Draco miró en todas direcciones y maldijo su puta suerte. ¿Por qué tenía que estar con alguien tan tradicional? No, tradicional no era la palabra, era idiota.
Eran hombres, por todos los magos. Motivo por el cual, él creía, estaban excluidos de los estúpidos rituales que involucraban cenas y palabras cursis. Claro, eso fue antes de involucrarse con Harry Potter.
No, no es que lo obligara a hacer cosas que no quería, pero tanta ilusión lo agotaba. Aunque para ser sinceros, el agotamiento quedaba desplazado cuando hacía algo que le gustara a Harry y éste le sonreía de esa manera.
