Capítulo 3.
Segunda pieza.
Los niños con ojos de rubí.
Aunque hace poco acaba de estar en una tormenta invernal Yuki pensaba que en ese instante bien podía derretirse y no tenía que ver con estar rodeada de abrigos sino con la cercanía de Kaname, su cuerpo sentía totalmente natural su cercanía y era precisamente eso lo que confundía su mente vacía, ¿estaría realmente bien estar tan cerca? ¿por que deseaba estar aun más cerca? Y lo más importante ¿qué eran ella y kaname… novios…solo amigos o tal vez algo más?
El chico podía notar el nerviosismo de la chica y sabía que no tenía que ver con las pisadas que escuchaban fuera del armario sino con lo que sucedía dentro y específicamente con su cercanía, pero para el era tan natural tenerla cerca y entre sus brazos como si hubiera pertenecido ahí siempre, y tuvo que decirlo, rodeo a la chica con sus brazos y la atrajo aun más cerca para susurrarle:
-Yo creo que estaba bien, no se por que pero eso creo ¿y tú?- Yuki alzo el rostro y encontró en los ojos de él la confianza que necesitaba y eso le basto.
-Yo también creo que esta bien- contesto con una sonrisa y al tratar de dar un paso y alcanzar su osado objetivo de acercarse mas tropezó haciendo que ambos perdieran el equilibrio, con el afán de no hacer rudo se aferraron a los abrigos y terminaron cayendo hacia la pared interior del armario pero la pared no freno su caída sino que cedió y sin hacer ruido se movió hacia atrás mostrándose, no como una pared sino como una puerta que llevaba hacia oscuros túneles. Aliviados por no ser escuchados miraron curiosos los pasillos pero no alcanzaron a ver nada, así que mejor agudizaron el oído al notar un segundo par de pasos y por primera vez escucharon voces desde la llegada del primer sujeto.
-¡Hanabusa! ¿por qué has vuelto a la mansión sin ellos?- reclamo una voz molesta, la voz era temible pero Kaname y Yuki la reconocieron como la de su salvador de hace apenas un momento, tal vez no fuera una mala idea salir así ellos podían explicarles que paso.
-Estoy totalmente seguro que no están afuera así que solo queda este lugar tal vez volvieron- dijo el rubio tratando de guardar la calma pero sin poder ocultar su exasperación ante los gritos de Zero.
-Y como es que estas seguro si primero te la pasas buscando conejitos en la nieve- reclamo Zero molesto y obviamente tratando de burlarse de Aido - el bosque es muy grande ¿le preguntaste acaso a la tormenta?- agregó con sorna.
-Pues si utilice mi poder- contesto Aido arrogante- y estoy "s-e-g-u-r-o" que no están en el bosque, además no fui yo el que los vio y dejo que se fueran- reclamo esta vez el rubio
-Tks- fue la única respuesta del peliplata y Aido sonrío triunfante, pero Zero volvió a hablar- el único culpable es Kaname y sus ideas estúpidas cuando lo encuentre lo matare.
Ante estas ultimas palabras la pareja encerrada en el armario se tenso y Yuki no pudo evitar ahogar un grito en su boca que reprimió inmediatamente con sus manos, obviamente Zero solo "bromeaba" con eso de "matar" pero la pareja dentro del armario no tenia forma de saber eso sin sus recuerdos y la voz autoritaria, seria y fría con la que Zero pronuncio la frase no ayudo, ahora la pareja del armario no saldría ni por equivocación y tomados de la mano se internaron en los pasillos oscuros dejando atrás las voces de la discusión a la que dejaron de poner atención.
-¿Sientes eso?- preguntó Zero después de un momento en que ambos guardaron silencio.
- ¿Qué?- pregunto Aido molesto pero interesado, pues Kaname y Yuki tenían que estar en la mansión ya que afuera no los había encontrado.
- Algo que viene de por allí- dijo el peliplata acercándose peligrosamente al armario.
Aido se le adelanto pero tan solo tocar la manija fue repelido con fuerza, a pesar del dolor Aido no se quejo y Zero solo dejo escapar una maldición, empujo al rubio y el mismo trato de abrir con el mismo resultado y repelido aun con mas fuerza al punto que tuvo que morderse los labios hasta sangrar para no soltar un grito
-¿Qué significa esto?- pregunto jadeando el cazador.
-Que esta puerta fue sellada por un sangre pura – contesto Aido sorprendido y con los ojos muy abiertos tratando de asimilar el mismo esa respuesta.
-¿los niños? ,tal vez están aquí y por eso no los hemos encontrado- hablo apresuradamente Zero tratando de abrir nuevamente la puerta con los mismos resultados que antes, pero esta vez estaba tan preocupado que no tuvo tiempo de sentir dolor.
-Es inútil solo un sangre pura puede abrirla puerta y después de ver como te repelió esa cosa a ti quiere decir que el hechizo fue hecho por dos sangre pura, o sea Kaname y Yuki cuando aun estaban consientes, los niños no podrían haber hecho un hechizo tan avanzado y aun si lo lograran no seria tan fuerte.
-Grrr- Zero tenía ganas de lanzarse hacia la puerta y derribarla pero sabia seria inútil y solo terminaría repelido otra vez.
o.O.o
Los oscuros pasillos en los que se internaron lejos de parecerles tenebrosos les resultaron familiares a la pareja que caminaba de la mano sin estar seguros de a donde se dirigían, de pronto de entre la oscuridad escucharon murmullos, risas dulces y cristalinas se escuchaban a lo lejos y a pesar de que sus cerebros les ordenaron tener un poco de desconfianza y miedo los chicos no resistieron la curiosidad y se dirigieron al lugar de donde provenían los sonidos, pero los pasillos eran confusos y no estaban seguros de hacia donde continuar aunque cada vez se escuchaban las voces más cerca no había rastro de luz o una puerta, solo oscuridad, para poder caminar ambos tocaban la pared y andaban despacio y con cuidado. De pronto las voces fueron más claras y de hecho podían distinguir que cantaban:
Rou to ichi de tsukure,
Tsukure, tsukure
Rou to ichi de tsukure,
My Fair Lady
Tetsu to hagane de tsukure,
Tsukure, Tsukure
Tetsu to hagane de tsukure,
My Fair Lady….
Esas vocecillas tocaron un extraño botón en la cabeza de ambos y Yuki fue la primera en salir corriendo y lanzarse contra una pared como si se le fuera la vida en ello, la pared cedió con toda facilidad ante el empujón de Yuki y un torrente de luz hirió las pupilas de ambos dejándolos aturdidos, antes de poder ver o entender nada Kaname sintió un peso cálido contra su pierna y cuando sus ojos se recuperaron y pudo ver encontró a una preciosa niña de ojos borgoña como los suyos y cabello castaño como el de Yuki llamándole con una carita ilusionada.
-Papá, papá, papá, te tardaste mucho- dijo con voz dulce, Kaname trato de asimilar lo que sucedía y a pesar de que por dentro tuvo la tonta idea de correr en círculos y desmayarse, se controlo, su rostro no mostró nada de sus ideas y solo pudo sonreír a la niña, al ver la escena completa vio en los brazos de Yuki un niño que parecía una pequeña copia suya que le miraba con un adorable puchero en el rostro.
-Se tardaron demasiado- reclamo el pequeño- ¿y por qué mamá tiene tu saco?- pregunto celoso el niño y abrazando posesivamente a su…. ¿madre?, Yuki abrazaba al niño pero tenia el rostro desconcertado.
Los cuatro castaños intercambiaron miradas tratando de entender la situación y cuando las miradas de Kaname y Yuki se encontraron se dieron fuerzas uno al otro para afrontar lo que vendría.
Notas:he aquí el capítulo tres y yo aquí esperando sus opiniones y se que ustedes esperan explicaciones pero soporten un poco mas ;)
La canción que cantan los niños es My fair lady de Kuroshitsuji, no se por que la recordé y no pude evitar ponerla, es pegajosa.
Gracias a: Sora91, Camila-Hinamori12 y God Fenrir por dejarme su review y alegrarme la existencia.
Esperen el capítulo 4 próximamente...
