Nota de la autora: Lo sé, lo sé. Me pueden matar si queréis. Me he demorado demasiado, pero para redimir mi falta, hoy subo dos capítulos en vez de uno y les doy una buena noticia: he terminado de traducir el capítulo 32. Ahora nada más me falta revisarlo y enviárselo a Manzanita-Roja. ¡¡¡¡¡Bueno, discúlpenme nuevamente!!!!! ¡¡Saludos a todos y muchísimas gracias por todos sus comentarios!!

Capítulo 7

Fue mi culpa...

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Cuando Ron alcanzó el tercer piso y comenzó a gritar el nombre de su hermana, no recibió respuesta alguna. Golpeó fuertemente la puerta de su cuarto de dormir, pero nada. Normalmente él no entraría al cuarto de su hermana sin ser invitado, pero nada acerca de esta noche había sido normal, así que empujó la puerta sólo para encontrar el cuarto oscuro y vacío.

GINNY!- gritó Ron mientras se dirigía al cuarto piso, esperando encontrarla en el cuarto de los gemelos con Fred y George-. ¡JEY, GINNY!

-¿Qué?- preguntó su hermana, su pelo largo y pelirrojo cubriendo su cara al inclinarse en el pasamano del quinto piso.

Sin molestarse a parar, Ron procedió a subir al quinto piso donde Ginny lo esperaba-. Mami te necesita para que...la ayudes con Hermione-, jadeó él, fuera de aire debido a su rápida subida.

Mirando sobre su hombro, Ron notó que su cuarto estaba entreabierto y que una luz estaba brillando a través de la grieta. Como él había hecho pedazos todo lo que proporcionara luz en su cuarto hacía ya varias horas, encontró ésto algo misterioso. Sin pensar, Ron apartó a Ginny y entró en su cuarto para hallar a Fred y George parados en el medio de las ruinas con sus varitas afuera.

-...mucho peor que cualquiera de nuestras explosiones-, Ron le escuchó murmurar a Fred.

-Dudo que podamos arreglar todo esto- replicó George.

-¿Qué están haciendo aquí?- demandó Ron. Los gemelos, quienes no se habían dado cuenta de la presencia de Ron, se giraron al oírlo.

-Arreglando tu cuarto, ingrato- dijo George.

-A menos que prefieras dormir en medio de toda esta basura- añadió Fred.

-Bueno, para serte honesto, casi todo era basura antes de que él lo pulverizara- le murmuró George a Fred, suficientemente alto como para estar seguro de que Ron lo oyera.

-Déjenlo solo- dijo Ginny al entrar al cuarto-. Yo he visto la pocilga que ustedes dos llaman cuarto.

Ignorándolos, Ron agarró una camisa descolorida del piso-. Lleva esto al baño. Mami quiere que prepares un baño de agua caliente y esperes por ella y por Hermione ahí.

Tomando la camisa de las manos extendidas de su hermano, Ginny dejó la habitación. Ron podía escuchar como sus pasos resonaban en la tortuosa escalera. Sus ojos perduraron sobre Fred y George por un momento más largo, y entonces siguió a su hermana.

-¡Jey!- le escuchó gritar a George -. Éste es tu desorden. Lo menos que deberías de hacer es ayudarnos a limpiarlo.

-Déjalo así- respondió Ron al desaparecer de vista.

Ron se sintió como un estúpido, sentado con su espalda a la pared… mirando la puerta del baño. Habían pasado treinta minutos desde que había dejado a Fred y a George en su cuarto, y todavía no habían salido. Una parte de él sentía que debería ayudarlos, pero no tenía intención alguna de dejar su rincón. Era irracional, y lo sabía, pero necesitaba estar cerca de ella. Ella está a salvo con mami y Ginny. Pero aún aquí te sientas, como un inquietante imbécil, esperando a que ella salga del baño. ¿Qué vas a hacer cuando tu madre la ponga a dormir?. ¿Dormir en el pasillo, afuera de su cuarto? De hecho…Ron decidió, eso no es tan mala idea. De esa manera, puedo asegurarme de que…

Cualquier pensamiento acerca de dónde dormiría hoy dejó su mente cuando la puerta a la cual había estado mirando fijamente por una eternidad se abrió y Ginny salió.

-¿Qué estabas haciendo?- preguntó Ginny, mirando a su hermano con una expresión rara en su cara-. No estabas tratando de ver a través de…

-¡No!- proclamó Ron fuertemente al levantarse del piso. Él podía sentir a Hermione estudiándolo y sabía que tenía que reciprocarle su mirada. La última cosa que Ron deseaba era que Hermione pensara que él era un tipo pervertido que había sido cogido en el acto y estaba muy avergonzado como para mirarla. Los ojos azules de Ron revolotearon lejos de la cara de Ginny y se fijaron firmemente en los ojos de Hermione. Ella no parecía irritada o sospechosa. Lo opuesto, de hecho. Ella parecía contenta de verlo y, a menos de que estuviera equivocado, había percibido una sonrisa. Aunque pequeña, esa sonrisa tuvo un efecto asombroso en él. Sin darse cuenta, dejó salir el aliento que estaba conteniendo y sintió su cuerpo relajarse. No se había dado cuenta que estaba tan tenso hasta que el peso se disipó de sus hombros. Sonrió. Eso significa que está bien, él pensó y dejó sus ojos vagar, en un intento de leer el lenguaje de su cuerpo. Por lo menos esa había sido la idea general…

La primera cosa que notó fue que su pelo todavía estaba húmedo y como resultado, ahora sus mechones en vez de espesos se habían transformado en rizos que caían sobre sus hombros. Ron miró como Hermione movió uno de los rizos lejos de su cara y lo unió a los que estaban amarrados en su cola de caballo. Con su pelo asegurado detrás de su espalda, pudo ver las dobles Cs y la bala de cañón que formaba el logo de los Chudley Canon, expandidos a través de la gastada camisa que ella estaba usando. Su gastada camisa. Era vieja. Estaba más que usada. El violento color naranja se había desvanecido parcialmente. El algodón se estaba reduciendo, pero eso sólo lo hacía más confortable, razón por la cual era su camisa favorita. Hasta ahora.

Hermione estaba usando su camisa favorita y eso era todo lo que tenía puesto. Lo que era más, le ajustaba diferente que a él. Por una parte, el doble logo de C sobre su pecho estaba estrechado y curvado de una manera que no esperaba. Se ve tan bien, pensó Ron cuando sus ojos pararon al ver la piel expuesta de sus muslos. No era la primera vez que había visto sus piernas. Su camisa lucía tan larga sobre ella que llegaba hasta el mismo lugar que su falda de Hogwarts, pero por alguna razón esta vez era diferente. Y no es porque no tiene sus medias de Hogwarts, pensó Ron. Yo la he visto sin esas medias infinitas veces. Era porque la única cosa que ella tenía puesta era suyo. La delgada tela que abrazaba su piel, había abrazado la de él. Era como si eso los conectara de una manera extraña. Como si una parte de él la estuviera cubriendo ahora. Soy un pervertido, reflexionó Ron, al darse cuenta de los lugares que su mente navegaba y cuan inapropiado sus pensamientos eran. ¡PARA! Se dijo y regañó a si mismo, forzando sus ojos ir hacia arriba y hacia la cara de Hermione. Ahora no es el momento de pensar en esas cosas.

-¿Has venido a ayudarme a bajar las escaleras otra vez?- preguntó Hermione cuando los ojos de Ron se encontraron con los de ella.

-No- replicó Ron mientras sentía su cara tomar un color rojizo. Piensa en qué decir, idiota-. Considero que lo puedes hacer por ti misma- añadió cuando su madre apareció en la puerta del cuarto y detrás de las muchachas con un vestido de Ginny en sus manos. Se lo dio a Hermione, quien lo tomó y se lo puso disimuladamente-. ¿Cómo te sientes?- preguntó Ron al verla apretar la bata cerrada.

-Como si hubiera sido atropellada por el Knight Bus- replicó Hermione-. Y cortada en cinco pedacitos.

-Tengo miedo de que será peor en la mañana- dijo la Sra. Weasley, dándole a Hermione una palmadita tranquilizadora en la espalda.

-¿No puedes…- comenzó a preguntarle a su madre Ron, pero paró al verla negar con su cabeza.

-No hay encanto para aliviar los efectos de la maldición del Cruciatus. Eso es una de las razones por la que es tan popular con los…- la Sra. Weasley vaciló al darse cuenta de que Ginny estaba ahí.

Fred y George se habían alistado en la orden al irse de Hogwarts, a pesar de las protestas de su madre. Ron, era muy joven para alistarse oficialmente, pero la Sra. Weasley sabía que eso no importaba. Él había visto y experimentado lo inimaginable. No, ella no podía proteger a Ron de las crueles realidades de la guerra. Se había convencido de ello esta tarde cuando lo revivió y se dio cuenta de que Hermione había desaparecido. Pero ¿Ginny? Ella aún podía salvar a Ginny de las atrocidades de la guerra. Aún podía darle refugio…Pero si la Sra. Weasley hubiera sido honesta con ella misma, admitiría que Ginny ya no era inocente o ingenua. Ella también había vivido demasiado…Toda la experiencia traumática con lo del diario de Tom Riddle durante su primer año. Y sólo unas semanas detrás se encontraba en el Departamento de Misterios con Harry, Ron y Hermione. La Sra. Weasley sintió un escalofrío de tan sólo pensar en su pequeña niña luchando en contra de los seguidores de Tú-Sabes-Quién. Cómo salieron vivos de ahí está más allá de mi entendimiento, contempló la Sra. Weasley. Sintió un escalofrío nuevamente nada más de pensar en ello. No, Ginny es muy joven aún para esto.

-Ginny, querida ¿por qué no vas y hallas a Fred y a George y les preguntas si necesitan ayuda con el cuarto de Ron?

Ginny miró a su madre-. En otras palabras ¡piérdete!- respondió ella.

Hermione notó como la boca de la Sra. Weasley se estrechó y sus ojos cálidos cogieron fuego. Fue una mirada que Hermione conocía muy bien. Era la misma expresión que cruzaba el rostro de Ron cada vez que ella peleaba con él. Era su mirada de advertencia. Cuando Ron la miraba así, sabía lo que significaba, no te metas en líos conmigo, Hermione. No estoy en la disposición para ello, alto y claro. Hermione no se asombró al ver de quién lo había aprendido. Sólo que la Sra. Weasley, sin duda alguna, lo hacía mucho mejor que él, porque Ginny sacó su lengua y salió. Cuando Ron le daba esa mirada, Hermione se sentía retada y nunca intimidada. Hermione se tapó la boca para esconder la sonrisa al ver a Ginny irse, maldiciendo a su madre en el camino. Sus ojos revolotearon a los de Ron para ver como él había reaccionado a "la mirada" que había heredado de su madre. De alguna manera sabía que Ron no se hubiera dado por vencido tan fácilmente.

Esto será interesante, pensó ella al observar a la Sra. Weasley virarse y enfrentar a su hijo. Como lo esperaba, Ron se mantuvo firme. Es verdad que se estremeció un poco, pero su miedo no fue muy notable. Si ella no lo conociera tan bien, Hermione probablemente no se hubiera dado cuenta. Pero sus pies se quedaron pegados al suelo y Ron se estabilizó para enfrentar la batalla que él sabría vendría en unos momentos…

-¿Bien?- dijo la Sra. Weasley, su ceño fruncido diseminándose-. Vengan, entonces-, les indicó ella hacia el pasillo-. Los otros están esperando.

-¿Qué?- preguntó Ron sin poder creerlo, mirando a su madre sospechosamente-. ¿Eso es?. ¿No argumentos?. ¿Cuál es el inconveniente?

Ignorando a su hijo, la Sra. Weasley colocó una mano en la espalda de Hermione y empezó a guiarla hacia la escalera. Al comenzar a descender, Hermione miró sobre su hombre y vio que Ron los estaba siguiendo cercanamente, estudiando a su madre con recelo. Al acercarse a la puerta de la cocina los pies de Hermione no daban más. Tuvo que pararse en el pasillo que daba a la cocina. Hermione se paró mirando a la puerta con los nervios de punta y sintió a Ron venir por detrás. Cerró sus ojos al sentir la calentura de su cuerpo y se inclinó hacia él. Casi instantáneamente, la mano de Ron vino sobre su hombro, ofreciéndole fuerza y dejándole saber que no estaba sola.

-¿Me…me podría dar unos minutos a solas con Ron antes…antes…- tartamudeó Hermione.

-Claro- dijo la Sra. Weasley, mirando tristemente a la muchacha y procediendo hacia la puerta de la cocina sola. -Nosotros estaremos adentro- añadió ella-. Cuando tú estés lista.

Maldigo a esos bastardos por hacerle esto, pensó él al sentir la humedad de las lágrimas de Hermione penetrar su camisa. Al ver su furia aumentar dentro de sí mismo, Ron notó que iba desapareciendo para ser reemplazada por un sentimiento de dolor mucho más fuerte. La furia es mejor, pensó él. Es más fácil lidiar con ella, pero…esto no es acerca de lo que es más fácil para mí. Esto se trata de lo que Hermione necesita. Así que presta atención, Weasley, porque la última cosa que ella necesita es que te rompas la manilla.

-Todo estará bien- Ron le murmuró a Hermione al acariciarla suavemente.

Hermione suspiró profundamente y sintió a Ron moverse. Abriendo sus ojos, Ron vio que ella lo estaba mirando.

-Ron, yo sé lo que esto te hizo- comenzó Hermione. Paró por un segundo cuando notó que sus ojos estaban mirando el suelo y entonces continuó-, nada de esto fue tu culpa- le aseguró ella.

Incapaz de verle a los ojos, Ron continuó mirando el piso mientras el sentimiento de culpa lo comía.

-¿Tú sabes eso, verdad?- preguntó Hermione.

Un silencio perpetuo fue su respuesta.

-¿Ron?

Él sintió como las manos de ella se movieron de su espalda. Ella tomó unos pasos hacia atrás, forzándolo a quitar los de él sobre ella. Entonces, para su asombro, Ron sintió como las manos delicadas de Hermione tomaron las suyas.

-Ron, por favor, mírame- suplicó Hermione.

Sin querer, alzó sus ojos a los penetrantes de Hermione.

-Nada de lo que pasó ha sido tu culpa- indicó ella nuevamente-. Fue mi culpa.

-Si no hubiera peleado…- comenzó Ron.

-No fue tu culpa- interrumpió Hermione.

-No hubieras corrido- continuó Ron.

-No tuvo nada que ver con mi corrida- indicó Hermione-. Fueron esas entradas para Quidditch. Fue una trampa. Estaban tratando de sacar a Harry de la casa de los Dursleys. Ellos querían llevarnos a los tres al juego. Al yo romperlos, tuvieron que cambiar de planes. Fueron detrás de nosotros y fue mi culpa. No había nada que pudieras haber hecho para prevenir lo que sucedió.

-Yo te hubiera protegido- replicó Ron, la culpa evidente en su voz.

-Eso era lo que yo estaba haciendo- declaró Hermione-. ¿Por qué crees que agarré el traslador? Lo hice para protegerte a ti. Era muy tarde para mí. Yo ya había sido atrapada. Ron, tú no me hubieras podido salvar. Pero yo te podía salvar a ti. Fue mi elección. Sabía lo me iba a pasar, pero no me importaba. Todo lo que importaba era que estuvieras a salvo. Lo que hice lo hice de buena gana. Y lo volvería a hacer.

Hermione se asustó al ver los ojos de Ron rebozar con lágrimas que no caían.

-¡No, Hermione!- dijo apasionadamente.

-¿Está bien que tú me protejas, pero yo no estoy permitida a protegerte?- preguntó ella.

-¡NO!- indicó Ron fuertemente.

-Algo de doble estándar en eso ¿no crees?

-No me importa- replicó Ron testarudamente. Pero en algún nivel se había dado cuenta de cuán irrazonable estaba siendo, porque aún en el pasillo oscuro, ella vio como su cara se sonrojó cuando sus ojos se dirigieron al piso.

-Pero a mí si me importa- indicó Hermione irritada. No queriendo haberlo dicho tan severamente, extendió su mano y tocó la cara de Ron tiernamente. El instante en que sus ojos se fijaron en los de ella, Ron vio su dolor reflejado en su mirada-. No pudiera resistir si algo te pasara- dijo ella seriamente-. No me sentaré a ver como te matas. No si lo puedo prevenir. Me preocupo mucho por ti. No me preguntes que haga eso, porque no lo haré. No puedo. Yo sé que entiendes lo que te digo. No te gustará, pero lo entiendes.

Antes de que Ron pudiera replicar, la puerta de la cocina se abrió y oyeron como la Sra. Weasley tosió fuertemente.

-Sólo un minuto- dijo Ron, mirando a su padre asentir con la cabeza y volver a la cocina. Cuando la vista de Ron volvió a colocarse en la de Hermione, notó que sus ojos estaban cerrados. La miró tomar varios alientos y tratar de calmar su corazón. Está aterrorizada, pensó él al abrazarla con sus brazos nuevamente.

-No fue nada agradable, Ron…quizás tú…deberías esperar…

-Tú tuviste que pasar por ello sola, una vez- indicó él-. Me maldeciré a mí mismo si te dejo hacerlo de nuevo, totalmente sola.

Hermione retrocedió y observó los ojos azules y resueltos. ¿Hay alguna duda por la cual lo amo tanto?, pensó ella y sonrió consigo misma-. ¿Estás listo?- preguntó con una voz temblorosa.

-¿Lo estás tú?- replicó Ron, tomando su mano en la de él

-Creo que debo estarlo ¿no?- replicó Hermione, dirigiéndolo a puerta de la cocina-. Terminemos con ésto.

En el próximo capítulo se enterarán de lo que le pasó a Hermione al ser secuestrada...