HOLA!!! aquí les traigo la actualización, no pude publicarla ayer es que me quedé a medias y no quería dejarlos más en el suspenso, mejor todo junto no creen???
Me han encantado sus reviews, increíblemente ya llegamos a los 224!!! eso me emociona muchísimo por que como bien saben este es mi primer fic, gracias por todo su apoyo, y sigan dejándolos por que la historia ya está por concluir, el siguiente capítulo ya es el final =( pero estoy muy contenta por que su apoyo ha sido muy reconfortante, por eso con todo el corazón les digo mil GRACIAS!!!
ACLARACIONES: la historia es mía, los personajes son de la célebre Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos...
CANCIÓN DEL DÍA: "Amo" de Axel Fernando
Otra cosa, mi historia siempre es narrada por Edward,
espero les guste y no se aburran, capítulo larguísimo y tiene unas escenas SUBIDAS DE TONO!!!! no se espanten... no me juzguen si no les gusta, y les ruego su comprensión, digo no tengo muchas experiencias en ese aspecto y menos por que el narrador es hombre y yo soy niña jejejejejeje.... antes de todo les agradezco...
Ahora sí....
CAPÍTULO XXV
FRENESÍ
El beso fue muy tierno, lleno de amor, terminó antes de lo que los dos esperáramos o deseábamos, pero a pesar de eso yo me sentía completamente dichoso de haber descubierto una verdad que estaba frente a mí: Bella me amaba incluso más de lo que merecía. Me miró fijamente y después me abrazó. Creo que el tiempo ahí pasó a segundo término. No sé cuanto duramos ahí en los brazos del otro, sólo noté que Alice y Jasper salían de la casa porque ella se removió entre mis brazos, les agradecí enormemente que no dijeran palabra alguna.
No hablábamos, no había necesidad y tenía la impresión de que si habríamos la boca la burbuja que se había formado a nuestro alrededor se reventaría, supuse que no era necesario romper este tranquilo silencio en ese momento, pues sería justo cuando fuera necesario. Pronto caí en las profundidades del sueño y dormí como nunca antes. Saber que yo ya había sido aceptado por ella me hacía enteramente feliz, pues si bien sabía que yo le pertenecía desde aquél momento en que dejó aquella nota, sólo hasta ahora experimentaba un sentimiento diferente, lo que era realmente ser aceptado saber lo que era ser correspondido; ella me había devuelto un corazón, por que el mío estaba en su pecho y el de ella ahora estaba en el mío.
A partir de ahora yo buscaría hacer feliz mi nuevo corazón, uno del que tenía la seguridad que estaría eternamente clavado en mi pecho. Dormí y ella estuvo presente en mis sueños. No sé cuánto tiempo pasó hasta que desperté, abrí los ojos y la oscuridad me invadió, por primera vez no sentí miedo pues la sentí entre mis brazos, ella se removió en ese mismo instante, lo supe por que al parecer nuestras respiraciones eran complementarias y acompasadas, inevitablemente una sonrisa llegó a mis labios y estoy seguro que a mis ojos.
-¿Edward?- dijo ella en una voz ronca y a la vez desesperada
-Aquí estoy mi amor…
-Oh Edward…- ella se pegó a mi abrazo- creí que todo había sido sólo un sueño, temía despertar y no encontrarte…- de pronto sus ojos comenzaron a derramar lágrimas… No, yo no quería que ella sufriera, así que inevitablemente se las limpié y besé cada uno de sus ojos.
-No Bella, nunca más me iré… perdóname, siempre soy un tonto, un idiota, merecería la muerte por hacerte sufrir así, no deberías perdonarme siempre te hago daño, dime que no quieres volver a estar junto a mí, lo merezco Bella, tú eres…
-Cállate Edward… preferiría morir que no volver a tenerte a mi lado- me besó nuevamente y supuse que ella querría dejar hasta ahí el tema, pero aún así ella merecería muchas explicaciones.- Además… yo también he sido una completa idiota… Es que yo Edward… yo Te amo tanto que tengo miedo que cuando la gente se entere arruine todo lo que tenemos, no quiero que nuestro mundo se caiga en pedazos; por eso ayer te negué, yo quisiera gritarle al mundo que te amo, pero ambos sabemos lo complicado que es en este medio, no es por falta de amor, es por exceso de este, Edward si esto no funcionara temo que mi vida no volverá a ser como antes, no sé si tendría la fuerza de alejarme de ti si eso fuera necesario, no me volvería loca y estoy segura que no me suicidaría, pero de eso a vivir y volver a ser feliz hay un abismo, Edward yo te amo, más que a mí misma, más que a cualquier cosa que haya en el universo entero…
-Sabes Bella, mi vida sin ti era como una noche sin luna, donde había puntos de motivación y fuerza, de repente pasaste tú, como una estrella fugaz e iluminaste todo, todo lo demás perdió su potencia y la única fuente de luz y alegría fuiste tú… Bella sé que soy celoso, posesivo… pero te amo tanto y precisamente por eso tengo miedo de perderte… Bella, ahora tú eres mi vida-los dos estábamos llorando, no había matiz de mentira ni de dudas ni de nada más que ese amor profundo que nos profesábamos- Bella… ¿esa canción la compusiste para mí desde hace mucho tiempo… desde que… bueno… ya sabes?
-No Edward… desde que te conocí tú eras especial en mi vida y fue hasta que fui más grande que me permití creer que me gustabas, fue en ese entonces cuando escribí aquél verso, pero nunca lo vi como una canción. Cuando me fui a Italia, comencé a componer, y me sorprendía que independientemente de lo que me hubieras hecho, cuando pensaba en ti, mi música fluía, me inspirabas Edward Cullen. Una noche soñé con una música y tú estabas ahí, me gustó muchísimo así que cuando desperté quise reconstruir aquél sueño aunque sabía que tú nunca estarías aquí…- en ese momento la tomé de la mano y le sonreí, quería que entendiera que ahora nunca me alejaría de ese lugar- La compuse y de repente me encontré cantando aquél verso, pero era sólo el coro y de eso tenía la certeza, eso pasó en mi primer año y me prometí a mi misma que nunca más tocaría aquella melodía, es más tenía la impresión de que la olvidaría porque ni siquiera escribí las notas. Los años pasaron y cuando volví te vi de nuevo, eras diferente, te veías más maduro y más hermoso que antes y de repente toqué tu piano y supe lo que quería tocar. No lo volví a hacer. Cuando comenzamos a andar; una noche que yo regresé antes a casa me encontré en este mismo piano y las palabras fluyeron, te lo oculté pues quería que fuera un momento especial, Edward esta canción dice lo mucho que me costó llegar a tu corazón y que deseo más que nada en este mundo que lo dejes conmigo para siempre.
-Bella… así será… yo te amo, te amo, te amo…- nos besamos nuevamente, habiendo aclarado este punto ya nada más importaba, sólo ella y yo y que a partir de ahora estaríamos juntos por siempre.
Le conté lo que había pasado con Lauren, el porqué me la había llevado y aunque al principio se encogió cuando le dije que me había ido con ella después entendió el punto, nos disculpamos y decidimos que a partir de este momento lucharíamos por nosotros, por estar juntos y que no nos importaría el exterior. Daríamos a conocer nuestro noviazgo formalmente en un mes más cuando se hiciera la siguiente rueda de prensa, platicamos muchísimo esa tarde hasta que escuché el estómago de mi amada gruñir, me dio tanta risa que se disipó cuando el mío también hizo notar su existencia.
-Vaya… creo que no hemos comido en casi un día entero…
-Tienes razón Bella, será mejor que me ponga a hacer algo- le dije, quería lucirme con ella con mis buenos dotes culinarios.
-¿Cómo que harás algo? Yo lo haré, ya verás lo delicioso que cocino cuando estoy feliz…- se paró del piso, lugar donde habíamos estado durante muchísimo tiempo, y se escuchó el crujir de todas sus articulaciones rígidas por la mala postura, ella hizo ademán de dolor- No pasa nada, simplemente que estaba un poco envarada.
-Bella, debimos haber dormido en tu recámara, has de haber pasado una muy mala noche…
-Te equivocas… he pasado la mejor noche de mi vida- Acto seguido me guiñó un ojo y se fue a la cocina, la seguí y cuando me levanté mis huesos hicieron el mismo sonido, me dolió un poco pero después de que terminé de estirarme mi cuerpo me lo agradeció.
Cocinamos en silencio, de vez en cuando riéndonos de que nos peleábamos por hacer una u otra cosa. Ella se encargó de hacer un complicado guisado de carne con vegetales y el postre, que era un pay de chocolate; yo la ensalada y la pasta, además de que me encargaría de lavar los platos al terminar. Cenamos bajo la luz de las velas y al final realicé mi labor; obviamente con la ayuda de mi amada fue todo mucho más rápido, serían las ocho de la noche cuando Alice llamó diciendo que ella y Jasper no vendrían a dormir; así que mi amada y yo planeamos ver unas películas en la sala.
Bella se metió a bañar en lo que yo acomodaba en la sala unas colchonetas, unos almohadones, la televisión, el DVD, revisaba si había gaseosas y palomitas, que aunque habíamos cenado suficiente en una función casera nunca deben faltar. Cuando terminé me metí a bañar pues estaba todo sucio luego de un día completo de no hacerlo, me lavé los dientes y me afeité, me tomé mi tiempo, cuando salí del baño noté que no me había llevado más que mis bóxers negros, pero faltaba mi pijama, así que salí del baño así.
No vi nada de malo en hacerlo porque cada cuarto tenía su baño privado, Bella no se vería en la incómoda situación de ver mi cuerpo semidesnudo por la casa, incluso aunque yo lo quisiera yo jamás le haría pasar un bochornoso momento. Tomé la toalla entre mis manos mientras me secaba el pelo, ya estaba en la cajonera donde debían estar mis pants y las playeras cuando…
-Edward…- Reconocí la voz instantáneamente y me puse rígido, mi toalla se resbaló de entre las manos y mi cabello comenzó a gotear. Ella traía puestos unos shorts algo ajustados, de los que usualmente usaba cuando hacía calor, yo ya estaba acostumbrado a verla así y aunque mi cuerpo reaccionara por obvias razones, siempre respeté eso y mi amor era más grande que cualquier loco impulso de deseo, pero aquella noche no fue así…
Con aquellos viejos shorts negros, su playera vieja con hoyos, su cabello revuelto mojado por el baño y la cara lavada se me figuró ver la escena más sensual de toda mi vida, así que por eso me acerqué a ella, la tomé entre mis brazos y la besé no tiernamente, fue un beso muy provocativo, muy apasionado…
Me embriagué con su aliento, con sus manos sujetando fuertemente mi cabello, mis manos temblaron cuando se encontraron con la cercanía de todo su cuerpo. No pude evitar sonreír al notar que ella me correspondía de la misma manera, con el mismo frenesí.
Sin saber cómo ni por qué lentamente nuestros pies cobraron vida propia y cuando menos me lo esperé ella yacía bajo mi cuerpo sobre la cama, yo trataba de poner todo mi peso sobre mi mismo pues lo que menos deseaba era hacerle daño. El deseo que me estaba quemando no era simplemente por tener un cuerpo más, yo sabía bien eso. Muchas mujeres habían compartido una noche conmigo, pero con ella todo era diferente. Sabía claramente cuál era esta diferencia: la mujer que estaba conmigo era el amor de mi vida, qué digo vida, era la mujer de mi existencia.
Sus manos bajaron de mi cabello a mi espalda paseando libremente por ella provocándome ondas de electricidad por donde me acariciaba. En ningún momento dejé de besarla tiernamente, aquello que en un principio comenzó por el impacto de ver nuestros respectivos cuerpos ahora era una muestra más de amor, una necesidad de expresarnos pues ya no bastaban los besos.
En mi interior comenzó una lucha interna entre si lo que estábamos haciendo era lo correcto o no, después de todo ¿hace apenas unas horas ambos dudábamos del otro y ahora estábamos a punto de hacer el amor? Decidí pensar en frío, lo que menos deseaba era echarlo todo a perder así que…
-¿Estás segura Bella? yo me detengo donde quieras, te amo con toda el alma, esto no me importa...- le dije viéndola a los ojos, era tan perfecta, tan hermosa, mentiría si dijera que no la deseaba, pero cuando amas, el cuerpo pasa a segundo plano.
-Estoy tan segura como de que te amo...- me contestó con una sonrisa en sus labios, me atrajo hacia ella y me besó intensamente, los dos nos amábamos hasta ese punto y nos dejaríamos llevar por los instintos.
Seguimos besándonos así hasta que literalmente nos estorbó la ropa, la ayudé a quitarse la blusa que llevaba y esos shorts, así que quedamos en igualdad de ropa: ella con su sujetador y sus panty y yo son mi bóxer. Noté pesa a la media oscuridad de esa noche cómo se sonrojaba y se ponía nerviosa así que sin previo aviso le dije…
-Dios mío Bella… eres hermosa…- y no estaba mintiendo, sin duda alguna era la mujer más hermosa que estos ojos hubieran visto jamás. Le acaricié todo el cuerpo y donde mis dedos pasaban su piel se erizaba, eso me hacía sentir dichoso y a la vez me excitaba. Mutuamente nos acariciamos, pero llegó un momento en el que yo ya no podía más, podía detenerme aún, lo sabía, sería algo difícil, pero no me importaría si ella no estaba segura, así que me separé de ella y la miré fijamente…
-No, es lo que yo quiero…- dijo y acto seguido comenzó a desojarse de su sujetador, fue una visión deslumbrante, verla así… me quedé paralizado hasta que ella comenzó a jalar el elástico de mi bóxer, entendí sus indirectas así que le ayudé y al final los dos estábamos en aquella noche de luna llena desnudos, no sólo por la carencia de ropa, si no porque en esa habitación estaban nuestras almas, nuestros deseos y aquella sensación que nos decía la necesidad de hacernos más del otro de lo que ya éramos. Ella me miró al principio con sorpresa y miedo y después con una mezcla de amor y lujuria, obviamente yo reaccioné y la besé cálidamente, quería hacerla sentir la mujer más amada del mundo porque eso era…
Seguimos acariciándonos y creo que juntos experimentamos un placer más intenso con esas delicadas caricias que el mismo producido por el acto en sí. Pronto ella separó sus piernas y me dio total entrada a su sexo, nuevamente la miré directamente los ojos, pero ella ya no dijo nada, simplemente asintió. Así que la hice mía observándola todo el tiempo. Ella hizo un gesto de dolor y al hacer aquél acto fui totalmente consciente de una pequeña barrera que se interponía, no podía creer que era virgen…
-Bella… ¿Te hice mucho daño?- mi voz era muy tenue, lo que menos quería era herirla en ningún sentido, no podía creer lo que había hecho…
-Edward… sigue…- me dijo ella en una ronca voz de pasión y dolor, y proseguí, los movimientos eran pausados y lo más tiernos que yo podía, y pronto sus gemidos que en un principio eran de dolor comenzaron a ser placenteros, así que el ritmo aumentó… Llegamos juntos al mayor placer posible, nunca antes había sentido esto en mi vida y amaba con mayor fuerza a la mujer que estaba a mi lado. La amaba y a partir de ahora sabía perfectamente que sería su eterno esclavo.
El tiempo se paró y nos quedamos dormidos en los brazos del otro, cuando desperté tenía una necesidad de mostrarle mi canción, su canción, la que compuse en Forks, la que decía cuanto la amaba, así que me paré sigilosamente, hice el desayuno y acomodé la mesa. Escuché como se removía en la cama y sonreí…
Me dirigí nuevamente al banquillo de mi piano, listo para cuando ella atravesara el umbral que nos separaba, tardó unos cuantos minutos, supuse que en lo que buscaba su ropa y se cambiaba, ella caminó hasta mí, palmeé el banquillo para que se sentara a mi lado, le sonreí y ella me contestó…
-Bella, no sólo tú has compuesto por mí… sabes… desde hace algunos años yo no le componía a Lauren, era más bien a aquella persona hermosa que me había dicho aquellas palabras… Te he compuesto a ti sin saberlo desde hace ya tantos años, he sido un tonto, pero no puedo solucionar nada, simplemente puedo prometerte hacer el mejor esfuerzo por hacerte feliz a partir de ahora. Te Amo Isabella Marie Swan… sé que estarás en mi vida siempre, por lo pronto como mi novia, más adelante como mi prometida y tengo la certeza de que si hago las cosas bien como mi esposa y madre de mi hijo. Te agradezco esta oportunidad y te aseguro hacerte feliz…- le tomé la mano y deposité un beso en ella- Y bueno… quería darte esto en un momento especial y considero que no hay momento más especial que ahora, luego de que ya me quedó claro que ya soy completamente tuyo y tu eres mía…
Mis manos se movieron por el piano, acariciando cada tecla de este y comencé…
"Amo lo que veo y lo que ocultas
amo lo que muestras o insinúas
amo lo que eres o imagino
te amo en lo ajeno y lo que es mío
Amo lo que entregas, lo que escondes
amo tus preguntas, tus respuestas
yo amo tus dudas y certezas
te amo en lo simple y lo compleja
Y amo lo que dices, lo que callas
amo tus recuerdos, tus olvidos
amo tus olores, tus fragancias
te amo en el beso y la distancia
Y amo lo que amas, yo te amo
te amo por amor sin doble filo
te amo y si pudiera no amarte
sé que te amaría aún lo mismo
Y amo lo que amas, yo te amo
te amo por amor al dar lo mío
te amo con orgullo de quererte
porque para amarte yo he nacido
Amo lo que seas y lo que puedas
amo lo que afirmas, lo que niegas
amo lo que dices, lo que piensas
te amo en lo que mides y lo que pesas
Y amo lo que atrapas, lo que dejas
amo tu alegría y tus tristezas
te amo en la carne y en el alma
te amo en tus crisis y en tus calmas
Amo lo que pides y regalas
amo tus caricias, tus ofensas
amo tus instante y lo eterno
te amo en tu cielo y en tu infierno
Y amo lo que amas, yo te amo
te amo por amor sin doble filo
te amo y si pudiera no amarte
sé que te amaría aún lo mismo
Y amo lo que amas, yo te amo
te amo por amor al dar lo mío
te amo con orgullo de quererte
porque para amarte yo he nacido"
Y todo aquello era verdad, yo amaba cada una de las facetas de esta mujer que estaba hoy a mi lado, la amaba a toda ella y creo que inconscientemente la había amado desde siempre… Primero me cegué por mi orgullo, por creerme más que los demás… después me cegó la vanidad y la fama, estaba subido en un escalón, pero ella con su humildad me hizo bajarme de él y querer hacer lo que mi corazón siempre había anhelado: Amar… Ella me enseñó a luchar porque lo que quiero, no fue fácil arreglar lo que arruiné hace ya tantos años, cicatrizar heridas que aún seguían en carne viva… Llegar a Bella me costó demasiado, pero no me arrepiento de haber pagado el precio, porque ella realmente lo valía… Ahora tenía la certeza de que de haber vuelto a nacer, volvería a vivir exactamente lo mismo, porque sólo así podría valorar a la mujer que hoy me acompaña… a la mujer que amo… A Isabella Marie Swan...
qué tal??? les gustó... íjole me costó un poc describir la escena pero al final quedó como yo quería jejejeje...!!! muchas gracias por su apoyo incondicional, este es el penúltimo capítulo, así que no les dejaré adelanto del siguiente... ya nos vemos en la última...
los amo y gracias por toooodo su apoyo...
JULIE
