Princess
Naruto abrió sus ojos de una manera pausada, no se encontraba bien. Tenía nauseas y todo le daba vueltas, sin embargo debía ir al Instituto. Todo porque había quedado con la castaña para ir.
Lo pensó bien sentándose en el borde de su cama. Si no se presentaba tal vez se enfadara con él y no le dirigiría la palabra más. Algo en él dijo un no rotundo, quería, deseaba tener una amiga y la castaña se había ofrecido.
Se dio una ducha de agua fría y se cambió de ropa sin mucho interés. Iba urbano, con unos pantalones anchos de color negro y una sudadera naranja con letras de tipo graffiti, sus zapatos eran unas Vans de color azul intenso.
Se miró al espejo atónito, la ropa le recordaba a Ariadna, eran sus ojos.
Diez minutos después el Uzumaki seguí observando el cristal con gesto melancólico. Estaba recordando la tarde junto a la chica, esa extraña pero agradable tarde de otoño.
Se removió el pelo y cogió la mochila para salir del edificio rumbo a el barrio residencial donde vivía su nueva compañera.
A mitad de camino se detuvo y miró una pared en blanco. Le quedaba aún veinte minutos así que sacó el spray de tinta, de la mochila y comenzó a dibujar una mariposa de color naranja en el muro. Cuando terminó con una cogió otro spray, esta vez azul y pinto una con las alas recogidas bajo la otra.
La pintura se escurrió para abajo juntando ambos colores en uno solo.
El rubio se puso el casco y comenzó a andar, escuchando a través de sus cascos una canción titulada My inmortal de Evanescence.
La puerta se mostró ante él y tuvo miedo de tocar el timbre y que el suelo se derrumbara bajo sus pies, pero aún así reunió valentía llamando al timbre escuchando una voz contestar informándole que en breve saldría la ojinaranja.
Se sentó en la escalera abstraído en sus múltiples pensamientos.
Sonó la puerta cerrarse y se giró.
Una princesa le esperaba en la puerta con una sonrisa en los labios y una mochila de cuadros negros y morados en el brazo.
La miró bien, su ropa mostraba más bien a una persona gótica. El corpiño blanco y la falda negra conjuntaban bien, pero algo atrajo la atención de Naruto mucho más… sus ojos naranjas eran hipnóticos y le gustaban tanto que no podía dejar de mirarlos
- buenas – lo miró extrañada- ¿Qué pasa?
¿Qué?... nada, nada vamos anda.
Caminaron juntos, sin decir palabra solo se miraban de vez en cuando, aturdidos por la sensación de tener alguien alado. De tener un amigo al que poder contarle penalidades y sufrimientos.
La puerta del instituto se dibujó delante de ellos sin que se percataran. Los miedos volvieron a apoderarse de la mente del chico. Tal vez por verla con él sufriría lo mismo. Nunca deseó tal cosa así que comenzó a andar rápido sin dar explicaciones.
Ariadna lo siguió confusa, a lo mejor había hecho algo mal.
Al entrar en clase las sospechas de Naruto se verificaron, los dos castaños fueron directos a por él y a por su acompañante como moscas sobre una gota de suculenta miel.
Sus rostros denotaban diversión, demostrando que eran más perversos de lo que parecían con una sola mirada.
Los empujaron hasta llevarlos a una fuente cercana a la clase una vez allí solo los observaron. Su mirada ya era hiriente no necesitaban más, sin embargo las palabras comenzaron a brotar de sus sucios labios.
De un empujón rompieron todas las esperanzas de Ariadna, de no tener que estar metida en ese mundo nunca más. Al chocar contra el suelo de la fuente se hundió parcialmente en ella, dejando su capacidad de respiración al mínimo.
Así aprenderá esa zorra- tronó el castaño de ojos blancos
Un puño se lanzó a golpear el rostro de este. Con rabia, no por el sino por haber empujado a la única amiga que tenía. Nunca hubiera actuado así de no ser por eso.
¡¡¡maltito gato!!!
Una patada entre sus piernas lo hizo caer al suelo y a partir de ahí ya no hubo manera de detener las agresiones. Solo cayeron sobre él como cuchillos afilados.
Después de las patadas vinieron, Los escupitajos y después casi al final le dieron con algo que no puedo identificar, solo supo que era de metal y que le dañaba la cabeza múltiples veces.
La sangre comenzó a extenderse por el suelo formando un pequeño río al lado del agua que salía de la fuente. Ambos líquidos se atrajeron hasta juntarse en uno solo, más caudaloso y de un color más bello que la vida misma.
No se levantó para llegar a la enfermería si no para llevar a la castaña que parecía muerta flotando en el agua, como una princesa que espera a su príncipe. Pero él no era un príncipe, solo era un mendigo, un simple bufón en la corte donde reinaba el que más fuerte pegara.
Solo un bufón.
La cogió en brazos y comenzó a caminar con dificultad pues sus ojos se nublaban.
Cayó al suelo con ella.
(…)
Se despertaron en una camilla, Ariadna estaba empapada y al principio le asustó esa idea, sin embargo después recordó el incidente con Neji y Kiba… Al caer al agua su ropa se habría mojado seguro.
Miró a su lado y al hacerlo encontró al rubio tendido con toda su cabeza vendada y manchada de un color carmín sospechoso.
Se acercó a él alarmada y los ojos de Naruto se comenzaron a abrir lentamente, hasta que ambas miradas se encontraron en unos segundos. Dolor…. Eso lo resumía todo, no se necesitaba más
lo siento , te pegaron por mi culpa
No digas tonterías. ¿Estas Bien?
No mucho pero vete, no querrás quedarte con un perdedor- dijo con un tono amargo… solo era eso
No me pienso mover de aquí
Se cruzó de brezos y miró hacia otro lado.
El rubio la observó perplejo. Parecía una autentica princesa atrapada en el sueño de un niño que solo sabía llorar cuando estaba solo… sin embargo era su princesa
¿No?
