Capítulo 8

Decisiones y determinaciones...

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Al alcanzar la puerta de la cocina, Hermione se frisó. Ron sintió como su mano abandonó la suya y se colocó en el picaporte. Esperó pacientemente a que ella controlara su respiración, pero no giró el picaporte. Sus ojos se dirigieron a sus manos y él se dio cuenta que estaban temblando. Sin pensar, Ron cubrió sus manos con las de ella.

-Todo saldrá bien- suspiró Ron en su oído al inclinarse hacia ella. Con sus manos sobre las de ella, viró el picaporte y sujetó la puerta para dejarla pasar.

Hermione tomó unos paso indecisos hacia delante y parpadeó varias veces para acostumbrarse a la luz de la cocina. Sus ojos se dirigieron hacia los Weasleys, quienes estaban sentados al lado de la mesa de la cocina. Molly parecía que había estado llorando por sus ojos rojizos.

Hermione notó que Arthur estaba sentado detrás de su esposa, con una mano sobre su hombro, y su mano libre sobre la mano de Molly, de la misma manera que Ron la tenía sobre la de ella hace un momento. Bill estaba sentado en el otro lado de su madre. Parecía cansado. Y…había algo más. Algo en sus ojos cuando la miraron. Algo que él nunca había dirigido hacia ella, pero que había sido dirigido hacia Harry en muchas ocasiones. Piedad, pensó ella, arrugando su nariz en disgusto. No quiero que sientas compasión por mí, su mente gritó. Sólo lo hará peor.

Incapaz de aguantar el dolor en sus ojos por más tiempo, Hermione miró a Moody 'Ojoloco' y a Remus Lupin, quienes estaban sentados directamente enfrente de ellos. No tú también, pensó Hermione al ver la expresión dolorida en la cara de Lupin. Sus ojos se dirigieron hacia los de Moody, y se sintió aliviada al ver que él la miró sin estremecerse con piedad. Su cara firme, como si hubiera sido esculpida de una piedra. Su expresión revelaba nada de lo que pasaba por su mente y ella lo prefería de esa manera.

¿Cómo Harry puede aguantar ésto? se preguntó a sí misma. Entonces, de repente, de dio cuenta de algo. Se sentía culpable de la ofensa atroz. Ella lo había mirado de esa manera. Se había sentido mal por él. Quería estar con él en esos momentos. Había querido confortarlo después de la muerte de Sirius. Lo había forzado a hablar de ello, pensando que lo haría sentir mejor, sólo que…Ron la había parado. Él sabía, pensó Hermione. Yo no comprendía, pero Ron sí. Él sabía que sólo lo haría sentir peor. Yo no lo regañé por eso¿o no? Ella tomó un momento para pensar acerca de ello. ¡OH NO! gruñó silenciosamente. Odio cuando él tiene la razón. Ahora tendré que disculparme.

Hermione fue arrastrada de sus pensamientos silenciosos por el sonido de algo sobre la mesa y enfrente de ella. Miró hacia arriba y se dio cuenta que el profesor Dumbledore estaba parado al lado del objeto. De dónde había venido, ella no estaba segura. No lo había notado en el cuarto hasta ahora.

-Por favor, siéntese Srta. Granger- dijo Dumbledore, al mover una silla para que ella se sentara.

Sus ojos cambiaron de dirección hacia la silla, pero no se movió hacia ella. No era una decisión consciente ignorarlo, de hecho, ella no podía caminar.

Hermione no se había dado cuenta que sus manos estaban temblando hasta que alguien le agarró las manos y las calmó. Cogida por sorpresa, se fue a virar para ver quién había sido cuando la respuesta le vino a la mente. Es Ron, claro está, se dijo a si misma. Él siempre sabe lo que necesito. Aún antes de yo saberlo.

Sintiéndose más relajada por su cercanía, Hermione miró a Dumbledore nuevamente.

-Me arrepiento que esto sea necesario- dijo Dumbledore con compasión-. Sé que desearía olvidar las últimas horas de su mente, pero temo que necesito saber exactamente qué sucedió hoy.

Aún incapaz de hablar, Hermione consintió con su cabeza. Había un aire paciente acerca de él. Hermione sabía que la dejaría ir a su propia velocidad. Miró hacia la silla nuevamente pero no se sentó. Tenía la sensación de tener más control si se quedaba de pie. Dumbledore parecía entender y no le pidió que se sentara de nuevo. Algo sobre la mesa le llamó la atención. Algo…brillante. Inmediatamente, sus ojos buscaron la fuente de luz y su asombro fue grande al ver que el objeto era un recipiente llano y profundo, a la vez hecho de piedra.

-¿Estoy correcto al sumir que sabes lo que esto es?- preguntó Dumbledore, moviendo los contenidos del objeto con su varita mágica.

-S-si- replicó Hermione-. Es…un Pensadero.

-¿Y sabes cómo funciona?- presionó él.

-Sí- replicó silenciosamente.

-Wow- dijo Ron detrás de ella tomando una mirada más de cerca a los contenidos que brillaban dentro de la vasija sobre la mesa-. ¿Profesor, son esos sus pensamientos?- le preguntó a Dumbledore.

-Memorias, Sr. Weasley- le corrigió Dumbledore a Ron con una sonrisa-. Y sí, lo son-. Los ojos penetrantes de Dumbledore estudiaron a Ron por un momento y entonces le señaló a que se acercara-. Ven, te mostraré.

Ron miró a Hermione por un instante, pero su curiosidad obtuvo lo mejor de él. Sin molestarse a soltarle la mano, Ron se acercó a la mesa, llevándola consigo. Los dos miraron como Dumbledore colocó la punta de su varita en su templo y después la removió, retirando una sustancia brillante consigo. El hilo plateado se adelgazó aún más cuando la varita de Dumbledore se alejó y finalmente rompió su conexión completamente y cayó en el pensador.

-¿Eso no duele, verdad?- preguntó Ron al dejar la mano de Hermione e inconscientemente estirar su brazo para tocar las cicatrices recientes que había adquirido en su brazo. Aunque habían sido curadas, y estaban desvaneciendo lentamente, él obviamente no se había olvidado de cómo las había obtenido.

-No, de ningún modo- replicó Dumbledore-. Es bastante seguro-, le aseguró a Ron, señalándole hacia el pensador-. Vaya. Mire adentro.

Ron miró adentro de la vasija de piedra y se sorprendió al ver que los contenidos plateados se habían desvanecidos, siendo reemplazados por una imagen. Inclinándose para ver mejor, Ron se dio cuenta que estaba mirando un tipo de cuarto. Un cuarto lleno de magos, usando batas idénticas. Había una silla en el medio de la habitación cubierta en cadenas. Había alguien sentado en la silla. Sentado en la punta, como si no quisiera sentarse en ella. La habitación estaba iluminada con unas pocas antorchas, las cuales dificultaban el poder distinguir a la persona en la silla.

-Eso es el Wizengamot- dijo Ron, estudiando a los magos sentados en los bancos que sobresalían sobre la silla de madera en el medio-. ¿No es eso uno de los casos que Harry vio…- comenzó Ron-. ¡DEMONIOS!-. Se inclinó aún más-. Hermione, mira. Ese es Funge en el medio y mira quien está sentado a su lado, es…

-Umbridge- terminó ella con un tono lleno de disgusto-. Ron-, dijo Hermione mientras su cara se arrugó en repulsión-. Mira quien está al frente, ahí al final, no es ese…

-¡Percy!- mencionó Ron como si la palabra tuviera veneno.

-Este…este es el juicio de Harry- dijo Hermione, sin poder creerlo.

-¿Quisieran verlo desde adentro?- preguntó Dumbledore.

-No- dijo Hermione, quitando su mirada del pensador y parándose erecta-. Creo que hemos visto suficiente.

Ron miró al pensador intrigado por un segundo más y después se paró erecto también.

-Sr. Weasley¿quisiera mirar más de cerca?- preguntó Dumbledore con un brillo en sus ojos. Aparentemente, el hecho que Hermione había respondido por ambos no fue notado.

Ron miró a Hermione rápidamente antes de responder-. No…er…gracias, pero considero saber lo que pasará.

-Muy bien- dijo Dumbledore, tocando la imagen con la punta de su varita.

El momento que hizo eso, la habitación se disolvió y la sustancia plateada y blanca tomó su lugar nuevamente en la vasija.

-Usted me va a hacer lo mismo¿verdad?- preguntó Hermione, al mirar los ojos penetrantes de Dumbledore.

-Sí- replicó él, con su voz calmada y sorprendentemente confortante.

-¿Recordaré todo lo que me pasó después de haber tomado la memoria mía?- preguntó ella.

-Sí y no- replicó Dumbledore-. Recordarás que fuiste tomada. Al igual que las emociones que sentiste, como el miedo. Pero no recordarás los detalles de lo que pasó.

-¿Cómo en un sueño?- preguntó Ron.

-Sí, eso es precisamente a lo que se parece- explicó Dumbledore-. Es como si te hubieras levantado de un sueño. Vagamente recuerdas lo sucedido y como te sentiste, pero en unos momentos, los detalles se pierden y pronto los olvidas.

-Yo no quiero olvidar- indicó Hermione, tomando a todos en la cocina fuera de guardia. Todos, excepto Dumbledore, eso es. Él la estudió cuidadosamente. Sus ojos azules mirándola intensamente parecían perforar dentro de su alma, haciéndola mover incómodamente, pero ella no bajó su mirada. Fue Dumbledore el que rompió la conexión, con una sonrisa.

-Sospechaba que lo desearía de esa manera- admitió Dumbledore-. Si eso es lo que realmente deseas, te retornaré la memoria cuando acabemos- le aseguró a ella.

Hermione pareció hallar eso aceptable y consintió con la cabeza silenciosamente.

-¿Srta. Granger?- preguntó el profesor Dumbledore-, usted no ha recibido, por casualidad, alguna lección de Occlumency de Harry¿o si?

-No, señor- replicó Hermione, claramente no esperando pregunta tan peculiar-. ¿Por qué?

-Curiosidad solamente. Estuvo al tanto de mi presencia ahora mismo¿o no?

-¿Usted quiere decir si lo podía sentir?- preguntó Hermione-. No, no exactamente.

-Y aún así ha dividido su mente- dijo Dumbledore, mirándola con apreciación.

-¿Qué, repita?- dijo Ron-. ¿Ella hizo qué?

-Dividió sus pensamientos- explicó Dumbledore-. En esencia, significa que en vez de expulsarme de su mente, ella simplemente puso una barrera alrededor de sus pensamientos y memorias que no quisiera compartir. Eso es equivalente a una pared de ladrillo mental. Sólo que en este caso, la pared estaba reforzada por voluntad total. Usted es una joven, mujer…muy testaruda- dijo Dumbledore al mirar a Hermione una vez más.

-Usted no tiene la menor idea- se rió Ron.

-Hubiera tomado un esfuerzo considerable el romper esas barreras- continuó Dumbledore-. Estoy curioso. ¿Hizo eso a propósito, o fue puro instinto?

-Ambos- replicó Hermione-. Sabía que estaba en mi cabeza, aunque no pudiera sentirlo. Y no quería que viera ciertas cosas, así que… bien, no sé cómo explicarlo, la verdad. De cierto modo, los empujé a un lado y los obstruí. Figuré que si yo no los podía ver, entonces usted tampoco.

-¿Has hecho esto antes?

-Seguro, lo hago todo el tiempo…- parando en la mitad de su oración, Hermione se frisó. -Er…eso es…

-¿Con quién?- presionó Dumbledore.

-Bueno…con…el profesor Snape- admitió ella.

-Imbécil-, Hermione le escuchó a Ron murmurar.

-Comprendo- se rió Dumbledore-. Él debe encontrar eso…entretenido. Lo que quise decir era si lo había hecho hoy, cuando los Mortífagos la cuestionaron.

-S-si, creo- dijo Hermione, pensando-. Sí, definitivamente, habían cosas que no quería que vieran.

-¿Pudieron romper tus barreras?

-No…no sé. No estoy segura si alguno de ellos estaba tratando de entrar en mi mente.

-Hubieras sido capaz de notar la diferencia- le aseguró Dumbledore-. Si ellos hubieran intentado traspasar tus barreras, eso es. Como he dicho, eres muy…determinada. Aunque no habías tenido ningún entrenamiento, sospeché que tomaría gran esfuerzo mental para ver algo que intencionadamente estabas protegiendo de ellos. Hubiera sido…doloroso.

-No, ellos no hicieron eso. Sin embargo usaron algunos imperdonables.

-¿La maldición del cruciatus?- preguntó Dumbledore tristemente.

-S-sí- dijo Hermione, tratando fuertemente de no mirar las caras tensas de los adultos sentados alrededor de la mesa.

-¿Ya habías dividido tu mente, en esa ocasión?- cuestionó Dumbledore.

- Eso creo.

-¿Por qué eso importa?- preguntó Ron mientras su cara se volvía pálida-. ¡Malditos bastardos!

-¡RON!- dijo Hermione, tocándolo con su codo.

-Ellos no querían romper ningunas barreras, sólo hacerte daño- dijo Ron echando humo.

-Sí- dijo Dumbledore, concordando con él-. Pero la maldición del Cruciatus está dirigida no sólo para infligir dolor. Está diseñada para romper el espíritu de sus víctimas. En casos extremos, romper sus mentes-. Le explicó Dumbledore a Ron.

Como lo que le pasó a los padres de Neville, pensó Ron. La imagen mental de Hermione encerrada en St. Mungo con Lockhart y los Longbottoms fue más de lo que él podía soportar, así que forzó la imagen fuera de su cabeza.

-Dividir tu mente es una manera efectiva de soportar tal tortura. Si uno puede separar el centro de uno mismo y encerrarlo lejos, hace más fácil perdurar la degradación de ser torturado. También hace posible engañar a tus atacantes. Hecho adecuadamente, ellos pueden creer erróneamente que han roto y aplastado la voluntad de pelearlos. Pensarían que has sido derrotado, cuando en realidad, has estado ganando tiempo, esperando la oportunidad apropiada para desatar tu propio centro y resistirlos-, explicó Dumbledore.

-¿Tú hiciste todo eso?- le preguntó Ron a Hermione, mirándola con admiración.

-No- replicó ella, ruborizando debajo de su intenso escrutinio.

-Pero¿dividiste tu mente?- preguntó Moody 'Ojoloco.'

Hermione saltó al escuchar su voz áspera, habiendo olvidado que estaba ahí.

-Veamos ¿podemos?- dijo Dumbledore, aguantando su mano enfrente de él y mirando a Hermione-. Si usted está lista, Srta. Granger, extraeré una memoria de usted.

-Espere- lloró Hermione, tomando unos pasos hacia detrás y tropezando con Ron que estaba parado detrás de ella-. Exactamente¿qué tanto va a tomar?- cuestionó ella-. Yo…yo…no quiero…um, bueno, es que…es que dije algunas cosas hoy temprano de las que no estoy orgullosa, y son…privadas, y de verdad que no quiero que todos- miró al grupo de adultos sentados alrededor la mesa-, las escuchen.

-¿Se está refiriendo a la pelea con el Sr. Weasley esta tarde?- Inquirió Dumbledore.

-S-sí- admitió Hermione mirando sus pies, claramente avergonzada por la situación.

-No hay necesidad de ir tan lejos- le aseguró Dumbledore-. Escogeremos después de eso¿si? Piensa en el momento en que tocaste el portador- dijo Dumbledore-. El momento en que lo tocaste y todo lo que pasó inmediatamente después de eso. Vedlo. Escúchalo. Siéntelo. Concéntrate en esa memoria- instruyó Dumbledore-. ¿Puedes verlo en tu mente?- le preguntó-. ¿Puedes sentirlo?

Al mirarla, Ron notó que Hermione había cerrado sus ojos y había comenzado a temblar. Estaba a punto de tocarla, cuando Dumbledore lo paró con un silencioso sacudido de cabeza. Mirándola temeroso, Ron tomó unos pasos hacia atrás y esperó.

-¿Puede verlo, Srta. Granger?- preguntó Dumbledore.

-Si- dijo ella, su voz un poco más que un suspiro.

-¿Dónde está?- preguntó Dumbledore, mientras se acercaba a ella silenciosamente, y apuntaba su varita a su cabeza.

-En…en una…una…celda- replicó Hermione-. Una celda…en un cuarto oscuro. Está en un sótano o un calabozo. La única salida es una escalera desvencijada. Hay una puerta al final de la escalera, pero no puedo ver lo que está detrás. Está frío y borroso, y huele a moho…y a algo más; algo que no puedo descifrar.

-Muy bien- dijo Dumbledore, colocando la punta de su varita en el templo de Hermione y extrayendo un hilo de memoria de su mente. Al romperse la conexión y caer el hilo en el pensador, los contenidos de la vasija se movieron incesantes, circulando locamente cuando una imagen comenzó a formarse.

Hermione abrió sus ojos y miró hacia abajo. Halló la experiencia un poco desconcertante. Primero, no reconoció el cuarto de piedra oscuro. Pero entonces, al estudiarlo, empezó a sentir un sensación extraña a deja vu. Era como si las imágenes se estuvieran formando en su mente por un segundo o dos antes de que aparecieran en el pensador. Una antorcha daba una luz débil. Lo vio en su mente un instante antes de verlo aparecer en la imagen delante de ella. La gran jaula en el medio de la habitación. Eso también había parecido vagamente familiar.

Quitando sus ojos de la barras de hierro de la celda, Hermione miró a Dumbledore- ¿Y ahora?-preguntó.

-Ahora miramos- replicó Dumbledore.

-¿Todos ustedes?- preguntó Hermione.

-Si prefieres, lo observaré yo solo- dijo Dumbledore, inclinándose hacia delante para poner su cabeza dentro del Pensador.

-No, ellos deberían verlo- dijo Hermione mirando al grupo de personas reunidas alrededor de la mesa-. Ron también- dijo ella mirando los ojos de Dumbledore-. Quiero que él lo vea. Necesita verlo.

La Sra. Weasley comenzó a oponerse, pero se detuvo a sí misma. No había forma de proteger a Ron de esto. Hermione le diría después. Mejor que lo viera de primera mano. Con algo de suerte, sacaría algo de sus impulsos imprudentes que tantas veces lo habían guiado a peligros que lo pudieran haber matado.

Dumbledore miró a los Weasleys. Cuando Molly asintió con la cabeza, él se tornó al Pensadero y puso su cabeza dentro.

-No hay manera de que todos podamos poner nuestras cabezas dentro de esa cosa- dijo Ron al mirar a los otros levantarse de sus asientos y acercarse al pensador.

-Todo lo que tienes que hacer es tocarlo mientras él está mirando adentro- murmuró Hermione al mover sus ojos-. Honestamente, Ron¿no escuchaste a Harry cuando explicó cómo funcionaba?

-Claro que lo escuché. Pero él nunca dijo eso.

-Sí lo hizo.

-No, no lo hizo.

-Sí que lo hizo- insistió ella-. Él nos dijo que el profesor Dumbledore y Snape ambos habían entrado a la memoria al tocar su brazo.

-No, ellos entraron antes de que ellos lo sacaran. ¿no?

-Ustedes dos son peores que mamá y papá- se rió Bill al tocar a Dumbledore-. Deben volver loco a Harry.

-Claro que no- protestó Ron.

-De hecho, él ha dicho que…

-¡Hermione! Ahora no es momento oportuno- interrumpió Ron.

-Oh, tienes razón- admitió ella-. Ven, todos ya están mirando. Sólo tócalo- dijo ella al tocar el hombro de Dumbledore.

En el próximo capítulo descubrirán por lo que pasó Hermione.