Uchiha Corporation

.-.

- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?

-Saku, es obvio, su tra...

-¡Ino-cerda!

Sasusaku

Sin más preámbulo, los personajes pertenecen a Kishimoto-sama, por supuesto y muy a mi pesar

.-.

Capítulo anterior: - ¡Gaara-kun! –gritó, arrojándose a los brazos del muchacho.

El joven extranjero la estrujó con fuerza mientras el Uchiha lo veía, por primera vez, sonreír verdaderamente.

Arrugó el ceño, mientras intentaba controlar la impotencia que dominaba cada poro de su ser.

Algo, definitivamente, no andaba bien.


Reencuentros inesperados

Frunció más el ceño (de ser eso posible) y apoyó sus codos sobre la mesa, mientras su filosa mirada observaba como la parejita charlaba de lo más campante. En la última hora, ni siquiera se había discutido ningún tema lejanamente relacionado con los negocios… fiestas, vacaciones en la playa, amigos en común, montañas, piletas, demonios ¿Cuántas cosas habían vivido?

Y eso sin nombrar la extensa explicación que dio su rival sobre cómo logró llevar a esa vieja empresa familiar a la cima.

Se preparó psicológicamente para lo que seguía, ya que a pesar de estar hablando del mismísimo dueño de Lups, Sabaku no Gaara, su único enemigo en toda la primaria y casi toda secundaria, aún necesitaba su firma en el contrato…

y la conseguiría, costase lo que costase.

-Y bien, regresando a los negocios –interrumpió, sin disimular su tono de pocos amigos.

-Por supuesto, ¿Dices que ella es la representante de tu corporación? Perfecto, porque creo poder arreglar los detalles del contrato alguno de estos días en el departamento, ¿Qué te parece, Sakura-chan?

Algo parecido a un tic se formó en su ojo izquierdo.

- ¡Por supuesto! –contestó ella, con una sonrisa tatuada en los labios.

Sin embargo, algo era seguro… no habría firma con Lups.

-Por supuesto que no –irrumpió el Uchiha-. No pienso delegar a manos de mi secretaria todos los detalles que conlleva la firma de un contrato, sin contar que, principalmente, su firma carece del poder de validar nada, y mucho menos un contrato accionista.

El pelirrojo dibujó una sonrisa filosa.

-Tranquilo, Uchiha-sama, la creí una idea tangible… de todos modos, hagamos al revés –habló ahora a su amiga-. Hablemos hoy de negocios y de nosotros después, ¿Vale?

¿Desde cuándo Sabaku no Gaara sonreía?, ¿Desde cuándo se mostraba feliz por la vida? Todos sus condenados años de secundaria fue frío, calculador, perspicaz, austero.

Y, de hecho, ése fue el mismo Gaara que se había encontrado minutos atrás… antes de la intromisión de cierta pelirrosada…

Y además, ¿Qué acaso Sakura era simpática con todos excepto con él?

Es decir, es comprensible que lo fuera ante Naruto… sí, no conocía una sola persona que no se redoblara ante su incipiente terquedad, pero…. ¿Gaara? Ese muchacho era un témpano de hielo, ¿Qué mierda estaba sucediendo entre esos dos?

Bien, supongamos que sí. Haruno Sakura era capaz de hacer arder un témpano de hielo…

"O quizás dos"

Sí, exacto, o quizás dos… No, no, no, un segundo ¿Qué estupidez es esa? Uchiha Sasuke no cambiaría su personalidad porque así lo demandara una fémina persuasiva. Sinceramente, desde ese punto de vista, lo que sucedía con aquel rival suyo le sonaba, irremediablemente, a patético.

Cambiar su frialdad por capricho de una mujer.

¡Ja! Sonaba tan iluso… claro, a todo esto la parejita volvía a divagar en el pasado.

Sí, esa sería una larga… muy, larga noche.

OoOoOoOoOoO

No, no podía ser posible… estaba soñando. Sí, eso hacía. Y, seguramente, en cualquier momento caería de la cama, dándose cuenta de que estaría llegando tarde a la oficina y correría hacia allí rezando porque el siempre puntual Uchiha Sasuke aún no hubiese llegado.

Levantó la vista y se encontró con el destello brillante de aquellos ojos aguamarina del otro lado de la mesa.

Mierda, si eso era un sueño, se veía demasiado real.

Y es que ese reencuentro lo había soñado en innumerables noches de utopías, pero ni en el más hermoso de ellos, Gaara la saludaba con una sonrisa de oreja a oreja ni mucho menos se le notaba en el rostro tanta felicidad.

Sí, la vida le estaba dando una revancha. Y ahora lo volvía a ver a él.

- ¿Qué desean tomar? –interrogó la mesera tras servir el primer plato de la comida.

Para mi una copa de vino, y para la señorita un vaso de gaseosa –pidió el pelirrojo.

- ¿Cómo lo recordaste? –interrogó sorprendida.

- ¿Cómo podría olvidarlo? –contestó, dibujando una sonrisa.

Era un hecho, algo le pasaba a Gaara… pero era algo inauditamente bueno, amaba verle así.

-Yo quiero sake –siseó Sasuke, a un lado de la pelirrosada.

-Oye, Gaara-kun –le llamó-. El sábado me he cruzado a Temari, ¿Era ésta la reunión a la cual debía asistir que se retrasó?

-Así es, pero ella debía irse y vine yo en su reemplazo.

-Pero no has venido solo ¿O si? Yo hice reservaciones para cuatro personas –agregó, dubitativa.

-No, pero esta persona decidió venir a último minutó –contestó-. Ya debe estar por llegar, sin embargo, no es de gran importancia para el asunto.

- ¿Por qué? –interrogó confundida.

El joven extranjero suspiró.

-Bien, puede llegar a ser un poco…

- ¡SASUKEEEE-KUN!!

Un profundo chillido a duras penas entendible caló hasta lo más profundo de los tímpanos de todos los allí presentes, mientras los ya mencionados dirigían sus miradas hacia la puerta de entrada del lugar.

-...Insoportable –finalizó, tras un suspiro.

- ¡Sasuke-kun!, ¿Cómo has estado, tanto tiempo? –el chillido volvió a hacerse presente, mientras la figura de aquella muchacha avanzaba hasta ellos.

Su brillo jade se dirigió hacia la recién llegada. La muchacha contaba con sus hermosos cabellos rubios cayendo a cascadas sobre su espalda, de una forma sensual y elegante, por otro lado, parte de ellos se precipitaban sobre sus tostadas y delicadas facciones, quienes resaltaban con gala el espectacular y único color de su mirada. Ya que en un primer momento, lucía un azul marino inigualable, pero ahora, ya más cerca, podía distinguir en sus orbes algunos destellos rubíes. Volvió a reparan en ella, mientras la susodicha literalmente se tiraba sobre el cuerpo del azabachado… tenía una figura estilizada, fácilmente le sacaba una cabeza a la pelirrosada, sus piernas bien torneadas a penas cubiertas por una pequeña minifalda, y su torso muy bien resaltado con una remera ajustada sumamente sexy y elegante.

Y un escote fenomenal… para dirigirse al teatro de revistas.

¿Quién demonios era esa chica?

-Tania-chan –saludó entonces el pelirrojo.

Ah, Tania…

…Nombre de pu… eh, pueblerina estadounidense, por supuesto.

Pero qué demonios hacía Gaara agregándole el –chan.

- ¡Te extrañe tanto, Sasuke-kun! –volvió a gritar, casi asfixiando al moreno.

El Uchiha se limitó a dejar escapar un gruñido.

-Y dime, ¿Qué es esto, Sasuke-kun? –comenzó, imitando una voz herida-. Tenía la intención de comprar un revista para el trayecto desde el aeropuerto hasta aquí, pero cuando fui hacia el kiosco, ¡Mira con lo que me he encontrado!

La muchacha puso entonces frente a las narices del Uchiha la portada de todas aquellas revistas que debían estar para estas alturas en su escritorio.

Por su lado, la joven Haruno le echó de refilón una mirada…

- ¿Qué demonios es eso? –vociferó, casi fuera de sí.

- ¿Qué no las habías visto? –interrogó el Uchiha, completamente indiferente-. Han salido hoy en la prensa y tuvo que interferir Naruto para aclarar el malentendido.

Observó cada una de las fotografías, luego elevó la vista y se encontró con un Gaara totalmente confundido. Bien, ellos ya no eran nada, eso era cierto… pero sintió simplemente la necesidad de aclarar aquel malentendido.

-El sábado los ex egresados de Konoha hemos asistido a una fiesta y Naruto lo ha arrastrado hasta allí… -comenzó, pero fue interrumpida por aquel agudo gritito.

- ¿Así que eres tú la de la foto? –interrogó fríamente, clavándole la mirada a la pelirrosada.

En cualquier otro momento, hubiese tragado pesado, pero no en aquel. Ésa muchacha le estaba desafiando, y ella no retrocedería. Le devolvió la cortesía de la miradita y luego dibujó una sonrisa inocentona.

-Así es, soy yo –contestó-. Haruno Sakura –se presentó, elevando la mano.

-Tania Smith –escupió, tomando la mano de la pelirrosada.

Sintió el apriete de la muchacha, parecía de complexión mediana pero indudablemente tenía fuerza. Sonrío, las artes marciales habían sido parte de sus actividades el tiempo suficiente como para poder devolver a tan caritativa muchacha aquella gentileza.

El pelirrojo tomó las fotografías y sonrió.

-Como siempre hermosa, Sakura –interrumpió Gaara sensualmente, disipando aquel tenso ambiente.

OoOoOoOoOoO

"Como siempre hermosa, Sakura" se repitió en burla. Si supiera lo idiota que quedaba diciendo eso. Volvió a reparar en la nada amistosa mirada que Tania le dedicaba a Sakura… esperaba que ambos se fueran lo antes posible, no quería ni imaginarse el problema que se armaría si se quedaran aunque sea unos días en Tokio.

Rogó al cielo algo de clemencia y volvió a su vaso de sake, le estaba por dar un pequeño sorbo cuando…

-Pero dime, Gaara-kun –volvió a hablar la recién llegada-. ¿Qué no es ella tu prometida?

Comenzó a toser tras entender como atascado el líquido en su garganta, observó a la pareja que se miraba fijamente; sin reparan en su casi muerte, por cierto.

Pero no, seguramente había escuchado mal… ¿comprometida? No, no creía que ninguna mujer sobre la faz de Tierra cayera tan bajo como para elegir a semejante intento de persona como marido… y mucho menos…

Muchos menos ella.

No por ser especial… sino, simplemente, porque… no lo esperaba.

-No –contestó al fin el pelirrojo.

Lo sabía, había una equivocación, eso es todo y ahí acaba la historia… ellos habrán sido amigos, como lo son con Naruto…

-Dejamos de estar prometidos hace ya tres años –agregó la pelirrosada, con demasiada nostalgia signando sus sílabas.

Así que, ésa era la historia. Ella era la chica a la que el pelirrojo le llevaba siempre aquel ramo de quince rosas…

-Oh, como Sasuke-kun y yo –agregó la rubia, con una sonrisa.

OoOoOoOoOoO

Sentía en el pecho un extraño sentimiento al negar su relación con Gaara… y es que la última vez que le vio, leyó en el fondo de su iris el amor que le profesaba. Él, su futuro esposo. Y hoy… tres años después, negaban el mantener alguna relación.

Pero aquello de "Como Sasuke-kun y yo" le quedó atragantado en la garganta sin siquiera el mero intento de poder deglutirlo…

¿Con eso quería decir que el todopoderoso témpano de hielo Uchiha había estado enamorado?

Un segundo, un segundo. Enamorado de esa suerte de Barbie Girl recién importada de los Estados Unidos.

-Has venido a propósito –acusó el azabachado, con una suerte de sonrisa en los labios.

- ¿Y qué esperabas de mi, pequeño Osito? –contestó, de una forma sensual.

¿Pequeño… pequeño… Osito?

-Ya te he dicho que no me digas así –recriminó, regresando a su copa.

-Sí, pero recuerdo que me encantaba tu forma de regañarme cada vez que lo hacía.

¿Por qué dice eso? Oh, claro, de seguro al masoquismo de la muchachita le agradaban las filosas miradas del Uchiha, ¿Verdad?

-Y ya deja de tomar sake –recriminó con tono dulce-. Antes no lo hacías.

-Lo único que no imaginé, fue encontrarte a ti aquí, Sakura-chan –intervino el joven Sabaku, indagando ahora en la inmensa profundidad de aquellas lunas esperanza.

-Pues entonces ha sido una grata sorpresa –sonrío la joven-. Oye, ¿Tienes dónde quedarte?

-En realidad, mi secretaria debía encargarse de eso, pero he decido venir yo a Japón desde hace menos de cinco horas –dejó escapar.

-Si quieres puedes quedarte en mi apartamento –ofreció la joven.

-Muchas gracias, prince… Sakura-chan –contestó-. ¿Pero tú que harás, Tania?

-Se quedará en mi casa –determinó contundente un Sasuke con aire ausente.

OoOoOoOoOoO

.

.

-Creo que ha sido una fiesta genial –sonrió la rubia, sentada en el piso y reposando su espalda contra el sillón.

-Pues yo opino igual que Ino, la has organizado de lo mejor, Ten Ten –apoyó la joven Hyuga.

-Muchas gracias –contestó su amiga, trayendo consigo algunas bebidas y gaseosas-. Y dime, Hinata, ¿Ya tienes las fotos?

-Sí, dijo Naruto que pasaría a buscarla por el estudio fotográfico y vendría para que podamos verlas.

-Oigan, ¿Y por qué dicen que no ha venido Sakura hoy? –interrogó la castaña.

-Tenía una cena de negocios –contestó la de ojos perla.

- ¿Y su jefe era el que conocimos el sábado? –volvió a preguntar.

-Así es.

-No ha de estar pasándola nada mal –sonrió.

-Sinceramente, Sakura no se fue muy bien de esa fiesta –suspiró la Yamanaka-. Parece que la relación que tiene con el Uchiha es definitivamente muy mala… al principio pensé que lo hacía como mecanismo de defensa para no sucumbir ante su encanto… pero ahora, creo que realmente no lo soporta.

-Sí, yo tuve esa misma impresión –apoyó la azabachada, interrumpiéndose con un trago de gaseosa-. Quién sabe, quizás aún no haya superado lo de Gaara, fue niña, adolescente y mujer junto a él.

El sonido del timbre distrajo al trío.

La dueña de aquel lujoso departamento se levantó y se dirigió hacia la puerta.

-Seguro son las pizzas –comento Ten Ten, distraída.

-Sí, o quizás es…

- ¡Naruto! –se escuchó el saludo de la muchacha desde el recibidor.

-Ino, ¿Qué tal? -saludó el rubio.

-Pasa, las chicas están en el living –invitó.

-Traje las fotos –anunció, saludando a las muchachas.

-Estoy ansiosas por verlas –comentó Ten Ten, mientras los cuatro se reunían alrededor de un álbum.

- ¡Ja! Mira como se veía Sasuke con el traje que le alquilé –río el joven.

-La mayoría de las muchachas pensaban que se veía sumamente sexy, se han ido con una buena bronca hacia Sakura –comentó la rubia, entre risas.

-No sabía que esos dos se conocieran, sinceramente me he llevado una sorpresa al ver el trato que tienen… Es decir, ambos son mis amigos desde la infancia, pero no pensé que entre ellos se conocieran.

- ¿Y cómo has hecho para ser nuestro amigo y que nosotras no sepamos que eras íntimos del joven magnate portada de mil revistas? –interrogó la Yamanaka con curiosidad.

-Es que… había un factor que me traería problemas. Yo apreciaba por igual tanto a al teme como a Sakura-chan y quería la felicidad de ambos…

-Lo que dices no tiene un sentido muy coherente, Naruto-kun –interrumpió Hinata.

-Hace diez años, cuando conocí a Sasuke… Sakura había comenzado a salir con Gaara –soltó, tras un suspiro-. Y Sabaku no Gaara fue, es y será el peor y único enemigo de Sasuke.

- ¿Enemigos dices?

-Sí, por todo. Las notas, competencias, carreras, mujeres, han rivalizados en todos y cada uno de los aspectos de sus vidas. La diferencia, es que Gaara siempre tuvo más suerte que Sasuke, pero el azabachado tenía la ventaja de mil contactos y una soberbia que lo subía a ser más influyente del lugar… Se ha pasado en torturarlo, debo decir que había veces que ni siquiera lo merecía… Pero cuando me quise dar cuenta, no tenía el valor de decirle a Sasuke que compartía la mesa con su rival ni mucho a Sakura que era oficialmente el mejor amigo de quien arruinaba la vida de la única persona que amaba.

-Pero dos años después de ello, Gaara se fue a Nueva York –interrumpió la castaña.

-Sí, pero entonces Sasuke se había comprometido en secreto con una persona que creo que no le caería muy bien a ciertas amigas mías –soltó, dibujando una irónica sonrisa.

- ¿Te refieres a nosotras? –preguntó la de ojos perla, sonriendo-. Vamos, Naruto-kun, sabes que no hay nadie a quien odiemos.

-Es verdad, no considero que tengamos enemigas –apoyó la rubia.

Se creó un silencio expectantote y, tras otro pequeño suspiro, el rubio se decidió a hablar.

-Bien entonces podría decir, que se comprometió con… Tania Smith.

Observó de refilón las expresiones de las muchachas… y en ese pequeño segundo, verdaderamente temió por su vida.

OoOoOoOoOoO

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.

Había sido una noche… extraña. Demasiadas coincidencias, casi no podría sacar lo bueno y lo malo de la situación.

Aparentemente, el amor de secundaria había reaparecido en una cena de negocios para la cual no se había preparado psicológicamente. Él debía conseguir la firma de Lups, nada más.

Sin embargo, y muy en contra de todos sus principios, ese criterio había desaparecido en cuanto vio a la figura de tan detestable hombre delante de él, y más todavía al comprobar el estrecho lazo que lo unía con su secretaria.

Aferró sus manos en el volante, mientras una luz verde le permitía volver a avanzar.

Ahora podría decirse que de ella dependía tan importante firma para la empresa, y que nuevamente estaba perdiendo con su eterno rival de secundaria.

Observó de refilón el asiento de su copiloto y dibujó una sonrisa torcida.

Hacía bastantes años que no veía a Tania, y la verdad que ya había olvidado lo mucho que le gustaba ver la desnudez de sus piernas cruzadas en el asiento de al lado. Sintió cómo ella también sonreía… Si había algo que de verdad le agradaba de esa mujer, era que fue la única en saber en qué momento tenía a Sasuke Uchiha a sus pies.

Y es que por más que el hombre siempre tuviera una eminente e innegable debilidad ante la mujer, ella fue siempre la única en darse por enterada de aquella situación. Y, de hecho, fue a ella a la única mujer a la que rogó con sus mejores instintos animales, de una noche con muchas copas y pocos pensamientos.

- ¿De dónde conoces tú a Sabaku? –preguntó, al encontrarse en su camino con otra luz roja.

-Mi padre me ha querido comprometer con él –soltó con cinismo, sin darle demasiado importancia.

Y ésa era otra de las cosas que le gustaba de aquella mujer. Era fría, no vendía su alma a nadie y se camuflaba con el entorno que más rédito le trajera… y tenía las agallas para no disimularlo.

-Dudo que alguien como tú se haya negado.

-Y se nota que me conoces, Sasuke Uchiha –continuó, dejando escapar una pequeña risa-. Pero es que él no ha querido, de todas formas no me rendí… busqué y conseguí ser su amiga.

- ¿Estás a la mitad del plan? –indagó nuevamente.

-No, su corazón pertenece a otra persona, ya lo he descubierto –contestó.

El vehículo dio una violenta sacudida, frenando y llevando por inercia los cuerpos de los ocupantes hacia delante.

Sakura…

-Me he encariñado con él, tiene un no se qué… Creo que tengo cierta tendencia hacia los témpanos de hielo –rió después.

-No seas cínica –pidió, mientras aceleraba.

-Tranquilo, Uchiha, tú y yo sabemos que estás impaciente por llegar, pero podrías disimularlo –soltó, con otra vehemente risita-. Además, no puedes negarme que fue justamente por mi cinismo que me pediste compromiso aquella noche.

Sonrío, ella tenía razón… y ahora recordaba por qué la había visto tan diferente a las demás.

OoOoOoOoOoO

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Abrió la puerta de su departamento y se desplomó en el sofá soltando un suspiro.

-Así que este es tu nuevo departamento –escuchó la voz de aquel hombre tomando asiento a un lado de ella.

-Así es, ya ves que no es muy amplio… pero creo haberte comentado que recién ahora conseguí trabajo y tengo pensado empezar a darme algunos gustos con respecto a este departamento.

-Además, se nota que le hechas muchas ganas, está de lo más limpio… te felicito.

-Muchas gracias –dijo, levantándose-. Ven, te mostraré el baño y la habitación.

- ¿Cama matrimonial? –interrogó extrañado, reposado en el marco de la puerta.

La joven rió a un lado de él, subió la vista y observó nuevamente cuánto más chiquita que él era.

-Ha sido Tsunade, tú sabes cómo es ella. Ella se encargó de comprar y amueblar este lugar.

-Va a tener su merecido cuando le vea, no fue capaz de llamar y comentarme la situación.

-No te enojes con ella, nadie quería que te preocupases de más… ya habías tenido suficiente complicaciones por mi culpa –soltó la pelirrosada, hundiendo su vista en el suelo.

-¿Por eso dejaste de llamar? –indagó con un hilo de voz.

La joven se limitó a asentir con un suave movimiento de la cabeza.

-Tonta –recriminó, dibujando una sonrisa y tomando con suavidad el mentón de su… amiga.

Enfrentó el aguamarina de esa mirada que tanto había idolatrado por años. Gaara, su amor platónico, su compañero, su amigo, su confidente, su novio, su prometido… de nuevo ahí, disfrutando de la simpleza de su presencia. De sus enigmáticos silencios que amenazaban con llevarla hasta el delirio, de nuevo con él. Mierda, le había extrañado tanto.

-Le amas demasiado, ¿Verdad?

Su pregunta sonó entre la gracia y el desconsuelo, lo miró con sorpresa.

- ¿A quién? –inquirió, como acto reflejo.

-A Uchiha.

Una pequeña punzada caló en lo más hondo de su lado izquierdo.

- ¿Amarlo? Estás loco, Gaara-kun. No soporto ni su arrogancia ni su pedante forma de ser –contestó.

- ¿Segura?

La muchacha asintió en otro movimiento de cabeza.

-Entonces bésame.


Son las 6:37 de la madrugada y no dormimos, que conste (de ahi el titulo de este cap):

Noo me maten por favor n.n tengan en cuenta que de eso depende la siguiente actualización n.n jajaja aunque quizás tengan mucha razón en querer hacerlo, por lo que (en un vano intento de redimirme) voy a adelantar que en el chap que viene habrá BESOOO!! -... que rapida que sos, por madara y sus delirios ¬¬U-

Sí, oyeron bien... habra sorpresita entre nuestra pareja y (creáse o no) el capi ya esta escrito n.n -no digas eso o te van a apuntar con un arma lazer para que actualizes antes --U-

ehhh... sinceramente espero que eso no suceda n.nU ya que por cierto, tambien es verdad que estoy subiendo este chap gracias a que nee-san cedió su notebook, ya que mi ordenador tiene ciertos problemitas tecnicos aparentemente irresolubres para la empresa de internet y sus escasas neuronas. -de paso, tu ordenador de por si tiene problemitas .U-

Así que, ¿Qué tal el chap? Sí, voy a matar tus dudas, habrá celos en el que viene y especialmente por el lado de cierto , azabachado -bastardo aparte- sí, sí, pero nosotras sus fans lo queremos así... a que si fuera un chico bueno no lo miramos igual?

-... lo dudo tanto -o... bonito testamento, cortemos esto- sí es verdad, pero para terminar entonces la gran pregunta gran

¿QUÉ LES PARECIÓ TANIA?

-¿leerian un itadei si lo sube ella? xDD-

Bueno, obviando los notables desvaríos de nee-san, voy a contestarme mi pregunta y es que personalmente al principio pensé que no iba a agradarme su personaje, pero me resultó de lo más interesante! -te dije unas 50 veces que pusieras un oc ¬¬ con lo bien que te salen- aunque obviamente no le tocó el papel de mary sue -por eso digo que te salen bien .-

Y ahora sí, me despido y rezo porque tenga la condenada coneccion para poder actualizar el siguiente dom, espero que les haya gustado y nos leemos la próxima semana (si telefónica y su grupo de inútiles quieren) -traduccion: olvidense de ella por un par de meses, que despues de todo vivimos en argentina-

Hanako14 y su nee-san, su cómplice y cuñada, Suzaku Uchiha (por parte de itachi, sasukin tiene dueña)

-. no se si quedarme a Itachi o regalarselo al bombitas-

...Yo no lo pensaría dos veces, ya que jamas, nunca, ni por una ingrata vez en mi vida, le prestaría por dos segundos mi Sasukito al rubio hiperactivo!

-... se lo doy a deidara, asi lo disfruto mas... y si le dieras a naruto tu uchiha, me harias taaan feliz xD-

(censurado)

(sigue censurado)

Sí gente, esto terminó mal y #&#!... (censurado)

-al que lea todo eso, sin maldecirme por lo bajo o a los gritos, es que es dios o de por si le gsutan todas las parejas de naruto-

Que quede aclarado que no me hago responsables por las opiniones y/o comentarios escritos en negrita, ya que son palabras textuales de Suzaku... quien por cierto va a tener ciertos problemitas por lo anteriormente dicho hacia mi Sasu-kun y #& (adivinen!... censurado)

-... no te salen los simbolitos de insulto . "&#/&#" eso esta mejor-

(y sí, en las notas de autora están las 2500 palabras de este seudo-capítulo)