Nota: Disculpen la tardía, pero estuve sin servicio de Internet por varios días. ¿Las buenas noticias? Bueno, nuestra querida Manzanita-Roja está diseñando una página que será dedicada a esta historia. ¡Muchísimas gracias, por tu ayuda y tu talento! Y a todos los que dejaron sus comentarios, GRACIAS. Como siempre, son el motor impulsor, el café de la mañana, el sol de cada día… espero que tengan un buen día y que disfruten este capítulo. Saludos de su amiga, Ingrid. ¡ Cuídense mucho!
Capítulo 5
Desasosiego...
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La Sra. Weasley se apresuró a abrirle la puerta de la cocina a Ron y Hermione. -¡QUÍTENSE DEL MEDIO!- gritó ella, sorprendiendo a sus hijos. Los tres saltaron instantáneamente y se movieron lejos de la mesa. La sorpresa que tuvieron por la orden sin sentido de su madre no se comparó al asombro de mirar a Hermione entrar por la cocina, seguida cercanamente por Ron. Mientras la Sra. Weasley ayudaba a Hermione a sentarse, los tres la miraban anonadados.
-Debo verme peor de cómo me siento- dijo Hermione silenciosamente a Ron, que estaba detrás de ella con sus manos sobre sus hombros.
-¿Her-Hermione?- tartamudeó Ginny -¿Cómo...?
-¡INCREÍBLE!- gritó George-. Más de la mitad de la Orden te está buscando y...
-...y tú te escapaste por ti misma- finalizó Fred.
-¿Cómo... cómo lo hiciste?- preguntó Ginny.
-¿Qué le pasó a tu cara?- le preguntó Hermione a George, observando las marcas color púrpura alrededor de su ojo.
-Es su culpa-, replicó George, apuntando a su hermano menor.
-¡RON!- exclamó Hermione.
-Estaba tratando de evitar que te ayudara- dijo Ron defensivamente.
-La verdad es que estábamos tratando de AYUDARTE a salvarla-, corrigió Fred-. Como ya hemos intentado de explicar.
-Tres de nosotros. Tres de ellos. Parecía una buena idea en el momento-, admitió su gemelo.
-¿Hermione?- continuó George, al virarse y mirarla nuevamente-. Tú nos viste venir. ¿Por qué agarraste el trasladador?
Hermione dejó caer su mirada al suelo. -Sí, te vi,- admitió ella-, pero estabas muy lejos. Sabía que ellos alcanzarían a Ron antes que ustedes lo hicieran.
-Ron, tienes una carta de Harry-, dijo Ginny sujetando la carta.
-¿La abriste? preguntó Ron al extender sus manos y cogerla de las de Ginny.
-Pensamos que sería importante-, replicó Ginny, la culpa evidente en su voz-. Estaba al responderle cuando...
-Dame acá eso-, ordenó Hermione, quitándole la carta a Ron de entre sus manos y tomando una pluma de la mesa.
¡No te atrevas a salir de esa casa, Harry! escribió ella en letras grandes y oscuras. Por ninguna razón. No me importa lo que él te muestre. Todo es mentira. Yo estoy bien. Todos aquí lo estamos. Tú te quedas ahí y--
Ron tomó la pluma de su mano.
-¡JEY! No había terminado-, gritó Hermione cuando Ron viró el pedazo de pergamino hacia ella.
Hermione escapó por sí misma, escribió él. Apareció en mi cuarto hace cinco minutos. Tiene un temperamento también, como puedes ver. Así que mejor haces lo ella dice, amigo. Si ella puede con los Mortífagos por sí sola, yo temblaría en tan sólo pensar de lo que sea capaz si tú te fueras.
Al finalizar, Ron envolvió el pergamino, se lo colgó a Hedwig, que ahora estaba sentado en el alféizar y amarró la carta a su pata.
-¡RON!- exclamó Hermione al ver volar a Hedwig para hacer su mandado-. Yo no había terminado ¿sabías?
-Sí, ya habías finalizado-, replicó Ron. Fred alzó una ceja. George hubiera podido hacer lo mismo, excepto que dolía demasiado el hacer tal gesto-. Él lo entenderá- continuó Ron-. No había razón para continuar.
-Quizás le quería decir algo más.
-Quizás no sea el momento apropiado para ello.
-¿No quieres que él sepa?
-Yo no dije eso-, dijo Ron, dejándose caer de rodillas en frente de ella-. Ahora mismo es más importante estar seguros de que estés bien.
-Estoy bien-, protestó Hermione.
-Vale, entonces deja que mami te revise y cuando ella diga que estás bien, le puedes escribir a Harry la carta más larga del mundo si así lo deseas, y Pig se la llevará a él. Sólo ten en cuenta que Pig es el búho más destartalado del planeta y probablemente no podrá cargar una de esas cartas tipo libros que te encanta escribir.
-Está bien-, dijo Hermione, pero no lucía feliz acerca de ello.
-Mami-, dijo Ron, virándose para descubrir que la cabeza de su madre estaba dentro de la chimenea.
-¿Si querido?- preguntó la Sra. Weasley, saliendo de las llamas verdes y parándose para sacudirse el polvo que tenía encima.
El aire se dividió con un ruidoso pop. Hermione, quien estaba un poco nerviosa, chilló y se hubiera caído de no ser por Ron que estaba arrodillado a su lado y alcanzó a prevenir su caída. Ginny saltó también, chocando con Fred y George.
-Hermione, ¿estás bien?- preguntó Remus Lupin al acercársele, su voz llena de preocupación.
-S-si-, tartamudeó ella, tratando de apaciguar su corazón.
-Moody está en posición, Molly-, dijo Lupin, virándose hacia la Sra.Weasley que estaba parada silenciosamente al lado de la chimenea. -Estamos listos a cualquier hora, siempre y cuando tú lo estés.
-¿Estar listos para qué?- preguntó George.
-Fred, George-, dijo la Sra. Weasley-. Cuiden a su hermana. Y vean si pueden arreglar el cuarto de Ron.
-¿QUÉ?- gritó Fred indignado.
-Yo no soy un bebé. Puedo cuidarme sola, sabes,- se opuso Ginny.
-¿Adónde van ustedes?- le preguntó George a su madre.
-Vamos a llevar a Hermione a St. Mungo.
-¡AH NO!- se opuso Hermione.
-Hermione, tenemos que estar seguros de que no te hayas dañado seriamente por usar aparición-, dijo la Sra. Weasley con una voz maternal.
-¿Tú usaste aparición para huir?- preguntó Fred, el asombro evidente en su voz.
-Tan simple y sin embargo tan brillante-, añadió George-. Me juego todo a que esos estúpidos nunca se lo esperaban. ¿Quién ha escuchado de una bruja de quince años de edad que pueda usar aparición?
-¿Cuál varita mágica usaste?- preguntó Lupin al mirar a Hermione.
-La de la rata apestosa, la de Peter Pettigrew- dijo desdeñosamente Hermione, sacándola de su bolsillo y ofreciéndosela a Lupin. Él la alcanzó, la tomó entre sus manos y la sujetó a una distancia como si estuviera contaminada.
-Vamos querida-, dijo la Sra. Weasley, tratando de parar a Hermione de su silla.
-¡NO!- se opuso ella, alejándose de la Sra. Weasley y mirando a Ron-. Te acuerdas de lo que le sucedió a Broderick Bode ¿no?- le preguntó ella específicamente.
La cara de Ron se endureció inmediatamente mientras se paraba y se movía entre su madre y Hermione-. ¡Absolutamente no!- declaró él, cruzándose de brazos y mirando a su madre de una forma desafiante.
-Moody está aquí. Nada le pasará a--- comenzó a explicar la Sra. Weasley.
-¡No!- dijeron Hermione y Ron al mismo tiempo.
-¿Qué le pasó a Broderick Bode?- Ginny le preguntó a George.
-Voldemort lo quería callar, así que le envió a Bode una serpiente diabólica por Navidad y lo estranguló mientras dormía-, dijo Ron irritadamente. Todos se quedaron mirándolo, incluso Hermione.
-Ron, tú... tú dijiste su nombre-, tartamudeó Hermione finalmente.
-Si, pues bien, es que lo he estado maldiciendo toda la noche. Creo que se me fue.
-Hermione,- comenzó Lupin calmadamente-, Nada te sucederá. Nada más queremos que te revisen para estar seguros de que no hay nada fuera de lo normal internamente. La aparición es algo delicado. Hay un millón de cosas que pueden ir mal. Especialmente si no has sido entrenada para practicarla.
-Oh por favor- gritó ella-. Si ellos lo pueden hacer-, dijo Hermione señalando a Fred y a George-. No puede ser tan difícil.
-¡JEY!- se opusieron los gemelos juntos.
-¿Qué quieres decir con eso?- dijo Fred echando humo.
-Quiero decir que yo sé cómo hacerlo. Que no me herí y que NO voy a ir a St. Mungo.
CRACK
-¿Qué está tomando tanto tiempo?- demandó Bill al materializarse dentro de la cocina-. Moody está ladrándole a todos los que se acerquen al pasillo. Lo van a expulsar por sus orejas si el paciente que él está supuesto a proteger no se presenta pronto.
-Ella se rehúsa a ir-, dijo la Sra. Weasley, dejando caer sus brazos a sus lados, claramente sacada de quicios.
-Hermione- dijo Bill, virándose hacia ella para negociar su caso-. Tus padres están esperando por ti para...
-¡QUÉ!- gritó Hermione al saltar de su silla-. Tú... tú... no los llevaste ahí ¿verdad?
-Papá y yo estábamos con ellos cuando escuchamos que habías escapado. Él pensó...
-¡SÁCALOS DE ALLÍ ¡ SÁCALOS DE ALLÍ AHORA MISMO!- demandó Hermione.
Bill tomó unos pasos hacia detrás y miró a su madre. Entonces para asombro suyo, la firmeza de Hermione se desvaneció. Sus ojos se tornaron aguados y lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Se dejó caer en su silla, extendió sus brazos sobre la mesa y escondió su cara al sollozar sin parar.
La Sra. Weasley le asintió a Bill y él se esfumó del cuarto.
-Está bien, querida. No te preocupes acerca de tus padres. Nosotros los mantendremos a salvo. Ustedes tres-, dijo la Sra. Weasley, mirando a Fred, George, y a Ginny-. ¡FUERA!
-¿Qué?
-¿Por qué?
-Dije afuera ¡AHORA!- gritó ella nuevamente.
-Pero...-, protestó Ginny, casi arrastrándose hacia la puerta-. Oh, está bien-, dijo ella, mirando a su madre al salir de la cocina seguida cercanamente por Fred y George.
La Sra. Weasley y Lupin se movieron a una esquina para conversar silenciosamente y dejaron a Ron parado al lado de Hermione. Inmediatamente, él cogió una silla y la acercó hacia la de Hermione, sentándose y colocando sus brazos alrededor de su espalda. Se inclinó hacia ella y le murmuró en el oído-. Ellos van a estar bien. Papá y Bill los vigilarán hasta que Dumbledore les encuentre un cuidador secreto. Yo haré lo posible si puedo.
-Oh Ron-, dijo Hermione, y se arrojó a él. Él le acarició la espalda gentilmente y trató de recordar de no abrazarla muy fuerte.
