¡hola! ¿que tal? ... jeje espero hayan extrañado el fic =) aunque ahora he podido actualizar mas.. ejem pero bueno. he de decirles que disfrute muchísimo escribir éste capítulo una gran parte... no lo sé.. simplemente pasó... en fin...

¡muchas gracias a todos los que leen, los que me han dejado reviews, los follows y favoritos!... me hacen muy muye feliz =D

saluditos para:

Akise Yuki (Guest) que me encantó su review...

y EmiWasHereEV por su review! ¡muchas muchas gracias por sus comentarios!

en fin sin más que decir... al capítulo! =)


Capítulo 8 – I have seen the rain-

"I have seen the rain
I have felt the pain
I don't know where I'll be tomorrow
I don't know where I'm going
I don't even know where I've been"


Sin duda ese viernes de otoño hacía que su soledad se intensificara de a poco.

Makoto nunca había sido alguien completamente confiado, y ahora con lo que estaba pasando, estaba lejos de recuperar aunque fuese una 20% de su confianza perdida.

Se sentía frustrado, enojado, traicionado y triste a partes iguales. Uno de sus amigos de la infancia lo había de cierta manera "engañado" para hacer miserable a su otro amigo, que es la persona de la que Makoto está enamorado. Una gran brecha en la amistad sin lugar a dudas.

La siguiente cuestión es "¿Cómo debo actuar ahora?" , sentía que su corazón dolido quería ir a gritarle a Rin que sabía todo y que no lo quería cerca de nuevo, pero su parte bondadosa que aun sobrevivía le decía que no podía hacer eso, que se calmara, que el enojo era el que hablaba.

Otra de sus dudas es entorno a Haruka ¿y si el solo había reaccionado por su situación con Rin?, y ¿si era una respuesta a su competencia?, no soportaría otra desilusión de esa índole.

No creía a Haruka capaz de algo tan vil como eso, pero cuando una persona ha sido dañada de tal manera, hay algo dentro de él que no deja disfrutar la vida tan plena mente… y mucho menos el cariño. A estas alturas el castaño sentía que no era capaz de gustarle a alguien verdaderamente y mucho menos creerse merecedor de un amor como el que "parecía" profesarle el moreno, una parte de su corazón resentido, sentía que era irreal, y el ya no quería sufrir.

Como ya había iniciado el otoño, ya no podrían usar la piscina, así, que, Rin les había propuesto hacer una práctica conjunta, pero, para sorpresa del pelirrojo el capitán de Iwatobi se negó.

Salió de clases y se encontró con que Matsuoka lo esperaba en la entrada del instituto.

— Makoto —lo saludó el oji escarlata— te he extrañado —si Makoto no supiera lo que ha pasado, creería en la mirada amorosa de Rin— ¿sucede algo? —preguntó preocupado—.

— No —respondió — creí que tenían prácticas —no lo saludó correctamente, simplemente siguió caminando con la conciencia de que su acompañante lo seguía—.

El del samezuka no era tonto y es que la mirada resentida le hacía ver a Rin que algo sabía, algo ya no andaba bien.

— ¿Estás libre mañana? —caminaba unos pasos detrás del más alto y mantenía ambas manos en los bolsillos de su pantalón, señal de nerviosismo—.

— Es probable —detuvo su paso y volteó a ver a su amigo de la infancia— Rin tengo cosas que hacer antes de llegar a casa, te mandaré un mensaje —y sin esperar respuesta Makoto se giró y caminó sin mirar atrás. En la esquina dobló a la derecha y entonces se permitió descargar el dolor que le causaba ser tan frío con alguien que significó tanto para él—.

Es cierto que lo dañó, pero Makoto nunca ha sido una persona que pueda tratar fríamente a alguien, aunque este lo haya traicionado. La naturaleza de Makoto siempre ha sido bondad y amabilidad.


Cuando Nanase no vio a su pareja todo el día, entonces, supo que no estaba del todo bien, sin embargo después de lo de la confesión seguramente necesitaba reflexionar mucho.

Desde que no tuvo la oportunidad de ver al castaño todo el día, se había sentido incómodo, con un malestar en su estómago. Lo sentía pesado, incluso podría decir que "revuelto", y tenía un ligero presentimiento, por decirlo de alguna manera, pero no podría asegurar a ciencia cierta si éste era bueno o malo.

Llegó a su casa y al salir de la tina tenía un mensaje en su móvil

"saldré mañana con Rin, no te molestes, es necesario.

Te quiero.

Makoto"

Entonces sintió un vacío en la boca del estómago y una punzada en su corazón y hasta podría jurar que el aliento se le fue.

Estaba preocupado, su incomodidad aumento. ¿y si Rin lo convencía de que le diera otra oportunidad?, ¿y si hacía sentir mal a Makoto?. No podía pensar con claridad.

Esa noche Haruka Nanase fue víctima del insomnio.


El sol hizo su aparición rápidamente y entonces la preocupación, tristeza y pesar se hicieron presentes en el corazón de Makoto.

En la noche Haruka no contesto su mensaje, tampoco esperaba que lo hiciera.

Mientras hacía su rutina diaria, reflexiono sobre lo que había pasado con Rin hasta ahora.

Se sentía terriblemente enojado y defraudado, es decir, un amigo de la infancia que meramente te ha utilizado para dañar a otra persona que es de las más importantes para ti y encima que no haya pensado en tus sentimientos.

Es cierto que en un principio Makoto no lo quería de forma romántica, pero Matsuoka lo supo desde el inicio.

Ayer había vuelto a llorar en la noche, su alma dañada pedía a gritos desahogarse, del maltrato que había sufrido con rin y recordó aquellos días tan desoladores.

Había días en los cuales lloraba a rienda suelta gritando internamente por el dolor de su alma y otras en las cuales simplemente se recostaba en su cama mirando el techo y entonces sin darse cuenta comenzaba a llorar pero no hacía ningún gesto. Había llegado a tal punto en los cuales necesitaba sumergirse en su bañera y dejar de respirar hasta que el dolor de su corazón fuera sustituido por el de sus pulmones debido a la falta de aire.

Llegó a pellizcarse las piernas para evitar pensar en lo que rin decía o "gemía" cada que tenía intimidad con él, a jalarse el pelo por la desesperación de que sus lágrimas no eran suficientes para sentirse bien, e incluso miraba los objetos punzocortantes imaginando como menguaría su dolor sentimental, pero claro el no haría eso. Pensaba demasiado en su familia y sus amigos como para ahora considerarlo una salida…

Entre sus cavilaciones se dio cuenta que eran las 14:00 y en una hora sería su "última cita" con el oji escarlata.

Se arregló y con un suspiro deprimente emprendió camino hacía aquella fuente en la cual se veían cada tarde.

En el caminó recordó que en un principio Rin Matsuoka no era el violento que hizo desilusionarlo al final. No, en un inicio lo tomaba suavemente de las manos e incluso entrelazaba sus dedos, llegó a decirle que por las mañanas sus ojos verdes eran como pequeñas joyas brillantes y claras, que le gustaban por ser tan expresivos y transparentes. Que le volvía loco su amabilidad y dulce voz. Y eso hizo que de cierta manera se ganara un lugar muy especial en su corazón, o por lo menos tenía.

Llegó en un santiamén al lugar del encuentro, sorpresivamente Rin se encontraba ahí, con una pose relajada y dedicándole una sonrisa tierna y amorosa. Lo desarmó por completo y lo envío por completo en un flashback del inicio de su relación.

— Hola Makoto —le hizo un ademán de saludo con su mano derecha— vamos nos espera una tarde larga —lo tomó de su mano derecha y lo arrastró a distintos establecimientos—.

Podría decirse que la tarde estuvo llena de sorpresas para el oji verde. Rin se comportó como un novio excepcional, tratándolo tiernamente y preocupado por su bienestar.

Pasaron desde la sala de cine, viendo una comedia, género favorito del castaño. Saliendo Tachibana fue arrastrado de nuevo por su aún novio hacía una parada de autobús el cual para sorpresa del capitán de Iwatobi los llevó directo a la feria otoñal de la ciudad.

El pelirrojo jugó y gano premios para su pareja, le compró helados y alguno que otro dulce típico.

Al anochecer era el escenario perfecto para subir a la rueda de la fortuna, así que lo hicieron.

— Makoto —habló el tiburón— lamento el cómo te he tratado —viendo la sorpresa en Tachibana prosiguió— se que te he tratado mal, pero ésta vez es real, cambiaré… y creo que lo has visto éste día —.

— Rin —seriamente habló el castaño, pero desvió su mirada hacia la ventanilla del juego— deberías saber que con un día no basta —.

— Lo sé —cierta desesperación se hizo presente en su voz— pero es sólo el primer día, te lo demostraré —le tomó ambas manos y lo miró directamente a esos ojos que habían perdido algo de su expresividad— eres alguien muy especial Makoto y no quiero perderte —lo último lo dijo tan firmemente que el castaño sintió un escalofrío recorrer su amplia espalda—.

Al bajar del juego caminaron hacía la salida. Después de la confesión del nadador de samezuka gobernó el silencio.

Después de llegar a la parada de autobús que llevaría a Makoto a su casa subieron y al bajar a unas cuadras de la casa de Makoto, el castaño detiene la marcha.

— Rin —esperó a que su compañero lo mirara— ya lo sé todo —había pensado en lo que le diría, pero en el momento su mente estaba en blanco. Sentía que las palabras se agolpaban en su garganta y nada salía de ella. El nudo era mayor y su frustración igual, sentía sus ojos arder, las lágrimas no tardarían en salir— sólo quiero que esto termine ya —

— ¿Qué? ¿de qué estás hablando? —no podía estar hablando de lo que Haruka había visto ¿cierto? Un vacío se instaló en su estómago y su sangre dejó de circular de manera regular. Las manos las sentía frías y su boca se secó al instante— Makoto… —lo llamó—.

— ¡déjalo ya Rin! —le gritó— sólo, ¡sólo déjalo así y vete! —.

— ¡¿pero de que mierda hablas?! —se acercó al más alto y le tomó la mano—

— ¡de ti y Nitori! —se soltó de su agarre con brusquedad— ¡¿crees que no lo sabría?! —sus lágrimas hicieron su aparición y su respiración se volvió más irregular— no soy tan estúpido —se calmó— cuando venías a buscarme en las noches solo por sexo, lo llamabas a él ¿creías que nunca diría nada?, lo soporté Rin, por mucho tiempo, pero ya no más —lo miró esperando a que hablara —.

— Fue Haruka ¿cierto? —el depredador se mostraba arrepentido—

— El me lo dijo hace días, cuando le dije que no sabía cómo terminar contigo sin hacerte sentir mal, me dijo que no te merecías tanta consideración —inspiró—y es verdad…. No la mereces —la mirada destrozada de Makoto le solía al tiburón de una manera que no creyó posible—.

— Yo —la desesperación aumento— yo no quería Makoto, yo sí te quería es … sólo… —¿entonces porqué no me terminaste Rin? —lo interrumpió— ¿porqué esperar tanto tiempo?... ¿sólo por tu rencor hacía Haruka?... ¿alguna vez pensaste en mi?, ¿en lo que sentiría? ¡¿alguna vez?!... —.

— No voy a dejarte Makoto —.

— Pues no te lo estoy preguntando Matsuoka —.

— Y ¿cómo estás tan seguro que Haruka no está haciendo lo mismo solo para joderme? De verdad ¿crees conocerlo tanto? ¡¿eh?!, cuando sabemos que nunca ha mostrado interés en nadie ¡¿eh?! —lo había tomado bruscamente del brazo de nuevo—.

— Yo… —por un momento no supo que decir, eran las mismas dudas que el había tenido días antes, pero ya había resuelto que creería en Haru, así que le respondió— yo le creo Rin —.

— Makoto ¡por favor! —

— ¡no! —lo tomó por los hombros— no entiendo que haces aquí, ya te lo dije ¡ya decidí! … ¡te equivocaste!, Haru me quiere y… —lo miró con algo de preocupación— me lo demostró… me acosté con él —le dijo mirándolo fijamente— simplemente ve y sigue con lo que tienes con Ai —se volteó y caminó— adiós Rin —.

Rin Matsuoka solo lo dejo irse, lo había perdido, y a pesar de todo se quedaba con Haru. Lo pensó, pero No podía dejar a Makoto, no ahora.

Caminó hacia la estación que lo llevaría al samezuka, mañana podría pensar con la cabeza fría, ahora no podía.


Apenas se perdió de la vista de su ex pareja corrió calles y escaleras para llegar a la casa de Haruka. Se sentía más ligero, pero quería llorar… quería correr y abrazar a el moreno, pero sentía inseguridad y entonces, con el sudor en su frente, las mejillas enrojecidas, los ojos llorosos y su respiración agitada, fue recibido por Nanase preocupado.

— ¿Makoto? —lo miró alarmado— ¿Qué ha pasado? —dejándolo pasar—.

— Lo he terminado Haru… —lo miró con ganas de llorar de nuevo— a Rin, le dije todo —.

— ¿estás bien? —y su vista se dirigió a las pequeñas marcas en sus brazos y frunció el ceño—.

— No es nada —contestó el castaño dejándose caer en la entrada— me siento… diferente—.

— Y así será Makoto —el moreno se sentó a lado del oji verde y con su mano derecha tomó la izquierda del castaño, mientras recargaba su cabeza en el hombro izquierdo del más alto— por fin —y sin verse, ambos sonrieron por estar de esa manera entre ellos, sin ninguna presión ni culpa—.

Libres.


¿reviews? espero les haya gustado joojojo pronto vienen cosas lindas y emocionantes!.. bueno a mi parecer.. gracias a todos los que leen ¡nos leemos! ... les mando un gran abrazo!