Bueno, aquí va otro episodio. arwriter: por mi les juntaría ya, pero quiero que los personajes "sufran" un poco por haber sido tan cobardes :P
¿Qué acababa de decir el director? ¿Qué Odd estaba en el mismo caso que él? Eso significaba… que Odd también tenía una relación con alguien por lo menos dos años menor que él… aunque acababa de decir que las prefería más mayores. No tenía sentido…
Odd no podía estar con ninguna de las alumnas menores. A Odd siempre le habían gustado más del estilo de Samantha, y más mayores. Además, bastaba con revisar uno de los cajones de Odd para encontrar unas revistas que afirmaban que le gustaban los cuerpos hechos y derechos.
Por otro lado… Odd estaba más salido que el pico de una mesa… e incluso había logrado mantener alguna relación por encima de su media (de una semana, había logrado estar incluso un mes), y no estuviera sólo con la chica por su físico.
Sólo había una forma de saberlo: preguntarle. Si iba por Kadic preguntando a las chicas si tenían una relación con Odd, varias se sentirían ofendidas dada la reputación de su amigo.
Buscó a Odd, pero era difícil encontrarle… hasta que escuchó la voz histérica de Sissi, gritar la palabra "mamón", y supuso que se refería a su compañero. En efecto, se acercó donde estaban.
- ¡Se que fuiste tú! – gritó Sissi.
- ¡Y yo te digo que no se de que me hablas! – dijo Odd sin perder su sonrisa.
- ¡Fuiste tu el culpable de que se me rasgara la camiseta! – volvió a gritar Sissi.
- ¿Y que gano yo con eso?
Sissi le miró furiosa.
- ¡Verme los pechos, qué otra cosa! ¡Todos saben en Kadic que eres el más salidorro de todos!
- Bueno, pero incluso yo tengo un handicap, hay cosas que ni yo aguanto – respondió él, provocando una carcajada general.
Avergonzada, Sissi se fue bastante deprisa.
- Cada día te superas, Odd - dijo Ulritch.
- Ya lo se, por algo voy a presentarme a El Club de la Comedia en cuanto pueda – dijo Odd, orgulloso de sí mismo.
- Por cierto, quería hacerte una pregunta…
- Dime.
- ¿Con qué alumna de 13 años o menos estas saliendo?
La sonrisa de Odd se congeló.
- ¿Cómo dices?
- Que se que sales con una de las jóvenes de Kadic.
Odd agarró a Ulritch y le llevó a las máquinas de las bebidas, que en ese momento no había nadie.
- ¿De donde has sacado eso? – le preguntó, muy serio.
- Al director Delmas se le escapó tu apellido mientras me echaba la charla sobre salir con las alumnas jóvenes.
Odd miró para otro lado.
- Odd… tranquilo… no pensaba reírme de ti, sólo quería saber quien es la afortunada.
- No. No te lo voy a decir.
- ¿Por qué no? Yo siempre te comento si tengo una relación.
- Es complicado… ni ella ni yo queremos darlo a la luz.
Odd se dio la vuelta y se marchó.
Ulritch sintió que había metido la pata. Cuando fue la hora de cenar, fue con Jeremy y Aelita. Odd no estaba por allí, de forma que les contó lo que había pasado.
- Así que Odd sale con una joven desconocida – comentó Jeremy.
Aelita sacó su teléfono, y en dos segundos ya había mandado un SMS a Yumi para contárselo. Con el tiempo, se había vuelto bastante chismosa, aunque eso no bastaba para que Jeremy dejara de desearla.
- Creo que me voy a dar prisa – dijo Ulritch -. Voy a intentar pillarle con la chica.
- Te metes en un asunto que no te concierne – dijo Aelita, aunque en el fondo también deseaba saber quién era.
Ulritch comió rápido y fue a buscar a Odd. Buscó primero por los alrededores, y cuando vio que no estaba, decidió ir mirando por los pasillos de Kadic hasta verles. En las dos primeras plantas no vio nada, hasta que…
Al fondo del pasillo, estaba Odd, hablando con alguien que no podía ver por culpa de la esquina. Decidió actuar rápido y corrió hacia allí, pero al torcer la esquina… no había nadie. Odd, sin embargo, le pegó un puñetazo en la nariz, dejándole en el suelo.
- Te oí llegar, y le pedí que se fuera… nunca lo hubiera pensado de ti.
Se alejó de allí. Con gran dolor, tanto en su nariz como en su corazón por traicionar a un amigo, Ulritch se levantó.
En ese momento, vio que Tamiya se acercaba.
- ¡Dios mío, Ulritch! ¿Qué te ha pasado?
- Tropecé… no es nada.
- Pues estás sangrando.
Tamiya sacó un pañuelo de papel y se lo cedió a Ulritch.
- Pues de milagro. Me había dicho Milly que quería verte.
- Vale, ¿Dónde está?
- Ha dicho que te iba a esperar en la puerta de tu cuarto.
- De acuerdo, gracias.
Ulritch fue a su habitación. En efecto, Milly le estaba esperando.
- Buenas noches.
- Buenas noches – respondió ella, colorada.
Ulritch abrió la puerta y la hizo un gesto con el brazo para que entrase. Ella lo hizo, y se sentó en la cama de Ulritch. Él también se sentó.
- ¿Pasa algo?
- Ulritch, quiero saber qué es lo que somos exactamente – preguntó Milly, sin rodeos.
- No entiendo la pregunta.
Milly le miró los ojos.
- Que quiero saber que somos… amigos, pareja…
- ¿Y me lo preguntas? Vaya… yo que le había dado a Tamiya la exclusiva para que mañana fuéramos portada.
- ¡¿Qué?
- Es broma – dijo Ulritch -. Aunque creo que había quedado claro que sí somos pareja.
- Pero… ¿qué sientes por Yumi?
Esa pregunta no se la esperaba… no de aquella forma al menos. ¿Qué sentía por Yumi? Tenía claro que sentía algo, pero no parecía que fuera a avanzar mucho… además, Milly era una persona agradable, se sentía bien con ella, incluso siendo más joven que él, notaba cierta química.
- Nada que pueda interferir entre nosotros. Sólo es una amiga – dijo finalmente, mirándola a los ojos.
Pensó que igual le pedía que dejara de ver a Yumi, pero Milly sólo sonrió y se acercó más a él.
- Por cierto, ¿has visto a Odd? – preguntó Ulritch.
- Eeeeeh… no…
- ¿Seguro?
- Si me vas a preguntar con quien sale, no puedo decirlo. Les… les vi, y me hicieron jurar que no lo contaría.
- De acuerdo, no voy a insistir.
A varios metros de allí, Yumi estaba tumbada en su cama, observando la noche, pensando. Sabía desde hacía tiempo que Milly sentía atracción hasta Ulritch… aunque no sabía que él también sintiera lo mismo… ¿o trataba sólo de darle celos? ¿Era posible que Ulritch sólo fingiera que no se acordaba para ver su reacción?
No… no parecía posible que intentara hacer tal cosa. Aunque Odd tenía razón con el asunto de que se distanciaran un poco… siempre había estado segura de lo que sentía por Ulritch cada vez que le veía acercarse a otra chica, pero cuando no, se confundía.
Aelita y Jeremy ya la habían intentado ayudar con ese problema, pero claro… ¿qué iban a saber ellos, que nunca habían dudado, y sin embargo, tampoco se habían atrevido a dar el paso?
Parecía que sólo le quedaba una opción. Una opción que sabía que le podía salir cara si no la usaba con precaución. Podía condenarse a sí misma por usarla. Alargó la mano para alcanzar su teléfono móvil, y marcó.
- ¿William?
A la mañana siguiente, Ulritch aprovechó que era sábado para dormir hasta tarde. No le apetecía ni desayunar. Seguía con el remordimiento de conciencia por intentar espiar a Odd. Decidió que lo mejor sería disculparse cuando se le bajaran los humos.
*Toc, toc, toc,* alguien llamaba a la puerta.
- Adelante.
Jim entró.
- Stern, tienes visita.
- Que pase quien sea – dijo Ulritch.
Sin embargo, al segundo siguiente, pensó en que no debería hacer dicho eso. Su padre entró al dormitorio, y Jim se fue para dejarles solos.
- ¿Aún dormido a estas horas? – preguntó el señor Stern.
- Si estuviera dormido, no podría hablar contigo – respondió su hijo de mal humor.
- Siempre tienes respuestas para todo, ¿no? Menos para tus exámenes, claro.
Ulritch se levantó y comenzó a vestirse.
- Últimamente he tenido la cabeza en otra parte.
- Desde que naciste – replicó su padre -. Sin embargo, para acosar a las alumnas menores, no has tenido la cabeza en otra parte.
- ¿Cómo te has enterado? – preguntó Ulritch, aunque intuía la respuesta.
- Me lo ha contado tu director tras hablarme de tus óptimas notas.
Ulritch terminó de vestirse, y salió de su cuarto, seguido por su padre. Si tenían que discutir, por lo menos que le diera el aire.
- ¿Y qué te importa con quien salgo? ¿También vas a criticarla, con mis amigos?
- Si es tan inútil como ellos, cosa de la que estoy seguro…
- ¡Cállate!
Ulritch cada vez era menos paciente con su padre.
- Siempre igual… - respondió su padre, haciendo un gran esfuerzo por no dar una bofetada a su hijo -. Pero vamos, que con la gente tan buena que tiene que haber aquí, seguro que has escogido a lo peor…
- ¿Y cómo es que supones que aquí hay gente que consideras buena? – dijo Ulritch, sorprendido.
- Al estar en la sala de espera, también había por delante de mi una de las alumnas jóvenes, y tuve una charla con ella.
- ¿De veras?
- Sí, al parecer, trabaja para el periódico de la escuela, y tiene claro que quiere seguir en periodismo… parece tener las ideas claras… una pelirroja muy agradable.
En ese momento, Ulritch esbozó una sonrisa irónica.
- ¿En serio piensas eso?
- Sí. ¿A que viene esa sonrisa idiota?
En ese momento, apareció Milly, a bastante velocidad.
- Hola, Ulritch. ¡Oh! Hola, señor. – dijo dirigiéndose al señor Stern.
Ella besó a Ulritch y le dijo:
- Luego nos vemos para comer, que al parecer ha ocurrido algo raro en el gimnasio. ¡Adiós!
Y se fue también corriendo. El señor Stern se había quedado impactado.
- ¿Es que tú y ella…?
- Sí.
- ¡¿Lo habéis hecho?
- ¡No! Sólo estamos saliendo.
El padre de Ulritch se relajó.
- Me habías asustado… pero en fin, me alegro de que salgas con una persona que parece tener la cabeza en la Tierra… yo me voy a ir ya…
- De acuerdo.
Se alejó, dejando a Ulritch contentísimo por haber visto la reacción de su padre. Decidió ir al gimnasio, para enterarse de qué había pasado. Al llegar, se enteró de que Sissi había sido víctima de un ataque de nervios al entrar para ver el partido.
Su padre intentaba calmarla hablándole en voz baja, pero ella seguía echa un ovillo en el suelo, temblando. Notó que la psicóloga del colegio tomaba notas, sentada al lado de Sissi, mientras Jim intentaba alejar a los curiosos.
- Venga, fuera.
Muchos salieron, pero Ulritch decidió esperar a Milly, que no tardó mucho en volver, enfadada.
- ¡Me ha quitado la libreta! – dijo mientras empezaba a andar.
- No te preocupes, no creo ni que te dejaran publicarlo… es la hija del director.
- Aún así… - dijo ella, molesta.
- Bueno, hoy has sacado algo positivo ya: le caes bien a mi padre.
- ¿Mmmmm?
- Normalmente, no tolera a ninguna persona con la que me junto, aunque contigo ha hecho la excepción.
- Pues no me pareció tan frívolo cuando hablamos – dijo Milly.
- Se ve que para caerle bien, debe conocerte antes de que sepa que…
Las palabras "me conoces" se perdieron en el aire.
A pocos metros de ellos, Yumi y William se estaban besando.
