Era hombre muerto. Lo que Voldemort no había podido conseguir en un montón de años, lo haría Draco Malfoy en ese momento. Trató de poner su mejor cara y le dio la sonrisa más culpable que tenía en su repertorio.
—Habíamos dicho nada de regalos.
Draco lo miró fijamente y enarcó una ceja.
—Lo recuerdo y esto no es un regalo.
— ¿Qué…?
—Ábrelo.
No lo podía creer, ¿de verdad le había dado algo así?
—Te dije que no creía en San Valentín, pero jamás hablé de no celebrarlo.
Harry miró una vez más las esposas de la caja y sonrió.
