Uchiha Corporation
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- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?
-Saku, es obvio, su tra...
-¡Ino-cerda!
Sasusaku
Sin más preámbulo, los personjes pertenecen a Kishimoto-sama, por supuesto y muy a mi pesar
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Capítulo anterior: Bien, quizás sí cambie esta falda –comenzó a susurrar para sí misma-. Después de todo tengo empleo, es decir, un buen empleo con un jefe con complejo de autosuficiencia y por demás ególatra, impertinente, vanidoso y descaradamente…
Atractivo –finalizó la susodicha vocecita, a quien, esta vez, no pudo contradecir.
Ésa era, sin dudas, una guerra declarada
Cerró con toda su fuerza la puerta de aquella enorme habitación y se mordió con resentimiento el labio inferior. Sus puños estaban fuertemente cerrados.
Parpadeó, encontrándose asimismo en su alcoba, aquel enorme lugar con lujos y demás excentricidades, y una atmósfera fría y demoledora… tal y como su alma en aquel momento.
Cerró los ojos nuevamente, recordando por qué estaba así, como si de un niño se tratase, frenando la puerta con su cuerpo para evitar el ingreso de aquella persona que clamaba su nombre por los pasillos.
Se odió en ese momento, sus actitudes ya no eran las de un niño, no podía permitirse ese comportamiento. Y, sin embargo, ahí estaba, comenzando a escuchar los gritos de su padre, que se acercaban cada vez más…
- ¡Sasuke! –rugió aquel hombre, del otro lado de la superficie caoba que los separaba.
Se reprendió mentalmente y abrió la puerta, ¿Qué demonios había sido eso de salir del estudio tras un portazo y encerrarse en su cuarto? Definitivamente no la compostura de un Uchiha, definitivamente ése sería uno de los siete pecados capitales de aquella familia.
-No voy a casarme –determinó con seguridad, abriendo la puerta.
Pero claro, que el joven azabachado tenga conciencia de lo infantil de aquel acto, no significa que su orgullo deje que su padre se entere.
Y es que el último capricho de su progenitor era, justamente, una boda. La boda de Sasuke Uchiha, para ser más exactos…
-Por supuesto que lo harás, aunque tu comportamiento no demande tu mayoría de edad –atacó-. Tienes veinticinco años, Sasuke, es hora de que te cases –decretó con firmeza.
- ¿Para qué? ¿Para luego no poder con la responsabilidad de ser padre y encerrarme en la oficina y no conocer a mi familia?, ¿Para brindar tras la muerte de mi esposa? ¿Para disfrutar de distintas compañías después de eso? Lo siento padre, pero esta vez no será así.
-No seas insolente, Uchiha, y que sea la última vez que me faltas el respeto…
Volvió a morder su labio inferior, estaba completamente fuera de sí. No recordaba la última vez que sintió esa sensación, ésa de no poder controlar su instinto animal y homicida, su impotencia vencer ante sus neuronas y su autocontrol perdiendo la batalla. O quizás, quizás y sólo quizás… sí lo recordara.
-No me casaré –repitió.
-Un mes –finalizó, para luego simplemente desaparecer tras aquellas lujosas escaleras.
Y de vuelta todas esas sensaciones corriendo por sus venas, cumplió siempre ante todo lo que su padre decretaba, lo que mandaba era ley en su vida. Pero, ¿casarse?
Cerró el puño y lo estrelló fuertemente contra aquella pared, quizás sí terminaría entrando al registro civil en a penas unas semanas, y quizás hubiese sido más el tiempo si no lo hubiese acotado tanto.
- ¡Mierda! –rugió, mientras oída crujir la pared debajo de su puño.
Y, curiosamente, se sentía mejor.
OoOoOoOoOoO
Sakura
Vio su reloj, las doce. Una enorme sonrisa decoró entonces sus delicadas facciones. Había sido un arduo día de trabajo, pero ahora era el tiempo de almorzar.
Tomó su cartera y su abrigo y se dispuso a descender hasta la planta baja, y de ahí directo a algún lugar capaz de saciar su apetito.
-Adiós, Sakura-chan –saludó aquella mujer que conoció esa misma mañana, que le había caído excepcionalmente bien.
-Nos vemos, Kaede-sama –le contestó, para luego salir y ser recibida por los esplendorosos rayos solares.
Las grandes avenidas no tardaron en desaparecer tras la segunda plaza recorrida, y las angostas y no tan concurridas veredas se abrieron paso ante ella. Lugares no tan ostentosos y con igual calidad comenzaban a aparecer.
-Supongo que almorzaré aquí –se dijo así misma.
-Dicen que la comida es muy buena –comentó un voz detrás de ella.
- ¿Kakashi? ¿Qué tal? –interrogó mientras lo saludaba.
-Bien, sólo pasaba a ver que tal te había ido estas primeras horas de trabajo –comentó tranquilamente, mientras ambos se sentaban en una de las mesas exteriores.
-Es un tanto… diferente, a lo que imaginé. Han sido cuatro horas de trabajo constante y lograron desgastarme, pero me alegra ver cuánto puedo crecer –sonrió finalmente.
-Y… ¿Te has entrevistado ya con Uchiha? –indagó luego.
-Sí, ayer –comenzó dubitativa.
-Y el comentario es…
-Es ¿Cómo decirlo? Una persona, un tanto extraña –formuló.
-Vamos Sakura, hay confianza, puedes contarme lo que piensas de él –río el hombre, ante la inocencia de la muchacha.
-Bien –suspiró, relajándose-. Es un ególatra…
-Ya veo…
-Un obstinado...
-No te ha caído del todo bien ¿Verdad?
-Un maleducado, un antipático, un irreverente, un…
- ¡Sakura! –la frenó, muy gracioso de lo compenetrada que estaba enumerando sus defectos.
-Lo siento, Kakashi-sensei, pero juro que no miento –aseguró.
-Disculpen ¿Qué van a ordenar? –indagó la voz de una mesera detrás de un menú.
- ¿Ten Ten? –preguntó sorprendida, observando a la muchacha.
- ¡Sakura! –exclamó la castaña, al reconocerla.
- ¡Tanto tiempo!, ¿Cómo has estado? –inquirió la pelirrosada tras un abrazo.
-No te veo desde la graduación, pero ¡Mírate, Haruno! Estás igual –sonrió alegremente.
- ¿Sigues estudiando para organizadora de eventos, Ten Ten?
-Así es, pero sólo me encargo de pequeños trabajos, mientras tengo este empleo de medio tiempo… ¿Y tú, te has graduado ya en administración de empresas y comenzado a estudiar tu verdadera pasión?
Una pequeña mueca se dibujó a contraluz en el rostro de la esmeralda.
-No, la medicina tendrá que esperar, ¡Y más ahora que conseguí empleo! Oh, hablando de eso, es muy cerca de aquí, quizás y hasta nos veamos pronto. Y, ahora que lo mencionas ¿Qué tal tus amores?
-Jajaja, estoy saliendo con Neji, ¿Lo recuerdas? –preguntó emocionada.
- ¡Claro que sí! Vaya, cuántas parejas salieron del Konoha High School –comenzó pensativa, enumerando con los dedos- tú y Neji, Naruto y Hinata, Ino y Shikamaru, oh no, creo que ellos ya no salen –agregó pensativa.
- ¿Sigues frecuentándolos? –preguntó emocionada.
-Sí, los veo seguido o hablamos por teléfono de vez en cuando. Pero he perdido contacto con Rock Lee, Kiba, Chouji…
- ¡Pero yo sí lo veo a ellos! Podría organizar una fiesta para todos los egresados de Konoha, ¿Qué dices, Sakura?
- ¿En serio? ¡Qué gran idea!
-Ejem, ejem –un leve e intencionado carraspeo detuvo la tan emocionada charla.
-Oh, lo siento –se disculpó la pelirrosada-. ¿Qué modales son estos? Ten Ten, el es Kakashi Hatake, mi tutor del que tanto les he hablado en épocas de la secundaria. Kakashi, ella es Ten Ten… próximamente "de Hyuga" –sonrió ante su propio comentario y vio como ambos se saludaban.
-Bien, debo continuar trabajando, pero prometo empezar hoy mismo con los preparativos, tú intenta preguntarles a los muchachos qué tal están sus agendas –sonrió la morena.
OoOoOoOoOoO
Sasuke
- ¿Ha terminado ya de hablar por teléfono? –sonó una voz, entrando deliberadamente e irrumpiendo la calma de aquella habitación.
Una mirada seudo-asesina y el ceño fruncido de un Uchiha que aún contaba con el auricular contra el lóbulo de su oreja, fue la perfecta respuesta que logró erizar la piel de aquella muchacha, quien se retiró en silencio cerrando la puerta tras de sí.
-Ya cállate dobe, y regresa pronto de América, ¿quieres? –dijo firmemente, regresando al auricular.
-Vamos, sé que me presencia es de vital importancia en tu vida teme, pero lo superarás –se burló la voz del otro lado.
Un gruñido ininteligible fue su única respuesta.
-Jajaja –río sonoramente-. Bien, estaré allí en menos de una semana, yo también extraño Japón. Además me quedaré por tiempo ilimitado, ya que comenzaré las vacaciones –comentó emocionado.
-Bien, debo seguir trabajando, y darle un buen sermón a mi nueva secretaria… que parece carecer de modales y educación.
-Vamos, deja vivir en paz a esas pobres chicas. Siempre haces lo mismo con una y con otra.
-Ellas se meten en cosas que no les incumben, y ni hablar de esta nueva muchacha, es una completa molestia.
-Apuesto a que no es tan mala la chica como tu testarudez, si tan sólo aquel primer día tu padre no te hubiese obligado a tener una, seguro las amarías.
-Bien, muchas gracias por recordarme a Uchiha… dobe.
- ¿"Uchiha"? Mph, veo que las cosas andan interesantes por ahí. De todos modos en cualquiera de estos días voy a estar molestándote allá en Japón, ahora tengo que colgar. Nos vemos, Sasuke.
-Bien, nos vemos, Naruto.
Se despidió y se acomodó levemente en su sillón, de vuelta mil temas dominaban su cabeza. Según sus cálculos, en los siguiente siete lunes tendría cinco reuniones de gerencias entre diferentes empresas, dos de publicidad, cuatro de organización y una de planeación de eventos. Claro que debería terminar de llenar los formularios y preparar el cóctel que Uchiha Corporation iba a ofrecer a la sociedad.
Pero ahora, oh no, ahora tenía pendiente una charla con su secretaria.
-Que Haruno entre a mi oficina –le dijo al intercomunicador.
TOC-TOC
Y aquellos dos pequeños y tímidos golpecitos sonaban como música para sus oídos. Porque aquel signo de educación significaba mucho más que eso, sí, quizás hasta significaba la victoria en la primera batalla de aquella guerra. Una que no tardaría mucho en declararse oficialmente.
-Permiso, señor Uchiha –la voz de la muchacha resonó en el lugar.
-Vaya, hace cinco minutos me dio la impresión de que no conocía de cortesía, Haruno.
-Sí –comenzó con una sutil sonrisa-. Hace veinticuatro horas usted me dejó esa misma sensación.
-Una pena que no seas mi jefe entonces.
-Completamente de acuerdo.
El muchacho frunció el ceño, ¿Por qué demonios la joven no salía corriendo ante su claro y evidente sarcasmo? O mejor, ¿Por qué es que seguía con el juego tan naturalmente? Quizás ése sería un hueso duro de roer.
Y, antes inclusive de darse cuenta, se encontró esbozando una pequeña sonrisa. Y es que Sasuke Uchiha amaba los desafíos, y amaba mucho más las victorias.
-Oh, veo que usted no ha seguido mi consejo de cambiar su forma de vestir –comentó, observando esa falda larga y anticuada en colores opacos y aquella blusa holgada y carente de brillo. La vio entonces como la única secretaria a la que no sabría exactamente su peso o estatura, o esas curvas que tanto intentaban mostrar entre escotes y faldas cortas.
-Claro, es que prometí hacerlo luego de que usted se haya replanteado su complejo de cacique autosuficiente o de alguna suerte de monarca absolutista. Pero, ¿Me había llamado para algo? –indagó finalmente.
El aire fue dominado esos segundos por un intenso silencio.
-Llegué a mi escritorio y me encontré con la no grata sorpresa de encontrarlo vacío. Sin mi taza de café humeante, sin las notas de los periódicos y sin el resumen diario de mis actividades.
-Oh, si. Advertí eso –comenzó vacilante-. Verá, usted jamás mencionó nada acerca de todas esas cosas que requería en su oficina antes de que llegara…
-Yo no tengo que mencionarle nada, es usted quien debe esforzarse por conservar su empleo.
-Así es, y quizás sí hubiese encontrado su taza de café si hubiera llegado a las ocho, cuando ésta se encontraba humeante en su escritorio.
Dejó escapar un leve gruñido.
-Tráeme una ahora, y consigue las notas de los periódicos, arregla citas con los representantes de Green y Lups para los siguientes dos días, organiza los horarios y corre las impurezas, confirma mi asistencia a los siguiente eventos sociales y solicita la entrega del pedido que le hicimos al banco la semana pasada, debes hacerlo en persona, pídele a Kaede-sama las claves, quiero todo terminado para la última hora del día. Oh, y hazlo en ese orden, ¿De acuerdo?
Vio como su insaciable rival tragaba pesado y se felicitó mentalmente por eso.
-De acuerdo, señor Uchiha –se limitó a contestar, para luego desaparecer por aquella imponente puerta de roble.
Sonrió.
Ésa era, sin dudas, una guerra declarada.
OoOoOoOoOoO
Sakura
-Te ametralló con ironías y una enorme pilas de cosas para hacer, ¿Verdad? –inquirió la voz de aquella mujer a penas salía de la oficina de su jefe, con cierto aire de piedad en sus palabras.
-Así es –suspiró la muchacha.
-Te sabrás adaptar, muchacha, tienes aptitudes –sonrió.
-Muchas gracias, Kaede-sama –dijo, mientras se dirigía a hacerle el café a su jefe.
- ¿Te ha dicho ya cómo lo quiere? –interrogó nuevamente.
-No, pero supongo que será con espuma, crema y edulcorante. Siempre lo quieren así –simplificó.
-Cargado, sin rastros de azúcar o edulcorante y con canela, mi niña –le susurró mientras abandonaba la habitación.
-Qué mujer tan agradable –dijo para sí misma, aún en plena batalla campal con aquella viscosa y oscura sustancia que intentaba batir.
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Y ahí estaba yéndose su primer día de trabajo. Sonrío, se alegró, y se felicitó mentalmente por ello.
Y es que… ¿Cómo no hacerlo? Si había terminado con toda la lista de pendientes que su jefe le había encomendado.
Y ahora estaba frente al elevador de su edificio, a simples y escasos minutos de una ducha caliente y de allanar la cama por tiempo indeterminado.
Entró, dejó el bolso y se soltó la coleta que llevaba en el pelo. No era un departamento envidiable, ni costoso, ni perfectamente equipado. Contaba con dos ambientes, en los cuales había un televisor, la cocina, el sillón y en el otro su mullida y amada cama. Sin embargo, lucía su pulcritud en cada matiz en el que se lo viera.
RIIIN
Sus ojos volaron hacia el reloj de la sala. Las diez, ¿Quién sería a esas horas?
Y antes de que llegara a la puerta, ésta ya se había abierto, dejando al descubierto las figuras de dos muchachas. Una morena y una rubia, las únicas que contaban con el duplicado de las llaves de su apartamento.
- ¿Cómo no venir a festejar con algo de champaña tu primer día de empleo? –interrogó una muy entusiasta Ino, fingiendo ofenderse.
-Felicitaciones, Sakura –agregó Hinata sonriendo.
-Muchas gracias –dijo la esmeralda, saludándolas.
-No tienes que agradecer, mejor cuéntanos ¿Cómo te ha ido? –preguntó la rubia mientras su amiga servía tres copas.
-Fue muy arduo, constante trabajo de aquí y de allá… mucho más exigentes de lo que imaginaba. Ah, y hablando de eso, ¿Adivinen a quién encontré?
- ¿A Naruto-kun?, ¿Ha vuelto ya de Sudamérica? –se animó la azabachada.
-No… -contestó su amiga.
-A tu jefe en plena intimación con alguna noviecita. Jajaja, vende la primicia al amarillismo, pagarán muy bien por eso –Bromeó la joven Yamanaka, provocando el sonrojo de la pelirrosada.
- N-No, a Ten Ten.
- ¿En serio, y cómo está? –inquirió la de ojos perla.
-Bien, aparentemente saliendo con Neji. Dice que ve bastante seguido a Rock Li, Kiba y demás ex alumnos de Konoha High School –comentó sonriente.
- ¿También a Chouji? –preguntó Ino deliberadamente.
Las jóvenes la observaron unos segundos, y luego Sakura contestó.
-Sí, también a él. Y dijo que sería buena idea organizar una fiesta para todos los egresados de nuestra secundaria, ya saben que siempre amó esa profesión. Me pareció una genial idea, ¿Ustedes que dicen?
-También me encanta –coincidió Hinata.
-Concuerdo –agregó con una sonrisa-. Pero ahora, no te hagas la tonta y regresemos al tema que nos concierne. Estás trabajando para uno de los solteros más codiciados a nivel internacional, Sakura Haruno, y ni pienses que vas a librarte de esto tan fácilmente.
- ¿Él? Es un sexista licenciado. Omite lo más posible todo aquello relacionado con la educación y ama que lo adulen gratis. Ah, odia que lo contradigan o que no se achiquen ante él, lo he notado.
-Si, si, qué personalidad interesante –comenzó sarcástica-, pero iba referido más a lo físico, querida Sakura. Has estado mucho tiempo sola, no puedes negar que tu cuerpo a penas sí se controla para no tirársele encima.
¡Esaaaaaa! ¡Escúchala a Ino que ella sí sabe lo que dice!
-Vamos, sólo piensas eso porque no lo conoces.
-El millonario más codiciado a niveles internacionales, y a menos que millones de mujeres en el mundo estén equivocadas, algo debe tener de atractivo –cuestionó la rubia.
- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?
-Es obvio, Saku, su tra…
- ¡Ino-cerda! –gritó una Sakura nuevamente ruborizada.
-Jajaja
Y tras risas y comentarios y más risas, las dos jóvenes regresaron a sus respectivos hogares, y Sakura logró al fin dar alcance al mullido colchón que tanto extrañó durante el día.
Y así, feliz de que sus pensamientos se encontraran sumidos completamente en el presente, fue que quedó rendida ante los brazos de Morfeo.
Ignorando, quizás, la verdadera importancia que tendría en su vida aquel joven de cabellos azabaches que, momentáneamente, llamaba… jefe.
¿Y, qué tal ha estado?
Para ser sincera, el chap en sí no terminó de convencerme, pero lamentablemente era necesario para la historia u.u ya que es el incio de muchas cosas que aparecieron con trasluces n.n
Espero que estén en desacuerdo conmigo y a ustedes sí les haya gustado n.n jajaja, como ya dije, pueden especular tranquilos que la trama de aquí en adelante sienta base en este chap n.n ... otro tema, como verán, estoy actualizando una vez por semana, si quieren opinen sobre esa cuestión.. que no estoy segura si es demasiado o muy poco tiempo.
Y como dije que es un chap de lo más especial, invitos a todas los queridos lectoros y lectoras a dejar volar su imaginación, durante estos siguientes capis, y comenten en su review cómo piensan que sigue la historia, ganará el que más se acerque. Emm.. sinceramente no encuentro premios que puedan llegar a sonar interesantes, pero como esto se hace de buena onda y con ánimos de divertirnos, quizás les interece n.n De todos modos, obviamente que esa persona será nombrada y podrá participar activamente de la historia, pero... como ya les dije, no tengo premios que puedan llegar a sonarles interesantes n.n
En fin, como ven ya me emocioné escribiendo y comienzo a aburrir u.u sin más blablabla, muchísimas muchísimas gracias de corazón a todas las personas que se molestan en dejarme un comentario, alimentando mi inspiración, y ayudándome a mejorar.
Saludoss, y nos leemos prontito!
