Uchiha Corporation
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- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?
-Saku, es obvio, su tra...
-¡Ino-cerda!
Sasusaku
Sin más preámbulo, los personjes pertenecen a Kishimoto-sama, por supuesto y muy a mi pesar
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Capítulo anterior:Chocó entonces con la pared, mientras en aquella penumbra el muchacho casi le deba alcance.
Tragó pesado. Mierda, ésa sería su perdición…
Mi mejor amigo
Mierda, algo andaba mal.
Podríamos empezar diciendo la lenta y seductora forma en la que estaba avanzando en ése mismo instante hacia ella.
Y es que por más que se quejara de eso, amaba ver las reacciones que producía ese avance en todas aquellas muchachas que conocía. Las más valientes temblaban ante su tacto, algunas con menos suerte malinterpretaban la situación, y tenía una buena excusa para despedirlas… y su ego rodeado de vanaglorias.
Pero no. Ella no estaba temblando, no estaba malinterpretando nada. No le afectaba en absoluto las distancias que hubiese entre ellos, por el contrario, retrocedía… simplemente no causaba el más mínimo efecto, en ella.
Podía ver la profundidad de aquellas profundas lagunas esperanza que lo observaban con interrogación y su paso se vio interrumpido al rozar suavemente su pecho con el de ella… ¡Y la condenada seguía sin temblar!
Sin embargo, aquella actitud de eterna fierecilla se desvaneció en aquel mismo momento. Ahora que observaba cuánto más bajita que él era y qué tan pequeña se veía con tan cortas distancias, parecía sumamente frágil. Como si hubiese traspasado aquella barrera de orgullo y fingida seguridad que la hacía verse guerrera…
Y de vuelta la profundidad de esas orbes esmeraldas amenazando con desmantelar cada una de las facetas que tanto le había costado formar para ocultar la vulnerabilidad del verdadero Sasuke.
Vaciló unos instantes y llevó sus labios al lóbulo de la oreja de la muchacha. Claro que se arrepintió de ello en el mismo instante en que sintió su pulso acelerarse, como si aquello tuviese en su vida alguna importancia.
-Eres una molestia insolente, Ha-ru-no –susurró, apegándose al plan.
Se quedó inmóvil, desentendido de su propio cuerpo, quien ingratamente se negaba a cualquier intento de desplazamiento. Y, muy a pesar de ser recriminado por su orgullo, el gran Sasuke Uchiha no pudo contra aquel aroma a cerezo que rodeaba a es mujer y amenazaba con hacerlo prisionero.
Se reprochó mentalmente por aquellos pensamientos estúpidos y estuvo a punto de retroceder, cuando repentinamente un golpe seco y el titilar de la luz del lugar los sobresaltó a ambos.
La aprisionó contra su pecho al tiempo que sentía como su corazón bombeaba más fuerte que nunca ¿Era ese el final?
Se aferró más a ella, en aquel breve segundo en el que la impotencia dominó hasta el más escondido poro de su piel… no permitiría que nada le pasara.
Aunque se fuera su propia vida en ello.
Y ahora sí, la sintió temblar entre sus brazos.
El elevador dio nuevamente un golpe seco y comenzó a descender con más brusquedad, hasta que estabilizó sus movimientos y recuperó su ritmo normal.
Podía sentir contra su pecho el corazón de aquella muchacha, su pulso acelerado, y sus débiles brazos estrujándolo con temor. Un suspiro de alivio se escapó de sus labios al tiempo que comprendió que todo se había solucionado.
Abrió los ojos en el momento que entendió que estaban cerrados, y su mentón descansaba sobre aquellos sedosos cabellos rosados. La alejó con delicadeza de su cuerpo.
-Ya todo esta bien –aseguró.
-G-gracias –dejó escapar la muchacha, mientras alzaba la vista.
Vio el vestigio de algunas lágrimas en su rostro, y un extraño sentimiento se hizo presente en su pecho, mientras admiraba también la delicadeza que lucían sus facciones en aquellos momentos.
"Definitivamente, dos semanas es mucho tiempo para no estar con una mujer, Sasuke Uchiha" –se dijo con reproche, mientras sentía el estremecimiento de su piel al observar los labios entreabiertos de la joven y su respiración agitada haciendo que su pecho subiera y bajara.
Las puertas del elevador se abrieron mientras ambos recuperaban la estabilidad y la tranquilidad volvía a formar parte de ellos.
-Supongo que ha sido una falla técnica –dejó escapar, indiferente.
Iba a salir del lugar, cuando repentinamente sintió como era frenado por un débil agarre de la muchacha.
Dio media vuelta y vio su pequeña mano sosteniendo la de él.
La joven comenzó a avanzar con lentitud hasta el azabachado.
Y, por extraño que suene, algo se revolvió en su estómago en aquel preciso e ingrato momento. Retrocedió casi por inercia, hasta dar contra la puerta de un elevador ya cerrado…
Los suaves dedos de la pelirrosada se posaron con cuidado en su bien formado pecho y observó estático como su delicada figura desaparecía con una exasperante lentitud el corto espacio que había entre ellos… ¿La pequeña fiera había caído como todas?
Y ése fue el primer pensamiento que su orgullo avaló, ignorando momentáneamente el estremecimiento de cada poro de su piel.
Y el temblor presente en sus piernas.
Y su pulso que comenzaba a agitarse.
Y sus pensamientos que habían decido hacer huelga por tiempo indeterminado.
Y quizás fue el resultado de todo lo anterior, el hecho de que Sasuke cerrara los ojos al momento en que la joven rozó con delicadeza su mejilla y arrastró aquellos pequeños y perfectos labios hasta el lóbulo de su oreja.
Se relamió inconcientemente los labios, justo cuando ella decidió hablar.
-Eres un jefe intolerable, U-chi-ha.
Abrió los ojos desmesuradamente. No había pronunciado aquello de la forma sexy que él esperaba, sino de una manera completamente agresiva, desafiante, segura…
"Eres un jefe intolerable, U-chi-ha"
Vio como la joven presionaba un pequeño botón, mientras comenzaba a entender lo que la muchacha había dicho.
Las puertas se abrieron deliberadamente, tras una leve sonrisa de los labios de la pelirrosada… haciendo que el joven azabachado tuviese que hacer uso de sus mejores reflejos para no caer.
"Eres un jefe intolerable, U-chi-ha"
Sonrió de forma sarcástica mientras la veía marcharse. Sí, había caído.
Haruno Sakura había logrado lo que muchas jóvenes ni habían llegado a aspirar… y lo había hecho bajo sus reglas.
-Definitivamente, es una molestia insoportable –murmuró a regañadientes, observando el camino por el que la muchacha se había ido.
OoOoOoOoOoO
Dejó escapar un suspiro y se sumergió más en el agua caliente de su bañera. Jugó unos segundos con la espuma.
El brillo jade de su mirada voló hacia el reloj: las cinco. No había dormido en toda la noche y tanto a ella como a ustedes le gustaría saber el condenado motivo.
En tres horas debería estar nuevamente en la oficina y su cuerpo, aun reposando en tan cómoda posición, comenzaba a pasarle factura de aquello de tantas horas sin dormir…
Suspiró, recordaba aquellas semanas que se pasaba noches sin lograr conciliar el sueño… recordaba aquellas madrugadas de pesadillas y soledad.
Meneó la cabeza, eso formaba parte del pasado.
Un pasado que enterró hacía ya casi dos años, uno que enterró con su apellido, uno que enterró con su familia.
Insólitamente, lo que la sacó de sus pensamientos fue el sonido de su celular.
Frunció el seño mientras tomaba una toalla y se dirigía hacia el susodicho aparatito, lo tomó y contestó la llamada.
-Estoy en la puerta de tu apartamento.
Su sonrisa se amplió completamente y corrió a colocarse un rápido camisón y desatar su cabello, minutos después se encontraba abriendo la superficie caoba frente a ella, con la alegría tatuada en aquella enorme y radiante sonrisa.
Se abalanzó sobre el cuerpo del recién llegado, casi derribándolo en aquel acto, y abrazó con fuerza el torso de su mejor amigo.
- ¡Naruto-kun! –gritó con efusividad.
-Sakura-chan, ¡Tanto tiempo! –saludó el rubio.
-Mírate, hasta estas más alto –comentó la pelirrosada con un mohín sumamente divertido.
-Y tú cada días más hermosa, Sakura-chan –sonrió el muchacho, causando el sonrojo de su amiga.
Y en aquel mismo instante, mientras la figura del joven cruzaba el umbral, es que entendía que lo había extrañado como siquiera ella se imagina. Sonrío, amaba esos gestos que sólo él tenía.
- ¿Tienes dónde quedarte? –indagó, viendo como cargaba sus maletas hacia el comedor.
-Sí, antes del medio día me habilitan el departamento que alquilé –contestó entusiasmado.
- ¿Y por cuánto tiempo piensas permanecer en Japón? –indagó con cierto temor a su respuesta, mientras comenzaba a batir café.
-Por tiempo indeterminado –sonrío alegre.
Definitivamente, tres meses habían sido demasiado.
-Oye, Sakura-chan –comenzó, un tanto más serio.
-Si, ¿Qué sucede? –preguntó, mientras se las arreglaba batiendo la susodicha masa viscosa que comenzaba a dejar horribles manchas en su inmaculado pijama.
-Te he notado muy despierta cuando atendiste, ¿Acaso no estabas durmiendo?
-Sí dormía, sólo me había levantado por algo de agua –mintió.
Definitivamente, no quería preocuparlo.
Uzumaki Naruto ya se había preocupado suficiente por ella en su momento, inclusive había rechazado un contrato de filmar en el exterior por aquellos días. Y simplemente, ahora quería que fuera todo sonrisas… ahora que, aparentemente, la vida comenzaba a dejarle una merecida revancha.
-Cuéntame, Naruto, ¿Qué tal es América?, ¿Cómo te ha ido en las grabaciones?, ¿Has hablado ya con las muchachas?
El joven se levantó con calma y sumamente divertido ante la emoción de la chica, tomó con cuidado la taza donde la pelirrosada luchaba insaciable con el susodicho café y continuó él con dicho trabajo.
-Mejor cuéntame tú, ¿Aún no has comenzado esas clases de cocina, verdad?
OoOoOoOoOoO
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Sí, ése era, definitivamente, un horrible día de trabajo. Papeles, reuniones, decisiones importantes y, principalmente… se había postergado la reunión con Lups. Frunció el ceño, necesitaba conseguir la firma de esa empresa, líder monopólico…
Y a penas era el medio día.
Gruñó por lo bajo y sintió dos leves toques en la puerta.
-Adelante.
Y entonces vio a la figura de su secretaria entrando por la puerta… claro, casi olvidaba la pequeña guerra que llevaba con ella. Una en la que por cierto iba perdiendo.
Algo que por cierto no iba a permitir.
-La cena con Lups S.A fue postergada a la semana próxima…
-Sí, ya lo sé –la interrumpió-. Encárgate personalmente de los papeles necesarios y arregla en el mejor restauran la cena y sus detalles.
-De acuerdo –aceptó la muchacha, para luego retirarse del lugar.
Observó unos instantes el lugar vacío que dejó la muchacha. Ahora que se ponía a examinarla mejor, tenía rasgos bastantes peculiares.
Como por ejemplo, el cabello rosa. Y no es que jamás haya notado eso, sino que no había reparado en la figura de su asistente… además de sus ojos. Eran verdes, como quizás lo sean los de millones de mujeres alrededor del mundo, pero al mismo tiempo, había algo en ellos que les daba un color diferente. Era el color del mismísimo misterio, una extraña profundidad que parecía esconder un centenar de cosas…
Pero sin dudas, lo que más causaba su gracia era su complexión. Pequeña y sin mayores extravagancias, le sacaba más de una cabeza sin problema alguno y, sin embargo, su porte y sus formas la hacían verse como toda una digna guerrera. Era como una caja de Pandora, parecía de lo más tierna y débil y a la vez demostraba seguridad y perspicacia…
Meneó la cabeza, ¿Qué demonios hacía pensando en eso?
TOC TOC
Nuevamente dos pequeños golpes irrumpieron sus pensamientos.
-Adelante Ha…
Vio entrar a la figura de aquella persona y una sonrisa involuntaria se formó en sus labios.
-Dobe –saludó, desde su asiento.
- ¡Teme! –dijo el rubio, sentándose frente a su escritorio.
- ¿Cuándo regresaste?
Naruto se cruzó de piernas en el cómodo asiento y comenzó a ver los papeles sobre la superficie de madera.
-Hoy por la madrugada, y no pienso irme de Japón hasta dentro de un buen tiempo –aseguró con una sonrisa.
-Puedes quedarte en casa si quieres.
-No te preocupes, ya he llevado mis cosas hacia el hotel, pienso quedarme ahí por tiempo indefinido… y luego comprar algún departamento.
-Es buena idea.
-Oye, ¿Qué es esto? –indagó, viendo la carpeta caratulada con "Lups"
-Unos informes que acaba de traerme mi secretaria.
- ¿Tu secretaria? –repitió sorprendido-. Hubiese jurado que ya la habrías despedido para cuando llegara.
-No te burles, usuratoncachi. No puedo despedirla de la nada… Uchiha amenazó con casarme –soltó, llevando la mirada hacia el suelo.
El joven Uzumaki detuvo en aquel mismo instante todo movimiento y lo miró incrédulo.
-No vas a hacerlo… ¿Verdad?
- ¿Y qué otra opción tengo? –preguntó excusándose.
-A ver veamos… ¿Negarte es una?
- ¿Negar una orden de mi padre? Ja, como si no lo conocieras.
Una triste mirada recorrió al Uchiha.
-Siempre pensé que encontrarías un límite, por la simple naturaleza de tu personalidad… pero mira, teme, me equivoqué.
- ¿Y qué tal si mejor no me comentas qué tal América, dobe?
El rubio soltó una sonrisa.
-Estoy en una importante reunión y no quiero ser interrumpido –anunció el azabachado al intercomunicador.
OoOoOoOoOoO
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-No puedo Ino, el ogro que tengo como jefe me ha dicho que debo venir el sábado a terminar con unos asuntos –se excusó, bebiendo un sorbo de su jugo.
-Ésa no es una excusa válida –se quejó la rubia, frunciendo el seño-. Mañana vamos a reunirnos por fin con todos los ex alumnos del Konoha y no vas a faltar por el capricho de tu jefe… si eso no estaba en el contrato puedes no obedecerlo.
-Sí, lo sé, pero en cuanto tengo una excusa va a despedirme, estoy segura –dijo, dándole una mordida a su almuerzo.
-Bien mira, yo misma voy a encargarme de tu disfraz y voy a dejarlo en tu apartamento para que cuando regreses a las siete el sábado puedas cambiarte y asistir a la fiesta, ¿De acuerdo?
-Muchas gracias, Ino-cerda –sonrió la pelirosada.
-No hay problema frente de marquesina… oye, por cierto, ¿Naruto irá?
- ¡Por supuesto! Hinata dijo que iba a encargarse de su disfraz, además mencionó algo de que quería convencer a un viejo amigo… -agregó como pensativa.
- ¿Lo conoces?
-Según él, no conozco al muchacho pero…
-Pero Naruto y tú han sido amigos desde siempre, ¿Cómo no lo conocerías?
-Exacto… y no es que haya pasado cada milésima de mi vida con él, pero creo que me hubiese comentado de tener otras amistades.
-Qué interesante –agregó con una sonrisa maliciosa-. Me gustaría saber qué tipo de persona será.
-Por el carácter de Naruto, será alguien idéntico a él.
-Sí, ya lo creo.
-Bien, debo volver a trabajar… lo bueno de este fin de semana, es que no habrá absolutamente nada de Sasuke Uchiha.
-Jajaja, matarían por estar en tu puesto Haruno… además dicen que los que se pelean de chicos se aman cuando grandes.
-Ino, creo recordar el hecho de mi mayoría de edad.
Ambas rieron.
-Vamos, que no se te haga tarde, nos vemos Sakura.
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Sábado. Sí, tal y como oyeron era, en efecto, sábado.
Un sábado glorioso que anunciaba su supervivencia a aquella primera semana. Y es que después de lo ocurrido en el elevador, su jefe se había ensañado con ella como nunca. Pero no, había logrado resistir a su última hora de trabajo y ahora sólo estaba dispuesta a darse un relajante baño, calzarse el bendito disfraz y asistir a aquella fiesta en donde se reencontraría con tantos viejos amigos. Y quizás, quizás hasta tenía la suerte de… no, por más que así lo quisiera, él no iriía. Era evidente.
¿Por qué?
Simple.
Él se hallaba en aquellos momentos a millas y millas de distancias, en Estados Unidos, para ser más exactos. Y además de eso, estaba el pequeño hecho de que no hablaron en los últimos dos años.
Pero mierda, lo extrañaba.
Lo extraña demasiado, no podía negarlo.
Suspiró, por una condenada vez, debería de quedarse en el presente.
Meneó la cabeza y sonrió al imaginar lo divertida que sería esa noche… sí, sería perfecta, sería la noche que en que la vida le diera la revancha por tantos años de derrotas; lo presentía.
Volvió a sonreír y se dirigió a su habitación, donde su amiga había quedado en dejarle su atuendo.
Abrió la puerta con ímpetu, mientras sonreía emocionada… y lo vio.
Sí, ahí estaba su disfraz, tendido muy delicadamente sobre su cama… y algo en su rostro se desfiguró en aquel momento.
Algo parecido a un tic apareció en su ojo izquierdo…
No, no y NO… algo definitivamente andaba mal, se había producido un error, no había duda.
Definitivamente, no iría a la fiesta con eso.
Sí lo sé, odian mis finales. Es algo que debería replantearme u.u pero eso será en el siguiente chap! Ya que poorr fin, estoy a un paso de la fiesta de disfraces que tanto esperé n.n jajaaj
No voy a mentir, todabía no comienzo a escribirla, pero toodas las ideas están perfectamente ordenadas y les aseguro que va a ser una noche de lo más... interesante. Quizás también sorprendente n.n ahora la gran prengunta...
¿De qué se imaginan difrazado a Sasuke?, ¿Y Sakura?
jajaa lo único claro, es que a ella pareció no gustarle mucho la idea... pero en fin, sólo me queda agradecerles de corazón por todo el inesperado apoyo que esyo recibiendo con esta historia n.n
ah, y por cierto, muchos me han mencionado que ven mi fic actualizado cuando no hay chaps nuevos... no es un error. Lo que pasa es que personalmente me gusta leer las historias capitulo a capitulo, pero en el foto de Naruto es la primera vez que pasa que quizás no puedo pasar por la semana y ya hay varias actualizaciones! Entonces, como sé que subo un capi cada 7 días, repongo el anterior un dia antes, para los que no pueden pasar a diario y tienen manías como las mias u.u jaajaja
En fin, nos leemos el próximo domingo n.n saludoss y espero que el chap haya sido de su agrado!
Besos,!
