Morado.

Imperfecto, así es como lo describiría. Definitivamente, no estaba de acuerdo aquel corte y el morado ni siquiera le gustaba. Por lo que, finalmente, sus manos hicieron que aquel artículo terminase en el suelo.

Negro.

¡Demonios! Adquirir el objeto deseado en aquella minúscula cantidad de tiempo parecía ser una misión totalmente imposible. Frunció el ceño con desesperación y decoró el suelo nuevamente.

Azul.

Al parecer, elegir no era su verbo preferido aquella noche. O tal vez, era el Destino quien no escogía aún la elección perfecta. Después de todo, la tarea que le había sido encomendada a la joven Yamanaka no era digna de menospreciar.

Blanco.

Sí, una tela inmaculada iría bien con la ocasión, pero la rubia bien sabía que aquel escote era uno que la joven Haruno jamás vestiría en su hermoso cuerpo. Por lo que, nuevamente y con más desesperación, lanzó la prenda por los aires.

¡Rayos! ¿Tan difícil era encontrar en media hora un vestido de compromiso perfecto?

Se internó aún más en la inmensa sala de vestidos de fiesta que Rose tenía. Ino había conseguido que abrieran en tiempo récord las puertas de seguridad , exclusivamente para poder encontrar un vestido digno. Digno para el embrollo en el que la joven hereda Uchiha los había metido.

Mientras tanto, Hinata se encontraba maquillándola y peinándola en otra sala de aquel enorme edificio, por lo cual… ¡Necesita el maldito vestido ya!

Turquesa.

No, el turquesa era uno de los colores que más odiaba la Haruno, y como su mejor amiga, ella lo sabía. Conclusión: iba al piso el vigésimo vestido.

Rosa.

¡Perfecto!

El corte era delicado, elegante y sensual. El color pastel de su lienzo combinaría a la perfección con el exótico cabello de Sakura y resaltaría el esmeralda de sus ojos. Sonrió satisfecha, al fin lo había encontrado. Se apresuró entonces donde Hinata y entregó el recién escogido vestido a las muchachas.

La joven Haruno sonrió nerviosa. Aparentemente, sería una noche muy, muy interesante.


Uchiha Corporation

.-.

- ¿Mi jefe? Es un cerdo machista licenciado, un precoz espécimen de macho ególatra y subdesarrollado con necesidad de adulación constante, ¿Qué puede tener de atractivo?

-Saku, es obvio, su tra...

-¡Ino-cerda!

Sasusaku

Sin más preámbulo, los personajes pertenecen a Kishimoto-sama, por supuesto y muy a mi pesar


Luna llena

-Lo que sucede es que planeábamos una ceremonia más íntima, pero finalmente decidimos que el evento era digno de ser celebrado y aplaudido –contestó y luego agregó una de sus reconocidas sonrisas sensuales. Sabiendo que con eso la reportera dejaría de acosarlo, momentáneamente.

- ¿A qué hora va a llegar la gran afortunada futura señora Uchiha? –preguntó el segundo reportero presente. Agradeció al menos que sólo dos cadenas de cable tuvieran el permiso de ingresar. Naruto, en aquel estado de ebriedad y bajo el dominio total de una Uchiha, podría hacer estragos peores.

Lo cierto, es que su pequeña sobrina se había ganado el sermón más grande de su vida. Y en cuanto la encontrara…

-Apenas son las nueve, no nos impacientemos –contestó con calma-, ella está a punto de llegar.

Dedicó una sonrisa seductora a los fotógrafos y, luego de las cegadoras luces blancas, avanzó entre la gente y se encaminó hasta la oficina donde, presuntamente, ya se encontraba el progenitor de la pequeña diabla.

El sitio parecía ser el más silencioso de toda aquella mansión esa noche, por lo cual, por acto reflejo, sus músculos se relajaron a penas ingresó en la oscura habitación.

-Itachi, ¿Lo conseguiste? –preguntó.

-Sí, sí… tranquilo, lo he conseguido –contestó él.

Entonces el mayor de los hermanos, se levantó del asiento y dejó lucir el hermoso traje negro que marcaba su bien cuidada figura. Sus cabellos lucían atados en una cola y una corbata color roja terminaba de darle la presencia y elegancia digna de su apellido.

Entonces aventuró su mano derecha en el bolsillo de aquella prenda y extrajo de él una pequeña cajita cuadrada.

-Gracias –susurró el recién llegado-. Ahora apresurémonos, hay viejos conocidos del mundo de la prensa y el espectáculo… y ya sabemos cómo debemos comportarnos en tamaño evento.

-Tsk… No puedo creer hasta dónde es capaz de llegar esa niña –gruñó-. Ya veo por qué los herederos de esta familia somos varones, ella parece querer enseñarnos que las palabras Uchiha y mujer son un experimento peligroso –terminó, con una pequeña sonrisa.

-Mph, en lo personal no me causa gracia, supuestamente un hombre puede elegir libremente cuándo comprometerse o no. Y tu hija me está complicando ese punto en cuestión.

-No te quejes, Ototo –dijo, golpeando suavemente su frente-. Ambos sabemos que Sora es exactamente lo que tú y yo hubiésemos deseado ser a su edad, y no nos atrevimos.

El menor de los hermanos lo observó por un segundo, hasta que Itachi abrió la puerta e hizo un ademán de salir.

-La prensa te espera, Sasuke –apuntó-. Y por cierto… te queda muy sensual esa corbata rosa –agregó, guiñando un ojo de forma burlona.

-Cállate, Ino casi que me ha maniatado para ponerme esta cosa, dice que así seremos una pareja ideal –bufó, saliendo de la habitación con su hermano mayor.

-Oye, Por cierto…

- ¿Qué sucede, Itachi?

- ¿Dónde está Sora?

-Creo que está escondida, he mandado a buscarla por toda la mansión y no la encuentran. Esa niña sí que sabe cómo usar su ingenio hasta para esconderse.

El moreno frunció el ceño, en desacuerdo.

-Sora no se escaparía luego de algo así, ella de hecho se reiría de ti en tu cara antes de enfrentar las consecuencias de sus actos… a menos, que haya hecho todo esto…

-Con una razón -lo interrumpió, sorprendido.

-Una como escaparse… ¡Demonios! Esa niña es un infierno –gruñó, tomando su teléfono móvil.

- ¿Dónde piensas que está? –indagó, confundido.

-Si tú eres la única mujer Uchiha viva, y has planeado toda una estrategia de distracción dominando la mente inocente de un joven actor rubio… ¿Dónde irías, Ototo?

Ambos se mantuvieron en silencio por un minuto.

-Mierda, no tengo idea dónde puede estar –finalizó.

-Exacto. Llamaré a Deidara para que se encargue, no puedo salirme de tu fiesta de compromiso, eso causaría sospechas y la prensa podría descubrir lo de Fugaku antes de tiempo. Vaya, lo ha pensado realmente bien la pequeña, no lo había notado… pero ya está creciendo –sonrió levemente-. Yo creo que heredó de mi la inteligencia, ¿Verdad, Sasuke?

-Mph, heredó de ti sus ánimos suicidas, ya va a ver esa niña en cuanto la encuentre.

-Ja, ja, ja… deberías agradecerle –apuntó-. Míralo de este punto de vista, ella cargó todos los gastos de tu compromiso en la tarjeta de tu mejor amigo –dejó escapar una sonora carcajada.

-Sabes, si fuera tú no me estaría riendo, tu hija puede estar en cualquier, repito, cualquier punto del planisferio –sonrió el menor-. Será mejor que comiences a buscarla, y apresúrate porque Sakura está a punto de llegar y no puede faltar su cuñado en la ceremonia.

-Si Sora no está en esta casa, alguien tiene que haberla visto salir, no pudo haberse ido sola… no llegaría muy lejos y ella lo sabe –meditó.

-Le preguntaré a Naruto, tú procura estar pronto en la sala, la prensa querrá hablar también contigo.

El mayor asintió y comenzó a marcar en su teléfono celular, mientras que Sasuke regresaba al extenso salón repleto de personas. Todo elegantemente decorado, la comida perfectamente servida, las personas disfrutando de charlas amenas con una suave música ambiental. Y la presunta organizadora, desaparecida.

El menor de los Uchiha dirigió sus pasos hasta cierto rubio, quien nuevamente se encontraba muy divertido en una charla. Lo tomó por la espalda, disculpándose reiteradamente con los presentes.

- ¿Y ahora qué sucede, teme? –preguntó, hastiado.

-Naruto, deja ya de tomar –exigió, quitando la copa de la mano del rubio-. Ahora escucha, dobe ¿Cuándo fue la última vez que viste a Sora?

- ¿Sora? ¿Quién diablos es…? ¡Ah, Sora! –Chasqueó la lengua, recordando a la pequeña-. Es una niña muy simpática –comentó finalmente, sonriendo.

- ¿Pero cuándo fue la última vez que…?

-¡Teme, qué preguntas las tuyas! Pero para tu información, con Hinata nos acostamos todas las noches. Ahh, sí, me encanta como lo hace. Y tú con Sakura, ¿ya lo han hecho? –dijo, alzando una ceja y sonriendo.

Y entonces el puño derecho de Sasuke dio contra el desprotegido rostro de su amigo.

-Ya cállate, dobe –gruñó-, mejor dime de una condenada vez cuándo demonios viste a Sora por última vez.

- ¿Sora? ¿Quién es…? ¡Ah, sí, Sora! La hija de tu hermano el bastardo… -chasqueó nuevamente la lengua-. Es una niña muy simpática.

-Sí, Naruto –comenzó, rechinando los dientes-. Sora es mi sobrina y sí, resulta simpática si se lo propone. Ahora bien, tú debías de cuidarla… dime, ¿Cuándo fue que la viste?

-Déjame pensar… hablamos con la empresa de catering y luego… ¡Ah, sí, luego me dijo que tú habías ordenado que se vaya con Kakashi!

- ¿Kakashi? ¿De dónde conoces a Kakashi…? -frunció el ceño- ¡De dónde conoce ella a Kakashi!

-No lo sé, es un señor un tanto raro que vino con la cara tapada. Primero pensé que era un ladrón e intenté pegarle –meditó-. Pero me esquivó y dijo que tenía que hablar contigo y que era importante. Entonces, la niña comentó un par de cosas extrañas que no logré entender y se fueron juntos.

- ¿Ella manipuló a Kakashi? Pero qué demonios…

Y entonces, repentinamente, las estridentes luces del lugar se apagaron, haciendo que todas las miradas se dirigieran expectantes hacia la puerta principal.

OoOoOoOoOoO

Observó con paciencia el paisaje que se alzaba del otro lado del ventanal, el cielo infinito resplandecía de estrellas y la ostentosa luna llena lo adornaba. Amaba las noches así, eran como una suerte de presagio.

La luna cambia el rumbo de las aguas, de ella depende la marea. Cuando la luna está llena, los enormes espejos zafiro cambian su temperamento, los mares crecen y se agitan.

Parecía que, sigilosamente, aquel inmaculado punto que manchaba el firmamento, anunciaba que tiempo de cambios. Cambios bruscos y definitivos.

Sorpresas.

- ¿Pero si es inocente por qué…? –la indignación de la muchacha lo sacó de sus pensamientos.

-Porque no fue juzgado en Japón –contestó con tranquilidad-. La causa había tenido un cierre particular y estamos intentando lograr que no trascienda demasiado.

- ¡Entonces papá tiene que saberlo! Antes que comenten ante la prensa que…

- Sora –llamó, despacio-. Hay que hacer las cosas despacio. Supiste distraer a tu familia y buscar la verdad, eres admirable en cierto punto…

- Pero están cometiendo una injusticia, ¡Contra mi abuelo!

-Niña, Fugaku sabe soportar mucho más que dos días detenido. No te preocupes, él está arreglándoselas muy bien y sus abogados están a paso de conseguir su libertad… Ahora hay que hacer algo para que la prensa no note su ausencia en la supuesta fiesta de compromiso de Sasuke.

La joven se quedó un segundo expectante del hombre que la acompañaba. Si lo que Kakashi decía era cierto, ellos estaban perdiendo el tiempo. Fugaku saldría en libertad de un momento para otro y tendrían que hacer algo para que nadie averigüe de su estadía en prisión.

-Levántate –ordenó-. Que nos quedemos aquí esperándolo no modifica ninguna situación. Hay que hacer algo más útil y para eso vamos a necesitar contactos o movilidad propia.

- ¿Qué dices, niña? –inquirió, extrañado ante la reacción de la pequeña.

-La prensa podría estar ahora mismo especulando con la presencia del reconocido magnate de los negocios. A pesar de que Fugaku no haya planeado el asesinato de Mikoto, tú dejaste en claro que sí tiene cargos interesantes en ilegalidades… nadie debe enterarse de eso.

-Ha desaparecido más de cuarenta y ocho horas, ¡Alguien ya debe de estar enterándose!

-Convengamos, que quizás podamos manipular una buena coartada… si es que la suerte está de nuestro lado –especuló-. Hoy me comentaste algo muy interesante acerca de un perdón que nunca fue dicho –sus profundas y afiladas pupilas indagaron en el rostro del sensei-, creo que es la única forma de remediar esta situación…

La observó un segundo, incrédulo.

-Creo saber que está en Europa por negocios, pero por más que el vuelo no sea desde América, ¡Sería imposible que llegara a tiempo! –la observó, incrédulo ante el pensamiento de la pequeña.

-Kakashi, creo haberme presentado ya –sonrió con arrogancia-. Uchiha Sora, un placer. Y para tu información, nada es imposible para una nieta ingeniosa, para una pequeña mente en funcionamiento… para una Uchiha mujer.

El hombre tragó pesado. Aparentemente, ésa niña haría de las suyas… otra vez.

OoOoOoOoOoO

Hermosa.

Dirigió su mirada a todos los allí presentes. Eran muchos más de lo que Ino le había mencionado y además había fotógrafos y reporteros. Procuró que la luz de las cámaras no la segase y comenzó a caminar por el amplio salón.

Radiante.

La muchedumbre había abierto un pequeño pasillo que la llevaría al final de la escalera, donde se encontraba él. Sasuke. Su Sasuke. Sus lunas jade se posaron en las pupilas del Uchiha, quien la observaba con una mezcla de cariño de devoción tatuada en su mirada.

Perfecta.

Llegó finalmente hasta el moreno, descubriendo entonces que a un lado de este se encontraba el siempre sonriente Uzumaki. Las manos del azabachado tomaron su cintura, y pronto sus labios sintieron la calidez de los de él.

De acuerdo, quizás todo estaba resultando un poco sorpresivo, pero ésa noche sería inolvidable. No había duda de aquello.

- ¡Felicitaciones, Sakura-chan! –y, tras el grito del joven rubio, todas las copas de los allí presentes de repente estuvieron en lo alto, brindando por su amor.

-Te amo, Cerezo –susurró contra sus labios.

-Yo también te amo, Sasuke-kun –sonrió, y la prensa se ocupó de inmortalizar aquel precioso momento.

Detrás de las luces relampagueantes de los fotógrafos, la rueda de prensa no se hizo esperar, mientras los invitados gustaban a pasar al salón principal.

-Señor Uchiha, ¿Puede decir que usted está enamorado de esta mujer, o la alianza es a favor de los lazos que la señorita Sakura Haruno tiene con el imperio ? ¿Es acaso un movimiento político?

-No, para nada. Hace años que Sakura se ha desligado de la empresa familiar, y de hecho, yo me enamoré de ella cuando era mi secretaria –sonrió, dirigiéndole a la pelirrosada una fugaz mirada-. Y respondiendo a su pregunta, sí, en contra de lo que dije siempre, pueden decir que estoy enamorado y que quiero pasar mi vida junto a esta mujer.

-Y cuéntenos, señita Haruno, ¿Qué se siente ser la indiscutida Señora Uchiha?

-Era difícil pensar algo así cuando comencé a trabajar en Uchiha Corporation, y él hizo todo lo posible para despedirme. Creo que mientras intentaba demostrarle que era una persona completamente apta para desarrollar aquel cargo, terminamos enamorándonos –la cámara captó su sonrisa angelical-. De todas formas, no fue tanto un cuento de hadas, creo que el Destino ha jugado sus buenas cartas en el asunto.

-Muchas gracias por su presencia, pero creo que debemos ir junto con los invitados…

-Una última pregunta, señor Uchiha –lo interrumpió la reportera. El moreno frunció el ceño ante el atrevimiento y contuvo sus ganas de marcharse gracias a la presión de su acompañante-. Su hermano ha confesado ya que no tiene interés en formar pareja ni mucho menos traer una criatura al mundo en esta etapa de su vida. Por lo que, el único heredero de toda la corporación va a ser su hijo… pero sucede los mismo con , ya que también carecen de herederos ¿Qué sucederá entonces? ¿Se fusionarán éstos dos monopolios?

-Por el momento no estoy en planes de ser padre, pero de todas formas… yo creo que Uchiha Corporation no podría tener mejor heredera que la actual, eso puedo asegurárselo –finalizó, para luego observar al fotógrafo y retirarse con su futura prometida hacia la sala principal.

-Tsk, si el dobe no hubiese tenido que cuidar a Sora, todo esto no estaría pasando –gruñó en voz baja.

-Vamos, Sasuke, que después de todo no está tan mal –sonrió, animándolo-. Necesitas algo de alegría en un momento así y qué mejor que te propio compromiso.

-Mph, el hombre encargado de la organización ha venido a decirme que en una hora haremos la ceremonia de pedir tu mano, eso es estúpido, nunca habría imaginado semejante vergüenza delante de todas estas personas ¡Y además la prensa!

-Mira el lado positivo, Sasuke, y deja ya de quejarte. ¿Por qué no tomamos algo? Ya pasa de medianoche y no hemos hecho más que hablar de buenos modos con los invitados... Aunque.. ahora, mejor bésame –invitó, obteniendo de él una respuesta inmediata.

-Además –la interrumpió luego-, aún no encuentra a la niña, y eso nos está inquietando. Demonios, esa criatura debería de estar en el reformatorio.

- ¿Aún no la han encontrado? –preguntó- no creo que Sora esté desamparada en alguna esquina, pero algo malo pude haberle sucedido… no deja de ser una niña indefensa.

-Estuve pensando, y creo que realmente podría estar escondiéndose –meditó-. De la prensa, por supuesto, ya que nadie sabe de ella y tal vez no esté dispuesta a dar testimonio al primer idiota con una cámara que se acerque a molestarla. Eso iría muy bien con su personalidad –apuntó.

-Dijiste que estaba con Kakashi, él sabrá cómo apañárselas con Sora… nos queda confiar en él. Por cierto, ¿me pedirás compromiso frente a la piscina?

-Así lo dijo el organizador. Según él, el jardín es demasiado hermoso como para desperdiciarlo y las luces están colocadas de una forma muy conveniente. Sólo que esta vez, intenta no caerte.

-Eso si tú no me haces rabiar –contraatacó-. Aunque creo que de todos modos terminaremos besándonos –continuó, cambiando su voz por una sensual.

-Por supuesto –acercó su rostro, estando a centímetros de los labios de la joven-. Acabarás tan mojada como la vez anterior… pero ésta vez no por caerte en la piscina –sonrió con superioridad al ver el notorio sonrojo de la muchacha.

- ¡Sasuke! –se quejó, dándole un pequeño golpe en el brazo.

- ¿Qué sucede, Cerezo? Antes solías contestar mis dobles sentidos –rió el moreno.

-Sí, eso era cuando tus ironías no tenían un mensaje subliminal de acoso sexual –contestó.

Ella sonrió, él la observó con cuidado.

-Estoy algo hastiado de tanta gente, ¿Quieres salir a mirar las estrellas? La luna llena parece estar llamándonos –invitó, a lo que la joven aceptó gustosa.

OoOoOoOoOoO

-Esto es una locura -soltó el hombre.

-Nadie niega eso, Fugaku –aseguró, pisando el acelerador.

-No es una locura –defendió la azabachada-. Según los medios, aún quedan quince minutos para que el tío Sasuke pida la mano de Sakura-sama ¡Podemos llegar a tiempo!

-Aunque llegásemos a tiempo, esto es una locura –insistió.

-Abuelo –llamó, mientras suavizaba sus facciones-. No es una locura, tú confía en mí, como yo confié en tu inocencia –le sonrió, a lo que el hombre por supuesto dejó de quejarse.

Definitivamente, la joven Uchiha era toda una manipuladora en potencia.

-Debes ir más rápido, Kakashi –apuntó luego ella.

-Estoy en plena avenida, no en carretera… esto es lo más rápido que puedo ir -se defendió, intentando esquivar a la masa de vehículos.

-De todas formas –continuó la profunda voz de Fugaku, observando al cuarto integrante de aquel vehículo, quien observaba en silencio la situación-, estoy realmente contento porque formes parte de nuestra familia.

La persona allí presente lo observó.

-Increíblemente, yo también estoy feliz por estar aquí esta noche –sentenció entonces, con su frialdad característica.

OoOoOoOoOoO

-Estoy nerviosa –le susurró, acercándose.

-Yo todavía me pregunto por qué demonios no me facilitan la nariz roja y terminamos ya con todo esto.

Las estrellas adornaban sutilmente el firmamento, mientras la luna se alzaba gloriosa sobre aquel hermoso y bien cuidado jardín, haciendo refulgir tenuemente los colores que lo adornaban. Mientras tanto, las calmas aguas de la piscina eran testigo de lo que estaba aconteciendo.

Por un lado, la enorme masa de intrusos se agolpaba distribuida en el inmenso jardín, mientras todas sus miradas se dirigían a las figuras de los jóvenes frente a la piscina, uno arrodillado sobre el traje de etiqueta que costaría fortuna en cualquier punto de venta, y la otra parada frente a él, rogándole a la tierra porque los tragara pronto.

El joven la observó por un segundo. Sus facciones delicadas, sus exóticos cabellos delineando su rostro, sus siempre brillantes lunas jade trasmitiendo un millón de sentimientos. Su cuerpo, delicado y hermoso, vestido con u sofisticado vestido rosa que resaltaba su gala su figura. Ella, ella en todo su esplendor. Ella, la mujer de la cual se había enamorado perdidamente sin siquiera darse cuenta. Ella, quien quería que fuera su mujer, con quien quería envejecer, a quien quería regalar todas sus noches.

Ella, quien sería la madre de sus hijos.

- ¿Estás lista? –susurró, a lo quela joven asintió levente, intentando disimular el nerviosismo.

Entonces, el siempre rebelde, el indomable, el ícono sexy, el empresario imbatible Uchiha Sasuke tomó de su bolsillo derecho la pequeña cajita que Itachi le había entregado horas atrás. La abrió ante los radiantes ojos de su futura prometida y brilló entonces bajo el firmamento el resplandor de aquel hermoso anillo.

El cazador cazado.

-Cerezo… –comenzó, con voz clara y segura, mientras sentía sobre su cuerpo la carga eléctrica, la adrenalina, los nervios que toda aquella situación conllevaba.- Cerezo, ¿Quieres…?

Se detuvo inmediatamente, ya que por la parte lateral de aquel jardín se oyeron el crujir de las ramas junto al feroz rugido un motor. Un automóvil bien equipado había irrumpido, el cual justamente se encontraba ahora estacionado, interrumpiendo el momento más inolvidable de su vida.

Esperó un segundo, expectante, mientras se preguntaba cómo demonios hizo aquel vehículo para infiltrarse en la intachable seguridad de la mansión Uchiha.

Se abrió la puerta del piloto, y, bajo la luz silenciosa de la luna, apareció la figura del joven sensei. Sasuke frunció el ceño ante el desentendimiento, y no tardó en dirigir la mirada a la puerta trasera, por la cual bajó entonces la pequeña diabla que habían estado buscado toda la noche.

Demonios, ¿Qué necesidad tenían de llegar, justamente, en aquel momento?

Y entonces, y para su sorpresa, detrás de la niña bajó la última persona que hubiese esperado ver aquella noche. Apretó los puños y rechinó los dientes.

Fugaku.

Estaba por dirigirse hacia el intruso y preguntarle qué demonios estaba pasando, cuando se abrió la puerta del copiloto, desconcertándolo.

Descendió de ella un hombre de buen porte, vestido en un traje claramente importado. Tenía alrededor de cincuenta años y sus cabellos canos resaltaban el color verde de sus afilados ojos. ¿Quién demonios era ese…?

-Papá… -susurró Sakura, desconcertada.

Sus pupilas se dilataron al escuchar el murmullo de la muchacha. Volvió su mirada hacia aquel hombre, encontrando en él varios de los rasgos de su flor de cerezo. Inspeccionó por un segundo al desconocido, quien presuntamente, ahora respondía al nombre de Fujimaro Haruno.

-Disculpen la interrupción –pronunció la voz grave de Fugaku, dibujando una pequeña sonrisa-. Pero vamos, no iban a comenzar sin los suegros, ¿Verdad?

Y una lluvia de luces blancas segó por un segundo a los recién llegados.

Así es, la prensa tendría su banquete a la luz de la luna.

Y las aguas seguían cambiando.


Hello! ¿Qué tal?

Yo aquí actualizando como había dicho n.n Antes que nada, he notado que en el chap anterior no agradecí a mi beta como ella se lo merece! ya que si no fuera por ella, esta historia hubiese quedado más estancada de lo que ustedes creen. Por lo que, tengo que decirte muchas, muchísimas gracias Hatake'Fer por tu apoyo, tus ideas y por el tiempo que dedicás corrigiendo mis delirios de lucidez! n.n

Ahora sí, les comento que he resondido a todos sus reviews y eso me ha encantado! Es de verdad muy lindo y pienso hacerlo en cuanto el tiempo me lo permita.

La mala noticia de la semana, es que no estoy segura si la conti será subida el domingo 8 o el 15. Lo siento mucho, pero estamos por empezar las clases nuevamente y esta semana es agobiante! Por lo que pido disculpas anticipadas por el final que les dejé, y le prometo dar todo de mi para poder subir la continuación en el tiempo y la forma que ustedes se merecen n.n

Muchísimas gracias por su apoyo y por sus comentarios, de verdad significan mucho para mí. Y también agradezco a quienen han votado en el poll de mi profile! jaja

Ahora sí, me despido. Saludos y espero leernos pronto!

Que tengan una heeeermosa semana.

Hana