Killua despertó muy desconcertado. Las imágenes se agolpaban en su mente, dando vueltas vertiginosas, confundiendo la realidad con la ficción. No sabia que había pasado, ni la razón por la cual estaba allí tirado, en lo que parecía ser la enfermería del lugar. Tampoco recordaba sentir dolor por las profundas heridas. Había aprendido desde pequeño a no sentir dolor ante las heridas.

Un suave gemido escapo de sus labios, estaban resecos, partidos, necesitaba agua, pero las palabras no salían de su boca. Trato de mover los brazos, pero tampoco respondían. La desesperación comenzó a apoderarse de el.

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Gon se incorpora ya mas tranquilo, el sueño del tranquilizante le había hecho bien, la ira, poco común en el se había esfumado, seguramente su amigo aun no había despertado, pero aun así quería verlo. Aprovechando que la enfermera no estaba, se adentro en el lugar. Encontró a su amigo, tirado en el suelo arrastrándose. Se acerco raudo a su lado, y tomándolo en brazos lo acostó

- G gon… Agu…a, agu a

Killua apenas podía hablar. Se notaba el gran esfuerzo que hacia, tomo una esponja y comenzó a refrescar a su amigo. Killua, cerrando sus ojos agradecidos se dejo cuidar. Gon simple lo cuidaba, y se sentía muy mal por no poder hacer lo mismo por el. Se resigno, momentáneamente, y trato de hacer funcionar con coherencia su cerebro. Necesitaba saber que había pasado, por que se encontraba allí.

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Irumi, ya mas tranquilo se vestía delicadamente, contemplando su maldita imagen. Se maldita, por que era lo único que se venia a su mente. Era un mounstro. Un ser despreciable, que de humano solo tenia la apariencia. Cerro los ojos con ira, una pequeña arruga se marco en su frente.

No noto como su compañero Hizoka, quien fingía no preocuparse lo miraba, atentamente. Se notaba que el joven moreno no estaba bien, para nada. Sufría, pero no lo iba a demostrar, para variar. Tal vez no había aprendido la lección, de lo mal que le hacia guardarse las cosas y luego estallar. Pero también comprendía el miedo para no hacerlo, para no revelarse. Siguió haciendo su castillo de naipes. Meditando sobre la maldita situación que le tenía allí, viendo imperturbable a su amigo, sin poder hacer nada.

Irumi se acerco al escritorio y tomo una carpeta llena de papeles.

Vio las cifras y sus ojos se abrieron imperceptiblemente por la impresión.

- cuantos casos desechaste mientras estuve enfermo???…. cuanto tiempo estube enfermo Hizoka???

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- ya veras que te vas a recuperar, la verdad es que las heridas no son tan graves Killua, ya veras que todo esta bien- Gon trataba de animar a su amigo y auto convencerse que las cosas así saldrían, no podía darse el gusto de mostrarle el miedo que sentía al joven Zoldick

La puerta se abrió suavemente dejando ver una cadena, seguida de una mano y un par de ojos azules que se asomaban preocupados, con rastro de haber llorado. Se animo un poco al ver que Killua ya estaba despierto, y mas o menos conciente y entro, saludándolo, para hacerle compañía a Gon. Ambos jóvenes trataban de contarle cosas alegres, rememoraban grandes hazañas que juntos habían hecho, pero no podían ver que nada de eso servia. Killua solo trataba de recordar, y de quitarse la angustia que le oprimía el pecho. Sabía que algo malo pasaba, tenia ese presentimiento.

Trato de gritarles que por favor le dijeran que había pasado, pero no podía hablar. Cerró los ojos, tratando una vez mas de desconectar su cerebro y poder reiniciarlo, a ver si eso funcionaba. En esos instantes algo en el se activo. Las imágenes se volcaron y cobraron sentido, Recordó todo. Se sentó en la cama de forma casi automática, sin percatarse de la cantidad de vendas que cubrían su pecho horriblemente herido.

- Gon, por favor, no dejes que mis padres me vengan a ver no quiero verlos, Gon… no dejes que se acerquen a mi otra vez- las lagrimas resbalaban por sus pálidas mejillas, a la vez que las vendas comenzaban a colorearse de rojo. Las heridas aun no cicatrizadas comenzaban a abrirse.

Ambos cazadores se acercaron y le prometieron que eso no pasaría. La verdad es que Kurapika ya se había encargado de eso. Gon le pidió a su amigo que se calmara, y luego de prometerle que todo estaría bien, lo acostó con suavidad y beso su frente. Le pidió que descansara, y acurrucándolo como aun bebe lo hizo dormir.

-El corazón de Gon es tan tranquilo, me da paz…. El corazón de Gon es tan calido… me da paz… Gon en si mismo es lo que me hace calmarme… Killua cerro los ojos y se dejo mimar, mientras Kurapika miraba la escena con una sonrisa en su rostro. Era muy tierna.

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A si que ya vez, tan malo no soy.- obviamente Hizoka había "olvidado" contarle sobre como lo cuido cuando estuvo enfermo. Irumi aparentemente había olvidado la razón de su enfermedad. Seguía tan inmutable como siempre. Pero no podía notar el cambio operado en el mago. El no podía olvidar la imagen de su amigo, tan perturbado… tan sensual… Ahh Hizoka se maldijo. Siempre tan pervertido, siempre tan sexual su forma de actuar.

Irumi se sentó frente al computador y comenzó a arreglar las cuentas y fechar nuevos trabajos, mientras el mago, tomado un whisky lo miraba.