunque todo estaba perdido y sonrió orgulloso de ella. Valiente hasta el final. La silueta negra de Snape avanzó triunfal hasta él, y se interpuso entre Lily y James. Aquello le molestó sobremanera, si iba a morir, la última imagen que viera quería que fuera la de Lily. Morir le asustaba, pero Lily siempre transmitía paz y con ella en su mente no sería tan malo. Con aquella hermosa sonrisa… Snape le asestó un puñetazo y le hizo volver a la realidad. James no se movió y no varió la expresión de su cara. Le divirtió el poco daño que el Slytherin le hizo, James sabía que si la cosa hubiera sido al revés, Snape hubiera caído al suelo. Quizás con un poco de suerte aún pudiera desquitarse con algún puñetazo de última hora. James le sonrió con suficiencia.
'Más vale que pegues más fuerte si quieres que sienta algo.' – Le animó. – 'Si esta es tu venganza por todas las putadas que te he hecho estos años, me habría picado más.'
'¿Sí?' – Rió Snape. – '¿Te crees muy listo, verdad? Solo eres un engreído, Potter. Necesitas que te rebajen esos humos y esos aires de chulito que te das y yo sé como hacerlo.'
'Sorpréndeme, Snape.'
Severus Snape sonrió con maldad. Apuntó a James con la varita y Sam se tensó.
'Quieta gatita…' – Susurró McNair y Sam supo que antes de que pudieran con ella, ese se iba a llevar algo doloroso de su parte. – 'No te muevas, Hewitt.'
Pero en vez de embrujarle, Snape agarró a James del brazo y lo llevó hasta Sam. Sam le abrazó con fuerza y James la rodeó con los brazos y se puso entre la varita de McNair y ella. Echó un vistazo a Sirius y él le sonrió agradecido por aquel gesto protector con su chica. James asintió en silencio. Los tres se quedaron mirando a Snape que comenzó a pasearse cerca del escudo protector en el que estaba refugiado Remus.
'¿Qué haces, Severus?' – Preguntó McNair extrañado. – '¿No querías vengarte de Potter?'
'Estoy a punto de hacerlo.' – Admitió Snape. Acto seguido miró a Ió, que seguía tumbada en el suelo y se acercó a ella lentamente. Se volvió hacia James y Sam y rió al señalarla: - 'A juzgar por la reacción que ha tenido antes…Deduzco que no tiene ni idea de todo el asunto.'
James tragó saliva y se puso rígido al comprender lo que Snape pretendía. Sam recordó lo que le había dicho Lily de que Snape siempre encontraba la peor forma de hacerle daño a alguien y comprendió. Todos sabían que aquello que mortificaba a James, era que hicieran sufrir a sus amigos. Concretamente a Remus.
'Eres la personas más asquerosa y repulsiva que he visto en mi vida. Das asco.' – Susurró Sam. – 'Espero que cuando llegue tu hora hayas sufrido lo bastante.'
'Gracias por confirmármelo, Hewitt.'
Sirius levantó la cabeza. Su obnubilada mente le permitió hacerse una idea de lo que Snape pretendía, pero Mulciber le dio una patada en el estómago y él se dobló dolorido.
'Dime, Ió…' – Snape se acuclilló ante la Ravenclaw y ella le miró con mala cara. – '¿Tienes idea de porqué está así Lupin?'
'Por vuestra culpa.' – Espetó Ió con rabia. – 'Y os haré pagar por ello.'
Snape sonrió satisfecho y se levantó. Comenzó a caminar alrededor de la rubia a paso lento y con voz monocorde fue diciéndole:
'Lo imaginaba. Imaginaba que no tenías ni idea de nada. ¡Pobre muchacha! Me compadezco de ti, Keith.' – Suspiró teatralmente. – 'Considero que mereces saber la verdad y conocer el peligro al que has estado expuesta todo este tiempo antes de que todo acabe.'
'Cállate Snape.' – James temblaba de la ira. – 'Ió no ha estado expuesta a ninguna clase de peligro.'
Ió frunció el ceño y miró a Snape y a James sucesivamente. Hubo algo en Snape y sus palabras que le provocaron un mal presentimiento. Severus Snape le sonrió con suficiencia a James y después se plantó frente a Ió. Esta vez no se acuclilló y obligó a Ió a mirarle desde el suelo.
'Hablo de lo que te han estado escondiendo todos los que tú llamas "amigos" y tu "novio". Seré bueno contigo, Keith. Quizás después de esto decidas unirte a nosotros y te ahorres el final de estos miserables. Ya sabes que Devoir tenía interés por ti.'
'Prefiero morir a unirme a vosotros, estúpido.'
'Primero escucha, Keith.' – Snape se acuclilló a su lado y la miró a los ojos azules. – 'Dime, ¿qué mentira te han contado para esconder las ojeras de Lupin, el mal aspecto y que desaparezca una noche al mes? Concretamente, la noche que coincide con el hermoso astro del cielo cuando se encuentra en su plenitud.'
'¡SNAPE CÁLLATE!' – Gritó James y tuvo la intención de moverse, pero Sam el agarró firmemente. – 'Suéltame…' – Le exigió.
'James, por favor, aguanta.' – Le susurró Sam lo bastante bajo como para que McNair no les oyera. – 'Lily aún tiene la varita, yo tengo la de Dodge en el bolsillo y si se descuidan, tú aún puedes recuperar la tuya. Hay una última oportunidad, pero no la malgastemos solo porque Snape te esté provocando. Ió se iba a enterar tarde o temprano.'
'Pero no de esta manera.'
'Lo superará.'
Snape rió divertido y se aguantó la barbilla sobre un puño cerrado en un gesto pensativo, mientras esperaba la respuestaza de Ió.
'¿Qué pretendes?' – Preguntó Ió extrañada.
'Piensa Keith. Eres de Ravenclaw, eres inteligente…'
'Remus tiene Noctum.' – Murmuró ella como si fuera algo obvio.
'Noctum' – Repitió él pensativo. – 'Bueno, encaja lo bastante como para que te lo tragaras.' – Admitió al final. – '¿Quién fue? ¿Quién te mintió?'
'¡IÓ NO LE ESCUCHES!'
La boca de Ió se deslizó varios centímetros. Sus ojos azules escrutaron a los de Snape. ¿Cómo que encajaba lo suficiente? ¿Por qué parecía saber más que ella? ¿Por qué James gritaba una y otra vez que se callara? Ió miró a Snape con recelo, sin duda había algo sobre Remus y su enfermedad que se le había escapado durante todo aquel tiempo y que él sabía. ¿Es que le habían mentido sobre la enfermedad de Remus? A juzgar por lo histérico que se estaba poniendo James eso parecía y no le hizo ni pizca de gracia.
'Fue Lily.' – Adivinó Snape y Ió le miró incrédula. – 'Solo ella podía aparentar ser tan inocente e inofensiva como para mentirte y que tú le creyeras.'
'¿Lily me mintió?' – Preguntó al recordar que había sido ella la primera en mencionarle lo del Noctum. Algo en su interior se resquebrajó y la confusión la dominó. – '¿Remus no tiene Noctum?'
Snape se levantó y rió a carcajada limpia.
'¡Por supuesto que no!' – Snape se giró hacia James, Sam y Sirius. – '¿¡Así que no queríais decírselo!? ¿¡Se lo pensabais ocultar siempre!? ¿¡O solo hasta que Lupin la atacara!?' – Snape se regodeó con la rabia que consumía a James. – 'Claro…Así que por una vez que Lupin le abría su corazón a alguien no queríais arruinárselo, ¿verdad? ¡Aunque eso supusiera tener engañada a la chica! ¡Sois unos miserables!'
'¿¡Qué está pasando!?' – Exigió Ió. – '¿¡Que narices le pasa a Remus en realidad!?'
'Ió, Remus te lo pensaba decir.' – Le dijo muy rápidamente Sirius. – 'Te juro que él nunca quiso hacerte daño ni mentirte.'
'¡CÁLLATE, BLACK! ¡LO ARRUINARÁS TODO!' – Gritó Snape.
Mulciber le dio un puntapié en la boca y Sam comenzó a insultarle. El Slytherin no se calló y Sam tampoco. Parecía haber olvidado que McNair la tenía a tiro. Cuando James intervino, se disparó un chorro de insultos y gritos entre todos los de su alrededor, pero Ió no fue capaz de escuchar nada. Su mente trabajaba a toda velocidad para encontrarle un sentido lógico a todo aquello, antes de que la brecha de su corazón se hiciera más grande.
Los ojos azules se le llenaron de lágrimas al comprender que había habido una mentira de por medio en su relación con Remus.
'¡INCARCEREO!'
Ió volvió en sí justo a tiempo para ver como una cuerda salida de la varita de McNair se anudaba alrededor del cuello de James y se tensaba. James cayó al suelo y trató de quitarse la cuerda que le estaba asfixiando. Rápidamente, Sam se agachó a su lado e hizo fuerza por liberarlo. Snape permanecía impasible mientras James iba pasando del color moreno natural de su piel al rojo intenso.
'Para McNair.' – Le ordenó con calma. – 'Aún no he acabado. No te lo cargues antes de tiempo.' – Miró a Sam que estaba en el suelo con James. – 'Mantén la boca cerrada si quieres vivir algo más.'
McNair chasqueó la lengua y deshizo el conjuro. James comenzó a toser y a respirar profundamente cuando la cuerda desapareció de su cuello. Sam le cogió la mano a James y este se la apretó con fuerza para indicarle que estaba bien mientras se recuperaba.
'Si Lily estuviera aquí delante no te atreverías a hacer nada de lo que estás haciendo.' – Le acusó Sam, pasando completamente de lo que Snape le había dicho sobre estarse callada. – 'Eres un cobarde.'
'¡Everte Statum!'
Sam salió volando por los aires y se estrelló contra una de las rocas. Soltó un gemido cuando su hombro izquierdo golpeó el suelo al caer y crujió. La palidez acudió a su cara cuando notó aquel agudo dolor en el hombro. James y Sirius volvieron a gritarles, pero Mulciber amenazó con matar a Sam y ambos callaron.
'Otra vez no…' – Pidió Sam en silencio y movió el hombro lentamente. Suspiró aliviada cuando vio que el dolor no era tan intenso como cuando Dodge se lo había descolocado. – 'Bien…'
Snape miró de reojo a la pelirroja. Ella, Devoir y Runcorn estaban cada vez más cerca, aún batiéndose en duelo. La observó durante unos segundos y se dio cuenta de que Lily trataba de acercarse a ellos. Conociendo a Lily, aquello no podía ser pura casualidad, debía tener algo preparado. Decidió acelerar los acontecimientos antes de darle una oportunidad a Lily. Él había aprendido a no subestimar a la pelirroja.
'Keith, te diré lo que todos estos hipócritas te han estado ocultando, incluidos Lily y Lupin.'
Ió se reincorporó sobre ambos antebrazos, dispuesta a escuchar. Odiaba profundamente sentirse confusa y no saber que ocurría, así que solo quería que alguien se lo explicara. No le importaba del bando que fuera, ya que parecía que los del suyo la habían engañado.
'Juro que te arrepentirás.' – Amenazó James a media voz.
'Ió…' – Repitió Sirius con voz débil. – 'Remus te quiere de verdad.'
'¿Y eso justifica que la hayáis engañado, Black?' – Snape arqueó ambas cejas.- 'Os creéis que podéis jugar con los sentimientos de la gente cuando os da la gana y sin importar nada. Lo habéis estado haciendo con todo el mundo hasta hace poco. Sois repugnantes...'
'Remus solo necesitaba tiempo, Ió.' – Continuó diciéndole Sirius. – '¡NUNCA QUIS...'
Mulciber le puso el pie en la boca para acallarlo y apretó.
'¡Mulciber!' – Gritó Sam poniéndose en pie de un salto. – '¡Ya vale!'
'Hewitt, estate quieta o serás tú la que recibas Crucio.'
'No, McNair. Dame un segundo.' – Pidió Snape poniéndose en cuclillas frente a Ió otra vez. – '¿Ves la desesperación de estos tres?' – Preguntó dirigiéndose a Ió. - 'Todo es por mantener a salvo el secreto de Remus. No les importa en lo más mínimo que tu hayas sido engañada.' – Hizo una pausa. – 'Quiero que todos lo oigáis alto y claro.'
'¿Qué pasa?' – Preguntó Mulciber aflojando un poco el pie sobre la boca de Sirius. – '¿Tan interesante es?'
'Atención Potter.' – Exigió concretamente Snape con una sonrisa malvada.
James se tapó la cara con las manos, escondiendo así las lágrimas que le salían de los ojos. Rezó para que Remus nunca se enterara de que se lo habían dicho a Ió de aquella manera tan cruel, pero a no ser que todos murieran, eso sería imposible.
Hubo una explosión a sus espaldas y el aire se volvió distinto. Más caliente y pesado. A todo esto le siguió una ráfaga de viento que hizo ondear capas y árboles.
'Ió…' – Snape la miró a los ojos y le sonrió. – 'Remus Lupin es un licántropo.'
Las palabras se repitieron en la mente de Ió. Ella dirigió sus ojos celestes hacia Remus y durante un minuto apróximadamente, nadie dijo nada.
'No tiene sentido.' – Murmuró convencida al final. – 'No tiene nada que ver con lo que he leído en los libros.'
'¿No te lo crees?' – Preguntó Snape sorprendido al tiempo que se levantaba. – '¿Porqué no se lo preguntas a esos que se hacen llamar tus amigos?'
Ió reparó entonces en que Sam, James y Sirius estaban en silencio. Que solo se escuchaba en el claro la pelea de Lily, Runcorn y Devoir. Aquel silencio le produjo un escalofrío. Su cabeza comenzó a sospesar la nueva, a analizarla y compararla, pero Ió se detuvo de golpe. Aterrada porque fuera verdad. Miró a James y le vio cubriéndose la cara con las manos, allí tirado en el suelo.
'James…' – Le llamó.
Pero James no respondió. Ió tragó saliva y miró a Sam, pero sus ojos negros la rehuyeron. Sirius murmuró algo bajo el zapato de Mulciber y Ió distinguió las frases que antes le había estado diciendo.
Palabras desesperadas que trataban de excusar a Remus.
La verdad la golpeó duramente.
El Noctum dejó de tener sentido de repente. Las ojeras, el mal humor repentino, el rechazo cuando insistía en saber que le pasaba, la debilidad de siempre y la fuerza inusual de un día para el otro. Los resfriados que lo ausentaban una noche cada mes…El astro en su plenitud, como había dicho Snape…
Recordó aquel atardecer: Remus había desaparecido del campo de quidditch sin decirle nada. Lily le había dicho que estaba resfriado. Otra vez. No había estado en la cena y James, Sirius y Peter tampoco. Como siempre que Remus se ponía enfermo. Habían aparecido en el Bosque Prohibido al amanecer siguiente con Remus herido e inconsciente. Los Sangre Pura habían dicho que ellos no habían tenido que ver.
'Hoy había luna llena…' – Susurró.
Todo encajó.
'Imposible…' – Ió clavó su mirada en Remus. – 'Imposible…'
'Es cierto.' – Snape se encogió de hombros y se giró hacia Mulciber y McNair. - ¿A que es increíble que hayamos tenido a un hombre lobo conviviendo con nosotros todo este tiempo?'
Mulciber y McNair miraban con mala cara a Remus. Eran muchos los prejuicios que había sobre los licántropos y demasiados los aterradores rumores que corrían.
'Deberíamos deshacernos de él el primero.' – Comentó Mulciber. – 'Es el más peligroso.'
'Totalmente de acuerdo.' – Asintió McNair. – 'Dumbledore esta realmente mal de la cabeza…'
Sam no pensó, simplemente actuó. Sacó la varita de Dodge de su bolsillo y ante las narices de los tres Sangre Pura con varita, Sam se plantó en dos grande zancadas frente al escudo que contenía a Remus.
'Por encima de mi cadáver.'
James retiró las manos de su rostro y se le cayó el mundo encima al ver lo que había hecho Sam. Mulciber y McNair se carcajearon a gusto y alzaron la varita en su dirección.
'No es un problema.' – Admitió Mulciber y entonces se fijó en la varita. – '¿De dónde la has sacado?'
'¿No la reconoces?' – Preguntó Sam divertida y a continuación respondió con maldad. – 'Es de Dodge.'
Mulciber y McNair gruñeron rabiosos y se prepararon para atacar a la Gryffindor. Sam se preparó también. El viento volvió a soplar y a sus espaldas hubo otra explosión mucho más cercana. Solo Snape se giró, McNair y Mulciber solo pensaban en acabar con Sam. James dirigió una rápida mirada a Snape y le sorprendió la expresión de alarma de este. Apoyó ambos antebrazos para reincorporarse y así ver que había conseguido alterar a Snape, pero hubo otra explosión y se desató la confusión de tantas cosas que ocurrieron tan rápidas, seguidas y a la vez.
El viento sopló desordenado en todas las direcciones, arrastrando los escombros de la batalla. Todos los que estaban de pie clavaron los pies en el suelo para evitar que aquel viento de tormenta se los llevara. Sirius aprovechó el momento de duda de Mulciber y cuando el Slytherin se giró para ver que ocurría, le agarró con ambas manos el zapato con el que le aprisionaba la boca y sacó una fuerza que creía que ya no le quedaba. Levantó el pie de Mulciber y siguió empujando hacia arriba hasta que el Sangre Pura se tambaleó. Enojado, Mulciber apuntó a Sirius con la varita.
'Cómo quieras…' – Murmuró él con los ojos desorbitados por la rabia. – 'Primero tú y luego me encargaré de Hewitt. Púdret…'
Una tercera explosión acalló las palabras de Mulciber y el bosque tembló. La varita se le cayó de las manos a Mulciber cuando perdió el equilibrio y cayó al suelo. El palo de madera quedó justo a medias entre Mulciber y Sirius. Ambos se lanzaron a por la varita, sabiendo que se jugaban el todo por el todo.
Al mismo tiempo:
'¡Mierda!'- McNair gruñó de rabia cuando una rama rota le golpeó y le hizo trastabillar.
La adrenalina corrió por las venas de Sam. ¡Ese era el momento! ¡Esa era su última oportunidad!
'¡Reducto!'
'¡Protego! ¡No sueñes, Hewitt!' – Gritó McNair. – '¡Avad…'
Una sombra negra se abalanzó sobre McNair y lo tiró por los suelos. Sam se quedó de piedra al distinguir a Nick Devoir. Árboles, piedras y ramas volaban en todas las direcciones golpeándose y chocando.
'¿Qué está pasando?' – Se preguntó y se agachó justo a tiempo para esquivar una rama. – 'Primero los Sangre Pura, Sam.' – Se dijo.
Sam apuntó al revoltijo que formaban Devoir y McNair en el suelo. Estaba dispuesta a aprovechar la oportunidad, cuando la ráfaga de aire se intensificó hasta conseguir arrastrarla hacia atrás. Clavó la punta de los pies en el suelo para hacer más fuerza, pero no sirvió de nada, el viento continuó empujándola hasta que su espalda chocó contra el escudo de Remus.
El viento continuó incrementando hasta que alcanzó una fuerza brutal. Era como si un huracán se hubiera desatado en el bosque. Los únicos que quedaban de pie, Snape y Sam, tuvieron que agazaparse en el suelo para no salir volando.
James se cubrió la cara con los brazos y entre ellos vio volar algo por encima de todos los que estaban allí. La masa oscura pasó por encima de Sam y se estampó contra el escudo de Remus. James se dio cuenta de que eso último que había salido volando no era ni más ni menos que el corpulento Runcorn. El Slytherin no dio señales de levantarse.
James, Snape, Sam, Devoir y McNair trataron de averiguar el responsable de semejante fenómeno y sus miradas se clavaron en Lily.
Lily caminaba hacia ellos con la varita en alto. Tenía la mirada fija en ningún punto y una auténtica expresión de ira le cruzaba la cara. Despedía sin parar aquella fuerza invisible tan brutal y conforme se acercaba, el viento se hacía más intenso. Llegó un momento en que comenzó a aplastarlos contra el suelo. James vio pasar por su lado ramas caídas y hojas, se acordó de su varita y la alcanzó justo a tiempo antes de que saliera volando.
'¡LILY!' – Trató de llamarla al comprender lo que le ocurría. – '¡LILY DETENTE!'
Cuando a Lily se le escapa la magia, solía romper cualquier cosa que hubiera a su alrededor. En la biblioteca había abierto un agujero en la pared y en la Sala de los Menesteres había hecho añicos una grandiosa lámpara de cristal. ¿Acabaría con el Bosque?
'¡LILY! ¡PARA!'
No hubo respuesta y el viento se intensificó y la presión que este ejercía sobre todos ellos se hizo más grande. Los árboles más gordos comenzaron a tambalearse y el suelo se resquebrajó.
'¡LILY! ¡SOY JAMES! ¡PARA PORFAVOR!'
De repente, el viento se detuvo.
Todo acabó.
Lily volvió en sí al escuchar su voz. Fue como despertar de una pesadilla, asustada, se quedó quieta y miró confundida a su alrededor. La destrucción de su alrededor la desconcertó. Comprendió que había sido ella al darse cuenta de que no recordaba nada de los últimos minutos y dejó caer la varita, asustada. Le entraron arcadas al ver los árboles caídos, los arbustos en llamas y los cuerpos tirados por el claro. El sentimiento de culpa se hizo poderoso en su interior.
'¡Lily!'
Unos fuertes brazos la sujetaron antes de que se cayera y Lily se aferró a él como un salvavidas. No le hacía falta mirarle a la cara para saber quién era.
'Lily, calma.' – Susurró James contra sus cabellos. – 'Ya vale.'
James no tenía fuerza suficiente para aguantarla de pie en aquel momento y Lily ni si quiera se mantenía en pie. Con cuidado, trató de resbalar hacia el suelo. Lily volvió a mirar a su alrededor y se puso blanca, se tapó la cara con las manos y susurró:
'Soy un monstruo…'
'Lily...' – James le apartó las manos suavemente y buscó sus ojos. – 'Esto no lo has hecho tú. ¿Recuerdas? Estábamos peleando contra los Sangre Pura, ¿te acuerdas?'
Lily volvió a mirar a su alrededor y sintió un gran alivio al recordar los gritos, la explosiones y los duelos que habían destrozado aquel hermoso lugar. Frunció el ceño, porque no recordaba que el suelo se hubiera resquebrajado, ni a aquel grandioso árbol arrancado de raíz, pero James la miraba a la cara sonriente. Así que le creyó y se tiró a su cuello. James la notó temblar contra su cuerpo y la abrazó con fuerza.
'Te quiero…' – La besó en la mejilla. – '¿Estás bien?'
'No...' – Confesó Lily sin soltarle y James percibió que le temblaba la voz. – 'Me va a pasar otra vez.'
'Trata de calmarte, Lily.' – Le susurró James al oído mientras le acariciaba el cabello. – 'Seguro que puedes controlarte.'
'No si todo sigue así.' – Sollozó Lily. – 'Se me escapa…Lo noto…'
James también lo notaba. Lily se aferraba a él con todas sus fuerzas mientras que la sacudían espasmos y allí donde ella tenía puestas sus manos, en su espalda, James notaba el calor que desprendía su magia. Como había dicho ella, se le escapaba, ya no la controlaba y Lily tenía miedo.
'Todo va a acabar pronto.' – Susurró James y lo decía en serio.
La batalla había ido demasiado lejos. De los aproximadamente veinte que habían estado luchando al principio, más de la mitad habían caído. No sabía si había algún muerto, pero el caos superaba con creces a la destrucción de las mazmorras y no quería ni imaginarse lo que llegaría a ocurrir si a Lily se le escapaba una magia tan bestial como la de hacía escasos segundos. Por otra parte, odiaba verla tan asustada.
'¡Que escena tan conmovedora!'
James reconoció la voz de aquel que más le repugnaba en todo el mundo. Alzó la cabeza por encima de la de Lily, que continuó aferrada a él, y vio a Severus Snape apuntándoles con la varita. James le miró con mala cara y ocultó entre los largos cabellos rojizos de Lily la varita, para que Snape aún creyera que no la tenía.
'No es el momento, Snape.' – Le comunicó James con voz grave. – 'Tu sabes tan bien como yo lo que le ocurre a Lily.'
'¿Y?' – Snape arqueó las cejas. – 'No me importa en lo más mínimo.'
James notó aumentar el calor de su espalda y maldijo a la serpiente cuando el cabello de Lily comenzó a flotar suavemente. James se preparó para hacerle callar de un momento a otro. Él solo era capaz de desestabilizar a Lily si seguía en ese plan. Rezó para que Lily lo odiara lo suficiente como para que no le afectara que él atacara a Snape. Pensó por un momento en decirle a Lily que Snape le había dicho a Ió el secreto de Remus, pero se deshizo de esa idea rápidamente porque estaba seguro de que la magia de Lily se desbordaría al instante. Al fin y al cabo, abrió el boquete en la pared de la biblioteca cuando Snape se lo gritó a Sam. Decidió no tentar a la suerte.
'¿Qué es lo que le ocurre a Evans?' – Devoir se levantó del lado de McNair y caminó hacia Snape. Estaba realmente muerto de la curiosidad y de la envidia. – '¿Porqué, Snape, su magia es tan poderosa?'
'¿Quieres saberlo?'
James notó las manos de Lily clavarse en su espalda y la piel le comenzó a arder. Snape le miraba sonriente y James se preguntó si sería tan desgraciado como para revelar el secreto de Lily después de haber revelado el de Remus.
Sam miró incrédula a la serpiente que estaba de pie ante ella y asió su varita con fuerza. Snape y Devoir estaban de espaldas a ella y Sam los tenía a tiro. Atacar por la espalda no le pareció nada indecoroso, teniendo en cuenta lo que Snape tramaba hacer. No pensaba dejar que lastimara a Lily de aquella manera otra vez. De reojo vio que Mulciber y Sirius continuaban forcejeando por la varita. Quizás después de quitar del medio a Snape, pudiera ayudar a su chico. Sam se puso de rodillas y comenzó a levantarse lentamente, tratando de ser silenciosa.
'Yo de ti no lo haría.' – Amenazó McNair desde el suelo.
Sam dirigió la mirada a aquel desgraciado. McNair la apuntaba con la varita y ella le apuntó a su vez. Chasqueó la lengua al darse cuenta de que se había olvidado de él e inmediatamente pensó en Runcorn. De reojo vio que el corpulento Slytherin había perdido el sentido al golpearse y se dijo que se lo agradecería a Lily, por al menos haberle quitado a aquel otro del medio.
'Estoy hasta las narices de vosotros.' – Murmuró Sam. – '¡Sectusempra!'
'¡Protego!' – El conjuro rebotó y McNair se puso en pie. - '¡Animo Linky!'
'¡Impedimenta!' – Vociferó Sam con fuerza. - '¡Reducto!'
James, Devoir y Snape observaron por un momento el duelo entre Sam y McNair. James esbozó una sonrisa al ver a Sam armada y sintió crecer su esperanza al ver a Mulciber y Sirius peleándose a lo muggle por una varita tirada cerca de ellos.
'Lily, coge tu varita.' – Le susurró James al oído.
'No es buena idea…'
'Por favor, cógela y no tengas miedo. Yo te vigilaré.' – La apretó más fuerte. – 'Podemos ganar y detener esto en menos de un minuto. Inténtalo.'
Lily deslizó una mano por la espalda de James hasta tocar el suelo. Comenzó a tantear con la mano, sabía que había dejado caer su varita por allí.
'Escucha: Devoir y Snape están justo a tu espalda.' – Continuó diciéndole. – 'Yo iré por Snape y tu por Devoir.' – James la besó en la mejilla. – 'Lanzaré un primer hechizo para distraerles y después atacamos. ¿Tienes la varita?'
'Dame un segundo.' – Murmuró nerviosa mientras miraba por encima de su hombro. – '¿Dónde está?'
Snape arrugó la nariz y comenzó a respirar agitadamente. Ver a Lily aferrándose a James de aquella manera y a él abrazándola le hacía hervir la sangre.
'Severus, dime porqué Evans es tan poderosa.' – Insistió Devoir.
'Lily no cont…'
Algo golpeó a Snape en el hombro y por una fracción de segundo llegó a ver a McNair pasando a toda velocidad entre él y Devoir. James vio venir al bulto que era McNair y no lo dudó, lanzó a Lily hacia un lado y él se impulsó hacia el opuesto. El Sangre Pura pasó por dónde ellos habían estado, derrapando por el suelo y no se volvió a levantar. Sam rió triunfal y todas las miradas se volvieron a ella. Devoir gruñó de rabia y Sam, con la mano que tenía libre, le enseñó el puño cerrado, con el dedo corazón levantado.
'Jódete.' – Le vocalizó a Nick.
La cara de Devoir se crispó de rabia, pero antes de que pudiera rebotarse, una voz gritó en el claro:
'¡Crucio!'
La maldición les cogió a todos por sorpresa y antes de que ninguno supiera que bando la había conjurado, se oyó a Sirius gritar.
Lily tardó unos segundos en reaccionar. La cabeza le dolía en cantidad y notó un hilo de sangre resbalándole por la frente. Recordó lo que justo le había dicho James y se reincorporó con rapidez para atacar. Se maldijo cuando encontró sus manos vacías y buscó con desespero la varita, pero la visión que se alzó ante sus ojos la dejó conmocionada.
Reflejados en aquellas hermosas esmeraldas, cinco brujos alzaron sus varitas a la vez. Cada una tenía una dirección. Cada una apuntaba certera a su objetivo.
Sirius era la víctima de Mulciber.
Mulciber iba a ser la víctima de Sam.
Sam estaba en manos de Devoir.
Devoir dependía de James.
Y James de Snape.
Para todos ellos, lo único que existía en aquel momento era su enemigo. De los únicos sentimientos de los que eran dueños eran la ira y el odio. Nada ni nadie les iba a impedir su propósito.
Las consecuencias iban a ser fatales. Lily quiso detener aquella locura, pero era imposible...
'¡DETENEOS!'
Los ojos se le empañaron de lágrimas a Lily, más cuando quiso levantarse y reaccionar, cinco voces gritaron sus conjuros a la vez.
Todo pasó tan rápido…
Hubo una única explosión y después, tres de los brujos se desplomaron.
El corazón de Lily se paró cuando James se agarró el cuerpo, hecho un ovillo en el suelo. El grito brotó desde lo más profundo de su garganta y la sangre emanó en abundancia de los cortes que se le abrieron. Lily alargó las manos hacia él, pero no le alcanzó.
'¡JAMES!'
Lily se arrastró hasta James y le cogió el rostro ensangrentado con las manos. Un charco de sangre comenzaba a formarse a su alrededor.
'¡James mírame!'
James miró a Lily a los ojos y le invadió la paz. Sonrió. Una suave sensación le fue envolviendo y fue apagando el dolor. Quiso luchar cuando sus ojos amenazaron con dejar de ver a Lily e hizo un esfuerzo por continuar oyendo su dulce voz, pero al final, todo se volvió negro.
'¡JAMES!' – Gritaba Lily. – '¡EPISKEYO!' – Lily buscó a Sam para pedirle ayuda. – '¡NO SURGE EFECTO!'
Sam lo sabía...Contra las maldiciones no servían de nada los básicos hechizos de curación. Sam se sintió morir. Devoir había fallado gracias a James, pero a él le había acertado Snape. El muy asqueroso de Snape observaba a Lily llorando sobre James con una sonrisa malvada. Sam cerró los ojos con fuerza cuando las lágrimas brotaron de sus ojos. No tenía fuerzas ni para vengarse...
'No, por favor…' – Gimió al pensar en lo peor. – 'No…'
Cayó al suelo de rodillas y dio un fuerte puñetazo al suelo. Comenzó a sollozar fuertemente y dejó que la invadiera la desesperación y la pena. El llanto de Lily acabó de hundirla en el dolor.
Entonces, una poderosa y conocida voz retumbó en el claro:
'¡Les ordeno inmediatamente que detengan la lucha!' – Era la voz de Albus Dumbledore incrementada con el hechizo sonorus. – '¡Háganlo antes de que tengamos que lamentarnos!'
Sam levantó la cabeza esperanzada. ¡Dumbledore podía ayudarles con James y los demás! Justo entonces algo cambió en el aire. Sam reconoció aquel cambio con temor, era la segunda vez que percibía aquella pesada sensación en el aire en lo que llevaban de lucha.
Lily volvió a sollozar.
'¡Mierda!' – Sam se puso en pie con la varita en alto. – '¡LILY NO LO HAGAS! ¡VUELVE EN TI POR FAVOR! ¡TIENES QUE CALMARTE!' – Tan pronto como lo dijo supo que sus palabras no tendrían efecto. El cabello de Lily flotaba en el aire y ella ya no oía nada.– '¡Joder!' – Buscó el cuerpo de Peter y lo encontró al pie de un árbol. Le apuntó y con firmeza gritó: - '¡Protego!'
Rápidamente se giró hacia el escudo que protegía a Remus y encontró a Ió tendida al lado. Miraba al cielo con sus ojos azules y parecía ajena a todo lo que ocurría.
'¡Protego!'
El poderoso escudo los envolvió a los dos. Sam localizó a Sirius y corrió hacia él. El aire se había vuelto pesado y le costaba respirar. Se alzó un poderoso viento y Sam supo que ya no tenía tiempo. Derrapó sobre Sirius y alzó la varita sobre ellos para gritar:
'¡Protego!'
Cuando la magia de Lily estalló, Sam se aferró al inconsciente Sirius y le abrazó con fuerza.
En medio del Bosque Prohibido, un estallido de luz y de fuerza tiró al suelo a todos los profesores de Hogwarts, incluido al guardabosques Hagrid. Minerva dirigió una mirada asustada al director:
'¿Qué ha sido eso?'
Dumbledore no respondió, ni si quiera se movió. Una gota de sudor resbaló por su frente hasta perderse en su larga barba blanca. Nunca creyó que volvería a vivir de manera tan real lo que acababa de suceder. Su mente se perdió entre antiguos y dolorosos recuerdos y volvió a ver a aquella hermosa niña. Minerva McGonagall lo liberó de aquella angustia al llamarle:
'¡Albus!' – Le urgió la profesora. – '¡Vamos!'
Dumbledore se puso en pie. Después, todos salieron corriendo hacia el lugar del que había provenido aquel extraño fenómeno.
Un silencio aterrador invadía el claro. Entre árboles caídos, humo y fuego se esparcían una multitud de cuerpos inertes. El viento soplaba suavemente y el sol, en lo alto del cielo, iluminó la desastrosa masacre.
Sam parpadeó lentamente y movió los dedos de las manos. La cegadora luz del sol le hizo daño al principio, pero no le llevó tiempo acostumbrarse a ella. Apoyó una mano en la hierba y poco a poco fue saliendo de encima de Sirius hasta sentarse a su lado. Inspiró la fresca brisa de la mañana profundamente y fue gloria para sus pulmones. Era extraño, se sentía realmente bien.
'¿Donde estoy?'
Lentamente escudriñó su alrededor y al ver el desastroso claro del bosque, recordó la batalla. Eso le recordó el dolor y se miró. Frunció el ceño al verse, desorientada. Aquella sensación de bienestar no cuadraba con sus tantas heridas, rasguños y con los golpes que sabía que había recibido. No notaba nada en su maltrecho hombro.
¿Acaso estaba muerta y por ello no sentía dolor? Gimió al darse cuenta de que el escudo protector que los envolvía a ella y a Sirius había desaparecido. Su boca se deslizó varios centímetros cuando reparó en que no quedaba en pie ni un solo escudo de los que había conjurado. Recordaba que en Encantamientos se había dicho que hacían falta conjuros tan poderosos como las maldiciones imperdonables para conseguir romper un escudo.
'¡LILY!' – Gritó al acordarse de todo y su voz hizo eco.
Sam se llevó las manos a la cabeza con desespero cuando se le ocurrió aquello. El que no sintiera dolor, le dio la razón a su horrible explicación.
Pero al momento le pareció una soberana estupidez lo que había llegado a pensar.
'No, Sam.' – Negó una y otra vez con la cabeza para deshacerse de la idea. – 'Lily es incapaz de cargarse a alguien por mucho que la magia se le vaya de fiesta.'
Sam se puso en pie de un salto con determinación. Volvió a replantearse la idea de que la magia de Lily hubiera acabado con todos al descontrolarse…Total, lo había hecho con los escudos.
¿Pero si estaban muertos porqué Sirius no se levantaba como ella? ¿Y los demás?
'Sam…' – Susurró una voz.
El corazón de Sam se estampó contra sus costillas y la morena se giró con la varita en alto. Ya no sabía si estaban muertos y todo había acabado, o si seguían vivos y aún quedaba algún Sangre Pura. Buscó temerosa al que la había llamado y suspiró de alivio al ver a la pequeña Ió reincorporándose y mirándola confundida.
'¡Ió!' – Corrió a su lado y se acuclilló. – '¿Ió, estás bien?'
La Ravenclaw frunció el ceño y murmuró:
'Sí…y no lo entiendo.' – Ió se reincorporó sobre un brazo. – 'Se supone que tengo la pierna rota y no me duele nada.'
Sam miró la pierna de su compañera y sintió un escalofrío.
'Te aseguro que tiene toda la pinta de estar rota.' – Murmuró y se mordió el labio nerviosa. – 'Esto, Ió…Te va a parecer una tontería que te pregunte esto, pero…'
'¿Qué ha pasado?' – La interrumpió ella mirando a su alrededor. – '¿Qué fue aquello que cambió en el aire? ¿Y esa fuerza? ¿Porqué no queda nadie en pie? ¿Porqué no me duele la pierna?'- Ió arrugó la nariz enfadada. – '¡No me duele nada y hace un momento la cabeza me iba a estallar de dolor! ¡No entiendo nada!' – Bufó exasperada porque odiaba sentirse confusa. – '¡Empiezo a pensar que estoy soñando!'
'Y yo que finalmente tanto Crucio me ha vuelto loca. ' – Miró a Ió a los ojos. – '¿Crees que estamos muertas?'
'¡No!' – Negó Ió rápidamente, como si Sam hubiera dicho una locura. Pero al sospesar lo del dolor que no sentían, lo que había dicho Sam no le pareció ninguna banalidad. Una arruga surcó su frente. – 'Pero vamos a comprobarlo.' – Ió agarró la mano de Sam y le pellizcó.
'¡EH!' – Se quejó ella apartando la mano. – '¡Ya he recibido bastante hoy!'
'¿Te ha dolido?' – Ió levantó una ceja.
'Pues claro.' – Murmuró ella molesta y sorprendida, frotándose la mano.
'Pues entonces no estamos muertas. Se supone que una vez te mueres ya no sientes nada.' – Miró a su alrededor decepcionada. – 'Además, esperaba que el cielo fuera más bonito que no esto…y que estuviéramos todos.'- Miró a Sam a los ojos. – 'Tiene que haber pasado algo raro con ese fenómeno que sucedió.'
Sam se puso en pie con una alegría extraordinaria. ¡No estaban muertas! No tenía ni idea de lo que pasaba, pero lo que sabía del cierto era que la magia de Lily no les había ni matado, ni hecho daño. Por el contrario, parecía haberles inmunizado al dolor y había detenido la batalla, pues no quedaba ni un Sangre Pura en pie.
'Pero…' – Sam tragó saliva y miró a Ió. No le gustó nada lo que vio, pues a pesar de que Ió parecía estar perfectamente, su pierna tenía una posición imposible y su cabello se teñía cada vez más del rojo de su sangre. Le levantó el pantalón del pijama con cuidado y vio que su pierna parecía hinchada y comenzaba a volverse morada. Ió se mareó al vérsela y se tumbó. – 'No te muevas…Voy a comprobar algo.'
Sam corrió hasta el cuerpo de Peter y se puso blanca al ver el enorme charco de sangre que había a su alrededor. Una persona no podía perder tanta sangre sin que las consecuencias fueran muy graves. Se agachó a su lado y le oyó respirar. No le gustó nada la idea que comenzó a formarse en su mente. Corrió entre los cuerpos de los Sangre Pura y llegó a Kaienne. Se le encogió el estómago y le dolió en el alma ver que no tenía mejor aspecto que Peter. Se agachó y comprobó que también respiraba. Volvió a Sirius y tuvo que dejar de mirarle cuando comprobó que su pecho subía y bajaba al compás de su lenta respiración, porque se iba a poner histérica por momentos. Buscó a Axel y a Anthea por todo el claro y les llamó con angustia. Estaba preguntándose qué les habría pasado o donde estarían cuando vio la mano de Anthea que sobresalía de la copa de un árbol caído. Derrapó donde se hallaba su mano y retiró las hojas y arrancó las ramas. Fue siguiendo su brazo y metió la mano. Tanteó y le horrorizó darse cuenta que ambos, Axel y Anthea, estaban ahí debajo.
Se puso en pie de inmediato y sacó la varita de Dodge del bolsillo. Apuntó al árbol:
'¡Wingardium leviosa!'
No ocurrió nada.
'¡Flipendo árbol!'
La frustración de Sam aumentó cuando comprobó que era incapaz de hacer magia y por lo tanto, de sacar a Anthea y a Axel de allí.
Definitivamente no estaban muertos, pero solo era por ahora.
Respiró hondo, sabía que ponerse histérica no la iba a ayudar. Pensó que Lily siempre decía que en aquellos momentos lo primordial era mantener la cabeza fría y así encontrar la solución al problema.
'¡LILY!' – Ella era la solución. Había oído comentar a James y a Sirius durante la batalla que Lily había levantado un árbol como si fuera un pluma.
Otra vez echó a correr. La buscó en el claro y alcanzó a verla donde antes, con James entre sus brazos.
'¡Lily!' – Salió corriendo hacia ella al tiempo que la llamaba para captar su atención. - ¡Lily!'
Conforme se fue acercando, el corazón comenzó a latirle más fuertemente. La visión de ellos hizo que se llenaran los ojos de lágrimas. James y Lily estaban empapados en sangre, rodeados por un charco que cada vez se hacía mayor. La sangre era de James, por supuesto, pero no por ello parecía tener mejor aspecto Lily.
'¡Lily!' – Sam se arrodilló a su lado y le cogió la cara con las manos. – 'Lily, ¿me oyes?'
Lily estaba pálida y no tenía color en los labios. Temblaba ligeramente y como todas las otras veces que se le había escapado la magia, estaba empapada en sudor. Los ojos verdes de Lily se clavaron en los de ella cuando sus párpados se abrieron con excesiva lentitud. Sam supo al instante que aquella fuga de magia había dejado a Lily muy débil.
'Lily…'
'Soy un monstruo…' – Sollozó. Parecía a punto de romperse en pedazos y Sam hizo que sus manos solo le acariciaran el rostro por temor a romperla. – 'Míra lo que he hecho…' – Murmuró con voz débil.
'¡No has hecho nada!' – Exclamó Sam y le sonrió. – '¡Estoy bien! ¿No lo ves? ¡Todos estamos bien!'
Lily miró a James y a la multitud de cuerpos que había tirados a su alrededor y comenzó a llorar desconsoladamente. Sam se hubiera golpeado la cabeza contra el suelo por ese "Todos estamos bien", pero tenía cosas más urgentes que hacer.
'Lily, no llores cariño.' – Suplicó Sam. – '¡Tenemos que ayudar a James y a los demás!'
Lily se tapó la cara con las manos y aún lloró más fuerte.
'¡LILY JODER!' – Gritó enfadada y le apartó las manos de la cara con rabia.- '¡Ahora no es momento de lamentarse!' – Se sintió culpable al gritarle y redujo su voz hasta un susurro.- 'Necesitan nuestra ayuda.' – Sam se dio cuenta al oír su propia voz que ella también estaba a punto de hundirse en la desesperación. – 'Vamos…' – Suplicó mirándola a los ojos. – 'Yo no soy tan buena como tú en los hechizos de curación y James y Peter se están desangrando. Ió y Kaienne tampoco están nada bien… Y a Anthea y a Axel los ha aplastado un árbol…' – Las lágrimas le cayeron mejillas abajo.- 'Y Sirius también está muy mal…'
Sam vio que Lily iba tomando conciencia de la situación. Rezó para que volviera a ser la fuerte Lily de siempre. La que siempre llevaba el control y sabía que era lo mejor que se podía hacer.
'Si no nos damos prisa, alguno de los nuestros perderá la vida.'
Lily frunció el ceño con aquellas palabras. Ella misma se había dicho que no iba a permitir que los Sangre Pura acabaran con sus amigos y tampoco les iba a dejar morir por no moverse. ¡Tenía que hacer algo! ¡La batalla ya se había detenido! ¡Ahora era el momento por el que había estado rezando toda la pelea! ¡Debía ayudarles!
Abrió los ojos de par en par al recordar las tres últimas palabras que Sam pronunció:
'Perder la vida…' – Susurró con la mirada perdida y la verdad que había descubierto aquel amanecer salió a la luz otra vez. – 'Claro…'- Lily le cogió las manos a Sam. La morena supo que acababa de recuperar a su amiga y sonrió aliviada. – '¡Si están perdiendo la vida el agua les dará la vida!' – Exclamó.
'¿¡A qué viene ahora el agua!?' – Protestó Sam levantándose.
'¡El Manantial!' – Lily apartó suavemente a James y lo dejó en el suelo. – '¡Nos puede ayudar, Sam! ¡Una escoba!'
Sam pensó en su escoba y gimió, pero rápidamente convocó la escoba de Anthea y esta vino volando hasta ellas. Ambas se pusieron en pie y Sam le tendió la escoba a Lily.
'Ve. Tu sabes donde está.'
'No…' – Negó Lily, su expresión se había vuelto sombría. – 'Yo no puedo…'
'¿¡Cómo que no puedes!?' – Gritó enfadada Sam. – '¡Has volado antes! ¡No es momentos para chorradas!'
'Mis manos…' – Susurró Lily y tragó saliva con aprensión. – 'No puedo tocar el agua. Están manchadas de sangre…' – Susurró horrizada.
'¡Pues luego te las lavas!'
'¡Sam!' – Gritó Lily histérica y señaló a un cuerpo vestido de negro que había cerca de ellas. – '¡Los Sangre Pura!'
Sam abrió la boca para protestar, pero entonces se dio cuenta de algo que antes no se le había pasado por la cabeza. ¿Si ella aún estaba consciente después del estallido de magia de Lily porqué no lo estaba Snape? Ió seguía consciente porque ella no había perdido el conocimiento tampoco. Recorrió con la mirada los bultos negros y encontró al de Snape muy cerca de ellas. Abrió los ojos de par en par el ver al muchacho completamente inmóvil y pálido, con una expresión de terror dibujada en su cara y los ojos abiertos y fijos en ninguna parte. Lily le dio palabras a lo que empezaba a sospechar:
'¡Les he matado!'
¿Estaba muerto?
Creyó comprender porque Lily estaba soltando aquel rollo de que sus manos estaban manchadas de sangre y que no podía tocar el agua. Lily comenzó a sollozar y se tambaleó, pero Sam no dejó que cayera al suelo.
'No digas tonterías, Lily.' – Sam la sujetó y le dijo. – 'Le habrá dado un chungazo o algo, pero no está muerto.'
Miró a Snape y después buscó a Devoir que también recordaba que debía andar por ahí cerca. Tragó saliva al comprobar que era la viva imagen de la expresión de terror de Snape y que tampoco se movía, por no hablar de aquellos ojos abiertos y fijos en ninguna parte. Tenían la misma pinta que si hubieran sido víctimas de…
'Avada Kedabra…' – Sollozó Lily, diciendo lo que Sam pensaba otra vez. – 'La maldición asesina…'
Lily se deslizó hasta el suelo y vomitó. Sam no la culpó, ella también hubiera creído que los había matado…Los escudos rotos, las expresiones de Snape y Devoir…Tenía toda la pinta.
'Vale, Lily.' – Accedió Sam con un nudo en la garganta. – 'Iré contigo al manantial. Agárrate a mí y guíame.'
Cuando se subieron a la escoba y se alzaron sobre el claro, Sam miró una última vez hacia abajo. Le recorrió un escalofrío al ver como había acabado la batalla y rezó para que ninguno de los suyos muriera mientras ellas trataban de salvarles y para que la magia de Lily no hubiera asesinado a los del bando contrario.
No por ellos. Para Sam sería una maravillosa noticia, sino por Lily.
Oyó voces y vio aparecer a los profesores en el claro.
Inmediatamente puso rumbo al castillo de Hogwarts.
¡¡¡Holaa!!!
¿Creíais que cuando Lily explotara se solucionaría todo? Mmmm...Casi que ha complicado algo más la cosa. Je, je, je...Bueno, espero que seáis clementes conmigo y espero no tener que irme buscando un escondite después de todo lo que os estoy haciendo sufrir. ¡De verdad que casi me siento culpable con vuestros reviews! Pero bueno, creo que conseguir emocionar(tanto para bien como para mal) a la gente con lo que escribes es extraordinario. En realidad solo quiero haberos entretenido como siempre y no haber defraudado a nadie con el final de la batalla. Exactamente no sabría decir si queda un último capítulo o dos, pero lo cierto es que esta vez si que estamos llegando al final del viaje.
Como siempre, ¡gracias por los reviews y bienvenidos a los nuevos!
¡Un beso enorme! ;P
Eneida
