Capítulo 9: "Conteniendo el Deseo"

Se quedó en su habitación, nerviosa y agitada, luego se asomó a la ventana e intentó relajarse con la vista del mar color turquesa que estaba tranquilo desde el día en que habían llegado. Intentó concentrarse en el vaivén suave de las olas, en las palmeras que se inclinaban hacia el oeste debido a la brisa, alzó los ojos al cielo, el cual estaba tan azul que casi le ardían las pupilas, hubo un momento en que creyó que quizás estaba soñando, que todo lo que estaba sucediendo era simplemente un puro sueño y que pronto iba a despertar.

Suspiró y se llevó una mano al corazón, sólo comenzar a pensar en Inuyasha hacía que éste se acelerase ¿había sido correcto evadir a Sango? Había interpretado la interrupción de él como algo que deseaba que ella hiciera. Se sentía mal por tener que mentir de alguna forma... pero era mejor así, quizás su amiga y su novio no lo entenderían... o lo estropearían... admitía que a pesar del sentimiento de culpa que tenía, esto era emocionante, algo que de alguna forma la había hecho volver a la vida... o quizás era primera vez que se sentía viva...

Arrugó la frente cuando vio por su ventana a Sango y Miroku abandonando el hotel. Hablaban y se subieron al mini bus que seguramente los llevaría a recorrer la isla. El automóvil esperó un par de personas más y luego se marchó. Cuando desapareció de su vista Kagome comenzó a jadear.

Se habían ido… ¿Qué iba a pasar ahora?

Dos suaves golpes en la puerta la hizo casi saltar de donde estaba, volteó con rapidez, el corazón había comenzado a latir de forma desbocada ahora, Kagome tragó con fuerza deseando que fuera él pero a la vez tranquilizándose así misma. No entendía porque Inuyasha tenía que afectarle tanto.

- Bien...- Murmuró, arreglándose el cabello y dando un buen respiro-... tranquilízate... tranquilízate Kagome...

Otra vez llamaron a la puerta, ella la abrió y se encontró con el rostro serio de Inuyasha, le sonrió, él frunció el ceño pero la miró fijamente.

- ¿Estas bien?

Ella pestañeó rápidamente, se acomodó el flequillo, nerviosa, pero desvió la mirada de la suya porque sentía que casi podría traspasarle el alma.

- Sí... sí...- Tartamudeó-... ¿por qué? – Y entonces tuvo el valor para mirarlo directamente.

- Por... – Entonces sonrió aun más y le tomó inesperadamente de la mano-... tardaste en abrir... supongo que estoy demasiado ansioso.

Ella sonrió ampliamente, pero se quedó sin aliento.

- Bueno… es que… estaba ocupada…- Murmuró.

Su mirada aun estaba fija en sus pupilas pero mantenía su sonrisa divertida.

- ¿Por qué te ruborizas?

- ¿Eh?

Eso la turbó demasiado y casi sin pensar se llevó la mano libre a una mejilla, claro que no tenía que tocarla para saber que ésta ardía completamente, era consciente de que su rostro era, otra vez, un perfecto tomate.

Inuyasha sonrió más, la jaló de la mano hacia el pasillo, Kagome apenas alcanzó a cerrar la puerta de su habitación. Se dejó guiar por él sin preguntar, a pesar de sus miedos debido a que para ella todo era nuevo, confiaba en lo que hacía más que nadie, sólo era cosa de recordar los momentos compartidos a su lado, jamás la había decepcionado, al contrario. Salieron fuera del hotel en donde recibió el agradable aroma a sal y a bosque tropical que en parte calmó sus sentidos. Tuvo deseos de abrazarlo dichosa de su compañía, de sus muestras de amor, de compartir ese lugar tan hermoso con ella.

- ¿A dónde vamos?

Él la miró y ladeó la cabeza buscando su comprensión.

- Creo que mejor nos quedamos por aquí cerca... Miroku y Sango están recorriendo la isla...-Alzó ambas cejas-... a menos que quieras encontrarte con ellos...

La muchacha ni siquiera se detuvo a meditarlo.

- ¡Oh! No, mejor que no- Luego apretó los labios, enrojeciendo- Es mejor... que no lo sepan...

- En realidad, me da igual- Respondió él con aire distraído.

- Mejor que no...-Prosiguió, con terquedad. Inuyasha posó su mirada en la suya, lucía realmente sorprendido ahora, ella comenzó a tartamudear-... es que... que...- Sonrió como boba y apartó la mirada de la suya-... bueno... no es que me de vergüenza, no es eso... es que... pienso que... así estaremos tranquilos... Sango... no sé...

- ¡Feh!- Se burló el hombre, ella lo miró apenas- ¿Por qué te pones tan nerviosa?

Kagome resopló, se sentía muy tonta ahora. Y avergonzada. Era lógico que él se burlara de su nerviosismo, a sus 20 años apenas había tenido un novio y en realidad Houyo más que novio había sido un amigo, el par de besos que ambos se habían dado no se comparaban en nada a los que ahora había compartido con Inuyasha.

- Bueno... es que... esto es nuevo para mí y... me gusta que sea así... que nadie sepa... es decir... – Suspiró con fuerza-... bueno...

- Es más emocionante ¿o no?

Kagome lo miró y le sonrió.

- Sí- Afirmó.

Él rió casi a carcajadas, su rostro se relajó por completo, la mano se aferró más a la suya, la joven suspiró sintiéndose más tranquila.

- Entonces... ¿qué tienes pensado?

Inuyasha dejó de reír, se irguió suspirando con fuerza, sus ojos se alzaron directo al sol, ella no podía dejar de mirarlo, era increíble que cada movimiento que él hiciera le encantara tanto. Era hermoso, pensó.

- Ahhh mmmm- Inuyasha la miró y sonrió-Mmm en realidad no tengo nada planeado… aún…

Kagome se estremeció con el "aún".

- Ehhh… ya sé, sentémonos aquí…- Estaban ya en la arena, frente a la playa casi solitaria, había sólo un par de personas más allá, casi en la desembocadura del río que estaba hacia el oeste, ellos habían caminado en dirección contraria, allí ya no había nadie-… y me cuentas… algo de tu vida ¿Qué te parece?- Le preguntó la joven sentándose en la arena.

El hombre se sentó a su lado, sobre la arena caliente, su mano se aferró más a la suya, con la otra la tomó del rostro, la miró directamente.

- Tengo otra idea…- Susurró, acercando su cara y rozando su barbilla contra su mejilla-… porque no… ¿no me besas?

Y su boca atrapó sus labios con ardiente deseo que a Kagome no sorprendió, porque lo había adivinado en la mirada que le había dado, en el tono de voz en que le había hablado, en la forma como había aferrado más su mano y en la caricia exquisita en su rostro… lo sabía… y también estaba ansiosa por probar nuevamente de su boca, aunque el corazón le estallara de tan rápido que lo hacía, aunque la sangre y el calor se le subiera a la cabeza haciéndola casi perder el conocimiento.

Afirmó sus manos sobre su pecho dejándose llevar, él se aproximó más a ella, su pecho rozaba el suyo transmitiéndole su inconfundible calor, Kagome suspiró una y mil veces, saboreaba su boca varonil extasiándose de ella, Inuyasha apartó sus labios de los suyos, la muchacha gimió en protesta por su lejanía pero en seguida percibió los besos en su cuello, las manos de Inuyasha ahora la sostenían tras la espalda aferrándola con fuerza a su pecho, como si quisiera fundirse con su cuerpo, su impetuosidad de pronto la abrumó, ejerció presión sobre su pecho con sus manos para alejarlo un poco, apartó el cuello de su boca, lo escuchó jadear y aproximarse otra vez pero lo esquivó con suavidad, Inuyasha finalmente abrió sus ojos y la miró con seriedad.

- ¿Qué sucede?

La muchacha apartó la mirada de la suya, de puro nerviosismo comenzó a arreglarse el cabello.

- Na... nada.

Inuyasha alzó una ceja, obviamente no le creía. La estudió con detenimiento, vio su nerviosismo, su agitación, sus mejillas que siempre se ruborizaban cuando la miraba directamente a los ojos, la forma en que se entregaba a sus besos y luego se alejaba.

- ¿Por qué te pones tan nerviosa?

Lo miró sorprendida.

- ¡No estoy nerviosa!

Inuyasha ladeó el rostro, sus labios aun húmedos de sus besos esbozaron una mueca divertida.

- ¡Feh! ¡No mientas!

Kagome se mordisqueó los labios, reticente a mirarlo retuvo el aliento ¿cómo iba a decirle? Sentía su mirada quemante sobre ella, alzó el rostro y lo miró dando un suspiro cansado.

- Es que... ya te dije que esto... esto es nuevo para mi...- Al ver su rostro impasible la joven sonrió y tomó una mano de él y la envolvió entre las suyas-... es la primera vez que siento... que siento esto por alguien... y... bueno... ya te dije que todo esto es nuevo para mi.

Él arrugó su frente, bajó el rostro para estar a la altura de la muchacha, buscando su mirada.

- Pero... tengo entendido...- Murmuró lentamente-... que tuviste un novio antes...

Kagome lo miró de reojo, sentía sus mejillas enrojecer aun más.

- Ehh... sí, lo tuve...- Ladeó el rostro y lo enfrentó directamente- ¿Cómo lo sabes?

- Miroku me lo dijo ¿te molesta?

Lo miró fijamente, no comprendía lo que le decía ¿significaba que Inuyasha preguntaba por ella? O quizás Miroku haciendo de Celestino...

- No... no...- Desvió la vista hacia el mar-... ¡Ja! Mmm no pensé que te hablaran de mi... bueno, nuestros amigos son impredecibles.

- No, yo le pregunté por ti- Dijo él muy sincero.

Ella volvió a mirarlo directamente, sorprendida.

- Ya te dije que... había algo... desde el principio...- Sonrió Inuyasha, avergonzado-... pero no hablábamos de eso, no entiendo, entonces tuviste un novio antes pero ahora me dices que todo esto es nuevo para ti.

Kagome bajó la mirada y sus recuerdos viajaron a aquellos días... era una niña casi, él era su mejor amigo, lo aceptó porque Houyo había casi rogado... pensó que su cariño podría cambiar a amor, pero eso no sucedió y a pesar de que su relación no había durado más de un par de meses, cada día que pasaba se sentía más fatal por no poder demostrarle el mismo amor que él le brindaba... ella no podía jugar con el corazón de alguien así, más si era una sacerdotisa, por eso terminó la relación. Aquella tarde lluviosa nunca se borraría de su memoria... no es que la recordara siempre, intentaba que no le afectase y la mayoría de las veces lo lograba, pero le había dolido lo que Houyo había dicho por despecho.

- ¡Es que tú no tienes corazón!

Era la primera vez que lo veía tan enrabiado, tan humillado y era la primera vez que lo veía llorar.

Si él hubiera sabido que a ella eso le había dolido más que sus propias palabras ofensivas...

Su dolor... lo había lastimado... mucho...

- ¿Qué sucedió?- Preguntó el hombre nuevamente, trayéndola a la realidad.

Alzó su mirada castaña a él que la observaba intrigado. Lo que sentía por Inuyasha era "algo"... claro que era algo, lo que sentía por él, todas esas cosas, todas esas sensaciones extrañas y agradablemente inquietantes eran por él, nunca había sentido nada por Houyo... ahora sí se permitiría amar...

- Es que...- Tragó con fuerza-... era mi amigo... yo no... no...- Su voz se debilitó.

- ¿No lo querías?

- No.

Cuando lo dijo, fue como si se hubiera liberado de un peso enorme. Se produjo un silencio breve, ella contempló el mar pero deseaba saber que era lo que pensaba Inuyasha.

- ¿Y qué sientes por mí?

La joven sonrió y lo miró, la vergüenza ya comenzaba a desaparecer.

- Cosas...

Inuyasha carcajeó.

- ¿Cosas?

Eso sí la avergonzó. Pero prosiguió.

- Seré sincera. Cosas que nunca antes había sentido.

Él pareció orgulloso y contento de su respuesta, hasta infló su pecho y habló reteniendo una sonrisa.

- Bien... entonces... tu novio no fue tanto tu novio sino tu amigo y tú lo querías como tal... ¿es eso?- La vio afirmar con la cabeza, Inuyasha arrugó la frente- Y... ¿sólo estuvo él?

- ¿A qué te refieres?

El hombre sonreía y la miraba fijamente.

- Bueno... con lo bonita que eres ¿sólo tuviste un novio? Eso es imposible de creer.

Kagome sonrió avergonzada, le halagaba mucho que él dijera que era bonita, siempre había pensado que a sus ojos no era ni atractiva ni nada... menos después de haber conocido a la hermosa Kikyo. Así que meneó la cabeza con suavidad y suspiró.

- Entonces me gané la lotería...- Murmuró Inuyasha.

La joven sonrió divertida y lo miró.

- Lo mismo digo...

El hombre le tomó el rostro con ambas manos, sonriendo también.

- Genial...

La besó y esta vez fue dulce y tierno, tranquilizando por completo a la muchacha. Kagome estaba feliz de poder confesarse ante él, lo abrazó al cuello y ahondó su beso, lo cual provocó una sonrisa en Inuyasha y también su sorpresa, pero se dejó llevar, la besaba saboreando sus labios y estrechándola contra su cuerpo, hacía mucho no estaba con una mujer, menos con alguien que le provocara tantas sensaciones, que lo hiciera arder de tanto deseo, se apartó de su boca a pesar de que ella quería prolongar el beso, la sostuvo contra su pecho respirando con fuerza contra su rostro, Kagome sentía el calor de su aliento chocando en su cara, el vaivén agitado de su pecho contra el suyo, parecía turbado y su rostro denotaba un leve sufrimiento, ella alzó una mano y le acarició la mejilla con suavidad, sus dedos delinearon la línea de su mandíbula con lentitud y luego siguieron el contorno de su boca, entonces él pareció retener el aliento, sus ojos dorados se clavaron en su mirada, como un halcón que estaba a punto de perder el control, pero pareció meditarlo, meditarlo demasiado, debatiéndose si debía continuar o detenerse.

Finalmente suspiró y la soltó con suavidad.

- ¿No crees que hace mucho calor?- Dijo en cambio, esbozando una sonrisa pícara.

La joven jadeó porque hubiera querido seguir con sus besos y sus caricias hasta donde la razón lo permitiese...

- ¿Si?- Fue lo único que logró decir, aun jadeante y mirándolo con suma atención.

- Definitivamente hace mucho calor- Dijo él poniéndose inesperadamente de pie.

Kagome lo observó expectante, luego turbada cuando Inuyasha se quitó la camiseta y los zapatos, reía divertido.

- Qué... ¿qué haces?- Balbuceó ella sin comprender.

El hombre estiró su mano, invitándola a ponerse de pie.

- Vamos a bañarnos.

La joven lo miró con reticencia, pensó que bromeaba, pero él insistía entonces meneó la cabeza.

- Ahh, no, estas loco.

- ¡Vamos!- Insistió y la tomó de una mano obligándola a ponerse de pie.

- No... no, no llevo el traje de baño puesto- Protestó.

Él sonrió de medio lado.

- Yo tampoco.

Kagome lo miró fijamente, sus mejillas se volvieron a ruborizar.

- Me lo imaginé.

- Ahhh pero qué importa...- Dijo él soltándola y entonces comenzó a desabotonarse el botón de su pantalón. La joven lo observó estupefacta y luego intentó mirar el mar, pensó que bromeaba pero cuando lo miró de reojo vio que en verdad se estaba quitando rápidamente los pantalones.- Ya, te toca, quítate el vestido.

Lo miró ofendida.

- Atrevido.

Inuyasha rió fuertemente, llevaba un bóxer de color negro corto hasta el muslo y no tan ajustado, bien podría pasar por un traje de baño, pensó la joven, pero para ella sería muy distinto. Ni loca se quitaría el vestido.

- Vamos Kagome, ven- La llamó desde el agua, estirando sus brazos para recibirla.

Era una tentación... se mordisqueó el labio y sus dedos juguetearon con los breteles de su vestido. Él la miraba expectante, con sus ojos libidos que causaban escalofríos.

- Entonces ven así, no importa ¿a quien le importa?- Inuyasha hablaba fuerte y sonreía demasiado- Estamos solos, ven por favor.

La joven sonrió y agradeció en silencio su comprensión. Se quitó las sandalias y caminó con lentitud a su encuentro. El hombre se encontraba con el agua hasta los muslos, las olas chocaban con suavidad sobre su piel bronceada y musculosa, se empapaba de agua sus hombros y las gotitas se deslizaban por su pecho, Kagome no pudo evitar maravillarse de su perfección. Él le sonrió y estiró su mano, ella caminó sintiendo la tibieza de las aguas, se acercó y su mano dio alcance con la suya, Inuyasha la jaló hacia él con suavidad, la joven se acurrucó en su pecho y el calor del cuerpo varonil, aun húmedo de agua de mar, seguía así y la traspasó aunque estuviera vestida.

- ¿Sabes?- Murmuró Inuyasha en su oído, sonriendo- Tú me haces sentir... cosas...- Se burló.

Kagome se apartó levemente de él para mirarlo con fingido reproche.

- Oye...

Él le dio un beso corto en los labios.

- Lo que quería decir es que... a tu lado me siento vivo otra vez... y feliz... y...- La miró con intensidad-... aunque pienses que es muy pronto yo... siento algo muy fuerte por ti... quizás...

Ella lo besó con fuerza acallando sus palabras.

- No digas nada aun... nada de lo que no estes seguro.

Inuyasha la miró fijamente. Si ella supiera...

Kagome se deshizo de su abrazo y se alejó dos pasos hacia el interior, comenzó a lanzarle agua con sus manos y él la imitó, pronto quedaron completamente empapados, se abrazaron y rieron como niños, nadaron más hacia el interior, el agua era extremadamente agradable, limpia y tranquila, el sol brillaba en lo alto, algunas gaviotas surcaron el intenso cielo azul, lo único que se escuchaba en aquel paraje tan solitario eran los chapoteos en el agua y sus risas casi infantiles.

Momentos más tarde Inuyasha la tenía abrazada fuertemente contra su pecho, besaba su hombro húmedo mientras ella ladeaba el rostro permitiéndole en su totalidad que hiciera lo que se le antojara, cada minuto que pasaba se sentían más y más unidos el uno al otro, como si siempre debió ser así.

Kagome acarició en un principio con timidez, luego con deseo la espalda desnuda del hombre. Caía bajo la somnolencia con sus besos ardientes y sus caricias en su cintura. Su calor la embriagaba y ella se dejaba llevar, sintió que sus manos grandes y varoniles subían palpando su piel húmeda, la espalda, sus hombros, sus dedos descorrieron el bretel de su hombro derecho, el que besaba, la joven gimió y se aferró más a él, ofreciendo su cuerpo, Inuyasha entreabrió la mirada, saboreando el sabor de su piel dulce y salada, volviendo una vez más a la realidad, apartó finalmente su boca y afirmó su frente en la suya, respirando con fuerza. Kagome también abrió los ojos y suspiró una vez más, comprendiendo el porque él se detenía ¿quería ella que se detuviera? Por un instante, no.

¿Y ahora?

La respuesta era no.

- Mejor volvemos al hotel...- Murmuró él con suavidad.

La joven estuvo de acuerdo. Quizás era mejor...

Ella estaba empapada e Inuyasha bromeaba por no haberse quitado el vestido, entraron al hotel y el hombre se despidió de ella con un beso intenso, prometiéndose que se verían más tarde, una vez más.

Feliz, Kagome caminó por el pasillo solitario de su habitación tarareando una canción y recordando sonriente lo sucedido aquella tarde, llevaba sus sandalias en la mano, el vestido completamente húmedo al igual que su cabello pero no chorreaba agua, había recibido la tarjeta en la recepción y se disponía a abrir la puerta cuando de pronto apareció Sango, quien venía caminando muy seria y cuando la vio se detuvo y la miró turbada, luego confundida.

A Kagome se le fue la sangre al rostro.

- ¿Kagome?

Se aproximó a ella mirándola de arriba abajo, completamente sorprendida.

- Ahh... eh... hola Sango.

- ¿Por qué estas tan mojada?- Preguntó en cambio.

- Ehh... – El corazón le latía muy fuerte, tragó apenas-... me... me bañé...- Y puso su mejor cara de torpeza.

- Sí, ya veo... – La miró con reticencia-... creí que estabas cansada... algo me ocultas ¿verdad?

- Ja...- Sabía que era un libro abierto ¿y qué podía hacer? No estaba acostumbrada a fingir y menos a mentir, además Sango la conocía.- ¿Cómo estuvo tu paseo?- Le preguntó en cambio, evadiendo la conversación.

- Sí... cámbiame de tema...- Respondió la otra muy seria-... estas ocultándome algo muy importante, te conozco...

Sentía que la iba a descubrir de un momento a otro. Y en realidad no quería... no quería... era libre así con Inuyasha ahora... no podía decirle aun...

- ¿Y a qué venías a mi habitación?

Sango hizo una mueca cómplice, la miró de arriba abajo otra vez, estudiándola, pensando, pero parecía que no lograba descifrar el misterio porque finalmente se dio por vencida.

- Sólo era para avisarte... que comeríamos a las 8... ¿te parece? ¿estarás desocupada a esa hora?

Se burlaba de ella. Sango comenzaba a sospechar, sí, estaba segura. Pero seguramente no sabía quien más estaba implicado en todo el misterio.

- Sí... claro...- Murmuró.

- Bien...- Respondió la otra mirándola con una sonrisa retenida.

Al fin se marchó y Kagome entró a su habitación.

Diablos... Sango no descansaría hasta descubrir su secreto, eso era seguro. ¡Maldición!

Continuará...


N/A: Hola a todos nuevamente, les agradezco sus comentarios a las personas que me lo dejaron de alguna manera, ya que la página andubo con problemas, también agradezco a aquellas que agregaron mis fics a sus favoritos, me llegan esas alertas así que por eso me entero, muchas gracias por su apoyo jeje y también a aquellos que simplemente leen.

No haré analisis del capítulo porque casi son las 2 de la madrugada, mejor háganlo ustedes... las que decían que porqué Kagome quería mantener la relación en secreto esta explicado al principio... las demás dudas se irán sabiendo más adelante.

Ya, me voy porque mañana madrugo y no sé como me levantaré jeje.

Cuídense mucho.

Lady Sakura Lee