Uchiha Corporation

.-.

- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?

-Saku, es obvio, su tra...

-¡Ino-cerda!

Sasusaku

Sin más preámbulo, los personajes pertenecen a Kishimoto-sama, por supuesto y muy a mi pesar

.-.

Capítulo anterior: Se separó en aquel mismo instante y emprendió su camino hasta su deportivo, aparcado en la entrada. Lo encendió sin dudarlo un segundo y puso la música a todo volumen, mientras echaba la cabeza sobre su asiento y dejaba en el aire el vestigio de un profundo suspiro.

Mierda, ante ella, definitivamente estaba perdiendo.

"Perdiendo la cordura…"


Tiempos verbales

Suspiró, llevó su mirada centellante hacia el reloj de su habitación, tomó con fuerza el primer almohadón que pasó por su camino, lo estrujó con ímpetu, ahogó su grito sobre su fina contextura de algodón y terminó volando por los aires, y encontrando su aterrizaje tras un estrepitoso choque contra el armario.

Se levantó con la impotencia signando sus sentimientos y una lágrima furtiva se escapó del brillo jade de sus ojos.

Dibujó entonces una sonrisa sarcástica, ¿Era por dolor o por mera impotencia?

Se dirigió hacia el baño, tras comprobar nuevamente que ya eran las doce del mediodía. El espejo que se encontraba sobre el lavabo le devolvió a una figura horrible haciéndose pasar por su persona…

-Sakura, él es el amigo del que les hablé, Sasuke Uchiha.

Una sensación indescriptible dominó su cuerpo

Sasuke Uchiha… Sasuke Uchiha… Sasuke Uchiha… su jefe. Sí, él era el valiente príncipe azul con capa y espada que la había hecho sentir como hacía años que no se sentía. Como no se sentía desde él, para ser más específicos.

Su inconciente de niña ilusa la traicionó al asegurarle a su amigo que ya le conocía… pero, por un momento, no pudo evitarlo. Tenía la eminente necesidad de que, tras decirle su nombre, el moreno le confesara que no había sido la única prisionera de tantos sentimientos esa noche.

Y es que en el fondo… la ilusa Sakura Haruno que había sido siempre, seguía ahí, latente tras su gran caparazón.

O quizás, ése pensamiento fue el mero resultado de aquella extraña sensación a déjà vu

Y es que todo eso era tan parecido, que casi no pudo evitarlo… y cuando se dio cuenta, ya estaba de nuevo envuelta en su utópico mundo de fantasías con matices de imposibilidad evidente.

El verde esmeralda que adornaba su iris lucía carente de brillo, y debajo de éstos se encontraban la marca de aquellas remarcadas ojeras. Su delineador demostraba no haber sido removido todavía, y se encontraba difumado demacrando su rostro.

Ilusa…

Le sentaba bien relajarse con el agua fría, siempre fue así. Inclusive aquella noche de felicidad absoluta había contado con un final relajante de agua fría. Sus pies jugaban con el agua de aquella pileta… bien, quizás había exagerado, quizás la nostalgia había calado demasiado alto.

Pero entonces notó unos pasos que se acercaban a ella, lo observó por el rabillo del ojo: Uchiha Sasuke.

Y en ese momento un montón de cosas inexplicable se agolparon en su garganta, cosas que necesitaba decir, necesitaba desahogarse… además, él no era… no, eran personas diferentes, y ella no amaba a Sasuke Uchiha, por lo que no había razón coherente para todo aquello.

- ¿Te has perdido, Uchiha?

Salió antes de ser analizado por su cabeza, y el joven pareció reaccionar… y entonces una idea brotó en su mente: renunciaría.

Estaba harta de él, de lo pedante que era, de su ego, de sus contestaciones sarcásticas, de su complejo de cacique autosuficiente… de su condenado parecido con él, el que fue una vez el… el…

-Haruno tu…

-Sí, lo sé soy una completa molestia, ¡de las peores secretarias que pasaron por tu oficina!, ¿Ya, eres feliz? Lo admito, a penas puedo con todo el trabajo que mandas y llevo ojeras de tanta extenuación.

El amor de su vida.

- ¿Pero sabes qué? Lo más gracioso del asunto es que de verdad necesito el empleo, y creo que si tú y yo lo pensáramos dos segundos, es esa la única razón contundente por la que soportaría a un jefe tan egocéntrico y soberbio como usted.

Sintió el agua hirviendo arremetiendo contra su cuerpo inescrupulosamente, mientras se prometía dejar de procesar esas imágenes y olvidar de una condenada vez todos aquellos sentimientos, dejaría de lastimarse… lo había decidido.

Sintió cómo colocaba sus tersos y níveos dedos marcando el contorno de su rostro, y caló entonces en lo más profundo de la perfección de aquellos orbes azabaches, mientras dentro de su cuerpo, era sometida por una tormenta de sentimientos que luchaban irascibles por consagrarse ganadores en una batalla inexistente.

Pero iba a besarlo, quería hacerlo, lo necesitaba…

Mierda, se sentía condenadamente vulnerable ante aquel hombre.

-No volverás a reírte de mí, Uchiha –sentenció, mientras tomaba una toalla para cubrir su cuerpo-. Tú no conocerás a la Sakura débil que fui una vez –continuó.

Se cambió mientras relajaba sus sentidos, debía tranquilizarse. No había motivo para no conservar la calma, no había ningún tipo de razones por la que sentir aquel amargo sabor dominando su garganta… y mucho menos ver a los fantasmas del pasado atormentando un presente de lo más grato.

Se calzó uno de esos pantalones holgados y una remera de entre casa, luego se levantó el cabello en una coleta alta y comenzó con el aseo de su habitación.

Y entonces fue distraída por el sonido del timbre del departamento.

Pasó por delante del espejo para comprobar que se veía mucho mejor que antes, y sonrío tras darse cuenta que así era.

-Oba-san –saludó, tras abrir la puerta.

-Sakura-chan, ¿Cómo has estado? –preguntó.

Aquella muchacha de finas facciones y cuerpo escultural, posó el destello ámbar de su mirada en la figura de su sobrina.

-B-bien –vaciló, invitándola a tomar asiento.

La mujer, algo disconforme con aquella respuesta, acomodó su rubio cabello y tomó asiento en el sofá, dibujando una enorme sonrisa.

-Mira, Sakurita, tienes correspondencia –anunció, entregándole una carta.

-Muchas gracias, oba-san –sonrió entonces la pelirrosada.

Ya que la reconocida Tsunade-sama no era sólo su tía, sino que además era su cómplice, su confidente, su amiga.

-"Señorita Haruno: Está cordialmente invitada a asistir a la cena que la empresa Uchiha Corporation realizará a favor de sus negocios con "Lups", como representante de la misma, por supuesto. Confío plenamente en los detalles que le he delegado y espero corroborar el excelente trabajo que sé que hará, Sakura. Saludos cordiales, Uchiha Fugaku" –leyó la joven.

- ¿Uchiha Fugaku? Así que te has ganado la confianza del Uchiha… vaya, has de ser de verdad buena para lograrlo, por lo que sé, es toda una hazaña –comentó la rubia, deleitada ante tanto reconocimiento hacia la pelirrosada-. Estoy de verdad orgullosa –dejó escapar.

Por su lado, la esmeralda sonrió, no era de lo más usual ver a su tía de una forma tan pacífica…

-Muchas gracias, oba-san, pero no iré –aseguró, botando al tacho tan elegante invitación.

- ¿NANI?, ¿cómo es eso de que no irás? –interrogó, desentendida.

-Pienso renunciar mañana –dejó escapar, sabía que a su tía la noticia no le caería de lo mejor.

- ¿Renunciarás a Uchiha Corporation? –inquirió nuevamente, incrédula-. Explícate –pidió, controlando el tic en su ojo izquierdo.

-Uchiha Sasuke, el precoz espécimen de macho dominante y subdesarrollado con necesidad de adulación constante que tengo como jefe… me hace, literalmente, la vida imposible. Me tortura, me busca, me pelea, es evidente que lo que quiere es que renuncie, y que ha matado a todas y cada una de mis ganas de permanecer en ese lugar. No voy a dejar que se siga deleitando con mis derrotas –escupió amargamente, recordando la noche anterior-: renunciaré.

-Recapitulemos –comenzó, recobrando una calma extrañamente aterradora-. Vas a decirle que "no" a la oportunidad de tu vida de crecer como profesional, a tu independencia económica, a los próximos espacios ocupados en tu currículum, a tu posibilidad de aprender y al comienzo de tu nombre con brillo propio… ¿Sólo por el capricho de un hombre?

Touché.

Dibujó una mueca irónica tras el comentario perspicaz de su tía… había echado a perder dieciocho años de su vida por capricho de un hombre…

-Suena muy evidente desde ese punto de vista –dijo, con la mirada perdida.

-Mira Sakura, sólo venía a dejarte el dinero de la semana, y te adicioné algo por todo el esfuerzo que estás haciendo, pretendo que te des el lujo y que te mimes un poco –continuó, mientras se dirigía a la puerta, y dejando un sobre arriba de la mesa-. La verdad, es que también tengo la intención de felicitarte por tus logros… pero, te sugeriría que te replantees qué es lo que conlleva el objetivo de "no dejar ganar al Uchiha" –finalizó, dibujando una sonrisa y desapareciendo tras aquella superficie caoba.

Bien… ¡¿Desde cuándo mierda su tía era tan enigmática?!

Dibujó una sonrisa.

De acuerdo, su panorama había vuelto a cambiar (increíblemente) por un consejo sabio de Tsunade-sama.

Sí, quién lo creería: las palabras consejo, Tsunade y sabio en la misma oración.

Levantó la vista y se encontró con cierta capa negra que volvió a acercarle una horda de recuerdos de distintos pasados.

Lo único cierto ahora era que el Uchiha conocería el significado de la palabra pelear, y progresivamente, perder.

No abandonaría aquella batalla, no regresaría con las manos vacías.

OoOoOoOoOoO

Uzumaki Naruto. Alegre, extrovertido, soñador, hiperactivo, insoportable, pedante, utópico.

Uzumaki Naruto. Impulsivo, aventurero, empalagante, odioso, inestable, completamente inaguantable.

Uzumaki Naruto. Ilógicamente, su mejor amigo.

Arqueó una ceja nuevamente, por supuesto ya más tranquilo y relajado. Había pasado la noche en vela, pero con eso había sido suficiente para que sus ideas se acomodaran y la estabilidad volviera a formar parte activa de su ser. Sin embargo, lo que estaba viendo era un atropello.

Posó sus oscuros orbes nuevamente en aquel escritorio, frunció el ceño y apretó los dientes… ya que sobre aquella inocente superficie se encontraban cinco tomos de diferentes revistas.

Y no es que hora el gran Sasuke Uchiha se haya vuelvo fanático incontenible de la crónica amarillista, ni mucho menos de la prensa rosa… pero no podía evitar tener sobre su escritorio los ejemplares de las cinco revista de "chismes" más conocidas a nivel nacional.

Y quizás ustedes se pregunten por qué.

"Justiciero de una noche sin cicatrices"

Y es que aquellos títulos de sus detestables primera plana, eran acompañado de diferentes fotografías de él bailando con cierto pelirrosada.

Dos de ellos tenían al rubio junto a su novia en la primera plana, pero esa fotografía había sido tomada adrede, ya que Hinata Hyuga (según se había enterado hacía unos momentos) era la fotógrafa oficial de una prestigiosísima revista y ambos habían posado para aquel retrato.

Pero lo que Sasuke jamás imaginó, es que el haberse quitado por dos segundos el antifaz, había significado dejar al descubierto su rostro a la prensa.

Y ahora, aquella muchacha de impresionantes orbes jades (a quien ya había recatalogado como una secretaria eficiente) era, según los medios de difusión, la "futura señora Uchiha"…

Suspiró y relajó sus músculos, estaba verdaderamente estresado.

Y es que como en cada ocasión en que su imagen aparecía en algún medio no referido directamente con los negocios, era su mejor amigo quien aclaraba con toda su infinita paciencia la situación y le salvaba del trato directo con aquellas psicópatas empedernidas con delirios de acosadoras seriales (entiéndase, las reporteras).

Él, en estos mismos instantes, tenía cosas más interesantes que hacer antes que enredarse en los innecesarios escándalos con la prensa. Tenía que, por ejemplo, recapitular una determinante forma para persuadir a "Lups" de vender parte de sus acciones la noche siguiente. Seria como una sociedad perfecta, justamente lo que a Uchiha Corporation le hacía falta… y no se permitiría que su inutilidad frustrara aquella oportunidad dorada de la empresa. No había opciones, debía convencerles.

El sonido de la puerta de su estudio lo distrajo de sus pensamientos y su vista voló hacia el intruso que había osado entrar en aquel recinto sagrado sin avisar de su presencia previamente.

-Ah, eras tú… ¿Qué tal te fue con la prensa?

El rubio suspiró y se desplomó en un cómodo sofá.

-Se habían hecho una fiesta con esas fotos, han sacado ironías de lugares inexistentes y los rumores corren por doquier.

-Y básicamente les dijiste que…

-Que Haruno Sakura era tu asistente y a la vez una graduada en Konoha High School, y que tú asististe a la fiesta por mera petición mía. No mencioné la estrecha relación que mantengo con Saku-chan porque creí que esos buitres inventarían un triángulo amoroso inexistentes y, tras cuestionar mi noviazgo como excusa para enmascarar mi relación secreta con ella, iban a dar como terminada nuestra amistad…

-Cuánta imaginación tienes.

-Sí, y en América son inclusive peores –río.

-No quiero ni imaginarlo –soltó, con una pequeña sonrisa.

-Lo único que quiero saber es…

- ¿Cómo demonios consiguieron las fotos?

-Exacto.

-Quién sabe, quizás escondidos detrás de los arbustos –soltó el azabachado.

-Porque no vi a ninguno de mis ex compañeros con cámaras –agregó, dubitativo.

-Lo importante es mantenernos tranquilos, de todas formas no me veo asistiendo a una fiesta en lo que resta del año… creo que luego de dos días van a olvidarlo.

-Sí, quizás hoy por la noche ya nadie lo recuerde…

OoOoOoOoOoO

-Muchas gracias por venir a buscarme –sonrió la pelirrosada, desde el asiento del copiloto.

-Ni lo menciones, frentona –contestó-. Me alegro que no dudaras en buscarme para ayudarte con el vestuario.

-Sí, no creí como buena la idea de asistir con estas ropas mañana –contestó.

-Llegamos –anunció su amiga.

Bajó del auto y observó el imponente edificio en el que se encontraba, ya que "Rose" no era ni más ni menos que una de las marcas de ropa con mayor prestigio a nivel mundial. Las pasarelas de las capitales de la moda clamaban de su presencia en cada presentación, y su amiga no podría dirigir mejor aquel negocio.

Ino Yamanaka… llevaba unos jeans ajustados con botas altas y una remera gris que remarcaba con gala su espectacular figura, sus rubios cabellos lucían atados en una sofisticada coleta alta y aquel collar largo le daba una increíble presencia a la muchacha. Vio como su amiga se acomodaba las gafas oscuras que cubrían el brillo zafiro de sus ojos y volvía hacia ella para sonreírle.

-Vamos –dijo, mientras avanzaba y entraba en el edificio.

La mayoría de los empleados de aquel lugar la saludaban con un enorme respeto, otros se presentaban con algunos problemas y los demás le alcanzaban las últimas noticias.

La veía tan seria… río, ¿Sabrían allí lo desestructurada y espontánea que es Ino realmente?

-Bien, pasaremos a los probadores VIP, ya he pedido que los cierren al público y que la modelos esperen un turno –anunció, mientras entraban por una puerta a una sofisticada habitación.

-Muchas gracias, Ino-cerda.

-Ya, deja de agradecer –contestó, mientras avanzaban hacia los probadores-. Ve quitándote la ropa, yo te alcanzaré los vestidos más propicios para la ocasión.

-Mientras que no sea necesario revivir viejas pasiones, los probaré –sonrió.

Su amiga le devolvió el gesto y comenzó allí el desfile de espectaculares prendas que la Haruno probó con una emoción que no sabía exactamente de dónde había salido.

OoOoOoOoOoO

-Hacía mucho tiempo que no te veía tan nervioso, Fugaku –sonrió divertido.

El mayor suspiró.

-Ankoku, por favor sírvenos sake –pidió a su ama de llaves.

El mayor de los allí presentes volvió a acomodarse incómodo en el mullido sofá de su sala de estar, mientras veía a su acompañante con la curiosidad tatuada en el rostro.

-Bien, ¿A qué viene tanto nerviosismo, Uchiha?

-Recuérdame qué día es hoy –comenzó, mientras bebía el sake que había sido traído.

-Lunes dieciséis de octubre –contestó el platinado, sin entender.

-Oh, sí… lunes, ¿Cómo podría olvidarlo? Sabes con quién teníamos cena esta noche, ¿Verdad?

-Por supuesto, con Lups –completó-. Logramos persuadir a Sakura para que asistiera con Sasuke, no tengo amnesia, deja ya de dar rodeos.

-Bien, hoy por la mañana me he enterado de quién sería el represente de aquella empresa –soltó, pasando a Kakashi una pequeña carpeta con un nombre resaltado.

El joven sensei dejó escapar inconcientemente una irónica sonrisa.

-No me he atrevido a decirle a Sasuke…

OoOoOoOoOoO

Mujeres. Escandalosas, exageradas, incomprensibles, orgullosas, exageradas de nuevo, sensibles… pero, por sobre todas las cosas… impuntuales.

¿De quién había sido la condenada idea de que una mujer (y más exactamente, ésa mujer) asistiera a la cena de esa noche? Ella solamente era la organizadora, era totalmente innecesaria su presencia aquella noche.

Además, ella no contaba con el talento, ni la gracia, ni la habilidad de ayudarlo en esa reunión. Y si la muchacha apreciaba su vida, más le valía no entorpecerle el camino con los representantes de aquella empresa.

Pero regresando al tema, de quién había sido la pésima idea de que él, Uchiha Sasuke, estuviera esperando en la planta baja de ese edificio a aquella mujer como si de su chofer se tratara… además de tener que soportar la mirada de cada fémina que pasaba por aquellos lugares.

Esa noche, él estaba demasiado concentrado en los negocios como para poder siquiera devolverle la mirada a alguna de ellas, ¿Qué acaso era de tan difícil comprensión?

Y así llevaba, ¿Cuánto?, ¿Media hora? Sí, oyeron bien… ¡Media hora esperándole! A esas alturas, los representantes deberían estar abarcando el avión de regreso a su país… y él, reducido a esperar a que su odiosa secretaría se dignara a bajar.

No sabía qué era exactamente lo que Uchiha Fugaku tenía en contra de él últimamente, pero parecía que cada cosa que hacía era para atormentarlo… y no es que Sasuke se sintiera el ombligo del mundo, no señor, es sólo que así era la realidad.

Sintió el ruido de las puertas del elevador abrirse y dirigió a aquel lugar una mirada esperanzada… otra vez.

Pero, a diferencia de las demás ocasiones, lo que vio lo dejó totalmente pasmado. Ya que aquella muchacha llevaba puesto un vestido hasta por arriba de las rodillas, color verde pálido que hacía completo juego con sus ojos, el cual se ajustaba en su torso y dejaba un sutil vuelo cubriendo sus muslos. Sus rosados cabellos caían como cascada sobre sus desnudos hombros, y enmarcaban el contorno de sus delicadas facciones… Sus ojos, por su lado, se veían decorados por una tenue sombra que los hacían resaltar, mientras que aquellos labios lucían un formal tono carmesí, y sus mejillas algo de rubor… claro, a no ser que aquel color se debiese a que la muchacha se haya ruborizado por la forma en la que la estaba viendo…

Un segundo, ¿Qué demonios hacía viéndola así?

-Se te hizo tarde –saludó, mientras la joven se acercaba a él.

-A que ha valido la pena, ¿Verdad? –contestó fingiendo inocencia.

El joven le dedicó una mirada asesina.

La muchacha dibujó una sonrisa.

-Sé que me has extrañado, Uchiha –ironizó-. Ahora vayámonos de una vez, ¿Quieres?

OoOoOoOoOoO

-Y comprendo tu accionar –le contestó, tras una sonora carcajada, tras releer aquel nombre.

- ¿Y a ti qué te parece tan gracioso, Hatake?

Kakashise acomodó y tomó algo de sake antes de comenzar…

-Como ya te he mencionado, Sakura es la hija de Fujimaro y Jun Haruno. Su padre, como bien sabes tú y la otra media porción del planeta, es el líder accionista de todo lo relacionado, principalmente, con América… y algunos de los más relevantes negocios asiáticos y europeos.

-Sí, ¿Y eso qué tiene que ver? –se impacientó.

-Desde pequeña, contó con los mejores estudios en las más prestigiosas escuelas a nivel mundial, sacó todos sus años de primaria el mejor promedio del curso, era simpática, divertida, audaz e inteligente… cuando la muchacha tenía once años y el éxito signaba su futuro, fue que su padre comenzó a no lamentarse del hecho de que su primogénito no fuera varón: Sakura sería una gran sucesora. Aumentó sus actividades extra-escolares y sus salidas se vieron reducidas, sin embargo, su potencial respondía bien ante aquellas circunstancias… y la muchacha siguió mejorando.

OoOoOoOoOoO

- ¿Este es el restauran, verdad? –indagó con voz fría.

-Así es, pedí que fuera reservación única, el sector privado no tendrá más invitados que nosotros –anunció, observando la sorpresa de su jefe ante aquello.

Sabía que era algo que no le habían pedido y que no se lo esperaba, pero como veían… ella podía ser realmente buena si se lo proponía.

El joven bajó del auto y, sorprendentemente, dio la vuelta y le abrió la puerta a la muchacha.

Bajó escéptica del vehículo y observó por unos segundos la profundidad de aquellos orbes oscuros, enmarcados por sus níveas y perfectas facciones, únicamente interrumpidas por el azabache de aquellos rebeldes cabellos… y algo en su pulso comenzó a acelerarse, notando cómo éste se debatía entre detenerse y delirar taquicardias.

-Como ves, soy un caballero… muy a tu pesar –gruñó, mientras se encaminaban hacia la puerta del lugar.

Era verdad, aquel joven había sido educado con los mejores modales y etiqueta, ¿Qué más se podría esperar de él? Mínimamente… que abriese la puerta de su automóvil.

OoOoOoOoOoO

-Y todo eso me lo estás diciendo porque… -apuró, entre ansioso e interesado.

-Fujimaro se obsesionó con el deleite de presentarla en la sociedad, todos se quedaban maravillados con la perfección de aquella muchachita. Siempre engalanada con las mejores y más sofisticadas ropas, bien peinada y maquillada, inocente y perspicaz como ninguna niña de doce años en este planeta. Mantenía conversaciones con los socios de su padre y era, evidentemente, la flor de la familia. Fue cuando la joven ya había tomado renombre, que contrataron para ella un sensei. Sin embargo, estaba tan ocupado con cierto azabachado, que tardé en darles una respuesta. A la muchacha le costó mucho acostumbrarse a mi presencia, no confiaba en mi… no confiaba en nadie. Ya no tenía amigos, ya no asistía a fiestas con compañeros de su edad, ya no sabía hacer otra cosa que obedecer todos y cada uno de los caprichos de su padre.

- ¿Y qué demonios le pasó para terminar trabajando en lo que sería la empresa rival?

-Tranquilo, Fugaku, que la joven tiene veintidos años de historia, no te impacientes. Como decía, la esencia de tan hermosa flor de cerezo se había perdido, y con ella inclusive había olvidado sus ganas de encontrarla. Poco a poco fue confiando en mi, y comprendí pronto que, al contrario de lo que mostraba a la sociedad, dejaba escapar más suspiros que sonrisas… y que había olvidado el cosquilleo en el estómago que trae consigo la felicidad, lo único que recordaba era el orgullo de lograr todo que ella había conseguido a tan corta edad. Supe por Sasuke que su colegio daría una gran fiesta, y la insté hasta que aceptó el ir… y allí conoció al joven que volvería a cambiar su corta vida, quien le recordaría qué aroma tenía su esencia y qué tan lindo era sentir…

OoOoOoOoOoO

-La reservación a nombre de Uchiha Corporation.

A pesar de que lo anteriormente dicho hacia la encargada del lugar había sido pedido por la joven Haruno, la muchacha allí presente no había despegado los ojos del acompañante de la pelirrosada.

-Por supuesto, por aquí por favor –continuó, sin variar su actitud.

El lugar estaba perfectamente decorado, con cada detalle en blanco, negro y plateado. La mesa estaba dispuesta íntimamente para cuatro personas, y una música leve terminaba de darle un toque maravilloso a la ambientación.

Y se notaba en sus ojos, que el Uchiha estaba maravillado con todo eso.

- ¿Y qué tal lo he hecho? –indagó, mientras se sentaban uno a un lado del otro.

El joven dibujó una filosa sonrisa.

-Quizás puedas ser más eficaz de lo que imaginaba.

OoOoOoOoOoO

-Continúa –pidió, expectante.

-Le desveló todas y cada una de sus noches a partir de aquello, soñaba despierta, buscaba excusas para verlo… se veía tan bien, radiante, feliz. Claro que pronto su promedio comenzó a denotar sus distracciones, y las cosas comenzaron a no ser tan orgullosas para Fujimaro. Y ahora que la naturaleza libre de Sakura había regresado, fue que comenzaron los primeros enfrentamientos con su padre… ya que con tan solo catorce años, ella podía acotarle y refutarle como una persona mayor, y dejaba al Haruno sin palabras. Mientras tanto, el conquistar a aquel chico serio y frío ya se había convertido en su más importante objetivo… y la noche en la que celebraron su fiesta de quince años, lo logró; ya que, inesperadamente, el joven se le declaró esa misma noche.

Cesó unos segundos su relato, recordando el rostro de la niña aquella noche, grabado a fuego en su memoria.

-Las cosas parecían estar como nunca en la vida de la pequeña flor de cerezo, de vuelta sus amigos, sus pasiones… ella. Lo único que le interrumpía era el constante rose con su padre, quien había comenzado a quedarse sin palabras ante su hija. Ése año tuvo que elegir su especialización, claro que su padre le prohibió terminantemente continuar con las artes médicas. Acató callada aquella orden… pero el vaso comenzó a derramarse cuando, a sus diecisiete, su novio se tuvo que mudar repentinamente a América, debido al trabajo de su padre. Pero no iba a dejar que Haruno le ganase… a pesar de la distancia, siguieron siendo novios un año más. Sin embargo, en ese año, más de una vez Fujimaro había sustituido sus palabras por golpes, en las constantes peleas con su hija. Finalmente, un año después terminaron, prometiendo quedar como los mejores amigos… y semanas después de esto, se encontró con que su padre pretendía comprometerla impunemente con el hijo de un magnate europeo…

OoOoOoOoOoO

-Espérame un segundo, iré al tocador –anunció, unos minutos después.

El joven gruñó por lo bajo y vio como su acompañante se dirigía hacia aquel lugar.

-Han llegado ya sus invitados –anunció la recepcionista.

A lo que el Uchiha se paró y vio entrar en el lugar al que sin dudas era, el representante de Lups

Pero algo en su rostro se desfiguró… algo no estaba andando bien, debía de ser un error, estaba seguro. No, no… es decir, era definitivamente imposible que tantos dioses de hayan confabulado en su contra. Ya que, el que estaba entrando por aquella puerta era, sin dudas... su eterno rival.

Tragó pesado mientras el joven se acercaba con una sonrisa ladina instalada en los labios.

Demonios, no habría ningún contrato firmado aquella noche.

Mierda, todo estaba saliendo mal… de verdad quería la condenada firma con Lups.

-Buenas noches –saludó a regañadientes al recién llegado.

-Uchiha-sama –contestó el otro-. ¿O debería decir… Sas-uke?

Arrugó el ceño, mierda, esta vez los papeles estaban invertidos.

…Y no podía hacer nada.

-Disculpe a mi acompañante, es que su vuelo se retrasó, pero en cinco minutos llegará –continuó, aún con una sonrisa filosa y sarcástica en los labios…

De repente, vio como la mirada de su enemigo dejaba de reparar en su persona y era dirigida hacia algo detrás de él. Dio la vuelta, y se encontró con una muy distraída Sakura acercándose hasta ellos, mientras alisaba su vestido.

- ¿¡Sakura-chan?!

OoOoOoOoOoO

-Sin decir palabra, ésa misma noche juntó lo más importante para ella en una única maleta y se fue de su casa, sin un destino siquiera al cual llegar. Su tía en seguida consiguió un departamento para ella, y se comprometió a ayudarle con las expensas y demás. Cambió todos y cada uno de los hábitos que le recordaban al infierno que le había tocado vivir. Comenzó a buscar trabajo mientras ingresó a la facultad de aministración de empresas, para encontrar trabajo… miles de empleos la aceptaron por su eficiencia y sus impecables estudios primarios y secundarios. Sin embargo, tras la primera entrevista, repentinamente, ellos se retractaban… Haruno Fujimaro no iba a dar el brazo a torcer hasta que la joven volviese rogando perdón. Pero lo que él no sabía, era que su hija era más orgullosa que otra cosa, y que viviría en la miseria con tal de no regresar con aquel monstruo. Después de estos tres años, poco a poco volvió a recuperar la felicidad, sin embargo… creo que algo en el fondo de ella, aún extraña a su primer novio.

-Y eso me lo dices porque… -interrumpió.

- ¿Sabes cómo es el nombre del muchacho? –preguntó, entre filoso y divertido.

- ¿Cuál?

OoOoOoOoOoO

La muchacha levantó la mirada, y el joven heredero Uchiha no recordó cuándo fue la última vez que sintió tal contracción en su estómago, al ver la enorme sonrisa que se había formado en el rostro de su secretaria y el indescriptible brillo que desbordaban sus enormes lunas esperanza.

- ¡Gaara-kun! –gritó, arrojándose a los brazos del muchacho.

El joven extranjero la estrujó con fuerza mientras el Uchiha lo veía, por primera vez, sonreír verdaderamente.

Arrugó el ceño, mientras intentaba controlar la impotencia que dominaba cada poro de su ser.

Algo, definitivamente, no andaba bien.


Hello! Qué tal, queridos lectores y lectoras?

Primero que nada he de admitir que no es uno de mis capítulos proferidos u.u pero también puedo asegurar que esto sólo abre paso a lo interesante y que la verdadera sorpresa va a llegar en el siguiente chap!

En fin, ahora conocemos parte de la historia de Sakura... quien sabe, quizás Sasukin no se equivocaba cuando los vio tan parecidos. A la vez, lo vimos a él enfriando sus sentimiento, ¿Pero cuánto durará eso? jajaja, en realidad, creo que el sentido básico de este capi es más que nada darle coherencia a todo lo que viene y no dejar las cosas en el aire. Es decir, a mi en lo personal no me gusta leer algo en que la trama es "esto pasa porque sí" entonces he aquí la respuesta a a preguntas que se plantearon y otras que están por llegar.

Lo que sí es seguro es que no tuve dos semanas de vacaciones inútilmente, ¡Y ya tengo terminado el siguiente capi! jajaja, sí, ése es uno de mis favoritos! Traje un par de sorpresitas que podrían calificarse como interesantes y la historia sigue sumando.

Por otro lado, tengo otra rondando por mi cabeza... Quería hacer algo que fuera el punto justo de distintos géneros, la combinación perfecta. Algo que de verdad valga la pena recomendar y que sepa llegar a los extremos sin caer en la exageración. Sí, me planteé una meta difícil, pero conseguí una trama con la cual creo poder llegar n.n o por lo menos, la historia se prestaría a eso... y espero que mis delirios de escritora la sepan acompañar. Está al final de mi profile, y de verdad agradecería que comentaran algo al respecto, aunque sea a modo de orientación n.n

En fin, volvemos a leerlos en un semana! n.n

Saludoss,!

-Hanako14-