El extraño y nada agradable incidente ya se había borrado de la memoria del cuarteto de cazadores que se encontraban comiendo y hablando de cualquier tema que se les cruzara. Discutían de lo que seria su futuro, de lo que fue su pasado, de lo difícil que les estaba resultando el presente.

Pero esta extraña conversación causaba los más diversos sentimientos en quienes en ella participaban. Mientras que Gon no dejaba de recordar a Mito- san, el pequeño de cabellos blancos se dedicaba a sentirse realmente mal con la realidad de su familia, con la sensación de que no merecía ser amigo de alguien tan puro y tierno como su pequeño Gon, pues las palabras de su hermano Irumi rondaban en su cabeza. Tampoco las palabras de Isoka lo tranquilizaban. 'Solo un capricho' Gon no podía ser un capricho. Lo que su amigo le hacia sentir era lago de lo que jamás de aburriría. Era como volver a vivir luego de milenios de congelamiento... algo inexplicable.

Leorio por su parte disfrutaba intimidando a su rubio amigo, pues había descubierto que con ciertas palabras, con ciertas insinuaciones, era fácil hacerle sonrojar. Era un extraño placer él verlo con sus mejillas coloreadas, con su sonrisa cobarde, que le hacia ver como un ángel puro en manos de un demonio, con perversas intenciones ( aunque en honor de la verdad, eso es lo que cierto personaje va a llegar a ser).

Kurapika en tanto no podía ni mantener la mirada a su amigo. Era extraño ser él quien se dejaba humillar, el que se sentía menos con relación al otro. Pero era igualmente divertido ver como su doctorcito tomaba agallas con cada vaso de licor que tomaba. Y si a eso se le sumaba que el mismo con cada vaso perdía la noción de la realidad. Una ultima voz dentro de sí le advirtió de las consecuencias de sus acciones, pero sin embrago, por primera vez decidió hacer algo que de verdad quería, sin pensar en el futuro. Por primera vez decidió ser y hacer lo que quería. Aunque ello le causara luego terribles dolores de cabeza.

Gon notaba que quizá estaban incomodando a los dos adultos, que estaban sentados a su lado. Y es que estaban hablando en código, cosas demasiado incoherentes, como que el 69 era divertido, pero no mas que el 71, etc.

Claro que por lo visto, Killua si entendía pues no dejaba de lanzar suaves risitas cómplices a Leorio, e insinuaba cosas no menos confusas. Se sentía menoscabado con relación al resto. Sabia por la forma que tenia de trabajar con su NEM. que era una persona de mentalidad simplista, es decir, siempre veía los mas grandes problemas como los mas fáciles de resolver, y esto les había ayudado mas de una vez en su viaje, pero aun así, no podía dejar de enojarse por que sus amigos hablaban en un claro doble sentido. Y ya se estaba aburriendo de ese tema no le gustaba sentirse tan 'inferior'.

El peliblanco, de ojos fríos le miro, con una sonrisa que se solidifico, al notar la mirada que su pequeño, bastante enojada, acompañada de un poco común mutismo. Sabia que le incomodaba aquella situación, por lo que invito a Gon a salir con él. Así de un viaje, dejaba solo a esos dos que estaban mas que 'pasados' con las copas, y se podía divertir un rato, tal vez podrían hacer competencia con la caña, sobre quien pescaba mas o quien la lanzaba mas lejos. Lo que fuera por escucharlo reír. Y es que la risa de Gon era como un bálsamo, lo que le hacia sentir alguien tan normal, le hacia olvidar las cosas horribles que le había tocado vivir.

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No recordó en que momento exactamente, llegaron a la habitación que ambos compartían. Venían caminando con dificultad, apoyándose en las paredes. Se habían tomado mas de tres botellas de diversas sustancias alcohólicas, por lo que ya solo hablaban cosas que podían catalogarse de incoherentes. Abrieron la puerta, y se encontraron con dos botellas de champagne, en una cubo de metal, lleno de hielo, unas copas y algunas cerezas y frutillas, con crema y chocolate en unos posillos, obviamente para comer las frutas con aquellas salsas. Junto a aquello había una bella tarjeta, en la que con letra elegante, se veían escritas unas palabras que representaban las disculpas de la tripulación y de la empresa por los insultos proferidos.

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_Irumi!!!!!- una voz con un tono afrancesado, llamaba con verdadera impaciencia, a su compañero de 'trabajo'. Si es que eso eran. En realidad solo trabajaban juntos para obtener mejores resultados. Es que ambos eran asesinos profesionales por lo que en realidad lo que ambos hacían era competir por quien mataba con mayor rapidez y elegancia a su victima. Claro que esta competencia solo beneficiaba a los clientes, pues las cosas iban mas rápido de lo 'normal'.

_ Que quieres Isoka??- Un bello muchacho de cabellos sedosos y negros, pero mirada completamente inexpresiva, hizo entrada en la habitación en la que el mago, con solo una toalla puesta estaba contemplándose al espejo.

Dicho mago llevaba su cabello castaño suelto, mojado ( por no decir empapado) que enmarcaba sus rasgos finos de rasgados ojos. Esos ojos tan expresivos a diferencia de los de su compañero de trabajo, que eran insondables.

_Dónde dejaste mi ropa, Irumi!!- El mago lo miraba molesto, pero no es que estuviera realmente enojado, solo era su forma de esconder su incomodidad por el incidente.

_ No lo sé, no es mi culpa que no sepas lo que haces, aunque la verdad la ultima vez que lo vi estaba en la el living. Ve a buscarla. - Esa frase... ' no es mi culpa que no sepas lo que haces'.... lo estaba provocando... quizás hasta se estaba burlando.... con el nunca se sabia.

Isoka miro con el entrecejo fruncido al integrante de la familia de asesinos, buscando en su voz la respuesta que buscaba. Quería saber que pensaba del incidente, mas que nada por como se sentía el mismo. Y es que no cualquiera besa a alguien, aun estando medio dormido, confundiéndolo con cierta chica, que era capaz de volver a cocer al cuerpo cualquier extremidad perdida en batalla. Y menos de aquella forma apasionada.

El mago se sentía muy pero muy apenado ( N/A: Hisoka apenado???? Eso hay que verlo...). Pero Irumi no parecía recordar lo que había pasado. Eso al menos aparentaba. Pero aquellas palabras... estaba confundido, por primera vez en su vida, Hisoka estaba confundido. ¿Qué pensaría Irumi?. Aunque el joven de cabellos negros sí había contestado a su inconsciente beso, si hasta había conseguido arrancarle un gemido de placer. Y no había nada más excitante que sentir poder sobre aquel hombre. Aquel hombre de verdad, le confundía.

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_Que haces Gon??. - Killua miraba con intriga como su pequeño amigo fijaba su vista en él, buscando algo, tratando de indagar en sus pensamientos.

_ Nada, solo trataba de adivinar lo que piensas. A veces siento que me quieres decir algo... pero que no tienes suficiente confianza como para contarme lo que te preocupa. Y me siento mal por que generalmente me doy cuanta de lo que al otro le pasa con solo mirar sus ojos, pero con tigo es diferente.

_ Y que es lo que vez en mis ojos??- Killua se había puesto frente a Gon, a escasos centímetros de su rostro, mirándolo fijamente. Podía reflejarse en sus grades y expresivos ojos castaños, como si fueran un espejo, casi como un libro abierto.

_veo solo dolor, Killua, veo que aunque quieras no eres capaz de decir lo que sientes, aunque la verdad lo haz intentado. No es como en un principio claro esta cuando no reflejabas nada, pero tampoco es como una persona normal que siente algo más. No se si me entiendes, pero, me da la impresión que lo único que puedes sentir con tanta fuerza es el miedo, el dolor y la amargura de tu pasado.

Killua miro a su amigo. Hablaba tan convencido. Tan dolido. ¿Estaba acaso Gon llorando? ¿Llorando por su causa? Las lagrimas sinceras del más pequeño llegaban al fondo de su corazón. Pero aun así, aun aunque le doliera, no podía demostrarlo. En ese minuto se sintió horrible. Por primera vez le pasaba algo así.

_Déjame limpiar tus heridas Killua, a mi lado nadie te hará daño, eso no lo permitiré, por que eres mi amigo. No dejare que nada ni nadie te vuelva a lastimar.

Por primera vez Killua se dio cuenta que esta afirmación era falsa, por primera vez sintió a Gon mentir. Y es que ya nadie le podía hacer daño. Su entrenamiento le defendía del daño físico y psicológico, de todo aquello que viniera del exterior, pero nadie le enseño a pelear, a defenderse del daño que el mismo sé hacia. Lo único que le dolía era verlo sufrir a él. Si quería ser feliz no debía permitir que nadie le hiciera daño a su amigo. Ni el mismo.

_ Eres mi amigo?!?!?!

_Claro que si, o es que acaso lo dudabas????

Se quedaron en silencio, mirándose, retándose, solo con sus miradas. En un juego que quería mostrar algo mas de lo que en apariencia era. En un santiamén, el joven asesino abrazo a su amigo, con fuerza estrechándolo a el, dándole calor con solo ese gesto. Gon solo atino a sonrojarse, pues no esperaba algo así.

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Kurapika se dejo caer en la cómoda cama, de manera delicada, dándole un aire de ingenuidad, sonriendo al doctor que seguía de pie, examinando el presente de la compañía. Una sonrisa cruzo por sus labios encontrándose con la de su rubio compañero, cuando acerco el carrito a la cama, con obvias intenciones. El joven Kuruta opto por dejarle obrar... ver lo que en mente se traía. Cuando Leorio se sentó a su lado, cerro los ojos, esperando cualquier frase de esas como las que le había dicho en el comedor. Se sorprendió bastante al sentir como el moreno le quitaba con suavidad la chaqueta que el mismo le había pasado, dejando su pecho descubierto...

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Irumi se apoyo en las delicadas sabanas que el joven mago utilizaba para cubrir su cama. Algo que el no comprendía, aun tomando en cuanta el tiempo que llevaban conviviendo, eran esas extrañas facetas de aquel hombre. Algunas veces alegre, y otras, sin razón alguna melancólico, pasando por la mas total y absurda histeria sin omitir sus extraños periodos en los que vivía deseoso de matar a quien se le cruzara. Cerro sus ojos y suspiro. Lo había mandado al piso inferior pues quería unos segundos de paz, segundos para tratar, aunque fuera en vano de ordenar sus ideas...

Cuando Hisoka regreso, luego de haberse vestido, encontró a Irumi con los ojos fuertemente cerrados, con su cabeza echada hacia atrás, apoyándose en sus fuertes brazos, dejando deliciosamente descubierto su cuello, un cuello blanco, delgado y largo... Sacudió la cabeza al descubrirse pensando así de él... precisamente de el... Un hombre acaso mas extraño que el mismo, que no subirá ningún tipo de cambio anímico, no sonreía ante nada, no lloraba ante nada, no se dejaba dominar por nadie... Una sonrisa curvo sus suaves labios.... ese hombre tenia que ser de el... el seria la persona que el dominara.... a como de lugar. Y no le importo que fuera un capricho mas... lo divertido de la vida era dejarse consentir.

_Irumi... que te pasa. - su voz sonó ronca, bastante sexy, aun para los parámetros del mago, haciendo voltear a su compañero.

_Nada importante Hisoka, que quieres. - No se iba a dejar atrapar por ese mago, era lo único que por el momento llenaba la cabeza del joven asesino. No sabia lo que le pasaba cada vez que el hombre que estaba de pie, mirándolo, hablaba de esa forma. Pero tampoco le pasaba desapercibido el hecho de que aquel mago aun no podía mirarlo sin sonrojarse por lo del incidente. Y había que reconocerlo, besaba muy bien. Sonrió para sus adentros sin que en su rostro apareciera un poco de alegría. No seria nada de aburrido hacerlo sentir incomodo.

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Leorio solo podía mirar como ese chico se dejaba desnudar por sus inexpertas manos. Hace bastante que deseaba saber que se sentiría tener poder sobre aquel que todo lo sabe, por lo que una vez lo tubo allí, sin nada cubriéndole el pecho, tomo el posillo lleno de chocolate liquido, el cual dejo caer, formando las mas extrañas formas, que lego se dispuso a saborear. Kurapika gemía suavemente ante el contacto de la lengua tibia de Leorio contra su pecho. Era embriagante- por no decir excitante- sentirlo allí, jugando y mordisqueando sus pezones, lentamente en casi un suplicio. Cuando comenzó a subir por su pecho, por su cuello, creyó que era una mas de sus locas fantasías... por eso se sorprendió la sentir la suave boca de su amigo sobre la suya, besándolo de forma mágica, delicada, y a la vez pidiendo permiso para explorar so boca. Y le concedió lo pedido, sus lenguas se fundieron haciéndolos caer a ambos en un torbellino de pacer, y de sentimientos, que ninguno estaba dispuesto a reconocer.

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Gon comenzó a sentirse incomodo, pues aunque los minutos pasaban Killua no lo soltaba, seguía allí abrazándolo, por lo que se removió entre los fuertes brazos del peliblanco. Sonrojado aun lo miro tratando de pedir aun explicación cuando vio a su amigo parado allí, mirando un punto a las espaldas de Gon, con el rostro desencajado de miedo. Este volteo su cuerpo y lo que vio le izo abrir la boca con espanto. Frente a ellos estaba parada una mujer que le causo escalofríos con solo mirarla. Una mujer que en su época debió haber sido hermosa, si es que no lo era ahora, pero no se podía suponer, pues en sus ojos llevaba un aparato que por suerte no los había detectado aun. Su traje parecido a los que usaba la Reina Maria Antonieta de Francia, complementado con un sombrero, y un abanico. No era otra que la madre de Killua.

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Ambos estaban por perder el control, las manos de Leorio cada vez mas osadas recorrían con seguridad el pecho de Kurapika, mientras este trataba de desabrochar la camisa del moreno.

En ese momento pasaba por le frente de su puerta una dulce niña que en estos momentos me da lo mismo describir. Lo importante es que iba aburrida, y no hallo nada mejor que correr por es estrecho pasillo, botando un hermoso jarrón ( ya saben de esos que cumplen con la proporción: + hermosos + caros) que estaba frente a la habitación 701. La habitación que cierto par de cazadores ocupaba, causando suficiente estruendo para traerlos a ambos a la realidad, bajándolos de un paraguazo de su nube de alcohol y de paso de su nube de pasión. Kurapika fue el primero en reaccionar empujando al doctor con fuerza al suelo, mientras se tapaba con pudor su pecho descubierto. Un fuerte carmín teñía las mejillas de ambos.

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Quien me puede decir que hacia esa "%$& Niñita caminando por ahí.. Es q no podía ir a molestar a sus padres????? Es que tenia que echar a perder esas escenita que tenia en mente hace tanto rato???? ( Hally Black monta un secándolo de proporciones, luego se calma y vuelve a su asiento, frente al teclado) ....

Y que les ha parecido hasta ahora?????????? Decídmelo por favor, que sino muero....... bueno no tanto pero de verdad me interesa un montón sus opiniones..... a sí que, ya sabéis dejas Reviews y hacedme feliz............ gracias por leer hasta acá esta sarta de incoherencias y GRAX A TODOAS QUIENES ME HAN DEJADO O MANADADO DIRECTAMENTE AL MAIL SUS OPINIONES!!!!!!!!!!!

Saludos ......... Hally Black.........