Los Guerreros de Lyoko volvieron a Kadic. El plan de Jeremy había sido un fracaso. Habían entrado en el Sector 5 para intentar localizar a X.A.N.A., pero era inútil. Cada vez que notaba que le buscaban, recorría Internet a través de la fibra óptica, los cables telefónicos, las redes inalámbricas… todo ello para imposibilitar que sus enemigos pudieran atacarle.
Sólo una vez habían logrado vislumbrarle, pero no identificaron ninguna forma, antes de que escapara. Jeremy lanzaba periódicamente algún rastreador, pero X.A.N.A. había destruido algunos de ellos.
Anochecía cuando llegaron al recinto del colegio. Yumi debía irse ya a su casa. El resto fueron al comedor para cenar, antes de retirarse. Cuando estaban a la mesa, pasó cerca de ellos la chica de pelo caoba, que saludó a Jeremy.
- Hola.
- Hola – respondió él.
Ella se alejó.
- ¿Qué? – dijo Jeremy, al ver que Aelita le miraba fijamente.
- ¿Cómo que "qué"? ¿Qué te pasa con esa chica?
- No me pasa nada.
Aelita se levantó y se fue. Bastante había tenido con estar sola esa tarde durante el ensayo, con un único mensaje de Jeremy, no para apoyarla sino para pedirle que fuera a la fábrica cuando acabara, como para que encima coqueteara con esa chica.
A medianoche, Odd y Tamiya estaban fuera. Se habían arriesgado, ya que debían hablar.
- ¿Qué es lo que pasa? Me tienes preocupado – dijo Odd.
- Odd… no voy a andarme con rodeos… quiero que se sepa lo nuestro.
Odd quedó en shock por lo que acababa de oír.
- Perdona… ¿has dicho que quieres "que se sepa lo nuestro"?
- Sí…
- ¿Pero no habías dicho esta tarde que…?
- ¡Se lo que dije! Pero no es así… no quiero mantenerlo en secreto…
Tamiya abrazó a Odd.
- Por favor…
- A ver, no te humilles…
Tamiya le soltó.
- Escucha… de momento, no quiero que se sepa…
- ¡¿Porqué? – estalló Tamiya.
- Vamos a ver… te prometo que pronto lo contaremos…
- ¡¿Pero porqué no?
- Porque… es complejo… ¿No te basta de momento con saber lo que siento por ti?
- Precisamente… con esto, no me queda claro qué es lo que sientes…
Tamiya se alejó. Odd esperó a que se fuera, antes de darle una patada a una columna. Eso sólo le sirvió paras que además de sentirse fatal, le doliera el pie. Decidió subir a su habitación, y hablar con Tamiya cuando se calmase.
Al día siguiente, se encontraron de nuevo para el desayuno. Se notaba cierta tensión entre Aelita y Jeremy. Al parecer, tuvieron una discusión la noche anterior, cuando el resto se fueron a sus habitaciones.
Empezaron a hablar de la misión del día anterior, hasta fijarse en que Milly y Tamiya se iban a sentar en la mesa contigua, de forma que tenían que cambiar el tema de conversación. Tamiya miró a Odd de soslayo, con rabia contenida. Yumi llegó un par de minutos después, y se sentó frente a Ulrich, al lado de William.
El director Delmas entró en ese momento de nuevo en el comedor. En lugar de hacer anuncios, se dirigió a la mesa donde estaban Jeremy y los demás. En una voz muy baja, y con una mirada muy seria, les dijo:
- Mi hija se ha despertado. Quiere veros allí cuanto antes, a todos. Nada de reportajes – añadió mirando a Milly y Tamiya.
Una vez se fue, los chicos se miraron confusos.
- ¿De qué iba esto? – dijo William.
- No se, pero habría que ir… ¿no? – preguntó Aelita.
- Sería lo más… - empezó Jeremy, pero se calló cuando saludó a la chica del pelo caoba, que se encontraba al otro extremo del comedor.
Aelita le miró con rabia reprimida. El resto del grupo miró a otro lado, ya que estaban todos más o menos igual que ellos. Decidieron ir después de las primeras clases, a fin de dejar descansar a Sissi antes de que fueran tantas personas a verla.
Tras una mañana que a todos se les hizo bastante larga, fueron a la enfermería. Aunque a la señora Yolanda no le hacía mucha gracia que entrase tanta gente, el director Delmas se lo había pedido.
- Como se altere lo más mínimo… - dijo Yolanda antes de salir.
Todos se pusieron alrededor de la cama. Sissi miraba al techo, como si ignorase a los que acababan de entrar. Ninguno dijo nada durante un minuto. Finalmente, Yumi se animó a hablar.
- …Hola…
Sissi pareció volver en sí. Bajó la mirada, aunque no fue capaz de mirar a ninguno a la cara, por lo que se quedó observando las sábanas.
- Chicos… - empezó, con una voz tan baja que les costó escuchar lo que decía – quería deciros que… lo siento…
Ninguno dijo nada ante esto. ¿Sissi Delmas acababa de decir "lo siento"? Se miraron entre ellos, intercambiando miradas de asombro, hasta que Sissi volvió a hablar.
- Me he portado muy mal con… todos vosotros desde que… os conocí… y me siento fatal por ello… he sido una persona horrible… y quería pediros… perdón por ello…
Nadie dijo nada. A todos les había pillado por sorpresa lo que había dicho Sissi, y ninguno sabía que decir. Sissi no volvió a decir nada, sino que señaló la puerta, indicando que se fueran.
Salieron en silencio hasta que llegaron a la calle. El aire fresco les ayudó a recuperarse del momento.
- ¿Alguien puede aclararme qué ha pasado? – dijo Odd.
- Diríase que Sissi se ha… disculpado – dijo Yumi.
- Pero, ¿por qué? – dijo Aelita.
Hubo un "mmmmmmm" general. Sin embargo, en ese momento, alguien salió corriendo del edificio de Kadic. A toda prisa, agarró a Tamiya, y en cuestión de segundos, la llevaba con él.
- ¡¿Pero que coño…?
Odd no se lo pensó dos veces y salió corriendo tras él.
- ¡Llamad a la policía!
Odd empezó a perseguir al hombre, que llevaba bien sujeta a Tamiya, tapándole la boca para que no gritara. Siendo la hora que era, apenas había gente en la calle.
- ¡No huyas, cabrón!
El hombre no parecía agotarse, al contrario que Odd. Sin embargo, no estaba dispuesto a dejarle escapar. Siguió corriendo.
El desconocido torció una esquina. Era un callejón sin salida. Odd apareció tras él.
- ¡Ja! ¡Ríndete!
El tipo se rió.
- No cuentes chistes, que la risa me sienta fatal. Sí, puede que esto sea un callejón sin salida, pero… eso no me va a detener.
Dejó a Tamiya al fondo del callejón y se dirigió hacia Odd.
- ¡Venga! ¿A qué esperas? ¡Ataca, flacucho!
- ¡Soy esbelto, imbécil!
- Lo que digas… ¡vamos!
Odd se lanzó contra él. Sin embargo, el desconocido le esquivó sin dificultad y le dio un puñetazo en la cara.
Odd notó que su nariz se había roto. El tipo intentó pegarle otra vez, pero Odd logró esquivarle. Sin embargo, el secuestrador le dio una patada en el estómago, dejándolo prácticamente fuera de combate.
- Niño, deberían haberte enseñado que hay gente con la que conviene no meterse con los mayores.
Odd, que estaba en el suelo, de rodillas, a causa del golpe, logró levantarse y dar un cabezazo al desconocido. Éste se estrelló contra unos cubos de basura.
- Mocoso insolente…
Sacó una navaja, pero en ese momento…
- ¡Alto! ¡Policía!
La policía había llegado al fin. Uno de los policías se encargó de esposar al desconocido, mientras el otro se dirigía a Odd y Tamiya.
- ¿Estáis bien?
- Sí… sólo me he roto la nariz…
- Odd…
- Os voy a acompañar a Kadic – dijo el policía - Vuestros amigos nos llamaron, pero como no sabían por donde habías ido, nos costó encontraros.
- De acuerdo… ¿nos puede dejar un momento hablar a solas? – preguntó Tamiya.
- Claro. Pero daos prisa.
El policía se apartó para hablar con su compañero. Tamiya ayudó a Odd a levantarse. Se movieron al fondo del callejón.
- ¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho? – dijo Tamiya.
- Primero, porque somos amigos. Segundo, porque te quiero – dijo Odd.
- Que tonto eres…
Tamiya besó a Odd, juntándose todo lo que podía a él. Odd correspondió al beso, mientras se abrazaba a ella.
- Odd... siento lo de anoche – dijo Tamiya cuando se separaron -. Tómate tu tiempo para que contemos lo nuestro… no hay prisas…
Odd se quedó callado un momento antes de responder.
- De acuerdo… de todas formas, tenía una sorpresa para ti… cuando volvamos, te la doy.
- ¿Qué es?
- Una sorpresa.
Tamiya sonrió, antes de ir ambos con el policía.
- ¿Prefieres ir al hospital? – dijo el policía a Odd.
- No… en todo caso, tenemos enfermera en Kadic si pasara algo.
No muy convencido, el policía empezó a caminar, seguido por Odd y Tamiya.
