¡Hola!, esta vez me tardé menos, pero como ya les había dicho... ya le había avanzado y como me pasó con otras historias que me daban mis ataques de inspiración y no podía con la escuela, pues decidí plasmarlo a la primera.
Así que como sorpresa les traigo otro capítulo, ¡Disfrútenlo!.
Best Friend
Haruka nunca se ha considerado a si mismo como alguien muy expresivo, de hecho, no lo es.
No exterioriza sus sentimientos, pero tampoco es que lo necesite, no con Makoto a su lado.
Para él, Makoto es una persona importante, incluso más que el agua. Es la más importante y especial que tiene a su lado.
Makoto estuvo a su lado cuando su abuela murió, la única familia que tenía entonces, y gracias a eso, Makoto y él se volvieron inseparables.
Todo mejoró, aunque se escuche cruel, cuando aquel pescador murió, el hizo lo mismo y se quedó junto al castaño.
Desde entonces decidió que él y solo él debería de saber el cómo se sentía, y para eso bastaba una mirada así que no tenía que hacer más.
Pero todo cambió cuando Rin regresó, Haruka sentía tanta culpa por lo que había pasado con Rin, que se sentía responsable y quería compensarlo de alguna manera. Entonces sintió que se distanciaba de su mejor amigo.
Fue hasta que empezó a salir con Rin, un rumbo que no le gustaba, pero creyó que eran celos de que lo dejara de lado.
No fue así, ni lo dejó de lado, ni eran de esos celos. Meses antes de que anunciaran que tenían una relación, Haruka había descubierto que sentía algo más profundo por el castaño.
No dijo nada, pero tampoco imagino que él gustara del peli rojo.
No es que le gustará esa relación, pero tampoco podía impedirla, no si su castaño era feliz con el peli rojo.
Se tragó sus celos, aguantó que su estómago se retorciera de enojo y tristeza.
Estar en el agua, horas y horas ya no le era suficiente, que le diera la mano con aquella dulce sonrisa que le recordaba que nada pasaría, lo hundía más en el inmenso mar de la tristeza.
Ahora comprendía a Makoto su miedo de sumergirse en algo tan inmenso y sentirse solo, como lo es el Mar.
Desde que Haruka se levantó el día después del encuentro con Rin, se sentía extraño.
Makoto no fue a la escuela y entonces se preocupó, aunque hubiera un tornado, tsunami y terremoto, el siempre iría, porque simplemente así es Makoto Tachibana.
Haruka sabía que las cosas no iban bien entre Makoto y Rin, pero las veces que había tratado de inmiscuirse, era desplazado por el peli rojo, o por el oji esmeralda con un simple "No te preocupes Haru"
Decir esa frase siempre es fácil, pero nunca es hacerla.
Hace tiempo que ya había comenzado a verlo un poco ansioso cuando él iba a casa de su amigo, en especial, cuando estarían solos sin sus padres.
Después descubrió porqué. Comenzó con ver los moretones en las caderas cuando se cambiaban en los vestidores, el quiso preguntar pero tenía miedo de la respuesta… o por lo menos lo que conllevaba.
No quería saber la intimidad que tenían ellos, no quería saber que él no era ni sería suyo… no quería saber que se había entregado a Rin.
No quería saberlo con dueño, era su novio, si. Pero escucharlo de sus propios labios sería como cargar un arma y ponerte delante de ella esperando a que disparara directo y sin titubeo a tu pecho.
No fue hasta una vez que lo vio con hematomas en los brazos y uno muy grande en su rostro, por primera vez se inmiscuyó en el tema.
— ¿Qué te pasó en la cara y en los brazos Makoto? —el moreno tenía la mandíbula tensa y su ceño fruncido, sus ojos destilaban furia y Makoto lo sabía—.
— Intentaron asaltarme cuando volvía de la casa de Rin —si mentía tal vez Haru no se daría cuenta—
— No quiero meterme Makoto, pero si vuelvo a verte así, de verdad no me importará quién ni que tanto quieras a ese "ladrón", ¿entendido? —Haruka no era de amenazar el simplemente desafiaba a la gente con su mirada—.
— Si —.
Por eso había interrumpido en los vestidores de Samezuka, ya no confiaba que estuvieran solos, pero Makoto tampoco quería su ayuda y siendo así no podía hacer mucho.
Sabía que Rin era posesivo y territorial, pero nunca lo creyó capaz de hacer algo tan desalmado, mucho menos con Makoto.
Makoto es de esas personas en las que podrías darle tu arma, vendarte los ojos, caminar y el nunca te dispararía, no estaba en su naturaleza.
Pero eso solo lo lastimaba más, es decir, ¿es tanto su amor por Rin que tolera el maltrato físico?, no quería pensar que sí.
Después de clases se quedó un poco más en el aula, hasta saberla vacía, necesitaba pensar.
¿Sería bueno confesarse y decirle que deje a Rin por él? No creía que el castaño olvidara su amor de un día a otro, pero de verdad quería intentarlo.
Caminando, casi a la misma velocidad de un caracol, arrastraba sus pies y miraba al cielo que comenzaba a oscurecer, mientras suspiraba.
Haru llegó a las escaleras que lo llevarían a su casa, y lo vio. Su amigo castaño estaba con aquel felino con el que siempre jugaba.
— Makoto —caminó hacia él—.
— ¡Haru! —lo miró sorprendido— ¿apenas vuelves de la escuela? —.
— ¿por qué no fuiste? —el moreno siempre ha sido directo en todo—.
— No —evitó la mirada de Haruka— no me sentía bien —.
— Te lo dije Makoto, si esto sigue así no responderé de mi —.
No queriendo prolongar la conversación siguió su camino.
La mañana siguiente Makoto no fue a su casa y el no lo esperó.
Llegó a Iwatobi y cinco minutos antes de comenzar la clase Makoto llegó. Sus enormes ojeras, su cabello despeinado y su piel pálida hablaban por él mismo.
Haruka lo miró interrogante y su amigo solo le devolvió una débil sonrisa.
Makoto había insistido en ir a la práctica, claro que no dejaron que entrenara, ya que temían que a mitad de carrera se quedara inconsciente en su estado.
Estaban por terminar la práctica hasta que la puerta se abrió dando paso a un peli rojo con ojos de fuego.
— ¿estás bien Makoto? —fue lo primero que dijo—.
— Sí, solo parece que me dará un resfriado, nada grave —sonrió—.
— Me alegra escuchar eso —Rin le sonrió y a punto de abrazar a su novio, lo apartaron—.
— Vete Rin —Haru se interpuso y lo retó con la mirada—.
Los presentes se sorprendieron, si bien siempre había unos comentarios retadores y algo fuertes, este era muy enserio.
— Haru no sé qué es lo que te pasa, pero yo solo vengo a buscar a mi novio —se acercó a Tachibana y lo tomó del brazo, Makoto tembló un poco— vámonos Makoto —.
— Rin —Haru será un poco bajo, pero tiene fuerza escondida— Makoto se queda —hizo que Makoto se liberara de su brazo—.
Matsuoka entornó los ojos, entendía lo que Haruka le decía con la mirada, simplemente alzó la barbilla, se acercó a Makoto y lo besó.
"Hablaremos después"
Le había susurrado, no parecía molesto, no con el por lo menos.
Después del shock, terminaron la práctica. Haruka y Makoto caminaron juntos en silencio, hasta que pasaron junto frente al mar, el moreno detuvo el paso.
— ¿Haru? —preguntó el oji esmeralda preocupado—.
— Makoto —tomó su mano izquierda y lo miró a los ojos—.
— Te he dicho que no pasa nada malo —retiró su mano y debió la mirada al mar— insistes demasiado —.
— ¿Por qué sigues con esto? —se puso frente a él con mirada fiera— ¿tanto lo amas? —.
Un nudo comenzó a formarse en la garganta de Makoto, sentía que el aire que respiraba pesaba más que el plomo, le dolía respirar y sus ojos ardían.
Su mejor amigo pensaba que amaba a Rin, debería de estar feliz que su secreto aún sea eso, secreto, pero que Haru piense eso, lo hace sentirse realmente mal.
Una lluvia sorpresiva los atacó y retomaron su camino.
Sin hablarse ambos siguieron caminando hasta la casa de Nanase, y él entendió el mensaje.
Entraron a su casa, dejaron sus cosas y el dueño de la casa subió a buscar un cambio de ropa seca y toallas, mientras su amigo hablaba con su familia que se quedaría a dormir.
Makoto seguía callado y con la mirada perdida, Haru interrumpió su batalla mental.
Sintiendo la necesidad del más alto con su bañador puesto y su acompañante con bóxer, se metieron en la tina.
Tachibana recostado en el pecho de su amigo situado entre las piernas de su amigo, y el moreno con sus piernas extendidas, con sus manos rozando las más grandes y con su barbilla apoyada en la cabeza castaña.
Sin hablarse, cerraron los ojos y disfrutaron de la cercanía del otro, necesitándose, queriéndose.
Salieron de la bañera y se arreglaron para dormir, Nanase consintiendo a Makoto, secándole el pelo y acariciándolo de vez en cuando.
Se acostaron en la cama de Haruka y entonces, el castaño soltó las lágrimas.
Haru se sintió frustrado y con una opresión en el pecho, verlo llorar no era nada placentero. Podía sentir su tristeza, su dolor, el vacío de su corazón.
No entendía cómo es que alguien tan dulce, amable y desinteresado podía sufrir tanto, por amor.
Se supone que el amor es algo placentero, feliz, agradable, no esto.
Lo abrazó y dejó que escondiera su rostro en su pecho, lo necesitaba, y el estaba ahí para él.
— Makoto —le susurró— déjalo —y lo abrazó con más fuerzas— te lo pido —.
No le respondió, pero era lo que Haru más deseaba.
Él lo amaba, y quería su felicidad aún y cuando esta felicidad estuviera a lado de alguien más.
Le dolía, sufría por él, por verlo tan plano, sin luz, sin alegría. Si tenía que enfrentarse una vez más cara a cara contra Rin, bien lo haría.
Lo haría por Makoto y su felicidad.
Por Amor.
¿Que tal? se que les prometí que sería más largo... no creo que sea tan largo, peeerooo, sentí la necesidad de cortarlo hasta ahí el cap.
espero leerlos en los Reviews que tal les pareció, ¡Nos leemos! =)
